jueves, 5 de febrero de 2015

Itamaraty, un nuevo rumbo


Dr. Jesús E. Mazzei Alfonzo

Una de las políticas públicas más sólidas y con gran sentido de institucionalidad y profesionalismo, es la política exterior brasileña, hoy en nuevas manos y en un rumbo que busca ratificar y robustecer el patrimonio histórico de Itamaraty. Los Embajadores Mauro Viera y Sergio Danese, Canciller y Secretario General respectivamente, dirigen en un nuevo momento la cancillería brasileña. Efectivamente, tanto en los gobiernos de Sarney en adelante, como en los gobiernos del PT, se le han dado un cariz más acorde a los nuevos temas del área internacional. Lula y la Presidente Dilma Rousseff con una visión más social de la democracia entre otros, pero mantienen un hilo conductor desde entonces. El patrimonio histórico de la acción externa ha sido:

Pacifismo: Se fundamenta en la no-confrontación, la búsqueda de soluciones pacíficas negociadas de las controversias, la condena del uso de la fuerza para la obtención de resultados externos.

El universalismo: entendido éste como el todo, el acervo de contactos bilaterales que constituyen el patrimonio del Brasil. También la diversidad de contactos bilaterales sirve para la realización de los intereses nacionales. Y finalmente esta vocación universal, encuentra sus raíces en el hecho que los brasileños consiguieron establecer relaciones pacíficas e instrumentalizadas con países situados en todas partes del Mundo.

Juridicismo: respeto a los tratados y convenciones, entendidas como manifestaciones sacrosantas del Derecho Internacional y que son asumidas por la voluntad nacional. Los tratados y convenios son vistos como instrumentos jurídicos que buscan acuerdos con factibilidad de cumplirse y que sean favorables a todas las partes intervinientes.

Realismo y pragmatismo: acciones vinculadas a los intereses nacionales. Se abandona la idea de construcción y el uso del papel de potencia del país, para ganancias internacionales, se despolitiza y desideologiza la acción internacional.

Autodeterminación y No Intervención: son alimentados por el carácter pacificista de la política exterior y sobre todo por el realismo que ilumina a su ejecutoria internacional.

Dentro de un contexto de mayor globalización representado por la elevación exponencial de las interconexiones entre países, como lo reconoce el nuevo Canciller, Embajador Mauro Viera, en su discurso inaugural "... La Interrelación entre los asuntos internos y los internacionales es cada vez mayor. El Mundo globalizado diluyó las fronteras entre la política externa en su concepción clásica y las otras esferas de la acción estatal, creando una interconexión entre las dimensiones doméstica e internacional. En cada gran tema de política externa, administrar es interconexión no depende apenas de Itamaraty. Más cabe fundamentalmente a Itamaraty operar en sintonía con las diferentes áreas del Gobierno, generando las sinergias que reforzarán la acción y la posición negociadora de Brasil en el Mundo...". Brasil busca posicionarse en un nuevo contexto que:

Primero, busca insertarse en una economía internacional altamente integrada y competitiva, hoy en día con un escenario distinto del precio de los commodities y el giro que está teniendo la política de Estados Unidos, que repercutirá en la economía mundial. Aquí buscarán reforzar la política de cooperación en todas sus dimensiones y la comercial.

En segundo lugar, mantiene los márgenes de maniobra, para no inviabilizar su histórico proyecto nacional, con base en los principios arriba enunciados. Busca construir un adecuado y perfil político y económico de acuerdo con la nueva configuración del poder mundial que va de la bipolaridad a la multiporalidad en un Mundo donde los actores estatales y no estatales tienen otra dinámica.

Ahora bien, la política exterior de Brasil, tiene tres interrogantes hacia el futuro:

En primer lugar, ¿qué es lo que Brasil desea obtener de su relación con el medio internacional? La respuesta evidente y con un claro objetivo, es conseguir el intercambio externo para la realización del desarrollo, tanto en su dimensión económica como social, para lograr profundizar los derechos humanos y un medio ambiente sustentable.

En segundo lugar, ¿cómo el Brasil desea relacionarse con la Comunidad Internacional?, aquí están los principios que tradicionalmente han orientado su política exterior, tales como la no intervención, el respeto a la autodeterminación, la no injerencia en los asuntos internos y la solución pacífica de las controversias.

La tercera pregunta, ¿cuál es el Mundo que ellos desean?, puede estar resumida en algunas ideas fuerzas: paz, desarrollo, democracia y participación amplia, por ello es que el Brasil está trabajando en conjunto con otros países, para la reforma de los organismos multilaterales.

En ese sentido, la política exterior del Brasil, buscará reforzar la integración, buscando la realización de sus intereses y fines.

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