martes, 2 de agosto de 2016

China en el COVRI


Prof. Eloy Torres

Recientemente el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) realizó un curso sobre ese milenario país. La estructura del curso abarcó elementos de su historia, cultura y civilización, economía y geopolítica. El temario organizado, y dictado, por los profesores Kenneth Ramírez y Eloy Torres, buscó navegar por los diversos, como polémicos momentos que conforman a la China de hoy.

Se trató sobre los aspectos fundamentales: ¿Qué es China?, luego,  las guerras del  opio y su efecto en la mentalidad china para explicar su actual realidad, los modelos enfrentados: el nacionalista de Chiang Kai-shek y el comunista de Mao Tse Tung. El triunfo de este último y su posterior enfrentamiento con la URSS. El difícil camino para las reformas en el comunismo chino y los liderazgos tras la muerte de Mao TseTung: desde Deng Xiaoping hasta Xi Jinping, el petróleo como elemento estratégico y las materias primas, el “sueño chino” y el “socialismo de mercado”; la política exterior y su diplomacia; la incorporación a la ONU y sus relaciones con los EEUU. La visita de Kissinger y Nixon a China y sus consecuencias para la guerra de Vietnam: el ascenso al rango de gran potencia; su gran estrategia y la nueva ruta de la seda; sus relaciones con América Latina en general y con Venezuela en particular.

Hay que tomar en consideración que este curso fue un esfuerzo del COVRI para actualizar su agenda epistemológica en el sentido de ser fieles a su filosofía central: ser un instrumento para la reflexión. Vale decir, un eje que combine los elementos académicos, políticos y burocráticos (profesionales del oficio diplomático) a fin de producir una creciente síntesis que ayude a la aproximación a los temas que agendan al Mundo. Hoy China es una realidad y más que eso es, la gran potencia del siglo XXI: por lo menos ella muestra esas intenciones. ¿Lo logrará? Es un asunto que las tendencias históricas responderán. No todo está escrito, falta mucha tela que cortar. Sin embargo, había necesidad de desafiar el inmovilismo académico, político y burocrático, y el COVRI lo hizo. China debe ser estudiada en todas su dimensiones. Venezuela tiene una relación con ella que debe ser estimulada y basada en una perspectiva que base su filosofía en lo que los propios chinos sostienen: beneficio mutuo y ganar-ganar.

Esto viene a cuento, pues nuestro país y nuestra política exterior, salvo honrosas excepciones, jamás se plantearon una relación con ese país en los términos que ella hoy se expresa. Siempre fuimos unidireccionales. Nunca tuvimos el olfato para observar el Mundo en forma global. Los párvulos funcionarios que se llenaban la boca con sentencias e informes sobre la política internacional, nunca miraron a China, como tampoco miraban a Cuba. Posiblemente, y es lo más seguro, el “chip” del anticomunismo y de la Guerra Fría, no permitieron un acercamiento real a ese país. No se trata de reproducir momentos polémicos, sino reconocer los errores cometidos y por los cuales hoy sufrimos con esta administración política en la Venezuela del siglo XXI.

El COVRI hizo lo que  otros, en diversos momentos y con mayores recursos jamás se plantearon hacer: observar la política exterior, no como una práctica exclusivamente diplomática, sino como un hecho político, a fin de traer beneficios al país. Hoy, Chávez y Maduro se han beneficiado en lo personal de esa relación con China, en nombre del país; cuando hemos debido, hace rato, hacer que fuera todo el país el que se beneficiare de la relación con China. A ella, como a ningún país, le importa Venezuela; le importa lo que ella tiene en su subsuelo, montañas y tierras. Venezuela debe aprovechar inteligentemente esa circunstancia para salir gananciosa. Requiere de una política exterior decente, no escatológica ni procaz, sino muy seria, proactiva  y cónsona con los  intereses nacionales.

El curso “China en el siglo XXI” es un intento por llamar la atención para que otros asuman, con audacia, la reflexión sobre China, como sobre otros actores que no son observados por la lente de esos “otros”. Mientras, el COVRI seguirá en lo suyo: promover la reflexión, la discusión, el pensamiento y la oferta académica, profesional y política que contribuya a la construcción de la nueva política exterior que tanto requiere nuestro país.

@eloicito

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