lunes, 8 de agosto de 2016

El Sandinismo de hoy es peor que el Somocismo de ayer


Embajador (r) Milos Alcalay

La Comunidad  internacional ha condenado de manera enfática  el  brutal atropello que las autoridades Sandinistas  le propinaron a los diputados de la Asamblea Nacional en su frustrado  viaje a Managua. La expulsión de  Luis Florido, Presidente de la Comisión de Política Exterior y otros miembros de su Comisión Internacional: Ángel Medina, quien además es Vicepresidente del PARLATINO y de EUROLAT;  William Dávila, quien además es miembro de PARLASUR, y Manuel Avendaño, Asesor de la Comisión de Política Exterior, constituyen una cachetada a la cortesía parlamentaria que se da en el resto del Mundo.  Este atropello contra demócratas venezolanos no es nuevo.  Lo mismo ocurrió anteriormente con Henrique Salas Feo, y luego con el Diputado Carlos Berrizbeitia, y algunos meses después con Carlos Ponce, quien representaba a una ONG dedicada a la promoción de la Democracia. Lo mismo ocurrió en mi caso hace un año que referí -en esta misma columna- en mi artículo “Yo Acuso a Nicaragua”  cuando fui expulsado con el mismo procedimiento abusivo  a pesar de haber recibido una invitación oficial para participar en un evento del Foro Mundial sobre Democracia y Libertad. Fui el único expulsado  por  ser venezolano, porque los otros asistentes  si ingresaron.

Destacaba  en ese artículo, y valdría la pena recogerlo nuevamente que por increíble que parezca, el Sandinismo actúa hoy peor que actuaba ayer la despiadada dictadura de Somoza.   Recordaba que como joven diplomático acompañé al Canciller Arístides Calvani en su viaje a Centroamérica  en 1969 cuando  en Nicaragua le exigió al Presidente Somoza entrevistarse con los dirigentes de oposición y en especial con dirigentes en clandestinidad y perseguidos por la dictadura.

La diferencia es que Somoza a regañadientes aceptó esta exigencia y nos pudimos reunir con los disidentes. Eso  no sucede hoy con el Gobierno del FSN quien tiene al frente de la Jefatura de Estado a Ortega, que utiliza el mismo procedimiento de su actual  colega Venezolano, al manipular a un Poder Judicial sumiso al Ejecutivo que recientemente eliminó el mandato parlamentario de 28 diputados opositores electos en el 2011 – hecho que fue condenado mundialmente y que constituye un irrespeto a la separación de poderes. La reciente expulsión de los parlamentarios venezolanos muestra que no solo ataca a los Nicaraguenses, sino también a dirigentes políticos de otros países que desean transmitir su solidaridad con los principios de democracia y libertad.

Los defensores de la falsa “democracia” reunidos en torno al llamado “Socialismo del Siglo XXI” finalmente han mostrado  su verdadero rostro totalitario, por lo que no tienen el temor de reprimir y pisotear las libertades y la democracia. Se han quitado la máscara. Tienen razón los  25 Ex-Jefes de Estado de América Latina reunidos en IDEA quienes al tratar el tema  afirmaron: “La deriva autoritaria de los Gobiernos de Nicaragua y Venezuela es creciente y preocupante”  a lo que se suma una creciente represión, que en el caso de Nicaragua  es peor hoy que en la nefasta  época de Somoza ayer, violando de esta manera los Acuerdos de Contadora y los compromisos de Esquipulas I y II y por supuesto en claro desacato a la Carta Democrática Interamericana.

@milosalcalay

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