miércoles, 8 de junio de 2016

¿Con quién está El Caribe? ¿Qué pasó en la Cumbre de la AEC?


Prof. Mariano de Alba

El posicionamiento de la etiqueta #ElCaribeConVenezuela en la red social Twitter durante el sábado 4 de junio generó curiosidad en algunos venezolanos. El mensaje fue promocionado por cuentas relacionadas al gobierno venezolano con ocasión de la VII Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), una organización internacional que reúne a los países del Caribe y a los países de Suramérica y Centroamérica cuyas costas dan hacia el Mar Caribe.

Desde el viernes, funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro anunciaban que aprovecharían la Cumbre, que se celebró en La Habana, para demostrar el apoyo que existe entre los países caribeños hacia el gobierno de Maduro y la supuesta molestia generada por la invocación de la Carta Democrática por parte de Luis Almagro, Secretario General de la OEA. “Venezuela denunciará ante la AEC la más reciente agresión perpetrada por el secretario general de la OEA, Luis Almagro”, declaraba por ejemplo, el embajador de Venezuela en Cuba, Alí Rodríguez-Araque.

A pesar de que no estaba previsto en la agenda, durante la reunión de los Presidentes y Cancilleres se trató el tema y los países emitieron un comunicado especial, demostrando la atención y preocupación internacional por la crisis venezolana.

¿Qué dice el comunicado especial de la AEC?

Los países miembros de la AEC, mediante el comunicado especial, declararon lo siguiente:

“Respaldamos la iniciativa de los Ex-Presidentes José Luis Rodríguez Zapatero de España, Leonel Fernández de la República Dominicana y Martín Torrijos de Panamá, para la reapertura de un diálogo efectivo entre el gobierno y la oposición, con el fin de encontrar alternativas para favorecer la estabilidad política, el desarrollo social y la recuperación económica de la República Bolivariana de Venezuela;

Respaldamos asimismo las diferentes iniciativas de diálogo nacional que conduzcan, con apego a la Constitución y el pleno respeto a los derechos humanos, de manera oportuna, pronta y efectiva a la solución de las diferencias y la consolidación de la democracia; y

Apoyamos todos los esfuerzos de entendimiento, diálogo y los procedimientos constitucionales”

¿El comunicado supone que los países del Caribe apoyan al gobierno de Nicolás Maduro?

Al consultar el texto del comunicado, resulta claro que los países del Caribe han acordado adoptar una posición institucional y neutral ante la crisis que vive Venezuela. De hecho, el comunicado especial coincide en gran medida con la declaración emitida por el Consejo Permanente de la OEA el pasado miércoles 1 de junio.

Se respalda la iniciativa de diálogo de los Ex-Presidentes Rodríguez Zapatero, Fernández y Torrijos, se reafirma la importancia del respeto a la Constitución y los derechos humanos y se resalta que el diálogo entre el gobierno y la oposición debe realizarse de una manera pronta y efectiva. Además, encontramos en esta declaración otra nueva referencia de apoyo a los “procedimientos constitucionales”, la cual es una alusión indirecta a la importancia del Referéndum Revocatorio.

El comunicado también es interesante por lo que no dice. Hay que destacar que, pese a las declaraciones del embajador Alí Rodríguez Araque en la víspera de la reunión, el comunicado no contiene una condena a la supuesta agresión perpetrada por el Secretario General de la OEA. Tampoco establece que la Carta Democrática no debe ser aplicada en Venezuela.

Por ende, contrario a lo que quiere hacer ver el gobierno nacional, los países del Caribe no manifestaron su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro.

¿Cómo afecta el comunicado a la posible activación de la Carta Democrática?

El comunicado de los países del Caribe simplemente reafirma la consecuencia que tuvo la declaración del Consejo Permanente de la OEA en la posible activación de la Carta Democrática: un probable retraso a la espera del desarrollo de los acontecimientos en Venezuela.

Pero, al igual que se observó en la OEA, una buena parte de los países del Caribe no apoyan la posición del gobierno sino que en realidad están apostando al diálogo, al respeto de los derechos humanos y a la celebración del Referéndum Revocatorio como el mecanismo para resolver la crisis.

Durante la Cumbre, al igual que en la OEA, el único país del Caribe que adoptó una postura de irrestricto apoyo al gobierno de Nicolás Maduro fue San Vicente y las Granadinas.

Ya veremos en las próximas semanas o meses si lo que observamos en la OEA y en la AEC se traduce en un alejamiento definitivo del apoyo irrestricto que mantuvieron los países del Caribe con el gobierno de Venezuela, un apoyo que muchos atribuyen a PETROCARIBE, el programa de venta de petróleo a descuento implementado durante el mandato de Hugo Chávez.

@marianodealba

Balance de la Cumbre de La Habana: la AEC y el Gran Caribe


Prof. Mirna Yonis

El consenso diplomático del Gran Caribe se refleja en los 44 puntos contenidos en la “Declaración de La Habana” de la VII Cumbre de la AEC, cuyo lema original “Unidos para un Caribe sostenible” se le añadieron los puntos del Cambio Climático y Zona de Paz. El Plan de Acción, propio de estas reuniones que acompañan una declaración política, agrupa los proyectos y acciones concretas de la cooperación estratégica del Gran Caribe para los próximos tres años de trabajo, en los que además de los elementos técnicos y funcionales, se requerirá de la continuidad en el apoyo político e institucional de sus miembros y de las agencias internacionales de cooperación. Para ello la Secretaría General de la AEC se concentrará en siete áreas de trabajo: Turismo sostenible, Desarrollo del comercio y las relaciones económicas externas, Transporte, Reducción del riesgo de desastres, Comisión del Mar Caribe, Cultura y Educación, Fondo Especial.

A pesar de la ausencia notoria de los mandatarios de  Colombia, México y Nicaragua, el compromiso y posición de sus gobiernos fue presentada por los dos cancilleres y el vicepresidente respectivamente. Un rasgo distintito del regionalismo caribeño, tanto en CARICOM como en AEC, es la membresía de territorios (no) autónomos así como la adhesión de actores sociales regionales. En este sentido, es relevante señalar la participación de los voceros de miembros asociados o en proceso de asociación como el caso del re-organizado Reino de los Países Bajos, presente con voceros propios de Saint Marteen, Curazao, Aruba; o la del Primer Ministro holandés en representación de Saba, Saint Eustaquio y Bonaire; así como los representantes de San Martin, Guadalupe y Martinica. Un caso relevante fue la asistencia del Gobernador de Puerto Rico, quien no intervino con discurso pero desarrolló una agenda diplomática que indica los vínculos entre las dos islas a pesar del bloqueo de EEUU a Cuba, y muestra la compleja situación de autonomía de esta isla en su condición de Estado Libre Asociado. Su membresía en la AEC es una tarea pendiente que podría estar favorecida por el restablecimiento de relaciones diplomáticas de Cuba y EEUU y por los rumbos políticos y económicos que se marquen en Puerto Rico.

El consenso de la cumbre no fue tan sencillo para el Comunicado Especial sobre la situación en Venezuela. La variedad de “énfasis” en los discursos públicos de algunos de los mandatarios y delegados caribeños que se refirieron a la “situación en Venezuela” y el texto final del comunicado muestran la “prudencia diplomática” de un pronunciamiento multilateral en el que hay “jugadores e intereses”.  Es una situación en desarrollo, en la que los “votos” de los países caribeños son claves en la convocatoria de cualquier reunión en el marco de la OEA en la que pueda ser planteada la discusión de una activación de la Carta Democrática Interamericana, pero también en el marco de UNASUR de la que forman parte Guyana y Suriname (también miembros de CARICOM). 

La alternabilidad geográfica en la designación de la Secretaría General abrió la puerta al Caribe insular y recayó por primera vez en una mujer. La Embajadora June Soomer (originaria de Santa Lucia y con trayectoria académica y diplomática en el marco de CARICOM) tiene el reto, además de la estructura institucional de la organización, el seguimiento de las pautas de la “Declaración de La Habana” y del Plan de Acción, en el relacionamiento de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) con los grupos regionales que la componen y la conexión con otros regionalismos expresados en la CELAC. En este sentido, es meritorio el reconocimiento especial de los mandatarios y delegados a la labor del Embajador Alfonzo Múnera, Secretario General saliente, en su gestión dinamizadora de la Asociación de Estados del Caribe. 

Quedan por fuera de esta aproximación varios temas y sin ánimo exhaustivo se plantea el seguimiento “situacional” de algunos, como reto académico y analítico para los profesionales de las Relaciones Internacionales:

  • El análisis de contexto y prospectivo de los documentos finales (Declaración y Plan de Acción de La Habana) tanto en su conexión con la agenda global como por las implicaciones para el desarrollo de la cooperación estratégica dentro de un mecanismo regional como la AEC.
  • De manera particular, la situación de Venezuela además de las ofertas de grupos de Ex-Presidentes, seguirá siendo abordada en otros escenarios regionales en los cuales participan los países del Gran Caribe: UNASUR y OEA pero también ALBA y CELAC; asunto que obliga al tratamiento de las manifestaciones del regionalismo.
  • Otros asuntos de soberanía que en algunos discursos (Cuba, Venezuela, San Vicente y las Granadinas, entre otros)  se llamaron “legados del colonialismo y manifestaciones del imperialismo” quedan en escena: por una parte, la tensión manifiesta por la replicas en discursos sobre la situación fronteriza entre Belice y Guatemala; por la otra, de manera implícita para la cumbre, el compás de espera en la relación Guyana-Venezuela dentro del marco del Acuerdo de Ginebra. En ambos casos el tratamiento está garantizado en la próxima Cumbre CARICOM del mes de julio pero también en otros espacios como la Corte Internacional de Justicia o del Secretario General de la ONU respectivamente.
  • Un aspecto que debe atenderse es la Diplomacia Digital en la política exterior cubana como anfitriona de este evento, con lo cual Cuba (de)mostró  un salto significativo en el despliegue material y electrónico de las tecnologías de información y comunicación  y el uso de los #SocialMedia.
@mirnayonis

martes, 7 de junio de 2016

¿Prohibir la diplomacia parlamentaria en Venezuela?


Embajador (r) Milos Alcalay

Ante el aislamiento internacional del gobierno de Maduro,  en vez de acatar la Doctrina Internacional y  los Acuerdos Internacionales que facultan a que nuevos sujetos de derecho internacional -como los parlamentarios- puedan estar presentes en Foros Internacionales, pretenden impedir su presencia “prohibiendo” por vía del TSJ  tanto  a los voceros oposicionistas como  (por absurdo que parezca)  a los organismos internacionales para exponer y conocer la verdad sobre la profunda crisis humanitaria que vive el país y el incumplimiento de los compromisos internacionales como los establecidos en la Carta Democrática Interamericana.

El más reciente episodio lo dio el Ex-Diputado Elvis Amoroso -de ingrata recordación por su responsabilidad al designar después de las elecciones del 6 D a los “magistrados express” -acudió al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para realizar una  nueva embestida contra  la Directiva de la Asamblea Nacional  para prohibirle a los diputados Venezolanos acudir a la OEA o a la ONU alegando que pretenden usurpar funciones del Presidente que es el “responsable de dirigir las relaciones exteriores de la República” (artículo 236 de la Constitución).

Nadie en su sano juicio puede negar esta atribución que tiene el Jefe de Estado, pero tampoco puede negarse el papel protagónico que tiene  en un mundo globalizado la “diplomacia parlamentaria” y en especial el papel de los Presidentes de los Parlamentos en la promoción y protección de la democracia y de los derechos humanos.

No es la primera vez que el oficialismo ha pretendido impedir que voceros oposicionistas hagan sus contactos internacionales. El despojo inconstitucional de las funciones parlamentarias de la Diputado María Corina Machado por acudir a la OEA, es una prueba del carácter autoritario que ejerció el entonces Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y cuyo exceso ahora pretende cumplir el Señor Amoroso desde Miraflores con el TSJ contra los directivos parlamentarios. La  medida ilegal adoptada para impedir las elecciones directas del Parlamento Latinoamericano con lo que pretendían impedir la presencia oposicionista, resultó en un fracaso debido a los resultados aplastantes de la MUD en las elecciones del 6 de Diciembre; el escandaloso episodio del Diputado Darío Vivas en la reunión de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EUROLAT) insultando como un guapetón de barrios al Vicepresidente del Parlamento Europeo Tajani tratando de impedir que se presente en el Foro Euro-latinoamericano la situación de Venezuela; se suman a los vergonzosos episodios en Estrasburgo cuando la eurodiputada liberal Rumana, Renate Weber, desmintió lo afirmado por el Viceministro para Europa Alejandro Fleming que el Parlamento Europeo no podía pronunciarse en relación a Venezuela porque atentaba  contra la soberanía venezolana, la parlamentaria respondió “Nuestra expresión es de respaldo a la democracia y a los derechos humanos, en un país a cuyo pueblo respetamos”. Podríamos referir muchos otros casos absurdos. Por lo pronto concluimos que es imposible prohibir la “diplomacia parlamentaria” como tampoco es posible “tapar el sol con un dedo”.

@milosalcalay

viernes, 3 de junio de 2016

El Gran Caribe se reúne en La Habana: VII Cumbre de la AEC

Prof. Mirna Yonis

Poco a poco va tomando cuerpo la VII Cumbre de Mandatarios de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) en La Habana, Cuba, en la que se ha confirmado la asistencia de 17 Jefes de Estado.

Desde el 1 de junio con la inauguración de la Sala de Prensa del Evento, y a su vez la inauguración de las instalaciones en el Hotel Habana Libre, se inician una serie de eventos donde la región Caribe perfila su situación estratégica.

La ocasión permitirá que concurran distintos Mandatarios de países caribeños, pero también altos dignatarios y delegaciones de otros países y territorios relacionados y con intereses en (los países de) la región. Las tecnologías de información y comunicación permitirán, en esta oportunidad, disponer de información audiovisual inmediata de la mayoría de los eventos oficiales así como de algunos otros que se estarán desarrollando hasta el cierre “oficial”, el próximo domingo 4 de Junio con la foto protocolar de los mandatarios. El punto clave que sellará la Cumbre lo constituye la firma de la Declaración y Plan de Acción de La Habana.

El programa de la reunión preparatoria que se lleva a cabo desde el día 2 de junio seguramente se acompañará de algunos otros temas que, aunque no están en la agenda oficial, forman parte de la coyuntura regional así como preocupaciones de orden bilateral. Esto generará múltiples y complicadas coordinaciones de “reuniones en la sala de al lado” (como se suele decir en estos encuentros), con el fin de sostener ‘breves’ encuentros para dilucidar agendas bilaterales o de coordinación de otros foros en los cuales los países caribeños pueden asumir posiciones.

Los temas estratégico-funcionales de la región y su vinculación con la agenda global  se han venido trabajando en reuniones de comités de trabajo como en la reciente Reunión de Ministros celebrada en Haití el pasado mes de enero y se afinan detalles en la reunión preparatoria de la cumbre. Los temas “álgidos” forman parte de las (pre)ocupaciones diplomáticas desde hace algunas semanas y tratarán de ser “resueltas” durante el desarrollo de la propia cumbre.

Si bien las instancias formales de la AEC como organismos internacional se constituye en el Consejo de Ministros y la Secretaría General, estos órganos permanentes se apoyan en el trabajo de una estructura institucional que garantiza la operatividad y seguimiento de los planes y tareas de la asociación. 

@mirnayonis

jueves, 2 de junio de 2016

Los datos históricos y claves para comprender el proceso en la OEA


 Prof. Carolina Abrusci

Para el chavismo, tanto en el plano interno como en el internacional, todo es condicional. Deberían ir calculando que sin “real” se pierde fuerza, mientras esa ambigüedad hace ruido. Muchos habrán recordado ayer a un Nicolás Maduro (Ex-Canciller) que, en el caso de Honduras (2009), argumentaba que la aplicación Carta Interamericana era una necesidad y un avance. En el actual contexto, la Carta Interamericana es, según recientes declaraciones del Presidente venezolano, una entelequia y una herramienta imperial. ¿Y entonces?

El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, trajo al debate la aplicación de la Carta Democrática Interamericana con respecto al caso de Venezuela, y hoy la región se enfoca en una crisis que cada quien evalúa desde sus zapatos. A continuación algunos datos interesantes en relación a este histórico hecho:

-       Es la primera vez que se llama a la aplicación de la Carta Democrática Interamericana por iniciativa del Secretario General. En pasadas oportunidades se solicitó siempre por iniciativa de los Estados. En esta oportunidad, Almagro publicó una carta dirigida al Embajador Juan José Arcuri, Representante Permanente de Argentina ante la OEA y Presidente del Consejo Permanente, explicando la situación de la República Bolivariana a través de un informe de 132 páginas que se convierte en una radiografía del drama que vive Venezuela, evidenciando la existencia de una situación (en materia social, institucional, política y económica) que altera gravemente el orden democrático, y que en ese sentido hace viable –y necesaria- la aplicación de la Carta.

-       Luis Almagro y Nicolás Maduro hoy se enfrentan pero la verdad es que compartieron escenarios, simultáneamente, desde las  Cancillerías de sus respectivos países. Han trabajado en conjunto y sus desempeños tuvieron sintonía en no pocas oportunidades durante las administraciones de Hugo Chávez y José Mujica, por razones obvias. Hoy difieren en sus posiciones y las declaraciones han llegado a tocar incluso el plano personal.

-       José Mujica, liderazgo respetado por las filas del chavismo y de la izquierda en la región, se ha pronunciado señalando diferencias con ambas partes. Manifestó desacuerdo con la actuación de Almagro –quien fue su Canciller- y también ha señalado que Maduro “está loco como una cabra”. Sin embargo, ha negado que el primero actúe como un “lacayo del imperio”, como desde el gobierno venezolano se ha pretendido señalar. Mujica asegura que Almagro “no es ningún traidor, es un abogado, esclavo del derecho”, mientras que a Maduro asegura tenerle gran respeto. A pesar de esto, se separa de ambos, advirtiendo que “así no van a llegar a nada”.

-       Con los cambios políticos que hubo recientemente en Argentina y Brasil, Venezuela perdió dos grandes y poderosos aliados regionales. O puede que no. En el caso argentino, Venezuela fue tema en la campaña del actual Presidente, Mauricio Macri. Sin embargo, no son pocas las polémicas que han circulado en relación a Susana Malcorra, actual Canciller de Argentina, en relación al caso Venezuela. Su aspiración a la Secretaría General de la Organización de Naciones Unidas se ha convertido en una prioridad para la política exterior argentina, y traer un tema tan espinoso y costoso como el de Venezuela supondría sacrificar un aliado importante que comprometería la fabulosa hazaña de llevar a la primera mujer a esta instancia en siete décadas de historia. Malcorra ha sido Jefa de Gabinete del Secretario General de la ONU, y es veterana en dicha organización. Su candidatura ya es un hecho confirmado. Su consolidación como sucesora de Ban Ki-moon necesitaría del apoyo de Venezuela, país que actualmente es miembro del Consejo de Seguridad. Es por ello que la crisis actual sólo complica sus cálculos y escenarios. 

-       El gobierno venezolano sigue contando con importantes apoyos en la región, aunque muchos de ellos han perdido la fuerza que solía caracterizarlos, como por ejemplo en el caso de los países del Caribe. Por un contexto determinado preserva –a su manera- la complicidad de un país como Argentina. Pero incluso en las declaraciones de Marco Albuja, Representante de Ecuador ante la OEA, hubo una especie de disonancia generada por el respaldo que se supone debería haber con la administración de Maduro, frente al énfasis en la necesidad de un “diálogo entre partes” que conduzca a una “paz duradera, estabilidad política e inclusión social”. La propuesta de Venezuela ayer quedó en segundo plano, eso no era posible en otros tiempos. La realidad venezolana se posicionó en el tapete y ya es reconocida por todos, aunque el gobierno de Maduro sigue ganando tiempo frente al mundo, mientras los venezolanos lo pierden frente a la crisis.

-       La acción de  Almagro le da un respiro a la OEA  pero en el debate se evidenció que la apuesta en torno a este tema se ha hecho desde UNASUR. En muchas posiciones se observó el respaldo a las gestiones de los Ex-Presidentes Rodríguez Zapatero, Torrijos y Fernández y se reconoció el esfuerzo mediador que han hecho. Pero incluso UNASUR atraviesa sus propias turbulencias.

-       Ayer, sea como sea, se evidenció que la situación de Venezuela no es ni puntual, ni minúscula, ni coyuntural. Se trata de una crisis sin precedentes, interna, pero que no puede dejar de tener relevancia e importancia para la región. El Ejecutivo pisotea a las demás instituciones del Estado y ha abandonado el sendero democrático con sus actuaciones en reiteradas oportunidades. La población venezolana pasa hambre y angustias tanto por la escasez como por la inseguridad desbordada. Ya viene siendo hora de aplicar esas rimbombantes declaraciones y pronunciamientos que emanan de los espacios diplomáticos y que lucen muy bien en el papel, pero muy pocas veces se observan en la realidad práctica. Ayer sólo le dieron largas al asunto. Lamentablemente realidad se los comerá a todos: al gobierno y a la región. Y evidentemente, a Venezuela, por la acción y omisión de su gobierno... y la complicidad del Mundo.

Publicado originalmente en KonZapata.com

@caroabru

Churchill


Prof. Eloy Torres

Sir Winston Leonard Spencer Churchill, fue el gran Primer Ministro de Gran Bretaña en dos ocasiones 1940-1945 y 1951-1955. Considerado uno de los más importantes y significativos líderes de guerra del siglo XX. Oficial en la Armada británica, historiador, escritor y pintor;  Premio Nobel de Literatura en 1953 y ciudadano de honor de los EEUU. Nació un 30 de noviembre de 1874 en una familia aristócrata. Su padre el Lord Randolph Churchill, un político que ocupó la cartera de Finanzas y su Madre, Jenny Jerome, una americana. Churchill fue un apasionado de la historia.

Es recurrente la conversación con ciertos amigos sobre los políticos. ¿Están ellos motivados por sentimientos? Algunos amigos consideran faltos de sentimientos sólo a Hitler, Lenin, Stalin y Mao TseTung, mientras que estos mismos amigos, consideran, por ejemplo, que Winston Churchill, sí tenía sentimientos. Para colmo, éste hacía pública su inclinación a practicar la virtud de ser útil en vez de ser sólo importante.

Con mis amigos mantengo un disenso. La política tiene una condición desvinculada de los sentimientos. El político fundamenta su praxis sólo en el interés por el poder. Con ello no se ha  descubierto el agua tibia. No obstante, los políticos deben tener “cuero de caimán y garra de tigre”, además poseer una condición, por demás relevante: la valentía física e intelectual. Pocos la tienen. Ella, además, sirve para comprender la praxis del político. El político debe ser valiente, y Churchill lo fue.

Luego de tomar el cargo y jurar ante el Rey George IV, en mayo de 1940, pronunció en la Cámara de los Comunes, un muy corto, pero intenso discurso, el cual está inscrito en la historia de las relaciones internacionales, como una brillante pieza de oratoria y a la vez de sencillez. Mostró valor y grandeza de quien tenía el don de anticiparse a los acontecimientos, a la realidad. En ese mencionado discurso, recurrió a una arenga del otrora gran líder estadounidense, Teodoro Roosevelt, quien en su presentación ante el Colegio de la Marina de su país, dijo ofrecer (I have nothing  to offer but blood, tail, tears and sweat) “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. Churchill, conocedor de la historia recurrió a esa emblemática frase para presentarse ante su pueblo y ante el Mundo como el líder que enfrentaría a los totalitarismos nazis, fascistas y comunistas incrustados en la Europa de años 30 y 40, para lo cual no había tiempo ni descanso. Era un poseedor de un fino “olfato político”.Por lo que, durante la guerra con Hitler, mantuvo la idea de que el objetivo principal no debe ser otro que “la victoria, victoria a cualquier precio frente al terror, no importa lo largo y difícil que sea la vía a tomar: victoria”.

Churchill,fue pragmático y adepto al realismo político, pero sin dejar a un lado su concepción conservadora del Mundo. Su desempeño durante la segunda guerra mundial fue ejemplo de resistencia que le valió el reconocimiento a su liderazgo, convirtiéndole en uno de los grandes hombres del siglo XX, junto con Franklin Delano Roosevelt, Stalin y De Gaulle.

Presionado por el cansancio y el debilitamiento de su país y toda Europa por la guerra contra Hitler, convino con Stalin el reparto de Europa en esferas de influencias. Para Churchill, no fue problema jugar al ajedrez, la suerte de los países europeos: Rumania por Grecia, Polonia por Austria. Esa era la realidad. Un acuerdo para lograr la paz en el Mundo. La URSS estaba cansada y el Mundo también. Se logró un respiro con esos acuerdos. Mas, hoy el Mundo observa que la respiración se pierde en determinados espacios. Urge un replanteamiento de acuerdos. Es la política. Mas, ello no fue obstáculo para que, en virtud de su enorme capacidad de anticiparse a la realidad, Churchill acuñase la frase Iron curtain (“la cortina de hierro”) para bautizar a toda esa zona que había quedado bajo el puño rojo de hierro de Stalin.

Con Churchill aprendimos que los sentimientos no cuentan en política. La política es así. Son las circunstancias las que determinan su desempeño. Por ello no es casual que el propio Churchill advirtiera que “…. Los hombres y los reyes deben juzgarse por su actuación en los momentos críticos de sus vidas”. Otro detalle que debe tomarse en cuenta es que para Churchill lo importante era ganar espacio y tiempo para las generaciones venideras y no ganar elecciones. Para lo cual había que tener valor y no caer en el ofrecimiento barato del populismo. De ahí que los sentimientos en los políticos, no tienen cabida; lo que importa es lo que hagan o dejen de hacer en el interés por el poder y por sus pueblos.

Churchill a propósito siempre decía que para ser político habría que ser capaz de anticiparse a lo que ocurrirá mañana, la semana que viene, el mes y el año próximo; luego explicar por qué no se produjo nada de lo dicho. Por su actitud fue bautizado como un “buldog inglés”, por su semejanza con esa raza de perro, el más querido y preferido por los habitantes londinenses. Fue un hombre lleno de valor físico, tenacidad, cultura, fue vigilante y de una extraordinaria inteligencia, pero también hay que agregar: tenía un gran sentido del humor, un humor elevado y ocurrente; era inglés, por supuesto.

Por esas cualidades, fue el emblema ingles durante la segunda guerra. El símbolo de la derrota de Hitler. Un hombre que jamás perdió la esperanza ni el buen humor. Poco después de culminar esa masacre se dejó crecer el bigote. En una de las primeras apariciones públicas, fue invitado a una cena de gala y una señora que se sentó junto a él, le abordó y evidentemente que le desagradaba, le expresó: “Sir, debo manifestarle que no me importa cuán negras sean sus uñas, ni su política ni sus bigotes. Churchill con su mirada puesta en los acontecimientos europeos, le respondió: ‘No se preocupe, señora, no tiene ningún chance de acercarse jamás a ellas ni a las otras cosas’”.

En una ocasión un Winston Churchill ya acosado por el tiempo y cuya vejez era visible, un joven periodista le preguntó: ¿podría realizar con Ud. alguna entrevista el año próximo?Churchill le respondió: ¡No veo porque no. Ud. se ve joven, sano y fuerte, por lo que probablemente sobrevivirá hasta entonces!

En otra oportunidad en el Parlamento, Churchill ya no era el Primer Ministro, pero sí miembro de éste; durante un receso, se dirigió al baño y ensimismado en sus necesidades observó que el entonces Primer Ministro Clement Attlee quien le había ganado las elecciones, también había ingresado al baño. Este, era un laborista, enfermo por el estatismo y propiciador de expropiaciones de empresas. Churchill al observar su presencia en el retrete, se separó de él. Attlee, lo observó y extrañado le preguntó: ¿Sir, qué ocurre; por qué se distanció de mí? Churchill, respondió: ¡Sir, lo que pasa es que Ud., cuando ve algo grande, bueno y funcional, automáticamente lo confisca y lo expropia!

“La historia nos juzgará amablemente” le decía a Roosevelt y Stalin en la Conferencia de Teherán en 1943. Estos, preguntaron por la certeza de esa expresión: y respondió: ¡Porque voy a escribir la historia! Tuvo razón: Escribió seis volúmenes dedicados a la historia de la Segunda Guerra Mundial. Fue un visionario. Se anticipó a los acontecimientos. No cargaba consigo el remoquete “generación de relevo”. Actuó políticamente con sus argumentos y jamás se paseó por el boulevard de los insultos, e incluso en los momentos más duros de su soledad política, pues era el único que proponía enfrentar a Hitler.

El tema central de sus libros: mostrar la futilidad de conciliarse con Hitler. El recorrió todo un camino en soledad y escribió que los países occidentales fueron los culpables del rearme alemán y en consecuencia de la guerra que les acogotó durante 6 años. El Acuerdo firmado por Chamberlain y Daladier en 1938 con Hitler fue un gravísimo error.

Chamberlain hubo de rechazar las ideas de Churchill. Les consideraba “faltas de profundidad” pues, no tomaba en consideración que no había alianza con los EEUU ni que éstos tampoco estaban preparados ni listos para un conflicto. Los EEUU estaban “casados” con su aislacionismo. La URSS y Stalin, en palabras del mismo Churchill eran un enigma. El régimen bolchevique no mostraba sus cartas. Ella significaba un problema en la estrategia contra Hitler. Europa era muy complicada. Nadie en ella confiaba en Stalin. Todos acordaron que la política exterior soviética no era sino una máscara que escondía los viejos planes del imperialismo ruso. Luego, ¿cómo confiar en un país que había descabezado a su elite militar, por razones de purgas internas? Había una soledad total y la sombra de la guerra cobijaba a Europa y al Mundo.

En 1940, nadie quiso ser asociado con la política de conciliación. Fue un fracaso. Luego, a partir de 1945, todos afirmaron que sin la fuerza, voluntad y tesón de Churchill y sus política no se hubiera triunfado. La evolución de los hechos históricos lo confirmó. La resistencia a Hitler fue correcta. Por lo que después de 1945, nadie puso en duda la actitud de Churchill en oponerse a Hitler con firmeza. Esa actitud es ejemplarizante. No se puede transar con dictadores o como les llaman “dictadorzuelos”. Ello es válido también para los que emergen de la voluntad popular y traicionan los principios democráticos. Churchill tuvo abierta  razón. Hoy en día, hay que leer historia para hacer política. Churchill fue visionario, incluso con sus desplantes humorísticos, como cuando comentó a Stalin y Roosevelt: “La historia nos juzgará amablemente”. Lo ejemplarizante es que él abordó la política con la frialdad y pasión a la vez en términos del interés general. La política es para hacer política y no para ejercicios retóricos. Una vez tomado un camino hay que ser lo suficientemente sólido para sumar y no restar en alianzas; sobre todo cuando nos enfrentamos a un enemigo poderoso y tramposo. Él se anticipó a Mario Puzo, quien escribió en su novela “El Padrino”: “la fuerza de una familia reside en la lealtad”. Por eso y por otras cosas más, la historia ha tratado amablemente a Churchill, exactamente como él quería.

@eloicito

martes, 31 de mayo de 2016

Energía y petróleo en las primarias de EEUU


Dr. Kenneth Ramírez

El panorama energético ha cambiado desde que Barack Obama llegó a la Casa Blanca en 2009. La lenta recuperación económica tras la recesión de 2008 y el auge de la producción de esquistos, han redundado en una reducción de las importaciones energéticas –en su nivel más bajo en 30 años-, en una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero –en su nivel más bajo en 27 años- y en una presión a la baja a los precios del petróleo –que ha beneficiado al consumidor estadounidense. En el caso concreto del petróleo, el porcentaje de las importaciones en el consumo total, pasó desde 50% en 2009 hasta 24,2% en 2015. Es decir, hoy por hoy, EEUU es más independiente energéticamente. No obstante, estos desarrollos están más asociados a las empresas petroleras estadounidenses, que a una política energética de Obama más orientada a fomentar las renovables y la eficiencia energética, la cual hasta ahora ha tenido un impacto mucho menor. El Presidente Obama sólo ayudó a los productores de esquistos levantando la prohibición a las exportaciones petroleras en 2015 -vigente durante 40 años- frente a la caída de precios provocada por la estrategia saudita destinada a defender su cuota de mercado. Sin embargo, los moderados precios actuales han impactando a estos productores, y por ello se estima que la producción de EEUU descenderá por primera vez en los últimos 8 años, desde 9,4 millones de barriles diarios (MMBD) en 2015 hasta 8,4 MMBD en 2016.

Por otra parte, cuando oteamos la situación actual de las primarias de EEUU, tenemos dos candidatos ya claramente ganadores: la experimentada Hillary Clinton, y el polémico Donald Trump. Clinton ha liderado las primarias demócratas desde el principio frente a la simbólica candidatura de Bernie Sanders. Por su parte, Trump apalancado en una retórica populista muy fuera de tono y en su manejo de los medios de comunicación, logró hacer lo impensable, batir a todos los candidatos y forzar a la élite del Partido Republicano a buscar un compromiso. En consecuencia, ya es hora de empezar a analizar sus propuestas energéticas.

Hillary Clinton tiene una dilatada trayectoria pública que le ha llevado a tratar ampliamente este tema. Clinton apoya el Plan de Energía Limpia delineado por el Presidente Obama en 2012 para reducir en 32% las emisiones de las centrales termoeléctricas para 2030 respecto a 2005 -mediante regulaciones de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para evitar al Congreso-, el cual está asociado a un sistema de comercio de emisiones y a un plan para aumentar las energías renovables desde 13% en el mix de generación eléctrica en 2015 hasta el 28% en 2030. Esto le permitió a EEUU participar en las negociaciones multilaterales que hicieron posible el Acuerdo de Paris contra el cambio climático, que ha sido señalado por el Presidente Obama como “la mayor amenaza para nuestro futuro”. Empero, la Corte Suprema de Justicia a principios de este año, decidió suspender cautelarmente este plan, mientras se resuelven una serie de juicios interpuestos.  

En consecuencia, Clinton seguiría la política de Obama, y ha manifestado que buscaría convertir a EEUU en una “superpotencia de energía limpia”. De hecho, ha propuesto que 33% del mix de generación eléctrica provenga de renovables en 2027, apostando por la instalación de 500 millones de paneles solares en 2020 y por hacer permanentes las exenciones fiscales para las renovables. Desea prohibir la perforación petrolera en áreas costa afuera y en el Ártico, implementar un impuesto a las ganancias súbitas a las petroleras, fortalecer las regulaciones para los oleoductos y gasoductos, invertir para hacer más eficientes las infraestructuras energéticas, y se ha opuesto al controversial proyecto de oleoducto Keystone XL que podría transportar 0,83 MMBD –monto superior a lo importado desde Venezuela- desde las arenas bituminosas de Canadá debido a la posible afectación de ecosistemas sensibles. Clinton ha propuesto un plan de 30 millardos de dólares para ayudar a la transición de las comunidades locales que dependan del carbón. Además, apoya la energía nuclear, afirmando que “un rápido cierre de las centrales nucleares de EEUU, antepone la ideología a la ciencia y los intereses nacionales”, en alusión a Sanders. Finalmente, considera que la fracturación hidráulica (fracking) ha sido un éxito, siendo más rentable que las renovables en el mediano plazo y menos contaminante que el carbón. No obstante, propone fortalecer las regulaciones ambientales para este sector.

Como en muchos otros temas, Donald Trump es el candidato cuyo programa energético resulta más desconocido. Ha causado revuelo por señalar que apoyaría el carbón y la energía nuclear, ya que generan empleo y fortalecen la seguridad energética. Está a favor de apoyar la producción petrolera doméstica –su principal asesor es Kevin Cramer, Representante por Dakota del Norte, estado líder en la producción de petróleo de esquistos. Se ha burlado de los que “creen” en el cambio climático y las energía renovables. Está a favor de la construcción del oleoducto Keystone XL. Considera que las regulaciones de la EPA son “una desgracia”, y ha señalado que eliminaría esta agencia creada por Nixon en 1971. A nivel internacional, ha señalado que revisaría la participación de EEUU en el Acuerdo de Paris, que dejaría de comprar petróleo a Arabia Saudita si no apoya más activamente la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Siria –por sus siglas en inglés, ISIS-, y que “tomaría” el petróleo de Irak y Libia si debe impulsar intervenciones para luchar contra el terrorismo y estabilizarlos. Su ignorancia sobre las consecuencias de sus propuestas en materia energética, como en muchos otros temas, resulta escandalosa. En definitiva, tenemos a Hillary Clinton con una aproximación más pragmática, cooperativa y cosmopolita; y un Trump más “fosilizado”, agresivo y nacionalista. ¿Y usted qué opina?

@kenopina

La OEA, el "síndrome del Estado Parte" y la fórmula Almagro


Carlos Pozzo

La Organización de los Estados Americanos (OEA), como toda institución internacional creada a semejanza de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), padece de lo que podría denominarse “Síndrome del Estado Parte”, condición que afecta o podría afectar el funcionamiento de los principales órganos de gobierno del cuerpo multilateral. El convenio constitutivo de la OEA, al igual que los de la mayoría de las organizaciones intergubernamentales, atribuye una importancia crucial al “Estado Parte” al convertirlo en el eje fundamental sobre el que giran las decisiones y las acciones de la institución multilateral en toda la dimensión interamericana.

El aspecto controversial de esa atribución es que el “Estado Parte” suele ser representado por un gobierno que, en determinadas circunstancias, asume intereses contrarios a los de la mayoría de sus gobernados, como quedó en evidencia con el caso de Venezuela y el ofrecimiento de la OEA para enviar una misión técnica de observación electoral en la víspera de los comicios parlamentarios realizados el pasado 6 de diciembre. Como se recordará, la reiterada exigencia de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para que se aceptara el ofrecimiento de la OEA fue rechazada por el Consejo Nacional Electoral (CNE) que, actuando como apéndice del Poder Ejecutivo, se alineó con el sector oficialista y con la posición del gobierno que, en su condición de representante del “Estado Parte” y con base en una motivación más política que técnica, se opuso a la solicitud para que la OEA desplegara una misión de observación electoral como instrumento para generar confianza en los resultados de dichos comicios.  

Tomando en cuenta la incidencia jurídica y política del principio del “Estado Parte”, la postura asumida por el Secretario General de la OEA, antes y después de ese memorable suceso, reviste una incuestionable importancia. Almagro ha dedicado horas extras de trabajo al caso de Venezuela, en vista del empeño del gobierno de Maduro en desconocer la autoridad constitucional del Poder Legislativo derivada de la masiva voluntad popular que se expresó en diciembre. La constante violación del orden democrático venezolano por el Poder Ejecutivo obligó a Almagro a resolver el dilema que impidió a sus antecesores desempeñarse con el coraje que reclama la solución de una crisis política. Es decir, dilucidó el dilema que le impedía al funcionario internacional trabajar en consonancia con las decisiones y orientaciones de los “Estados Partes”, que a la postre son sus mandantes por haberlo elegido como Secretario General, y al mismo tiempo, desempeñarse honrando el compromiso de defender y promover los principios y valores fundamentales que están consustanciados con la existencia misma de la organización, es decir, con la democracia y los derechos humanos.

El significativo impacto que en el ámbito nacional e internacional ha producido la resuelta actitud de Almagro ensu condición de Secretario General de la OEA le ha elevado el costo político al gobierno de Venezuela, mientras que ha colocado en una posición de fortaleza a la oposición democrática. Los múltiples llamados a la solución de la crisis venezolana por parte de gobiernos, instituciones y personalidades con reconocida influencia en la política internacional se produjeron con mayor intensidad a raíz de la última e inusual carta remitida directamente a Maduro. La misiva de Almagro  proporciona, por su crudeza y determinación, un importante camino que puede conducir hacia la justa valoración jurídica y política de los instrumentos interamericanos que han sido adoptados para promover y proteger a la democracia y sus valores fundamentales,de los excesos y abusos del poder en los que, de manera autocrática, suelen incurrir los gobernantes latinoamericanos.

La iniciativa del Secretario General de la OEA de invocar la Carta Democrática Interamericana para examinar el caso venezolano ha sido desafiada por el gobierno de Maduro con base en el argumento de que para ello se requiere la autorización del “Estado Parte”, es decir, del mismo gobierno nacional. Sin embargo, Almagro ha resuelto ir adelante con apego a lo dispuesto en el artículo 21 de la propia Carta y con fundamento en el informe que, sustanciado por la Asamblea Nacional de Venezuela, expone crudamente las flagrantes violaciones del orden constitucional en las que ha incurrido el Poder Ejecutivo, en colusión con Tribunal Supremo de Justicia y el Poder Electoral.

El Consejo Permanente de la OEA puede admitir o desestimar la propuesta del Secretario General de examinar con ojo crítico el caso venezolano, de manera que el éxito o fracaso de su iniciativa depende, paradójicamente, de los “Estados Partes”. No obstante ello, en caso de que el principal órgano de la OEA decida respaldar la propuesta de Almagro, tal como se vislumbra, el sistema interamericano estará frente a un caso inédito en el cual, más allá del infame Fujimorazo contra el desprestigiado Congreso peruano, el Secretario General de la OEA se moviliza para contener la arremetida institucional del Poder Ejecutivo de un “Estado Parte” que, coludido con otros poderes públicos y en clara alteración del orden constitucional, desconoce y asedia al Poder Legislativo recién electo por una abrumadora mayoría de sus conciudadanos. Al aprobarse el planteamiento de Almagro, la OEA habrá abonado el terreno para instituir una suerte de fórmula que se orienta más a proteger la voluntad popular personificada en los parlamentos nacionales, que a los poderes ejecutivos que son amenazados por las típicas asonadas militares. 

lunes, 30 de mayo de 2016

El ascenso de la AfD en Alemania


Lic. Victor Hugo Matos

En política, es difícil predecir cuándo una tendencia política puede volver a aparecer. Muchas veces, simplemente se encuentran dormidas dentro de lo más profundo de las sociedades, esperando por un catalizador adecuado, como una crisis económica, para reaparecer con fuerza y lograr nuevamente cambiar el sistema político.

En el caso de la Unión Europea, el resurgimiento del nacionalismo y el populismo ha generado una enorme preocupación entre las fuerzas políticas tradicionales, en la medida en que estas fuerzas emergentes ya están reconfigurando el espectro político. Incluso, han venido superando  las etiquetas  de “ultra-derecha”, porque muchos de estos partidos presentan programas económicos de corte proteccionista que encuentran resonancia en sectores de la izquierda tradicional; siendo prueba de esto la extraña alianza contra el euro que se ha gestado a nivel del Parlamento Europeo entre el Frente Nacional (Francia), el Movimiento Cinco Estrellas (Italia) y Podemos (España).

De hecho, en estos días existen una miríada de partidos que representan esta tendencia, como es el caso del Frente Nacional o el Partido “Demócratas Suecos”; pero es la “Alternativa por Alemania” (Alternative für Deutschland, AfD) el que acapara más titulares, dado el potencial efecto de sus recientes resultados para la política del gigante alemán y la larga sombra del pasado Nazi.

Pero, ¿Qué es y de donde viene AfD?

La AfD es un movimiento político que surgió, como suele suceder con las nuevas agrupaciones nacionalistas en Europa, tras la crisis del Euro. Es decir, como una formación euro-escéptica, que se planteaba una salida ordenada de Alemania del euro y el retorno del marco alemán, bajo la idea de que Alemania no podía seguir manteniendo a gobiernos como el de Grecia a costa del dinero de los ciudadanos alemanes.  No obstante, pese a que estas declaraciones les ayudaron a reclamar titulares en sus comienzos, no les ayudó mucho en su primera participación en las elecciones estadales de Baja-Sajonia en 2013 donde obtuvieron apenas un 1,1% de los votos totales, generando una decepción entre sus filas que debilitó enormemente al movimiento.

Ante de este desastroso resultado, la AfD comenzó un período de reflexión y de cambio impulsado tanto por la dirección como por las bases, que forzó a la formación a abstenerse de participar en los procesos electorales por algunos meses,  un proceso que usualmente implica la desaparición en partidos pequeños, pero que en el caso de AfD se tradujo en una mejora en el funcionamiento de la maquinaria política y en la mensaje; permitiéndole obtener buenos resultados en las elecciones al Parlamento Europeo en mayo de 2014 (7,1%) y sobre todo en las regionales en septiembre de 2014, donde obtuvieron el 10% de los votos en Turingia, Brandeburgo y un resultado casi parecido en Sajonia.

Sin embargo, estos éxitos electorales no pudieron detener las fuertes luchas internas entre las figuras más importantes de la dirección del movimiento, viéndose enfrentados la actual Secretaria General, Frauke Petry, y uno de los fundadores de la AfD, Bernd Lucke, quien en ese entonces era considerado la cara visible del partido. Ambos individuos se enfrentaron continuamente aunque de forma soterrada en la medida en que Frauke aumentaba su influencia entre las bases del partido en zonas como Sajonia o Turingia. No obstante fue la aparición de la formación anti-inmigrante “Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente” (por sus siglas en alemán, PEGIDA) en octubre de 2014 y la tormenta mediática que trajo consigo, la que profundizó de forma irreversible la división entre ambos líderes, en la medida en que Bernd Lucke consideraba el movimiento muy alejado de lo que consideraba los valores del movimiento, mientras que Frauke veía en PEGIDA la clave para revitalizar la AfD.

En la medida en que PEGIDA empezó a acaparar titulares, la distancia entre ambos líderes creció más y más, hasta el punto en que cualquier posibilidad de integrar la posición euroescéptica de Lucke con la clara postura anti-inmigrante de Frauke resultó imposible; llevando a una lucha interna que culminaría con una primaria interna a finales de 2015, donde la clara victoria de Frauke con un 60% de los votos forzaría a Lucke a dejar de ser miembro de la AfD.

Desde entonces, AfD ha asumido como elemento fundamental de su marca las ideas de PEGIDA, introduciéndolas dentro de su manifiesto político en el último congreso del movimiento celebrado a finales de abril de 2016 en Stuttgart, donde declara que el Islam no es compatible con la Ley Fundamental de la República Federal de Alemania (constitución alemana). En efecto, Beatrix von Storch, Vicepresidenta de la AfD, ha pedido intervenciones armadas y letales en la frontera para “defenderse” de la oleada de refugiados musulmanes, los cuales golpean la puerta de Europa huyendo del conflicto sirio y el caos libio.

No obstante, lo que parecía una propuesta radical y sin mucho futuro en un país como Alemania, ha resultado ser exitosa. La AfD logró aumentar su base de apoyo, arañando votos de antiguos simpatizantes de la “Unión Demócrata Cristiana” (por sus siglas en alemán, CDU) descontentos con el centrismo de la Canciller Merkel y su política migratoria. Así, obtuvo excelentes resultados en las elecciones regionales en Baden-Wurtemberg (15,1%), Renania-Palatinado 12,6%) y Sajonia-Anhalt (24,3%) celebradas en marzo pasado, convirtiéndose este ultimo en el principal granero de votos del movimiento.

Esto implica que es momento de reconocer el ascenso de la AfD, que ya no puede ser tipificada como un partido minoritario. La AfD ya tiene 12% en la intención de votos a nivel nacional, lo cual le convierte en tercera fuerza política alemana por delante de los Verdes, los Liberales y los antiguos comunistas y socialdemócratas desengañados agrupados en La Izquierda; y principal partido opositor a la gran coalición (Große Koalition) de democristianos y socialdemócratas. La exitosa combinación populista de su nueva postura extremista anti-Islam, sumada a su natural euroescépticismo, abre la posibilidad de que a Frauke se le presente un escenario parecido al que experimentó el “Partido Progresista” noruego que gobierna con los conservadores en coalición.

No obstante, esto no implica que el resto de partidos se hayan quedado simplemente viendo crecer la hierba. De hecho, el crecimiento de la AfD ha obligado a acelerar el acuerdo entre la CDU de la Canciller Merkel y los Verdes en Baden-Wurtemberg; a lo que hay que sumarle el reconocimiento de Merkel a la AfD como partido y la invitación a debatir, lo cual podía exponer las divisiones que existen entre los sectores moderados y radicales de AfD en asuntos como economía o migración que quedaron reflejados en el último congreso.

Aunque las elecciones generales en Alemania todavía se antojan lejanas como para realizar una predicción adecuada, sobre todo porque el ambiente político está  muy marcado por la debilidad aparente del Partido Socialdemócrata de Alemania (por sus siglas en alemán, SPD) o la sensibilidad que ha suscitado el reciente ataque en una estación de tren en Múnich de un hombre armado con un cuchillo, es necesario introducir a la AfD en cualquier cálculo. De hecho, la AfD ya tiene la vista puesta en los comicios regionales de septiembre próximo en Berlín y Mecklenburgo-Antepomerania, como trampolín para las elecciones generales de 2017.

@ViktorRonin