martes, 7 de junio de 2016

¿Prohibir la diplomacia parlamentaria en Venezuela?


Embajador (r) Milos Alcalay

Ante el aislamiento internacional del gobierno de Maduro,  en vez de acatar la Doctrina Internacional y  los Acuerdos Internacionales que facultan a que nuevos sujetos de derecho internacional -como los parlamentarios- puedan estar presentes en Foros Internacionales, pretenden impedir su presencia “prohibiendo” por vía del TSJ  tanto  a los voceros oposicionistas como  (por absurdo que parezca)  a los organismos internacionales para exponer y conocer la verdad sobre la profunda crisis humanitaria que vive el país y el incumplimiento de los compromisos internacionales como los establecidos en la Carta Democrática Interamericana.

El más reciente episodio lo dio el Ex-Diputado Elvis Amoroso -de ingrata recordación por su responsabilidad al designar después de las elecciones del 6 D a los “magistrados express” -acudió al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para realizar una  nueva embestida contra  la Directiva de la Asamblea Nacional  para prohibirle a los diputados Venezolanos acudir a la OEA o a la ONU alegando que pretenden usurpar funciones del Presidente que es el “responsable de dirigir las relaciones exteriores de la República” (artículo 236 de la Constitución).

Nadie en su sano juicio puede negar esta atribución que tiene el Jefe de Estado, pero tampoco puede negarse el papel protagónico que tiene  en un mundo globalizado la “diplomacia parlamentaria” y en especial el papel de los Presidentes de los Parlamentos en la promoción y protección de la democracia y de los derechos humanos.

No es la primera vez que el oficialismo ha pretendido impedir que voceros oposicionistas hagan sus contactos internacionales. El despojo inconstitucional de las funciones parlamentarias de la Diputado María Corina Machado por acudir a la OEA, es una prueba del carácter autoritario que ejerció el entonces Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y cuyo exceso ahora pretende cumplir el Señor Amoroso desde Miraflores con el TSJ contra los directivos parlamentarios. La  medida ilegal adoptada para impedir las elecciones directas del Parlamento Latinoamericano con lo que pretendían impedir la presencia oposicionista, resultó en un fracaso debido a los resultados aplastantes de la MUD en las elecciones del 6 de Diciembre; el escandaloso episodio del Diputado Darío Vivas en la reunión de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EUROLAT) insultando como un guapetón de barrios al Vicepresidente del Parlamento Europeo Tajani tratando de impedir que se presente en el Foro Euro-latinoamericano la situación de Venezuela; se suman a los vergonzosos episodios en Estrasburgo cuando la eurodiputada liberal Rumana, Renate Weber, desmintió lo afirmado por el Viceministro para Europa Alejandro Fleming que el Parlamento Europeo no podía pronunciarse en relación a Venezuela porque atentaba  contra la soberanía venezolana, la parlamentaria respondió “Nuestra expresión es de respaldo a la democracia y a los derechos humanos, en un país a cuyo pueblo respetamos”. Podríamos referir muchos otros casos absurdos. Por lo pronto concluimos que es imposible prohibir la “diplomacia parlamentaria” como tampoco es posible “tapar el sol con un dedo”.

@milosalcalay

viernes, 3 de junio de 2016

El Gran Caribe se reúne en La Habana: VII Cumbre de la AEC

Prof. Mirna Yonis

Poco a poco va tomando cuerpo la VII Cumbre de Mandatarios de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) en La Habana, Cuba, en la que se ha confirmado la asistencia de 17 Jefes de Estado.

Desde el 1 de junio con la inauguración de la Sala de Prensa del Evento, y a su vez la inauguración de las instalaciones en el Hotel Habana Libre, se inician una serie de eventos donde la región Caribe perfila su situación estratégica.

La ocasión permitirá que concurran distintos Mandatarios de países caribeños, pero también altos dignatarios y delegaciones de otros países y territorios relacionados y con intereses en (los países de) la región. Las tecnologías de información y comunicación permitirán, en esta oportunidad, disponer de información audiovisual inmediata de la mayoría de los eventos oficiales así como de algunos otros que se estarán desarrollando hasta el cierre “oficial”, el próximo domingo 4 de Junio con la foto protocolar de los mandatarios. El punto clave que sellará la Cumbre lo constituye la firma de la Declaración y Plan de Acción de La Habana.

El programa de la reunión preparatoria que se lleva a cabo desde el día 2 de junio seguramente se acompañará de algunos otros temas que, aunque no están en la agenda oficial, forman parte de la coyuntura regional así como preocupaciones de orden bilateral. Esto generará múltiples y complicadas coordinaciones de “reuniones en la sala de al lado” (como se suele decir en estos encuentros), con el fin de sostener ‘breves’ encuentros para dilucidar agendas bilaterales o de coordinación de otros foros en los cuales los países caribeños pueden asumir posiciones.

Los temas estratégico-funcionales de la región y su vinculación con la agenda global  se han venido trabajando en reuniones de comités de trabajo como en la reciente Reunión de Ministros celebrada en Haití el pasado mes de enero y se afinan detalles en la reunión preparatoria de la cumbre. Los temas “álgidos” forman parte de las (pre)ocupaciones diplomáticas desde hace algunas semanas y tratarán de ser “resueltas” durante el desarrollo de la propia cumbre.

Si bien las instancias formales de la AEC como organismos internacional se constituye en el Consejo de Ministros y la Secretaría General, estos órganos permanentes se apoyan en el trabajo de una estructura institucional que garantiza la operatividad y seguimiento de los planes y tareas de la asociación. 

@mirnayonis

jueves, 2 de junio de 2016

Los datos históricos y claves para comprender el proceso en la OEA


 Prof. Carolina Abrusci

Para el chavismo, tanto en el plano interno como en el internacional, todo es condicional. Deberían ir calculando que sin “real” se pierde fuerza, mientras esa ambigüedad hace ruido. Muchos habrán recordado ayer a un Nicolás Maduro (Ex-Canciller) que, en el caso de Honduras (2009), argumentaba que la aplicación Carta Interamericana era una necesidad y un avance. En el actual contexto, la Carta Interamericana es, según recientes declaraciones del Presidente venezolano, una entelequia y una herramienta imperial. ¿Y entonces?

El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, trajo al debate la aplicación de la Carta Democrática Interamericana con respecto al caso de Venezuela, y hoy la región se enfoca en una crisis que cada quien evalúa desde sus zapatos. A continuación algunos datos interesantes en relación a este histórico hecho:

-       Es la primera vez que se llama a la aplicación de la Carta Democrática Interamericana por iniciativa del Secretario General. En pasadas oportunidades se solicitó siempre por iniciativa de los Estados. En esta oportunidad, Almagro publicó una carta dirigida al Embajador Juan José Arcuri, Representante Permanente de Argentina ante la OEA y Presidente del Consejo Permanente, explicando la situación de la República Bolivariana a través de un informe de 132 páginas que se convierte en una radiografía del drama que vive Venezuela, evidenciando la existencia de una situación (en materia social, institucional, política y económica) que altera gravemente el orden democrático, y que en ese sentido hace viable –y necesaria- la aplicación de la Carta.

-       Luis Almagro y Nicolás Maduro hoy se enfrentan pero la verdad es que compartieron escenarios, simultáneamente, desde las  Cancillerías de sus respectivos países. Han trabajado en conjunto y sus desempeños tuvieron sintonía en no pocas oportunidades durante las administraciones de Hugo Chávez y José Mujica, por razones obvias. Hoy difieren en sus posiciones y las declaraciones han llegado a tocar incluso el plano personal.

-       José Mujica, liderazgo respetado por las filas del chavismo y de la izquierda en la región, se ha pronunciado señalando diferencias con ambas partes. Manifestó desacuerdo con la actuación de Almagro –quien fue su Canciller- y también ha señalado que Maduro “está loco como una cabra”. Sin embargo, ha negado que el primero actúe como un “lacayo del imperio”, como desde el gobierno venezolano se ha pretendido señalar. Mujica asegura que Almagro “no es ningún traidor, es un abogado, esclavo del derecho”, mientras que a Maduro asegura tenerle gran respeto. A pesar de esto, se separa de ambos, advirtiendo que “así no van a llegar a nada”.

-       Con los cambios políticos que hubo recientemente en Argentina y Brasil, Venezuela perdió dos grandes y poderosos aliados regionales. O puede que no. En el caso argentino, Venezuela fue tema en la campaña del actual Presidente, Mauricio Macri. Sin embargo, no son pocas las polémicas que han circulado en relación a Susana Malcorra, actual Canciller de Argentina, en relación al caso Venezuela. Su aspiración a la Secretaría General de la Organización de Naciones Unidas se ha convertido en una prioridad para la política exterior argentina, y traer un tema tan espinoso y costoso como el de Venezuela supondría sacrificar un aliado importante que comprometería la fabulosa hazaña de llevar a la primera mujer a esta instancia en siete décadas de historia. Malcorra ha sido Jefa de Gabinete del Secretario General de la ONU, y es veterana en dicha organización. Su candidatura ya es un hecho confirmado. Su consolidación como sucesora de Ban Ki-moon necesitaría del apoyo de Venezuela, país que actualmente es miembro del Consejo de Seguridad. Es por ello que la crisis actual sólo complica sus cálculos y escenarios. 

-       El gobierno venezolano sigue contando con importantes apoyos en la región, aunque muchos de ellos han perdido la fuerza que solía caracterizarlos, como por ejemplo en el caso de los países del Caribe. Por un contexto determinado preserva –a su manera- la complicidad de un país como Argentina. Pero incluso en las declaraciones de Marco Albuja, Representante de Ecuador ante la OEA, hubo una especie de disonancia generada por el respaldo que se supone debería haber con la administración de Maduro, frente al énfasis en la necesidad de un “diálogo entre partes” que conduzca a una “paz duradera, estabilidad política e inclusión social”. La propuesta de Venezuela ayer quedó en segundo plano, eso no era posible en otros tiempos. La realidad venezolana se posicionó en el tapete y ya es reconocida por todos, aunque el gobierno de Maduro sigue ganando tiempo frente al mundo, mientras los venezolanos lo pierden frente a la crisis.

-       La acción de  Almagro le da un respiro a la OEA  pero en el debate se evidenció que la apuesta en torno a este tema se ha hecho desde UNASUR. En muchas posiciones se observó el respaldo a las gestiones de los Ex-Presidentes Rodríguez Zapatero, Torrijos y Fernández y se reconoció el esfuerzo mediador que han hecho. Pero incluso UNASUR atraviesa sus propias turbulencias.

-       Ayer, sea como sea, se evidenció que la situación de Venezuela no es ni puntual, ni minúscula, ni coyuntural. Se trata de una crisis sin precedentes, interna, pero que no puede dejar de tener relevancia e importancia para la región. El Ejecutivo pisotea a las demás instituciones del Estado y ha abandonado el sendero democrático con sus actuaciones en reiteradas oportunidades. La población venezolana pasa hambre y angustias tanto por la escasez como por la inseguridad desbordada. Ya viene siendo hora de aplicar esas rimbombantes declaraciones y pronunciamientos que emanan de los espacios diplomáticos y que lucen muy bien en el papel, pero muy pocas veces se observan en la realidad práctica. Ayer sólo le dieron largas al asunto. Lamentablemente realidad se los comerá a todos: al gobierno y a la región. Y evidentemente, a Venezuela, por la acción y omisión de su gobierno... y la complicidad del Mundo.

Publicado originalmente en KonZapata.com

@caroabru

Churchill


Prof. Eloy Torres

Sir Winston Leonard Spencer Churchill, fue el gran Primer Ministro de Gran Bretaña en dos ocasiones 1940-1945 y 1951-1955. Considerado uno de los más importantes y significativos líderes de guerra del siglo XX. Oficial en la Armada británica, historiador, escritor y pintor;  Premio Nobel de Literatura en 1953 y ciudadano de honor de los EEUU. Nació un 30 de noviembre de 1874 en una familia aristócrata. Su padre el Lord Randolph Churchill, un político que ocupó la cartera de Finanzas y su Madre, Jenny Jerome, una americana. Churchill fue un apasionado de la historia.

Es recurrente la conversación con ciertos amigos sobre los políticos. ¿Están ellos motivados por sentimientos? Algunos amigos consideran faltos de sentimientos sólo a Hitler, Lenin, Stalin y Mao TseTung, mientras que estos mismos amigos, consideran, por ejemplo, que Winston Churchill, sí tenía sentimientos. Para colmo, éste hacía pública su inclinación a practicar la virtud de ser útil en vez de ser sólo importante.

Con mis amigos mantengo un disenso. La política tiene una condición desvinculada de los sentimientos. El político fundamenta su praxis sólo en el interés por el poder. Con ello no se ha  descubierto el agua tibia. No obstante, los políticos deben tener “cuero de caimán y garra de tigre”, además poseer una condición, por demás relevante: la valentía física e intelectual. Pocos la tienen. Ella, además, sirve para comprender la praxis del político. El político debe ser valiente, y Churchill lo fue.

Luego de tomar el cargo y jurar ante el Rey George IV, en mayo de 1940, pronunció en la Cámara de los Comunes, un muy corto, pero intenso discurso, el cual está inscrito en la historia de las relaciones internacionales, como una brillante pieza de oratoria y a la vez de sencillez. Mostró valor y grandeza de quien tenía el don de anticiparse a los acontecimientos, a la realidad. En ese mencionado discurso, recurrió a una arenga del otrora gran líder estadounidense, Teodoro Roosevelt, quien en su presentación ante el Colegio de la Marina de su país, dijo ofrecer (I have nothing  to offer but blood, tail, tears and sweat) “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. Churchill, conocedor de la historia recurrió a esa emblemática frase para presentarse ante su pueblo y ante el Mundo como el líder que enfrentaría a los totalitarismos nazis, fascistas y comunistas incrustados en la Europa de años 30 y 40, para lo cual no había tiempo ni descanso. Era un poseedor de un fino “olfato político”.Por lo que, durante la guerra con Hitler, mantuvo la idea de que el objetivo principal no debe ser otro que “la victoria, victoria a cualquier precio frente al terror, no importa lo largo y difícil que sea la vía a tomar: victoria”.

Churchill,fue pragmático y adepto al realismo político, pero sin dejar a un lado su concepción conservadora del Mundo. Su desempeño durante la segunda guerra mundial fue ejemplo de resistencia que le valió el reconocimiento a su liderazgo, convirtiéndole en uno de los grandes hombres del siglo XX, junto con Franklin Delano Roosevelt, Stalin y De Gaulle.

Presionado por el cansancio y el debilitamiento de su país y toda Europa por la guerra contra Hitler, convino con Stalin el reparto de Europa en esferas de influencias. Para Churchill, no fue problema jugar al ajedrez, la suerte de los países europeos: Rumania por Grecia, Polonia por Austria. Esa era la realidad. Un acuerdo para lograr la paz en el Mundo. La URSS estaba cansada y el Mundo también. Se logró un respiro con esos acuerdos. Mas, hoy el Mundo observa que la respiración se pierde en determinados espacios. Urge un replanteamiento de acuerdos. Es la política. Mas, ello no fue obstáculo para que, en virtud de su enorme capacidad de anticiparse a la realidad, Churchill acuñase la frase Iron curtain (“la cortina de hierro”) para bautizar a toda esa zona que había quedado bajo el puño rojo de hierro de Stalin.

Con Churchill aprendimos que los sentimientos no cuentan en política. La política es así. Son las circunstancias las que determinan su desempeño. Por ello no es casual que el propio Churchill advirtiera que “…. Los hombres y los reyes deben juzgarse por su actuación en los momentos críticos de sus vidas”. Otro detalle que debe tomarse en cuenta es que para Churchill lo importante era ganar espacio y tiempo para las generaciones venideras y no ganar elecciones. Para lo cual había que tener valor y no caer en el ofrecimiento barato del populismo. De ahí que los sentimientos en los políticos, no tienen cabida; lo que importa es lo que hagan o dejen de hacer en el interés por el poder y por sus pueblos.

Churchill a propósito siempre decía que para ser político habría que ser capaz de anticiparse a lo que ocurrirá mañana, la semana que viene, el mes y el año próximo; luego explicar por qué no se produjo nada de lo dicho. Por su actitud fue bautizado como un “buldog inglés”, por su semejanza con esa raza de perro, el más querido y preferido por los habitantes londinenses. Fue un hombre lleno de valor físico, tenacidad, cultura, fue vigilante y de una extraordinaria inteligencia, pero también hay que agregar: tenía un gran sentido del humor, un humor elevado y ocurrente; era inglés, por supuesto.

Por esas cualidades, fue el emblema ingles durante la segunda guerra. El símbolo de la derrota de Hitler. Un hombre que jamás perdió la esperanza ni el buen humor. Poco después de culminar esa masacre se dejó crecer el bigote. En una de las primeras apariciones públicas, fue invitado a una cena de gala y una señora que se sentó junto a él, le abordó y evidentemente que le desagradaba, le expresó: “Sir, debo manifestarle que no me importa cuán negras sean sus uñas, ni su política ni sus bigotes. Churchill con su mirada puesta en los acontecimientos europeos, le respondió: ‘No se preocupe, señora, no tiene ningún chance de acercarse jamás a ellas ni a las otras cosas’”.

En una ocasión un Winston Churchill ya acosado por el tiempo y cuya vejez era visible, un joven periodista le preguntó: ¿podría realizar con Ud. alguna entrevista el año próximo?Churchill le respondió: ¡No veo porque no. Ud. se ve joven, sano y fuerte, por lo que probablemente sobrevivirá hasta entonces!

En otra oportunidad en el Parlamento, Churchill ya no era el Primer Ministro, pero sí miembro de éste; durante un receso, se dirigió al baño y ensimismado en sus necesidades observó que el entonces Primer Ministro Clement Attlee quien le había ganado las elecciones, también había ingresado al baño. Este, era un laborista, enfermo por el estatismo y propiciador de expropiaciones de empresas. Churchill al observar su presencia en el retrete, se separó de él. Attlee, lo observó y extrañado le preguntó: ¿Sir, qué ocurre; por qué se distanció de mí? Churchill, respondió: ¡Sir, lo que pasa es que Ud., cuando ve algo grande, bueno y funcional, automáticamente lo confisca y lo expropia!

“La historia nos juzgará amablemente” le decía a Roosevelt y Stalin en la Conferencia de Teherán en 1943. Estos, preguntaron por la certeza de esa expresión: y respondió: ¡Porque voy a escribir la historia! Tuvo razón: Escribió seis volúmenes dedicados a la historia de la Segunda Guerra Mundial. Fue un visionario. Se anticipó a los acontecimientos. No cargaba consigo el remoquete “generación de relevo”. Actuó políticamente con sus argumentos y jamás se paseó por el boulevard de los insultos, e incluso en los momentos más duros de su soledad política, pues era el único que proponía enfrentar a Hitler.

El tema central de sus libros: mostrar la futilidad de conciliarse con Hitler. El recorrió todo un camino en soledad y escribió que los países occidentales fueron los culpables del rearme alemán y en consecuencia de la guerra que les acogotó durante 6 años. El Acuerdo firmado por Chamberlain y Daladier en 1938 con Hitler fue un gravísimo error.

Chamberlain hubo de rechazar las ideas de Churchill. Les consideraba “faltas de profundidad” pues, no tomaba en consideración que no había alianza con los EEUU ni que éstos tampoco estaban preparados ni listos para un conflicto. Los EEUU estaban “casados” con su aislacionismo. La URSS y Stalin, en palabras del mismo Churchill eran un enigma. El régimen bolchevique no mostraba sus cartas. Ella significaba un problema en la estrategia contra Hitler. Europa era muy complicada. Nadie en ella confiaba en Stalin. Todos acordaron que la política exterior soviética no era sino una máscara que escondía los viejos planes del imperialismo ruso. Luego, ¿cómo confiar en un país que había descabezado a su elite militar, por razones de purgas internas? Había una soledad total y la sombra de la guerra cobijaba a Europa y al Mundo.

En 1940, nadie quiso ser asociado con la política de conciliación. Fue un fracaso. Luego, a partir de 1945, todos afirmaron que sin la fuerza, voluntad y tesón de Churchill y sus política no se hubiera triunfado. La evolución de los hechos históricos lo confirmó. La resistencia a Hitler fue correcta. Por lo que después de 1945, nadie puso en duda la actitud de Churchill en oponerse a Hitler con firmeza. Esa actitud es ejemplarizante. No se puede transar con dictadores o como les llaman “dictadorzuelos”. Ello es válido también para los que emergen de la voluntad popular y traicionan los principios democráticos. Churchill tuvo abierta  razón. Hoy en día, hay que leer historia para hacer política. Churchill fue visionario, incluso con sus desplantes humorísticos, como cuando comentó a Stalin y Roosevelt: “La historia nos juzgará amablemente”. Lo ejemplarizante es que él abordó la política con la frialdad y pasión a la vez en términos del interés general. La política es para hacer política y no para ejercicios retóricos. Una vez tomado un camino hay que ser lo suficientemente sólido para sumar y no restar en alianzas; sobre todo cuando nos enfrentamos a un enemigo poderoso y tramposo. Él se anticipó a Mario Puzo, quien escribió en su novela “El Padrino”: “la fuerza de una familia reside en la lealtad”. Por eso y por otras cosas más, la historia ha tratado amablemente a Churchill, exactamente como él quería.

@eloicito

martes, 31 de mayo de 2016

Energía y petróleo en las primarias de EEUU


Dr. Kenneth Ramírez

El panorama energético ha cambiado desde que Barack Obama llegó a la Casa Blanca en 2009. La lenta recuperación económica tras la recesión de 2008 y el auge de la producción de esquistos, han redundado en una reducción de las importaciones energéticas –en su nivel más bajo en 30 años-, en una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero –en su nivel más bajo en 27 años- y en una presión a la baja a los precios del petróleo –que ha beneficiado al consumidor estadounidense. En el caso concreto del petróleo, el porcentaje de las importaciones en el consumo total, pasó desde 50% en 2009 hasta 24,2% en 2015. Es decir, hoy por hoy, EEUU es más independiente energéticamente. No obstante, estos desarrollos están más asociados a las empresas petroleras estadounidenses, que a una política energética de Obama más orientada a fomentar las renovables y la eficiencia energética, la cual hasta ahora ha tenido un impacto mucho menor. El Presidente Obama sólo ayudó a los productores de esquistos levantando la prohibición a las exportaciones petroleras en 2015 -vigente durante 40 años- frente a la caída de precios provocada por la estrategia saudita destinada a defender su cuota de mercado. Sin embargo, los moderados precios actuales han impactando a estos productores, y por ello se estima que la producción de EEUU descenderá por primera vez en los últimos 8 años, desde 9,4 millones de barriles diarios (MMBD) en 2015 hasta 8,4 MMBD en 2016.

Por otra parte, cuando oteamos la situación actual de las primarias de EEUU, tenemos dos candidatos ya claramente ganadores: la experimentada Hillary Clinton, y el polémico Donald Trump. Clinton ha liderado las primarias demócratas desde el principio frente a la simbólica candidatura de Bernie Sanders. Por su parte, Trump apalancado en una retórica populista muy fuera de tono y en su manejo de los medios de comunicación, logró hacer lo impensable, batir a todos los candidatos y forzar a la élite del Partido Republicano a buscar un compromiso. En consecuencia, ya es hora de empezar a analizar sus propuestas energéticas.

Hillary Clinton tiene una dilatada trayectoria pública que le ha llevado a tratar ampliamente este tema. Clinton apoya el Plan de Energía Limpia delineado por el Presidente Obama en 2012 para reducir en 32% las emisiones de las centrales termoeléctricas para 2030 respecto a 2005 -mediante regulaciones de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para evitar al Congreso-, el cual está asociado a un sistema de comercio de emisiones y a un plan para aumentar las energías renovables desde 13% en el mix de generación eléctrica en 2015 hasta el 28% en 2030. Esto le permitió a EEUU participar en las negociaciones multilaterales que hicieron posible el Acuerdo de Paris contra el cambio climático, que ha sido señalado por el Presidente Obama como “la mayor amenaza para nuestro futuro”. Empero, la Corte Suprema de Justicia a principios de este año, decidió suspender cautelarmente este plan, mientras se resuelven una serie de juicios interpuestos.  

En consecuencia, Clinton seguiría la política de Obama, y ha manifestado que buscaría convertir a EEUU en una “superpotencia de energía limpia”. De hecho, ha propuesto que 33% del mix de generación eléctrica provenga de renovables en 2027, apostando por la instalación de 500 millones de paneles solares en 2020 y por hacer permanentes las exenciones fiscales para las renovables. Desea prohibir la perforación petrolera en áreas costa afuera y en el Ártico, implementar un impuesto a las ganancias súbitas a las petroleras, fortalecer las regulaciones para los oleoductos y gasoductos, invertir para hacer más eficientes las infraestructuras energéticas, y se ha opuesto al controversial proyecto de oleoducto Keystone XL que podría transportar 0,83 MMBD –monto superior a lo importado desde Venezuela- desde las arenas bituminosas de Canadá debido a la posible afectación de ecosistemas sensibles. Clinton ha propuesto un plan de 30 millardos de dólares para ayudar a la transición de las comunidades locales que dependan del carbón. Además, apoya la energía nuclear, afirmando que “un rápido cierre de las centrales nucleares de EEUU, antepone la ideología a la ciencia y los intereses nacionales”, en alusión a Sanders. Finalmente, considera que la fracturación hidráulica (fracking) ha sido un éxito, siendo más rentable que las renovables en el mediano plazo y menos contaminante que el carbón. No obstante, propone fortalecer las regulaciones ambientales para este sector.

Como en muchos otros temas, Donald Trump es el candidato cuyo programa energético resulta más desconocido. Ha causado revuelo por señalar que apoyaría el carbón y la energía nuclear, ya que generan empleo y fortalecen la seguridad energética. Está a favor de apoyar la producción petrolera doméstica –su principal asesor es Kevin Cramer, Representante por Dakota del Norte, estado líder en la producción de petróleo de esquistos. Se ha burlado de los que “creen” en el cambio climático y las energía renovables. Está a favor de la construcción del oleoducto Keystone XL. Considera que las regulaciones de la EPA son “una desgracia”, y ha señalado que eliminaría esta agencia creada por Nixon en 1971. A nivel internacional, ha señalado que revisaría la participación de EEUU en el Acuerdo de Paris, que dejaría de comprar petróleo a Arabia Saudita si no apoya más activamente la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Siria –por sus siglas en inglés, ISIS-, y que “tomaría” el petróleo de Irak y Libia si debe impulsar intervenciones para luchar contra el terrorismo y estabilizarlos. Su ignorancia sobre las consecuencias de sus propuestas en materia energética, como en muchos otros temas, resulta escandalosa. En definitiva, tenemos a Hillary Clinton con una aproximación más pragmática, cooperativa y cosmopolita; y un Trump más “fosilizado”, agresivo y nacionalista. ¿Y usted qué opina?

@kenopina

La OEA, el "síndrome del Estado Parte" y la fórmula Almagro


Carlos Pozzo

La Organización de los Estados Americanos (OEA), como toda institución internacional creada a semejanza de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), padece de lo que podría denominarse “Síndrome del Estado Parte”, condición que afecta o podría afectar el funcionamiento de los principales órganos de gobierno del cuerpo multilateral. El convenio constitutivo de la OEA, al igual que los de la mayoría de las organizaciones intergubernamentales, atribuye una importancia crucial al “Estado Parte” al convertirlo en el eje fundamental sobre el que giran las decisiones y las acciones de la institución multilateral en toda la dimensión interamericana.

El aspecto controversial de esa atribución es que el “Estado Parte” suele ser representado por un gobierno que, en determinadas circunstancias, asume intereses contrarios a los de la mayoría de sus gobernados, como quedó en evidencia con el caso de Venezuela y el ofrecimiento de la OEA para enviar una misión técnica de observación electoral en la víspera de los comicios parlamentarios realizados el pasado 6 de diciembre. Como se recordará, la reiterada exigencia de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para que se aceptara el ofrecimiento de la OEA fue rechazada por el Consejo Nacional Electoral (CNE) que, actuando como apéndice del Poder Ejecutivo, se alineó con el sector oficialista y con la posición del gobierno que, en su condición de representante del “Estado Parte” y con base en una motivación más política que técnica, se opuso a la solicitud para que la OEA desplegara una misión de observación electoral como instrumento para generar confianza en los resultados de dichos comicios.  

Tomando en cuenta la incidencia jurídica y política del principio del “Estado Parte”, la postura asumida por el Secretario General de la OEA, antes y después de ese memorable suceso, reviste una incuestionable importancia. Almagro ha dedicado horas extras de trabajo al caso de Venezuela, en vista del empeño del gobierno de Maduro en desconocer la autoridad constitucional del Poder Legislativo derivada de la masiva voluntad popular que se expresó en diciembre. La constante violación del orden democrático venezolano por el Poder Ejecutivo obligó a Almagro a resolver el dilema que impidió a sus antecesores desempeñarse con el coraje que reclama la solución de una crisis política. Es decir, dilucidó el dilema que le impedía al funcionario internacional trabajar en consonancia con las decisiones y orientaciones de los “Estados Partes”, que a la postre son sus mandantes por haberlo elegido como Secretario General, y al mismo tiempo, desempeñarse honrando el compromiso de defender y promover los principios y valores fundamentales que están consustanciados con la existencia misma de la organización, es decir, con la democracia y los derechos humanos.

El significativo impacto que en el ámbito nacional e internacional ha producido la resuelta actitud de Almagro ensu condición de Secretario General de la OEA le ha elevado el costo político al gobierno de Venezuela, mientras que ha colocado en una posición de fortaleza a la oposición democrática. Los múltiples llamados a la solución de la crisis venezolana por parte de gobiernos, instituciones y personalidades con reconocida influencia en la política internacional se produjeron con mayor intensidad a raíz de la última e inusual carta remitida directamente a Maduro. La misiva de Almagro  proporciona, por su crudeza y determinación, un importante camino que puede conducir hacia la justa valoración jurídica y política de los instrumentos interamericanos que han sido adoptados para promover y proteger a la democracia y sus valores fundamentales,de los excesos y abusos del poder en los que, de manera autocrática, suelen incurrir los gobernantes latinoamericanos.

La iniciativa del Secretario General de la OEA de invocar la Carta Democrática Interamericana para examinar el caso venezolano ha sido desafiada por el gobierno de Maduro con base en el argumento de que para ello se requiere la autorización del “Estado Parte”, es decir, del mismo gobierno nacional. Sin embargo, Almagro ha resuelto ir adelante con apego a lo dispuesto en el artículo 21 de la propia Carta y con fundamento en el informe que, sustanciado por la Asamblea Nacional de Venezuela, expone crudamente las flagrantes violaciones del orden constitucional en las que ha incurrido el Poder Ejecutivo, en colusión con Tribunal Supremo de Justicia y el Poder Electoral.

El Consejo Permanente de la OEA puede admitir o desestimar la propuesta del Secretario General de examinar con ojo crítico el caso venezolano, de manera que el éxito o fracaso de su iniciativa depende, paradójicamente, de los “Estados Partes”. No obstante ello, en caso de que el principal órgano de la OEA decida respaldar la propuesta de Almagro, tal como se vislumbra, el sistema interamericano estará frente a un caso inédito en el cual, más allá del infame Fujimorazo contra el desprestigiado Congreso peruano, el Secretario General de la OEA se moviliza para contener la arremetida institucional del Poder Ejecutivo de un “Estado Parte” que, coludido con otros poderes públicos y en clara alteración del orden constitucional, desconoce y asedia al Poder Legislativo recién electo por una abrumadora mayoría de sus conciudadanos. Al aprobarse el planteamiento de Almagro, la OEA habrá abonado el terreno para instituir una suerte de fórmula que se orienta más a proteger la voluntad popular personificada en los parlamentos nacionales, que a los poderes ejecutivos que son amenazados por las típicas asonadas militares. 

lunes, 30 de mayo de 2016

El ascenso de la AfD en Alemania


Lic. Victor Hugo Matos

En política, es difícil predecir cuándo una tendencia política puede volver a aparecer. Muchas veces, simplemente se encuentran dormidas dentro de lo más profundo de las sociedades, esperando por un catalizador adecuado, como una crisis económica, para reaparecer con fuerza y lograr nuevamente cambiar el sistema político.

En el caso de la Unión Europea, el resurgimiento del nacionalismo y el populismo ha generado una enorme preocupación entre las fuerzas políticas tradicionales, en la medida en que estas fuerzas emergentes ya están reconfigurando el espectro político. Incluso, han venido superando  las etiquetas  de “ultra-derecha”, porque muchos de estos partidos presentan programas económicos de corte proteccionista que encuentran resonancia en sectores de la izquierda tradicional; siendo prueba de esto la extraña alianza contra el euro que se ha gestado a nivel del Parlamento Europeo entre el Frente Nacional (Francia), el Movimiento Cinco Estrellas (Italia) y Podemos (España).

De hecho, en estos días existen una miríada de partidos que representan esta tendencia, como es el caso del Frente Nacional o el Partido “Demócratas Suecos”; pero es la “Alternativa por Alemania” (Alternative für Deutschland, AfD) el que acapara más titulares, dado el potencial efecto de sus recientes resultados para la política del gigante alemán y la larga sombra del pasado Nazi.

Pero, ¿Qué es y de donde viene AfD?

La AfD es un movimiento político que surgió, como suele suceder con las nuevas agrupaciones nacionalistas en Europa, tras la crisis del Euro. Es decir, como una formación euro-escéptica, que se planteaba una salida ordenada de Alemania del euro y el retorno del marco alemán, bajo la idea de que Alemania no podía seguir manteniendo a gobiernos como el de Grecia a costa del dinero de los ciudadanos alemanes.  No obstante, pese a que estas declaraciones les ayudaron a reclamar titulares en sus comienzos, no les ayudó mucho en su primera participación en las elecciones estadales de Baja-Sajonia en 2013 donde obtuvieron apenas un 1,1% de los votos totales, generando una decepción entre sus filas que debilitó enormemente al movimiento.

Ante de este desastroso resultado, la AfD comenzó un período de reflexión y de cambio impulsado tanto por la dirección como por las bases, que forzó a la formación a abstenerse de participar en los procesos electorales por algunos meses,  un proceso que usualmente implica la desaparición en partidos pequeños, pero que en el caso de AfD se tradujo en una mejora en el funcionamiento de la maquinaria política y en la mensaje; permitiéndole obtener buenos resultados en las elecciones al Parlamento Europeo en mayo de 2014 (7,1%) y sobre todo en las regionales en septiembre de 2014, donde obtuvieron el 10% de los votos en Turingia, Brandeburgo y un resultado casi parecido en Sajonia.

Sin embargo, estos éxitos electorales no pudieron detener las fuertes luchas internas entre las figuras más importantes de la dirección del movimiento, viéndose enfrentados la actual Secretaria General, Frauke Petry, y uno de los fundadores de la AfD, Bernd Lucke, quien en ese entonces era considerado la cara visible del partido. Ambos individuos se enfrentaron continuamente aunque de forma soterrada en la medida en que Frauke aumentaba su influencia entre las bases del partido en zonas como Sajonia o Turingia. No obstante fue la aparición de la formación anti-inmigrante “Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente” (por sus siglas en alemán, PEGIDA) en octubre de 2014 y la tormenta mediática que trajo consigo, la que profundizó de forma irreversible la división entre ambos líderes, en la medida en que Bernd Lucke consideraba el movimiento muy alejado de lo que consideraba los valores del movimiento, mientras que Frauke veía en PEGIDA la clave para revitalizar la AfD.

En la medida en que PEGIDA empezó a acaparar titulares, la distancia entre ambos líderes creció más y más, hasta el punto en que cualquier posibilidad de integrar la posición euroescéptica de Lucke con la clara postura anti-inmigrante de Frauke resultó imposible; llevando a una lucha interna que culminaría con una primaria interna a finales de 2015, donde la clara victoria de Frauke con un 60% de los votos forzaría a Lucke a dejar de ser miembro de la AfD.

Desde entonces, AfD ha asumido como elemento fundamental de su marca las ideas de PEGIDA, introduciéndolas dentro de su manifiesto político en el último congreso del movimiento celebrado a finales de abril de 2016 en Stuttgart, donde declara que el Islam no es compatible con la Ley Fundamental de la República Federal de Alemania (constitución alemana). En efecto, Beatrix von Storch, Vicepresidenta de la AfD, ha pedido intervenciones armadas y letales en la frontera para “defenderse” de la oleada de refugiados musulmanes, los cuales golpean la puerta de Europa huyendo del conflicto sirio y el caos libio.

No obstante, lo que parecía una propuesta radical y sin mucho futuro en un país como Alemania, ha resultado ser exitosa. La AfD logró aumentar su base de apoyo, arañando votos de antiguos simpatizantes de la “Unión Demócrata Cristiana” (por sus siglas en alemán, CDU) descontentos con el centrismo de la Canciller Merkel y su política migratoria. Así, obtuvo excelentes resultados en las elecciones regionales en Baden-Wurtemberg (15,1%), Renania-Palatinado 12,6%) y Sajonia-Anhalt (24,3%) celebradas en marzo pasado, convirtiéndose este ultimo en el principal granero de votos del movimiento.

Esto implica que es momento de reconocer el ascenso de la AfD, que ya no puede ser tipificada como un partido minoritario. La AfD ya tiene 12% en la intención de votos a nivel nacional, lo cual le convierte en tercera fuerza política alemana por delante de los Verdes, los Liberales y los antiguos comunistas y socialdemócratas desengañados agrupados en La Izquierda; y principal partido opositor a la gran coalición (Große Koalition) de democristianos y socialdemócratas. La exitosa combinación populista de su nueva postura extremista anti-Islam, sumada a su natural euroescépticismo, abre la posibilidad de que a Frauke se le presente un escenario parecido al que experimentó el “Partido Progresista” noruego que gobierna con los conservadores en coalición.

No obstante, esto no implica que el resto de partidos se hayan quedado simplemente viendo crecer la hierba. De hecho, el crecimiento de la AfD ha obligado a acelerar el acuerdo entre la CDU de la Canciller Merkel y los Verdes en Baden-Wurtemberg; a lo que hay que sumarle el reconocimiento de Merkel a la AfD como partido y la invitación a debatir, lo cual podía exponer las divisiones que existen entre los sectores moderados y radicales de AfD en asuntos como economía o migración que quedaron reflejados en el último congreso.

Aunque las elecciones generales en Alemania todavía se antojan lejanas como para realizar una predicción adecuada, sobre todo porque el ambiente político está  muy marcado por la debilidad aparente del Partido Socialdemócrata de Alemania (por sus siglas en alemán, SPD) o la sensibilidad que ha suscitado el reciente ataque en una estación de tren en Múnich de un hombre armado con un cuchillo, es necesario introducir a la AfD en cualquier cálculo. De hecho, la AfD ya tiene la vista puesta en los comicios regionales de septiembre próximo en Berlín y Mecklenburgo-Antepomerania, como trampolín para las elecciones generales de 2017.

@ViktorRonin

lunes, 23 de mayo de 2016

Ceausescu como ejemplo de la historia


Prof. Eloy Torres

Hemos escrito en otras oportunidades sobre este individuo. Rafael Poleo, hombre inteligente, culto y agudo observador, sabiamente, en sus escritos, utiliza, como epígrafe, una frase de André Gide, a saber: “Todas las cosas son ya dichas; pero como nadie escucha, es preciso comenzar de nuevo”. No es nuestra intención extrapolar lo ocurrido en Rumania en 1989 a lo que acontece en esta tierra de gracia en 2016. ¡Por favor! Las realidades son muy distintas, incluso la personalidad de los principales actores, los de entonces y los de hoy.

También hemos escrito que Ceausescu fue un hombre que se encontró con una realidad ya construida y no ésta encontró a Ceausescu. Como todo individuo, formado en la escuela de la “modestia comunista”, se veía como un hombre cuya ambición, no era otra que servirle a su Partido y a su pueblo. Era la época del comunismo, donde no podía existir otro Dios, que no fuera Stalin. Al morir éste, esa gracia divina fue heredada o se la repartieron todos los líderes comunistas. Fue un encanto, llamarse “Secretario General del Partido”. Es el resultado del “culto a la personalidad”. En Venezuela se reproduce aceleradamente esa realidad, primero con el “Comandante eternamente muerto”, hoy con el “Presidente obrero”, esta última, ha sido una condición, la del “obrero”, exageradamente usada por los totalitarismos comunistas.

Ceausescu desde su “entronización” en 1965 paulatinamente eliminó, de los puestos claves  del Partido, a todos los miembros de la vieja guardia comunista. Inicialmente, el poder era compartido con otros dirigentes, hasta que el ladino líder lo concentró en su persona. Elena, su esposa, poco a poco, fue accediendo al poder, junto a Nico, su hijo. Seis de esos dirigentes rumanos defenestrados por Ceausescu tomaron su “revancha” en marzo de 1989, cuando la situación catastrófica amenazaba la paz interna de Rumania e hicieron pública una carta en la que pedían la renuncia del “líder de los Cárpatos”, como le llamaban en la exposición mediática del régimen.  

También hay que decirlo: Ceausescu continuó con la supuesta política independista como autonomista frente a Moscú de su predecesor, George Dej.  Rumania se distinguió, durante su mandato (1965-1989) por posturas un tanto “rebeldes” frente a las presiones del Kremlin. Fue el primer Estado socialista que reconoció a la entonces República Federal alemana; Ceausescu fue más allá y no rompió relaciones con Israel, tras la “Guerra de los Seis Días”. Todos los países socialistas, miembros del Pacto de Varsovia, lo hicieron, sólo Rumania no. Los motivos reales son otra discusión. Es el hecho político lo que importa.

Ceausescu experimentó su momento de gloria en agosto de 1968, cuando se produjo la intervención militar de la URSS y todos los países miembros del citado Pacto, en Checoslovaquia, para acabar con el ejemplo de la “Primavera de Praga”. Ceausescu protestó esa intervención y asumió su rol de líder y cumplió a cabalidad  lo que Winston Churchill llamó “the finest hour”, es decir, la hora más fina y aprovecharla al máximo. Él calculó que su país no sería invadido, siempre y cuando no se extralimitara en sus posturas reformistas, fundamentalmente en lo que se refiere a las reformas políticas y económicas. Sin embargo, fue astuto y hábil al vender al Occidente y al Mundo en general la imagen de ser el epitome de un liderazgo defensor de la soberanía rumana frente al expansionismo de la URSS.

Pero, como dice el filósofo Hegel, la razón y sus astucias, hicieron de Ceausescu, con el tiempo, un “desecho político”. No hay que olvidar que la astucia de la razón trabaja sordamente pero de manera imparable. Ya no había espacio para tanta habladuría de “soberanía” frente a una URSS que se desmoronaba. Era cuestión de tiempo. Gorbachov apareció y con sus decisiones políticas desmanteló el imperio soviético. Lo que vino después es otra discusión. Pero, el socialismo y comunismo se desmoronaban en Europa. Ceausescu era un estorbo. No lo quiso entender. En diciembre de 1989 pretendió reiniciar su gloria en el mismo punto donde la obtuvo en 1968; el balcón fue el escenario desde donde, esta vez, inició, junto con su esposa Elena, el corto viaje a la muerte.

En la mitología griega se dice que los dioses, cuando quieren que los hombres se pierdan,  primero le hurtan la mente. Hay hombres que pierden la mente, por voluntad propia. Ceausescu basó su liderazgo en la perspectiva de un particular populismo. Vendió la idea de haber iniciado un proceso modernizador. En pleno apogeo de su popularidad confirmó el aforismo señalado: perdió las perspectivas y se embarcó en un proceso grandilocuente y fantasioso. Ayudado por una incultura general, pero prisionero de un universo lingüístico: apenas 400 palabras, Ceausescu en forma muy zamarra y además falto de modestia creyó iniciar la historia de su país desde 1968. Repito: atrapó paulatinamente el poder en sus distintas esferas y se convirtió en el “Conducator”, líder de los Balcanes, el Titán de Rumania, el edificador de su época de oro, teórico fundamental del marxismo. Edificó en su país la idea que él, junto con Tito, el Mariscal de Yugoslavia, eran los gestores de un proceso nuevo y distinto.

Su mujer, fue elegida miembro del Comité Central en 1973; luego Vice-Primer Ministro. Los eternos aduladores: poetas, escritores, pintores, cantantes ofrecían sus obras a estos dos personajes. Ella se convirtió en la segunda de a bordo del régimen. Nada se movía sin su aprobación. Luego apareció Nico, el hijo. Todo se configuraba para convertir a Rumania en una “monarquía socialista”. Fin de Mundo o bien el realismo que no socialista, sino mágico en el socialismo.  

Para Ceausescu, un hombre de muy limitados horizontes, cuyo liderazgo surgió de las componendas al interior de ese partido comunista que llegó al poder con los tanques soviéticos, era suficiente la visión voluntarista para ver en la industria pesada el motor del desarrollo económico. Sin una clase obrera, sino campesinos desprovistos del saber técnico, se pretendió erigir un monumento al impulso automotriz. Los franceses ávidos de vender su “tecnología” se apostaron en la ciudad de Pitesti, cercana a Bucarest y con capital francés y del Estado rumano, instalaron una fábrica para ensamblar vehículos de marca Renault. Rumania se impuso como meta vender esos automóviles por doquier, incluso en Venezuela, pretendieron hacerlo, pero la cultura automotriz venezolana impregnada por la norteamericana lo impidió. Era un contrasentido. Se buscó industrializar forzosamente a un país agrario y cuya cultura estaba alejada de esos esquemas rígidos del orden obrerista. Un intento que no tomó en cuenta esos factores ni los elementos necesarios para la eficiencia productiva, como se desconoció la ausencia de materias primas, propias de una industria. Un caos total. El populismo venía trajeado con el nacionalismo y un sentimiento antisoviético. Un costoso proceso que requería de ingresos en dólares para comprar tecnología occidental que Rumania no producía y,  para lo cual recurría al Fondo Monetario Internacional y la Banca Comercial internacional para así mostrar el rostro de un progreso económico. El Partido Comunista Rumano era el representante de la clase obrera rumana y Nicolae Ceausescu era el “Conducator”.

Esta industrialización forzosa y forzada mostró un rostro triunfante en la década de los 70, pero, en los 80 observó la creciente crisis que aceleró el fin del sistema. Ceausescu desde 1982 buscó rígidamente, radicalizar sus relaciones con el sistema bancario internacional y con el FMI. Se propuso pagar toda la deuda externa (13.000.000.000 de dólares) cuestión que hizo en 1989. Cual campeón de boxeo que gana todos los rounds de un combate, gritó al Mundo para que Rumania escuchara: “ya no le debemos ni un solo dólar a los capitalistas occidentales”. Fue el periodo más negro de la historia de ese país. No había que comer, había frio. Las penurias eran inmensas y el odio almacenado en el alma de cada rumano fue suficiente como para presagiar un final tenebroso para Ceausescu y su clan familiar.

Fueron muchos los proyectos faraónicos y llenos de megalomanías. Por ejemplo, la edificación del complejo habitacional para que viviera la nomenclatura del Partido comunista rumano: la “Casa del Pueblo”. Ésta fue edificada a un costo enorme y sin control administrativo. El consumo eléctrico de ésta era enorme, mientras la población sufría los reiterados cortes de luz, especialmente en invierno y los rumanos eran penalizados por utilizar artefactos que generasen calor con electricidad. Desde 1966 fue prohibido el aborto. Con Ceausescu todo se magnificó, pues él pretendía obligar que cada familia procreara bastantes niños. El rumano se resistía, pues no quería que sus niños crecieran y se educaran como pescados que no hablan, ni como burros que trabajan sin sentido de vida.

Por otro lado y más grave, era el sistema represivo y vigilante. Más de 10.000 informantes. Cada uno de éstos tenía bajo su férula la cifra de 50 informantes. Una represión total. El sistema orwelliano en pleno desarrollo. Hay quienes dicen que ya no era lo mismo como en los años 50, cuando los soviéticos estaban en tierra rumana. Fuimos testigos de cuando ese “pueblo vegetal” como le llamare una extraordinaria poetisa rumana, en 1987, se levantó para protestar. Hubo huelgas de obreros sin conciencia de clase. Mas, todos esos movimientos marcaron el camino que desembocó en diciembre de 1989.

Internacionalmente se recuerdan sus encuentros con Nixon, Ford y Carter, luego el paseo en la carroza real de la Reina de Inglaterra, igual la visita a toda América Latina, especialmente a Venezuela que la visitó dos veces: una de Estado y otra, muy breve, para transmitir, personalmente un faraónico e irrealizable proyecto a Carlos Andrés Pérez. Una locura más. Luego, paulatinamente, esos contactos se fueron minimizando. Fueron intensos los encuentros con Bokassa, el dictador centroafricano que luego se hizo Emperador; con Mugabe, el depravado y corrupto dictador de Zimbabwe; con el delirante Kim Il Sung, para cerrar el círculo de los asiduos visitantes; queda el emblemático Yasser Arafat, quien siempre buscaba dinero en las arcas rumanas para financiar los proyectos palestinos.

Paradójicamente para el rumano de los últimos 150 años quien desarrolló un fuerte sentimiento anti ruso, sus esperanzas se dirigían hacia Gorbachov, el nuevo y joven líder soviético del Kremlin con su rostro reformador del sistema soviético y del socialismo. En un esfuerzo desesperado, Ceausescu intentaba resucitar su política antisoviética, realizó condenas al Pacto Ribbentrop- Molotov, en el XIV Congreso del Partido Comunista Rumano en noviembre de 1989. Fue todo un fracaso, los rumanos ya no compraban ese discurso “nacionalista” que utilizó durante 24 años. Ceausescu ya no era el mismo de 1968. El hombre que se opuso a la invasión soviética en Checoslovaquia ese año, esta vez le solicitó a Gorbachov intervenir en Polonia para frenar al Sindicato polaco Solidarnosc y a su líder Lech Walesa. Gorbachov se niega, explicando que los días de la Doctrina Brezhnev de la soberanía limitada, había pasado. Era tiempo de la era Sinatra, “My Way”.

En octubre de 1989, Gorbachov y Ceausescu de nuevo se reunieron en Berlín con motivo del 40 aniversario de la proclamación de R.D.G. Gorbachov le advierte a Erich Honecker, el líder alemán quien era poco proclive a los cambios en su país, al igual que Ceausescu. Gorbachov sentenció palabras más, palabras menos lo siguiente: “la historia no perdona a quienes se oponen a ella”. Fue tan cierto ese argumento que Ceausescu emblemáticamente y con elación se opuso a los cambios. Los resultados están a la vista y los recogió la historia. El líder rumano, 45 días después de ese encuentro con Gorbachov, se hizo reelegir en el XIV congreso del Partido Comunista rumano por unanimidad. Semanas después estalló la revuelta en Timisoara, ciudad cercana a Yugoslavia. Era cosa de días. Para  Ceausescu, comenzó la cuenta regresiva.

La ironía de la historia hizo que el penúltimo estalinista de Europa (el último está en Bielorrusia) terminase su vida en términos sangrientos. Fue un regalo que trajo la emblemática noche de navidad, la cual siempre fue rechazada por el comunismo.  Ceausescu fue fusilado junto a su esposa. Acabó rodeado de odio y rechazo general. Vishinski, de quien hemos escrito en otra oportunidad, habría estado orgulloso, al ver la imagen del anciano Ceausescu cuya sangre fue vertida en las paredes de una vieja casa de la ciudad de Tirgoviste, cercana a Bucarest. Fue muerto, junto a Elena, su esposa, por las balas que disparara un pelotón de soldados, al cumplir la orden de un tribunal dirigido por el Ministro de la Defensa de Rumania. Un acto que sirve de ejemplo a quien promete la ilusión de un paraíso, pero hacen que el pueblo viva un verdadero infierno. ¡Nicolás, hay que aprender a leer las enseñanzas de la historia!

@eloicito