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miércoles, 27 de julio de 2016

Cumbre CARICOM en Guyana


Prof. Mirna Yonis

Una Cumbre de Mandatarios Caribeños tuvo lugar esta vez en Georgetown, entre el 4 y 6 de julio. La capital de la República Cooperativa de Guyana, fungió de anfitriona de reunión anual que realiza se realiza en el marco del 4 de julio, fecha que conmemora el día de la integración caribeña, el Día de la CARICOM.

La Presidencia semestral (rotativa) de la CARICOM a partir del 1º de julio 2016 la ejerce Dominica, a través de su Primer Ministro  Roosevelt Skerrit,  y actuaron como co-anfitriones de la reunión de mandatarios el Gobierno de Guyana y la Secretaría General de la organización.

Vale la pena destacar dos dimensiones preparatorias de la Cumbre de 2016. Por una parte, dos encuentros: Primero, la reunión inter-sesional de mandatarios, realizada en Belice 16-17 febrero que se realiza generalmente a inicios de cada año, la cual permite hacer un diagnóstico de la situación regional y hacer un balance de medio año sobre las estrategia/acciones acordadas el año anterior y tomar algunas previsiones. Segundo,  la reunión del Consejo para las Relaciones Exteriores de la Comunidad (siglas en inglés, COFCOR), celebrada el 9 y 10 de mayo en San Vicente y las Granadinas. Por otra parte, dos actividades de promoción con la población: primero, la organización de un evento deportivo que se ha venido institucionalizando: la Carrera CARICOM 10K y 5K en varias categorías que ha ampliado la incorporación de jóvenes y niños de los países de la región; y segundo, la realización de un encuentro “Social Media” del Secretario General de la CARICOM con los jóvenes de la región, permitiendo un evento presencial con transmisión e interacción sincrónica, destacando el papel de las comunicaciones y las redes sociales en términos educativos e incorporando a las nuevas generaciones en el proceso de integración caribeña.

Las dos primeras son reuniones previas, de carácter procedimental son de gran relevancia política y diplomática en la articulación de la agenda regional interna y de relaciones exteriores de la CARICOM. Las actividades de promoción enumeradas constituyen parte de la estrategia regional de fortalecer la incorporación de las sociedades y de los jóvenes en particular en la filosofía-identidad y beneficios del proyecto de integración caribeña.

En una rápida lectura, pudiera pensarse que hay dos encuentros anuales de mandatarios caribeños de la misma categoría, pero hay diferencias sustantivas; la de mayor rango es la que se realiza en el mes de julio. Este es uno de los puntos que han fortalecido institucionalmente y que denominan Normas de Procedimiento de la Conferencia.

La edición Julio-2016 de la Cumbre de CARICOM recibió a 15 Mandatarios de los países miembros, un equivalente similar de delegaciones de miembros asociados y observadores, así como los jefes y representantes de entidades regionales propias y asociadas.  Destacable la presencia de dos distinguidas personalidades que marcan algunas de las prioridades en términos de las relaciones exteriores del grupo regional: la presencia de la Secretaria General de la Commonwealth, Patricia Scotland (nacida en la isla de Dominica) y la  invitada especial de la Conferencia, la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, con el fin de sostener un intercambio de puntos de vista (prácticas diplomáticas caribeñas), como parte de la agenda oficial de la Cumbre de Mandatarios.  

El encuentro se contextualiza en el marco global con  los resultados del Referéndum convocado por el Reino Unido, llamado “Brexit”,  los cuales definen su salida de la Unión Europea y genera unos impactos en distintos ámbitos de los cuales no está exenta la región del Caribe. Uno de esos impactos se refiere a los Bancos corresponsables y las regulaciones de riesgo en los llamados “paraísos fiscales”. Otro hecho que enmarca la reunión  es el fallecimiento de Patrick Manning, líder regional de la integración caribeña y Primer Ministro de Trinidad y Tobago, a quien se le rindió tributo en varias ocasiones durante la Conferencia.

En cuanto a los temas abordados, la agenda preliminar anunciada en resúmenes de prensa de la propia CARICOM tuvo algunos cambios  revelando que el debate de los mandatarios asignó las prioridades reflejadas en el Comunicado final. Tomaría mayor espacio detallar los temas mencionados en el comunicado y las razones de los mismos, los cuales pueden ser motivo para otros artículos. En cuanto al tratamiento de situaciones específica de países y posición de CARICOM destacan los casos de Surinam, conociendo detalles de la situación política interna,  el caso de Cuba con el restablecimiento de relaciones diplomáticas con EEUU y reiterando el rechazo al embargo económico, y finalmente el caso de República Dominicana por la delicada situación humanitaria que se presenta debido a la deportación y el tratamiento de los descendientes de haitiano en suelo dominicano. En este último punto, si bien no se acordó una declaración por separado como ocurrió en el año 2015 los países de la CARICOM reafirmaron la preocupación de la situación de derechos humanos y la necesidad de soluciones más justas para la población que está siendo deportada.

El tema de las fronteras se consolidó en “tradición”, ya que desde la Cumbre de 2015 se inició la práctica de acordar una Declaración adjunta al Comunicado donde se ratifica el respaldo a los países miembros de CARICOM frente a sus vecinos; es el caso de Belice-Guatemala y de Guyana-Venezuela. Estas Declaraciones por separado desde el punto de vista procedimental, revela la importancia del tema para los miembros de CARICOM y la necesidad de reafirmar posiciones en dos temas de fronteras que se han mantenido en la agenda de las reuniones desde hace más de una década. El abordaje de este aspecto amerita un tratamiento separado.

Los escenarios que se presentan para la Comunidad del Caribe son complejos pero algunas palabras tuvieron el consenso de los mandatarios en sus discursos y declaraciones de prensa: resiliencia, oportunidades, unidad  y reposicionamiento de la CARICOM. La próxima reunión será en febrero 2017, Guyana en propiedad al asumir la presidencia rotativa de la Conferencia.
@mirnayonis  

miércoles, 6 de julio de 2016

Brexit como “caja de Pandora”


Dr. Kenneth Ramírez

El jueves 23 de junio, se realizó el Referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE), donde ganó por estrecho margen la opción del “Brexit” (Britain exit, salida británica). Este resultado tomó por sorpresa a la mayoría de los analistas, los cuales subrayábamos la racionalidad y el talante flemático del pueblo británico. No obstante, en esta ocasión, pesó mucho más el tradicional euroescepticismo británico con una UE que no ha sabido gestionar la crisis económica desde 2008 ni la crisis de refugiados desde 2014, así como la división de la elite británica frente a una Europa cada vez más alemana y la manipulación demagógica del ascendente partido extremista UKIP que supo aprovechar los temores frente a la inmigración tras los ataques terroristas de Paris y Bruselas. Un terremoto geopolítico con epicentro en Londres, pero cuyos efectos alcanzan Bruselas, Berlín, Paris, Washington y el resto del Mundo.

En Londres, no le ha quedado otro remedio a David Cameron que renunciar, al convocar irresponsablemente un referéndum que aunque no es vinculante, ha generado una tormenta. Muchos ciudadanos se han movilizado para solicitar un nuevo referéndum y ya hablan de “Breturn”, pero lo cierto es que será muy difícil revertir los resultados sin afectar la democracia. Por si fuera poco, debido a la expresión territorial de los resultados -donde Inglaterra y Gales votaron mayoritariamente por el Brexit, mientras Escocia e Irlanda del Norte se opusieron-, los independentistas han planteado la necesidad de un nuevo referéndum por la independencia de Escocia y un referéndum por la reunificación de Irlanda.

Por tanto, en caso de no poderse revertir los resultados del referéndum, las incertidumbres que se abren nos llevan a considerar el futuro del Reino Unido por escenarios: 1) Escenario catastrófico “Desunion Jack”, donde el terremoto del Brexit lleva a unas agrias negociaciones entre Londres (que pide fórmula suiza, es decir, firma de una red de acuerdos bilaterales) y Bruselas (que exige fórmula noruega, es decir la incorporación del Reino Unido al Espacio Económico Europeo), las cuales ocasionan la salida británica del mercado único; el comercio bilateral pasa a regirse por las reglas OMC con fuerte impacto económico (-5% a -9% de revisión a la baja del pronóstico de crecimiento del PIB británico, y entre -0,5% y -1% del PIB europeo al 2019); triunfo de los independentistas y fragmentación del Reino Unido dando paso a una Escocia independiente y a una “Gran Irlanda” que buscarán mantenerse en la UE –aunque países como España se opondrán para no alentar a sus propios separatismos-, mientras la “pequeña Inglaterra” trata de reinventarse como centro financiero offshore para el yuan y la OTAN se ve resquebrajada; 2) Escenario intermedio “Espléndido aislamiento”, donde se producen unas duras negociaciones entre Londres y Bruselas que llevan a un acuerdo de asociación entre la UE y el Reino Unido –fórmula canadiense-, lo cual le da acceso favorable al mercado único (-2% revisión del PIB británico y -0,3% del PIB europeo al 2019); derrota de los independentistas; Londres mantiene a flote su economía con recortes del gasto militar e inversiones chinas y rusas, lo cual la llevan a disminuir su compromiso con la OTAN y a evitar involucrarse en conflictos exteriores; 3) Escenario benigno “Entente Cordiale”, se negocia amistosamente y se opta por la fórmula noruega con impactos limitados.

Para la UE, de concretarse el Brexit, se presentan tres escenarios: 1) Escenario catastrófico “Fragmentación europea”, donde a pesar de negociar duramente con Londres, los partidos extremistas y euroescépticos generan una oleada de consultas en Francia (Frexit), Holanda (Nexit), Austria (Auxit), Hungría (Hexit), etc, con resultados dispares; la UE queda al filo de la desintegración; resquebrajamiento de la OTAN, “desglobalización” y auge del proteccionismo; 2) Escenario intermedio “Europa à la carte”, donde se reforma el Tratado de Lisboa a la baja como baza para derrotar a los partidos extremistas, liberalizando las economías, renacionalizando algunas políticas -como las migratorias- y recurriendo a la metodología de la “cooperación reforzada”, dando como resultado una UE debilitada e introspectiva como un actor más en una Europa multipolar; Francia mantiene su compromiso con la OTAN y Alemania aumenta sus vínculos con Rusia y China; y 3) Un escenario benigno “Europa federal”, donde la salida británica coloca a Berlín al timón y profundiza la unidad europea en materia fiscal, financiera, energética, defensa, e incluso en lo político.

El resto del Mundo sentirá impactos en función de los distintos escenarios vistos, que pueden redundar en un declive más acentuado de la hegemonía de EEUU y una peligrosa recaída de la economía mundial.

En Venezuela, sentiremos impactos indirectos por varias vías: 1) Un debilitamiento severo del Reino Unido favorece nuestro reclamo del Esequibo, al ser clave en las alianzas de Guyana; 2) Un debilitamiento severo de la Unión Europea, supone un golpe al modelo de integración más admirado en América Latina; 3) Probable estancamiento de las negociaciones UE-MERCOSUR, al menos hasta 2019 (aunque Venezuela no se ha sumado a estas negociaciones, se apostaba por este acuerdo para relanzar el MERCOSUR); 4) Un menor crecimiento económico mundial puede afectar los precios del petróleo. Respecto a esto último, el Departamento de Energía de EEUU señaló que el Brexit ha añadido incertidumbre sobre el tan vitoreado rebalance gradual del mercado petrolero; Goldman Sachs ha descartado impactos significativos; mientras Barclays ha corregido a la baja sus proyecciones de demanda para 2016 y 2017 en 100 mil barriles diarios, reduciendo sus pronósticos de precios en 3 $/Bl (ubicando el precio promedio del Brent en 44 $/Bl en 2016 y 57 $/Bl en 2017). Como vemos, en Londres han abierto la “caja de Pandora” geopolítica. ¿Y usted qué opina?

@kenopina

Dos Europas


Embajador (r) Oscar Hernández Bernalette

Los pueblos se equivocan también, especialmente cuando sus líderes no actúan debidamente y hacen ofertas engañosas. Esto es lo que acaba de pasar en una de las democracias más sólidas del planeta. La historia demostrara que se equivocaron al votar a favor de la salida de la Unión Europea. La oferta que vendieron los líderes del “Brexit” fue engañosa y los partidarios del “Remain” se sobre confiaron. Lo cierto es que de esos resultados y su distribución, estrechos, 51,9% y 48,1%, no sólo demuestra un país divido sino que en esta oportunidad los sectores más nacionalistas lograron imponerse sobre el Reino Unido cosmopolita, liberal y democrático.

Mas que contra la unión de Europa, votaron por el miedo que les produce las supuestas invasiones musulmanes, contra la emigración Siria, Afgana e Iraquí etc… La mayoría de los ingleses no ven la emigración como una fortaleza sino como una amenaza. Así percibieron en el pasado a los contingentes de la India y del Caribe en la medida que se produjeron los procesos de Independencia.

Tampoco estaban contentos con el precio que se paga por la soberanía compartida. Excesos de leyes comunitarias, la burocracia de Bruselas, la opción de veto a sus propias leyes y su contribución a la economía europea. El primer Ministro Cameron no logró hacer entender los beneficios en su sentido amplio, incluyendo el comercio, los servicios y el retorno por cada libra invertida en la Unión.

De aquí en adelante los efectos de estos resultados están por verse. Serán tiempos de incertidumbre y la actuación de los agentes económicos será con moderación. Vendrá un periodo de debilidad económica y de reacomodo global para el Reino Unido.

Mientras tanto, se despertaran los demonios de los movimientos ultranacionalistas de Europa. Habrá nuevos llamados a referéndums de los grupos separatistas. El resto de Europa aprenderá de esta crisis.


@bernalette1

domingo, 3 de julio de 2016

Brexit, las relaciones internacionales y Venezuela


Prof. Eloy Torres
El pasado miércoles 29 de junio de 2016, el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) realizó una mesa redonda para discutir las consecuencias del Brexit. Fue un éxito. Lo confirmó la muy seria presencia de expertos quienes hicieron un alto a sus compromisos personales y se lanzaron al ruedo para demostrarcon sus opiniones que la velocidad de los acontecimientos no podía ser un impedimento para analizar el tema. Ciertamente, el caso del Brexit aún reserva elementos a descifrar. No todo está escrito. Mientras, la desgracia crece. Había que hacer algo y el COVRI lo hizo. El Dr. Kenneth Ramírez, Presidente de éste, luego de la reunión, palabras más, palabras menos, comentó en términos llenos de asombro y regocijo: “parecíamos a los músicos del Titanic; tocamos una bella melodía, mientras el barco se hunde”. Esto viene a cuento, pues el Mundo observa con una pasmosa tranquilidad el desarrollo de un desastre que se avecina y éste, no hace nada.
El Brexit tiene implicaciones lúdicas muy interesantes. Es una jugada que resume la tesis de Hegel, sobre la astucia de la razón. La Unión Europea (UE) confirmó que la racionalidad es el arma o el instrumento con el que interpretamos la historia, pero, ésta no prestó atención a los hechos. La UE no observó que el Brexit pudiera ser uno de esos “hechos” señalado por Hegel; lo decimos para poder comprender el proceso racional de la historia, en este caso de la UE. Hay siempre que ponderar la posibilidad que las cosas no tienen el resultado deseado por los actores en las relaciones internacionales. Siempre surge un ocurrente jugador que descuadra el juego. El Brexit pintaba como el punto débil de la UE y se confirmó: el Brexit está aquí.
No fue suficiente la dogmática visión según la cual la UE expresaba la racionalidad y su existencia articulaba cabalmente los deseos de sus miembros. Europa sin la UE no existe, pues sólo en ella se puede conciliar la individualidad de cada Estado y los elementos universales de la UE. Esto, se pensaba dogmáticamente y ocurrió lo que sentenciase, en alguna ocasión, Cheo Feliciano: “de cualquier malla, sale un ratón”. Pues, el Brexit descuadró el juego y sus consecuencias son impredecibles.
Gran Bretaña, como conglomerado de naciones expresa, la condición de ser un Estado insular. Por lo que no es difícil extender esa condición a otros Estados de nuestro hemisferio que tienen una situación geográfica similar, y no me refiero a las viejas colonias caribeñas, que también, sino a las de origen español, como es el caso de Cuba. Ella ejerce una política exterior muy distante de los Estados continentales. Está el caso absurdo de Venezuela que ha estado hablando durante un poco más de 17 años sobre una supuesta conjunción fraternal con Cuba. Bien lejos, dirían los cubanos. El caso es que la UE jamás debió contar con la anuencia de la pérfida Albión, como llamaban a Gran Bretaña, durante el siglo XIX. En primer lugar, nunca se asoció a la unión monetaria y al mecanismo migratorio de Schengen, luego su población siempre observó- desde la perspectiva económica y política- con suspicacias su integración real a la Unión europea. Más allá de los elementos formales que siempre han diferenciado a Gran Bretaña de la Europa continental, entre ellos, los geográficos; ella está más asociada a los EEUU que al continente europeo. Ella es axiológicamente hablando, mitad europea, mitad estadounidense y el  Atlantismo es su máxima expresión. 
Ciertamente la Gran Bretaña nunca ha estado verdaderamente inserta en la UE, por lo que, entonces, ella no se marcha; simplemente se consuma un hecho. Las implicaciones, como todas aquellas que afectan las relaciones internacionales, se observarán y ya los estamos haciendo. La pasada y reciente, como señalada Mesa Redonda del COVRI, lo confirma. Algunos analistas consideran que no deben verse, en términos catastróficos, los resultados de ese referéndum; entre ellos este escribidor. La UE no observa riesgos de disolución, por ahora. Lo que si es cierto es que este resultado obliga a repensar en términos, también lúdicos, a jugar con otras reglas de juego. Para ello se requiere de una visión realista de estas relaciones internacionales del siglo XXI.
Alemania y Francia no deben temer. La primera, es de hecho la UE; en tanto que la segunda se beneficia de una importancia estratégica muy grande. Los países más pequeños, con serios problemas económicos se amparan en esta realidad que les socorre y que aceptan ser socorridos por la UE. Por ejemplo, Grecia, la díscola y eternamente dionisíaca, busca navegar entre dos aguas: la de su condición de ser una nación históricamente hablando europea y la que se nutre de populismo por esa condición histórica. Hoy Tsipras ha actuado, más con el cerebro que con el fatuo recuerdo del pasado. Asumió como suyo lo que diría el filósofo del tiempo, el pensador mexicano Doménico Cieri Estrada: “Trae el pasado, sólo para construir”.
La UE se podría redefinir sobre la base de una nueva realidad. Sus vulnerabilidades le ofrecen campo para fortalecerse. Escocia, Suecia e Irlanda, con sus problemas permanecerían. Europa encontraría un escenario para revitalizarse. Lo que es posible es el declive de la Commonwealth. Me permito repetir a mi buen amigo, el Dr. Kenneth Ramírez, quien adelantó una tesis en términos muy coloquiales: “El asunto del Brexit, beneficiaría a Venezuela en su tensión con Guyana”. Ese contencioso, agrego yo, mostraría un elemento dinamizador favorable para nuestro país, pero (como siempre esa conjunción adversativa) necesitamos una política exterior acorde con estas circunstancias. Se requiere de inteligencia, audacia, decisión y sobre todo de una política exterior que no tenemos. Hoy lo que exhibimos es una desfachatada postura defensiva,en términos muy agresivos, alejados de lo que verdaderamente Venezuela requiere.
La actual política exterior venezolana y su diplomacia apuntan su accionar a proteger el adefesio chavista- madurista institucionalizado, y en mala hora en el país, desde hace 17 años. El gobierno desesperado resguarda su gestión arrinconada en el Hemisferio. Éste, no atina a comprender que el mundo cambia y que el petróleo ya no es una carta para jugar duro. Ellos deberían estudiar los imponderables de los que hablaba Hegel a la hora de explicar la astucia de la razón y la racionalidad de la historia. Deben comprender que su proyecto chavista- madurista ha fracasado, justamente por estar fuera de la historia y por no ponderar que las relaciones internacionales no son un juego para improvisados enfermos de dogmatismo trasnochado. Aprendan lo que el Brexit indica.

@eloicito