Mostrando entradas con la etiqueta geopolítica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta geopolítica. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de junio de 2016

Churchill


Prof. Eloy Torres

Sir Winston Leonard Spencer Churchill, fue el gran Primer Ministro de Gran Bretaña en dos ocasiones 1940-1945 y 1951-1955. Considerado uno de los más importantes y significativos líderes de guerra del siglo XX. Oficial en la Armada británica, historiador, escritor y pintor;  Premio Nobel de Literatura en 1953 y ciudadano de honor de los EEUU. Nació un 30 de noviembre de 1874 en una familia aristócrata. Su padre el Lord Randolph Churchill, un político que ocupó la cartera de Finanzas y su Madre, Jenny Jerome, una americana. Churchill fue un apasionado de la historia.

Es recurrente la conversación con ciertos amigos sobre los políticos. ¿Están ellos motivados por sentimientos? Algunos amigos consideran faltos de sentimientos sólo a Hitler, Lenin, Stalin y Mao TseTung, mientras que estos mismos amigos, consideran, por ejemplo, que Winston Churchill, sí tenía sentimientos. Para colmo, éste hacía pública su inclinación a practicar la virtud de ser útil en vez de ser sólo importante.

Con mis amigos mantengo un disenso. La política tiene una condición desvinculada de los sentimientos. El político fundamenta su praxis sólo en el interés por el poder. Con ello no se ha  descubierto el agua tibia. No obstante, los políticos deben tener “cuero de caimán y garra de tigre”, además poseer una condición, por demás relevante: la valentía física e intelectual. Pocos la tienen. Ella, además, sirve para comprender la praxis del político. El político debe ser valiente, y Churchill lo fue.

Luego de tomar el cargo y jurar ante el Rey George IV, en mayo de 1940, pronunció en la Cámara de los Comunes, un muy corto, pero intenso discurso, el cual está inscrito en la historia de las relaciones internacionales, como una brillante pieza de oratoria y a la vez de sencillez. Mostró valor y grandeza de quien tenía el don de anticiparse a los acontecimientos, a la realidad. En ese mencionado discurso, recurrió a una arenga del otrora gran líder estadounidense, Teodoro Roosevelt, quien en su presentación ante el Colegio de la Marina de su país, dijo ofrecer (I have nothing  to offer but blood, tail, tears and sweat) “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. Churchill, conocedor de la historia recurrió a esa emblemática frase para presentarse ante su pueblo y ante el Mundo como el líder que enfrentaría a los totalitarismos nazis, fascistas y comunistas incrustados en la Europa de años 30 y 40, para lo cual no había tiempo ni descanso. Era un poseedor de un fino “olfato político”.Por lo que, durante la guerra con Hitler, mantuvo la idea de que el objetivo principal no debe ser otro que “la victoria, victoria a cualquier precio frente al terror, no importa lo largo y difícil que sea la vía a tomar: victoria”.

Churchill,fue pragmático y adepto al realismo político, pero sin dejar a un lado su concepción conservadora del Mundo. Su desempeño durante la segunda guerra mundial fue ejemplo de resistencia que le valió el reconocimiento a su liderazgo, convirtiéndole en uno de los grandes hombres del siglo XX, junto con Franklin Delano Roosevelt, Stalin y De Gaulle.

Presionado por el cansancio y el debilitamiento de su país y toda Europa por la guerra contra Hitler, convino con Stalin el reparto de Europa en esferas de influencias. Para Churchill, no fue problema jugar al ajedrez, la suerte de los países europeos: Rumania por Grecia, Polonia por Austria. Esa era la realidad. Un acuerdo para lograr la paz en el Mundo. La URSS estaba cansada y el Mundo también. Se logró un respiro con esos acuerdos. Mas, hoy el Mundo observa que la respiración se pierde en determinados espacios. Urge un replanteamiento de acuerdos. Es la política. Mas, ello no fue obstáculo para que, en virtud de su enorme capacidad de anticiparse a la realidad, Churchill acuñase la frase Iron curtain (“la cortina de hierro”) para bautizar a toda esa zona que había quedado bajo el puño rojo de hierro de Stalin.

Con Churchill aprendimos que los sentimientos no cuentan en política. La política es así. Son las circunstancias las que determinan su desempeño. Por ello no es casual que el propio Churchill advirtiera que “…. Los hombres y los reyes deben juzgarse por su actuación en los momentos críticos de sus vidas”. Otro detalle que debe tomarse en cuenta es que para Churchill lo importante era ganar espacio y tiempo para las generaciones venideras y no ganar elecciones. Para lo cual había que tener valor y no caer en el ofrecimiento barato del populismo. De ahí que los sentimientos en los políticos, no tienen cabida; lo que importa es lo que hagan o dejen de hacer en el interés por el poder y por sus pueblos.

Churchill a propósito siempre decía que para ser político habría que ser capaz de anticiparse a lo que ocurrirá mañana, la semana que viene, el mes y el año próximo; luego explicar por qué no se produjo nada de lo dicho. Por su actitud fue bautizado como un “buldog inglés”, por su semejanza con esa raza de perro, el más querido y preferido por los habitantes londinenses. Fue un hombre lleno de valor físico, tenacidad, cultura, fue vigilante y de una extraordinaria inteligencia, pero también hay que agregar: tenía un gran sentido del humor, un humor elevado y ocurrente; era inglés, por supuesto.

Por esas cualidades, fue el emblema ingles durante la segunda guerra. El símbolo de la derrota de Hitler. Un hombre que jamás perdió la esperanza ni el buen humor. Poco después de culminar esa masacre se dejó crecer el bigote. En una de las primeras apariciones públicas, fue invitado a una cena de gala y una señora que se sentó junto a él, le abordó y evidentemente que le desagradaba, le expresó: “Sir, debo manifestarle que no me importa cuán negras sean sus uñas, ni su política ni sus bigotes. Churchill con su mirada puesta en los acontecimientos europeos, le respondió: ‘No se preocupe, señora, no tiene ningún chance de acercarse jamás a ellas ni a las otras cosas’”.

En una ocasión un Winston Churchill ya acosado por el tiempo y cuya vejez era visible, un joven periodista le preguntó: ¿podría realizar con Ud. alguna entrevista el año próximo?Churchill le respondió: ¡No veo porque no. Ud. se ve joven, sano y fuerte, por lo que probablemente sobrevivirá hasta entonces!

En otra oportunidad en el Parlamento, Churchill ya no era el Primer Ministro, pero sí miembro de éste; durante un receso, se dirigió al baño y ensimismado en sus necesidades observó que el entonces Primer Ministro Clement Attlee quien le había ganado las elecciones, también había ingresado al baño. Este, era un laborista, enfermo por el estatismo y propiciador de expropiaciones de empresas. Churchill al observar su presencia en el retrete, se separó de él. Attlee, lo observó y extrañado le preguntó: ¿Sir, qué ocurre; por qué se distanció de mí? Churchill, respondió: ¡Sir, lo que pasa es que Ud., cuando ve algo grande, bueno y funcional, automáticamente lo confisca y lo expropia!

“La historia nos juzgará amablemente” le decía a Roosevelt y Stalin en la Conferencia de Teherán en 1943. Estos, preguntaron por la certeza de esa expresión: y respondió: ¡Porque voy a escribir la historia! Tuvo razón: Escribió seis volúmenes dedicados a la historia de la Segunda Guerra Mundial. Fue un visionario. Se anticipó a los acontecimientos. No cargaba consigo el remoquete “generación de relevo”. Actuó políticamente con sus argumentos y jamás se paseó por el boulevard de los insultos, e incluso en los momentos más duros de su soledad política, pues era el único que proponía enfrentar a Hitler.

El tema central de sus libros: mostrar la futilidad de conciliarse con Hitler. El recorrió todo un camino en soledad y escribió que los países occidentales fueron los culpables del rearme alemán y en consecuencia de la guerra que les acogotó durante 6 años. El Acuerdo firmado por Chamberlain y Daladier en 1938 con Hitler fue un gravísimo error.

Chamberlain hubo de rechazar las ideas de Churchill. Les consideraba “faltas de profundidad” pues, no tomaba en consideración que no había alianza con los EEUU ni que éstos tampoco estaban preparados ni listos para un conflicto. Los EEUU estaban “casados” con su aislacionismo. La URSS y Stalin, en palabras del mismo Churchill eran un enigma. El régimen bolchevique no mostraba sus cartas. Ella significaba un problema en la estrategia contra Hitler. Europa era muy complicada. Nadie en ella confiaba en Stalin. Todos acordaron que la política exterior soviética no era sino una máscara que escondía los viejos planes del imperialismo ruso. Luego, ¿cómo confiar en un país que había descabezado a su elite militar, por razones de purgas internas? Había una soledad total y la sombra de la guerra cobijaba a Europa y al Mundo.

En 1940, nadie quiso ser asociado con la política de conciliación. Fue un fracaso. Luego, a partir de 1945, todos afirmaron que sin la fuerza, voluntad y tesón de Churchill y sus política no se hubiera triunfado. La evolución de los hechos históricos lo confirmó. La resistencia a Hitler fue correcta. Por lo que después de 1945, nadie puso en duda la actitud de Churchill en oponerse a Hitler con firmeza. Esa actitud es ejemplarizante. No se puede transar con dictadores o como les llaman “dictadorzuelos”. Ello es válido también para los que emergen de la voluntad popular y traicionan los principios democráticos. Churchill tuvo abierta  razón. Hoy en día, hay que leer historia para hacer política. Churchill fue visionario, incluso con sus desplantes humorísticos, como cuando comentó a Stalin y Roosevelt: “La historia nos juzgará amablemente”. Lo ejemplarizante es que él abordó la política con la frialdad y pasión a la vez en términos del interés general. La política es para hacer política y no para ejercicios retóricos. Una vez tomado un camino hay que ser lo suficientemente sólido para sumar y no restar en alianzas; sobre todo cuando nos enfrentamos a un enemigo poderoso y tramposo. Él se anticipó a Mario Puzo, quien escribió en su novela “El Padrino”: “la fuerza de una familia reside en la lealtad”. Por eso y por otras cosas más, la historia ha tratado amablemente a Churchill, exactamente como él quería.

@eloicito

martes, 17 de mayo de 2016

Geopolítica y guerras en el Mundo


Prof. Eloy Torres

El siglo XXI se las trae. Se observa la diferencia con el XX, pues, entonces, ese fue ideológico, rico y complejo, en tanto que el XXI se muestra difuso, poco denso y se mueve con una grave y peligrosa simplicidad. Las cartas están sobre la mesa: hay un recorrido agresivo del populismo en el Mundo, la amenaza del fundamentalismo islámico y el debilitamiento del liderazgo político de la Unión Europea, concretamente: Merkel en Alemania y Hollande en Francia. El surgimiento de lo que llamó The Wall Street Journal, la Trumpery Tendency (la tendencia engañifa) un poco para parodiar y ridiculizar las “ideas” del candidato republicano Donald Trump. Según los conocedores, sus ideas tienen mucho en común con las de los seguidores del partido de los “know nothing” de los años 1840 y 1850, conocidos por su empeño anti-católico y anti-inmigrante. Fueron fuertes electoralmente en Chicago, Washington y San Francisco; llegaron a gobernar a Massachusetts.

Hoy vemos a Donald Trump moverse, en el terreno populista con facilidad y con un peligroso empeño de “prohibir” el ingreso de musulmanes a territorio estadounidense y en construir un muro (pagado, por México, según Trump) entre ese país y EEUU. El populismo, no es nuevo; siempre ha existido en la sociedad norteamericana, como en todo el Mundo. No es exclusivo de América Latina. En EEUU, aparecen y desaparecen, según la ocasión. Aprovechan los eventuales momentos de división de algunos de los partidos centrales de ese país. Igual ocurre en Europa. La retórica anti-migratoria se muestra amenazante y peligrosa en el Mundo. Por ejemplo, cada país miembro de la Unión Europea enfrenta el drama del populismo montado en la citada retórica anti-migratoria. La clase media de estos países es presa fácil del discurso populista. Apoyados en la impopularidad de ciertas decisiones políticas; estas fuerzas extienden sus tentáculos para reclamar la independencia de sus países de Bruselas. Ésta, conduce los destinos de todos los países insertos en la Unión Europea. Hay muchos ejemplos a tomar en consideración: la postura de algunos países de Europa Central frente a la migración (verbigracia, Hungría y Austria) y el ingreso de Gran Bretaña al euro túnel. Es todo un drama que debe encontrar su solución.

La realidad amenazante del “Estado Islámico” es grave. Son el breakfast de las noticias sorpresas todas las mañanas en el Mundo. Sorpresas, por demás, nada agradables y, que en su mayoría, tiene que ver con el Medio Oriente, lo que nos indica un recrudecimiento para lo que queda de este año 2016. Las noticias sobre los enfrentamientos sectarios entre shiítas y sunitas, esconden el entramado geopolítico de algunos países en la zona (Arabia Saudita, sunita ella, frente a Irán, shiíta él) y apuntan a una espiral de conflictos aún mayor. Patéticamente se  observa el apoyo de Rusia, aliada de Irán, a la gestión de Bashar al-Assad en Siria, aunado a ello, los riesgos por el debilitamiento de los precios de la materia prima que proviene de los subsuelos áridos del Medio Oriente: el petróleo. Para EEUU es prioritario acabar con las redes terroristas del “Estado Islámico”, para lo cual debe respetar lo específico de esa cultura. No confundir el Islam con el fundamentalismo islámico, representado por esas minorías violentas. Una política equivocada, como la inacción misma o una acción poco eficaz, fortalece a esos grupos y potencia la geopolítica de los factores que le adversan, entre ellos Rusia, China e Irán.

Otro elemento que adquiere relevancia, aunque en silencio, manifiesta pues su creciente presencia en el Mundo, como un factor decisor en materia de política internacional. Nos referimos a China y lo que ella implica para sus relaciones con EEUU. China es una realidad geográfica y poblacionalmente hablando significativa. Un verdadero gigante. Son muchas las discrepancias, las cuales pueden servir para un creciente enfrentamiento de grandes proporciones. Felizmente las discrepancias pueden ser atenuadas por la existencia de enemigos comunes: el terrorismo y el cambio climático, por ejemplo.

Para China, según la axiología de su política exterior, es vital el nivel de confianza entre los actores. Si la confianza no existe, entonces no hay posibilidades de paz. Ahora, la falta de confianza entre EEUU y China es mutua. Washington y Beijing se miran con suspicacia. Algunas decisiones políticas, de lado y lado, contribuyen al enrarecimiento del clima de desconfianza mutua. EEUU condena las decisiones de China en materia de ambiciones territoriales, luego desaprueban las excelentes relaciones chinas con Rusia.  Xi Jinping  y Vladimir Putin hacen esfuerzos por ampliar su poderío militar, particularmente el chino. Luego hay que sumar las graves y monumentales diferencias en los sistemas políticos dominantes en ambos países, como toda la axiología que mueve a sus pueblos. Decíamos que hay un elemento que ayuda a ser optimistas. Las diferencias pueden atenuarse en este complejo tablero de ajedrez, pues los intereses nacionales de ambos países coinciden en algunas áreas. Los Presidentes Barack Obama y Xi Jinping dejaron entrever sus coincidencias a propósito de la firma del Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático y sobre el cual, recientemente, el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) desatacó, en un documento, como un hecho muy positivo.

La Unión Europea confronta amenazas políticas al interior de ciertos países: Francia y Alemania. La popularidad de sus líderes: François Hollande y Angela Merkel está en baja. Ellos ya sienten los rayos del sol un tanto más abajo de la espalda, por debajo de su cintura. No obstante, gracias a problemas urgentes a resolver, su realidad se muestra como un salvavidas. Las tensiones generadas por ciertos elementos les ayudan a mantenerse en el poder hasta el 2017. En consecuencia los ataques terroristas en Francia como el flujo de inmigrantes en Alemania, representan una serie de provocaciones para estos países y para los valores de la Unión Europea. Como también existe la posibilidad que su gravedad pudiere afectar su permanencia en el poder hasta 2017, fecha cuando expiran sus mandatos. Sin embargo, la mayor parte de las opiniones apuntan, que estos líderes podrán resistir la crisis al bloquear las tendencias “revoltosas” en ciertas zonas de sus poblaciones.

Por otra parte hay una tendencia a mantener vivo el conflicto por Ucrania. Continúan las tensiones. Rusia no acepta dejarse encerrar, y no querer, de repente, despertar sin una salida segura al Mar Mediterráneo: es una constante en su política exterior. No se trata de que Putin sea malo o bueno, bonito o no, carismático o no. Es el interés nacional ruso. El mismo existe desde varios siglos: No permitir ser encerrados, como dicen ellos, sin salidas a las aguas cálidas. Es un punto de honor para ese país, como podría serlo para cualquiera. Kissinger y otros analistas lo han recalcado en varias ocasiones, además es explicable desde el punto de vista de Rusia. Hay que colocarse en sus zapatos; así no nos guste.

Otras tensiones en el mundo: el Asia y el Pacífico no observan grandes cambios. El ISIS mantiene al mundo con una zozobra bélica. Siria, un escenario sangriento; como tampoco, Iraq muestra señal alguna de ser “una verdadera primavera árabe”, sino, como hemos dicho en otrasocasiones, es: un infierno árabe, bombeado, en su propagación, con el petróleo que subyace en sus desérticas arenas. Muchos dicen: estamos sentados en un barril de pólvora. Ello muestra destellos de veracidad, por la indiferencia que hay para encontrar la solución. Crudamente pensamos en la inminente posibilidad de un conflicto generalizado que podría destruir al Mundo.

Corea del Norte es un peligro. Ya sabemos que Kim Jong–Un, es un dictador, heredero del poder de su padre y abuelo, quien juega a ser un factor decisivo en las relaciones internacionales. Esperemos sea eso: un juego. Mas, algunas cosas nos inducen a concluir que ello no así. Es realmente un peligro. China, su principal sostén geopolítico en la zona, acusa cansancio, gracias a esas peligrosas “tremenduras” de Pyongyang, por lo que es posible de un paso para intervenir en ese país. Nada está descartado. Es la geopolítica china que apunta a resolver esa realidad, pues Corea del Norte es realmente un creciente peligro no sólo para Corea del Sur o Japón, sino directamente para Beijing. Una decisión de esa magnitud, contaría con la colaboración de Moscú y el aplauso de Occidente.

Entre China y la India, a pesar de existir un permanente estado de tensión, no menos cierto es que ambos buscan una situación de equilibrio. Entre los dos suman más de tres mil millones de seres humanos, por lo que es comprensible que ellos prefieran encontrarse más en las coincidencias, que en los conflictos generados por las diferencias. En tanto que  Pakistán exuda serias contradicciones. Tanto China como la India, aunque esta última prisionera de un esquema de confrontación con Islamabad, prefieren un entendimiento global en la zona. Pakistán en procura de aumentar su estatura estratégica ha hecho ciertos movimientos en el Océano Índico que generan inquietud en la geopolítica de la India. En tanto que China no quiere ver una alianza entre Vietnam y Japón. Este tipo de situaciones aumenta los niveles de tensión en el Mundo.

Por su parte, el Medio Oriente muestra más que petróleo. No sólo hay que hablar sobre el “Estado Islámico”, Irak, Gaza, Siria o Irán, Israel o el Líbano. Son muchos otros, los factores presentes en esa zona. Todo es  confuso y muy complejo, como peligroso. Israel tiene el arma nuclear, Irán tiene tecnología nuclear sensible. Hay que agregar la especulación sobre si el reino saudita dispone de un sistema balístico actualizado. Teherán ayuda al régimen de Assad, mientras que Israel fortalece sus sistemas de defensa anti-misiles. Están las “bravuconadas” y actos de terror del  irregular ejército del “Estado islámico”. En tanto que EEUU han procurado por la vía diplomática impedir que Teherán desarrolle una bomba nuclear. Todo, repetimos, es muy complejo y difícil de controlar.

Rusia y la OTAN se enfrentan. La realidad es superada por la sin razón geopolítica. Ucrania puede ser convertida en la excusa para la guerra. Rusia amenaza en ampliar la capacidad de sus fuerzas armadas para enfrentar a la alianza atlántica. Se reedita la vieja y tenebrosa pesadilla de encerrar a Rusia y amenazar a China: ¡Mahan y Mackinder vivant!

La acción del Atlantismo para minimizar la estatura estratégica de Rusia, de conformidad con el viejo sueño de los citados Mahan y Mackinder, forzó la anexión de Crimea; ello obligó a reevaluar esas relaciones y estamos frente a un estado de tensión, más grave desde el final de la Guerra Fría. De todos modos la reacción de la OTAN es y puede ser limitada. Son muchos los escenarios que los EEUU confrontan: Rusia, China e Irán. Por lo que hay que evaluarla realidad. Rusia se opone a permitir el posicionamiento de bases alrededor de su territorio. Ello la colocaría a tiro de cañón de la OTAN. Estudiar la historia es conveniente para ponderar la difícil y compleja realidad que ha normado las relaciones del Atlantismo con Rusia.

Las relaciones internacionales en el siglo XXI nos ofrecen una simplicidad de respuestas. No hay ideologías, ni comunismo ni imperialismo. Lo que mueve a los actores es la potenciación y promoción de su interés nacional. Éste, no puede ser sino salvaguardar su territorio; no enajenarlo a otros y evitar situaciones peligrosas a sus pueblos. El Mundo en esta centuria XXI permite que cada actor fije una política exterior, no ideologizada, sino centrada en todos los miembros de cada sociedad; jamás fijarlo en un gobernante. Éstos mueren, desaparecen y tras ellos no queda nada. Lo que importa es salvaguardar al país, sus recursos, soberanía y dignidad.

Lamentablemente, Venezuela se encuentra desde hace 17 años un abandono generalizado. Ahora, en materia internacional es gravísimo. Los gestores del gobierno en esa materia no comprenden o no quieren comprender que el Mundo se mueve hacia la consecución del interés de cada actor; éste se expresa, repito, en promover al país, evitarle conflictos imprudentes y disputas territoriales y marítimas, ganar mercados para sus productos, dignificar al país y no a un grupúsculo político, entre otros. Se debe observar al Mundo globalmente, pues es un sistema y confronta muchos problemas, cuyas respuestas no pueden reducirse al discurso simplista y maniqueo del “imperio y dignidad de los pueblos”. Venezuela, es huérfana de una política exterior seria y acorde con esta compleja realidad y de defensa del interés nacional. Pero, en su lugar estamos perdidos y actuamos cual carrito chocón, con insultos fáciles de pronunciar y difíciles de olvidar o borrar de los anales de la historia de las relaciones internacionales.Todo aquel que observe una postura crítica con el gobierno, es víctima de ellos, gracias a esta agresiva diplomacia, por demás, virulenta e irracionalmente ideologizada, mientras al interior, padecemos una dolorosa crisis económica y humanitaria.

@eloicito

martes, 12 de abril de 2016

Los hermanos Castro y el arte de gobernar


Dr. Kenneth Ramírez

En 1952, Isaiah Berlin escribió en la revista Foreign Affairs, un artículo brillante “El Generalísimo Stalin y el arte de gobernar”. En este texto señala que el principal problema práctico para quienes han logrado realizar una revolución es evitar que sucumba en los extremismos del cansancio y oportunismo post-revolucionario (Caribdis) o el fanatismo ideológico auto-destructivo (Escila). Para evitar esos extremos ruinosos y conservar el poder, Stalin inventó –según Berlin- la llamada “dialéctica artificial”, lo cual permitía explicar los cambios bruscos en la línea oficial del Partido Comunista de la URSS –experiencia bien conocida por los Castro. El gobierno revolucionario, en cuanto observa indicios de anhelo fatídico de una vida tranquila, debe apretar las riendas, intensificar la propaganda, exhortar e intimidar. Los que evadan las responsabilidades, los amantes de la comodidad, los que dudan y los herejes se eliminan. Esta es la “tesis”. El resto de la población, debidamente aleccionada y dominada por el temor, se lanza a las labores requeridas y todo avanza durante un tiempo. Pero los puristas revolucionarios van demasiado lejos. Entonces llega el momento en que la población, demasiado atemorizada o hambrienta, se torna apática; ha llegado la hora de la clemencia. Se acusa a los fanáticos de oprimir al pueblo, se les castiga y purga. Se permite un pequeño aumento de la libertad. Esta es la “antítesis”. El pueblo vuelve a respirar, hay optimismo, y sigue un período relativamente más feliz. Esto conduce de nuevo a la indisciplina; y una vez más a la necesaria vuelta del rigor ideológico.

“Se trata de un instrumento mecánicamente poderoso y exhaustivo para la sumisión de seres humanos, para quebrar sus voluntades al tiempo que éstos desarrollan sus máximas habilidades para la producción material organizada, el sueño de los explotadores capitalistas más despiadados y megalomaníacos. Pues emerge de una represión aún mayor de la libertad y los ideales de la Humanidad de la que Dostoyevski otorgó a su Gran Inquisidor”.

Este zigzag dialéctico constante en la línea oficial del Partido Comunista, también ayuda a dar sensación de debate interno y permite responder a las necesidades de política exterior según los períodos históricos. “En situaciones revolucionarias (picos), liquida a los aliados inservibles, avanza y lucha; en situaciones no revolucionarias (valles), acumula fuerza mediante alianzas ad hoc, construye frentes populares, adopta disfraces liberales y humanitarios, y cita textos antiguos que impliquen la posibilidad, casi la conveniencia, de una coexistencia pacífica y tolerancia mutua. Esto último tendrá la doble ventaja de comprometer rivales potenciales, al tiempo que avergüenza a las oposiciones de derecha porque van contra los mejores y más sinceros defensores de la libertad y de la Humanidad”.

Tras la muerte de Chávez y la crisis económica en Venezuela –su principal socio comercial e impulsor de la ALBA-, los hermanos Castro detectaron que América Latina entraba en una fase de valle. Además, ya estaban en cuenta de la apatía y malestar del pueblo cubano. Así, con la ayuda del Papa Francisco y Canadá, Raúl Castró sostuvo por año y medio conversaciones secretas para el deshielo con EEUU, que -no olvidemos- el Presidente Obama ofreció desde la campaña de 2008. En diciembre de 2014, fue anunciado públicamente la oscilación dialéctica que sorprendió a propios y extraños, y descolocó a una Caracas desinformada.

Después de quince meses se han reabierto las Embajadas, se ha flexibilizado el embargo, y se produjo la visita de Obama a Cuba en marzo pasado –la primera de un Presidente de EEUU en 88 años. Esto último marcó el cénit del restablecimiento de las relaciones, mientras Raúl Castro reiteró que para normalizarlas debe finalizar el embargo –lo cual compete al Congreso de EEUU. En todo caso, los hermanos Castro han obtenido legitimidad y una victoria simbólica con la aceptación de Obama del fracaso de la política de aislamiento de EEUU a la Revolución Cubana. Por otra parte, han conseguido una alternativa al menguante financiamiento de Venezuela –se estima que las remesas, viajes y comercio con EEUU pueden significar entre 5 y 7 mil millones anuales-, y apoyo a las reformas económicas para alcanzar un “socialismo próspero y sostenible”.

Naturalmente, el Presidente Obama ha pedido apertura política y respeto a los derechos humanos, pero también ha subrayado que los cambios dependerán del pueblo cubano, como lo manifestó en el Gran Teatro de La Habana. Por su parte, los Castro han respondido con una vieja táctica de negociación: el policía bueno (Raúl) y el policía malo (Fidel). El segundo encargado de defender los principios socialistas y el anti-imperialismo como supuesta crítica al acercamiento a Washington del primero. Esto explica la visita del Presidente Maduro a La Habana a pocos días del arribo de Obama, y el artículo “El hermano Obama” de Fidel en el Granma respondiendo a sus “palabras almibaradas” a pocos días de su partida.

De esta forma, los Castro intentan manejar las demandas de EEUU, minar las esperanzas de la disidencia y mitigar riesgos, mientras replican el modelo chino en Cuba y hacen del Mariel un “Shanghái caribeño”: apertura económica sin cambios políticos pero con relevo de liderazgo en 2018, que permita insuflar optimismo al pueblo cubano y preservar el poder en manos del Partido Comunista. Paralelamente, respaldan al Presidente Maduro frente a la Orden Ejecutiva de Obama y le aconsejan un equívoco inmovilismo, para seguir beneficiándose del crudo venezolano y utilizar su influencia en Caracas como baza con Washington. A nivel regional, optan por el antifaz humanitario albergando las negociaciones de paz de Colombia y colaborando en la lucha contra pandemias –del ébola al zika-, para avergonzar a los críticos de la política de compromiso de Obama hacia Cuba. Si algo cambia –verbigracia, un triunfo republicano en las elecciones de EEUU que trabe el proceso o un rebote del petróleo que fortalezca a Venezuela-, pueden hacer que la tesis fidelista pase a ser otra vez la línea oficial del Partido –nuevo zigzag-, y defenestrar a los exaltados con la antítesis raulista. He aquí la estrategia de “dialéctica artificial” y la táctica teatral de los Castro, que ha confundido a no pocos colegas que creen observar una incipiente lucha por el poder en La Habana, incluso con toques de comedia clásica. El Presidente Maduro debe entender el juego cubano y dar su propio golpe de timón. ¿Y usted qué opina?

@kenopina 

jueves, 12 de noviembre de 2015

La devaluación de los BRICS


Dr. Carlos Romero

Las señales de alarma sobre el comportamiento reciente de la economía china han llevado a una reconsideración general sobre el papel mundial de los así llamados "países BRICS" y sobre sus posibilidades autonómicas en el contexto de la pos-Guerra Fría.

La configuración de los países BRICS es el resultado de la compleja discusión que se abrió en los primeros años de este siglo sobre la necesidad que tenían algunos autores y diplomáticos de superar el esquema bipolar para la comprensión de la actual realidad internacional. Se trataba entonces de definirla como en una transición hacia lo multipolar. A esta reflexión se le añadió el reconocimiento del papel llevado a cabo por los sectores multilaterales y transnacionales en esta nueva estructura mundial. 

No se trata tan solo de puntualizar los problemas de China, añadiendo el tema de su aspiración militar en el Océano Pacífico. La pretensión rusa de reconfigurar la geopolítica europea y mundial también es observada con ojo clínico, al intervenir directamente, luego de muchos años de pasividad, en el juego del poder. Véanse en particular, tanto los casos de Ucrania y Siria, como la controversial toma de Crimea.

India se debate entre su desarrollo constante de su economía y los problemas sociales que experimenta ese subcontinente, la herencia de unas tradiciones milenarias y del peso de la dominación británica. De igual modo, Brasil presenta tanto problemas de legitimidad de su gobierno como una crisis de productividad y de crecimiento. Sudáfrica es una caldera social a punto de estallar.

Los problemas ya citados han llevado a una especie de devaluación sistemática de la apuesta por los BRICS. Esto no significa necesariamente que estamos ante la presencia de un mundo unipolar o bipolar. Se trata tan sólo de señalar lo relativo que es el poder de esos países y cómo se sobrevaluó su potencial en el momento en que se planteó, con un sobrado optimismo, una nueva configuración global.

martes, 3 de noviembre de 2015

Navegando cuesta abajo


Dr. Kenneth Ramírez

La II Reunión Técnica de países OPEP y No OPEP (Rusia, México, Colombia, Brasil y Kazajistán) celebrada el pasado 21 de octubre en Viena, culminó sin que se discutieran posibles recortes para apuntalar los precios del petróleo, a pesar del plan presentado por la delegación venezolana para retirar 10% de la producción y establecer un sistema de bandas con un piso de 70 $/Bl. El espíritu del célebre diplomático austríaco Klemens von Metternich parecía recordar a los presentes que “cualquier plan concebido con moderación debe fallar cuando las circunstancias se ponen en los extremos”. La intervención de Putin en Siria determinó, en este caso, las circunstancias.

Por su parte, Irán ya ha anunciado que presentará en la próxima Reunión Ministerial de la OPEP de diciembre, un plan de aumento de producción tras el final de las sanciones, lo cual viene a complicar aún más el panorama. Esto ha llevado a un cambio de mentalidad en la industria petrolera, donde los estrategas hablan de ajustar los modelos de negocio para navegar por un potencial período de precios bajos. Lower for longer se ha convertido en el nuevo mantra.

En primer lugar, tenemos a los “bucaneros”. Pequeñas empresas petroleras que navegaban en aguas desconocidas y tomaban bloques de exploración y producción en casi cualquier parte, desde Mozambique y Tanzania hasta Vietnam y Colombia. Algunas se convirtieron en un éxito espectacular, como Kosmos que hizo un primer gran descubrimiento petrolero en Ghana en 2007, y siguió con otro descubrimiento de gas en Mauritania en abril de este año. Pero otras han mordido el polvo, con una serie de pozos secos en fronteras remotas, o con fracasos en reunir capital y pericia para desarrollar los campos que encontraron. Muchas de estas empresas se hundirán sin dejar rastro o serán presa de empresas más grandes – el caso de Talismán Energy adquirida por Repsol a finales de 2014. Otras se fusionarán y se convertirán en sobrevivientes que pueden beneficiarse del próximo ciclo alcista de precios.

En segundo lugar, están los “tiburones de los esquistos”. Empresas petroleras como Continental, Chesapeake y EOG Resources, que han crecido mediante la adquisición de activos creados por la revolución de la fracturación hidráulica en EEUU. No obstante, los tiburones necesitan cobrar presas para sobrevivir, y con un mercado bajista que ha llevado a una disminución de la producción de esquistos, muchos estarán en problemas. A mediados de septiembre, Samson Resources con una deuda de 3,25 millardos de dólares, se declaró en quiebra -la más grande que ha tenido el sector a la fecha. La paciencia de los bancos se está acabando, los acuerdos de cobertura contra los precios bajos entran en período de renegociación, y la solvencia de estas empresas empieza a ser revaluada. Este sector se enfrentará a una inminente reestructuración mediante quiebras, fusiones y adquisiciones. Los directivos están colocando el énfasis en la reducción de costos y en la explotación de los pozos más rentables. De todo este proceso surgirán empresas más sólidas y eficientes. Las más fuertes sobrevivirán.

En tercer lugar, los “superpetroleros”. Las tradicionales empresas petroleras transnacionales como Shell, BP, Exxon y Chevron, han reaccionado a los precios bajos con nuevos planes que contemplan desinversión en activos estratégicos –Shell ha abandonado el Ártico y el proyecto Carmon Creek en las arenas bituminosas de Canadá-, recortes de producción, paralización de proyectos (por el orden de 250 millardos de dólares, según Wood Mackenzie y Ernst & Young) y reducción de empleos (200 mil empleados petroleros han sido despedidos en todo el Mundo). Todas han asumido como premisa un precio de 60 $/Bl hasta finales de esta década. No están en peligro de naufragio, pero han encarado en los últimos años un aumento de los costos, un abultado pago de dividendos, y la caída de reservas y producción. Su integración vertical ahora les beneficia -los activos de refinación y comercialización muestran mejores márgenes. Además, su solidez financiera les favorece, y por ello, pueden salir de compras –siguiendo el ejemplo de Shell que adquirió BG Group en abril de este año; la mayor fusión petrolera en una década. Por otra parte, se encuentran ante el reto de la lucha contra el cambio climático, lo que llevó a BP, Shell, BG Group, Total, ENI, Repsol y Statoil a firmar un compromiso en junio pasado, para promover el éxito de la Cumbre de Paris que tendrá lugar a principios de diciembre; apostando por la cooperación con la ONU y los gobiernos, el sistema de techo y comercio de derechos de emisión, el gas natural, la eficiencia energética y el desarrollo tecnológico.

En cuarto lugar, tenemos a los “buques insignia”. Las empresas petroleras nacionales alcanzaron mayor crecimiento e internacionalización en la última década. Algunas, como PETROBRAS, ganaron fama llevando sus experiencias a nivel internacional. Otras como CNPC y Sinopec de China y ONGC de India asumieron el rol de garantizar el suministro petrolero a sus dinámicos mercados nacionales, en medio de temores de una declinación de la producción petrolera mundial y “fin del petróleo barato”. El exceso de ambición les llevó a aumentar su deuda, asumir planes de inversión faraónicos -que tenían incluso proyectos no petroleros-, así como incurrir en los pecados de la politización y corrupción. Ahora están racionalizando sus planes y repensando sus proyectos más cuestionables.

Incluso el mejor capitán tendrá dificultades para maniobrar en estas aguas rápidas cuesta abajo, lo cual supone realizar ajustes en sus respectivos modelos de negocio. Los sobrevivientes estarán listos para beneficiarse de la futura recuperación de los precios, la cual puede estar un poco más distante de lo que se pensaba inicialmente. En PDVSA deben tomar nota. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

miércoles, 21 de octubre de 2015

Putin, petróleo y el “efecto Pigmalión”


Dr. Kenneth Ramírez

Si una situación es definida como real, aunque no lo sea, tiene efectos reales en términos de comportamientos propios, expectativas y estímulos a terceros. Con el tiempo, lo irreal o falso se vuelve verdadero. La psicología social denomina este fenómeno “profecía autocumplida” o “efecto Pigmalión”; en recuerdo de la historia mitológica griega de aquél Rey de Chipre que cansado de buscar una esposa cuya belleza correspondiera con su ideal, esculpió una estatua con los rasgos más hermosos que podía concebir, y tras quedar enamorado de su obra, le imploró con tanto fervor a la diosa Afrodita para que le diera vida, que ésta cumplió su deseo.

El Presidente ruso, Vladimir Putin, es un líder con una mentalidad moldeada por la Guerra Fría –fue agente de los servicios de inteligencia soviéticos KGB. Esto le lleva a tener una profunda desconfianza en Arabia Saudita, ya que considera que el finado Rey Fahd ayudó a Ronald Reagan a destruir la Unión Soviética inundando el mercado petrolero en 1986. Por extensión, ha considerado que la guerra de mercado lanzada por el Ministro de Petróleo saudita, Alí Al-Naimi, contra los productores esquistos de EEUU –la cual ha generado una caída de 60% en los precios del petróleo en el último año-, es en realidad un castigo saudita a Rusia por apoyar a Irán y Assad en Siria, y una ayuda a su aliado Barack Obama en el conflicto de Ucrania. Esto quedó en evidencia en una declaración de Putin donde señaló que “hay un elemento político” en una caída de precios que ha generado un difícil cuadro económico en Rusia: Déficit presupuestario, devaluación del rublo en 43%, contracción del PIB en -3,8% para 2015, inflación en 16,7% -la más alta en 13 años-, y caída de reservas internacionales hasta 340 millardos de dólares.

Con un mercado signado por una demanda débil y un exceso de oferta de 2 millones de barriles diarios, y dada la poca disposición de Riad y Moscú a recortar producción, la intervención de Putin en Siria iniciada el pasado 30 de septiembre -la mayor fuera del antiguo espacio soviético desde la invasión de Afganistán en 1979- con bombardeos masivos y el despliegue de un batallón de infantería de marina en Latakia, es una respuesta a la supuesta reedición por Washington y Riad de la estrategia de 1986. Hasta ahora la jugada de Putin ha tenido poco impacto en los precios, pero en sus cálculos, esto podría cambiar por 3 razones.

En primer lugar, aumentará la presión financiera de Arabia Saudita que apoya a los rebeldes sirios que luchan contra Assad, contra la franquicia de Al-Qaeda en Siria –el Frente Al-Nusra-, y contra el Estado Islámico de Irak y Levante –por sus siglas en inglés, ISIS- a la vez. Riad también encara un déficit presupuestario y un descenso de sus reservas tras la caída de sus ingresos petroleros, la amplia política de subsidios para tener apaciguada a su población y el apoyo a sus aliados en las guerras abiertas en Siria y Yemen donde se enfrenta indirectamente a Irán por el liderazgo regional. Para contener esto, el Rey Salman ha ordenado un recorte de gastos que ha generado malestar en la Casa Real, desde donde han trascendido cartas de algunos Príncipes llamando a relevarlo por incapacidad mental y a sus dos Príncipes herederos por mala gestión. Frente al dilema de arriesgar la sobrevivencia de la dinastía o mantener la guerra petrolera supuestamente delegada por EEUU contra Rusia, Arabia Saudita retrocedería.

En segundo lugar, la presencia rusa agrega inestabilidad a una región ya muy convulsionada, y vital para el mercado petrolero. Aunque el riesgo geopolítico no se refleja actualmente en los precios que siguen por debajo de 50 $/Bl, esto podría cambiar ahora que Putin busca construir una esfera de influencia a partir del eje shiíta, tras la firma del acuerdo de cooperación en materia de inteligencia con Irán, Irak, la Siria de Assad, y con el apoyo de Hezbollah desde El Líbano, contra ISIS como coartada diplomática. Esto ha sentado muy mal en Turquía y Arabia Saudita, lo cual podría atizar los choques entre sunitas y shiítas en varios escenarios.

En tercer lugar, Rusia ha fortalecido a Irán como rival regional de Arabia Saudita, tanto al apoyar a Assad como aliado en común, como al posibilitar su regreso al mercado petrolero con la firma del acuerdo nuclear. Teherán forzaría a un recorte de producción de Riad dentro de la OPEP, y fuera de la misma ante la necesidad saudita de dinero para poder encarar la puja geopolítica de su rival.

El Príncipe heredero Mohamed bin Salman se reunió con el Presidente Putin al margen del Premio de la Fórmula 1 celebrado en Sochi a principios de octubre, para transmitirle el malestar saudita con su aventura siria. De aquí sólo trascendieron vagos llamados a la cooperación y a mantener consultas, así como la reiteración rusa de que el objetivo de su intervención es derrotar a ISIS. Acto seguido, Saudi Aramco empezó a vender petróleo con amplios descuentos -de hasta 1 $/Bl- a refinerías en Europa -el mercado donde Rusia destina 62% de sus exportaciones petroleras-, incluso en Polonia -vecino de Ucrania, con un fuerte nacionalismo anti-ruso y catalizador de los esfuerzos para reducir la dependencia europea de Moscú-, donde ya busca adquirir almacenamiento en Gdansk.

Ahora que Arabia Saudita considera que Rusia se ha aliado estrechamente con el eje shiíta liderado por Irán en Medio Oriente, mantendrá su estrategia de defensa de cuota de mercado y la amenaza al mercado premium de Rusia. Putin ha sido víctima del “efecto Pigmalión” con su intervención en Siria, desencadenado la guerra petrolera que desde un principio consideró que existía. En este contexto, la reunión técnica que se celebrará mañana entre países OPEP y No OPEP en Viena, donde Venezuela promoverá el establecimiento de un sistema de bandas con un piso de 70 $/Bl y un objetivo posterior de 100 $/Bl, luce con muy pocas probabilidades de éxito. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

miércoles, 12 de agosto de 2015

La importancia geopolítica de Crimea


Lic. Jonás Estrada Aguilera

La base de Sebastopol permite a Rusia el control del Mar Negro y un rápido acceso y presencia naval en el Mediterráneo. Desde su fundación en el siglo XVIII, en tiempos de la emperatriz Catalina II “La Grande”, ha sido de gran importancia estratégica para Moscú, y los muchos episodios relacionados con la flota y con su historia la han convertido en parte del imaginario nacionalista ruso. Además, en estos momentos, es vital para Rusia ya que la base de Novorossiysk está todavía en fase embrionaria para que pueda ser una base naval a gran escala.

La Armada rusa lo utiliza para naves pequeñas y como punto de aprovisionamiento. Y la guerra civil de Siria imposibilita también al Kremlin el uso de su base naval en el puerto sirio de Tartus. Por todo ello, Sebastopol es clave para la seguridad de Rusia, lo que ha quedado patente en varias crisis y conflictos internacionales. Vladimir Putin ha dicho claramente que la presencia de la flota en Sebastopol es determinante. Durante la guerra de Georgia estableció bloqueos en el Mar Negro y fue utilizada para lanzar amerizajes anfibios. También fue usada durante la crisis de Libia, en las misiones contra la piratería en el Océano Índico o en el desmantelamiento de las armas químicas de Siria.

En cuanto a la riqueza que posee el Mar Negro es importante mencionar que la energía es uno de los problemas fundamentales en la región y la posibilidad de una Crimea rica en hidrocarburos aviva, sin duda, la tensión. Su anexión supone para Rusia una ampliación de sus límites marítimos en el Mar Negro. Esto incluye el petróleo y el gas que pueda haber dentro de esos límites. Y se calcula que pueden tener un valor de miles de millones de dólares. Hace menos de dos años, Rusia intentó infructuosamente asegurarse esos recursos a través de negociaciones.

Ya para el año 2012, un informe del Ministerio de Energía ucraniano establecía que "el potencial geológico que existe en Ucrania para producir volúmenes más amplios de gas de lo que lo hace hoy y, atendiendo a una correcta demanda, incluso puede llegar a ser autosuficiente en gas natural". Pero reconocía también que para conseguir ese objetivo harían faltan muchas más inversiones en la exploración de gas. También añadió que esa inversión y desarrollo sólo se podían esperar si se reformaban la estructura industrial y el clima regulador para atraer al sector privado, tanto interior como internacional. En este informe ya se indicaba que el potencial era mayor del que se pensaba y que había que seguir explorando, y que uno de los lugares sería el sur de Ucrania, incluyendo el Mar Negro.

Ucrania firmó antes de que estallase el actual conflicto acuerdos de exploración y explotación con empresas occidentales y esto molestó a Rusia. La pérdida de Crimea supone también un parón en las ambiciones energéticas ucranianas de gas y petróleo. Kiev estuvo a punto de firmar un acuerdo con un consorcio de empresas petroleras internacionales que suponía una inversión inicial de 735 millones de dólares para perforar dos pozos en alta mar. El consorcio, dirigido por Exxon con intereses de Shell, la rumana OMV Petrom, y la ucraniana Nadra Ukrainy, estaba particularmente interesado en el campo Skifska en el Mar Negro, que se estima que cuenta con unos 200 a 250 millardos de metros cúbicos de gas natural. Exxon esperaba producir eventualmente 5 millardos de metros cúbicos al año. El consorcio de Exxon pujó más alto que la empresa petrolera rusa Lukoil. Los planes todavía estaban en su primera fase cuando estalló el conflicto, ya que el gobierno de Yanukovich y el consorcio no se ponían de acuerdo. Como es obvio, desde la caída de Yanukovich, los planes de Exxon están en suspenso.

El Presidente del Parlamento de Crimea, Vladimir Konstantinov, ya dijo el 13 de marzo que los campos petroleros y gasíferos pasaban a manos de Moscú: "Rusia y Gazprom con Rosneft deben hacerse cargo de la producción de petróleo y gas". Ucrania puede dar por perdidos estos potenciales recursos, porque de facto, ya están bajo control ruso. Y Exxon ha tenido que detener su participación en Skifska, así como en el Ártico ruso junto a Rosneft, debido a las sanciones de EEUU y la Unión Europea a Rusia. La empresa petrolera italiana ENI, otro de los interesados, ha señalado que esperará a que la situación se normalice.

Moscú ha querido centrar la atención en la reclamación de derechos históricos sobre Crimea para proceder a su reunificación, pero lo cierto es que, como hemos visto, con esa decisión extiende sus límites marítimos y el acceso a esos posibles recursos, en los que Ucrania tenía puestas sus esperanzas para poder empezar a pensar en tener una independencia energética. Así, Ucrania sigue siendo vulnerable a la presión rusa.

Resulta natural que esas potenciales riquezas en el Mar Negro han jugado un papel determinante en la reunificación rusa de Crimea y han sido una ficha importante en el tablero de ajedrez, a pesar de que Moscú niegue que haya conexión entre las dos cosas y repita que no le preocupan el gas y el petróleo en la zona. Alega también que Rusia tiene un gran potencial por sí mismo, lo cual es cierto, pero nadie renuncia a la posibilidad de sumar riqueza y mucho menos aquellos países que, como Rusia, dependen de los hidrocarburos. Incluso, algunas estimaciones optimistas señalan que el Mar Negro posee potenciales recursos petroleros que podrían rivalizar con el Mar del Norte.

Aunque Rusia pueda llegar a un acuerdo con Ucrania para detener el conflicto en el este del país, no tiene ninguna intención de dar marcha atrás en la anexión de Crimea. Por lo tanto, Rusia será la gran beneficiaria de los recursos de petróleo y gas natural existentes, y Ucrania se ha quedado sin una importante y muy valiosa pieza para su futuro económico y energético.

Pero queda también por ver hasta dónde llegan finalmente las sanciones de los países occidentales y cómo pueden afectar éstas a esas posibles exploraciones en el Mar Negro. Eso queda también abierta la cuestión de qué empresas extranjeras estarían dispuestas a invertir y trabajar en el territorio anexionado.

En conclusión, podemos decir que la reunificación de Crimea a Rusia constituye un acontecimiento muy importante para la política internacional de comienzos del siglo XXI y señala un nuevo capítulo del proyecto de Vladimir Putin. Su privilegiada ubicación geográfica le permite controlar el centro del Mar Negro con sus recursos energéticos y cerca de la rica región del Cáucaso, al tiempo que resulta clave para ejercer el control y la vigilancia de los mares de Azov y de Mármara; y de los estrechos de Kerc, Bósforo y Dardanelos. Con todo esto, Moscú obtiene una rehabilitada proyección geoestratégica sobre la periferia oriental del Mar Mediterráneo.

@jonaspatriota

miércoles, 3 de junio de 2015

Eurasia y el Atlantismo en el siglo XXI


Prof. Eloy Torres

Barry Buzan y Richard Little en su trabajo International Systems in World History. Remaking the Study of International Relations, analizan el desarrollo de la idea de la supremacía, por ejemplo, del poder marítimo en la historia de la Humanidad. El trabajo destaca el llamado de atención que hiciera Alfred Mahan, sobre el peligro que representa, para la “civilización marítima”, países como Alemania, China y Rusia. Por lo que era necesaria una victoria sobre Rusia, esa masa continental “sin interrupción” que se extiende desde Europa hasta tocar la nariz del país del sol naciente. Había que evitar su fortalecimiento. Ahora bien, según los autores citados, una estrategia bien asentada era el bloqueo de los territorios enemigos en el mar y a lo largo de las líneas costeras, hasta agotarlos. Se ha estudiado la aportación del geógrafo Mackinder quien ha mostrado la importancia de la geopolítica de la zona geográfica. Eurasia es clave en el análisis del Mundo y Rusia su exponente.

Eurasia, un modelo de civilización que no se inscribe en los ideales de democracia y libertad occidentales (el Atlantismo). Éstos no se corresponden con los de los euroasiáticos y difícilmente lo aceptan en sus zonas geográficas. Halford Mackinder fue visionario cuando argumentó que había que considerar a China con sus implicaciones. Los rusos, tras una pausa de 74 años de socialismo sangriento, como confiscador lo comprendieron y hoy vuelcan su mirada hacia ese gigante; hoy  mantienen,  en común, con los chinos, elementos axiológicos, entre ellos la animadversión hacia el Atlantismo; ambos “ninguneados” por éste y Crimea es una respuesta.

El drama ucraniano se inscribe en la preocupación de Mackinder. Crimea es el resultado de una lógica evolutiva. Europa y los EEUU no tienen razón por lo de Ucrania. La historia lo afirma. Ella es rusa, fue ucraniana durante 60 años; gracias a un obsequio del Jrushov. Rusia la perdió sin disparar un tiro y la reconquistó de la misma forma, pacíficamente; por lo menos el conflicto fue mediático, no real. Lo mediático, al principio fue ruido y punto. Luego ciertos movimientos casi llevan a una guerra generalizada. Hubo amagos sangrientos, es verdad, pero las cosas no fueron más allá. Todavía el peligro se mueve a “lo ruso” en la zona. A pesar de todo creemos que los representantes del pensamiento atlantista, contrario a lo apuntaban Mahan y Mackinder, no se salieron con la suya. Algo se mueve. Decíamos en otros contextos que el paradigma del constructivismo liberal en las Relaciones internacionales había fracasado en el caso de Ucrania y Rusia; es decir esa corriente de pensamiento de moda que se opone a las teorías realistas. Esta tesis no contempla lo que Renouvin, llamó: las fuerzas profundas de la historia. Para no hablar sobre aquellos que optan por privilegiar el discurso económico y olvidan el político, o bien osadamente, hablan del fin de las fronteras entre los Estados y que la economía lo resuelve todo. Luego critican a todo aquel que toque la historia. Éstos son acusados de cultores del “isomorfismo histórico”. Veremos más adelante.

Eurasianismo es una corriente de pensamiento, una doctrina que imperceptiblemente se fue difundiendo entre las dos guerras que sacudieron al Mundo durante el siglo XX. Elaborada por la intelectualidad rusa sacrificada sanguinariamente por Lenin y luego por Stalin. Solzhenitsin en su literatura apuntaba esa dirección. Rusia debe buscar su redefinición en el Mundo. Los eurasianistas, enemigos de las tesis marxistas, por el “internacionalismo comunista” que, según ellos, emanan de las corrientes europeístas, particularmente de la intelectualidad de los grupos judíos, cuyas brillantes mentes arroparon a Europa. No es casual el odio de Hitler y Stalin contra esa comunidad. Un germano, no alemán y un paneslavo no ruso, sino georgiano. Hoy los eurasianistas ven florecer las condiciones que habían prefigurado. Putin –con su proyecto de Unión Euroasiática- es hoy su máximo exponente.

Es toda una discusión en la intelectualidad de ese país, que no “inteligentza” rusa. Esta última es  otra cosa, pues siempre manifestaron su apego a la cultura europea, en tanto que la intelectualidad rusa con Berdiaeff, Vernadsky, entre otros, alimentados con la savia dostoievskiana según la cual, Rusia no es europea ni asiática; ella es una etnia separada cuyo fundamento axiológico se inscribe en la ortodoxia cristiana. Es decir en algo que no es ni lo uno ni lo otro; en referencia a Europa y a Asia. Para los eurasianistas, el concepto o ideal de democracia europea no es válido para Rusia, tampoco el marxismo leninismo. La forma política de éstos debe ser la “ideocracia”. Vale decir  la  unidad basada en la ortodoxia cristiana. Esa unidad según los euroasiáticos, fue la clave de Lenin, pero su error: substituir la ortodoxia cristiana con esas ideas paganas del bolchevismo. Era una arbitraria substitución por parte de ese régimen. La idea de Eurasia fue adormida por los tiempos.

Hoy Rusia, con Putin a la cabeza, observa la posibilidad de reconstruir el concepto de Eurasia. Crimea es un hecho cuya razón es innegable y sirve de catalizador para el reacomodo  internacional de Rusia. Tras la desaparición del imperio zarista y luego de la URSS, Rusia con el concepto de Eurasia, busca una redefinición frente a Occidente. Se observa un  nacionalismo imperial. Eurasia es un concepto que moldea una actitud. Ella substituye a la ideología comunista, pero cumple el mismo papel. Dicen los expertos que así como el marxismo leninismo substituyó la idea imperial del carácter misionero de la religión ortodoxa de Rusia, es decir como idea civilizatoria, el concepto de Eurasia substituye al internacionalismo soviético. Rusia va por sus fueros y Crimea es apenas la punta del iceberg; ella en conjunción con otros factores dinamizadores de las relaciones internacionales, como China, por ejemplo, constituye un elemento que Occidente debe ponderar. 

@eloicito

lunes, 18 de mayo de 2015

La geopolítica, el Mundo y Venezuela


Prof. Eloy Torres

El lamentablemente fallecido y excelente Profesor, como buen amigo, el Dr. Hans Joaquín Leu, en sus cursos “Estructuras Internacionales” y “Política Internacional”, conceptualizaba los instrumentos analíticos que todo especialista, político, periodista del área  internacional o burócrata (funcionario diplomático) debe tener en cuenta. Por ejemplo: La política exterior; no es sino “… la conducta de un Estado frente al mundo exterior”. Ella representa el interés nacional y debe articular a toda la Nación.

Hoy se observa   en las Relaciones Internacionales como surge una “nueva Guerra Fría”. El Medio Oriente, es un ejemplo. El armamentismo, dolor de cabeza para toda la Humanidad, está presente, en términos muy agresivos, desde finales del siglo XIX. Las tensiones internacionales son el alpiste que alimenta al canario bélico que acosa a los países. Sabemos de la formación de coaliciones: desde la triple alianza, los poderes centrales o la triple Entente. Luego, el siglo XX fue el escenario donde, a partir de la finalización de la II Guerra, la Humanidad se vio afectada por una tensión de niveles globalmente destructivos: la Guerra Fría, entre la extinta URSS y los EEUU, alimentada con el arma nuclear.

No sabemos si feliz o lamentablemente; pero, esa citada Guerra Fría culminó por el  retiro de uno de los contrincantes: La URSS dejó el ring. Gorbachov con su “Perestroika” (reformas) y “Glasnost” (transparencia) encarnó ese abandono. La Guerra Fría fue un estado de tensión extremadamente hostil. La URSS no aguantó más. No obstante, esa guerra sirvió para que Venezuela, diseñara su política exterior; la cual, si bien no era distante de los EEUU; por lo menos, fue cercana a posturas que procuraban la solución a los conflictos por la vía de la negociación.

Según Fukuyama, el Mundo respiró tranquilo por el fin de esa guerra. Aparentemente ello le insufló oxígeno al Mundo asfixiado por las tensiones. Se percibió a los EEUU como la única gran potencia. Hay quienes los compararon con la Roma imperial, cuando liquidó a Cartago en la III guerra púnica (149-146 antes de Cristo). EEUU se veía única y solitariamente imbatible, puesto que la URSS se salió del juego existencial. La mayor desgracia geopolítica del siglo XX, dijo Vladimir Putin.

Éste individuo encarna lo más eficiente que quedó de la vieja URSS: el KGB. Esta agencia, a diferencia del resto de esa sociedad, es el único elemento que mantuvo claro sus objetivos: no sólo de seguridad interna, sino preservar el interés nacional ruso en el Mundo. Imbuido del excepcionalismo eslavo, tomó las riendas del  Kremlin y mostró al Mundo que están ahí y que las circunstancias políticas  cambiaron. Rusia, dicen los analistas, cual Ave Fénix, ha resurgido de sus cenizas.  Ya los EEUU no están solos en el ring.

No obstante ello, también hay otras naciones que muestran, sus dientes, su geopolítica, su estatura estratégica y su particular excepcionalismo: China. Este milenario país, importante no sólo por su población -la mayor del planeta-, sino por haberse introducido en el torrente de las Relaciones Internacionales, desde 1970, con una lenta, segura; pero, ambiciosa visión política. Abandonó la monserga comunista y comunal; luego abrazó al libre mercado, como la solución al hambre que sufría su noble pueblo. Le dijo a las ideas de Mao Tse Tung: Zhie, zhie; es decir, gracias; hoy China es lo que es, sin Mao y sin tanta revolución.

Por sus sabias políticas China representa una amenaza a la hegemonía de  Washington, pero, también a las pretensiones rusas. Es el momento de China. Creen ellos. El Mundo conoce 5 centros de poder fundamentales: Rusia, EEUU, India, la Unión Europea y China.

Actualmente hay grandes coincidencias entre China y Rusia. Se comprueba la creciente oposición de éstos a las iniciativas de Washington, en materia internacional. Experimentan un indetenible  armamentismo que los coloca como los rivales más peligrosos para la Casa Blanca. La India y la Unión Europea mantienen un complicado juego de intereses. Por ahora, con los EEUU; mañana, no sabemos. Esa es la realidad. Son los intereses y no la “hermandad” en las Relaciones Internacionales la que dicen la última palabra. Hoy China y Rusia son aliados y obvian sus diferencias existenciales en aras de superar a su enemigo común: EEUU.

Son muchos los ejemplos que muestran esa confrontación. Hay preocupación, por el apoyo a regímenes emblemáticamente dictatoriales y violadores de los derechos humanos, verbigracia, Corea del Norte, Siria e Irán; así como también la discusión sobre los escudos anti-misiles en Europa. Merece un especial llamado de atención el caso de Cuba, pero más aún el de Venezuela. Todos esos elementos nos inducen a pensar que estamos frente a una “nueva Guerra Fría” y que los factores geopolíticos están en movimiento. Venezuela, absurdamente, se ha implicado en un juego que no conoce. Su errática conducta exterior, se asemeja a un vehículo que marcha sin dirección ni rumbo conocido.

Esta “nueva Guerra Fría” parece al Great Game del que hablaba  Kipling, en referencia al juego geopolítico, a finales del siglo XIX, en Asia. Hoy hay dos boques políticos- militares enfrentados: los EEUU, la Unión Europea e incluso la India, frente a Rusia, China y otros más pequeños, como Irán. Japón juega siempre a favor de EEUU, junto a Corea del Sur.

Venezuela, ¿qué hace en esta fatal ecuación geopolítica? Nada. Nos movemos como un paquidermo perdido; pero, con petróleo. Todos nos buscan para sus intereses: China por el oro negro; Rusia para “ocupar” un lugar en el área vital “gringa” e Irán parar tener un punto de difusión de sus ideas fanatizadas por la religión, entre otras cosas. En los últimos 15 años no hemos tenido política exterior, sino una mala y peligrosa conducta, pues depende de factores no nacionales. Somos, por voluntad de éstos sus vasallos, es decir, de intereses extraños.  

@eloicito