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martes, 30 de agosto de 2016

India: un elefante sediento de petróleo


Dr. Kenneth Ramírez

En medio de una economía mundial que crece moderadamente al 3,1% en 2015 y 2016, y 3,4% en 2017 según el FMI, debido al mal desempeño de las economías avanzadas –ahora con mayor incertidumbre debido al “Brexit”-, la crisis de Brasil y Rusia, y la desaceleración de China, destaca un punto brillante: India. El PIB indio avanzó 7,6% 2015, y lo hará en 7,4% tanto en 2016 como en 2017, siendo la economía más dinámica del G-20. Muchos analistas se refieren a este fenómeno como el “efecto Modi” en referencia al Primer Ministro indio, Narendra Modi, elegido hace dos años con la promesa de revitalizar el crecimiento mediante la reducción de la burocracia, el combate de la corrupción, la mejora del clima de negocios y la inversión en infraestructura. Esto ha disparado el consumo energético de este país de casi 1,3 millardos de habitantes.

Durante la última década, la demanda petrolera india -aunque significativa- fue muy por detrás de la demanda china. Una más lenta expansión industrial y una infraestructura colapsada, así como menores ingresos per cápita, explican este rezago. Pero ahora su economía y población están creciendo más rápido que las de China; y el gobierno de Modi está fomentando una mayor industrialización bajo la iniciativa “Hazlo en India” y construyendo 30 kilómetros de carretera por día para mejorar su red vial. Cabe destacar, que sólo 20 indios por cada mil tienen un automóvil, en comparación con 90 chinos y 800 estadounidenses. Empero, con el aumento de los ingresos, los vehículos que transitan las carreteras se duplicaron entre 2007 y 2014. Maruti Suzuki y Hyundai tuvieron las mejores ventas de su historia en India en 2015. Más de 600 millones de indios tienen menos de 25 años, lo cual significa que India se convertirá en el tercer mercado de automóviles para 2020. Asimismo, en 2030, las 5 ciudades más grandes (Mumbai, Nueva Delhi, Bangalore, Ahmedabad y Hyderabad) tendrán economías del tamaño de países de renta media como Malasia, Filipinas, Vietnam, Marruecos y Eslovaquia.

Por todo esto, India pronto superará a Japón como el segundo mayor consumidor petrolero de Asia, y el tercero más grande del Mundo (después de China y EEUU). La demanda petrolera se situó en 4,1 millones de barriles diarios (MMBD) en 2015, y tendrá un crecimiento de 0,4 MMBD este año –el 30% del crecimiento de la demanda mundial. Además, la demanda de India crecerá más rápido que en cualquier otro país en las próximas décadas, ascendiendo a 10 MMBD en 2040; mientras la dependencia de las importaciones que saltó desde 43% en 1990 hasta 76% en 2015, alcanzará 90% en 2040 según la Agencia Internacional de Energía.

En consecuencia, no es sorprendente que India se haya convertido en un objetivo cada vez más importante para los países exportadores. Dada su proximidad geográfica, más de la mitad de los 3,1 MMBD de petróleo que importa India provienen del Medio Oriente. Saudi ARAMCO ha abierto una oficina de ventas en Nueva Delhi, y ADNOC se ha comprometido a proveer las instalaciones de almacenamiento estratégico en Mangalore. Las importaciones de crudo persa se han triplicado desde el levantamiento de las sanciones a Irán, y la empresa estatal NIOC espera recuperar su posición como segundo proveedor de India. Después de fallidas conversaciones con Saudi ARAMCO, Essar Oil podría vender 49% de su negocio a Rosneft a cambio de 5,5 millardos de dólares y un acuerdo de suministro de 200 mil barriles diarios (MBD) a 10 años. Parte de ese crudo ahora podría venir de las empresas mixtas en las que participa Rosneft en Venezuela.

Por otra parte, el gobierno indio ha animado a las empresas petroleras públicas y privadas a adquirir activos petroleros en el extranjero –desde Rusia y Sudán hasta Venezuela- como una forma de garantizar su seguridad energética. Después de un período de cierto retraimiento tras la crisis económica mundial, las empresas petroleras indias parecen estar mirando de nuevo al extranjero, con ONGC, Indian Oil, Oil India y Bharat Petroleum pagando 4,2 millardos de dólares para adquirir participaciones en campos de Siberia Oriental de Rosneft. Además, estas empresas indias están haciendo una oferta por 22% de ADCO en Abu Dhabi.

Venezuela fue el cuarto proveedor de India (12,9% de las importaciones indias; después de Arabia Saudita, Irak y Nigeria) en 2015. Casi la totalidad de los envíos –alrededor de 400 MBD- se hacen a la empresa privada Reliance en el marco del acuerdo de suministro firmado por PDVSA en 2012 por 15 años. La empresa estatal ONGC tiene 40% en la empresa mixta Petrolera Indovenezolana que opera el campo San Cristóbal desde 2008, y las empresas ONGC, Oil India Limited e Indian Oil, tienen 17% en la empresa mixta PetroCarabobo que opera el bloque Carabobo-1 de la Faja Petrolífera del Orinoco desde 2010. Sin embargo, ONGC señaló en 2014 que “los proyectos de la India en Venezuela enfrentan riesgos operativos, fiscales y legales”, por el impago de dividendos aprobados y retraso de los proyectos. Recientemente, ONGC y PDVSA alcanzaron un acuerdo para buscar crédito por 1 millardo de dólares para pagar dividendos y aumentar la producción de Petrolera Indovenezolana que ha caído desde 38 MBD a 28 MBD. Desde 2014, se ha conversado sobre el interés de Reliance en PetroCarabobo –el 11% que Petronas abandonó en 2013- y otros bloques de la Faja, pero nada de esto se ha concretado. Seguramente pesó lo dicho por ONGC. En junio de 2015, el Ministro Eulogio del Pino se reunió con los Presidentes de Essar Oil y Reliance, mencionando la posibilidad de duplicar el suministro de crudo a sus refinerías.

La India de Modi parece encaminada a un renovado ascenso económico; y con ella, el conductor de Mumbai emerge como factor clave del mercado petrolero mundial. PDVSA deber ir más allá de la ofensiva de encanto y la retórica florida, y precisar sus oportunidades de negocio con el elefante indio. ¿Y usted qué opina?

@kenopina

martes, 2 de agosto de 2016

Dos años del “Califato del Terror”


Dr. Kenneth Ramírez

A dos años de haber proclamado su “Califato del Terror” tras la toma de Mosul –segunda ciudad de Irak–, el grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Siria (por su acrónimo en árabe, Dáesh) presenta un balance ambiguo. Por un lado, como demuestran los ataques más recientes en Niza (14 de julio, 84 muertos), Bagdad (3 de julio, más de 200 muertos), Daca (1 de julio, casi 30 muertos), Estambul (28 de junio, más de 40 muertos), Bruselas (22 de marzo, 35 muertos), París (13 de noviembre, 137 muertos) y Beirut (12 de noviembre, 43 muertos), Dáesh retiene una considerable capacidad para atacar a sus enemigos cercanos y lejanos. Además de su emirato central -localizado en Siria e Irak-, mantiene provincias virtuales (wilayas) sostenidas por grupos asociados en Afganistán, Chechenia, Daguestán, Sinaí, Libia, Filipinas, Nigeria, Somalia y Yemen. Y a esto debe sumarse células encubiertas por todo el Mundo, y una red de propaganda 2.0 que ha logrado radicalizar a individuos (los “lobos solitarios”) llevándolos a cometer atentados como el de Orlando (12 de junio, 50 muertos). Una multinacional del terror que ha desbancado a Al-Qaeda como líder de la yihad global.

Por otro lado, Dáesh ha sido expulsado de Kobani y Palmira (Siria), Tikrit, Ramadi y Faluya (Irak), con lo cual ha perdido el 20% del territorio que controlaba en Siria y el 47% del territorio que controlaba en Irak. Un franco repliegue territorial fruto de las campañas militares en su contra. Además, ha tenido una merma en su número de combatientes, desde 33.000 en 2014 hasta entre 18.000 y 22.000 en 2016. Y una caída de su producción petrolera, desde 70 mil barriles diarios en 2014 hasta 20 mil barriles diarios en 2016, que le ha causado una fuerte crisis económica.

Recordemos, que a diferencia de Al-Qaeda, Dáesh busca la construcción de un Califato en todo el Mundo musulmán (según las fronteras que tenía en el siglo VII) como entidad concreta y tangible (gobierno, moneda, ejército, e identidad) para satisfacer el deseo de “pertenecer a algo grande” bajo el principio Baqiya wa tatamaddad (“permanecer y expandirse”). No obstante, aferrarse a un territorio implica un error estratégico para un grupo terrorista, ya que ofrece objetivos fijos para una campaña militar, y esto explica la erosión de sus capacidades expuesta anteriormente. La estrategia de la Administración Obama contra Dáesh ha tenido cierto éxito en el tablero iraquí, mediante una ofensiva área que ha contado con el apoyo sobre el terreno del ejército iraquí, las milicias shiítas y fuerzas de Irán (aunque resulte sorprendente, comparten intereses), por lo cual se estima que la captura de Mosul ocurrirá en los próximos meses. Empero, en el tablero sirio, la cuestión es más complicada. Las ofensivas aéreas de EEUU y de Rusia contra Dáesh no han estado coordinadas, y la guerra civil impide contar con apoyos sólidos sobre el terreno. Los rebeldes sirios siguen siendo muy débiles sin el apoyo del exterior que sólo ofrecen las petro-monarquías, y las milicias kurdas han logrado hacer retroceder a Dáesh pero sufren los ataques de Turquía; por otra parte, la campaña aérea de Rusia junto al Ejército de Assad y el apoyo de Hezbollah e Irán se concentran más en golpear a los rebeldes sirios en la batalla de Alepo, que en avanzar contra la capital de Dáesh en Raqqa. Qatar parece haber maniobrado para que el Frente al-Nusra haya roto recientemente con Al-Qaeda, para unificar a las milicias islámicas en contra de Dáesh y Assad a la vez.

Estas realidades dibujan un cuadro complejo, que de ser tomadas por separado por ojos inexpertos, llevan a dos posibles falsas conclusiones: pensar que nos enfrentamos a una amenaza existencial o que la derrota de Dáesh está a la vuelta de la esquina. En consecuencia, más allá de que se pueda pronosticar un desmantelamiento progresivo del emirato central de Dáesh y la eliminación de su líder, el autoproclamado “Califa Ibrahim”, Abubaker al-Bagadadi; lo cierto es que resulta difícil que este grupo yihadista desaparezca por completo en el corto plazo, como muestra el ejemplo de Al-Qaeda tras la muerte de Bin Laden.

Mientras tanto, el Mundo sigue perdiendo la batalla contra el yihadismo, ya que a pesar que se cumplan los pronósticos más halagüeños respecto a la campaña militar contra Dáesh, se siguen reproduciendo las mismas ideas y políticas equivocadas. Se ha popularizado en las democracias más avanzadas la idea de choque de civilizaciones, con un concomitante rechazo a los musulmanes a la vez aprovechado y atizado por emergentes líderes populistas -de Marine Le Pen y Frauke Petry a Donald Trump-; y ha empezado a defenderse un modelo neo-autoritario (verbigracia, Abdel Fatah al-Sissi en Egipto) como solución. Al tiempo, se sigue desatendiendo la causa profunda que origina el yihadismo: las ansias de cambio de los jóvenes árabes (60% de la población tiene menos de 25 años y más de la mitad no tiene empleo), a los que se coloca a elegir entre regímenes despóticos que no ofrecen oportunidades e imanes radicales que con una versión torcida del Islam ofrecen una “vida placentera” en el cielo (Firdaws) tras el martirio.

EEUU y la UE deben replantear su política exterior y de seguridad con un enfoque multidimensional que promueva el cambio pacífico y la prosperidad del Medio Oriente (relanzando proyectos como la Unión para el Mediterráneo), y revisar sus políticas migratorias y de integración a sus sociedades de emigrantes musulmanes. Por su parte, América del Sur debe entender que no está exenta de la amenaza, ya no sólo por las bajas que los ataques de Dáesh han producido en su diáspora -donde debemos mencionar con dolor a los venezolanos Sven Silva que murió en París y Simón Carrillo que murió en Orlando-, sino por el desmantelamiento de una célula en Brasil que planificaba ataques contra los Juegos Olímpicos de Rio. Ergo, América del Sur en general y Venezuela en particular, deben contribuir más activamente en la lucha contra Dáesh, mediante más cooperación regional e internacional –entre otras cosas, para asegurarse que las redes de apoyo yihadistas no estén utilizando el espacio suramericano ni los sistemas financieros de los Estados-, promoviendo la paz en Siria, y llevando soluciones inteligentes a las discusiones multilaterales. ¿Y usted qué opina?

@kenopina

martes, 17 de mayo de 2016

Geopolítica y guerras en el Mundo


Prof. Eloy Torres

El siglo XXI se las trae. Se observa la diferencia con el XX, pues, entonces, ese fue ideológico, rico y complejo, en tanto que el XXI se muestra difuso, poco denso y se mueve con una grave y peligrosa simplicidad. Las cartas están sobre la mesa: hay un recorrido agresivo del populismo en el Mundo, la amenaza del fundamentalismo islámico y el debilitamiento del liderazgo político de la Unión Europea, concretamente: Merkel en Alemania y Hollande en Francia. El surgimiento de lo que llamó The Wall Street Journal, la Trumpery Tendency (la tendencia engañifa) un poco para parodiar y ridiculizar las “ideas” del candidato republicano Donald Trump. Según los conocedores, sus ideas tienen mucho en común con las de los seguidores del partido de los “know nothing” de los años 1840 y 1850, conocidos por su empeño anti-católico y anti-inmigrante. Fueron fuertes electoralmente en Chicago, Washington y San Francisco; llegaron a gobernar a Massachusetts.

Hoy vemos a Donald Trump moverse, en el terreno populista con facilidad y con un peligroso empeño de “prohibir” el ingreso de musulmanes a territorio estadounidense y en construir un muro (pagado, por México, según Trump) entre ese país y EEUU. El populismo, no es nuevo; siempre ha existido en la sociedad norteamericana, como en todo el Mundo. No es exclusivo de América Latina. En EEUU, aparecen y desaparecen, según la ocasión. Aprovechan los eventuales momentos de división de algunos de los partidos centrales de ese país. Igual ocurre en Europa. La retórica anti-migratoria se muestra amenazante y peligrosa en el Mundo. Por ejemplo, cada país miembro de la Unión Europea enfrenta el drama del populismo montado en la citada retórica anti-migratoria. La clase media de estos países es presa fácil del discurso populista. Apoyados en la impopularidad de ciertas decisiones políticas; estas fuerzas extienden sus tentáculos para reclamar la independencia de sus países de Bruselas. Ésta, conduce los destinos de todos los países insertos en la Unión Europea. Hay muchos ejemplos a tomar en consideración: la postura de algunos países de Europa Central frente a la migración (verbigracia, Hungría y Austria) y el ingreso de Gran Bretaña al euro túnel. Es todo un drama que debe encontrar su solución.

La realidad amenazante del “Estado Islámico” es grave. Son el breakfast de las noticias sorpresas todas las mañanas en el Mundo. Sorpresas, por demás, nada agradables y, que en su mayoría, tiene que ver con el Medio Oriente, lo que nos indica un recrudecimiento para lo que queda de este año 2016. Las noticias sobre los enfrentamientos sectarios entre shiítas y sunitas, esconden el entramado geopolítico de algunos países en la zona (Arabia Saudita, sunita ella, frente a Irán, shiíta él) y apuntan a una espiral de conflictos aún mayor. Patéticamente se  observa el apoyo de Rusia, aliada de Irán, a la gestión de Bashar al-Assad en Siria, aunado a ello, los riesgos por el debilitamiento de los precios de la materia prima que proviene de los subsuelos áridos del Medio Oriente: el petróleo. Para EEUU es prioritario acabar con las redes terroristas del “Estado Islámico”, para lo cual debe respetar lo específico de esa cultura. No confundir el Islam con el fundamentalismo islámico, representado por esas minorías violentas. Una política equivocada, como la inacción misma o una acción poco eficaz, fortalece a esos grupos y potencia la geopolítica de los factores que le adversan, entre ellos Rusia, China e Irán.

Otro elemento que adquiere relevancia, aunque en silencio, manifiesta pues su creciente presencia en el Mundo, como un factor decisor en materia de política internacional. Nos referimos a China y lo que ella implica para sus relaciones con EEUU. China es una realidad geográfica y poblacionalmente hablando significativa. Un verdadero gigante. Son muchas las discrepancias, las cuales pueden servir para un creciente enfrentamiento de grandes proporciones. Felizmente las discrepancias pueden ser atenuadas por la existencia de enemigos comunes: el terrorismo y el cambio climático, por ejemplo.

Para China, según la axiología de su política exterior, es vital el nivel de confianza entre los actores. Si la confianza no existe, entonces no hay posibilidades de paz. Ahora, la falta de confianza entre EEUU y China es mutua. Washington y Beijing se miran con suspicacia. Algunas decisiones políticas, de lado y lado, contribuyen al enrarecimiento del clima de desconfianza mutua. EEUU condena las decisiones de China en materia de ambiciones territoriales, luego desaprueban las excelentes relaciones chinas con Rusia.  Xi Jinping  y Vladimir Putin hacen esfuerzos por ampliar su poderío militar, particularmente el chino. Luego hay que sumar las graves y monumentales diferencias en los sistemas políticos dominantes en ambos países, como toda la axiología que mueve a sus pueblos. Decíamos que hay un elemento que ayuda a ser optimistas. Las diferencias pueden atenuarse en este complejo tablero de ajedrez, pues los intereses nacionales de ambos países coinciden en algunas áreas. Los Presidentes Barack Obama y Xi Jinping dejaron entrever sus coincidencias a propósito de la firma del Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático y sobre el cual, recientemente, el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) desatacó, en un documento, como un hecho muy positivo.

La Unión Europea confronta amenazas políticas al interior de ciertos países: Francia y Alemania. La popularidad de sus líderes: François Hollande y Angela Merkel está en baja. Ellos ya sienten los rayos del sol un tanto más abajo de la espalda, por debajo de su cintura. No obstante, gracias a problemas urgentes a resolver, su realidad se muestra como un salvavidas. Las tensiones generadas por ciertos elementos les ayudan a mantenerse en el poder hasta el 2017. En consecuencia los ataques terroristas en Francia como el flujo de inmigrantes en Alemania, representan una serie de provocaciones para estos países y para los valores de la Unión Europea. Como también existe la posibilidad que su gravedad pudiere afectar su permanencia en el poder hasta 2017, fecha cuando expiran sus mandatos. Sin embargo, la mayor parte de las opiniones apuntan, que estos líderes podrán resistir la crisis al bloquear las tendencias “revoltosas” en ciertas zonas de sus poblaciones.

Por otra parte hay una tendencia a mantener vivo el conflicto por Ucrania. Continúan las tensiones. Rusia no acepta dejarse encerrar, y no querer, de repente, despertar sin una salida segura al Mar Mediterráneo: es una constante en su política exterior. No se trata de que Putin sea malo o bueno, bonito o no, carismático o no. Es el interés nacional ruso. El mismo existe desde varios siglos: No permitir ser encerrados, como dicen ellos, sin salidas a las aguas cálidas. Es un punto de honor para ese país, como podría serlo para cualquiera. Kissinger y otros analistas lo han recalcado en varias ocasiones, además es explicable desde el punto de vista de Rusia. Hay que colocarse en sus zapatos; así no nos guste.

Otras tensiones en el mundo: el Asia y el Pacífico no observan grandes cambios. El ISIS mantiene al mundo con una zozobra bélica. Siria, un escenario sangriento; como tampoco, Iraq muestra señal alguna de ser “una verdadera primavera árabe”, sino, como hemos dicho en otrasocasiones, es: un infierno árabe, bombeado, en su propagación, con el petróleo que subyace en sus desérticas arenas. Muchos dicen: estamos sentados en un barril de pólvora. Ello muestra destellos de veracidad, por la indiferencia que hay para encontrar la solución. Crudamente pensamos en la inminente posibilidad de un conflicto generalizado que podría destruir al Mundo.

Corea del Norte es un peligro. Ya sabemos que Kim Jong–Un, es un dictador, heredero del poder de su padre y abuelo, quien juega a ser un factor decisivo en las relaciones internacionales. Esperemos sea eso: un juego. Mas, algunas cosas nos inducen a concluir que ello no así. Es realmente un peligro. China, su principal sostén geopolítico en la zona, acusa cansancio, gracias a esas peligrosas “tremenduras” de Pyongyang, por lo que es posible de un paso para intervenir en ese país. Nada está descartado. Es la geopolítica china que apunta a resolver esa realidad, pues Corea del Norte es realmente un creciente peligro no sólo para Corea del Sur o Japón, sino directamente para Beijing. Una decisión de esa magnitud, contaría con la colaboración de Moscú y el aplauso de Occidente.

Entre China y la India, a pesar de existir un permanente estado de tensión, no menos cierto es que ambos buscan una situación de equilibrio. Entre los dos suman más de tres mil millones de seres humanos, por lo que es comprensible que ellos prefieran encontrarse más en las coincidencias, que en los conflictos generados por las diferencias. En tanto que  Pakistán exuda serias contradicciones. Tanto China como la India, aunque esta última prisionera de un esquema de confrontación con Islamabad, prefieren un entendimiento global en la zona. Pakistán en procura de aumentar su estatura estratégica ha hecho ciertos movimientos en el Océano Índico que generan inquietud en la geopolítica de la India. En tanto que China no quiere ver una alianza entre Vietnam y Japón. Este tipo de situaciones aumenta los niveles de tensión en el Mundo.

Por su parte, el Medio Oriente muestra más que petróleo. No sólo hay que hablar sobre el “Estado Islámico”, Irak, Gaza, Siria o Irán, Israel o el Líbano. Son muchos otros, los factores presentes en esa zona. Todo es  confuso y muy complejo, como peligroso. Israel tiene el arma nuclear, Irán tiene tecnología nuclear sensible. Hay que agregar la especulación sobre si el reino saudita dispone de un sistema balístico actualizado. Teherán ayuda al régimen de Assad, mientras que Israel fortalece sus sistemas de defensa anti-misiles. Están las “bravuconadas” y actos de terror del  irregular ejército del “Estado islámico”. En tanto que EEUU han procurado por la vía diplomática impedir que Teherán desarrolle una bomba nuclear. Todo, repetimos, es muy complejo y difícil de controlar.

Rusia y la OTAN se enfrentan. La realidad es superada por la sin razón geopolítica. Ucrania puede ser convertida en la excusa para la guerra. Rusia amenaza en ampliar la capacidad de sus fuerzas armadas para enfrentar a la alianza atlántica. Se reedita la vieja y tenebrosa pesadilla de encerrar a Rusia y amenazar a China: ¡Mahan y Mackinder vivant!

La acción del Atlantismo para minimizar la estatura estratégica de Rusia, de conformidad con el viejo sueño de los citados Mahan y Mackinder, forzó la anexión de Crimea; ello obligó a reevaluar esas relaciones y estamos frente a un estado de tensión, más grave desde el final de la Guerra Fría. De todos modos la reacción de la OTAN es y puede ser limitada. Son muchos los escenarios que los EEUU confrontan: Rusia, China e Irán. Por lo que hay que evaluarla realidad. Rusia se opone a permitir el posicionamiento de bases alrededor de su territorio. Ello la colocaría a tiro de cañón de la OTAN. Estudiar la historia es conveniente para ponderar la difícil y compleja realidad que ha normado las relaciones del Atlantismo con Rusia.

Las relaciones internacionales en el siglo XXI nos ofrecen una simplicidad de respuestas. No hay ideologías, ni comunismo ni imperialismo. Lo que mueve a los actores es la potenciación y promoción de su interés nacional. Éste, no puede ser sino salvaguardar su territorio; no enajenarlo a otros y evitar situaciones peligrosas a sus pueblos. El Mundo en esta centuria XXI permite que cada actor fije una política exterior, no ideologizada, sino centrada en todos los miembros de cada sociedad; jamás fijarlo en un gobernante. Éstos mueren, desaparecen y tras ellos no queda nada. Lo que importa es salvaguardar al país, sus recursos, soberanía y dignidad.

Lamentablemente, Venezuela se encuentra desde hace 17 años un abandono generalizado. Ahora, en materia internacional es gravísimo. Los gestores del gobierno en esa materia no comprenden o no quieren comprender que el Mundo se mueve hacia la consecución del interés de cada actor; éste se expresa, repito, en promover al país, evitarle conflictos imprudentes y disputas territoriales y marítimas, ganar mercados para sus productos, dignificar al país y no a un grupúsculo político, entre otros. Se debe observar al Mundo globalmente, pues es un sistema y confronta muchos problemas, cuyas respuestas no pueden reducirse al discurso simplista y maniqueo del “imperio y dignidad de los pueblos”. Venezuela, es huérfana de una política exterior seria y acorde con esta compleja realidad y de defensa del interés nacional. Pero, en su lugar estamos perdidos y actuamos cual carrito chocón, con insultos fáciles de pronunciar y difíciles de olvidar o borrar de los anales de la historia de las relaciones internacionales.Todo aquel que observe una postura crítica con el gobierno, es víctima de ellos, gracias a esta agresiva diplomacia, por demás, virulenta e irracionalmente ideologizada, mientras al interior, padecemos una dolorosa crisis económica y humanitaria.

@eloicito

martes, 26 de abril de 2016

El fracaso de Doha


Dr. Kenneth Ramírez

Todo estaba dispuesto. Con gran esfuerzo diplomático, 18 delegaciones de países OPEP y No OPEP que representaban alrededor de 50% de la producción petrolera mundial, se reunieron en el lujoso Hotel Sheraton de Doha el pasado 17 de abril. La noche anterior cuando intercambiaron saludos y el primer borrador del texto, lucía casi como un trámite, hacer definitivo y extensivo al resto de los asistentes, el frágil acuerdo alcanzado en la misma ciudad hacía un mes entre Arabia Saudita, Rusia, Venezuela y Qatar para congelar la producción en los niveles de enero. Sobre todo porque la mayoría de los involucrados no podía aumentar la producción, y Arabia Saudita -único con capacidad ociosa- había mostrado recientemente su disposición a firmar el acuerdo sin Irán, contrario a lo que planteó inicialmente. Esto era clave, ya que Irán mantenía su tajante rechazo a sumarse al acuerdo, porque desea recuperar el nivel de producción que tenía antes de sufrir las sanciones en 2011. En todo caso, la mayoría de los analistas coincidíamos en que el congelamiento apenas ayudaría a mejorar las expectativas y consolidar un piso en 40 $/Bl, pero no corregiría la situación de exceso de oferta.

No obstante, a las 3 de la mañana –horas antes del inicio formal de la reunión-, el joven Príncipe heredero Mohamed bin Salman –hijo favorito del Rey y nuevo hombre fuerte del Reino conocido en los corrillos diplomáticos como “MbS”- llamó a la delegación saudita encabezada por el Ministro Alí Al-Naimi y le ordenó regresar a Riad. Naimi permaneció en Doha para expicar que Irán –que apenas había enviado observadores- debía ser incluido o no podría firmar el acuerdo definitivo. Es decir, retomaban su posición de febrero. El Ministro Eulogio del Pino, dijo: “Desafortunadamente, quienes representaban a los sauditas no tenían autoridad para decidir sobre nada. Fue una decisión puramente política. Todos estaban decepcionados”. El Ministro de Energía ruso, Alexander Novak, manifestó sorpresa y disgusto. Incluso las petro-monarquías –aliados cercanos de Riad- mostraron perplejidad. ¿Cómo puede explicarse entonces la conducta saudita?

En primer lugar, debemos decir que el Príncipe MbS, ha hecho sentir su autoridad como nuevo máximo responsable de la política exterior y petrolera, así como su ya famosa temeridad. El octogenario Ministro Naimi –que ocupa el cargo desde 1995- tendrá ahora el rol de consejero y negociador, con mucha menor autonomía que en el pasado. Si se siente cómodo o no, es irrelevante, su jubilación se acerca.

En segundo lugar, es necesario apuntar que el Príncipe MbS es un avezado lector de El Arte de la Guerra de Sun Tzu, el clásico manual de la guerra indirecta. Por tanto, la decisión de Doha no tiene que ver sólo con el mercado petrolero, sino con la puja geopolítica que sigue Arabia Saudita con Irán en el Medio Oriente, y específicamente en Siria. El estratega chino señala que “el supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar”, aconsejando un amplio uso del engaño. De hecho, el Príncipe MbS señaló días antes de Doha que “no nos preocupa los precios. 30 $/Bl ó 70 $/Bl es lo mismo para nosotros”. Se trata de una verdad a medias. Bien sabe que, aunque Riad tiene bajos costos de producción y margen de maniobra gracias a sus reservas financieras, necesita precios razonables para mantener sus cuentas equilibradas y la paz social. Además, requiere circunstancias benignas para consolidar su liderazgo regional y materializar su Visión Saudita 2030 que busca “conducir al Reino a una era post-petrolera” mediante privatizaciones, reducción de subsidios, la venta de 5% de las acciones de la empresa petrolera nacional Saudi Aramco y la creación de un gigantesco Fondo Soberano de 2 billones de dólares para invertir en negocios no petroleros.

Asimismo, Sun Tzu dijo que para vencer “lo que es de máxima importancia es atacar la estrategia del enemigo; lo segundo mejor es romper sus alianzas con la diplomacia; en tercer lugar viene atacar a su ejército”. Toda la puesta en escena de Doha, se trató de una estratagema saudita para quebrar las alianzas de Irán y entorpecer su intento de regresar al mercado petrolero. Así, Riad envió un claro mensaje a Rusia e Irán: deben escoger entre abandonar a Assad en Siria –lo que quebraría la proyección iraní hacia el Levante mediterráneo- o un acuerdo de congelamiento –incluso sin Irán- que inicie un proceso de recuperación de precios.

Con esta perspectiva, queda claro que Riad accedió a firmar el acuerdo de congelamiento preliminar en febrero como respuesta al anuncio de Rusia y EEUU del cese al fuego en Siria y el inicio de conversaciones entre Assad y los rebeldes en Ginebra. Y fue más allá, señalando que congelaría incluso sin Irán, cuando el Presidente Putin anunció que retiraría sus tropas de Siria el 14 de marzo. Empero, cuando trascendió que Moscú sólo había reemplazado los aviones Sukhoi por helicópteros, y que el cese al fuego colapsaba; vino el viraje saudita en Doha. Acto seguido, los rebeldes se retiraron de Ginebra, y el Rey Salman presionó al Presidente Obama durante su visita a Riad el 20 de abril, para suministrarle armas. Moscú y Teherán deben abandonar a Assad o pagar el precio.

Tras el fracaso de Doha, Venezuela, Irak y Qatar han propuesto que se realicen nuevas consultas al margen de la reunión OPEP en junio. No obstante, Rusia ha manifestado escepticismo. A partir de ahora, Riad puede aumentar la producción desde 10,2 hasta 11 millones de barriles diarios, para satisfacer el aumento de su demanda interna en el verano y seguir presionando a Irán y Rusia. La credibilidad de la OPEP ha sufrido un duro golpe y los precios pueden hundirse hasta 30 $/Bl. El gobierno venezolano no tiene capacidad para cambiar esta realidad geopolítica; por tanto, debe impulsar reformas económicas en el marco de un amplio diálogo nacional, lo que supone abandonar la estéril estrategia de pinzas que sigue junto al Poder Judicial contra la Asamblea Nacional. ¿Y usted qué opina?


@kenopina

martes, 3 de noviembre de 2015

Un Nobel de la Paz para la sociedad civil


Lic. Iván Rojas Álvarez

Hace unas semanas fueron anunciados, como todos los años, los ganadores del prestigioso Premio Nobel en sus distintas categorías, y el ganador del Premio Nobel de la Paz, tal como fue reseñado ampliamente en los medios internacionales, fue el Cuarteto para el Diálogo Nacional en Túnez, una alianza de organizaciones de la sociedad civil de Túnez que contribuyeron decisivamente en que los actores políticos surgidos a raíz de la “Revolución de los Jazmines”, lograran consensos y acuerdos de convivencia mínimos de cara a la reconstrucción nacional. A partir de ahí, ha sido posible moldear la política tunecina con características muy distintas a la desarrollada en el resto de los países de la región -marcada por sectarismos políticos, étnicos y religiosos.

Lo interesante aquí es que en este proceso político, al igual que otros de la “Primavera Árabe”, se hacen palpables muchas de las tendencias políticas a nivel global, las cuales están moldeando procesos actuales en todas las regiones del Mundo, desde Venezuela hasta Myanmar, pasando por Ucrania y muchos de los Estados africanos.

El Profesor Zbigniew Brzezinski ha expresado que existe un despertar político global, fácilmente ejemplificable en la “Primavera Árabe”, el cual aunque viene gestándose desde los últimos dos siglos, realmente ha tocado techo en las últimas décadas, y está representado en las masas de jóvenes descontentos con los sistemas políticos y las desigualdades en las que viven, lo cual usualmente desencadena procesos de protestas, y en muchos casos violencia, que sacuden el statu quo de los países.

En Túnez, este fenómeno ha chocado y se ha mezclado con otra tendencia importante de la política global: la revolución en el poder de organización en las sociedades y el auge del llamado tercer sector, representado por las organizaciones no gubernamentales, los sindicatos y demás grupos de la sociedad civil. La influencia de distintas organizaciones fuera del Estado en la política interna de los países se ha vuelto un elemento cada vez más normal, y su efecto, sobre todo en Estados que precisamente no gozan de suficiente presencia de estas instituciones además de un sistema político estable, puede ser decisiva.
Entonces la idea de que no solo el despertar político de grandes grupos de personas, sino además la participación en los procesos políticos de organismos no partidistas cuyos intereses son, idealmente, los mismos que los de distintos sectores de la sociedad, se vuelve entonces un factor decisivo en los cambios exitosos en los Estados, dejando muy atrás las revoluciones de élites partidistas que caracterizaron al siglo XX y que eran mucho más susceptibles a la corrupción, clientelismo e ineficiencia.

Si observamos entonces otros casos de la “Primavera Árabe”, como el libio, vemos que aunque las fuerzas populares que mueven los cambios políticos estaban ahí, la falta de una verdadera sociedad civil que generará organizaciones como las que integran el Cuarteto para el Diálogo Nacional en Túnez, puede desencadenar resultados adversos, quizás incluso peores que el statu quo inicial.

Finalmente, habría que concluir que las transiciones políticas no dependen de líderes o grupos políticos, sino de sociedades dispuestas a trabajar y sacrificarse por los cambios necesarios para la mejora de su calidad de vida, y que cualquier figura que pueda surgir en el horizonte, como los políticos que han tomado el protagonismo de la transición tunecina, no deben más que ser líderes que guíen la acción del conjunto de los ciudadanos, pero sin olvidar quienes son los verdaderos protagonistas del proceso. Por eso: ¡Felicitaciones por ese Nobel de la Paz para la sociedad civil!

@IvanRojas92

miércoles, 15 de julio de 2015

Túnez: La lucha por ser el Oasis en el Desierto


Lic. Iván Rojas Álvarez

En diciembre de este año se cumplirán 5 años del inicio del fenómeno que todos conocemos como la Primavera Árabe. De toda esa explosión de protestas y demostraciones en las calles y plazas del Medio Oriente, sólo un Estado ha sido capaz de transitar a la democracia en una revolución mayormente civil y pacífica, lo cual más de un “analista” pensó sucedería en toda la región sin mayores traumas. La República Tunecina ha redactado una constitución, pasado ya por dos elecciones pacíficas, presidenciales y legislativas, además de tener dos partidos bastante diferentes, el Ennahda, islamista moderado, y Nidaa Tounes, secular, que han competido durante estos años por la preponderancia de la escena política sin los choques ni la violencia que, por ejemplo, han plagado el intento democrático fallido en Egipto.

Pero como es bien sabido la pequeña República Norafricana ha sido golpeada ya dos veces este año por ataques terroristas de inmensa cobertura mediática, el ataque al Museo Nacional del Bardo en marzo y el ataque en la ciudad de Sousse hace apenas un par de semanas, los cuales dejaron 22 y 38 fallecidos respectivamente, en su mayoría turistas extranjeros. Estos ataques revelan que a pesar de los avances que Túnez ha tenido en materia política, está lejos de tener una situación realmente estable, y es que el país enfrenta una cantidad de retos bastante importantes que tiene que superar para poder convertirse en el Estado pujante y tranquilo que está en toda capacidad de ser.

Habría que mencionar primero a grandes rasgos porque Túnez pudo donde Siria, Egipto y Libia han fallado; y es que este país tenía la combinación de tradición secular, nivel educativo alto, relaciones con los Estados europeos, e institucionalidad remotamente desarrollada que los otros sencillamente no tenían, además del hecho de ser un Estado territorialmente más pequeño, lo cual facilita que los movimientos consoliden su presencia en todo el país, a diferencia de Libia donde el aislamiento y las distancias han generado gobiernos paralelos y territorios rebeldes.

En este mismo orden de ideas vale aclarar que antes de la llamada Revolución de los Jazmines, que sacó del poder a  Zine El Abidine Ben Ali, Túnez era considerada una de las economías más competitivas de África, y uno de los Estados con mejor nivel de vida de Medio Oriente, excluyendo a las monarquías del Golfo.

Sin embargo el país enfrentaba, y aún enfrenta de hecho, altas tasas de desempleo, sobre todo desempleo juvenil, amplia corrupción administrativa, un sistema monetario que no fomentaba la producción nacional y un Estado policial y represivo que no pudo sostenerse ante la explosión revolucionaria. Muchos de estos problemas han sido tratados de solucionar por el actual gobierno, encabezado por el Presidente Baji Caid Assebsi, sin llegar al éxito esperado, lo cual muchos concuerdan es parte de la razón por la cual ha habido un auge en los ataques terroristas en el país, además del hecho de que Túnez es el Estado que más combatientes extranjeros ha proveído a las filas de ISIS, una cifra que ronda 3000 ciudadanos.

En estos momentos el país se encuentra en Estado de emergencia debido al ataque terrorista más reciente, se han hechos múltiples arrestos, se ha allanado mezquitas no autorizadas que supuestamente han extendido mensajes de violencia, e incluso se ha declarado el plan de construir un muro que cierre la frontera con la vecina Libia, actualmente un Estado fallido donde ISIS ha encontrado áreas donde establecer operaciones, y en donde se estima que los dos perpetradores del ataque al Museo del Bardo recibieron entrenamiento.

Pero la pregunta es qué otras medidas puede el gobierno generar para defenderse de la inestabilidad que acecha toda la región, pues a pesar de que las pérdidas humanas son infinitamente más importantes, no se puede dejar de apreciar el golpe que un solo ataque, perpetrado por un solo hombre, ha hecho al turismo del país, en donde playas rebosantes de turistas europeos se han convertido en un campo de arena vacío con tumbonas y sombrillas regadas por doquier, lo cual representará millones de dólares en pérdidas para el país.

Habría que ver este problema como uno integral, en donde medidas puramente económicas o puramente de seguridad no van a ser suficientes, ni tampoco se le puede abordar como un problema solamente tunecino, pues todos estamos más que consientes de la situación actual de toda la región. Entonces el gobierno debe comenzar por profundizar las medidas que dinamicen la economía, sobre todo la agricultura, industria y minería, que tienen capacidad exportadora, y que están deprimidas en la actualidad por problemas como la sobrevaluación de la moneda y la falta de cultura competitiva debido a los controles de importación aún en pie que son heredados del gobierno anterior.

En el plano de la seguridad, se debe caminar por la fina línea que divide a un Estado eficiente en la persecución y captura de sospechosos y criminales, con la de retroceder en el proceso de apertura del país y volver a las prácticas represivas del pasado, debate que hemos visto llevarse con bastante controversia en el parlamento desde el año pasado, y que los ataque terroristas en 2015 han dado fuerzas renovadas. Además, Túnez debe aprovechar sus buenas relaciones con Occidente para coordinar mayor apoyo internacional en su lucha contra el extremismo, pues como los recientes ataques terroristas en Siria, Kuwait y Francia demuestran, esta es una amenaza transnacional, y ningún Estado está preparado para afrontarla en solitario.

La República Tunecina debe continuar el lento proceso de limpieza y afinación institucional que todo régimen en transición a la democracia debe llevar a cabo, pues la corrupción, el clientelismo y otros males de la administración pública no hacen sino sembrar desconfianza y resentimiento en el gobierno, el cual ya ha generado rechazo en la juventud del país, la misma que tomo las calles en primer lugar. Para finalizar habría que decir que, más allá de ciertas circunstancias coyunturales de la región, este país no está pasando por un proceso tan diferente al que otros Estados en procesos de transición han experimentado, por ejemplo Venezuela en 1958 enfrentó muchísimos problemas políticos e incluso experimentó varios intentos de golpes de Estado antes de cumplir su primera década como Estado democrático. Entonces, el camino es complicado, el proceso es lento, pero existen todas las herramientas para que el legado de Mohamed Bouazizi y la revolución de los Jazmines perduren.

@IvanRojas92

domingo, 8 de marzo de 2015

El Medio Oriente y el fin de los Acuerdos Sykes – Picot


Prof. Eloy Torres
De las lecciones sobre Historia de la Diplomacia que impartiese el Embajador, Profesor y amigo, Demetrio Boersner destacan unos elementos sobre el Medio Oriente como un escenario  marcado por la inestabilidad. Dos elementos sobresalen: Los acuerdos Sykes- Picot y el petróleo.

El primero, es decir, los acuerdos Sykes- Picot, fue un acuerdo secreto en 1916 entre Francia y Gran Bretaña para establecer las fronteras en toda la zona. En el fondo la idea era repartirse los territorios, una vez derrotada la alianza de los Imperios centrales y el Imperio Otomano. Hemos dicho en otras ocasiones que Rusia estaba incluida en esa ecuación; pero, la Revolución bolchevique modificó esa intención geopolítica. Esos acuerdos fueron bautizados con los nombres de quienes los firmaron: Sir Mark Sykes de Gran Bretaña y François Georges-Picot de Francia.

El segundo elemento es el petróleo. Todos sabemos de la enorme riqueza de ese rubro negro en el subsuelo de esas arenas que hoy arden gracias a la sangre de sus habitantes. Muchos invocan  el hecho religioso, como un detonador determinante; pero, en realidad lo que está detrás de todo ese drama es el oro negro. Muchas veces los analistas se dejan llevar por la prisa mediática. Lo imprevisible de los acontecimientos los arropan y los marcan; pues, nunca alcanzan a descifrar el acertijo; que no es por el idioma árabe, sino que es algo que va más allá de la barrera del idioma. La primera equivocación fue bautizar al proceso que sacudió la polvareda de las arenas árabes, como una  “Primavera Árabe”. Craso error. El mundo árabe no busca la democracia al estilo occidental. Ellos todavía son prisioneros de un esquema conjugado: política, religión y cultura. No hay secularización como ocurrió con el Occidente.

En esa realidad hay una multiplicidad de actores que al mismo tiempo exuda una variedad de visiones e intereses. Ello implica un reacomodo en su situación geográfica. La Invasión de Sadam Hussein en 1990 a Kuwait fue una señal de alarma que apuntaba desconocer los acuerdos Sykes-Picot y que casi nadie observó. Hoy toda esa zona comienza buscar asientos para discutir su realidad. Ella está formada por varias expresiones: los Estados periféricos: Irán, Turquía, Egipto; los Estados centrales que dibujan una media luna geográfica: Israel, Jordania, Irak, Libia y Siria y los Estados del Golfo: Kuwait, Emiratos Árabes, Arabia Saudita, Bahréin, Omán, Qatar y el Yemen. Ciertos analistas incluyen a los de la zona del Cáucaso y del Asia Central de las antiguas repúblicas soviéticas. Todas, a excepción de Israel, tienen un denominador común: el Islam. En una ocasión escribimos sobre el Nuevo Medio Oriente. Hoy se habla de un Medio Oriente ampliado. Éste concepto surgió en el año 2004, durante la Cumbre del G-8 que apuntaba a la extensión de otras zonas geográficas como los del cuerno de África, Sudan, Afganistán y Pakistán. Esta tesis fue retomada por la entonces Secretaria de Estado de EEUU, Condolezza Rice. Esa opinión fue considerada como una nueva estrategia de EEUU para repensar sus intereses en la región con miras a fortalecer el corredor euroasiático con el cual ellos estarían ampliando su influencia hacia el Asia-Pacífico. Es un nuevo Medio Oriente o un Medio Oriente ampliado.

Lo interesante de las ciencias sociales es que el lenguaje mediático incorpora conceptos novedosos. Esto viene a cuento, pues la noción de “Primavera Árabe” introdujo un nuevo elemento discursivo: el MENA. Es decir el Medio Oriente y Norte de África. Aunque no todo se resuelve tan fácilmente. La conflictividad en Siria e Irak ha cambiado todo el discurso y generado el surgimiento de un nuevo paradigma para analizar esta realidad. Hay una complejidad conflictual que se siente en el norte de la zona que abraza al Mediterráneo y que alcanza a Pakistán  El surgimiento del ISIS, el Estado Islámico o el Califato, al principio siglo XXI coloca sobre la mesa de discusión, la posibilidad de reconstruir las fronteras del Medio Oriente, el cual hoy se pretende llamar, ampliado.

El tema de la recomposición fronteriza de esa conflictiva zona no es nuevo. Por lo menos ya ha sido tratado tímidamente por los analistas estadounidenses, aunque no reflejen la definitiva, como oficial, postura del gobierno de EEUU. Nos encontramos con el caso de los kurdos y el  Kurdistán. Éste ya comienza a  mostrar un rostro con forma de mapa. Todos los actores de la zona lo piensan, incluso Turquía, como fórmula para disminuir la conflictividad. Luego del desastre que significó la intervención unilateral de los EEUU en Irak, éste se ve amenazado ante la posibilidad de ser “descuartizado” en tres partes: el Kurdistán, el shiíta y el sunita. El petróleo hace acto de aparición; ese Estado sunita no tendría el oro negro. Irán quedaría como un Estado shiíta puro en esencia y marcado por su visión zoroástrica y perdería territorios en detrimento del Azerbaiyán y del Kurdistán. Azerbaiyán podría convertirse en el punto de apoyo que tendría los EEUU en la zona. El reino de Arabia Saudita también perdería territorios que obtendrían tanto el Yemen como Jordania. Hay versiones según la cual Medina y La Meca se convertirían en un Estado islámico sacro, cuya forma se inspiraría en El Vaticano.

Israel volvería a las fronteras de antes de 1967. Recuérdese que Kissinger habló de la necesidad de que Israel se entendiese con sus conflictivos vecinos. De esta manera, Israel sobreviviría y no desaparecería del mapa. Siria, por su parte, perdería su acceso al Mar Mediterráneo y Rusia no contaría más con su base en Tartus. El Líbano ganaría. Afganistán ganaría en tanto que Pakistán pierde en ese arreglo, particularmente por la mirada satisfecha de su vecina: India.

La tragedia de Siria e Irak potencia este onírico proyecto, cuya viabilidad dependerá del elemento racional que aborde las mentalidades de los decisores. Los últimos hechos entre los cuales destaca los fait accompli de las accidentadas conversaciones entre los líderes, el turco Erdogan y el kurdo Berzani, con un notable giro hacia un entendimiento en la zona, hace que los perdedores en la I Guerra, hoy saldrían beneficiados de la crisis de Siria y del reacomodo fronterizo del cual se habla. Los kurdos tienen en sus manos una gran oportunidad. Pueden crear su propio Estado y dejarían de ser los parias de la zona. Gozan del apoyo estadounidense y el gobierno de Israel observa con buenos ojos, ese entendimiento, pues es un ejemplo que deberían seguir los palestinos. Turquía, hemos dicho en otras ocasiones ha mostrado un pragmatismo en su política exterior. El Medio Oriente es su zona por excelencia. Es el principal socio comercial de los kurdos y promueve la unificación de éstos, siempre y cuando no afecte la seguridad de su frontera. Por su parte, el propio Irán no vería con malos ojos tal entendimiento en el cual los kurdos fortalezcan su presencia en un territorio autónomo. Está por verse.

Evidentemente estamos en presencia de algo que se puede dar o no. Falta mucha tela que cortar. De ser asertiva la propuesta de reacomodar las fronteras, en aras de construir un Medio Oriente extendido, estaríamos frente a un nuevo paradigma que las modificaría, pero no en el sentido pretendido por  Bashar Al Assad o Saddam Hussein, es decir un panarabismo, sino frente a uno  que decretaría la muerte de los acuerdos de Sykes- Picot. Éstos respondían a los intereses de los firmantes: Francia y Gran Bretaña (Rusia no lo firmó, pues vino Lenin y cambió el curso de su política exterior). Aquellos hicieron un reparto acomodaticio de las fronteras en esta zona sin la participación de los sujetos de esos acuerdos. La respuesta habrá que verla. Se avecinan cambios. ¡Sorpresas te da la vida! canta Pedro Navaja de Rubén Blades.

@eloicito

martes, 28 de octubre de 2014

El gambito petrolero saudita


Dr. Kenneth Ramírez

La caída de los precios del petróleo, muestra un sofisticado juego de Arabia Saudita como productor de equilibrio –swing producer- en dos partidas de ajedrez simultáneas: el mercado petrolero y la geopolítica. El crudo marcador Brent ha perdido 30 $/Bl desde junio de 2014 hasta ubicarse en torno a 85 $/Bl hoy por hoy -su nivel más bajo desde finales de 2010. Riad compite contra los productores No-OPEP –sobre todo Rusia y EEUU- en el mercado petrolero mientras juega con uno de ellos –EEUU- en la geopolítica; asimismo, juega con sus socios OPEP en el mercado petrolero y compite con uno de ellos –Irán- en la geopolítica.

La desaceleración de las economías emergentes –sobre todo China, Rusia y Brasil- y la frágil recuperación de Europa, se han traducido en una débil demanda petrolera mundial. Además, tenemos un fuerte aumento de la producción de petróleo de esquistos (shale oil) en EEUU –70% en los últimos seis años, hasta alcanzar 8,6 millones de barriles diarios (MBD), el nivel más alto desde 1986- y los pronósticos que indican que seguirá aumentando en 2015 –agregando 1 MMBD por tercer año consecutivo-, lo cual podría llevarle a los niveles de 1970 cuando alcanzó su pico de producción. Todo esto, ha generado un excedente de oferta de alrededor de 1,5 MMBD. Finalmente, tenemos un mercado que ha asumido que el complicado panorama geopolítico -de Ucrania a Irak- no afectará el suministro, lo que junto a la apreciación del dólar, también ha contribuido a debilitar los precios.

En este contexto, Arabia Saudita tiene una tarea complicada: Fijar un nivel de producción que lleve a precios del petróleo razonables; haciendo un delicado balance entre sus intereses en las dos partidas citadas. En primer lugar, Riad tiene que equilibrar su producción frente a sus socios OPEP, siendo esto más difícil de lo habitual en los últimos tres años, debido a tres incertidumbres: Libia, Irán e Irak.

La producción de Libia ha sido muy variable. Alcanzó 768 mil barriles diarios (MBD) en septiembre, después de recuperarse del bloqueo de las terminales por la milicia Barqa que la llevaron a 241 MBD en marzo pasado. Debido a la inestabilidad política, el futuro de la producción libia sigue siendo una incógnita.

Las sanciones continúan limitando la producción de Irán, pero se acerca el plazo del 24 de noviembre para alcanzar o no un acuerdo definitivo sobre su programa nuclear, lo cual podría llevar alrededor de 1 MMBD adicionales de crudo persa al mercado en 2015 o dar paso a un estancamiento que agrave la crisis.

La producción petrolera de Irak ha retomado su crecimiento, gracias a la posición conciliadora del nuevo Ministro de Petróleo, Adil Abdul-Mahdi, con el Kurdistán iraquí; y al inicio de la campaña de bombardeos contra el Estado Islámico de Irak y Siria –por sus siglas en inglés, ISIS- que ha puesto en marcha EEUU y sus aliados desde agosto pasado. Irak busca aumentar su producción desde 3,19 MMBD actualmente hasta 9 MMBD para 2020 –optimista-; pero si alcanza 6 MMBD como estiman agencias, arrancaría una buena tajada de mercado a sus socios OPEP.

En consecuencia, ante un mercado petrolero sobre-abastecido e incierto que ha llevado a un aumento de la competencia; Riad decidió responder agresivamente y anunció que defenderá su cuota de mercado, incluso si esto significa precios más bajos por unos años. De hecho, no sólo aumentó su producción en septiembre hasta alcanzar 9,7 MMBD, sino que ha establecido descuentos en sus ventas a los mercados asiáticos; generando una incipiente guerra de precios.

En segundo lugar, tenemos la partida geopolítica. Riad lucha con Teherán por el liderazgo en el Medio Oriente, pero mientras necesita niveles de 80 $/Bl para equilibrar su presupuesto y tiene 700 millardos de dólares en fondos soberanos que le permiten asumir precios moderados por unos años; su rival necesita 100 $/Bl y se encuentra expuesto. Por ello, utilizar el arma petrolera ayuda a los sauditas a debilitar la proyección regional persa –de Bagdad a Beirut. Además, Washington cuenta con Riad para mantener la presión sobre Teherán, a través de los precios y una eventual oferta alternativa a sus clientes en caso de fracasar las negociaciones nucleares y redoblarse las sanciones. Eso sin mencionar que Rusia también necesita 100 $/Bl, y encara sanciones de EEUU y la Unión Europea debido a la crisis de Ucrania, lo cual viene a profundizar su crisis económica.

Venezuela también se ha visto afectada porque requiere 90 $/Bl y ha llamado a una reunión de emergencia de la OPEP para tratar el problema, ya que la próxima reunión ordinaria el 27 de noviembre en Viena luce lejana. Empero, en lugar de tomar la idea en cuenta, Arabia Saudita realizó una declaración que ha supuesto un auténtico seísmo: “Nadie debe extrañarse de ver los precios del petróleo por debajo de 90 $/Bl, incluso por debajo de 80 $/Bl” en los próximos años.

En conclusión, Arabia Saudita ha decidido hacer un gambito, aceptando menos ingresos al dejar caer moderadamente los precios del petróleo, para expulsar a los productores marginales del mercado y frenar la “revolución de esquistos” en EEUU –a 80 $/Bl muchos proyectos no serán rentables. En palabras de Ibrahim al-Muhanna -asesor del Ministro de Petróleo saudita Al-Naimi-, el alto costo de producir esquistos coloca “un piso efectivo a los precios”. La jugada le permitirá a Riad recuperar su centralidad en el mercado petrolero y su liderazgo en Medio Oriente; recobrar influencia en Washington al ayudarle a presionar a Teherán y Moscú; al tiempo que le proporciona oxígeno –vía alivio de la factura petrolera- a la economía mundial y a un aliado regional como el Egipto de Sissi que lucha contra los Hermanos Musulmanes –otro enemigo saudita. El jugador de ajedrez avezado sabe hacer sacrificios para obtener ventajas posicionales decisivas. 

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

ISIS, Medio Oriente y Kurdos


Embajador (r) Julio César Pineda

La bandera negra del Ejército del Levante del Califato de Irak y de Siria ya está ahora en los edificios de la ciudad de Kobane; es el mayor acercamiento de los terroristas de ISIS a Turquía en la frontera con Siria. Ni el ejército iraquí ni el sirio han podido frenar el avance de ISIS a pesar de la fuerte resistencia de los kurdos. Se espera que el ejército turco pueda intervenir frente a ISIS, pero esto plantea también la implicación de toda la OTAN; ya que el Parlamento turco aprobó la intervención militar tanto en territorio sirio como en el territorio iraquí. 

Turquía

El artículo 5 del Tratado de la OTAN establece la solidaridad y la respuesta común frente a un ataque dirigido contra uno de sus miembros, Turquía es parte de la OTAN desde 1952. Para Turquía es una situación difícil, tanto por la ruptura comercial con Irak como por el número de refugiados sirios e iraquíes que huyen de la guerra. Además de la difícil situación con la población kurda que siempre ha reclamado la independencia y un Estado soberano con sus 35 millones de kurdos (Atlas 2010 de Armand Colin) repartidos entre Siria, Turquía, Irán e Irak.

Variable religiosa

En el Medio Oriente la variable religiosa y petrolera y el interés estratégico de todas las potencias, en particular los cinco miembros del Consejo de Seguridad, complica cualquier situación de conflicto por la regionalización y la internacionalización del mismo. Es lo que está pasando con el Ejército del Levante y su proyecto del nuevo Califato. 

El Califato ha logrado unir al mundo árabe y persa contra él, pero también a todo el Occidente, como se pudo observar en la reunión de París el pasado 15 de septiembre con el acuerdo militar de 30 países para combatir al ISIS. En la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas, el voto condenatorio a ISIS fue total, por eso la aceptación de los bombardeos norteamericanos y europeos y la ayuda militar occidental y del mundo árabe para terminar esta radicalización del islam que supera el terrorismo de Al Qaeda, pero que igualmente se originó en las escuelas coránicas (madrazas) y con el fanatismo de estudiantes del Corán (talibanes). 

Nuevamente, el Medio Oriente es el centro de la atención mundial. Más allá de la población árabe y sus centros de referencia, Egipto y Arabia Saudita, están otros actores de primera importancia como son los persas y su extensión en la versión chiíta del Islam y la nueva Turquía con su paradigma democrático y plural. Pronto un actor importante también podría ser el nuevo Estado kurdo que le quitara territorialidad a Turquía, Irak, Irán y Siria. Las fronteras impuestas por los europeos los condenaron a quedarse como pueblos sin patria.

Hoy con la actitud de los kurdos, iraquíes y sirios en contra del Califato que busca imponer ISIS, les abre a ellos esa posibilidad más allá de las experiencias de la autonomía que han tenido, hacia su plena soberanía. 

En Irak y en Siria se juega así el destino del Medio Oriente con el peligro que representan los hombres del Daesh, el acrónimo árabe del Estado islámico. Estos locos de la divinidad han cometido los peores crímenes religiosos, especialmente contra los cristianos de la región, pero también contra los chiítas y los sunitas moderados. El ejército iraquí ha sido incapaz de frenarlos. El avance de los fundamentalistas se ha complicado por la participación de la comunidad internacional. 

Frenar los califas

En estos momentos todos los grandes actores islámicos de la región, árabes, persas, turcos y kurdos, a pesar de las diferencias y confrontaciones, centran su interés en frenar a los califas, incluso se habla de un acercamiento entre Irán y Estados Unidos. Todos temen a la llamada Constitución de los bárbaros y a la proclamación definitiva de los Califatos en Bagdad y en Damasco.

En relación a los kurdos, con la caída del Imperio Otomano fueron condenados a no tener patria ni Estado. 

Como el pueblo judío que logró su Estado en 1948, y los palestinos que esperan proclamarlo pronto, la nación kurda reclama el reconocimiento de su identidad y su unidad como Estado independiente. 

Los kurdos disfrutaron de la existencia limitada de un Estado con la llamada República de Mahabad, durante la Segunda Guerra Mundial, pero solo fue vigente por 10 meses. Dicha república fue abolida en 1946 y sus dirigentes fueron eliminados. 

El Kurdistán iraquí es modelo en la autonomía para los kurdos en toda la región, pero ahora después del Califato aspiran a la independencia y soberanía plena. 

El pueblo kurdo ha hecho suya la enseñanza de que caminando solo se va rápido, pero que caminando juntos se va lejos. 

Publicado originalmente en El Universal

@jcpinedap