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martes, 17 de mayo de 2016

Geopolítica y guerras en el Mundo


Prof. Eloy Torres

El siglo XXI se las trae. Se observa la diferencia con el XX, pues, entonces, ese fue ideológico, rico y complejo, en tanto que el XXI se muestra difuso, poco denso y se mueve con una grave y peligrosa simplicidad. Las cartas están sobre la mesa: hay un recorrido agresivo del populismo en el Mundo, la amenaza del fundamentalismo islámico y el debilitamiento del liderazgo político de la Unión Europea, concretamente: Merkel en Alemania y Hollande en Francia. El surgimiento de lo que llamó The Wall Street Journal, la Trumpery Tendency (la tendencia engañifa) un poco para parodiar y ridiculizar las “ideas” del candidato republicano Donald Trump. Según los conocedores, sus ideas tienen mucho en común con las de los seguidores del partido de los “know nothing” de los años 1840 y 1850, conocidos por su empeño anti-católico y anti-inmigrante. Fueron fuertes electoralmente en Chicago, Washington y San Francisco; llegaron a gobernar a Massachusetts.

Hoy vemos a Donald Trump moverse, en el terreno populista con facilidad y con un peligroso empeño de “prohibir” el ingreso de musulmanes a territorio estadounidense y en construir un muro (pagado, por México, según Trump) entre ese país y EEUU. El populismo, no es nuevo; siempre ha existido en la sociedad norteamericana, como en todo el Mundo. No es exclusivo de América Latina. En EEUU, aparecen y desaparecen, según la ocasión. Aprovechan los eventuales momentos de división de algunos de los partidos centrales de ese país. Igual ocurre en Europa. La retórica anti-migratoria se muestra amenazante y peligrosa en el Mundo. Por ejemplo, cada país miembro de la Unión Europea enfrenta el drama del populismo montado en la citada retórica anti-migratoria. La clase media de estos países es presa fácil del discurso populista. Apoyados en la impopularidad de ciertas decisiones políticas; estas fuerzas extienden sus tentáculos para reclamar la independencia de sus países de Bruselas. Ésta, conduce los destinos de todos los países insertos en la Unión Europea. Hay muchos ejemplos a tomar en consideración: la postura de algunos países de Europa Central frente a la migración (verbigracia, Hungría y Austria) y el ingreso de Gran Bretaña al euro túnel. Es todo un drama que debe encontrar su solución.

La realidad amenazante del “Estado Islámico” es grave. Son el breakfast de las noticias sorpresas todas las mañanas en el Mundo. Sorpresas, por demás, nada agradables y, que en su mayoría, tiene que ver con el Medio Oriente, lo que nos indica un recrudecimiento para lo que queda de este año 2016. Las noticias sobre los enfrentamientos sectarios entre shiítas y sunitas, esconden el entramado geopolítico de algunos países en la zona (Arabia Saudita, sunita ella, frente a Irán, shiíta él) y apuntan a una espiral de conflictos aún mayor. Patéticamente se  observa el apoyo de Rusia, aliada de Irán, a la gestión de Bashar al-Assad en Siria, aunado a ello, los riesgos por el debilitamiento de los precios de la materia prima que proviene de los subsuelos áridos del Medio Oriente: el petróleo. Para EEUU es prioritario acabar con las redes terroristas del “Estado Islámico”, para lo cual debe respetar lo específico de esa cultura. No confundir el Islam con el fundamentalismo islámico, representado por esas minorías violentas. Una política equivocada, como la inacción misma o una acción poco eficaz, fortalece a esos grupos y potencia la geopolítica de los factores que le adversan, entre ellos Rusia, China e Irán.

Otro elemento que adquiere relevancia, aunque en silencio, manifiesta pues su creciente presencia en el Mundo, como un factor decisor en materia de política internacional. Nos referimos a China y lo que ella implica para sus relaciones con EEUU. China es una realidad geográfica y poblacionalmente hablando significativa. Un verdadero gigante. Son muchas las discrepancias, las cuales pueden servir para un creciente enfrentamiento de grandes proporciones. Felizmente las discrepancias pueden ser atenuadas por la existencia de enemigos comunes: el terrorismo y el cambio climático, por ejemplo.

Para China, según la axiología de su política exterior, es vital el nivel de confianza entre los actores. Si la confianza no existe, entonces no hay posibilidades de paz. Ahora, la falta de confianza entre EEUU y China es mutua. Washington y Beijing se miran con suspicacia. Algunas decisiones políticas, de lado y lado, contribuyen al enrarecimiento del clima de desconfianza mutua. EEUU condena las decisiones de China en materia de ambiciones territoriales, luego desaprueban las excelentes relaciones chinas con Rusia.  Xi Jinping  y Vladimir Putin hacen esfuerzos por ampliar su poderío militar, particularmente el chino. Luego hay que sumar las graves y monumentales diferencias en los sistemas políticos dominantes en ambos países, como toda la axiología que mueve a sus pueblos. Decíamos que hay un elemento que ayuda a ser optimistas. Las diferencias pueden atenuarse en este complejo tablero de ajedrez, pues los intereses nacionales de ambos países coinciden en algunas áreas. Los Presidentes Barack Obama y Xi Jinping dejaron entrever sus coincidencias a propósito de la firma del Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático y sobre el cual, recientemente, el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) desatacó, en un documento, como un hecho muy positivo.

La Unión Europea confronta amenazas políticas al interior de ciertos países: Francia y Alemania. La popularidad de sus líderes: François Hollande y Angela Merkel está en baja. Ellos ya sienten los rayos del sol un tanto más abajo de la espalda, por debajo de su cintura. No obstante, gracias a problemas urgentes a resolver, su realidad se muestra como un salvavidas. Las tensiones generadas por ciertos elementos les ayudan a mantenerse en el poder hasta el 2017. En consecuencia los ataques terroristas en Francia como el flujo de inmigrantes en Alemania, representan una serie de provocaciones para estos países y para los valores de la Unión Europea. Como también existe la posibilidad que su gravedad pudiere afectar su permanencia en el poder hasta 2017, fecha cuando expiran sus mandatos. Sin embargo, la mayor parte de las opiniones apuntan, que estos líderes podrán resistir la crisis al bloquear las tendencias “revoltosas” en ciertas zonas de sus poblaciones.

Por otra parte hay una tendencia a mantener vivo el conflicto por Ucrania. Continúan las tensiones. Rusia no acepta dejarse encerrar, y no querer, de repente, despertar sin una salida segura al Mar Mediterráneo: es una constante en su política exterior. No se trata de que Putin sea malo o bueno, bonito o no, carismático o no. Es el interés nacional ruso. El mismo existe desde varios siglos: No permitir ser encerrados, como dicen ellos, sin salidas a las aguas cálidas. Es un punto de honor para ese país, como podría serlo para cualquiera. Kissinger y otros analistas lo han recalcado en varias ocasiones, además es explicable desde el punto de vista de Rusia. Hay que colocarse en sus zapatos; así no nos guste.

Otras tensiones en el mundo: el Asia y el Pacífico no observan grandes cambios. El ISIS mantiene al mundo con una zozobra bélica. Siria, un escenario sangriento; como tampoco, Iraq muestra señal alguna de ser “una verdadera primavera árabe”, sino, como hemos dicho en otrasocasiones, es: un infierno árabe, bombeado, en su propagación, con el petróleo que subyace en sus desérticas arenas. Muchos dicen: estamos sentados en un barril de pólvora. Ello muestra destellos de veracidad, por la indiferencia que hay para encontrar la solución. Crudamente pensamos en la inminente posibilidad de un conflicto generalizado que podría destruir al Mundo.

Corea del Norte es un peligro. Ya sabemos que Kim Jong–Un, es un dictador, heredero del poder de su padre y abuelo, quien juega a ser un factor decisivo en las relaciones internacionales. Esperemos sea eso: un juego. Mas, algunas cosas nos inducen a concluir que ello no así. Es realmente un peligro. China, su principal sostén geopolítico en la zona, acusa cansancio, gracias a esas peligrosas “tremenduras” de Pyongyang, por lo que es posible de un paso para intervenir en ese país. Nada está descartado. Es la geopolítica china que apunta a resolver esa realidad, pues Corea del Norte es realmente un creciente peligro no sólo para Corea del Sur o Japón, sino directamente para Beijing. Una decisión de esa magnitud, contaría con la colaboración de Moscú y el aplauso de Occidente.

Entre China y la India, a pesar de existir un permanente estado de tensión, no menos cierto es que ambos buscan una situación de equilibrio. Entre los dos suman más de tres mil millones de seres humanos, por lo que es comprensible que ellos prefieran encontrarse más en las coincidencias, que en los conflictos generados por las diferencias. En tanto que  Pakistán exuda serias contradicciones. Tanto China como la India, aunque esta última prisionera de un esquema de confrontación con Islamabad, prefieren un entendimiento global en la zona. Pakistán en procura de aumentar su estatura estratégica ha hecho ciertos movimientos en el Océano Índico que generan inquietud en la geopolítica de la India. En tanto que China no quiere ver una alianza entre Vietnam y Japón. Este tipo de situaciones aumenta los niveles de tensión en el Mundo.

Por su parte, el Medio Oriente muestra más que petróleo. No sólo hay que hablar sobre el “Estado Islámico”, Irak, Gaza, Siria o Irán, Israel o el Líbano. Son muchos otros, los factores presentes en esa zona. Todo es  confuso y muy complejo, como peligroso. Israel tiene el arma nuclear, Irán tiene tecnología nuclear sensible. Hay que agregar la especulación sobre si el reino saudita dispone de un sistema balístico actualizado. Teherán ayuda al régimen de Assad, mientras que Israel fortalece sus sistemas de defensa anti-misiles. Están las “bravuconadas” y actos de terror del  irregular ejército del “Estado islámico”. En tanto que EEUU han procurado por la vía diplomática impedir que Teherán desarrolle una bomba nuclear. Todo, repetimos, es muy complejo y difícil de controlar.

Rusia y la OTAN se enfrentan. La realidad es superada por la sin razón geopolítica. Ucrania puede ser convertida en la excusa para la guerra. Rusia amenaza en ampliar la capacidad de sus fuerzas armadas para enfrentar a la alianza atlántica. Se reedita la vieja y tenebrosa pesadilla de encerrar a Rusia y amenazar a China: ¡Mahan y Mackinder vivant!

La acción del Atlantismo para minimizar la estatura estratégica de Rusia, de conformidad con el viejo sueño de los citados Mahan y Mackinder, forzó la anexión de Crimea; ello obligó a reevaluar esas relaciones y estamos frente a un estado de tensión, más grave desde el final de la Guerra Fría. De todos modos la reacción de la OTAN es y puede ser limitada. Son muchos los escenarios que los EEUU confrontan: Rusia, China e Irán. Por lo que hay que evaluarla realidad. Rusia se opone a permitir el posicionamiento de bases alrededor de su territorio. Ello la colocaría a tiro de cañón de la OTAN. Estudiar la historia es conveniente para ponderar la difícil y compleja realidad que ha normado las relaciones del Atlantismo con Rusia.

Las relaciones internacionales en el siglo XXI nos ofrecen una simplicidad de respuestas. No hay ideologías, ni comunismo ni imperialismo. Lo que mueve a los actores es la potenciación y promoción de su interés nacional. Éste, no puede ser sino salvaguardar su territorio; no enajenarlo a otros y evitar situaciones peligrosas a sus pueblos. El Mundo en esta centuria XXI permite que cada actor fije una política exterior, no ideologizada, sino centrada en todos los miembros de cada sociedad; jamás fijarlo en un gobernante. Éstos mueren, desaparecen y tras ellos no queda nada. Lo que importa es salvaguardar al país, sus recursos, soberanía y dignidad.

Lamentablemente, Venezuela se encuentra desde hace 17 años un abandono generalizado. Ahora, en materia internacional es gravísimo. Los gestores del gobierno en esa materia no comprenden o no quieren comprender que el Mundo se mueve hacia la consecución del interés de cada actor; éste se expresa, repito, en promover al país, evitarle conflictos imprudentes y disputas territoriales y marítimas, ganar mercados para sus productos, dignificar al país y no a un grupúsculo político, entre otros. Se debe observar al Mundo globalmente, pues es un sistema y confronta muchos problemas, cuyas respuestas no pueden reducirse al discurso simplista y maniqueo del “imperio y dignidad de los pueblos”. Venezuela, es huérfana de una política exterior seria y acorde con esta compleja realidad y de defensa del interés nacional. Pero, en su lugar estamos perdidos y actuamos cual carrito chocón, con insultos fáciles de pronunciar y difíciles de olvidar o borrar de los anales de la historia de las relaciones internacionales.Todo aquel que observe una postura crítica con el gobierno, es víctima de ellos, gracias a esta agresiva diplomacia, por demás, virulenta e irracionalmente ideologizada, mientras al interior, padecemos una dolorosa crisis económica y humanitaria.

@eloicito

domingo, 8 de marzo de 2015

El Medio Oriente y el fin de los Acuerdos Sykes – Picot


Prof. Eloy Torres
De las lecciones sobre Historia de la Diplomacia que impartiese el Embajador, Profesor y amigo, Demetrio Boersner destacan unos elementos sobre el Medio Oriente como un escenario  marcado por la inestabilidad. Dos elementos sobresalen: Los acuerdos Sykes- Picot y el petróleo.

El primero, es decir, los acuerdos Sykes- Picot, fue un acuerdo secreto en 1916 entre Francia y Gran Bretaña para establecer las fronteras en toda la zona. En el fondo la idea era repartirse los territorios, una vez derrotada la alianza de los Imperios centrales y el Imperio Otomano. Hemos dicho en otras ocasiones que Rusia estaba incluida en esa ecuación; pero, la Revolución bolchevique modificó esa intención geopolítica. Esos acuerdos fueron bautizados con los nombres de quienes los firmaron: Sir Mark Sykes de Gran Bretaña y François Georges-Picot de Francia.

El segundo elemento es el petróleo. Todos sabemos de la enorme riqueza de ese rubro negro en el subsuelo de esas arenas que hoy arden gracias a la sangre de sus habitantes. Muchos invocan  el hecho religioso, como un detonador determinante; pero, en realidad lo que está detrás de todo ese drama es el oro negro. Muchas veces los analistas se dejan llevar por la prisa mediática. Lo imprevisible de los acontecimientos los arropan y los marcan; pues, nunca alcanzan a descifrar el acertijo; que no es por el idioma árabe, sino que es algo que va más allá de la barrera del idioma. La primera equivocación fue bautizar al proceso que sacudió la polvareda de las arenas árabes, como una  “Primavera Árabe”. Craso error. El mundo árabe no busca la democracia al estilo occidental. Ellos todavía son prisioneros de un esquema conjugado: política, religión y cultura. No hay secularización como ocurrió con el Occidente.

En esa realidad hay una multiplicidad de actores que al mismo tiempo exuda una variedad de visiones e intereses. Ello implica un reacomodo en su situación geográfica. La Invasión de Sadam Hussein en 1990 a Kuwait fue una señal de alarma que apuntaba desconocer los acuerdos Sykes-Picot y que casi nadie observó. Hoy toda esa zona comienza buscar asientos para discutir su realidad. Ella está formada por varias expresiones: los Estados periféricos: Irán, Turquía, Egipto; los Estados centrales que dibujan una media luna geográfica: Israel, Jordania, Irak, Libia y Siria y los Estados del Golfo: Kuwait, Emiratos Árabes, Arabia Saudita, Bahréin, Omán, Qatar y el Yemen. Ciertos analistas incluyen a los de la zona del Cáucaso y del Asia Central de las antiguas repúblicas soviéticas. Todas, a excepción de Israel, tienen un denominador común: el Islam. En una ocasión escribimos sobre el Nuevo Medio Oriente. Hoy se habla de un Medio Oriente ampliado. Éste concepto surgió en el año 2004, durante la Cumbre del G-8 que apuntaba a la extensión de otras zonas geográficas como los del cuerno de África, Sudan, Afganistán y Pakistán. Esta tesis fue retomada por la entonces Secretaria de Estado de EEUU, Condolezza Rice. Esa opinión fue considerada como una nueva estrategia de EEUU para repensar sus intereses en la región con miras a fortalecer el corredor euroasiático con el cual ellos estarían ampliando su influencia hacia el Asia-Pacífico. Es un nuevo Medio Oriente o un Medio Oriente ampliado.

Lo interesante de las ciencias sociales es que el lenguaje mediático incorpora conceptos novedosos. Esto viene a cuento, pues la noción de “Primavera Árabe” introdujo un nuevo elemento discursivo: el MENA. Es decir el Medio Oriente y Norte de África. Aunque no todo se resuelve tan fácilmente. La conflictividad en Siria e Irak ha cambiado todo el discurso y generado el surgimiento de un nuevo paradigma para analizar esta realidad. Hay una complejidad conflictual que se siente en el norte de la zona que abraza al Mediterráneo y que alcanza a Pakistán  El surgimiento del ISIS, el Estado Islámico o el Califato, al principio siglo XXI coloca sobre la mesa de discusión, la posibilidad de reconstruir las fronteras del Medio Oriente, el cual hoy se pretende llamar, ampliado.

El tema de la recomposición fronteriza de esa conflictiva zona no es nuevo. Por lo menos ya ha sido tratado tímidamente por los analistas estadounidenses, aunque no reflejen la definitiva, como oficial, postura del gobierno de EEUU. Nos encontramos con el caso de los kurdos y el  Kurdistán. Éste ya comienza a  mostrar un rostro con forma de mapa. Todos los actores de la zona lo piensan, incluso Turquía, como fórmula para disminuir la conflictividad. Luego del desastre que significó la intervención unilateral de los EEUU en Irak, éste se ve amenazado ante la posibilidad de ser “descuartizado” en tres partes: el Kurdistán, el shiíta y el sunita. El petróleo hace acto de aparición; ese Estado sunita no tendría el oro negro. Irán quedaría como un Estado shiíta puro en esencia y marcado por su visión zoroástrica y perdería territorios en detrimento del Azerbaiyán y del Kurdistán. Azerbaiyán podría convertirse en el punto de apoyo que tendría los EEUU en la zona. El reino de Arabia Saudita también perdería territorios que obtendrían tanto el Yemen como Jordania. Hay versiones según la cual Medina y La Meca se convertirían en un Estado islámico sacro, cuya forma se inspiraría en El Vaticano.

Israel volvería a las fronteras de antes de 1967. Recuérdese que Kissinger habló de la necesidad de que Israel se entendiese con sus conflictivos vecinos. De esta manera, Israel sobreviviría y no desaparecería del mapa. Siria, por su parte, perdería su acceso al Mar Mediterráneo y Rusia no contaría más con su base en Tartus. El Líbano ganaría. Afganistán ganaría en tanto que Pakistán pierde en ese arreglo, particularmente por la mirada satisfecha de su vecina: India.

La tragedia de Siria e Irak potencia este onírico proyecto, cuya viabilidad dependerá del elemento racional que aborde las mentalidades de los decisores. Los últimos hechos entre los cuales destaca los fait accompli de las accidentadas conversaciones entre los líderes, el turco Erdogan y el kurdo Berzani, con un notable giro hacia un entendimiento en la zona, hace que los perdedores en la I Guerra, hoy saldrían beneficiados de la crisis de Siria y del reacomodo fronterizo del cual se habla. Los kurdos tienen en sus manos una gran oportunidad. Pueden crear su propio Estado y dejarían de ser los parias de la zona. Gozan del apoyo estadounidense y el gobierno de Israel observa con buenos ojos, ese entendimiento, pues es un ejemplo que deberían seguir los palestinos. Turquía, hemos dicho en otras ocasiones ha mostrado un pragmatismo en su política exterior. El Medio Oriente es su zona por excelencia. Es el principal socio comercial de los kurdos y promueve la unificación de éstos, siempre y cuando no afecte la seguridad de su frontera. Por su parte, el propio Irán no vería con malos ojos tal entendimiento en el cual los kurdos fortalezcan su presencia en un territorio autónomo. Está por verse.

Evidentemente estamos en presencia de algo que se puede dar o no. Falta mucha tela que cortar. De ser asertiva la propuesta de reacomodar las fronteras, en aras de construir un Medio Oriente extendido, estaríamos frente a un nuevo paradigma que las modificaría, pero no en el sentido pretendido por  Bashar Al Assad o Saddam Hussein, es decir un panarabismo, sino frente a uno  que decretaría la muerte de los acuerdos de Sykes- Picot. Éstos respondían a los intereses de los firmantes: Francia y Gran Bretaña (Rusia no lo firmó, pues vino Lenin y cambió el curso de su política exterior). Aquellos hicieron un reparto acomodaticio de las fronteras en esta zona sin la participación de los sujetos de esos acuerdos. La respuesta habrá que verla. Se avecinan cambios. ¡Sorpresas te da la vida! canta Pedro Navaja de Rubén Blades.

@eloicito

sábado, 27 de diciembre de 2014

La marca Colombia


Dr. Carlos A. Romero

Colombia y Venezuela se alejan en el plano internacional. El Presidente Santos ha desarrollado una óptima relación con EEUU, Israel y con la Unión Europea jugando la carta occidental en las Naciones Unidas, cerrando filas sobre los temas más candentes de la agenda mundial: precios del petróleo, Medio Oriente, Irán, Ucrania. Venezuela apuesta la carta rusa/china y se declara en contra de EEUU e Israel.

Colombia no se opuso a la elección de Venezuela para ocupar la representación de América Latina y El Caribe en el Consejo de Seguridad. Pero pronto se verá cómo cada país continuará votando de distinta manera en las Naciones Unidas y cómo Bogotá va a estar atenta a que Venezuela no se le olvide el encargo que la región le confió.

El Presidente Santos está pidiendo 45 mil millones de dólares a EEUU y a la UE. Esta ayuda tendría como contraparte, la oferta neogranadina de prestar sus contingentes policiales y militares en misiones humanitarias y de paz y de nation-building, en el marco de la llamada “OTAN Global”. Se ha hablado inclusive de una participación colombiana en misiones de la UE/OTAN en Ucrania y en países de África y en el Medio Oriente. Bogotá firmó un acuerdo de cooperación con la OTAN en 2013, el cual fue ratificado por el Congreso colombiano este año 2014. 

Colombia está procurando ser aceptada como miembro externo de ese mecanismo de seguridad y ya está participando en una misión civil en Ucrania. También el país vecino enviaría una fragata de su armada a Somalia, a fin de ayudar a combatir la piratería marítima en el Cuerno de África. El entrenamiento de tropas y de personal militar y civil colombianos para operaciones especiales y la colaboración judicial, administrativa, de inteligencia, de ayuda psicológica y de combate a la criminalidad transnacional (droga y otros aspectos) ya se ha comenzado a concretar. Colombia se mercadea como socio militar a nivel mundial.

Publicado originalmente en El Universal

lunes, 4 de agosto de 2014

Israel-Hamás: La Guerra de los Siete Años





Dr. Kenneth Ramírez

Desde la expulsión de Fatah y la toma de Gaza por Hamás en 2007, Israel ha establecido un bloqueo absoluto sobre este pequeño territorio de 360 kilómetros cuadrados donde viven apilados 1,8 millones de palestinos, y lo ha invadido en tres ocasiones: Operación Plomo Fundido (2008), Operación Pilar Defensivo (2012) y Operación Margen Protector (2014). Para Israel se trata de extirpar un “grupo terrorista”, mientras para Hamás se trata de una “guerra santa” de resistencia contra el “enemigo sionista”. Dos visiones extremistas y excluyentes del otro, que se han empecinado en luchar una guerra asimétrica que ya dura siete largos años –un capítulo propio dentro del largo conflicto árabe-israelí-, donde los precarios altos al fuego como el que fue alcanzado a última hora del pasado jueves a instancias del Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, no se traducen en acuerdos de paz duraderos. Una y otra vez acusaciones recíprocas sobre quién ha empezado, una y otra vez sangrientos combates, declaraciones incendiarias y gran sufrimiento para la población asediada –esta vez con un terrible saldo de 1428 palestinos muertos y 8265 heridos en 24 días-, que terminan en una precaria tregua unilateral o negociada hasta la nueva escalada.
 
Sin importar la superioridad militar de Israel y su avanzado sistema anti-misiles “Cúpula de Hierro”, y por más contundente que sea la destrucción que genere en Gaza, Hamás no será eliminado. Tanto Israel como Hamás se necesitan, ya que han sustituido la política por la guerra. Demonizar al enemigo, jugar con el temor y el resentimiento hacia el otro, y asumir una postura de superioridad moral, genera réditos políticos en cada bando. Netanyahu se convierte en el hombre fuerte de la política israelí y garantiza que un debilitado Hamás gobierne Gaza sin que esta se convierta en un caos yihadista, mientras a su vez debilita a Fatah y justifica la ausencia de concesiones en la mesa de negociaciones de paz que israelíes y palestinos instalan cada cierto tiempo debido a la presión internacional. Muchos recordarán que Israel facilitó la formación de Hamás como contrapeso a Fatah y el liderazgo de Arafat en los años ochenta. Por su parte, Hamás brinda a los famélicos palestinos victorias morales y el sufrimiento que pueda perpetrar al enemigo en cada incursión –63 soldados israelíes muertos y 150 heridos en esta ocasión, mucho más que en las anteriores invasiones- como sustituto tanto de una victoria definitiva que no pueden alcanzar, como de una gestión pública eficiente y un bienestar social que no pueden proporcionar. Los dos se odian, y se necesitan.
 
No obstante, Netanyahu le hace un flaco favor a la causa israelí invadiendo a Gaza cada dos o tres años; mientras Hamás hace lo propio con la causa palestina al mantener la división con Fatah –que controla la Autoridad Nacional Palestina desde Cisjordania-, así como al provocar o responder a los envites de Netanyahu.
 
A todo lo expuesto se le ha añadido otro elemento que atiza el conflicto: los recursos de hidrocarburos de la Cuenca de Levante -que el Servicio Geológico de EEUU estima en 1,7 millardos de barriles de petróleo y 122 billones de pies cúbicos de gas natural-, que comparten tanto Israel como El Líbano y Palestina –sobre todo a través de la fachada marítima de Gaza. Aunque modestos –al compararlos con reservas como las que posee Venezuela-, estos recursos son lo suficientemente atractivos para que Israel busque como mínimo evitar que los correspondientes a Gaza –con un valor estimado de 7 millardos de dólares- sean explotados por los palestinos, y como máximo utilizarlos en su propio beneficio. De manera que mantener el conflicto en Gaza sirve para evitar su explotación, lo cual Fatah desde la Autoridad Nacional Palestina ha estado a punto de lograr en varias ocasiones, llegando incluso a sostener conversaciones a principios de 2014 con el Presidente Putin y la empresa rusa Gazprom. Este resultado tampoco lo desea Hamás, que tiene interés en capitalizar estos recursos en su beneficio exclusivo.
 
Hay una sola salida para este conflicto. Las partes y los mediadores deben utilizar este nuevo cese al fuego como impulso definitivo del proceso de paz, lo cual implica reanudar las negociaciones para la creación de un Estado palestino con las fronteras de 1967, y el compromiso de los miembros del denominado Cuarteto para Medio Oriente (Naciones Unidas, EEUU, la Unión Europea y Rusia) de usar toda su influencia para impedir otro fracaso. Además, es necesario un ambicioso programa de reconstrucción de Gaza y de mejora de sus condiciones sociales. Esto supone el fin del bloqueo, la reconciliación entre Hamás y Fatah en el marco de las instituciones del nuevo Estado palestino, la explotación de los recursos de hidrocarburos presentes en los territorios palestinos en beneficio de su pueblo y la inserción de Palestina en el Mundo. A cambio, Hamás debe desarmar Gaza bajo supervisión internacional, y Fatah debe controlar los pasos fronterizos.
 
Israel no puede continuar con la guerra con Hamás sin erosionar su legitimidad internacional; y Hamás no puede continuar jugando con fuego, ya que la permanente división de las facciones palestinas no contribuye a materializar el Estado palestino y las revueltas árabes desde 2011 le han hecho perder aliados. El mayor revés fue la caída de Mohamed Morsi y la ilegalización de los Hermanos Musulmanes en El Cairo –rama ideológica a la cual pertenece Hamás-, lo cual ha llevado al Egipto de Al-Sissi a proponer altos al fuego claramente desfavorables a Hamás en esta tercera invasión a Gaza, y al duro silencio de Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Jordania, quienes temen revueltas instigadas por los Hermanos Musulmanes en sus respectivos países. Por otra parte, la guerra civil siria hizo que Hamás tuviera que tomar parte por la mayoría sunita en contra de Assad. Esto significó la ruptura de su alianza histórica con Irán y el distanciamiento con la milicia shiíta libanesa Hezbollah. Todo ello ha generado el aislamiento regional de Hamás, que hoy por hoy, sólo cuenta con el apoyo de Qatar y Turquía. Aunque se estima que este nuevo conflicto de Hamás con Israel podría acercarle a Irán, no parece fácil debido a la lucha regional abierta entre sunitas y shiítas.
 
Venezuela puede contribuir desde Naciones Unidas en los esfuerzos internacionales que permitan un cambio en la dinámica actual, para lo cual debe evitar seguir teniendo posturas parcializadas en este conflicto. Asimismo, a través de la recientemente creada Petro-Palestina, Venezuela podría facilitar cooperación e intercambio de experiencias para contribuir al desarrollo de los hidrocarburos presentes en Palestina y la transformación de estos recursos naturales en oportunidades de desarrollo y beneficios sociales para el pueblo palestino.

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios
@kenopina

miércoles, 16 de abril de 2014

El impasse entre Irán y EEUU: ¿Leve o preocupante?


 
Iván Rojas Álvarez
Hace un par de semanas se generó una controversia entre EEUU y la República Islámica de Irán, debido al nombramiento por parte del gobierno de Teherán de un nuevo Embajador de Irán ante las Naciones Unidas, el cual tomaría su puesto a partir del 25 de julio de este año. Esto generó el rechazo de distintos sectores de la política estadounidense debido a la supuesta participación del funcionario elegido,  Hamid Aboutalebi (1957) sociólogo de formación y diplomático desde hace mas de 25 años, en la Crisis de los Rehenes de la Embajada estadounidense en Teherán (1979-1980). El 1 de abril fue introducido al Senado un proyecto de ley (S.2195) por el republicano Ted Cruz, el cual le daría al Presidente la capacidad de negar visas a individuos conectados con acciones terroristas. Dicho proyecto fue aprobado por consenso el día 7, y posteriormente el día 10 un proyecto idéntico también fue aprobado por unanimidad en la Cámara de Representantes, introducido por el republicano Doug Lamborn. Aunque aún no ha sido confirmado sí el Presidente Obama firmará el proyecto de ley, el Portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, declaró el día 11 que “Le hemos informado a las Naciones Unidas y a Irán que no emitiremos una visa al señor Aboutalebi”. Todo esto sin importar que tanto el Dr. Aboutalebi como funcionarios del gobierno iraní e incluso uno de los artífices de la crisis, han negado que estuviera implicado directamente en el asalto a la Embajada estadounidense, y que solo actuó posteriormente como traductor.
Es importante recordar que desde la Crisis de los Rehenes, estos dos Estados no han mantenido relaciones diplomáticas, y lo más cercano a una misiones diplomáticas que tienen cada uno en el territorio del otro son “secciones de interés” que ambos países mantienen dentro de otras embajadas, la de Suiza en Teherán y la de Pakistán en Washington respectivamente. Además, existe una “Embajada virtual” de los EEUU en Irán. Asimismo -y este ha sido un punto álgido dentro de esta situación-, se ha considerado que con esta acción el gobierno estadounidense está violando el “Headquarters Agreement” firmado en 1947 durante la Administración Truman y que fue la vía para establecer en Nueva York la sede de las Naciones Unidas, el cual en su artículo 4, referido a “Comunicaciones y Transito”, establece claramente que el gobierno de EEUU deberá otorgar visas en la brevedad posible y que las relaciones entre el gobierno de EEUU y el gobierno solicitante no deben ser un impedimento para esto.
En el pasado, EEUU ha usualmente permitido que funcionarios diplomáticos de cualquier Estado entren sin ningún problema, indiferentemente de las relaciones que se tuviese con ellos, como Fidel Castro, Robert Mugabe o Mahmoud Ahmadinejad. Sin embargo, si existen casos similares,  como la negativa de visas durante los años 80 a funcionarios iraníes de bajo nivel, debido a su supuesta implicación con el mismo caso de los rehenes, o el reciente caso de Omar al-Bashir, Presidente de Sudán, a quien no se le negó la visa pero se mostro oposición a otorgársela hasta que el Jefe de Estado canceló sus planes de visitar la sede de Naciones Unidas en Nueva York. El precedente más notorio a ésta situación, mucho más delicado que los anteriormente mencionados, fue el del líder de la entonces Organización para Liberación Palestina (OLP), el finado Yasser Arafat, a quien se le impidió presentarse al Cuadragésimo Tercero Período de Sesiones de la Asamblea General en 1988, en el contexto de los intentos de EEUU por desprender a Palestina de su misión observadora, los cuales lograron que se aprobara en su momento una Resolución de la Asamblea General, 148 a favor 2 en contra, rechazando las acciones de EEUU.
En esta oportunidad la reacción ha sido más cauta. Algunos gobiernos como el de Venezuela y Ecuador han denunciado la situación como una irregularidad, mientras otros países no han mostrado posturas firmes ante el caso, como ha sucedido con los gobiernos de la Unión Europea, los cuales aún no se sabe si generarán una posición conjunta sobre el asunto. El lunes 14 de abril, la representación de Irán ante la ONU pidió que la situación se discutiera en el  Comité de Relaciones con el País Huésped, presidida por Chipre e integrada por 19 miembros, la cual se encarga de discutir la seguridad de las misiones acreditadas ante la organización y la de sus funcionarios. Dicha reunión se llevaría a cabo el 22 de abril y en la misma la representación de Irán relataría el estado de la situación, aunque no pedirá al Comité tomar ninguna acción. No obstante, sería válido aclarar que esta instancia no está en capacidad de revertir la decisión del gobierno de Washington, aunque sí podría propiciar el envío de una comunicación con su punto de vista sobre la situación.
Ahora bien, sabiendo lo que ha pasado hasta ahora, lo interesante es entender el por qué de esta situación, y como podría complicar el panorama para las ya de por si tensas relaciones entre ambos gobiernos y las muy delicadas negociaciones nucleares que Estados Unidos en el marco del P5+1 lleva a cabo con Irán. Primeramente hay que entender qué es tan especial sobre la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense de Teherán, para los Estados Unidos significó un golpe tremendo, la mala gestión de la situación, el intento fallido de rescate y la sensación de incapacidad que mostró el gobierno estadounidense ante sus ciudadanos, no en vano muchos analistas consideran que esta coyuntura fue un factor de gran importancia en la derrota electoral de Jimmy Carter en su búsqueda de la reelección en contra del candidato republicano Ronald Reagan, además que durante el período que duraron los funcionarios como rehenes, 444 días para ser precisos, se generó una ola de demostraciones anti-iraníes en EEUU.
Por otra parte, es necesario entender, aunque de ningún modo justificar, el porqué es tan simbólica la posición iraní. Recordemos que la Revolución Islámica se produce debido a un descontento general con las visiones occidentales, tanto la percibida como “liberal” como la marxista, que habían sido tratadas de implantar sin éxito en el país. Es decir, la Revolución Islámica se puede entender como una respuesta puramente interna, nueva y diferente a los retos que le presentaba la modernidad a Irán, e independientemente del éxito que se considere tuvo esa respuesta, esta situación convierte a casi cualquier tema directamente relacionado con el inicio del período revolucionario como un tema importante, difícil de ver objetivamente, más aún considerando que desde el derrocamiento de Mosaddegh en 1953 motorizado por los gobiernos de EEUU y Reino Unido, la percepción general de los iraníes sobre los gobiernos occidentales empeoró considerablemente. Por lo tanto, no es sorpresivo que el gobierno de EEUU aún esté esperando una disculpa formal por parte del gobierno de Irán en relación con la Crisis de los Rehenes.
La Administración Obama se encuentra en una situación muy difícil en relación a esto, ya que el Congreso en pleno ha mostrado su posición respecto a este nombramiento, y le sería muy difícil ir en contra de una posición tan vehemente y mayoritaria, pero no hacerlo le puede costar los avances que ha logrado en las negociaciones nucleares con Irán. Aunque oficiales del gobierno de Teherán han declarado que esta situación no afectará dichas negociaciones nucleares, es inevitable que genere un clima de menos cordialidad y mayor desconfianza entre ambos gobiernos, que muy bien podrían llevar a negociaciones menos fructíferas. Asimismo, este incidente denota una bien definida visión de los congresistas respecto a Irán, en la cual no caben al parecer pragmatismos, cuestión quizás esperable de los sectores más conservadores de ambas cámaras pero no del órgano en pleno, lo cual dificultará a la Administración Obama ya no el cierre de las complejas negociaciones nucleares, sino plantear el siguiente paso: una normalización de relaciones con Irán a mediano plazo. A todo esto hay que sumar las críticas de los aliados estadounidenses en Medio Oriente -Israel y las petromonarquías del Golfo encabezadas por Arabia Saudita-, respecto a las negociaciones nucleares y en general al menor tono de hostilidad que había caracterizado hasta ahora las relaciones bilaterales entre ambos actores desde la elección del Presidente Rouhani.
Con ambos gobiernos atornillados en su posición, uno de negar la visa y el otro de hacer un nombramiento nuevo, y con resistencias dentro y fuera de EEUU, debemos observar con atención en las próximas semanas sí está situación tendrá un impacto mayor en el curso de las negociaciones nucleares o sí sólo implicará un impasse diplomático de corto plazo, lo cual parece hasta ahora muy posible.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Irán: La gran apuesta de Obama


Dr. Kenneth Ramírez

Domingo 24 de noviembre. La madrugada ginebrina fue interrumpida por los cancilleres del G-5+1 (EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania) e Irán para anunciar que habían alcanzado un acuerdo provisional sobre el programa nuclear iraní. El colofón de largas negociaciones y contactos secretos desde la llegada del Presidente reformista Rouhani al Palacio de Sadabad.
Muchos están anunciando el acuerdo como “un avance histórico” hacia “una nueva era”, y en efecto supone un capítulo nuevo e importante, pero aún es pronto para descorchar el champagne. Recordemos el pre-acuerdo de Ginebra de octubre de 2009 que quedó aparcado pocos meses después, o la fallida “Declaración de Teherán” alcanzada en mayo de 2010 por Brasil, Turquía e Irán. Lo alcanzado es un acuerdo temporal sobre algunos aspectos puntuales, ni más ni menos. En palabras del Secretario de Estado, John Kerry: “un buen primer paso”.
El acuerdo de Ginebra no obliga a Irán a cumplir de inmediato con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU –que exigen la suspensión de su programa nuclear y le han impuesto cuatro rondas de sanciones. En cambio, le permite conservar la mitad de sus 200 kgrs de uranio enriquecido al 20%, y rebajar el resto hasta el 5%. También le compromete a no realizar ningún avance en sus instalaciones de Natanz y Fordow, y a no enriquecer más uranio al 5% en los próximos 6 meses -ya dispone de unas seis toneladas-; sin que esto comprometa su derecho a seguir haciéndolo más adelante. Para obtener esto, Irán aceptó proporcionar más información y permitir más inspecciones de la AIEA a todas sus instalaciones -incluyendo el reactor de agua pesada de Arak y la base militar de Parchin. Asimismo, aceptó no instalar ni fabricar más centrifugadoras.
A cambio, Irán verá aliviada su situación económica al poder recuperar parte de sus exportaciones petroleras –han caído en 1 millón de barriles o 40% desde 2011 por las sanciones- y ver desbloqueados algunos fondos retenidos en el exterior. Además, se suspenden las sanciones estadounidenses y europeas a los sectores petroquímico, automovilístico y aeronáutico. A esto debe añadirse el compromiso de no imponer nuevas sanciones en los próximos 6 meses y abrir un canal de comercio para necesidades humanitarias. Según Washington, este levantamiento de sanciones “limitado, temporal y reversible” equivale a 7 millardos de dólares.
En consecuencia, el acuerdo dejó la mayor parte de las sanciones vigentes y, si Teherán lo cumple, evitará que avance más hacia una total capacidad de construir armas nucleares mientras continúan las negociaciones. Pero todavía el asunto no ha concluido. Nada impide que Irán retome más adelante su programa nuclear si en los próximos 6 meses no se llega a un acuerdo “integral”. No obstante, siguen existiendo diferencias entre las partes sobre temas clave como el enriquecimiento; y el Presidente Obama se enfrenta a la dura oposición republicana en el Congreso y de sus grandes aliados en la región (Israel y Arabia Saudita). En otras palabras, aún falta un largo trecho, y podríamos observar tres resultados posibles en 2014:
a) Acuerdo Integral: las partes logran negociar con éxito un acuerdo integral que desmantela todos los aspectos críticos del programa nuclear iraní. A partir de allí, se levantarían las sanciones internacionales. Este sería el mejor resultado para el Presidente Obama que se apuntaría una victoria diplomática contundente, pero resulta poco probable que Irán haga todas estas concesiones.
b) Acuerdo parcial: el acuerdo provisional de 6 meses expira y las partes aceptan extenderlo. Con el tiempo, lo temporal se convierte en permanente. Una variante implica un nuevo acuerdo que apenas iría más allá del provisional. Al aplicarse estrictamente, se impide que Irán obtenga la bomba y se levantan sanciones adicionales, pero Teherán conserva una importante capacidad nuclear latente. Esto recibiría muchas críticas, pero la Casa Blanca lo defendería como un logro.
c) Fracaso: el acuerdo provisional comienza a desmoronarse después de 6 meses o incluso antes, e Irán reanuda con fuerza su programa nuclear. El Presidente Obama tendrá que impulsar más sanciones y considerar seriamente emprender una acción militar costosa, o ver hundida su credibilidad, ya que así como sucedió en Siria sus palabras se le tornarán en contra. Recordemos que siempre ha dicho que un Irán nuclear es “inaceptable”. Los republicanos le acusarán de haber socavado el prestigio y las alianzas de EEUU en Medio Oriente.
Más allá del programa nuclear iraní, el Presidente Obama parece estar apostando por generar una dinámica que le permita mejorar sus relaciones con Teherán y modelar el equilibrio de poder en Medio Oriente, lo cual podría intentar impulsar bien con un acuerdo integral o parcial. Desde la perspectiva del Presidente Obama, los intereses a largo plazo de EEUU se sirven mejor al reintegrar a Irán como potencia regional, expandir sus alianzas para incluirle y evitar que ningún Estado domine Medio Oriente: una suerte de reedición de la política de los “pilares gemelos” vigente hasta la caída del Sha en 1979. Esto además fortalecería teóricamente a los reformistas en Teherán y haría a Irán menos radical en el exterior (por ejemplo, en Líbano, Irak y Siria). Pero todo ello requerirá tranquilizar a Israel y Arabia Saudita que recelan del poder persa en la región; y gestionar la oposición republicana en el Congreso. Tal apuesta puede darle al Presidente Obama un triunfo similar al del Presidente Nixon con China; y llenaría de renovado sentido su errático curso de acción en Siria –que sería visto en retrospectiva como un gambito. Pero Irán, que ya fue la tumba del Presidente Carter, puede ser también la del Presidente Obama si su apuesta termina en un gran fracaso.
@kenopina

viernes, 25 de octubre de 2013

Irán: un nuevo camino

 
Embajador (r) Julio César Pineda
 
Arabia Saudita ha sorprendido al mundo con la renuncia al puesto en el Consejo de Seguridad, que recientemente había conquistado a pesar del interés que había manifestado para formar parte del más importante órgano de decisión de la ONU.

La molestia la justificaba por la necesaria reforma del actual sistema de Naciones Unidas y especialmente los cambios en el Consejo de Seguridad, para servir a la paz y la seguridad internacionales. Criticaba la ausencia de una solución justa y permanente a la causa palestina luego de 65 años de confrontaciones, como la ineficacia de este organismo frente al "gobierno de Siria" que "mata y quema a su pueblo con armas químicas"; y la incapacidad de la ONU para implementar una región libre de armas de destrucción masiva, seguramente refiriéndose a Israel e Irán. Esto ratifica la actitud asumida en la 68 Asamblea General, cuando el canciller de Arabia Saudita sin previo aviso retiró su derecho de palabra en el tradicional discurso que pronuncian los Jefes de Estado y los ministros de Relaciones Exteriores. Tratándose del mayor productor y exportador de petróleo y un cercano aliado de Washington, llama la atención y obliga a una explicación. La monarquía saudita está molesta con la diplomacia de Barack Obama en el Medio Oriente, especialmente con el acercamiento y el diálogo con el nuevo presidente iraní Hassan Rouhani. Irán es la expresión opuesta del Islam sunita que dirige la casi totalidad de Estados árabes, el arco chiíta manejado por Teherán tiene una fuerte presencia en Siria, pero también en Iraq y una importante representación en el Líbano con el Hezbolá, por eso las críticas de Riad, que hubiera preferido el ataque militar contra Siria y una línea más fuerte contra los Hermanos Musulmanes en Egipto.

El calentamiento de los vínculos diplomáticos entre Teherán y Washington no solo preocupa a Arabia Saudita y a otros gobiernos árabes que ven el régimen iraní como rival político-hegemónico y como factor religioso y etnocéntrico. En muchos de los gobiernos árabes sunitas, hay fuertes contestaciones chiítas que miran siempre hacia Teherán.

Paradójicamente la nueva política de Arabia Saudita la acerca a Israel, frente al deshielo diplomático de Washington y Moscú. El Primer Ministro Netanyahu ha advertido, que a diferencia de Ahmadinejad que era un lobo vestido de lobo, Rouhani se presenta como un lobo vestido de cordero, y que lo que está tratando al ofrecer el diálogo a Occidente, es ganar tiempo para su programa nuclear militar, Israel no olvida la amenaza de Ahmadinejad de borrar al Estado judío del mapa. Sin embargo el Ministro israelí de Finanzas Yair Lapid, recomendó a su pueblo estar abierto a todas las negociaciones, para soluciones pacíficas e incluso criticó la orden de Netanyahu de retirar sus diplomáticos de la sala de ONU cuando hablaba el presidente Rouhani. Siempre Israel ha afirmado la posibilidad de un golpe preventivo, para impedir el acceso de Irán al arma nuclear. Con Barack Obama ha habido discrepancias también en relación a su propuesta de un Estado Palestino independiente en Cisjordania, región ocupada por Israel.

Estuvimos presentes en Nueva York en esta Asamblea General que marca una nueva era en las relaciones internacionales, con un nuevo espíritu de diálogo y de cooperación. Todo producto del discurso del presidente Hassan Rouhani, cuando tendió su mano y ofreció el diálogo y la negociación al mundo occidental. Seguimos la respuesta favorable del presidente Barack Obama primero en los medios de comunicación y luego la llamada telefónica de 15 minutos al Presidente Rouhani, rompió el hielo de 34 años desde la última llamada del presidente Carter al Sha de Irán, días antes de su derrocamiento.

Un proyecto de paz entre Washington y Teherán ayuda como estamos viendo a resolver el caso sirio, con un primer paso en la destrucción de las armas químicas, donde Rusia y China en armonía con Irán, se han puesto de acuerdo con Francia, Inglaterra y EEUU. El 23 de noviembre será la Conferencia de Paz de Siria. Pero también puede ayudar a una solución definitiva del diferendo palestino-israelí y de otras confrontaciones en el Medio Oriente, donde es posible que ahora Irán no sea visto como una amenaza para Occidente, ni para sus vecinos árabes e Israel. El nuevo gobierno iraní debe dar garantía de uso pacífico del átomo y facilitar los controles internacionales de su industria nuclear, como lo hacen los 60 Estados que desarrollan la energía nuclear con fines pacíficos.

América Latina y particularmente Venezuela no puede estar ajena a estos cambios en el sistema internacional.
 
Publicado originalmente en El Universal

martes, 27 de agosto de 2013

Ataque a la vista en Siria

 
Dr. Kenneth Ramírez
Un ataque con gas venenoso fue perpetrado el pasado 21 de agosto en territorio sirio controlado por los rebeldes. Según algunas fuentes las víctimas ascendieron a 355 y de acuerdo a los rebeldes ascendieron a 1300. La versión más ampliamente aceptada señala al régimen de Assad como responsable, mientras que algunas fuentes apuntaron a los propios rebeldes –habrían hecho una suerte de teatro sangriento para generar una respuesta internacional. Sin duda, lo ocurrido constituye uno de los capítulos más oscuros en una guerra civil que lleva dos años y medio, más de 100 mil muertos y millones de refugiados.
EEUU ha evitado hasta ahora la participación en la guerra civil de Siria, ya que la Administración Obama no lo consideraba beneficioso para sus intereses. Esto no quiere decir que Washington tenga algún tipo de simpatía por Assad. Damasco tiene estrechos vínculos con Irán, Rusia, y la milicia Hezbollah en El Líbano. Sin embargo, EEUU ha aprendido en Afganistán, Irak y Libia, a considerar no sólo las amenazas que suponen regímenes hostiles, sino también lo que podría seguir a los mismos. En aquellos casos, cambiar el régimen terminó rápidamente enredando a EEUU en guerras civiles, cuyos resultados no han valido la pena los costos asumidos. En el caso de Siria, los rebeldes son musulmanes sunitas, con algunas de sus facciones -como el Frente Al-Nusra- con vínculos con Al-Qaeda.
Muchos alrededor del Mundo se han mostrado consternados con la cruenta guerra civil siria, y han estado pidiendo a Washington que haga algo. El Presidente Obama ha sido cauto. Washington no tiene un interés directo en el resultado, ya que todos los posibles lucen malos desde su perspectiva. Por otra parte, los que ahora son enfáticos en pedir que se actúe, serán los primeros en condenar a EEUU cuando algunos de sus ataques provoquen víctimas civiles como daño colateral. No hay formas inocuas para poner fin a una guerra civil.
Empero, la estrategia prudente de Obama dejó un cabo suelto. Expresó que no se involucraría en Siria a menos que el régimen de Assad utilizara armas químicas, a modo de disuasión. A pesar de ser Assad un líder despiadado, también es un actor racional; por tanto, la Administración Obama consideró que no haría nada que diese lugar a una intervención directa de EEUU, sin la cual ha podido contener el avance de los rebeldes, a pesar del apoyo de Arabia Saudita, Turquía, Qatar y las potencias occidentales. En consecuencia, el uso de armas químicas ha comprometido al Presidente Obama, en contra de sus mejores cálculos.
El discurso del Secretario de Estado John Kerry el pasado 26 de agosto ha construido políticamente el caso: es “innegable” que se utilizaron armas químicas en Siria, lo cual significa una “obscenidad moral”, y existen “pocas dudas” de que el responsable es el régimen de Assad, ya que es el único con esta capacidad. Aunque Assad se comprometió a permitir el acceso de los inspectores de la ONU al sitio del ataque, el Secretario Kerry sentenció que esto se ha producido “demasiado tarde para ser creíble” y lo ha acusado de “destruir pruebas”.
Ya no se trata sólo de Siria. El Presidente Obama marcó una línea roja, y esta ha sido traspasada -al menos en la verdad más ampliamente aceptada. La credibilidad es la moneda más importante en las Relaciones Internacionales. Si el Presidente Obama no hace nada, otros Estados que le son hostiles como Corea del Norte e Irán, ya no le tomarán en serio. De manera que el Presidente Obama está conminado a usar la fuerza en Siria. Sólo es cuestión de tiempo. El problema es que la mayoría de los estadounidenses está en contra de una intervención. Además, el déficit presupuestario tampoco admite una opción militar costosa.
En consecuencia, lo más probable es que el Presidente Obama se decante por un ataque punitivo limitado sin el aval del Consejo de Seguridad –debido al veto de Rusia-, y con el apoyo de la OTAN y la Liga Árabe en su lugar. Ya tiene 4 destructores emplazados en el Mediterráneo y cada uno de ellos puede lanzar entre 30 y 40 misiles crucero Tomahawk. Esto puede ser respaldado con ataques aéreos lanzados desde las bases aéreas de EEUU en Jordania y Turquía, con apoyo de los británicos y franceses, sin ingresar en la zona de alcance del poderoso sistema anti-aéreo sirio de tecnología rusa. La misión consistiría en destruir los emplazamientos que albergan armas químicas y degradar la fuerza aérea de Assad que tanto daño ha hecho a los rebeldes. Esto supone una operación más parecida al bombardeo de Libia en 1986 o el bombardeo de Irak de 1998, que a la invasión a Irak en 2003 o la imposición de una zona de exclusión aérea en Libia en 2011. Esta es la opción más barata y segura para la Administración Obama. No obstante, todo esto hace pensar en cuales serían los objetivos estratégicos, ya que una operación punitiva no sacaría del poder a Assad ni eliminaría todo su arsenal químico –mucho del cual puede estar disperso y bajo tierra-; sólo le disuadiría de volver a utilizarlo y equilibraría la guerra.
El riesgo más importante es el potencial de desbordamiento regional. A lado de Assad hoy lucha Hezbollah, enemiga de Israel, financiada y armada por Irán. Teherán ha advertido de graves consecuencias si se ataca a Damasco. De manera que, Assad o Hezbollah podrían intentar atacar Israel. Assad también ha amenazado a Turquía y Jordania.
El reto del Presidente Obama consiste entonces en efectuar una operación limitada para mantener su credibilidad y no dejar como legado otra guerra abierta para EEUU en la región. Nada fácil.
@kenopina

miércoles, 12 de junio de 2013

Hacia un nuevo liderazgo en Qatar



Oswaldo Uria
Desde que comenzaron los rumores de los problemas de salud del Emir en el año 2009, quienes siguen el desarrollo de este pequeño Estado con un poderío económico y con una creciente influencia política en el Medio Oriente desde su participación directa e indirecta en la Primavera Árabe, podían inferir que un trasferencia de mando se preparaba en los próximos meses. En ese sentido, el anuncio hecho ante diplomáticos acreditados en Doha (Irán y EEUU, según Reuters) de que el Príncipe Tamim sería nombrado Primer Ministro como un primer paso para asumir la jefatura del Estado de Qatar, no sorprende. No obstante, aclara las dudas que se generaron acerca de la fortaleza del gobierno qatarí a raíz de varios rumores de golpe de Estado que acompañaron a los de la salud de Hamad bin Khalifa.
 
Al menos unos tres rumores se han desatado en los últimos cuatro años (agosto de 2009, marzo y diciembre 2011, abril 2012), y produjeron algunos análisis sobre las contradicciones internas entre los miembros de la familia gobernante del emirato. Llamó la atención el rumor de golpe (en plena fiebre revolucionaria árabe) en diciembre de 2011, el cual fue acompañado por un aumento del 60% del salario para los empleados públicos y 120% para el sector militar de esa monarquía absoluta.
 
Por otro lado se identificaba una diferencia de visiones entre el Emir, Jeque Hamad bin Khalifa Al Thani y su primo el Primer Ministro Jeque Hamad bin Jassim bin Jabor Al Thani, siendo el Jefe de Estado más pragmático y con relaciones de amistad con todos los países aunque fueran antagónicos entre sí (claro ejemplo las relaciones con su vecino Irán y su protector Estados Unidos), mientras que el Primer Ministro, apenas bisnieto del fundador de Qatar, nunca ocultó su simpatía con los países de la OTAN, fue la cara visible de la intervención qatarí en Libia y ahora en Siria, así como embajador de la fortuna Al Thani en Europa.
 
Una segunda contradicción se identifica entre los tradicionalistas y modernistas. Un ala tradicional ve con malos ojos la apertura cultural del Emirato, principalmente el papel activo de la Primera Dama, Jequesa Moza Al Misnad, segunda esposa de Hamad (única con labor pública) y madre del príncipe heredero así como de la también activa Jefa de la Oficina del Emir, la joven Jequesa Hint.
 
La prensa europea, especialmente la británica, precisamente destaca esta contradicción dentro de un posible giro que daría Tamim hacia un gobierno más conservador,  dada su excelente relación del heredero con la Hermandad Musulmana. Con ello también se deduce un papel más activo en el conflicto de Siria, siguiendo la misma línea de su predecesor Hamad bin Jassim bin Jabor.
 
Tamim bin Hamad Al Thani nacido en 1980 y formado como su padre en la escuela militar de Sandhurst en Gran Bretaña, es el segundo hijo de Hamad con Moza y asumió en 2003 como Príncipe Heredero al renunciar su hermano mayor Jassim por razones aún desconocidas.
 
Desde ese momento ha tenido una activa carrera dentro de la administración pública, como presidente del Comité Olímpico de Qatar y miembro del COI, presidente del Consejo Supremo de Educación, Presidente de la Junta del Consejo Supremo de Información y Telecomunicaciones, entre otros cargos.
 
Pese a la juventud de Tamim, ha tenido gran experiencia en el mundo diplomático, cuando actúa como en enviado del Emir o como “vice Emir” (Naib Al Amir en árabe; Deputy Emir, en inglés) durante las vacaciones del titular. Destaca su visita a Irán en  febrero de 2010, en momentos que más se rumoreaba un conflicto entre EEUU y el país persa, con Qatar como principal blanco al alojar la base aérea norteamericana que sirvió para los ataques aéreos en Irak y Afganistán.
 
El Príncipe Tamim no ha demostrado grandes diferencias políticas con su padre y los temores de que sea más conservador que el actual Emir, quizás quede en medidas “cosméticas” como la restitución del árabe como idioma principal en la Universidad de Qatar. Pero la política económica de apertura a las inversiones pero con participación nacional, la modernización en infraestructura, el posicionamiento internacional a través de la adquisición de compañías y de tierras en el exterior, su participación en el conflicto de Siria a favor de la oposición rebelde, su labor para consolidar el gobierno libio, permanecerá.
 
La organización del Mundial de Fútbol en 2022 y su perenne aspiración a ser sede olímpica (aspiración lanzada personalmente por Tamim) acelerarán irreversiblemente al país más rico del Mundo a una apertura cultural. La deficiencia en mano de obra calificada, generalmente proveniente de Occidente también es un catalizador para que las restricciones de origen islámico se relajen.
 
No se percibe grandes cambios en el apoyo de Qatar a la causa Palestina, pues en el año 2011 en el Foro de Doha, el Príncipe Tamim urgió a presionar más a Israel para implementar las convenciones internacionales pertinentes a ese problema. No obstante, el apoyo a Hamas y Hezbollah mostrado por Qatar, pudiese ser suspendido gracias a la amistad del Heredero con los Hermanos Musulmanes, de confesión más sunita.