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martes, 17 de mayo de 2016

Geopolítica y guerras en el Mundo


Prof. Eloy Torres

El siglo XXI se las trae. Se observa la diferencia con el XX, pues, entonces, ese fue ideológico, rico y complejo, en tanto que el XXI se muestra difuso, poco denso y se mueve con una grave y peligrosa simplicidad. Las cartas están sobre la mesa: hay un recorrido agresivo del populismo en el Mundo, la amenaza del fundamentalismo islámico y el debilitamiento del liderazgo político de la Unión Europea, concretamente: Merkel en Alemania y Hollande en Francia. El surgimiento de lo que llamó The Wall Street Journal, la Trumpery Tendency (la tendencia engañifa) un poco para parodiar y ridiculizar las “ideas” del candidato republicano Donald Trump. Según los conocedores, sus ideas tienen mucho en común con las de los seguidores del partido de los “know nothing” de los años 1840 y 1850, conocidos por su empeño anti-católico y anti-inmigrante. Fueron fuertes electoralmente en Chicago, Washington y San Francisco; llegaron a gobernar a Massachusetts.

Hoy vemos a Donald Trump moverse, en el terreno populista con facilidad y con un peligroso empeño de “prohibir” el ingreso de musulmanes a territorio estadounidense y en construir un muro (pagado, por México, según Trump) entre ese país y EEUU. El populismo, no es nuevo; siempre ha existido en la sociedad norteamericana, como en todo el Mundo. No es exclusivo de América Latina. En EEUU, aparecen y desaparecen, según la ocasión. Aprovechan los eventuales momentos de división de algunos de los partidos centrales de ese país. Igual ocurre en Europa. La retórica anti-migratoria se muestra amenazante y peligrosa en el Mundo. Por ejemplo, cada país miembro de la Unión Europea enfrenta el drama del populismo montado en la citada retórica anti-migratoria. La clase media de estos países es presa fácil del discurso populista. Apoyados en la impopularidad de ciertas decisiones políticas; estas fuerzas extienden sus tentáculos para reclamar la independencia de sus países de Bruselas. Ésta, conduce los destinos de todos los países insertos en la Unión Europea. Hay muchos ejemplos a tomar en consideración: la postura de algunos países de Europa Central frente a la migración (verbigracia, Hungría y Austria) y el ingreso de Gran Bretaña al euro túnel. Es todo un drama que debe encontrar su solución.

La realidad amenazante del “Estado Islámico” es grave. Son el breakfast de las noticias sorpresas todas las mañanas en el Mundo. Sorpresas, por demás, nada agradables y, que en su mayoría, tiene que ver con el Medio Oriente, lo que nos indica un recrudecimiento para lo que queda de este año 2016. Las noticias sobre los enfrentamientos sectarios entre shiítas y sunitas, esconden el entramado geopolítico de algunos países en la zona (Arabia Saudita, sunita ella, frente a Irán, shiíta él) y apuntan a una espiral de conflictos aún mayor. Patéticamente se  observa el apoyo de Rusia, aliada de Irán, a la gestión de Bashar al-Assad en Siria, aunado a ello, los riesgos por el debilitamiento de los precios de la materia prima que proviene de los subsuelos áridos del Medio Oriente: el petróleo. Para EEUU es prioritario acabar con las redes terroristas del “Estado Islámico”, para lo cual debe respetar lo específico de esa cultura. No confundir el Islam con el fundamentalismo islámico, representado por esas minorías violentas. Una política equivocada, como la inacción misma o una acción poco eficaz, fortalece a esos grupos y potencia la geopolítica de los factores que le adversan, entre ellos Rusia, China e Irán.

Otro elemento que adquiere relevancia, aunque en silencio, manifiesta pues su creciente presencia en el Mundo, como un factor decisor en materia de política internacional. Nos referimos a China y lo que ella implica para sus relaciones con EEUU. China es una realidad geográfica y poblacionalmente hablando significativa. Un verdadero gigante. Son muchas las discrepancias, las cuales pueden servir para un creciente enfrentamiento de grandes proporciones. Felizmente las discrepancias pueden ser atenuadas por la existencia de enemigos comunes: el terrorismo y el cambio climático, por ejemplo.

Para China, según la axiología de su política exterior, es vital el nivel de confianza entre los actores. Si la confianza no existe, entonces no hay posibilidades de paz. Ahora, la falta de confianza entre EEUU y China es mutua. Washington y Beijing se miran con suspicacia. Algunas decisiones políticas, de lado y lado, contribuyen al enrarecimiento del clima de desconfianza mutua. EEUU condena las decisiones de China en materia de ambiciones territoriales, luego desaprueban las excelentes relaciones chinas con Rusia.  Xi Jinping  y Vladimir Putin hacen esfuerzos por ampliar su poderío militar, particularmente el chino. Luego hay que sumar las graves y monumentales diferencias en los sistemas políticos dominantes en ambos países, como toda la axiología que mueve a sus pueblos. Decíamos que hay un elemento que ayuda a ser optimistas. Las diferencias pueden atenuarse en este complejo tablero de ajedrez, pues los intereses nacionales de ambos países coinciden en algunas áreas. Los Presidentes Barack Obama y Xi Jinping dejaron entrever sus coincidencias a propósito de la firma del Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático y sobre el cual, recientemente, el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) desatacó, en un documento, como un hecho muy positivo.

La Unión Europea confronta amenazas políticas al interior de ciertos países: Francia y Alemania. La popularidad de sus líderes: François Hollande y Angela Merkel está en baja. Ellos ya sienten los rayos del sol un tanto más abajo de la espalda, por debajo de su cintura. No obstante, gracias a problemas urgentes a resolver, su realidad se muestra como un salvavidas. Las tensiones generadas por ciertos elementos les ayudan a mantenerse en el poder hasta el 2017. En consecuencia los ataques terroristas en Francia como el flujo de inmigrantes en Alemania, representan una serie de provocaciones para estos países y para los valores de la Unión Europea. Como también existe la posibilidad que su gravedad pudiere afectar su permanencia en el poder hasta 2017, fecha cuando expiran sus mandatos. Sin embargo, la mayor parte de las opiniones apuntan, que estos líderes podrán resistir la crisis al bloquear las tendencias “revoltosas” en ciertas zonas de sus poblaciones.

Por otra parte hay una tendencia a mantener vivo el conflicto por Ucrania. Continúan las tensiones. Rusia no acepta dejarse encerrar, y no querer, de repente, despertar sin una salida segura al Mar Mediterráneo: es una constante en su política exterior. No se trata de que Putin sea malo o bueno, bonito o no, carismático o no. Es el interés nacional ruso. El mismo existe desde varios siglos: No permitir ser encerrados, como dicen ellos, sin salidas a las aguas cálidas. Es un punto de honor para ese país, como podría serlo para cualquiera. Kissinger y otros analistas lo han recalcado en varias ocasiones, además es explicable desde el punto de vista de Rusia. Hay que colocarse en sus zapatos; así no nos guste.

Otras tensiones en el mundo: el Asia y el Pacífico no observan grandes cambios. El ISIS mantiene al mundo con una zozobra bélica. Siria, un escenario sangriento; como tampoco, Iraq muestra señal alguna de ser “una verdadera primavera árabe”, sino, como hemos dicho en otrasocasiones, es: un infierno árabe, bombeado, en su propagación, con el petróleo que subyace en sus desérticas arenas. Muchos dicen: estamos sentados en un barril de pólvora. Ello muestra destellos de veracidad, por la indiferencia que hay para encontrar la solución. Crudamente pensamos en la inminente posibilidad de un conflicto generalizado que podría destruir al Mundo.

Corea del Norte es un peligro. Ya sabemos que Kim Jong–Un, es un dictador, heredero del poder de su padre y abuelo, quien juega a ser un factor decisivo en las relaciones internacionales. Esperemos sea eso: un juego. Mas, algunas cosas nos inducen a concluir que ello no así. Es realmente un peligro. China, su principal sostén geopolítico en la zona, acusa cansancio, gracias a esas peligrosas “tremenduras” de Pyongyang, por lo que es posible de un paso para intervenir en ese país. Nada está descartado. Es la geopolítica china que apunta a resolver esa realidad, pues Corea del Norte es realmente un creciente peligro no sólo para Corea del Sur o Japón, sino directamente para Beijing. Una decisión de esa magnitud, contaría con la colaboración de Moscú y el aplauso de Occidente.

Entre China y la India, a pesar de existir un permanente estado de tensión, no menos cierto es que ambos buscan una situación de equilibrio. Entre los dos suman más de tres mil millones de seres humanos, por lo que es comprensible que ellos prefieran encontrarse más en las coincidencias, que en los conflictos generados por las diferencias. En tanto que  Pakistán exuda serias contradicciones. Tanto China como la India, aunque esta última prisionera de un esquema de confrontación con Islamabad, prefieren un entendimiento global en la zona. Pakistán en procura de aumentar su estatura estratégica ha hecho ciertos movimientos en el Océano Índico que generan inquietud en la geopolítica de la India. En tanto que China no quiere ver una alianza entre Vietnam y Japón. Este tipo de situaciones aumenta los niveles de tensión en el Mundo.

Por su parte, el Medio Oriente muestra más que petróleo. No sólo hay que hablar sobre el “Estado Islámico”, Irak, Gaza, Siria o Irán, Israel o el Líbano. Son muchos otros, los factores presentes en esa zona. Todo es  confuso y muy complejo, como peligroso. Israel tiene el arma nuclear, Irán tiene tecnología nuclear sensible. Hay que agregar la especulación sobre si el reino saudita dispone de un sistema balístico actualizado. Teherán ayuda al régimen de Assad, mientras que Israel fortalece sus sistemas de defensa anti-misiles. Están las “bravuconadas” y actos de terror del  irregular ejército del “Estado islámico”. En tanto que EEUU han procurado por la vía diplomática impedir que Teherán desarrolle una bomba nuclear. Todo, repetimos, es muy complejo y difícil de controlar.

Rusia y la OTAN se enfrentan. La realidad es superada por la sin razón geopolítica. Ucrania puede ser convertida en la excusa para la guerra. Rusia amenaza en ampliar la capacidad de sus fuerzas armadas para enfrentar a la alianza atlántica. Se reedita la vieja y tenebrosa pesadilla de encerrar a Rusia y amenazar a China: ¡Mahan y Mackinder vivant!

La acción del Atlantismo para minimizar la estatura estratégica de Rusia, de conformidad con el viejo sueño de los citados Mahan y Mackinder, forzó la anexión de Crimea; ello obligó a reevaluar esas relaciones y estamos frente a un estado de tensión, más grave desde el final de la Guerra Fría. De todos modos la reacción de la OTAN es y puede ser limitada. Son muchos los escenarios que los EEUU confrontan: Rusia, China e Irán. Por lo que hay que evaluarla realidad. Rusia se opone a permitir el posicionamiento de bases alrededor de su territorio. Ello la colocaría a tiro de cañón de la OTAN. Estudiar la historia es conveniente para ponderar la difícil y compleja realidad que ha normado las relaciones del Atlantismo con Rusia.

Las relaciones internacionales en el siglo XXI nos ofrecen una simplicidad de respuestas. No hay ideologías, ni comunismo ni imperialismo. Lo que mueve a los actores es la potenciación y promoción de su interés nacional. Éste, no puede ser sino salvaguardar su territorio; no enajenarlo a otros y evitar situaciones peligrosas a sus pueblos. El Mundo en esta centuria XXI permite que cada actor fije una política exterior, no ideologizada, sino centrada en todos los miembros de cada sociedad; jamás fijarlo en un gobernante. Éstos mueren, desaparecen y tras ellos no queda nada. Lo que importa es salvaguardar al país, sus recursos, soberanía y dignidad.

Lamentablemente, Venezuela se encuentra desde hace 17 años un abandono generalizado. Ahora, en materia internacional es gravísimo. Los gestores del gobierno en esa materia no comprenden o no quieren comprender que el Mundo se mueve hacia la consecución del interés de cada actor; éste se expresa, repito, en promover al país, evitarle conflictos imprudentes y disputas territoriales y marítimas, ganar mercados para sus productos, dignificar al país y no a un grupúsculo político, entre otros. Se debe observar al Mundo globalmente, pues es un sistema y confronta muchos problemas, cuyas respuestas no pueden reducirse al discurso simplista y maniqueo del “imperio y dignidad de los pueblos”. Venezuela, es huérfana de una política exterior seria y acorde con esta compleja realidad y de defensa del interés nacional. Pero, en su lugar estamos perdidos y actuamos cual carrito chocón, con insultos fáciles de pronunciar y difíciles de olvidar o borrar de los anales de la historia de las relaciones internacionales.Todo aquel que observe una postura crítica con el gobierno, es víctima de ellos, gracias a esta agresiva diplomacia, por demás, virulenta e irracionalmente ideologizada, mientras al interior, padecemos una dolorosa crisis económica y humanitaria.

@eloicito

miércoles, 21 de octubre de 2015

Putin, petróleo y el “efecto Pigmalión”


Dr. Kenneth Ramírez

Si una situación es definida como real, aunque no lo sea, tiene efectos reales en términos de comportamientos propios, expectativas y estímulos a terceros. Con el tiempo, lo irreal o falso se vuelve verdadero. La psicología social denomina este fenómeno “profecía autocumplida” o “efecto Pigmalión”; en recuerdo de la historia mitológica griega de aquél Rey de Chipre que cansado de buscar una esposa cuya belleza correspondiera con su ideal, esculpió una estatua con los rasgos más hermosos que podía concebir, y tras quedar enamorado de su obra, le imploró con tanto fervor a la diosa Afrodita para que le diera vida, que ésta cumplió su deseo.

El Presidente ruso, Vladimir Putin, es un líder con una mentalidad moldeada por la Guerra Fría –fue agente de los servicios de inteligencia soviéticos KGB. Esto le lleva a tener una profunda desconfianza en Arabia Saudita, ya que considera que el finado Rey Fahd ayudó a Ronald Reagan a destruir la Unión Soviética inundando el mercado petrolero en 1986. Por extensión, ha considerado que la guerra de mercado lanzada por el Ministro de Petróleo saudita, Alí Al-Naimi, contra los productores esquistos de EEUU –la cual ha generado una caída de 60% en los precios del petróleo en el último año-, es en realidad un castigo saudita a Rusia por apoyar a Irán y Assad en Siria, y una ayuda a su aliado Barack Obama en el conflicto de Ucrania. Esto quedó en evidencia en una declaración de Putin donde señaló que “hay un elemento político” en una caída de precios que ha generado un difícil cuadro económico en Rusia: Déficit presupuestario, devaluación del rublo en 43%, contracción del PIB en -3,8% para 2015, inflación en 16,7% -la más alta en 13 años-, y caída de reservas internacionales hasta 340 millardos de dólares.

Con un mercado signado por una demanda débil y un exceso de oferta de 2 millones de barriles diarios, y dada la poca disposición de Riad y Moscú a recortar producción, la intervención de Putin en Siria iniciada el pasado 30 de septiembre -la mayor fuera del antiguo espacio soviético desde la invasión de Afganistán en 1979- con bombardeos masivos y el despliegue de un batallón de infantería de marina en Latakia, es una respuesta a la supuesta reedición por Washington y Riad de la estrategia de 1986. Hasta ahora la jugada de Putin ha tenido poco impacto en los precios, pero en sus cálculos, esto podría cambiar por 3 razones.

En primer lugar, aumentará la presión financiera de Arabia Saudita que apoya a los rebeldes sirios que luchan contra Assad, contra la franquicia de Al-Qaeda en Siria –el Frente Al-Nusra-, y contra el Estado Islámico de Irak y Levante –por sus siglas en inglés, ISIS- a la vez. Riad también encara un déficit presupuestario y un descenso de sus reservas tras la caída de sus ingresos petroleros, la amplia política de subsidios para tener apaciguada a su población y el apoyo a sus aliados en las guerras abiertas en Siria y Yemen donde se enfrenta indirectamente a Irán por el liderazgo regional. Para contener esto, el Rey Salman ha ordenado un recorte de gastos que ha generado malestar en la Casa Real, desde donde han trascendido cartas de algunos Príncipes llamando a relevarlo por incapacidad mental y a sus dos Príncipes herederos por mala gestión. Frente al dilema de arriesgar la sobrevivencia de la dinastía o mantener la guerra petrolera supuestamente delegada por EEUU contra Rusia, Arabia Saudita retrocedería.

En segundo lugar, la presencia rusa agrega inestabilidad a una región ya muy convulsionada, y vital para el mercado petrolero. Aunque el riesgo geopolítico no se refleja actualmente en los precios que siguen por debajo de 50 $/Bl, esto podría cambiar ahora que Putin busca construir una esfera de influencia a partir del eje shiíta, tras la firma del acuerdo de cooperación en materia de inteligencia con Irán, Irak, la Siria de Assad, y con el apoyo de Hezbollah desde El Líbano, contra ISIS como coartada diplomática. Esto ha sentado muy mal en Turquía y Arabia Saudita, lo cual podría atizar los choques entre sunitas y shiítas en varios escenarios.

En tercer lugar, Rusia ha fortalecido a Irán como rival regional de Arabia Saudita, tanto al apoyar a Assad como aliado en común, como al posibilitar su regreso al mercado petrolero con la firma del acuerdo nuclear. Teherán forzaría a un recorte de producción de Riad dentro de la OPEP, y fuera de la misma ante la necesidad saudita de dinero para poder encarar la puja geopolítica de su rival.

El Príncipe heredero Mohamed bin Salman se reunió con el Presidente Putin al margen del Premio de la Fórmula 1 celebrado en Sochi a principios de octubre, para transmitirle el malestar saudita con su aventura siria. De aquí sólo trascendieron vagos llamados a la cooperación y a mantener consultas, así como la reiteración rusa de que el objetivo de su intervención es derrotar a ISIS. Acto seguido, Saudi Aramco empezó a vender petróleo con amplios descuentos -de hasta 1 $/Bl- a refinerías en Europa -el mercado donde Rusia destina 62% de sus exportaciones petroleras-, incluso en Polonia -vecino de Ucrania, con un fuerte nacionalismo anti-ruso y catalizador de los esfuerzos para reducir la dependencia europea de Moscú-, donde ya busca adquirir almacenamiento en Gdansk.

Ahora que Arabia Saudita considera que Rusia se ha aliado estrechamente con el eje shiíta liderado por Irán en Medio Oriente, mantendrá su estrategia de defensa de cuota de mercado y la amenaza al mercado premium de Rusia. Putin ha sido víctima del “efecto Pigmalión” con su intervención en Siria, desencadenado la guerra petrolera que desde un principio consideró que existía. En este contexto, la reunión técnica que se celebrará mañana entre países OPEP y No OPEP en Viena, donde Venezuela promoverá el establecimiento de un sistema de bandas con un piso de 70 $/Bl y un objetivo posterior de 100 $/Bl, luce con muy pocas probabilidades de éxito. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

miércoles, 15 de julio de 2015

Túnez: La lucha por ser el Oasis en el Desierto


Lic. Iván Rojas Álvarez

En diciembre de este año se cumplirán 5 años del inicio del fenómeno que todos conocemos como la Primavera Árabe. De toda esa explosión de protestas y demostraciones en las calles y plazas del Medio Oriente, sólo un Estado ha sido capaz de transitar a la democracia en una revolución mayormente civil y pacífica, lo cual más de un “analista” pensó sucedería en toda la región sin mayores traumas. La República Tunecina ha redactado una constitución, pasado ya por dos elecciones pacíficas, presidenciales y legislativas, además de tener dos partidos bastante diferentes, el Ennahda, islamista moderado, y Nidaa Tounes, secular, que han competido durante estos años por la preponderancia de la escena política sin los choques ni la violencia que, por ejemplo, han plagado el intento democrático fallido en Egipto.

Pero como es bien sabido la pequeña República Norafricana ha sido golpeada ya dos veces este año por ataques terroristas de inmensa cobertura mediática, el ataque al Museo Nacional del Bardo en marzo y el ataque en la ciudad de Sousse hace apenas un par de semanas, los cuales dejaron 22 y 38 fallecidos respectivamente, en su mayoría turistas extranjeros. Estos ataques revelan que a pesar de los avances que Túnez ha tenido en materia política, está lejos de tener una situación realmente estable, y es que el país enfrenta una cantidad de retos bastante importantes que tiene que superar para poder convertirse en el Estado pujante y tranquilo que está en toda capacidad de ser.

Habría que mencionar primero a grandes rasgos porque Túnez pudo donde Siria, Egipto y Libia han fallado; y es que este país tenía la combinación de tradición secular, nivel educativo alto, relaciones con los Estados europeos, e institucionalidad remotamente desarrollada que los otros sencillamente no tenían, además del hecho de ser un Estado territorialmente más pequeño, lo cual facilita que los movimientos consoliden su presencia en todo el país, a diferencia de Libia donde el aislamiento y las distancias han generado gobiernos paralelos y territorios rebeldes.

En este mismo orden de ideas vale aclarar que antes de la llamada Revolución de los Jazmines, que sacó del poder a  Zine El Abidine Ben Ali, Túnez era considerada una de las economías más competitivas de África, y uno de los Estados con mejor nivel de vida de Medio Oriente, excluyendo a las monarquías del Golfo.

Sin embargo el país enfrentaba, y aún enfrenta de hecho, altas tasas de desempleo, sobre todo desempleo juvenil, amplia corrupción administrativa, un sistema monetario que no fomentaba la producción nacional y un Estado policial y represivo que no pudo sostenerse ante la explosión revolucionaria. Muchos de estos problemas han sido tratados de solucionar por el actual gobierno, encabezado por el Presidente Baji Caid Assebsi, sin llegar al éxito esperado, lo cual muchos concuerdan es parte de la razón por la cual ha habido un auge en los ataques terroristas en el país, además del hecho de que Túnez es el Estado que más combatientes extranjeros ha proveído a las filas de ISIS, una cifra que ronda 3000 ciudadanos.

En estos momentos el país se encuentra en Estado de emergencia debido al ataque terrorista más reciente, se han hechos múltiples arrestos, se ha allanado mezquitas no autorizadas que supuestamente han extendido mensajes de violencia, e incluso se ha declarado el plan de construir un muro que cierre la frontera con la vecina Libia, actualmente un Estado fallido donde ISIS ha encontrado áreas donde establecer operaciones, y en donde se estima que los dos perpetradores del ataque al Museo del Bardo recibieron entrenamiento.

Pero la pregunta es qué otras medidas puede el gobierno generar para defenderse de la inestabilidad que acecha toda la región, pues a pesar de que las pérdidas humanas son infinitamente más importantes, no se puede dejar de apreciar el golpe que un solo ataque, perpetrado por un solo hombre, ha hecho al turismo del país, en donde playas rebosantes de turistas europeos se han convertido en un campo de arena vacío con tumbonas y sombrillas regadas por doquier, lo cual representará millones de dólares en pérdidas para el país.

Habría que ver este problema como uno integral, en donde medidas puramente económicas o puramente de seguridad no van a ser suficientes, ni tampoco se le puede abordar como un problema solamente tunecino, pues todos estamos más que consientes de la situación actual de toda la región. Entonces el gobierno debe comenzar por profundizar las medidas que dinamicen la economía, sobre todo la agricultura, industria y minería, que tienen capacidad exportadora, y que están deprimidas en la actualidad por problemas como la sobrevaluación de la moneda y la falta de cultura competitiva debido a los controles de importación aún en pie que son heredados del gobierno anterior.

En el plano de la seguridad, se debe caminar por la fina línea que divide a un Estado eficiente en la persecución y captura de sospechosos y criminales, con la de retroceder en el proceso de apertura del país y volver a las prácticas represivas del pasado, debate que hemos visto llevarse con bastante controversia en el parlamento desde el año pasado, y que los ataque terroristas en 2015 han dado fuerzas renovadas. Además, Túnez debe aprovechar sus buenas relaciones con Occidente para coordinar mayor apoyo internacional en su lucha contra el extremismo, pues como los recientes ataques terroristas en Siria, Kuwait y Francia demuestran, esta es una amenaza transnacional, y ningún Estado está preparado para afrontarla en solitario.

La República Tunecina debe continuar el lento proceso de limpieza y afinación institucional que todo régimen en transición a la democracia debe llevar a cabo, pues la corrupción, el clientelismo y otros males de la administración pública no hacen sino sembrar desconfianza y resentimiento en el gobierno, el cual ya ha generado rechazo en la juventud del país, la misma que tomo las calles en primer lugar. Para finalizar habría que decir que, más allá de ciertas circunstancias coyunturales de la región, este país no está pasando por un proceso tan diferente al que otros Estados en procesos de transición han experimentado, por ejemplo Venezuela en 1958 enfrentó muchísimos problemas políticos e incluso experimentó varios intentos de golpes de Estado antes de cumplir su primera década como Estado democrático. Entonces, el camino es complicado, el proceso es lento, pero existen todas las herramientas para que el legado de Mohamed Bouazizi y la revolución de los Jazmines perduren.

@IvanRojas92

jueves, 2 de julio de 2015

Rusia y la OPEP: una difícil coordinación


Dr. Kenneth Ramírez

Rusia enfrenta una nueva crisis asociada al mercado petrolero. En 1986, el desplome de los precios tras el abandono de Arabia Saudita de su rol como productor de equilibrio –swing producer- condujo a la caída de la Unión Soviética (URSS). El hundimiento de los precios debido a la Crisis Asiática y la guerra entre productores –entre ellos Venezuela y Arabia Saudita-, produjo una fuerte recesión económica y el impago de la deuda -el llamado “Efecto Vodka”- en 1998, lo cual llevó a renunciar a un enfermo Boris Yeltsin y trajo a un desconocido Vladimir Putin al poder. Posteriormente, Rusia se vio brevemente afectada por la corta caída de precios a raíz de la crisis financiera de 2008. Y, finalmente, la caída de los precios de este último año debido a la débil demanda petrolera y la guerra de jeques contra esquistos, aunado al efecto de las sanciones impuestas por el conflicto de Ucrania, han generado pérdidas de alrededor de 160 millardos de dólares, una dura recesión económica -el FMI estima una contracción del PIB de 3,8% en 2015 y 1,1% en 2016- y un escollo para las ambiciones globales de Putin.

La diplomacia petrolera venezolana se esforzó en los últimos meses en materializar una coordinación entre Rusia y la OPEP para realizar recortes conjuntos y apuntalar los precios. Esto se tradujo en tres visitas del Presidente Maduro a Moscú, y cuatro del Ministro de Petróleo, Asdrúbal Chávez, desde diciembre de 2014. Sin embargo, en lugar de recortes, la producción petrolera rusa ha aumentado en 200 mil barriles diarios (MBD) respecto a 2014, hasta alcanzar 10,7 millones de barriles diarios (MMBD) en junio de 2015 –récord de la era pos-soviética. Existen varias razones que explican esta posición de Rusia.

En primer lugar, el rol de las ideas. Cuando los precios empezaron a caer, la incertidumbre era creciente y Venezuela iniciaba contactos para eventuales recortes coordinados; el Ministro de Energía ruso, Alexander Novak, contrató un estudio del centro de pensamiento –think tank- Instituto Skolkovo liderado por el experto Grigory Vygon. Dicho informe concluyó que la OPEP no cooperaría debido a la posición saudita de expulsar del mercado a los productores menos eficientes; agregando que, si Rusia decidía recortar, Arabia Saudita y Libia tomarían su cuota de mercado en Europa. Además, esto agravaría los problemas presupuestarios de Rusia. Por ello, el Ministro Novak y el Presidente de Rosneft, Igor Sechin, optaron por no acordar recortes en una reunión a puerta cerrada en el Hotel Grand Hyatt de Viena, donde acudieron el Ex-Canciller Rafael Ramírez; el Ministro saudita Alí Al-Naimi, y el Ministro de Energía de México, Pedro Joaquín Coldwell, días antes de la 166° Reunión Ministerial de la OPEP, el 25 de noviembre de 2014.

En segundo lugar, la desconfianza entre Moscú y Riad. Putin considera que el finado Rey Fahd ayudó a Ronald Reagan a destruir la URSS inundando el mercado en 1986, y años después lanzó una guerra de precios para frenar la recuperación de su industria petrolera rusa ocasionando el “Efecto Vodka”. Tomando en cuenta estos antecedentes, Putin entendió que “hay un elemento político” en la caída de precios. Es decir, la posición saudita de no defender los precios también buscaba castigar a Rusia por apoyar a Irán y Assad en Siria, y ayudar a su aliado Barack Obama en el pulso con Putin por Ucrania. Por su parte, Riad considera que Moscú jamás ha colaborado con la OPEP, e incluso cuando ha acordado hacer recortes conjuntos como en 1999 y 2008, realmente no los ha materializado y ha aprovechado para tomar la cuota de mercado del grupo.

En tercer lugar, consideraciones técnicas y económicas. El 85% de la producción proviene de campos maduros en zonas con un clima hostil. No resulta fácil para Rusia realizar recortes y luego recuperar producción. Por lo tanto, Moscú ha estimado conveniente dejar caer el rublo en 50%, disminuir los impuestos petroleros y aumentar la producción. Adicionalmente, de su participación en el 6° Seminario Internacional de la OPEP realizado el 3 de junio de 2015, el Ministro Novak extrajo un potente argumento: Los precios se han estabilizado en 60 $/Bl y se recuperarán en los próximos dos o tres años; ergo, Rusia tiene reservas financieras suficientes -398,9 millardos de dólares- para capear el temporal.

No obstante, estos cálculos parecen estar minusvalorando algunos elementos. Los productores de esquistos de EEUU están siendo mucho más resistentes de lo esperado y algunos informes señalan que sin recortes los precios apenas se recuperarán desde el nivel actual para alcanzar los 75 $/Bl en 2025. Con precios deprimidos y sanciones, la industria petrolera rusa no va a ser capaz de repetir el “milagro de Siberia Occidental” que siguió a 1998. Se han agotado los campos baratos. Las reservas por explotar están en zonas remotas de Siberia Oriental, en aguas del Ártico, o son yacimientos de esquistos, que requieren tecnología que ha sido objeto de sanciones. Además, el clima de inversión se ha deteriorado con el arresto de Vladimir Yevtushenkov y la toma de su empresa Bashneft –sexto productor ruso con 320 MBD- en 2014, lo cual recordó el caso de Mikhail Khodorkovsky y la nacionalización de los activos de Yukos en 2004 –que consolidó a Rosneft como empresa petrolera nacional con 40% de la producción rusa. En consecuencia, la Agencia Internacional de Energía ha señalado una caída de producción de 560 MBD en 2020. Antes pronosticaba que alcanzaría 11 MMBD en 2019, cerca del récord de la URSS de 11,4 MMBD en 1988.

Esta crisis debería estimular a Rusia a introducir reformas para disminuir su dependencia de los hidrocarburos -68% de sus ingresos por exportaciones-, cerrar el capítulo de Ucrania a través de los acuerdos de Minsk y coordinarse con la OPEP para rescatar los precios del petróleo -siendo positiva la reciente visita del Príncipe heredero Mohamed bin Salman a San Petersburgo. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

domingo, 8 de marzo de 2015

El Medio Oriente y el fin de los Acuerdos Sykes – Picot


Prof. Eloy Torres
De las lecciones sobre Historia de la Diplomacia que impartiese el Embajador, Profesor y amigo, Demetrio Boersner destacan unos elementos sobre el Medio Oriente como un escenario  marcado por la inestabilidad. Dos elementos sobresalen: Los acuerdos Sykes- Picot y el petróleo.

El primero, es decir, los acuerdos Sykes- Picot, fue un acuerdo secreto en 1916 entre Francia y Gran Bretaña para establecer las fronteras en toda la zona. En el fondo la idea era repartirse los territorios, una vez derrotada la alianza de los Imperios centrales y el Imperio Otomano. Hemos dicho en otras ocasiones que Rusia estaba incluida en esa ecuación; pero, la Revolución bolchevique modificó esa intención geopolítica. Esos acuerdos fueron bautizados con los nombres de quienes los firmaron: Sir Mark Sykes de Gran Bretaña y François Georges-Picot de Francia.

El segundo elemento es el petróleo. Todos sabemos de la enorme riqueza de ese rubro negro en el subsuelo de esas arenas que hoy arden gracias a la sangre de sus habitantes. Muchos invocan  el hecho religioso, como un detonador determinante; pero, en realidad lo que está detrás de todo ese drama es el oro negro. Muchas veces los analistas se dejan llevar por la prisa mediática. Lo imprevisible de los acontecimientos los arropan y los marcan; pues, nunca alcanzan a descifrar el acertijo; que no es por el idioma árabe, sino que es algo que va más allá de la barrera del idioma. La primera equivocación fue bautizar al proceso que sacudió la polvareda de las arenas árabes, como una  “Primavera Árabe”. Craso error. El mundo árabe no busca la democracia al estilo occidental. Ellos todavía son prisioneros de un esquema conjugado: política, religión y cultura. No hay secularización como ocurrió con el Occidente.

En esa realidad hay una multiplicidad de actores que al mismo tiempo exuda una variedad de visiones e intereses. Ello implica un reacomodo en su situación geográfica. La Invasión de Sadam Hussein en 1990 a Kuwait fue una señal de alarma que apuntaba desconocer los acuerdos Sykes-Picot y que casi nadie observó. Hoy toda esa zona comienza buscar asientos para discutir su realidad. Ella está formada por varias expresiones: los Estados periféricos: Irán, Turquía, Egipto; los Estados centrales que dibujan una media luna geográfica: Israel, Jordania, Irak, Libia y Siria y los Estados del Golfo: Kuwait, Emiratos Árabes, Arabia Saudita, Bahréin, Omán, Qatar y el Yemen. Ciertos analistas incluyen a los de la zona del Cáucaso y del Asia Central de las antiguas repúblicas soviéticas. Todas, a excepción de Israel, tienen un denominador común: el Islam. En una ocasión escribimos sobre el Nuevo Medio Oriente. Hoy se habla de un Medio Oriente ampliado. Éste concepto surgió en el año 2004, durante la Cumbre del G-8 que apuntaba a la extensión de otras zonas geográficas como los del cuerno de África, Sudan, Afganistán y Pakistán. Esta tesis fue retomada por la entonces Secretaria de Estado de EEUU, Condolezza Rice. Esa opinión fue considerada como una nueva estrategia de EEUU para repensar sus intereses en la región con miras a fortalecer el corredor euroasiático con el cual ellos estarían ampliando su influencia hacia el Asia-Pacífico. Es un nuevo Medio Oriente o un Medio Oriente ampliado.

Lo interesante de las ciencias sociales es que el lenguaje mediático incorpora conceptos novedosos. Esto viene a cuento, pues la noción de “Primavera Árabe” introdujo un nuevo elemento discursivo: el MENA. Es decir el Medio Oriente y Norte de África. Aunque no todo se resuelve tan fácilmente. La conflictividad en Siria e Irak ha cambiado todo el discurso y generado el surgimiento de un nuevo paradigma para analizar esta realidad. Hay una complejidad conflictual que se siente en el norte de la zona que abraza al Mediterráneo y que alcanza a Pakistán  El surgimiento del ISIS, el Estado Islámico o el Califato, al principio siglo XXI coloca sobre la mesa de discusión, la posibilidad de reconstruir las fronteras del Medio Oriente, el cual hoy se pretende llamar, ampliado.

El tema de la recomposición fronteriza de esa conflictiva zona no es nuevo. Por lo menos ya ha sido tratado tímidamente por los analistas estadounidenses, aunque no reflejen la definitiva, como oficial, postura del gobierno de EEUU. Nos encontramos con el caso de los kurdos y el  Kurdistán. Éste ya comienza a  mostrar un rostro con forma de mapa. Todos los actores de la zona lo piensan, incluso Turquía, como fórmula para disminuir la conflictividad. Luego del desastre que significó la intervención unilateral de los EEUU en Irak, éste se ve amenazado ante la posibilidad de ser “descuartizado” en tres partes: el Kurdistán, el shiíta y el sunita. El petróleo hace acto de aparición; ese Estado sunita no tendría el oro negro. Irán quedaría como un Estado shiíta puro en esencia y marcado por su visión zoroástrica y perdería territorios en detrimento del Azerbaiyán y del Kurdistán. Azerbaiyán podría convertirse en el punto de apoyo que tendría los EEUU en la zona. El reino de Arabia Saudita también perdería territorios que obtendrían tanto el Yemen como Jordania. Hay versiones según la cual Medina y La Meca se convertirían en un Estado islámico sacro, cuya forma se inspiraría en El Vaticano.

Israel volvería a las fronteras de antes de 1967. Recuérdese que Kissinger habló de la necesidad de que Israel se entendiese con sus conflictivos vecinos. De esta manera, Israel sobreviviría y no desaparecería del mapa. Siria, por su parte, perdería su acceso al Mar Mediterráneo y Rusia no contaría más con su base en Tartus. El Líbano ganaría. Afganistán ganaría en tanto que Pakistán pierde en ese arreglo, particularmente por la mirada satisfecha de su vecina: India.

La tragedia de Siria e Irak potencia este onírico proyecto, cuya viabilidad dependerá del elemento racional que aborde las mentalidades de los decisores. Los últimos hechos entre los cuales destaca los fait accompli de las accidentadas conversaciones entre los líderes, el turco Erdogan y el kurdo Berzani, con un notable giro hacia un entendimiento en la zona, hace que los perdedores en la I Guerra, hoy saldrían beneficiados de la crisis de Siria y del reacomodo fronterizo del cual se habla. Los kurdos tienen en sus manos una gran oportunidad. Pueden crear su propio Estado y dejarían de ser los parias de la zona. Gozan del apoyo estadounidense y el gobierno de Israel observa con buenos ojos, ese entendimiento, pues es un ejemplo que deberían seguir los palestinos. Turquía, hemos dicho en otras ocasiones ha mostrado un pragmatismo en su política exterior. El Medio Oriente es su zona por excelencia. Es el principal socio comercial de los kurdos y promueve la unificación de éstos, siempre y cuando no afecte la seguridad de su frontera. Por su parte, el propio Irán no vería con malos ojos tal entendimiento en el cual los kurdos fortalezcan su presencia en un territorio autónomo. Está por verse.

Evidentemente estamos en presencia de algo que se puede dar o no. Falta mucha tela que cortar. De ser asertiva la propuesta de reacomodar las fronteras, en aras de construir un Medio Oriente extendido, estaríamos frente a un nuevo paradigma que las modificaría, pero no en el sentido pretendido por  Bashar Al Assad o Saddam Hussein, es decir un panarabismo, sino frente a uno  que decretaría la muerte de los acuerdos de Sykes- Picot. Éstos respondían a los intereses de los firmantes: Francia y Gran Bretaña (Rusia no lo firmó, pues vino Lenin y cambió el curso de su política exterior). Aquellos hicieron un reparto acomodaticio de las fronteras en esta zona sin la participación de los sujetos de esos acuerdos. La respuesta habrá que verla. Se avecinan cambios. ¡Sorpresas te da la vida! canta Pedro Navaja de Rubén Blades.

@eloicito

lunes, 26 de enero de 2015

ISIS: Desafíos para el 2015



Embajador (r) Julio César Pineda

Los seguidores del Corán, agrupados en Al-Qaeda y el ISIS (Islamic State of Iraq and Syria), continúan el camino del terrorismo yihadista hacia un Estado Musulmán ortodoxo con una visión equivocada del Islam, tratando de reproducir el califato, con su primera expresión a la muerte de Mahoma en 632, hasta el último de los turcos, abolido el 3 de marzo de 1924. Ellos esperan la Gran Batalla del Fin de Todos los Tiempos, precisamente en Bagdad y Damasco, de acuerdo a una vieja profecía donde un tercio de los guerreros musulmanes huirán, un tercio morirá y el último tercio conquistará el mundo de los infieles; es lo que pregona su propaganda, con su llamado al sacrificio y al martirio, pasaporte seguro al paraíso. Por eso la irracional actitud en los recientes casos en Francia. Esta guerra, que por ahora se libra en el Medio Oriente, pretenden llevarla a todo Occidente. La guerra siempre ha estado presente con la conquista islámica y con las cruzadas en los tiempos antiguos, pero también con la creación del Estado de Israel, las confrontaciones entre las grandes corrientes del Islam, Chiítas y Sunitas, el contagio del socialismo nacionalista en las expresiones del nasserismo y especialmente con el petróleo, que en los últimos cien años ha transformado la región en un centro geopolítico de confrontación entre las potencias.

Independiente

Políticamente este Medio Oriente es el resultado de la disolución del Imperio Otomano, de la independencia de los territorios colonizados por franceses e ingleses y de la presencia estadounidense. Confronta viejos Estados nacionales tradicionales como Egipto, Marruecos e Irán, y nuevas naciones que buscan definirse y cuyas fronteras son inestables, es el caso de Túnez, Libia, Irak y la nueva realidad de los kurdos con sus cuarenta millones que buscan un Estado independiente y soberano. Hasta ahora ha sido sorprendente, en la actual compleja realidad de Medio Oriente, el avance del Ejército del Levante del ISIS en la región, a diferencia de Bin Laden y Al-Qaeda que pretendían hacer la Revolución Islámica desde el lejano Afganistán, trasladando la guerra asimétrica a los centros del mundo occidental con los atentados en Nueva York, Londres y Madrid. El ISIS, mantiene sus bases militares en la parte oriental de Siria y en el oeste de Irak con la intención clara de avanzar hacia Turquía.

Occidente tiene el dilema de alejarse de estos conflictos facilitando la extensión del yihadismo en el Medio Oriente y en sus expresiones de violencia en Europa y en Estados Unidos; o ir de frente con la presencia militar, además de las medidas especiales en sus territorios como lo ha decidido la Unión Europea, que ha situado la lucha contra el terrorismo como prioridad en todos sus foros. El coletazo del Islam radical también afecta directamente al África negra con la inestabilidad en Mali después de la intervención francesa de 2013 y la amenaza permanente de Boko Haram en Nigeria. La ONU y tropas africanas han tenido que intervenir Somalia a punto de ser tomada por los terroristas de Al-Shabab. Por ahora, en el Medio Oriente y en el África continúa la amenaza del fatalismo y el fundamentalismo islámico, a pesar de los bombardeos aéreos norteamericanos y europeos y la voluntad política de árabes, turcos y persas. 

Desafío

El desafío en este 2015 para Europa y Estados Unidos es el despliegue de fuerzas especiales en una guerra de posiciones en la propia geografía de los combates y mayores medidas de seguridad. Árabes, persas y turcos deben ponerse de acuerdo. 

Hacemos nuestras las palabras del Presidente de Egipto, Al-Sisi, el pasado 28 de diciembre, cuando en el denominado Vaticano del Islam, la Mezquita y Universidad Al-Azhar, fundada en el 973, señalaba la necesidad de revisar el discurso del Islam, separando política y religión "es inconcebible que nuestras creencias sean fuente de preocupación, peligro, muerte y destrucción en el mundo de hoy; no es posible que 1,6 mil millones de musulmanes traten de eliminar a los 7 mil millones de la población del Mundo. Debemos oponernos a esta ideología y necesitamos revolucionar nuestra religión". 

Pronto se realizará en España una cumbre entre la Unión Europea y los países árabes donde, como lo ha señalado el Canciller español, hay que posibilitar mayores desarrollos económicos en la región; con pobreza y marginalidad no hay estabilidad política porque la amenaza no solo ha sido en París sino que se extiende a toda Europa y a todo el Mundo, incluyendo los propios países árabes y musulmanes. Por ahora, es fundamental propiciar un alto el fuego en Siria para apaciguar las tensiones en la región y propiciar las negociaciones entre Israel y Palestina. El 2015 es crucial para estas soluciones.

Publicado originalmente en El Universal

@jcpinedap

martes, 28 de octubre de 2014

ISIS, Medio Oriente y Kurdos


Embajador (r) Julio César Pineda

La bandera negra del Ejército del Levante del Califato de Irak y de Siria ya está ahora en los edificios de la ciudad de Kobane; es el mayor acercamiento de los terroristas de ISIS a Turquía en la frontera con Siria. Ni el ejército iraquí ni el sirio han podido frenar el avance de ISIS a pesar de la fuerte resistencia de los kurdos. Se espera que el ejército turco pueda intervenir frente a ISIS, pero esto plantea también la implicación de toda la OTAN; ya que el Parlamento turco aprobó la intervención militar tanto en territorio sirio como en el territorio iraquí. 

Turquía

El artículo 5 del Tratado de la OTAN establece la solidaridad y la respuesta común frente a un ataque dirigido contra uno de sus miembros, Turquía es parte de la OTAN desde 1952. Para Turquía es una situación difícil, tanto por la ruptura comercial con Irak como por el número de refugiados sirios e iraquíes que huyen de la guerra. Además de la difícil situación con la población kurda que siempre ha reclamado la independencia y un Estado soberano con sus 35 millones de kurdos (Atlas 2010 de Armand Colin) repartidos entre Siria, Turquía, Irán e Irak.

Variable religiosa

En el Medio Oriente la variable religiosa y petrolera y el interés estratégico de todas las potencias, en particular los cinco miembros del Consejo de Seguridad, complica cualquier situación de conflicto por la regionalización y la internacionalización del mismo. Es lo que está pasando con el Ejército del Levante y su proyecto del nuevo Califato. 

El Califato ha logrado unir al mundo árabe y persa contra él, pero también a todo el Occidente, como se pudo observar en la reunión de París el pasado 15 de septiembre con el acuerdo militar de 30 países para combatir al ISIS. En la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas, el voto condenatorio a ISIS fue total, por eso la aceptación de los bombardeos norteamericanos y europeos y la ayuda militar occidental y del mundo árabe para terminar esta radicalización del islam que supera el terrorismo de Al Qaeda, pero que igualmente se originó en las escuelas coránicas (madrazas) y con el fanatismo de estudiantes del Corán (talibanes). 

Nuevamente, el Medio Oriente es el centro de la atención mundial. Más allá de la población árabe y sus centros de referencia, Egipto y Arabia Saudita, están otros actores de primera importancia como son los persas y su extensión en la versión chiíta del Islam y la nueva Turquía con su paradigma democrático y plural. Pronto un actor importante también podría ser el nuevo Estado kurdo que le quitara territorialidad a Turquía, Irak, Irán y Siria. Las fronteras impuestas por los europeos los condenaron a quedarse como pueblos sin patria.

Hoy con la actitud de los kurdos, iraquíes y sirios en contra del Califato que busca imponer ISIS, les abre a ellos esa posibilidad más allá de las experiencias de la autonomía que han tenido, hacia su plena soberanía. 

En Irak y en Siria se juega así el destino del Medio Oriente con el peligro que representan los hombres del Daesh, el acrónimo árabe del Estado islámico. Estos locos de la divinidad han cometido los peores crímenes religiosos, especialmente contra los cristianos de la región, pero también contra los chiítas y los sunitas moderados. El ejército iraquí ha sido incapaz de frenarlos. El avance de los fundamentalistas se ha complicado por la participación de la comunidad internacional. 

Frenar los califas

En estos momentos todos los grandes actores islámicos de la región, árabes, persas, turcos y kurdos, a pesar de las diferencias y confrontaciones, centran su interés en frenar a los califas, incluso se habla de un acercamiento entre Irán y Estados Unidos. Todos temen a la llamada Constitución de los bárbaros y a la proclamación definitiva de los Califatos en Bagdad y en Damasco.

En relación a los kurdos, con la caída del Imperio Otomano fueron condenados a no tener patria ni Estado. 

Como el pueblo judío que logró su Estado en 1948, y los palestinos que esperan proclamarlo pronto, la nación kurda reclama el reconocimiento de su identidad y su unidad como Estado independiente. 

Los kurdos disfrutaron de la existencia limitada de un Estado con la llamada República de Mahabad, durante la Segunda Guerra Mundial, pero solo fue vigente por 10 meses. Dicha república fue abolida en 1946 y sus dirigentes fueron eliminados. 

El Kurdistán iraquí es modelo en la autonomía para los kurdos en toda la región, pero ahora después del Califato aspiran a la independencia y soberanía plena. 

El pueblo kurdo ha hecho suya la enseñanza de que caminando solo se va rápido, pero que caminando juntos se va lejos. 

Publicado originalmente en El Universal

@jcpinedap

lunes, 15 de septiembre de 2014

La estrategia de Obama contra ISIS


Dr. Kenneth Ramírez

El 10 de septiembre de 2014, Barack Obama pronunció desde el Piso de Estado de la Casa Blanca, su esperado discurso sobre la estrategia contra el Estado Islámico de Irak y Levante (por sus siglas en inglés, ISIS). En buena medida, el discurso vino a ser un control de daños de su desafortunada frase “aún no tenemos estrategia contra ISIS”, la cual emitió en una rueda de prensa al finalizar sus breves vacaciones en Martha’s Vineyard el pasado 28 de agosto. Asimismo, viene a reconocer que subestimó al ISIS cuando a principio de este año lo comparó con un equipo de baloncesto novato: “La analogía que hacemos a veces, es que si un equipo junior se pone una camiseta de los Lakers, eso no lo convierte en Kobe Bryant”. Sin duda, registros para una antología de retórica fallida.

Además, Obama trató de lucir firme ante una opinión pública estadounidense que lo percibe como “débil e indeciso” en política exterior, pero que apoya en un 70% los ataques aéreos al ISIS ordenados el pasado 7 de agosto ante el avance de los yihadistas en dirección a Erbil y Bagdad, y sobre todo tras las salvajes decapitaciones de periodistas estadounidenses –James Foley y Steven Sotloff. Sin embargo, en plena antesala del decimotercer aniversario del 11-S, Obama intentó distanciarse una vez más de su antecesor George W. Bush cuyo legado continúa arrojando sombra sobre su Presidencia. En este sentido, puede leerse el término “estrategia anti-terrorista” –en lugar de “anti-insurgencia” utilizado por la Administración Bush para Afganistán e Irak- esgrimido por Obama, sin dejar de recordar sus éxitos aniquilando líderes terroristas –desde Osama bin Laden en Pakistán en 2011 hasta Ahmed Godane recientemente en Somalia.

Asimismo, Obama subrayó que ISIS “ni es un Estado ni es Islámico”, sino un grupo terrorista que constituye “un cáncer” para la estabilidad regional y los intereses de EEUU. Este mensaje estuvo dirigido a socavar el fuerte impacto mediático que ha tenido ISIS dentro y fuera del Mundo islámico, desde que su líder Abubaker Al-Bagdadi declaró el Califato Islámico con sede en Raqqa (Siria) tras su toma de Mosul (Irak) el pasado 10 de junio. Al respecto, Obama dejó claro que no estamos frente a un nuevo Harún al-Rashid, quinto Califa de la Dinastía Abasí, quien construyó a finales del siglo VII un Palacio en Raqqa para gobernar un extenso imperio -desde Túnez a Pakistán en la actualidad-, e impulsó el despertar islámico en ciencia, música y arte. Al-Bagdadi es un terrorista feroz que ha desplegado una persecución contra minorías religiosas, ha instaurado ejecuciones públicas como “espectáculo” de los viernes en la Plaza al-Na’im de Raqqa y ha destruido santuarios como la tumba del Profeta Jonás en Mosul.

Respecto a la estrategia contra ISIS, el discurso aportó poca novedad. Obama reiteró que el objetivo consiste en “degradar y en última instancia destruir” al ISIS. Previamente habíamos conocido que la estrategia consistía en un “compromiso a largo plazo” con el apoyo de una “amplia coalición” internacional. Aunque no dio mayores detalles, fuentes del Pentágono han revelado que se estima un esfuerzo de al menos 3 años, lo cual excedería la permanencia de Obama en la Casa Blanca y terminaría de enterrar su “pivote al Pacífico”. Respecto a la coalición se han mencionado 40 países, donde destacan Reino Unido, Francia, Turquía, Australia, Arabia Saudita y Egipto. Irán también colaborará aunque informalmente.

La estrategia está basada en ataques aéreos, el envío de tropas sólo para labores de asesoría y entrenamiento –ante el rechazo de la opinión pública a involucrarse de lleno en una nueva guerra-, y transferencia de armas. En Irak, todo esto está condicionado a la consolidación del gobierno de unidad nacional liderado por Haider al-Abadi que permita fortalecer las fuerzas armadas iraquíes, así como en el apoyo del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí que está en la primera línea contra ISIS. Aquí Obama subrayó los 153 ataques aéreos que se han realizado hasta ahora y el envío de 475 soldados adicionales, lo cual elevará el total a 1618.

Respecto a Siria, Obama confirmó la conexión entre los dos tableros y un reconocimiento implícito de su error de no bombardear el año pasado. Confirmó que Assad debía marcharse ya que “no podemos confiar en un régimen que aterroriza a su pueblo” –en referencia al terrible saldo de 200 mil muertos, 3 millones de refugiados y 6,6 millones de desplazados de tres años de guerra civil- y anunció que enviará ayuda militar –sin especificar- a los rebeldes moderados sirios. Al respecto, Obama ya había solicitado al Congreso en junio 500 millones de dólares -lo cual sólo permitirá armar y mantener una brigada por año y medio.

El problema con esta estrategia es que, si bien parte de lo que es posible ante la fatiga estratégica de EEUU, no parece que resolverá el problema completamente. ISIS, a diferencia de Al-Qaeda, no sólo es una red terrorista, sino una milicia terrorista bien financiada y apertrechada que ha sentado las bases de un proto-Estado. En este sentido, tiene mucho más parecido con el Hezbollah libanés.

En consecuencia, la estrategia tiene una alta probabilidad de expulsar al ISIS de Irak debido al efecto combinado de los bombardeos, y el avance de los peshmergas kurdos, las milicias shiítas iraquíes y las Fuerzas Al-Quds iraníes; aunque un éxito definitivo se encuentra en dependencia de la inclusión de los sunitas en un Estado federal sólido, que permita quitarle la base de apoyo al ISIS. En Siria, en cambio, la estrategia tiene más posibilidades de degradar que de destruir al ISIS, al no enviarse tropas al terreno. Además, Assad es aliado de Irán y Turquía duda en comprometerse debido a los 80 ciudadanos turcos que se encuentran secuestrados por ISIS. Al respecto, Obama ha guardado silencio, voceros de Irán han señalado que su estrategia contra ISIS es “ambigua” y los rebeldes moderados agrupados en la Coalición Nacional Siria han señalado que la estrategia resulta insuficiente al no buscar la caída de Assad. Todo esto parece indicarnos que Obama está optando a largo plazo por fortalecer a los rebeldes moderados e intentar retomar el proceso de paz de Ginebra, pero Assad ahora se encuentra convencido de que es necesario para derrotar al ISIS y no se marchará. Quizás la clave se encuentra en la frase de Obama “en última instancia destruir ISIS”. Es decir, dejará a su sucesor la tarea de resolver el rompecabezas sirio.

Finalmente, todo esto implica que América Latina seguirá teniendo una prioridad baja en la agenda exterior de EEUU al menos hasta enero de 2017 cuando Obama se marche, y los gobiernos latinoamericanos continuarán con la autonomía que han gozado desde la caída de las Torres Gemelas: Para bien o para mal.


@kenopina

miércoles, 13 de agosto de 2014

Irak: La tragedia de Obama


Dr. Kenneth Ramírez

Barack Obama ha sufrido un duro revés desde que el pasado 10 de junio, el Estado Islámico de Irak y Levante (por sus siglas en inglés, ISIS) invadió Irak desde Siria, tomando Mosul –tercera ciudad del país. A partir de allí, el líder del ISIS, Abubaker Al-Bagdadi, declaró el Califato Islámico y siguió expandiendo sus fuerzas en dirección a Bagdad y Erbil –capital del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí (GRK). Con 10 mil yihadistas controla un territorio del tamaño del Reino Unido y una población de 6 millones de habitantes, donde ha impuesto la sharia y ha perseguido a las minorías religiosas, sobre todo cristianos y yazidíes. Ante el avance del ISIS, el Primer Ministro Maliki se apoyó en una polémica fatwa –edicto islámico- del Ayatollah iraquí Alí al-Sistani que llama a los shiítas a defender el país, alentando el inicio de una guerra sectaria similar a la que vivió Irak después de la voladura de la Mezquita Dorada de Samarra en 2006. Todo esto ha abierto un capítulo que Obama quería olvidar y que puede acabar definiendo su legado.
La actual crisis iraquí ha sido generada en buena medida por la decisión de Obama de incumplir su línea roja y no bombardear a Siria después de que Assad utilizó armas químicas en agosto de 2013, así como su renuncia a armar a los rebeldes moderados sirios, lo cual terminó desbordando aquella guerra civil hacia Mesopotamia. Empero, la crisis también está asociada a la política sectaria de Maliki, quien ha gobernado con los shiítas, excluyendo a los sunitas del poder.
En consecuencia, el Presidente Obama que se enorgullecía por “haber cerrado una década de guerras agotadora” para EEUU en Medio Oriente, tuvo que iniciar el pasado 7 de agosto una campaña de bombardeos aéreos limitados en el norte de Irak, suministrar armas a los peshmergas –brazo armado del GRK- y ayuda humanitaria a las minorías en peligro. Así, el destino le ha arrastrado trágicamente de vuelta a Mesopotamia, ocupando para su disgusto, un lugar en la historia al lado de George H. W. Bush que bombardeó Irak en 1991, de Bill Clinton que lo hizo en 1998, y del propio George W. Bush, quien lideró la invasión a la que se opuso como Senador de Illinois en 2003 y que creyó cerrar como Presidente en 2011. Por ello, y dada la oposición del público estadounidense a participar en nuevas guerras, Obama ha fijado límites a la operación: 1) No habrá tropas en el terreno –aunque envió 775 fuerzas especiales en julio para protección y asesoría-; 2) El objetivo militar se centra en detener el avance del ISIS hacia Erbil y Bagdad; 3) Cualquier solución a largo plazo, destinada a derrotar al ISIS, pasa por el liderazgo de Irak, lo que supone superar la crisis política provocada por Maliki.
Aunque el Presidente Obama ha señalado la necesidad de estos bombardeos limitados para evitar “un genocidio masivo” de las minorías religiosas perseguidas por ISIS, las razones humanitarias no son suficientes para explicar su regreso a Mesopotamia, menos aun cuando se toma en cuenta los alrededor de 200 mil sirios que han muerto sin que haya tomado acciones militares contra Assad.
En primer lugar, los bombardeos buscan evitar una eventual caída del Kurdistán iraquí en manos del ISIS, lo cual implicaba perder una base militar y dejarlo fortalecerse aún más con los campos petroleros kurdos que actualmente producen alrededor 400 mil barriles diarios, mientras en la actualidad ISIS apenas controla pequeños campos sirios que le permiten vender 10 mil barriles diarios. Esto además, alinea a EEUU con Turquía, que ve en el GRK un proveedor petrolero y un aliviadero para su conflicto con los kurdos turcos, aunque Ankara recela del suministro de armas de EEUU al GRK -ya que alienta su independentismo.
En segundo lugar, y por sorprendente que pueda parecer, Obama busca aprovechar el conflicto iraquí como oportunidad para consolidar su acercamiento con Irán. En este sentido, Obama se ha aliado tácitamente con Teherán para salvar la unidad de un Irak controlado por la mayoría shiíta –sin excluir a sunitas, kurdos y otras minorías-, y para combatir ISIS que amenaza con su yihad tanto a Bagdad como a Assad en Damasco, y ulteriormente a Teherán y al propio Washington. Al respecto, Obama ha señalado que la solución para Irak es política y no militar; enviando un claro mensaje a Irán: No desea expulsarle de Bagdad, sino propiciar un gobierno de unidad nacional que pueda enfrentar al ISIS, lo cual implica la salida de Maliki. El Ayatollah Khamenei desconfiado al principio, parece haber aceptado el envite al juzgar por sus recientes acciones y declaraciones.
No obstante, la forma en que Obama ha regresado a Irak resulta riesgosa. Los bombardeos limitados no derrotarán al ISIS, que puede optar por replegarse y jugar con el atractivo de haber resistido un conflicto contra EEUU para reclamar el liderazgo a Al-Qaeda, mientras adopta una política de “esperar y ver” entendiendo el rol limitado de Washington, que los kurdos no están interesados en combatirles más allá de su territorio, y que Bagdad puede seguir paralizada. En este sentido, aunque el 10 de agosto, el Presidente Fuad Masum nominó al shiíta Haider al-Abadi como candidato a Primer Ministro con el apoyo de EEUU e Irán, para evitar un tercer período de Maliki, este aún controla las fuerzas de seguridad como Primer Ministro en ejercicio. Por ello, se ha hablado de la posibilidad de un golpe de Estado, lo cual podría abrir un conflicto dentro del propio conflicto.
Por otra parte, el acercamiento de Obama con Teherán en Irak cobrará sentido, sólo si logra cristalizar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní, cuyas negociaciones fueron prorrogadas hasta noviembre y aún se antojan complicadas. Además, Arabia Saudita se encuentra muy descontenta con un Obama que percibe tomando partido por su rival Irán, contando con capacidad suficiente para perturbar su política a través de sus alianzas con grupos sunitas en Irak y Siria.
En conclusión, Obama ha tenido que regresar a Irak inesperadamente, con una respuesta limitada que no resolverá el problema de fondo, que le hace depender de un rival como Teherán, que le alinea con un enemigo como Assad y le posiciona contra un aliado como Riad, que alienta el independentismo de Erbil, por no mencionar otras variables que escapan de su control. Una tragedia que puede manchar su legado si todo acaba en fracaso: El Presidente de EEUU que permitió la formación de un “Yihadistán” entre los ríos Éufrates y Tigris, a poca distancia del Mediterráneo.
@kenopina