Mostrando entradas con la etiqueta política exterior. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta política exterior. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de diciembre de 2015

Nueva Asamblea y política exterior


Embajador (r) J. Gerson Revanales

El pasado 6 de diciembre se produjo la muerte anunciada del proyecto chavista en manos de Nicolás Maduro. La unión del pueblo y las Fuerzas Armadas con la bendición de la Comunidad Internacional, pudo abortar algunas intenciones de desconocer la decisión del poder originario.
Sin ser invocada ni aplicada, la Carta Democrática se hizo presente al amparo del poder moral de las Ex-Presidentes Chinchilla y Moscoso y los Ex-Presidentes Pastrana, Quiroga y La Calle, quienes valientemente enfrentaron los embates del oficialismo y activaron un frente con el resultado que todos conocemos.
Lamentablemente el gobierno -y en particular Nicolás Maduro-, no ha entendido el mensaje que el pueblo le dio, al insistir en un leguaje y unos argumentos que el país no compró como la guerra económica, el imperialismo o la oligarquía; sin ver que el voto castigo fue por su desinterés por el alto costo de la vida; la inflación, el desempleo, la inseguridad y la agresividad hacia quienes piensan distinto, como han sido las vejaciones a que fueron sometidos recientemente los Ex-Ministros Giordani y Navarro por pronosticar esta muerte anunciada.
El pasado 9 de diciembre, se hizo una Mesa Redonda en el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) para evaluar la dimensión internacional de las elecciones; entre las conclusiones destacaron además del excelente trabajo realizado por la Unidad Internacional de la Mesa de la Unidad bajo la coordinación del Diputado por el Zulia Timoteo Zambrano; el cambio cuantitativo en la composición de la Asamblea y cualitativo en el ejercicio de sus funciones, cómo será el control legislativo en la política exterior, contenidos en los artículos 187 y 222 de la Constitución. Sólo le recordamos a los “alzaditos” que la Constitución en su artículo 223 obliga a los funcionarios a comparecer ante ella, y a los jueces la obligatoriedad de evacuar la pruebas que le transmita la Asamblea.
El ejercicio de estos controles podrá fin a la regaladera de petróleo; a la firma de acuerdos y tratados no compatibles con el interés nacional; la “viajadera” sin razón; la designación de embajadores sin experiencia ni credenciales, así como un “paraíto” a la carrera armamentista con la compra de chatarra a Rusia. Es así porque el control legislativo en la política exterior es una cuestión de soberanía.
@grevanales

miércoles, 12 de agosto de 2015

Elecciones parlamentarias y control sobre la política exterior


Embajador (r) J. Gerson Revanales

Una de las oportunidades que presenta las elecciones parlamentarias, es un cambio en la composición de la Asamblea Nacional entre ellos el control sobre la política exterior. John Locke, en su Tratado sobre el Gobierno Civil (1689), y posteriormente Montesquieu, en El Espíritu de las Leyes (1748), propusieron la división de los poderes del Estado, a efectos de establecer un equilibrio entre estos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial); el objetivo de Montesquieu fue establecer contrapesos entre los poderes; advirtiendo que el Poder Legislativo no podía convertirse en un ente superior, que impidiera la acción de gobierno, pero sí consideraba necesario que pudiese examinar cómo se cumplían las leyes que el ejecutivo promulgaba, ejerciendo así, el control político.

Según el Art. 187 de la Constitución de Venezuela, al Poder Legislativo, le corresponde “ejercer funciones de control sobre el gobierno y la Administración Pública”; según el Art. 222, la Asamblea Nacional ejercerá su función de control mediante los siguientes mecanismos: 1) las interpelaciones, 2) las investigaciones, 3) las preguntas, 4) las autorizaciones y 5) las aprobaciones parlamentarias; y en el Art. 223 se indica que la Asamblea o sus Comisiones podrán realizar las investigaciones que juzguen convenientes en las materias de su competencia. Atendiendo a los propósitos de equilibrio y control en materia de política exterior, se cumplen cuando la Asamblea Nacional autoriza el nombramiento los jefes de misiones diplomáticas y aprueba por ley los tratados o convenios internacionales que celebre el Ejecutivo Nacional, salvo las excepciones previstas en la Constitución.

Un cambio en la composición de la Asamblea Nacional, permitirá a la Comisión Permanente de Política Exterior cumplir con una de sus funciones primordiales como es la de interpelar al Ministro de Exteriores; algo que hasta la fecha en 15 años, nunca se ha realizado.

Esperemos que a partir de enero, la Comisión Permanente de Política Exterior, pueda interpelar a la Canciller Delcy Eloina Rodríguez sobre: el porqué de la injerencia cubana; de la carrera armamentista; de porqué durante 14 años se dejó de lado la reclamación del Esequibo; de cuál es la situación de los más de 2500 acuerdos firmados desde 1999, muchos de los cuales seguramente no tuvieron razón de ser firmados, otros nunca entraron en vigencia o fueron aprobados por la Asamblea Nacional, lo que hace de estos una tela de araña para su seguimiento e instrumentación y un peligro para nuestro interés nacional.

@grevanales

jueves, 2 de julio de 2015

Metamorfosis mundial


Dr. Carlos Romero

Uno de los debates más importante en las relaciones internacionales es aquel dedicado a analizar los límites entre la política exterior y su entorno global. La multiplicación de actores multilaterales y supra-estatales está retando la soberanía de los Estados, al tiempo que asumen algunas de las funciones que corresponden por tradición a los entes públicos. De esta manera, los límites entre estos tres tipos de organizaciones no están claros al momento en que se originan diversos conflictos al tratar de reservar, ocupar o simplemente tomar acciones que según el criterio de algunos no sean de su competencia.

La doctrina nos habla sobre que en la actualidad hay problemas "globales" que no pueden ser resueltos por los Estados; vale decir, el deterioro del ambiente, el terrorismo, armas nucleares, los medios de comunicación y las migraciones y que, por lo tanto, deben tomarse decisiones conjuntas y consensuadas. Sin embargo, algunos de sus críticos alertan sobre que la legitimidad de los Estados no puede ser ni suplantada ni calificada, en cuanto su orden interno por otros actores. 

Lo cierto es que algunas materias como lo son el tema de los derechos humanos y la idea de la supranacionalidad están en discusión, así como la injerencia de algunos Estados en los asuntos internos de otros países, por la vía directa o por una vía indirecta, a través de la resonancia mundial de algunos actores domésticos, incluyendo los así llamados "líderes mundiales".

Venezuela no escapa a esta metamorfosis. El Gobierno ha hecho uso de su discrecionalidad diplomática para alcanzar sus objetivos particulares y para fomentar su proyecto en otras latitudes, lo que veces pone en duda la legalidad de las actividades de sus funcionarios en el exterior. Y la Oposición ha encontrado en la esfera no estatal una caja de resonancia de sus legítimas advertencias sobre el deterioro de la democracia en el país. Ambos toman partido de una nueva realidad que exige respuestas diferentes a novedosos y complejos problemas. 

Publicado originalmente en El Universal

martes, 5 de mayo de 2015

Felipe González (Isidoro)


Embajador (r) J. Gerson Revanales

Al ser tema de las relaciones internacionales una cuestión de políticas públicas, llama profundamente la atención, las atribuciones que se asumió la Asamblea Nacional, al declarar “persona no grata” al Ex-Presidente Felipe González, lo cual en un Estado de Derecho con separación real de poderes, se podría considerar como una extralimitación y usurpación de las funciones del Poder Ejecutivo. Constitución en mano, para evitar tergiversaciones, se ve y lee que de las 24 atribuciones del poder legislativo en materia de relaciones internacionales, contenidas en el Art 187, estas se limita a: Autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país; Autorizar a los funcionarios públicos o funcionarias públicas para aceptar cargos, honores o recompensas de gobiernos extranjeros; Autorizar el nombramiento de los Jefes o Jefas de Misiones Diplomáticas Permanentes; Autorizar la salida del Presidente de la República del territorio nacional; y aprobar por ley los tratados o convenios internacionales que celebre el Ejecutivo Nacional. En consecuencia la declaración de “persona non grata”, sea quien sea, no está dentro de las atribuciones del legislativo, como si son la de servir de órgano de control y supervisión de los otros poderes nacionales. Zapatero a sus zapatos.

Es al Poder Ejecutivo a quien le corresponde (Artículo 236) Ord-4, Dirigir las relaciones exteriores de la República; por lo cual una declaración de este tenor, además de injerencista, hubiera sido motivo para un incidente diplomático.

Según todos los diccionarios de Derecho Internacional Público entre ellos el del Embajador y Doctor Víctor Rodríguez Cedeño, define a la “persona non grata” como una figura por medio de la cual un Estado (receptor) declara su no conformidad con algún miembro del cuerpo diplomático o consular (léase bien) de otro Estado (acreditante) dentro de su territorio. Agrega el Embajador Rodríguez en su diccionario: el término de “persona non grata” se utiliza solamente en relación con los funcionarios de rango diplomático y consular del Estado acreditante. La Corte Internacional de Justicia, en el caso del personal diplomático de los EEUU en Teherán, explicó que la figura de “persona non grata” constituye el medio normal y eficaz a la disposición del Estado receptor para lidiar con actos ilícitos por parte de diplomáticos en el Estado receptor. La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 establece en su Art 9:  “El Estado receptor podrá, en cualquier momento y sin tener que exponer los motivos de su decisión, comunicar al Estado acreditante que el jefe u otro miembro del personal diplomático de la misión es persona non grata”.

Como se desprende de lo antes expresado al Sr. Felipe González no le es aplicable dicha calificación al no ser ni diplomático ni funcionario ni representante del Estado español, por lo que la declaración en cuestión, solo nos deja como ignaros ante los firmantes de la Convención de Viena para las Relaciones Diplomáticas de 1961 y el resto de miembros de la Comunidad Internacional. Felipe González durante la dictadura franquista, con el seudónimo de “Isidoro” ejercía como abogado en Sevilla; pero en lugar de venir a defender a los presos políticos, debería más bien asesorar a la Asamblea Nacional, a fin de que no incurra en bodrios como declararlo “persona non grata”.

Nota: Según el DRAE una de las acepciones de bodrio es: cosa mal hecha, desordenada o de mal gusto.

@grevanales

jueves, 5 de febrero de 2015

Arabia Saudita: Enigma y Paradigma


Embajador (r) Julio César Pineda

Quienes hemos vivido en el Medio Oriente y tratamos de conocer a profundidad lo laberíntico de ese mundo, observamos con interés y atención la nueva realidad de Arabia Saudita, con la muerte del rey Abdalá bin Abdulaziz y el ascenso de su hermano Salman bin Abdulaziz. El nuevo rey, aunque enfrenta grandes desafíos, ya ha dado pasos en la misma línea tradicional y conservadora de su hermano fallecido a los 90 años y con quien tiene una diferencia apenas de 11 años.

Salman nació en 1935 y desde el 2012 su destino monárquico estaba decidido. Él es uno de los 44 hijos varones del fundador de la dinastía y primer monarca, Abdelaziz bin Saud. Hasta ahora seis de los hijos del primer rey han sido monarcas, y ya es seguro que el séptimo, Muqrim bin Abdelaziz de 69 años, será el próximo.

Para Estados Unidos la relación con Arabia Saudita es tan importante, que el Presidente Barack Obama y su esposa no demoraron en cumplir el protocolo del pésame y manifestaron su apoyo al nuevo Rey. Para Washington no hay otra alternativa, especialmente después de la llegada al poder de los Ayatolá en Irán y su actitud hostil ante Estados Unidos como ante Riad. Desde 1945, la alianza entre el Rey Saud y el Presidente Roosevelt finalizando la II Guerra Mundial, continúa intacta y cada vez más sólida.

En su primer discurso, el Rey Salman insistió en la necesidad de la unidad entre el pueblo árabe y a su vez entre los árabes y musulmanes. El arco chiita con epicentro en Teherán se extiende a Siria, Líbano, Yemen, Irak y Bahréin.

En el conflicto de Siria, Arabia Saudita y sus aliados árabes e incluso Turquía, se han manifestado por el derrocamiento del Presidente Bashar al-Assad, mientras que el mayor apoyo del actual Presidente sirio ha sido el gobierno de Irán, particularmente durante el mandato del Ex-Presidente Ahmadinejad. Las reservas mil millonarias de Riad, producto de una racional gestión del petróleo en los buenos tiempos, les permite capear la caída de los precios de los hidrocarburos y diversificar su economía.

Especialistas de la región afirman que el sacrificio de Arabia Saudita se justifica frente a adversarios como Irán y en parte Rusia. Teherán tendrá que reducir toda inversión en el proyecto nuclear con fines bélicos y Rusia cambiar su actitud, especialmente en el caso sirio, donde posee su única base militar en el Mediterráneo. Ojalá que el gobierno del Presidente Maduro pueda comprender esta compleja dinámica, porque entrar en ese laberinto sin conocer las variables del Medio Oriente puede ser desastroso para la política petrolera venezolana.

El Presidente Chávez privilegió la relación con Irán en los tiempos de Ahmadinejad y esto nos alejó de Arabia Saudita y de la OPEP. Por eso lo infructuoso de la visita del Ex-Canciller y Ex-Ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, y de la difícil tarea del propio Presidente con sus dos viajes a Riad, incluyendo el último para despedir al Rey Abdalá y relacionarse con el nuevo monarca.

Debemos volver a la buena relación, pero equidistante con Riad y Teherán. El Mundo ha cambiado. Existe un nuevo fenómeno en el Medio Oriente que obliga a la convergencia total entre los principales actores. Lo que queda de Al-Qaeda y ahora el ISIS, con el ejército de levante y su califato, es una amenaza para el planeta. Esta es la justificación de la política común para enfrentar al ISIS, por parte de Arabia Saudita, de Irán, de Turquía, de Europa y de Estados Unidos. Las exequias del Rey demostraron esta nueva realidad, allí coincidieron junto al Presidente Obama el Ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohamed Jabad Zarif, y el Primer Ministro de Turquía, Recept Tayyip Erdogan.

Recomiendo, para comprender la realidad del reino, el libro de Pascal Ménoret "El enigma saudita". El autor demuestra lo extraordinario de este Estado, más allá de la visión equivocada de los beduinos, los camellos y los integristas religiosos. Esta nación no es sólo petróleo al servicio de la abundancia. Allí, por el contrario, nació la filosofía wahabista, que es la primera revolución de los tiempos modernos y primera expresión del nacionalismo árabe.

Su historia arranca en 1774 con Muhammad ben Saud como Emir del pequeño Oasis de Diriya, desde donde comenzó la unificación de la península. Reino destrozado por los ingleses y los egipcios entre 1809 y 1818. Como segundo Estado, entre 1845 y 1865, alrededor de Riad, su actual capital. Y la actual realidad entorno a las ciudades santas que en 1932 se transformó en reino, abierto al mar, impulsando la modernización y la universalidad. El petróleo ha sido su riqueza pero también su desestabilizador, sin embargo han sabido sembrar el petróleo, y de él sustentar su gran desarrollo industrial y financiero. Mucho tenemos que aprender de ello.

Publicado originalmente en El Universal

@jcpinedap

Itamaraty, un nuevo rumbo


Dr. Jesús E. Mazzei Alfonzo

Una de las políticas públicas más sólidas y con gran sentido de institucionalidad y profesionalismo, es la política exterior brasileña, hoy en nuevas manos y en un rumbo que busca ratificar y robustecer el patrimonio histórico de Itamaraty. Los Embajadores Mauro Viera y Sergio Danese, Canciller y Secretario General respectivamente, dirigen en un nuevo momento la cancillería brasileña. Efectivamente, tanto en los gobiernos de Sarney en adelante, como en los gobiernos del PT, se le han dado un cariz más acorde a los nuevos temas del área internacional. Lula y la Presidente Dilma Rousseff con una visión más social de la democracia entre otros, pero mantienen un hilo conductor desde entonces. El patrimonio histórico de la acción externa ha sido:

Pacifismo: Se fundamenta en la no-confrontación, la búsqueda de soluciones pacíficas negociadas de las controversias, la condena del uso de la fuerza para la obtención de resultados externos.

El universalismo: entendido éste como el todo, el acervo de contactos bilaterales que constituyen el patrimonio del Brasil. También la diversidad de contactos bilaterales sirve para la realización de los intereses nacionales. Y finalmente esta vocación universal, encuentra sus raíces en el hecho que los brasileños consiguieron establecer relaciones pacíficas e instrumentalizadas con países situados en todas partes del Mundo.

Juridicismo: respeto a los tratados y convenciones, entendidas como manifestaciones sacrosantas del Derecho Internacional y que son asumidas por la voluntad nacional. Los tratados y convenios son vistos como instrumentos jurídicos que buscan acuerdos con factibilidad de cumplirse y que sean favorables a todas las partes intervinientes.

Realismo y pragmatismo: acciones vinculadas a los intereses nacionales. Se abandona la idea de construcción y el uso del papel de potencia del país, para ganancias internacionales, se despolitiza y desideologiza la acción internacional.

Autodeterminación y No Intervención: son alimentados por el carácter pacificista de la política exterior y sobre todo por el realismo que ilumina a su ejecutoria internacional.

Dentro de un contexto de mayor globalización representado por la elevación exponencial de las interconexiones entre países, como lo reconoce el nuevo Canciller, Embajador Mauro Viera, en su discurso inaugural "... La Interrelación entre los asuntos internos y los internacionales es cada vez mayor. El Mundo globalizado diluyó las fronteras entre la política externa en su concepción clásica y las otras esferas de la acción estatal, creando una interconexión entre las dimensiones doméstica e internacional. En cada gran tema de política externa, administrar es interconexión no depende apenas de Itamaraty. Más cabe fundamentalmente a Itamaraty operar en sintonía con las diferentes áreas del Gobierno, generando las sinergias que reforzarán la acción y la posición negociadora de Brasil en el Mundo...". Brasil busca posicionarse en un nuevo contexto que:

Primero, busca insertarse en una economía internacional altamente integrada y competitiva, hoy en día con un escenario distinto del precio de los commodities y el giro que está teniendo la política de Estados Unidos, que repercutirá en la economía mundial. Aquí buscarán reforzar la política de cooperación en todas sus dimensiones y la comercial.

En segundo lugar, mantiene los márgenes de maniobra, para no inviabilizar su histórico proyecto nacional, con base en los principios arriba enunciados. Busca construir un adecuado y perfil político y económico de acuerdo con la nueva configuración del poder mundial que va de la bipolaridad a la multiporalidad en un Mundo donde los actores estatales y no estatales tienen otra dinámica.

Ahora bien, la política exterior de Brasil, tiene tres interrogantes hacia el futuro:

En primer lugar, ¿qué es lo que Brasil desea obtener de su relación con el medio internacional? La respuesta evidente y con un claro objetivo, es conseguir el intercambio externo para la realización del desarrollo, tanto en su dimensión económica como social, para lograr profundizar los derechos humanos y un medio ambiente sustentable.

En segundo lugar, ¿cómo el Brasil desea relacionarse con la Comunidad Internacional?, aquí están los principios que tradicionalmente han orientado su política exterior, tales como la no intervención, el respeto a la autodeterminación, la no injerencia en los asuntos internos y la solución pacífica de las controversias.

La tercera pregunta, ¿cuál es el Mundo que ellos desean?, puede estar resumida en algunas ideas fuerzas: paz, desarrollo, democracia y participación amplia, por ello es que el Brasil está trabajando en conjunto con otros países, para la reforma de los organismos multilaterales.

En ese sentido, la política exterior del Brasil, buscará reforzar la integración, buscando la realización de sus intereses y fines.

martes, 20 de enero de 2015

La gira presidencial


Dr. Kenneth Ramírez


En palabras del Presidente Maduro, su recién concluido periplo internacional tenía cuatro objetivos: 1) “Reforzar la nueva etapa de relaciones con los nuevos centros de poder geopolítico del Mundo”; 2) “Amarrar los acuerdos económicos y de transferencia tecnológica e inversiones”; 3) “Conectarnos con fuentes de financiamiento ventajosas para garantizar el año 2015 y 2016 llegue a donde llegue el precio del petróleo”, y; 4) “Hacer las gestiones para la defensa de la OPEP y la construcción de un nuevo consenso, de una alianza para la recuperación de los precios petroleros”, lo cual implicaba lograr la convocatoria de una Reunión Ministerial Extraordinaria entre países OPEP y No-OPEP, con el propósito de negociar un acuerdo colectivo para recortar producción petrolera.

En primer lugar, cabe señalar, que el Presidente Maduro realizó contactos políticos al más alto nivel que sirvieron tanto para fortalecer relaciones diplomáticas y compartir la tesis venezolana sobre la situación petrolera actual, como para levantar la moral del gobierno y sus seguidores en momentos tan difíciles como los actuales. En este sentido, logró reunirse con los líderes de dos potencias emergentes (China y Rusia) y de varios países de la OPEP, donde resulta destacable su interlocución con nuevos líderes del Golfo, como el Emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al-Thani -entronizado en junio de 2013-, y los Príncipes herederos sauditas Salman y Muqrin bin Abdulaziz Al-Saud, que han cobrado relevancia debido a la débil salud del Rey Abdullah. Asimismo, su participación en la primera reunión del Foro Ministerial CELAC-China resultó importante para la consolidación de una relación birregional institucionalizada. No obstante, la “escala técnica” en Rusia donde el Presidente Maduro fue apenas recibido por un funcionario de segundo nivel como el Vicecanciller ruso, Sergei Riabkov, debido a la celebración de la Navidad Ortodoxa, lo cual le obligó a regresar a Moscú al final de la gira para poder reunirse con el Presidente Putin, revelan una improvisación desaconsejable. Lo mismo puede decirse de las gestiones en pleno viaje para una reunión con el Presidente mexicano Peña Nieto, que finalmente no se realizó.

En segundo lugar, se anunciaron acuerdos de inversión, cooperación y financiamiento con muy pocos detalles. En China, el Presidente Maduro habló de acuerdos “cerrados, pero no firmados” que suponen 20 millardos de dólares en inversión y cooperación. Es decir, promesas de inversión y financiamiento de proyectos que deben aún concretarse, no así un préstamo inmediato para hacer frente a problemas de liquidez debido a la caída de los ingresos petroleros. De hecho, el comunicado oficial chino no recoge el monto anunciado. En Rusia, se informó sobre un aumento de las inversiones de las empresas rusas en la Faja Petrolífera del Orinoco, nuevamente sin dar mayores pormenores. En Qatar, fue anunciada una “alianza financiera”, así como la exportación de alimentos. Aquí nuevamente, la falta de datos específicos sobre entes, montos y plazos, aunado al retraimiento de la política exterior qatarí tras los reveses sufridos en el marco de la Primavera Árabe –donde destaca la caída de Morsi en Egipto-, plantean dudas. En definitiva, aunque son compromisos que podrían resultar positivos si logran reactivar el aparato productivo nacional y respaldar las finanzas públicas, lucen como memoranda de entendimiento a ser desarrollados, que no vienen a satisfacer las necesidades de Venezuela en el corto plazo. Según Credit Suisse, si la cesta petrolera venezolana cierra en un promedio 67,7 $/Bl en 2015 (esto es, una cotización del crudo Brent en 75,3 $/Bl), Venezuela necesitaría financiamiento por 22,8 millardos de dólares, y en 50 $/Bl requeriría 33,9 millardos de dólares.

En tercer lugar, la gira no logró comprometer a los países visitados en una estrategia de recortes de producción petrolera. Irán y Argelia siguen respaldando a Venezuela, pero Arabia Saudita continúa con su estrategia de defender la cuota de mercado frente a la debilidad de la demanda y el aumento de la producción de esquistos en EEUU, considerando un eventual recorte sólo si otros países No OPEP se comprometen en hacerlo. Qatar, junto al resto de las petromonarquías, apoya a Arabia Saudita. Rusia también sigue en su línea, aguardando que sea la OPEP o los productores de esquistos quienes cierren, ya que al encontrarse en recesión económica y sometida a sanciones, busca vender cada barril disponible. Aunque la gira permitió discutir la tesis venezolana al máximo nivel político, lo cierto es que no logró sumar nuevos apoyos y fue asumida por el mercado como prueba de continuidad de la guerra entre jeques y esquistos. Por ello, los precios del petróleo retrocedieron alrededor de 8% más –el crudo Brent descendió desde 57,26 $/Bl hasta 49,9 $/Bl-, mientras el Presidente Maduro recibía las mismas respuestas que le fueron comunicadas al Ex–Canciller Ramírez en su gira de noviembre. Arabia Saudita se manifestó indirectamente a través de su aliado el Ministro de Petróleo de Emiratos Árabes, Suhail Al-Mazrouei, quien señaló apenas el Presidente Maduro abandonaba Riad: “El mercado necesita más tiempo, no es lógico reunirse o hacer algo en este momento”. Además, trascendieron los primeros signos de éxito de la estrategia saudita con noticias de cierre de taladros en EEUU, la quiebra de la primera empresa de esquistos WBH Energy, y la visita de la Subsecretaria de Energía de EEUU, Elizabeth Sherwood-Randall, al Ministro de Petróleo saudita, Alí Al-Naimi, para manifestarle su preocupación por la economía y seguridad energética de EEUU. Finalmente, el Presidente Maduro en Argel reconoció que “no hay consenso” para convocar una reunión ministerial, y ya en Caracas anunció una reunión de comisiones técnicas de países OPEP y No OPEP para analizar la situación del mercado petrolero, lo cual resulta interesante, pero insuficiente al no tener capacidad decisoria. 

En consecuencia, debemos señalar en contracorriente a todas las declaraciones voluntaristas, que la gira no alcanzó los resultados esperados: El demonio está en los detalles.

@kenopina

jueves, 13 de noviembre de 2014

Política exterior de Brasil: Año 2015


Dr. Jesús E. Mazzei Alfonzo

Tanto en los años de los gobiernos de Collor de Mello y Cardoso, como posteriormente en los gobiernos del PT, se le han dado un cariz más acorde a los nuevos temas del área internacional; Lula y la Presidente Dilma Rousseff con una visión más social de la democracia entre otros, pero que mantienen un hilo conductor. Estos serán los rasgos definidores de la política exterior en el segundo gobierno de Dilma Rousseff. Los debates entre los candidatos arrojaron oscilaciones y énfasis en temas como EEUU, China, Unión Europea, América Latina, MERCOSUR, los temas de la negociación de Doha entre otros, pero guardando un denominador común estos temas de la agenda internacional del Brasil, en estos ejes, a saber:

Pacifismo: Se fundamenta en la no-confrontación, la búsqueda de soluciones pacíficas negociadas de las controversias, la condena del uso de la fuerza para la obtención de resultados externos.

El universalismo: entendido éste como el todo el acervo de contactos bilaterales que constituyen el patrimonio del Brasil. También la diversidad de contactos bilaterales sirve para la realización de los intereses nacionales. Y finalmente esta vocación universal, encuentra sus raíces en el hecho que los brasileños consiguieron establecer relaciones pacíficas e instrumentalizadas con países situados en todas partes del Mundo.

Juridicismo: respeto a los tratados y convenciones, entendidas como manifestaciones sacrosantas del Derecho Internacional y que son asumidas por la voluntad nacional. Los tratados y convenios son vistos como instrumentos jurídicos que buscan acuerdos con factibilidad de cumplirse y que sean favorables a todas las partes intervinientes.

Realismo y pragmatismo: acciones vinculadas a los intereses nacionales. Se abandona la idea de construcción y el uso del papel de potencia del país, para ganancias internacionales, se despolitiza y desidiologiza la acción internacional.

Autodeterminación y no intervención: son alimentados por el carácter pacificista de la política exterior y sobre todo por el realismo que ilumina a su ejecutoria internacional.

Es decir, hay una tradición de la praxis diplomática, la cual es radicalmente contraria a la intervención, por el rechazo que podría dar, el legitimar eventuales intervenciones o acciones correctivas fuera del sistema o ambiente de poder internacional.

Si partimos desde los años noventa  hay un hilo conductor tanto en la agenda y los temas internacionales tendencia, la cual se acentúo durante los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff y sobre todo en los años venideros, dentro de un contexto de mayor globalización representado por la elevación exponencial de las interconexiones entre países, donde Brasil ha buscado entre otras cosas:

Primero, buscar insertarse en una economía internacional altamente integrada y competitiva, hoy en día con un escenario distinto del precio de los commodities y el giro que está teniendo la política de EEUU, que repercutirá en la economía mundial.

En segundo lugar, mantiene los márgenes de maniobra, para no inviabilizar su histórico proyecto nacional, con base en los principios arriba enunciados. Busca construir un adecuado y perfil político y económico de acuerdo con la nueva configuración del poder mundial que va de la bipolaridad a la multiporalidad.

Ahora bien, la política exterior de Brasil, tiene tres interrogantes hacia el futuro:

En primer lugar, ¿qué es lo que Brasil desea obtener de su relación con el medio internacional? La respuesta evidente y con un claro objetivo, es conseguir el intercambio externo para la realización del desarrollo, tanto en su dimensión económica como social, para lograr profundizar los derechos humanos y un medio ambiente sustentable.

En segundo lugar, ¿cómo Brasil desea relacionarse con la comunidad internacional?, aquí están los principios que tradicionalmente han orientado su política exterior, tales como la no intervención, el respeto a la autodeterminación, la no injerencia en los asuntos internos y la solución pacífica de las controversias.

La tercera pregunta, ¿cuál es el Mundo que ellos desean?, puede estar resumida en algunas ideas fuerzas: paz, desarrollo, y participación amplia. Por ello es que el Brasil está trabajando en conjunto con otros países, para la reforma de los organismos multilaterales y ordenar y crear un mundo multipolar en un horizonte a mediano plazo.

En ese sentido, la política exterior del Brasil en los últimos años, busca la autonomía y la integración, en vez de una autonomía aislacionista, procura una autonomía de acción articulada con el medio internacional, buscando la realización de sus intereses.


Publicado originalmente en El Universal

El Mundo al instante


Dr. Carlos Romero

Se ha puesto de moda en la oposición venezolana internacionalizar la política. Ante el menguado panorama interno, no queda más remedio que recurrir a la ayuda de los amigos y amigas allende de los mares y fabricarles una caja de resonancia para que ellos puedan evaluar negativamente la gestión gubernamental, especialmente en los temas de petróleo y de derechos humanos y para que se conviertan en una avanzada eficaz, con el fin de sensibilizar de alguna forma a la opinión pública mundial.

Las declaraciones, comunicados, artículos y reportajes sobre estos temas y las giras mundiales de algunos miembros de la oposición también tienen como objetivo final llamar la atención sobre lo que está pasando por una vía externa, más abierta y más funcional y con menos amenazas y advertencias.

No es fácil lograr esta misión y ese cometido, dado el fraccionamiento del globo terráqueo, pero lo de afuera es un espacio útil en el momento en que en efecto los precios del barril de petróleo venezolano no arrojan los mejores resultados, la nación experimenta un deterioro económico y social y se restringen sin piedad y sin reservas la vida democrática y el debate de las ideas.

El Gobierno no se queda atrás en eso de recorrer el Mundo al instante. Lo vimos recientemente a raíz de la elección de Venezuela para ocupar un asiento como miembro no permanente y en representación de América Latina y El Caribe en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El oropel alrededor de la noticia y la vuelta que se le dio a un acto rutinario y procedimental demuestra que también en el lado oficialista se aspira a competir en ultramar; eso sí, con bombas y platillos.

Pareciera entonces que estamos frente a un espacio importante y renovado en donde chocan dos narrativas diferentes sobre lo que está pasando en el país, que al formarse con base en unos cánones tan polarizados reflejan la testaruda realidad de una manera bastante simple y distorsionada. ¡Qué lástima! 


Publicado originalmente en El Universal

martes, 6 de mayo de 2014

Relato de un Náufrago: 1 año de política exterior de Maduro



Dr. Kenneth Ramírez
 
El primer año de Nicolás Maduro en materia de política exterior, trae a la memoria la obra Relato de un Náufrago del inmortal Gabriel García Márquez: “En todo momento traté de defenderme. Siempre encontré un recurso para sobrevivir, un punto de apoyo, por insignificante que fuera, para seguir esperando”.
 
Tras el naufragio que supuso la muerte de Chávez y el agotamiento del modelo económico socialista, la política exterior de Maduro ha estado conformada por acciones erráticas, de quien se aferra a una balsa a la deriva, defendiéndose día a día de los peligros del mar abierto y los trucos que juega la soledad –entre ellos la evasión hacia tiempos pretéritos-, teniendo como único objetivo sobrevivir.
 
A efecto de análisis, podemos dividirla en tres etapas que corresponden a las crisis políticas que ha encarado desde que le fue impuesta la banda tricolor y sintió todo el peso de la desolación sobre sus hombros. La primera etapa se extiende desde su asistencia a la Cumbre Extraordinaria de UNASUR celebrada en Lima el 18 de abril de 2013 –horas antes de su juramentación- para discutir la tensión política posterior a las elecciones del 14-A, hasta la Cumbre del MERCOSUR celebrada en Montevideo el 12 de julio de 2013 –donde asumió la presidencia del bloque a pesar de las objeciones de Paraguay-; caracterizada por un gran activismo para lograr reconocimiento y legitimidad, así como desactivar cualquier apoyo a las denuncias de fraude de la oposición. Aquí destacan la reunión Jaua-Kerry al margen de la 43° Asamblea General de la OEA en Antigua (Guatemala) y la audiencia de Maduro con el Papa Francisco, ambas en junio de 2013.
 
La segunda etapa podemos identificarla desde la Cumbre Binacional con Juan Manuel Santos en Puerto Ayacucho el 22 de julio de 2013 hasta su asistencia a la II Cumbre de la CELAC celebrada en La Habana el 28 y 29 de enero de 2014, caracterizada por el retraimiento y la reivindicación del legado de Chávez –que llevó a una crisis diplomática con EEUU tras la expulsión de la Encargada de Negocios, Kelly Keiderling-, debido a su necesidad de ganar las elecciones municipales del 8-D convertidas en plebiscito por la oposición.
 
Tras salir airoso, Maduro convocó la II Cumbre ALBA-PETROCARIBE en Caracas el 17 de diciembre de 2013, con el propósito de renovar sus alianzas regionales, impulsar una zona económica integrada al MERCOSUR, e intentar llenar así de cierto contenido a una presidencia pro-témpore venezolana que ha sido absolutamente grisácea –incluso no ha podido celebrarse la cumbre semestral. Asimismo, realizó su tercer viaje a Cuba el 21 de diciembre de 2013, con el propósito de conmemorar el 9° aniversario de la ALBA. En enero, volvió a La Habana para participar en la II Cumbre de la CELAC como mecanismo de concertación política regional. Dicha cita supuso un éxito para la diplomacia cubana, mientras Maduro tuvo una participación anodina, más allá de aceptar un homenaje a Chávez y asumir como bandera la descolonización de Puerto Rico -a pesar de los resultados del referéndum consultivo boricua del 6 de noviembre 2012 que fueron ampliamente favorables a la anexión a EEUU (61,1%). Así, desaprovechaba una vez más, la oportunidad de promover temas de interés nacional como el reclamo del Esequibo y la defensa de nuestra Fachada Atlántica.
 
Fueron días sosegados que le permitían soñar con relanzar la política exterior de Chávez; una de esas alucinaciones que padecen los náufragos cuando el mar les da tregua: “No sé cuánto tiempo estuve así, embotado, con la alucinación de la fiesta (...) Sólo sé que de pronto di un salto (…) Entonces vi, a unos metros de la balsa, una enorme tortuga amarilla con una cabeza atigrada (…) me preparé para la lucha, con ese monstruo o con cualquier otro que tratara de voltear la balsa”.
 
Finalmente, la tercera etapa estuvo marcada por la diplomacia defensiva frente a la ola de protestas que ha sacudido Venezuela desde febrero de 2014, la cual despertó a Maduro del espejismo festivo -como lo hizo la tortuga gigante con el personaje de García Márquez. La retórica diplomática venezolana convirtió dichas protestas en un “golpe de Estado suave” llevado a cabo por “grupos fascistas” instigados por el “imperialismo norteamericano”. Desde el sesgo ideológico, poco importa la inconformidad con el deterioro de la situación país, así como tampoco el terrible saldo represivo: 41 víctimas, cientos de heridos y miles de detenciones.
 
Para imponer su tesis, Maduro paralizó la OEA –evitando la activación de la Carta Democrática Interamericana-, invisibilizó la CELAC y dejó UNASUR como única opción a la cual recurrir a conveniencia. Para ello, llevó al límite su sistema de alianzas PETROCARIBE-ALBA-MERCOSUR y entró en nuevos conflicto diplomáticos con EEUU y Panamá. Además, logró obtener un conjunto de declaraciones de organismos regionales que favorecieron sus argumentos e hicieron vagos llamados al diálogo –sendos comunicados UNASUR/MERCOSUR del 16 de febrero de 2014, el comunicado CELAC del 18 de febrero de 2014 e incluso la Declaración 51(1957/14) de la OEA del 7 de marzo de 2014, entre otros.
 
No obstante, la continuidad de las protestas y las denuncias de los excesos represivos, empezaron a generar una actitud más crítica en la región –incluso de conspicuos aliados como Brasil-, lo cual desembocó en una Reunión de Cancilleres de la UNASUR en Santiago de Chile el pasado 12 de marzo, en lugar de la cumbre presidencial que deseaba Maduro. Esto terminó desembocando en dos visitas de una Comisión de Cancilleres de la UNASUR -26 de marzo y 7 de abril-, que gracias al esfuerzo y creatividad diplomática lograron allanar el camino para el diálogo entre Maduro y la oposición aglutinada en la MUD, con los cancilleres de Brasil, Colombia, Ecuador y el Nuncio Apostólico como testigos de buena fe. Dicho diálogo arrancó de forma prometedora, pero lamentablemente -tres semanas después- no se han producido gestos concretos que lo hagan creíble. EEUU se ha mantenido silente, aunque ya ha asomado que presiona tras bambalinas, y su disposición a imponer sanciones de no alcanzarse resultados.
 
Hay quienes temen que el diálogo sea una estratagema de Maduro para dividir la oposición, apaciguar la calle y legitimarse a nivel externo: una reedición de la Mesa de Negociación y Acuerdos de 2002-2003. No obstante, esto implicaría una nueva alucinación, que obviaría las diferencias de ambas situaciones, y entre ellas, la falta de carisma de Maduro y el agotamiento del modelo económico. En consecuencia, toda playa que no implique una rectificación como la recomendada por el Ex-Presidente Lula, constituye una nueva y costosa trampa de los sentidos: “Ya me sentía sin fuerzas y, sin embargo, aún no veía la tierra. Entonces volvió a invadirme el terror: acaso, ciertamente, la tierra había sido otra alucinación (…) Ya había nadado mucho. Era imposible regresar en busca de la balsa".
 
@kenopina

miércoles, 3 de abril de 2013

¡Debate sí, injerencia no!


Dr. Kenneth Ramírez

Debatir es siempre un ejercicio necesario en democracia; sobre todo cuando los debates se hacen desde el respeto a la diferencia y con argumentos, en lugar de simples descalificaciones al adversario. En este sentido, y en una campaña presidencial tan corta como la actual, los venezolanos merecemos un debate entre los candidatos Nicolás Maduro y Henrique Capriles sobre los principales aspectos que interesan al electorado: seguridad ciudadana, economía, asuntos sociales y política exterior.
Aunque se asume que la política exterior no genera votos, hoy por hoy, es un tema que se utiliza casi cotidianamente en el discurso político. Lo peor no solamente es la manera equívoca en la cual generalmente se utiliza, tratando de subrayar las bondades de tal o cual país y dividiendo falsamente el Mundo entre buenos y malos a partir de una determinada ideología; sino la injerencia a la que nuestra polarización política interna invita a terceros actores.
En este sentido, el video enviado por el Ex-Presidente brasileño Lula da Silva para la clausura de la reunión del Foro de Sao Paulo en Caracas que ha sido transmitido por el sistema de medios públicos, donde después de dar testimonio de sus experiencias con el Ex-Presidente Chávez y Nicolás Maduro, concluye diciendo “Maduro Presidente es la Venezuela que Chávez siempre soñó”; constituye una descarada injerencia en nuestros asuntos internos como quizás no se había visto nunca en una campaña electoral. Un video hecho específicamente para hacer proselitismo político.

Esto es absolutamente inadmisible, y llama mucho la atención que no haya sido rechazado por ninguna de las autoridades de los poderes públicos. Recordemos que hace quince días, la Presidenta del CNE rechazó por “injerencista” e “irrespetuosas” las declaraciones de la Sub-Secretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, por sólo pedir que las elecciones del 14-A se celebren “con los altos estándares democráticos del Hemisferio”. Sin embargo, en el caso del video de Lula, se apoya abiertamente la candidatura de Nicolás Maduro, lo cual a nuestro juicio es aún más grave, y no ha generado aún reacciones oficiales.
Nuestra soberanía debe hacerse respetar. Aquí no caben medias tintas ni doble moral. Toda injerencia es objetable venga de donde venga, ya sea desde Brasil, EEUU, Colombia o Cuba. El Ex-Presidente Uribe es otro actor que se ha dado a la tarea de emitir opiniones sobre asuntos que no son de su incumbencia; y debemos hacer memoria sobre las desafortunadas declaraciones injerencistas emitidas por Raúl Castro en la Cumbre de la CELAC celebrada a finales de enero pasado en Santiago de Chile.
La política exterior venezolana durante la Era Chávez polarizó América Latina, y todas estas acciones muestran que aún allí se encuentran sus repercusiones. Sin embargo, a quien compete decidir entre las candidaturas políticas en liza, es a los venezolanos. La injerencia en nuestros asuntos internos debe cesar.
En lugar de ello, consideramos de importancia que Nicolás Maduro y Henrique Capriles vayan a un debate de altura sobre los grandes temas que interesan a los venezolanos, incluyendo la política exterior. Resulta preferible un debate entre venezolanos que aceptar un intervencionismo vergonzoso.
Ningún país o actor es ingenuo ni absolutamente benigno. Todos tienen sus intereses. En este sentido, la injerencia del Ex-Presidente brasileño y miembros del Foro de Sao Paulo en nuestra campaña electoral, se ha hecho en función de determinados intereses, no de ninguna “solidaridad” inocua o principios abstractos. El gobierno de Venezuela en la última década ha financiado y respaldado a los grupos de este Foro político transnacional. También ha beneficiado indirectamente a los intereses de Brasil con la política exterior de corte ideológico que ha desplegado. Nuestra Cancillería no parece haber caído en cuenta, que mientras los venezolanos nos llevamos los costos de un enfrentamiento abierto con EEUU en la región, Brasilia ha ido construyendo un espacio de influencia como potencia emergente y se ha erigido en árbitro regional, haciendo tratos o discrepando con Washington en función de sus intereses, no por apriorismos ideológicos. Por otra parte, bien es sabido el rol del Ex-Presidente Lula como promotor de los intereses de la empresa brasileña Odebrecht en Venezuela.
Lo más indignante, es que cuando el Ex-Presidente Chávez intentó reunirse con la actual Presidenta Dilma Rousseff durante la campaña electoral brasileña en 2010, ésta evitó reunirse con él a pesar de las simpatías políticas e intereses compartidos. El orgullo de Brasil no podía ponerse en juego. Además, al electorado brasileño podría no gustarle que el líder de un “país simple que sólo tiene petróleo” -como se refirió irrespetuosamente la Presidenta Rousseff respecto a Venezuela en aquella campaña-, se inmiscuyera en sus asuntos internos.
¡Sí al debate, no a la injerencia! Venezuela, al igual que Brasil, merece respeto. Es bueno que nuestros nuevos socios del MERCOSUR lo tomen en cuenta.
Nicolás Maduro fue canciller del Ex-Presidente Chávez por seis años, así que nadie mejor que él para exponer y defender su visión, objetivos y acciones en materia de política exterior. Debido a esta experiencia, y a pesar de su inexistente formación técnica en materia de Relaciones Internacionales, llevaría teóricamente ventaja frente a Henrique Capriles en este asunto, y no debería rehuir al debate.
Los venezolanos merecemos un profundo y rico debate sobre valores, objetivos, intereses, medios, estrategia y posición de Venezuela en el Mundo, que contribuya a desarrollar una política exterior de Estado coherente y eficaz a largo plazo, la cual debe tomar en consideración los cambios extraordinarios que ha experimentado el sistema internacional en la última década y redundar en beneficios para todos los venezolanos.
Acercar posturas teniendo todo esto en mente, disminuir la demagogia, combatir el injerencismo y construir paulatinamente un consenso en materia de política exterior entre los principales actores políticos y de la sociedad civil, es una tarea de urgencia para Venezuela, la cual debe empezar con intercambios de ideas desde el respeto y la razón.
En consecuencia, me pronuncio a favor de un debate y rechazo rotundamente las injerencias vengan desde donde vengan. Ni Lula, ni el Foro de Sao Paulo, ni EEUU, ni Uribe, ni Cuba, tienen vela en este entierro; y deben abstenerse de intervenir en nuestra campaña electoral. Este es un asunto de venezolanos, y es a nosotros mismos a quien corresponde legítimamente opinar, actuar y decidir.

lunes, 25 de marzo de 2013

La dimensión internacional de la muerte de Chávez


Dr. Kenneth Ramírez

Durante la última década, Hugo Chávez fue una figura tanto central como controversial en los asuntos latinoamericanos. Reflejo de ello fue el aluvión de condolencias recibidas, la amplia cobertura de los medios de comunicación a nivel global, así como la nutrida asistencia de líderes internacionales a sus funerales.
Hugo Chávez nunca vislumbró su proyecto como meramente nacional. Desde su visión, era necesario traspasar las fronteras para ofrecer una resistencia coordinada a las fuerzas del capitalismo global dirigidas, a su entender, desde EEUU: el ubicuo “Imperio”. Para lograrlo, primero revitalizó la OPEP, cambió la legislación petrolera y se aseguró el control de PDVSA, aumentando así la capacidad económica disponible de su gobierno. A partir de allí, desplegó una ambiciosa proyección internacional basada en abundantes petro-dólares y su liderazgo carismático. En sus 14 años en el Palacio de Miraflores, ingresaron alrededor de 383 millardos de dólares por concepto de renta petrolera. Los petro-dólares venezolanos reforzaron el carisma de Chávez, y lo mismo ocurría en sentido inverso.
Chávez podía en efecto levantar toda clase de pasiones. Desde involucrar emocionalmente a líderes tan disímiles como Uribe, Lula, Fox, Morales o el Rey de España, hasta sacar lágrimas de seguidores y dirigentes de países tan lejanos como Bielorrusia, Palestina e Irán. Gracias a ese carisma tan particular, a su elocuencia discursiva y capacidad de convicción, logró envolver a diversos países en un proyecto contra-hegemónico frente a EEUU, sus aliados y empresas transnacionales. Pero el discurso no iba vacío, sino acompañado de mucho dinero en efectivo o suministro petrolero.
A la renovada cohesión de la OPEP tras la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Caracas en 2000, se sumó el fuerte crecimiento de la demanda petrolera de China en 2004, lo cual llevó el precio del petróleo a niveles iguales o superiores a 100 $/Bl. Esto fue  aprovechado por el Presidente Chávez, para acumular recursos útiles en la proyección internacional que diseñó. De ese modo, implementó medidas que iban desde el apoyo petrolero –alrededor de 400 MBD- y financiero a los países ALBA -principalmente Cuba-, los países PETROCARIBE, Argentina y el resto de la región; hasta el polémico respaldo con diesel al gobierno de Assad en la guerra civil siria o el apoyo diplomático a Irán y su programa nuclear. Además, se lanzaron programas de asistencia social internacional que fueron a financiar incluso a familias necesitadas de combustible para calefacción en EEUU a través de CITGO.
Con este alto perfil a nivel internacional, Chávez buscó obtener protagonismo, impacto y capacidad de influencia en distintos países y regiones del Mundo, siempre en aras de oponerse a la política estadounidense, a sus intereses y al capitalismo global; así como esquivar las críticas o eventuales sanciones internacionales por el modelo de democracia iliberal que fue instaurando paulatinamente en Venezuela. Todo esto, sin dejar de vender petróleo a Washington, incluso en plena guerra de Irak cuando pudo haber hecho mucho daño a la seguridad energética de EEUU. Negocios son negocios…
Respecto al llamado “socialismo del siglo XXI” en América Latina, es impensable decir que nada cambiará. En principio faltará Hugo Chávez como líder carismático, capaz de influir en las mentes y corazones de muchos en los foros internacionales. Faltarán las pasiones que levantaba. Seguramente también faltará la base política y la capacidad económica para movilizar a otros actores en torno a un mismo proyecto alternativo. Rafael Correa cuenta con la base política y cierto carisma para evitar que la ALBA quede huérfana, pero le faltarán los recursos económicos. Evo Morales y Daniel Ortega adolecen de todos los requisitos; mientras Cuba deberá ocuparse de su propia transición política, con el anunciado cambio en la cúpula dirigente en el próximo lustro.
Empero, eso no implica que ciertas cosas se transformen radicalmente de manera inmediata. Por lo pronto, lo que sí quedará presente en la región, es la valoración por parte de los países ALBA, y en menor medida de Argentina, Uruguay y Brasil, de que resulta necesario equilibrar de manera coordinada la voluntad de Washington, y que eso no puede cambiar tras la ausencia de Chávez. Quizás Brasil terminará consolidando su liderazgo sobre toda la izquierda latinoamericana, lo cual puede cristalizarse en un eventual segundo período de Dilma Rousseff –quien actualmente lidera las preferencias electorales de cara a las elecciones de 2014.
Sin embargo, hay que enfatizar que Venezuela misma no necesariamente pasará de un alto perfil internacional a un repliegue absoluto. Evidentemente, los escenarios dependen del resultado de las elecciones del 14-A, las cuales según las últimas encuestas, probablemente serían ganadas por el Presidente Encargado Nicolás Maduro. En caso de que estos pronósticos se confirmen, el propio Nicolás Maduro buscará asumir el liderazgo internacional que deja el Presidente Chávez, ya sin la figura y sin el carisma de aquél; pero aún con recursos económicos que resultan cruciales para los países de la ALBA, y con el conocimiento de los líderes de la región y la política exterior de Chávez –al haber sido su Canciller por seis años.
En este escenario, lo que habremos de ver en los años que siguen, será el intento por parte de Nicolás Maduro por aglutinar en torno al legado de Chávez a los países ALBA, intentando demostrar que este mecanismo de coordinación política e ideológica sigue teniendo vigencia y sentido. En cambio, los adversarios de los países ALBA, que no son pocos, intentarán demostrar lo contrario.
No obstante, también podríamos empezar a observar a una Venezuela relativamente menos volcada a lo externo. Esto debido a la imperativa necesidad de un nuevo gobierno encabezado por Nicolás Maduro de atender una complicada agenda doméstica, a saber: la restructuración del gobierno y el proyecto político ahora sin Chávez, la gestión de una transición política ordenada y la necesidad de conservar la unidad al interior de la élite política chavista; así como resolver los problemas económicos inmediatos y fortalecer la capacidad de producción de PDVSA. Si este es el caso, la política exterior venezolana podría moderarse, la ALBA perder importancia frente a MERCOSUR/UNASUR como mecanismo de relacionamiento externo, y podría alcanzarse una relación con EEUU basada en el respeto mutuo y el pragmatismo.
Existe otro escenario, hoy por hoy menos probable según las encuestas, pero igualmente posible. En el caso de que fuese Henrique Capriles Radonsky quien ganase las elecciones, seguramente las cosas cambiarían no sólo en lo interno, sino también en lo externo. Muy probablemente, en este escenario, Venezuela transitaría hacia una relación de mayor cooperación con EEUU, y reduciría al mínimo sus relaciones con Cuba, además de abandonar la ALBA. Las relaciones con Brasil y Argentina mantendrían un buen nivel por motivos pragmáticos. No sería recomendable en este escenario, que Venezuela se retire de MERCOSUR para re-ingresar a la CAN, que hoy por hoy, no es un mecanismo de integración privilegiado por el resto de sus Estados miembros, e implicaría nuevos costos para el país. En lugar de ello, se debería  buscar profundizar los mecanismos de adaptación y re-negociar aspectos puntuales que sean lesivos a nuestros intereses.
Independientemente de los resultados de las elecciones del 14-A, resulta deseable que Venezuela logre reactivar su producción petrolera –estancada en los últimos años-, manteniendo la cohesión de la OPEP y el diálogo con los países consumidores; lo cual supondría apuntar a una política prudente y equilibrada, que defienda adecuadamente nuestros intereses como país productor y mantenga un buen clima en las relaciones con nuestros socios y clientes en el mercado petrolero global.
Asimismo, resulta muy importante construir en los próximos años, un amplio consenso en materia de política exterior entre las principales fuerzas políticas y actores de la sociedad civil, que permita corregir excesos de voluntarismo o extremismo ideológico, y evite cambios bruscos que deterioren nuestra credibilidad externa y genere nuevos costos. En este sentido, consideramos recomendable privilegiar el MERCOSUR como mecanismo de integración y concertación política, procurando su relanzamiento y ampliación hacia el resto de América del Sur –en franca convergencia con UNASUR. En este contexto, Venezuela debe jugar al equilibrio con los Estados pequeños y Argentina frente a Brasil como potencia emergente, al tiempo que mantiene el buen nivel alcanzado en las relaciones bilaterales con Brasilia en los últimos años.
A partir de allí, podemos desplegar una agenda externa inteligente, la cual implica desde abrir un nuevo capítulo en las relaciones con EEUU basado en el pragmatismo y el beneficio mutuo, hasta impulsar una renovación del sistema interamericano, catalizar un acuerdo de asociación entre MERCOSUR y la UE, y consolidar vínculos interregionales y bilaterales con Asia, Rusia, los Países Árabes y África. Todo esto implica una adecuada combinación de los enfoques del regionalismo, interregionalismo y multilateralismo, que permita apalancar nuestro desarrollo nacional y consolide la proyección externa de Venezuela como potencia media en la próxima década.