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martes, 2 de agosto de 2016

Dos años del “Califato del Terror”


Dr. Kenneth Ramírez

A dos años de haber proclamado su “Califato del Terror” tras la toma de Mosul –segunda ciudad de Irak–, el grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Siria (por su acrónimo en árabe, Dáesh) presenta un balance ambiguo. Por un lado, como demuestran los ataques más recientes en Niza (14 de julio, 84 muertos), Bagdad (3 de julio, más de 200 muertos), Daca (1 de julio, casi 30 muertos), Estambul (28 de junio, más de 40 muertos), Bruselas (22 de marzo, 35 muertos), París (13 de noviembre, 137 muertos) y Beirut (12 de noviembre, 43 muertos), Dáesh retiene una considerable capacidad para atacar a sus enemigos cercanos y lejanos. Además de su emirato central -localizado en Siria e Irak-, mantiene provincias virtuales (wilayas) sostenidas por grupos asociados en Afganistán, Chechenia, Daguestán, Sinaí, Libia, Filipinas, Nigeria, Somalia y Yemen. Y a esto debe sumarse células encubiertas por todo el Mundo, y una red de propaganda 2.0 que ha logrado radicalizar a individuos (los “lobos solitarios”) llevándolos a cometer atentados como el de Orlando (12 de junio, 50 muertos). Una multinacional del terror que ha desbancado a Al-Qaeda como líder de la yihad global.

Por otro lado, Dáesh ha sido expulsado de Kobani y Palmira (Siria), Tikrit, Ramadi y Faluya (Irak), con lo cual ha perdido el 20% del territorio que controlaba en Siria y el 47% del territorio que controlaba en Irak. Un franco repliegue territorial fruto de las campañas militares en su contra. Además, ha tenido una merma en su número de combatientes, desde 33.000 en 2014 hasta entre 18.000 y 22.000 en 2016. Y una caída de su producción petrolera, desde 70 mil barriles diarios en 2014 hasta 20 mil barriles diarios en 2016, que le ha causado una fuerte crisis económica.

Recordemos, que a diferencia de Al-Qaeda, Dáesh busca la construcción de un Califato en todo el Mundo musulmán (según las fronteras que tenía en el siglo VII) como entidad concreta y tangible (gobierno, moneda, ejército, e identidad) para satisfacer el deseo de “pertenecer a algo grande” bajo el principio Baqiya wa tatamaddad (“permanecer y expandirse”). No obstante, aferrarse a un territorio implica un error estratégico para un grupo terrorista, ya que ofrece objetivos fijos para una campaña militar, y esto explica la erosión de sus capacidades expuesta anteriormente. La estrategia de la Administración Obama contra Dáesh ha tenido cierto éxito en el tablero iraquí, mediante una ofensiva área que ha contado con el apoyo sobre el terreno del ejército iraquí, las milicias shiítas y fuerzas de Irán (aunque resulte sorprendente, comparten intereses), por lo cual se estima que la captura de Mosul ocurrirá en los próximos meses. Empero, en el tablero sirio, la cuestión es más complicada. Las ofensivas aéreas de EEUU y de Rusia contra Dáesh no han estado coordinadas, y la guerra civil impide contar con apoyos sólidos sobre el terreno. Los rebeldes sirios siguen siendo muy débiles sin el apoyo del exterior que sólo ofrecen las petro-monarquías, y las milicias kurdas han logrado hacer retroceder a Dáesh pero sufren los ataques de Turquía; por otra parte, la campaña aérea de Rusia junto al Ejército de Assad y el apoyo de Hezbollah e Irán se concentran más en golpear a los rebeldes sirios en la batalla de Alepo, que en avanzar contra la capital de Dáesh en Raqqa. Qatar parece haber maniobrado para que el Frente al-Nusra haya roto recientemente con Al-Qaeda, para unificar a las milicias islámicas en contra de Dáesh y Assad a la vez.

Estas realidades dibujan un cuadro complejo, que de ser tomadas por separado por ojos inexpertos, llevan a dos posibles falsas conclusiones: pensar que nos enfrentamos a una amenaza existencial o que la derrota de Dáesh está a la vuelta de la esquina. En consecuencia, más allá de que se pueda pronosticar un desmantelamiento progresivo del emirato central de Dáesh y la eliminación de su líder, el autoproclamado “Califa Ibrahim”, Abubaker al-Bagadadi; lo cierto es que resulta difícil que este grupo yihadista desaparezca por completo en el corto plazo, como muestra el ejemplo de Al-Qaeda tras la muerte de Bin Laden.

Mientras tanto, el Mundo sigue perdiendo la batalla contra el yihadismo, ya que a pesar que se cumplan los pronósticos más halagüeños respecto a la campaña militar contra Dáesh, se siguen reproduciendo las mismas ideas y políticas equivocadas. Se ha popularizado en las democracias más avanzadas la idea de choque de civilizaciones, con un concomitante rechazo a los musulmanes a la vez aprovechado y atizado por emergentes líderes populistas -de Marine Le Pen y Frauke Petry a Donald Trump-; y ha empezado a defenderse un modelo neo-autoritario (verbigracia, Abdel Fatah al-Sissi en Egipto) como solución. Al tiempo, se sigue desatendiendo la causa profunda que origina el yihadismo: las ansias de cambio de los jóvenes árabes (60% de la población tiene menos de 25 años y más de la mitad no tiene empleo), a los que se coloca a elegir entre regímenes despóticos que no ofrecen oportunidades e imanes radicales que con una versión torcida del Islam ofrecen una “vida placentera” en el cielo (Firdaws) tras el martirio.

EEUU y la UE deben replantear su política exterior y de seguridad con un enfoque multidimensional que promueva el cambio pacífico y la prosperidad del Medio Oriente (relanzando proyectos como la Unión para el Mediterráneo), y revisar sus políticas migratorias y de integración a sus sociedades de emigrantes musulmanes. Por su parte, América del Sur debe entender que no está exenta de la amenaza, ya no sólo por las bajas que los ataques de Dáesh han producido en su diáspora -donde debemos mencionar con dolor a los venezolanos Sven Silva que murió en París y Simón Carrillo que murió en Orlando-, sino por el desmantelamiento de una célula en Brasil que planificaba ataques contra los Juegos Olímpicos de Rio. Ergo, América del Sur en general y Venezuela en particular, deben contribuir más activamente en la lucha contra Dáesh, mediante más cooperación regional e internacional –entre otras cosas, para asegurarse que las redes de apoyo yihadistas no estén utilizando el espacio suramericano ni los sistemas financieros de los Estados-, promoviendo la paz en Siria, y llevando soluciones inteligentes a las discusiones multilaterales. ¿Y usted qué opina?

@kenopina

martes, 1 de diciembre de 2015

La Marsellesa en Caracas


Embajador (r) Julio César Pineda

Mientras que París se preparaba para el encuentro de la Comunidad Mundial contra el Calentamiento Global por un desarrollo sostenible y sustentable, donde se espera un acuerdo definitivo que garantice la viabilidad del planeta para las futuras generaciones; el terrorismo internacional con el signo del Islam radical y político, se hizo presente el 13 de noviembre pasado, abriendo lo que algunos han denominado la "III Guerra Mundial por etapas sucesivas". Entre los 129 asesinados por ISIS estuvo un venezolano y varios latinoamericanos, como también entre los 350 heridos hay personas de todo el planeta, pero especialmente el golpe fue contra Francia y sus ciudadanos. El país galo siempre ha sido y será una referencia para la libertad, la igualdad y la fraternidad.

ISIS (Islamic State of Irak and Siria) a diferencia de Al Qaeda y su líder Bin Laden, ya no pretende encabezar la rebelión mundial fuera de las tierras del Islam, como ellos lo hicieron en Afganistán, sino en el corazón mismo del Mundo árabe y musulmán, como es Siria e Irak, donde además del significado religioso del Islam primitivo y los califatos de Damasco y Bagdad, se encuentran las más grandes reservas de petróleo, por eso se llaman también Ejército del Levante, frente al Magreb árabe, Argelia y Marruecos, los últimos lugares donde el sol se oculta.

Abu Bakr al-Baghdadi tomó el nombre del primer Califa después de la muerte del profeta en el 632 y pretende con su revolución de la fantasía tener al planeta de rodillas para instaurar el Mundo del Islam con estas guerras finales. Como yihadistas pretenden establecer después de la batalla final el orden mundial religioso del Corán. En la línea de la profecía en este combate como lo señala un hadith, una tercera parte de los combatientes huirán y la última parte serán los conquistadores.

Así como el Islam venció al Imperio Persa y Bizantino a partir de Siria e Irak, estos nuevos guerreros llegarán hasta la nueva Constantinopla ubicada en Europa y en EEUU; donde la trilogía Alá, Mohammed y el Corán en la unidad de Dios, extenderán sus dominios a toda la Humanidad.

Hoy, fundamentalismo, integrismo, islamismo, después de los atentados de París son el centro del combate de la guerra que ha declarado Francia, como ya lo ha hecho Rusia y EEUU. Este terrorismo va más allá del Islam político religioso que siempre ha querido instaurar un Estado Islámico bajo la Sharía, comprendiendo la Ummah (población islámica sin fronteras). Ahora, con el terrorismo fundamentalista en su triple dimensión, con el uso de la violencia para fines políticos, el efecto mediático y las víctimas civiles, aprovechando las redes sociales y el espacio cibernético ha abierto una nueva era con un creciente proselitismo, armas, recursos y una organización jerárquica cuya finalidad es la toma del poder total.

Una tarea fundamental es la islamización de la sociedad de los no creyentes y una reislamización hacia la fuente primitiva del Islam con el Corán y la Sunna (doctrina). Su éxito dentro del actual desorden mundial y los errores de Occidente, es con el proselitismo en las poblaciones musulmanas empobrecidas y marginalizadas tanto en los ricos estados del Medio Oriente como en los suburbios de las grandes ciudades europeas y en EEUU. Es el caso del barrio Molenbeek de Bruselas.

Más allá del arco shiíta que busca la hegemonía de Irán, con su inmenso poder en Persia, Siria, Irak y en el Líbano con el Hezbollah y del arco sunita con Arabia Saudita, las monarquías del golfo y varias repúblicas árabes; donde el epicentro ha sido la guerra en Siria para mantener o cambiar al gobierno de Bashar al-Asad y ahora la nueva guerra de Yemen. El conflicto se extrapola más allá de Riad y Teherán, con la activa participación de Rusia y China junto a Irán, y de EEUU y Europa con Arabia Saudita.

La nueva variable del Califato y el ISIS rompe la dinámica de esta geopolítica en Medio Oriente y se convierte en un choque de civilizaciones y en la nueva batalla entre creyentes y no creyentes, donde ISIS ubica la deformación del Islam por el shiísmo iraní, pero también por el sunismo revisionista, dentro del cual además de Arabia Saudita, también incluye a Turquía.

Rusos, europeos y norteamericanos no pueden tomar la actitud de dos pesos y dos medidas como ha sucedido en Siria. Como lo ha dicho el Papa Francisco se necesita una nueva ética en las relaciones internacionales y un real compromiso con la paz, la seguridad internacional y una nueva política en la región, superando los conflictos que oponen a Estados y a pueblos, pero también entre las comunidades shiítas y sunitas en lo religioso, así como los persas y árabes en lo étnico y en lo estratégico el control del petróleo y el gas. 

Como en Francia y en el Mundo, acá en Caracas participamos el domingo 15 de noviembre en la Plaza Altamira en el acto de solidaridad con las familias de las víctimas de este atentado y también cantamos “La Marsellesa”, ese himno francés de libertad compuesto en 1792 en plena guerra contra Austria.


@jcpinedap

miércoles, 21 de octubre de 2015

Putin, petróleo y el “efecto Pigmalión”


Dr. Kenneth Ramírez

Si una situación es definida como real, aunque no lo sea, tiene efectos reales en términos de comportamientos propios, expectativas y estímulos a terceros. Con el tiempo, lo irreal o falso se vuelve verdadero. La psicología social denomina este fenómeno “profecía autocumplida” o “efecto Pigmalión”; en recuerdo de la historia mitológica griega de aquél Rey de Chipre que cansado de buscar una esposa cuya belleza correspondiera con su ideal, esculpió una estatua con los rasgos más hermosos que podía concebir, y tras quedar enamorado de su obra, le imploró con tanto fervor a la diosa Afrodita para que le diera vida, que ésta cumplió su deseo.

El Presidente ruso, Vladimir Putin, es un líder con una mentalidad moldeada por la Guerra Fría –fue agente de los servicios de inteligencia soviéticos KGB. Esto le lleva a tener una profunda desconfianza en Arabia Saudita, ya que considera que el finado Rey Fahd ayudó a Ronald Reagan a destruir la Unión Soviética inundando el mercado petrolero en 1986. Por extensión, ha considerado que la guerra de mercado lanzada por el Ministro de Petróleo saudita, Alí Al-Naimi, contra los productores esquistos de EEUU –la cual ha generado una caída de 60% en los precios del petróleo en el último año-, es en realidad un castigo saudita a Rusia por apoyar a Irán y Assad en Siria, y una ayuda a su aliado Barack Obama en el conflicto de Ucrania. Esto quedó en evidencia en una declaración de Putin donde señaló que “hay un elemento político” en una caída de precios que ha generado un difícil cuadro económico en Rusia: Déficit presupuestario, devaluación del rublo en 43%, contracción del PIB en -3,8% para 2015, inflación en 16,7% -la más alta en 13 años-, y caída de reservas internacionales hasta 340 millardos de dólares.

Con un mercado signado por una demanda débil y un exceso de oferta de 2 millones de barriles diarios, y dada la poca disposición de Riad y Moscú a recortar producción, la intervención de Putin en Siria iniciada el pasado 30 de septiembre -la mayor fuera del antiguo espacio soviético desde la invasión de Afganistán en 1979- con bombardeos masivos y el despliegue de un batallón de infantería de marina en Latakia, es una respuesta a la supuesta reedición por Washington y Riad de la estrategia de 1986. Hasta ahora la jugada de Putin ha tenido poco impacto en los precios, pero en sus cálculos, esto podría cambiar por 3 razones.

En primer lugar, aumentará la presión financiera de Arabia Saudita que apoya a los rebeldes sirios que luchan contra Assad, contra la franquicia de Al-Qaeda en Siria –el Frente Al-Nusra-, y contra el Estado Islámico de Irak y Levante –por sus siglas en inglés, ISIS- a la vez. Riad también encara un déficit presupuestario y un descenso de sus reservas tras la caída de sus ingresos petroleros, la amplia política de subsidios para tener apaciguada a su población y el apoyo a sus aliados en las guerras abiertas en Siria y Yemen donde se enfrenta indirectamente a Irán por el liderazgo regional. Para contener esto, el Rey Salman ha ordenado un recorte de gastos que ha generado malestar en la Casa Real, desde donde han trascendido cartas de algunos Príncipes llamando a relevarlo por incapacidad mental y a sus dos Príncipes herederos por mala gestión. Frente al dilema de arriesgar la sobrevivencia de la dinastía o mantener la guerra petrolera supuestamente delegada por EEUU contra Rusia, Arabia Saudita retrocedería.

En segundo lugar, la presencia rusa agrega inestabilidad a una región ya muy convulsionada, y vital para el mercado petrolero. Aunque el riesgo geopolítico no se refleja actualmente en los precios que siguen por debajo de 50 $/Bl, esto podría cambiar ahora que Putin busca construir una esfera de influencia a partir del eje shiíta, tras la firma del acuerdo de cooperación en materia de inteligencia con Irán, Irak, la Siria de Assad, y con el apoyo de Hezbollah desde El Líbano, contra ISIS como coartada diplomática. Esto ha sentado muy mal en Turquía y Arabia Saudita, lo cual podría atizar los choques entre sunitas y shiítas en varios escenarios.

En tercer lugar, Rusia ha fortalecido a Irán como rival regional de Arabia Saudita, tanto al apoyar a Assad como aliado en común, como al posibilitar su regreso al mercado petrolero con la firma del acuerdo nuclear. Teherán forzaría a un recorte de producción de Riad dentro de la OPEP, y fuera de la misma ante la necesidad saudita de dinero para poder encarar la puja geopolítica de su rival.

El Príncipe heredero Mohamed bin Salman se reunió con el Presidente Putin al margen del Premio de la Fórmula 1 celebrado en Sochi a principios de octubre, para transmitirle el malestar saudita con su aventura siria. De aquí sólo trascendieron vagos llamados a la cooperación y a mantener consultas, así como la reiteración rusa de que el objetivo de su intervención es derrotar a ISIS. Acto seguido, Saudi Aramco empezó a vender petróleo con amplios descuentos -de hasta 1 $/Bl- a refinerías en Europa -el mercado donde Rusia destina 62% de sus exportaciones petroleras-, incluso en Polonia -vecino de Ucrania, con un fuerte nacionalismo anti-ruso y catalizador de los esfuerzos para reducir la dependencia europea de Moscú-, donde ya busca adquirir almacenamiento en Gdansk.

Ahora que Arabia Saudita considera que Rusia se ha aliado estrechamente con el eje shiíta liderado por Irán en Medio Oriente, mantendrá su estrategia de defensa de cuota de mercado y la amenaza al mercado premium de Rusia. Putin ha sido víctima del “efecto Pigmalión” con su intervención en Siria, desencadenado la guerra petrolera que desde un principio consideró que existía. En este contexto, la reunión técnica que se celebrará mañana entre países OPEP y No OPEP en Viena, donde Venezuela promoverá el establecimiento de un sistema de bandas con un piso de 70 $/Bl y un objetivo posterior de 100 $/Bl, luce con muy pocas probabilidades de éxito. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

miércoles, 15 de julio de 2015

Túnez: La lucha por ser el Oasis en el Desierto


Lic. Iván Rojas Álvarez

En diciembre de este año se cumplirán 5 años del inicio del fenómeno que todos conocemos como la Primavera Árabe. De toda esa explosión de protestas y demostraciones en las calles y plazas del Medio Oriente, sólo un Estado ha sido capaz de transitar a la democracia en una revolución mayormente civil y pacífica, lo cual más de un “analista” pensó sucedería en toda la región sin mayores traumas. La República Tunecina ha redactado una constitución, pasado ya por dos elecciones pacíficas, presidenciales y legislativas, además de tener dos partidos bastante diferentes, el Ennahda, islamista moderado, y Nidaa Tounes, secular, que han competido durante estos años por la preponderancia de la escena política sin los choques ni la violencia que, por ejemplo, han plagado el intento democrático fallido en Egipto.

Pero como es bien sabido la pequeña República Norafricana ha sido golpeada ya dos veces este año por ataques terroristas de inmensa cobertura mediática, el ataque al Museo Nacional del Bardo en marzo y el ataque en la ciudad de Sousse hace apenas un par de semanas, los cuales dejaron 22 y 38 fallecidos respectivamente, en su mayoría turistas extranjeros. Estos ataques revelan que a pesar de los avances que Túnez ha tenido en materia política, está lejos de tener una situación realmente estable, y es que el país enfrenta una cantidad de retos bastante importantes que tiene que superar para poder convertirse en el Estado pujante y tranquilo que está en toda capacidad de ser.

Habría que mencionar primero a grandes rasgos porque Túnez pudo donde Siria, Egipto y Libia han fallado; y es que este país tenía la combinación de tradición secular, nivel educativo alto, relaciones con los Estados europeos, e institucionalidad remotamente desarrollada que los otros sencillamente no tenían, además del hecho de ser un Estado territorialmente más pequeño, lo cual facilita que los movimientos consoliden su presencia en todo el país, a diferencia de Libia donde el aislamiento y las distancias han generado gobiernos paralelos y territorios rebeldes.

En este mismo orden de ideas vale aclarar que antes de la llamada Revolución de los Jazmines, que sacó del poder a  Zine El Abidine Ben Ali, Túnez era considerada una de las economías más competitivas de África, y uno de los Estados con mejor nivel de vida de Medio Oriente, excluyendo a las monarquías del Golfo.

Sin embargo el país enfrentaba, y aún enfrenta de hecho, altas tasas de desempleo, sobre todo desempleo juvenil, amplia corrupción administrativa, un sistema monetario que no fomentaba la producción nacional y un Estado policial y represivo que no pudo sostenerse ante la explosión revolucionaria. Muchos de estos problemas han sido tratados de solucionar por el actual gobierno, encabezado por el Presidente Baji Caid Assebsi, sin llegar al éxito esperado, lo cual muchos concuerdan es parte de la razón por la cual ha habido un auge en los ataques terroristas en el país, además del hecho de que Túnez es el Estado que más combatientes extranjeros ha proveído a las filas de ISIS, una cifra que ronda 3000 ciudadanos.

En estos momentos el país se encuentra en Estado de emergencia debido al ataque terrorista más reciente, se han hechos múltiples arrestos, se ha allanado mezquitas no autorizadas que supuestamente han extendido mensajes de violencia, e incluso se ha declarado el plan de construir un muro que cierre la frontera con la vecina Libia, actualmente un Estado fallido donde ISIS ha encontrado áreas donde establecer operaciones, y en donde se estima que los dos perpetradores del ataque al Museo del Bardo recibieron entrenamiento.

Pero la pregunta es qué otras medidas puede el gobierno generar para defenderse de la inestabilidad que acecha toda la región, pues a pesar de que las pérdidas humanas son infinitamente más importantes, no se puede dejar de apreciar el golpe que un solo ataque, perpetrado por un solo hombre, ha hecho al turismo del país, en donde playas rebosantes de turistas europeos se han convertido en un campo de arena vacío con tumbonas y sombrillas regadas por doquier, lo cual representará millones de dólares en pérdidas para el país.

Habría que ver este problema como uno integral, en donde medidas puramente económicas o puramente de seguridad no van a ser suficientes, ni tampoco se le puede abordar como un problema solamente tunecino, pues todos estamos más que consientes de la situación actual de toda la región. Entonces el gobierno debe comenzar por profundizar las medidas que dinamicen la economía, sobre todo la agricultura, industria y minería, que tienen capacidad exportadora, y que están deprimidas en la actualidad por problemas como la sobrevaluación de la moneda y la falta de cultura competitiva debido a los controles de importación aún en pie que son heredados del gobierno anterior.

En el plano de la seguridad, se debe caminar por la fina línea que divide a un Estado eficiente en la persecución y captura de sospechosos y criminales, con la de retroceder en el proceso de apertura del país y volver a las prácticas represivas del pasado, debate que hemos visto llevarse con bastante controversia en el parlamento desde el año pasado, y que los ataque terroristas en 2015 han dado fuerzas renovadas. Además, Túnez debe aprovechar sus buenas relaciones con Occidente para coordinar mayor apoyo internacional en su lucha contra el extremismo, pues como los recientes ataques terroristas en Siria, Kuwait y Francia demuestran, esta es una amenaza transnacional, y ningún Estado está preparado para afrontarla en solitario.

La República Tunecina debe continuar el lento proceso de limpieza y afinación institucional que todo régimen en transición a la democracia debe llevar a cabo, pues la corrupción, el clientelismo y otros males de la administración pública no hacen sino sembrar desconfianza y resentimiento en el gobierno, el cual ya ha generado rechazo en la juventud del país, la misma que tomo las calles en primer lugar. Para finalizar habría que decir que, más allá de ciertas circunstancias coyunturales de la región, este país no está pasando por un proceso tan diferente al que otros Estados en procesos de transición han experimentado, por ejemplo Venezuela en 1958 enfrentó muchísimos problemas políticos e incluso experimentó varios intentos de golpes de Estado antes de cumplir su primera década como Estado democrático. Entonces, el camino es complicado, el proceso es lento, pero existen todas las herramientas para que el legado de Mohamed Bouazizi y la revolución de los Jazmines perduren.

@IvanRojas92

jueves, 5 de febrero de 2015

Arabia Saudita: Enigma y Paradigma


Embajador (r) Julio César Pineda

Quienes hemos vivido en el Medio Oriente y tratamos de conocer a profundidad lo laberíntico de ese mundo, observamos con interés y atención la nueva realidad de Arabia Saudita, con la muerte del rey Abdalá bin Abdulaziz y el ascenso de su hermano Salman bin Abdulaziz. El nuevo rey, aunque enfrenta grandes desafíos, ya ha dado pasos en la misma línea tradicional y conservadora de su hermano fallecido a los 90 años y con quien tiene una diferencia apenas de 11 años.

Salman nació en 1935 y desde el 2012 su destino monárquico estaba decidido. Él es uno de los 44 hijos varones del fundador de la dinastía y primer monarca, Abdelaziz bin Saud. Hasta ahora seis de los hijos del primer rey han sido monarcas, y ya es seguro que el séptimo, Muqrim bin Abdelaziz de 69 años, será el próximo.

Para Estados Unidos la relación con Arabia Saudita es tan importante, que el Presidente Barack Obama y su esposa no demoraron en cumplir el protocolo del pésame y manifestaron su apoyo al nuevo Rey. Para Washington no hay otra alternativa, especialmente después de la llegada al poder de los Ayatolá en Irán y su actitud hostil ante Estados Unidos como ante Riad. Desde 1945, la alianza entre el Rey Saud y el Presidente Roosevelt finalizando la II Guerra Mundial, continúa intacta y cada vez más sólida.

En su primer discurso, el Rey Salman insistió en la necesidad de la unidad entre el pueblo árabe y a su vez entre los árabes y musulmanes. El arco chiita con epicentro en Teherán se extiende a Siria, Líbano, Yemen, Irak y Bahréin.

En el conflicto de Siria, Arabia Saudita y sus aliados árabes e incluso Turquía, se han manifestado por el derrocamiento del Presidente Bashar al-Assad, mientras que el mayor apoyo del actual Presidente sirio ha sido el gobierno de Irán, particularmente durante el mandato del Ex-Presidente Ahmadinejad. Las reservas mil millonarias de Riad, producto de una racional gestión del petróleo en los buenos tiempos, les permite capear la caída de los precios de los hidrocarburos y diversificar su economía.

Especialistas de la región afirman que el sacrificio de Arabia Saudita se justifica frente a adversarios como Irán y en parte Rusia. Teherán tendrá que reducir toda inversión en el proyecto nuclear con fines bélicos y Rusia cambiar su actitud, especialmente en el caso sirio, donde posee su única base militar en el Mediterráneo. Ojalá que el gobierno del Presidente Maduro pueda comprender esta compleja dinámica, porque entrar en ese laberinto sin conocer las variables del Medio Oriente puede ser desastroso para la política petrolera venezolana.

El Presidente Chávez privilegió la relación con Irán en los tiempos de Ahmadinejad y esto nos alejó de Arabia Saudita y de la OPEP. Por eso lo infructuoso de la visita del Ex-Canciller y Ex-Ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, y de la difícil tarea del propio Presidente con sus dos viajes a Riad, incluyendo el último para despedir al Rey Abdalá y relacionarse con el nuevo monarca.

Debemos volver a la buena relación, pero equidistante con Riad y Teherán. El Mundo ha cambiado. Existe un nuevo fenómeno en el Medio Oriente que obliga a la convergencia total entre los principales actores. Lo que queda de Al-Qaeda y ahora el ISIS, con el ejército de levante y su califato, es una amenaza para el planeta. Esta es la justificación de la política común para enfrentar al ISIS, por parte de Arabia Saudita, de Irán, de Turquía, de Europa y de Estados Unidos. Las exequias del Rey demostraron esta nueva realidad, allí coincidieron junto al Presidente Obama el Ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohamed Jabad Zarif, y el Primer Ministro de Turquía, Recept Tayyip Erdogan.

Recomiendo, para comprender la realidad del reino, el libro de Pascal Ménoret "El enigma saudita". El autor demuestra lo extraordinario de este Estado, más allá de la visión equivocada de los beduinos, los camellos y los integristas religiosos. Esta nación no es sólo petróleo al servicio de la abundancia. Allí, por el contrario, nació la filosofía wahabista, que es la primera revolución de los tiempos modernos y primera expresión del nacionalismo árabe.

Su historia arranca en 1774 con Muhammad ben Saud como Emir del pequeño Oasis de Diriya, desde donde comenzó la unificación de la península. Reino destrozado por los ingleses y los egipcios entre 1809 y 1818. Como segundo Estado, entre 1845 y 1865, alrededor de Riad, su actual capital. Y la actual realidad entorno a las ciudades santas que en 1932 se transformó en reino, abierto al mar, impulsando la modernización y la universalidad. El petróleo ha sido su riqueza pero también su desestabilizador, sin embargo han sabido sembrar el petróleo, y de él sustentar su gran desarrollo industrial y financiero. Mucho tenemos que aprender de ello.

Publicado originalmente en El Universal

@jcpinedap

lunes, 26 de enero de 2015

ISIS: Desafíos para el 2015



Embajador (r) Julio César Pineda

Los seguidores del Corán, agrupados en Al-Qaeda y el ISIS (Islamic State of Iraq and Syria), continúan el camino del terrorismo yihadista hacia un Estado Musulmán ortodoxo con una visión equivocada del Islam, tratando de reproducir el califato, con su primera expresión a la muerte de Mahoma en 632, hasta el último de los turcos, abolido el 3 de marzo de 1924. Ellos esperan la Gran Batalla del Fin de Todos los Tiempos, precisamente en Bagdad y Damasco, de acuerdo a una vieja profecía donde un tercio de los guerreros musulmanes huirán, un tercio morirá y el último tercio conquistará el mundo de los infieles; es lo que pregona su propaganda, con su llamado al sacrificio y al martirio, pasaporte seguro al paraíso. Por eso la irracional actitud en los recientes casos en Francia. Esta guerra, que por ahora se libra en el Medio Oriente, pretenden llevarla a todo Occidente. La guerra siempre ha estado presente con la conquista islámica y con las cruzadas en los tiempos antiguos, pero también con la creación del Estado de Israel, las confrontaciones entre las grandes corrientes del Islam, Chiítas y Sunitas, el contagio del socialismo nacionalista en las expresiones del nasserismo y especialmente con el petróleo, que en los últimos cien años ha transformado la región en un centro geopolítico de confrontación entre las potencias.

Independiente

Políticamente este Medio Oriente es el resultado de la disolución del Imperio Otomano, de la independencia de los territorios colonizados por franceses e ingleses y de la presencia estadounidense. Confronta viejos Estados nacionales tradicionales como Egipto, Marruecos e Irán, y nuevas naciones que buscan definirse y cuyas fronteras son inestables, es el caso de Túnez, Libia, Irak y la nueva realidad de los kurdos con sus cuarenta millones que buscan un Estado independiente y soberano. Hasta ahora ha sido sorprendente, en la actual compleja realidad de Medio Oriente, el avance del Ejército del Levante del ISIS en la región, a diferencia de Bin Laden y Al-Qaeda que pretendían hacer la Revolución Islámica desde el lejano Afganistán, trasladando la guerra asimétrica a los centros del mundo occidental con los atentados en Nueva York, Londres y Madrid. El ISIS, mantiene sus bases militares en la parte oriental de Siria y en el oeste de Irak con la intención clara de avanzar hacia Turquía.

Occidente tiene el dilema de alejarse de estos conflictos facilitando la extensión del yihadismo en el Medio Oriente y en sus expresiones de violencia en Europa y en Estados Unidos; o ir de frente con la presencia militar, además de las medidas especiales en sus territorios como lo ha decidido la Unión Europea, que ha situado la lucha contra el terrorismo como prioridad en todos sus foros. El coletazo del Islam radical también afecta directamente al África negra con la inestabilidad en Mali después de la intervención francesa de 2013 y la amenaza permanente de Boko Haram en Nigeria. La ONU y tropas africanas han tenido que intervenir Somalia a punto de ser tomada por los terroristas de Al-Shabab. Por ahora, en el Medio Oriente y en el África continúa la amenaza del fatalismo y el fundamentalismo islámico, a pesar de los bombardeos aéreos norteamericanos y europeos y la voluntad política de árabes, turcos y persas. 

Desafío

El desafío en este 2015 para Europa y Estados Unidos es el despliegue de fuerzas especiales en una guerra de posiciones en la propia geografía de los combates y mayores medidas de seguridad. Árabes, persas y turcos deben ponerse de acuerdo. 

Hacemos nuestras las palabras del Presidente de Egipto, Al-Sisi, el pasado 28 de diciembre, cuando en el denominado Vaticano del Islam, la Mezquita y Universidad Al-Azhar, fundada en el 973, señalaba la necesidad de revisar el discurso del Islam, separando política y religión "es inconcebible que nuestras creencias sean fuente de preocupación, peligro, muerte y destrucción en el mundo de hoy; no es posible que 1,6 mil millones de musulmanes traten de eliminar a los 7 mil millones de la población del Mundo. Debemos oponernos a esta ideología y necesitamos revolucionar nuestra religión". 

Pronto se realizará en España una cumbre entre la Unión Europea y los países árabes donde, como lo ha señalado el Canciller español, hay que posibilitar mayores desarrollos económicos en la región; con pobreza y marginalidad no hay estabilidad política porque la amenaza no solo ha sido en París sino que se extiende a toda Europa y a todo el Mundo, incluyendo los propios países árabes y musulmanes. Por ahora, es fundamental propiciar un alto el fuego en Siria para apaciguar las tensiones en la región y propiciar las negociaciones entre Israel y Palestina. El 2015 es crucial para estas soluciones.

Publicado originalmente en El Universal

@jcpinedap

martes, 28 de octubre de 2014

ISIS, Medio Oriente y Kurdos


Embajador (r) Julio César Pineda

La bandera negra del Ejército del Levante del Califato de Irak y de Siria ya está ahora en los edificios de la ciudad de Kobane; es el mayor acercamiento de los terroristas de ISIS a Turquía en la frontera con Siria. Ni el ejército iraquí ni el sirio han podido frenar el avance de ISIS a pesar de la fuerte resistencia de los kurdos. Se espera que el ejército turco pueda intervenir frente a ISIS, pero esto plantea también la implicación de toda la OTAN; ya que el Parlamento turco aprobó la intervención militar tanto en territorio sirio como en el territorio iraquí. 

Turquía

El artículo 5 del Tratado de la OTAN establece la solidaridad y la respuesta común frente a un ataque dirigido contra uno de sus miembros, Turquía es parte de la OTAN desde 1952. Para Turquía es una situación difícil, tanto por la ruptura comercial con Irak como por el número de refugiados sirios e iraquíes que huyen de la guerra. Además de la difícil situación con la población kurda que siempre ha reclamado la independencia y un Estado soberano con sus 35 millones de kurdos (Atlas 2010 de Armand Colin) repartidos entre Siria, Turquía, Irán e Irak.

Variable religiosa

En el Medio Oriente la variable religiosa y petrolera y el interés estratégico de todas las potencias, en particular los cinco miembros del Consejo de Seguridad, complica cualquier situación de conflicto por la regionalización y la internacionalización del mismo. Es lo que está pasando con el Ejército del Levante y su proyecto del nuevo Califato. 

El Califato ha logrado unir al mundo árabe y persa contra él, pero también a todo el Occidente, como se pudo observar en la reunión de París el pasado 15 de septiembre con el acuerdo militar de 30 países para combatir al ISIS. En la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas, el voto condenatorio a ISIS fue total, por eso la aceptación de los bombardeos norteamericanos y europeos y la ayuda militar occidental y del mundo árabe para terminar esta radicalización del islam que supera el terrorismo de Al Qaeda, pero que igualmente se originó en las escuelas coránicas (madrazas) y con el fanatismo de estudiantes del Corán (talibanes). 

Nuevamente, el Medio Oriente es el centro de la atención mundial. Más allá de la población árabe y sus centros de referencia, Egipto y Arabia Saudita, están otros actores de primera importancia como son los persas y su extensión en la versión chiíta del Islam y la nueva Turquía con su paradigma democrático y plural. Pronto un actor importante también podría ser el nuevo Estado kurdo que le quitara territorialidad a Turquía, Irak, Irán y Siria. Las fronteras impuestas por los europeos los condenaron a quedarse como pueblos sin patria.

Hoy con la actitud de los kurdos, iraquíes y sirios en contra del Califato que busca imponer ISIS, les abre a ellos esa posibilidad más allá de las experiencias de la autonomía que han tenido, hacia su plena soberanía. 

En Irak y en Siria se juega así el destino del Medio Oriente con el peligro que representan los hombres del Daesh, el acrónimo árabe del Estado islámico. Estos locos de la divinidad han cometido los peores crímenes religiosos, especialmente contra los cristianos de la región, pero también contra los chiítas y los sunitas moderados. El ejército iraquí ha sido incapaz de frenarlos. El avance de los fundamentalistas se ha complicado por la participación de la comunidad internacional. 

Frenar los califas

En estos momentos todos los grandes actores islámicos de la región, árabes, persas, turcos y kurdos, a pesar de las diferencias y confrontaciones, centran su interés en frenar a los califas, incluso se habla de un acercamiento entre Irán y Estados Unidos. Todos temen a la llamada Constitución de los bárbaros y a la proclamación definitiva de los Califatos en Bagdad y en Damasco.

En relación a los kurdos, con la caída del Imperio Otomano fueron condenados a no tener patria ni Estado. 

Como el pueblo judío que logró su Estado en 1948, y los palestinos que esperan proclamarlo pronto, la nación kurda reclama el reconocimiento de su identidad y su unidad como Estado independiente. 

Los kurdos disfrutaron de la existencia limitada de un Estado con la llamada República de Mahabad, durante la Segunda Guerra Mundial, pero solo fue vigente por 10 meses. Dicha república fue abolida en 1946 y sus dirigentes fueron eliminados. 

El Kurdistán iraquí es modelo en la autonomía para los kurdos en toda la región, pero ahora después del Califato aspiran a la independencia y soberanía plena. 

El pueblo kurdo ha hecho suya la enseñanza de que caminando solo se va rápido, pero que caminando juntos se va lejos. 

Publicado originalmente en El Universal

@jcpinedap

sábado, 18 de octubre de 2014

Venezuela en el Consejo de Seguridad


Dr. Kenneth Ramírez

Venezuela ha sido electa por quinta ocasión como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para el período 2015-2016. Al respecto, resulta importante realizar algunas consideraciones. En primer lugar, es una noticia que debe embargarnos de alegría a todos los venezolanos, ya que denota la importancia de Venezuela a nivel regional y su peso intermedio a nivel global –como medida de comparación, España también acaba de ser electa por quinta vez-; siendo además una oportunidad para desarrollar una posición de Estado que permita dejar huella en la resolución pacífica de los conflictos y en el tratamiento constructivo de problemas globales apremiantes, denotando nuestro carácter como país amante de la paz. No obstante, existen fundados temores de que esto no sea así, y que el gobierno utilice el asiento como caja de resonancia para su discurso anti-estadounidense y anti-capitalista radical bien conocido, lleno de estridencias y posturas maniqueas y parcializadas en los complejos conflictos abiertos –de Ucrania a Palestina y Siria. De ser cierto esto último, constituiría un error y se perdería una gran ocasión para aumentar el prestigio de Venezuela.

En segundo lugar, resulta interesante que Venezuela ganó su asiento prácticamente sin oposición -181 votos a favor, 1 en contra, 10 abstenciones y 1 voto nulo. Esto implica que la candidatura venezolana recibió total respaldo de América Latina y El Caribe, lo que está asociado tanto a un capital relacional acumulado en los últimos 15 años, como a la influencia importante –aunque mermada- de Venezuela en el nuevo orden regional y al apoyo de Brasil a la candidatura venezolana desde que ocupaba la Presidencia pro-témpore del MERCOSUR –la cual entregó en julio pasado. En este sentido, la diplomacia venezolana tuvo un punto de partida excepcional para hacer cabildeo con países de otras regiones hasta alcanzar mucho más votos de los dos tercios requeridos.

EEUU, por su parte –y a diferencia de 2006-, se limitó  a criticar el déficit democrático de Venezuela y su comportamiento contrario al espíritu de la Carta de Naciones Unidas, pero no utilizó a fondo sus contactos diplomáticos para bloquear la candidatura venezolana en la Asamblea General. Cabe destacar, que la Administración Obama ha descuidado la región porque tiene otras prioridades –y esto continuará hasta que abandone la Casa Blanca en enero de 2017, debido a la campaña abierta contra el Estado Islámico de Irak y Siria. Asimismo, la Administración Obama no desea polarizar con Caracas como lo hizo la Administración Bush; y realiza una última apuesta por normalizar las relaciones diplomáticas con el nuevo Encargado de Negocios, Lee McClenny, quien llegó a Caracas en agosto pasado. Las críticas a la candidatura venezolana deben leerse en clave individual, ya que la Embajadora Samantha Power tiene un Doctorado en Derechos Humanos y es una gran activista; y en clave de política interna, ante unas elecciones legislativas de medio término a tiro de piedra y un conjunto de senadores republicanos presionando al Secretario de Estado, John Kerry, para que tratara de impedir la llegada de Venezuela al Consejo de Seguridad.

Washington solicitó a Bogotá que intentara romper el consenso regional en torno a la candidatura venezolana, pero el Presidente Santos no tenía interés en confrontar a Venezuela, ya que es un país acompañante de la mesa de diálogo de paz con las FARC en La Habana y se sigue apostando por rescatar el comercio bilateral –ahora afectado por la lucha de Venezuela contra el contrabando. Ya existen suficientes perturbaciones en la relación como para añadirle un elemento más; más aún cuando no existe interés de parte de otros países latinoamericanos ni una voluntad clara de EEUU. En consecuencia, no se puede decir que el ingreso de Venezuela al Consejo de Seguridad es un “rotundo triunfo” contra una “campaña imperialista”, aunque si debe decirse que es un éxito diplomático.

En tercer lugar, hay que señalar que debería revisarse la posición nacional en diferentes conflictos que marcan la agenda actual, donde se ha tenido una actitud sesgada y extremista que no abona a la búsqueda de soluciones diplomáticas creativas para fortalecer la paz y seguridad internacionales. Asumir una posición anti-estadounidense, anti-israelí e izquierdista radical no representa a todos los venezolanos ni tampoco ese voto latinoamericano que debe honrarse. En este sentido, hay una gran oportunidad para ejercer una posición equilibraba y constructiva, en consulta amplia y permanente con sectores nacionales y regionales, aprovechando la presencia de Ecuador, Uruguay y Argentina, en las presidencias pro-témpore de la CELAC, UNASUR y MERCOSUR, respectivamente. Debe evitarse caer en la tentación de utilizar el Consejo de Seguridad como megáfono para la pugnacidad, la destemplanza y el tremendismo con el único propósito de atraer reflectores, ocupar titulares de prensa, y tratar de desviar la atención de la opinión pública nacional de problemas urgentes como la crisis económica actual que podría agravarse con la caída de precios del petróleo que estamos experimentando. Ya Rusia y China se ocupan perfectamente de bloquear con su veto iniciativas de EEUU; de manera, que una posición confrontativa está de sobra y no aporta estratégicamente nada relevante.

En cuarto lugar, necesario subrayar que el gobierno debe, por coherencia, acatar todas las recomendaciones que los distintos órganos, programas y grupos técnicos de Naciones Unidas le han dado. Por tanto, nuestra llegada al Consejo de Seguridad es también una oportunidad para reactivar el diálogo, y propiciar el encuentro y la reconciliación de todos los venezolanos. No olvidemos que el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, ha hecho llamados a retomar el diálogo; el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias del Consejo de DDHH ha llamado a la liberación de Leopoldo López y Daniel Ceballos; y otros órganos han realizado observaciones sobre importantes violaciones a los DDHH en el país.

Finalmente, resulta fundamental para poder desarrollar esta posición de Estado, pragmática, equilibrada, conciliadora y constructiva, designar un diplomático con formación y experiencia. Respecto a esto sería totalmente inadecuado darle esa responsabilidad a María Gabriela Chávez –como ha trascendido-, quien no tiene la preparación necesaria para interactuar en forma efectiva con otros embajadores como los de Rusia y China, Vitali Churkin y Wang Min respectivamente –ambos internacionalistas y diplomáticos de carrera-, o la citada Samantha Power. El Presidente Maduro bien haría en considerar asignar esta responsabilidad a un embajador experimentado como Alfredo Toro Hardy –quien actualmente se encuentra en un destino poco relevante como Singapur.

@kenopina

lunes, 15 de septiembre de 2014

La estrategia de Obama contra ISIS


Dr. Kenneth Ramírez

El 10 de septiembre de 2014, Barack Obama pronunció desde el Piso de Estado de la Casa Blanca, su esperado discurso sobre la estrategia contra el Estado Islámico de Irak y Levante (por sus siglas en inglés, ISIS). En buena medida, el discurso vino a ser un control de daños de su desafortunada frase “aún no tenemos estrategia contra ISIS”, la cual emitió en una rueda de prensa al finalizar sus breves vacaciones en Martha’s Vineyard el pasado 28 de agosto. Asimismo, viene a reconocer que subestimó al ISIS cuando a principio de este año lo comparó con un equipo de baloncesto novato: “La analogía que hacemos a veces, es que si un equipo junior se pone una camiseta de los Lakers, eso no lo convierte en Kobe Bryant”. Sin duda, registros para una antología de retórica fallida.

Además, Obama trató de lucir firme ante una opinión pública estadounidense que lo percibe como “débil e indeciso” en política exterior, pero que apoya en un 70% los ataques aéreos al ISIS ordenados el pasado 7 de agosto ante el avance de los yihadistas en dirección a Erbil y Bagdad, y sobre todo tras las salvajes decapitaciones de periodistas estadounidenses –James Foley y Steven Sotloff. Sin embargo, en plena antesala del decimotercer aniversario del 11-S, Obama intentó distanciarse una vez más de su antecesor George W. Bush cuyo legado continúa arrojando sombra sobre su Presidencia. En este sentido, puede leerse el término “estrategia anti-terrorista” –en lugar de “anti-insurgencia” utilizado por la Administración Bush para Afganistán e Irak- esgrimido por Obama, sin dejar de recordar sus éxitos aniquilando líderes terroristas –desde Osama bin Laden en Pakistán en 2011 hasta Ahmed Godane recientemente en Somalia.

Asimismo, Obama subrayó que ISIS “ni es un Estado ni es Islámico”, sino un grupo terrorista que constituye “un cáncer” para la estabilidad regional y los intereses de EEUU. Este mensaje estuvo dirigido a socavar el fuerte impacto mediático que ha tenido ISIS dentro y fuera del Mundo islámico, desde que su líder Abubaker Al-Bagdadi declaró el Califato Islámico con sede en Raqqa (Siria) tras su toma de Mosul (Irak) el pasado 10 de junio. Al respecto, Obama dejó claro que no estamos frente a un nuevo Harún al-Rashid, quinto Califa de la Dinastía Abasí, quien construyó a finales del siglo VII un Palacio en Raqqa para gobernar un extenso imperio -desde Túnez a Pakistán en la actualidad-, e impulsó el despertar islámico en ciencia, música y arte. Al-Bagdadi es un terrorista feroz que ha desplegado una persecución contra minorías religiosas, ha instaurado ejecuciones públicas como “espectáculo” de los viernes en la Plaza al-Na’im de Raqqa y ha destruido santuarios como la tumba del Profeta Jonás en Mosul.

Respecto a la estrategia contra ISIS, el discurso aportó poca novedad. Obama reiteró que el objetivo consiste en “degradar y en última instancia destruir” al ISIS. Previamente habíamos conocido que la estrategia consistía en un “compromiso a largo plazo” con el apoyo de una “amplia coalición” internacional. Aunque no dio mayores detalles, fuentes del Pentágono han revelado que se estima un esfuerzo de al menos 3 años, lo cual excedería la permanencia de Obama en la Casa Blanca y terminaría de enterrar su “pivote al Pacífico”. Respecto a la coalición se han mencionado 40 países, donde destacan Reino Unido, Francia, Turquía, Australia, Arabia Saudita y Egipto. Irán también colaborará aunque informalmente.

La estrategia está basada en ataques aéreos, el envío de tropas sólo para labores de asesoría y entrenamiento –ante el rechazo de la opinión pública a involucrarse de lleno en una nueva guerra-, y transferencia de armas. En Irak, todo esto está condicionado a la consolidación del gobierno de unidad nacional liderado por Haider al-Abadi que permita fortalecer las fuerzas armadas iraquíes, así como en el apoyo del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí que está en la primera línea contra ISIS. Aquí Obama subrayó los 153 ataques aéreos que se han realizado hasta ahora y el envío de 475 soldados adicionales, lo cual elevará el total a 1618.

Respecto a Siria, Obama confirmó la conexión entre los dos tableros y un reconocimiento implícito de su error de no bombardear el año pasado. Confirmó que Assad debía marcharse ya que “no podemos confiar en un régimen que aterroriza a su pueblo” –en referencia al terrible saldo de 200 mil muertos, 3 millones de refugiados y 6,6 millones de desplazados de tres años de guerra civil- y anunció que enviará ayuda militar –sin especificar- a los rebeldes moderados sirios. Al respecto, Obama ya había solicitado al Congreso en junio 500 millones de dólares -lo cual sólo permitirá armar y mantener una brigada por año y medio.

El problema con esta estrategia es que, si bien parte de lo que es posible ante la fatiga estratégica de EEUU, no parece que resolverá el problema completamente. ISIS, a diferencia de Al-Qaeda, no sólo es una red terrorista, sino una milicia terrorista bien financiada y apertrechada que ha sentado las bases de un proto-Estado. En este sentido, tiene mucho más parecido con el Hezbollah libanés.

En consecuencia, la estrategia tiene una alta probabilidad de expulsar al ISIS de Irak debido al efecto combinado de los bombardeos, y el avance de los peshmergas kurdos, las milicias shiítas iraquíes y las Fuerzas Al-Quds iraníes; aunque un éxito definitivo se encuentra en dependencia de la inclusión de los sunitas en un Estado federal sólido, que permita quitarle la base de apoyo al ISIS. En Siria, en cambio, la estrategia tiene más posibilidades de degradar que de destruir al ISIS, al no enviarse tropas al terreno. Además, Assad es aliado de Irán y Turquía duda en comprometerse debido a los 80 ciudadanos turcos que se encuentran secuestrados por ISIS. Al respecto, Obama ha guardado silencio, voceros de Irán han señalado que su estrategia contra ISIS es “ambigua” y los rebeldes moderados agrupados en la Coalición Nacional Siria han señalado que la estrategia resulta insuficiente al no buscar la caída de Assad. Todo esto parece indicarnos que Obama está optando a largo plazo por fortalecer a los rebeldes moderados e intentar retomar el proceso de paz de Ginebra, pero Assad ahora se encuentra convencido de que es necesario para derrotar al ISIS y no se marchará. Quizás la clave se encuentra en la frase de Obama “en última instancia destruir ISIS”. Es decir, dejará a su sucesor la tarea de resolver el rompecabezas sirio.

Finalmente, todo esto implica que América Latina seguirá teniendo una prioridad baja en la agenda exterior de EEUU al menos hasta enero de 2017 cuando Obama se marche, y los gobiernos latinoamericanos continuarán con la autonomía que han gozado desde la caída de las Torres Gemelas: Para bien o para mal.


@kenopina

miércoles, 13 de agosto de 2014

Irak: La tragedia de Obama


Dr. Kenneth Ramírez

Barack Obama ha sufrido un duro revés desde que el pasado 10 de junio, el Estado Islámico de Irak y Levante (por sus siglas en inglés, ISIS) invadió Irak desde Siria, tomando Mosul –tercera ciudad del país. A partir de allí, el líder del ISIS, Abubaker Al-Bagdadi, declaró el Califato Islámico y siguió expandiendo sus fuerzas en dirección a Bagdad y Erbil –capital del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí (GRK). Con 10 mil yihadistas controla un territorio del tamaño del Reino Unido y una población de 6 millones de habitantes, donde ha impuesto la sharia y ha perseguido a las minorías religiosas, sobre todo cristianos y yazidíes. Ante el avance del ISIS, el Primer Ministro Maliki se apoyó en una polémica fatwa –edicto islámico- del Ayatollah iraquí Alí al-Sistani que llama a los shiítas a defender el país, alentando el inicio de una guerra sectaria similar a la que vivió Irak después de la voladura de la Mezquita Dorada de Samarra en 2006. Todo esto ha abierto un capítulo que Obama quería olvidar y que puede acabar definiendo su legado.
La actual crisis iraquí ha sido generada en buena medida por la decisión de Obama de incumplir su línea roja y no bombardear a Siria después de que Assad utilizó armas químicas en agosto de 2013, así como su renuncia a armar a los rebeldes moderados sirios, lo cual terminó desbordando aquella guerra civil hacia Mesopotamia. Empero, la crisis también está asociada a la política sectaria de Maliki, quien ha gobernado con los shiítas, excluyendo a los sunitas del poder.
En consecuencia, el Presidente Obama que se enorgullecía por “haber cerrado una década de guerras agotadora” para EEUU en Medio Oriente, tuvo que iniciar el pasado 7 de agosto una campaña de bombardeos aéreos limitados en el norte de Irak, suministrar armas a los peshmergas –brazo armado del GRK- y ayuda humanitaria a las minorías en peligro. Así, el destino le ha arrastrado trágicamente de vuelta a Mesopotamia, ocupando para su disgusto, un lugar en la historia al lado de George H. W. Bush que bombardeó Irak en 1991, de Bill Clinton que lo hizo en 1998, y del propio George W. Bush, quien lideró la invasión a la que se opuso como Senador de Illinois en 2003 y que creyó cerrar como Presidente en 2011. Por ello, y dada la oposición del público estadounidense a participar en nuevas guerras, Obama ha fijado límites a la operación: 1) No habrá tropas en el terreno –aunque envió 775 fuerzas especiales en julio para protección y asesoría-; 2) El objetivo militar se centra en detener el avance del ISIS hacia Erbil y Bagdad; 3) Cualquier solución a largo plazo, destinada a derrotar al ISIS, pasa por el liderazgo de Irak, lo que supone superar la crisis política provocada por Maliki.
Aunque el Presidente Obama ha señalado la necesidad de estos bombardeos limitados para evitar “un genocidio masivo” de las minorías religiosas perseguidas por ISIS, las razones humanitarias no son suficientes para explicar su regreso a Mesopotamia, menos aun cuando se toma en cuenta los alrededor de 200 mil sirios que han muerto sin que haya tomado acciones militares contra Assad.
En primer lugar, los bombardeos buscan evitar una eventual caída del Kurdistán iraquí en manos del ISIS, lo cual implicaba perder una base militar y dejarlo fortalecerse aún más con los campos petroleros kurdos que actualmente producen alrededor 400 mil barriles diarios, mientras en la actualidad ISIS apenas controla pequeños campos sirios que le permiten vender 10 mil barriles diarios. Esto además, alinea a EEUU con Turquía, que ve en el GRK un proveedor petrolero y un aliviadero para su conflicto con los kurdos turcos, aunque Ankara recela del suministro de armas de EEUU al GRK -ya que alienta su independentismo.
En segundo lugar, y por sorprendente que pueda parecer, Obama busca aprovechar el conflicto iraquí como oportunidad para consolidar su acercamiento con Irán. En este sentido, Obama se ha aliado tácitamente con Teherán para salvar la unidad de un Irak controlado por la mayoría shiíta –sin excluir a sunitas, kurdos y otras minorías-, y para combatir ISIS que amenaza con su yihad tanto a Bagdad como a Assad en Damasco, y ulteriormente a Teherán y al propio Washington. Al respecto, Obama ha señalado que la solución para Irak es política y no militar; enviando un claro mensaje a Irán: No desea expulsarle de Bagdad, sino propiciar un gobierno de unidad nacional que pueda enfrentar al ISIS, lo cual implica la salida de Maliki. El Ayatollah Khamenei desconfiado al principio, parece haber aceptado el envite al juzgar por sus recientes acciones y declaraciones.
No obstante, la forma en que Obama ha regresado a Irak resulta riesgosa. Los bombardeos limitados no derrotarán al ISIS, que puede optar por replegarse y jugar con el atractivo de haber resistido un conflicto contra EEUU para reclamar el liderazgo a Al-Qaeda, mientras adopta una política de “esperar y ver” entendiendo el rol limitado de Washington, que los kurdos no están interesados en combatirles más allá de su territorio, y que Bagdad puede seguir paralizada. En este sentido, aunque el 10 de agosto, el Presidente Fuad Masum nominó al shiíta Haider al-Abadi como candidato a Primer Ministro con el apoyo de EEUU e Irán, para evitar un tercer período de Maliki, este aún controla las fuerzas de seguridad como Primer Ministro en ejercicio. Por ello, se ha hablado de la posibilidad de un golpe de Estado, lo cual podría abrir un conflicto dentro del propio conflicto.
Por otra parte, el acercamiento de Obama con Teherán en Irak cobrará sentido, sólo si logra cristalizar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní, cuyas negociaciones fueron prorrogadas hasta noviembre y aún se antojan complicadas. Además, Arabia Saudita se encuentra muy descontenta con un Obama que percibe tomando partido por su rival Irán, contando con capacidad suficiente para perturbar su política a través de sus alianzas con grupos sunitas en Irak y Siria.
En conclusión, Obama ha tenido que regresar a Irak inesperadamente, con una respuesta limitada que no resolverá el problema de fondo, que le hace depender de un rival como Teherán, que le alinea con un enemigo como Assad y le posiciona contra un aliado como Riad, que alienta el independentismo de Erbil, por no mencionar otras variables que escapan de su control. Una tragedia que puede manchar su legado si todo acaba en fracaso: El Presidente de EEUU que permitió la formación de un “Yihadistán” entre los ríos Éufrates y Tigris, a poca distancia del Mediterráneo.
@kenopina