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martes, 27 de mayo de 2014

El "renacimiento" energético de EEUU



Prof. Rafael Quiroz Serrano
La revolución de esquisto o lutitas (“shale oil”/”shale gas”) que muchos han magnificado, no es tan “revolución” o tan novedosa como la quieren hacer ver, pues esta tecnología se remonta desde 1947 cuando se estudia por primera vez la posibilidad de utilizar agua, y en 1949 al iniciarse su aplicación industrial.
De hecho, esta revolución tecnológica que, mediante el método de fracturación hidráulica (“fraking”), permite extraer crudo o gas desde la roca madre, comenzó propiamente en los años 90 cuando el primer pozo de esquisto moderno fue perforado cerca de Fort Worth, Texas, Estados Unidos (EEUU); por lo tanto, es el país del norte el que posee la tecnología más avanzada para la explotación de este hidrocarburo no convencional.
El desarrollo de los yacimientos de esquisto, como crudo no convencional, por parte de Estados Unidos, llega en momentos en que el país del “Tío Sam” hace esfuerzos por asegurarse el suministro, debido principalmente a que su actividad de transporte depende de los hidrocarburos, su consumo energético aumenta, su producción petrolera disminuye; lo cual, aunado a la escasez de sus reservas, lo hacen altamente vulnerable del impredecible mercado petrolero.
Emancipación y seguridad
Esta es la razón fundamental por la que la seguridad y emancipación energéticas de los EEUU son una variable clave para el desarrollo de petróleo de esquisto, a pesar de su gran impacto ambiental y social; pues, la cada vez más creciente dependencia petrolera extranjera, ha venido convirtiéndose en un peligro significativo para su seguridad nacional, pues la garantía del abastecimiento energético interno aún está en manos de países extranjeros, algunos básicamente miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
En la medida que la producción de petróleo de esquisto satisfaga la demanda interna estadounidense, se espera que los precios de los principales crudos livianos/dulces disminuyan progresivamente en EEUU, y ello arroja la posibilidad de que una considerable porción del parque refinador estadounidense pueda acometer interesantes inversiones para adecuarse al procesamiento de este petróleo, aumentando así el volumen de procesamiento.
Precios y costos
He aquí la importancia del desarrollo del “shale oil” y “shale gas” dentro de la política energética estadounidense; siendo este uno de los dos aspectos sustanciales para el desarrollo de este petróleo. El otro es, los altos precios de realización o venta del crudo, sobre todo desde que estos sobrepasaron los 90 dólares el barril (U$/B), y con la tendencia de seguir subiendo. Debido a esto, el “nuevo” petróleo no convencional, desde hace tres años viene haciéndose presente, en forma destacada, en el mercado petrolero estadounidense y canadiense; de hecho, en la actualidad, la producción de petróleo de esquisto se lleva a cabo en su totalidad en Norteamérica.
Para evaluar las perspectivas de este petróleo, se debe considerar el nivel de los costos de producción y desarrollo, los cuales promedian actualmente los 50 U$/B, sin incluir impuestos y regalías; y entre 6 y 9 millones de dólares de inversión en perforación y operación por cada pozo horizontal. La Industria petrolera estadounidense necesita precios altos de petróleo para poder desarrollar las cuantiosas reservas de crudos no convencionales que posee, por lo que precios por debajo de los 90 U$B no hacen comercializable los esquistos.
Ventajas competitivas de EEUU
No hay duda que el petróleo y el gas natural de esquisto representan una especie de “renacimiento” energético para EEUU y Canadá; sin embargo, exportar esta revolución a diferentes países resulta mucho más difícil de lo previsto, pues tanto gobiernos como empresas petroleras están encontrando obstáculos a medida que intentan replicar la experiencia estadounidense a otros países, donde se podría tardar desde una hasta dos décadas en alcanzar una producción importante de este crudo.
No es tan simple ni sencillo lo de esquisto, y su cronograma de desarrollo llevará mucho más tiempo del calculado; entre otras cosas, por la disponibilidad limitada de taladros con capacidad de perforación horizontal, lo que es una variable clave en el desarrollo de este petróleo allende las fronteras estadounidense. Claro está, que ello le da una significativa ventaja competitiva a EEUU, que junto a Canadá seguirán siendo, y durante un buen tiempo, los únicos países en aprovechar las ventajas económicas de este desarrollo. La declinación de la producción de crudos convencionales se mantendrá en EEUU, mientras que el petróleo de esquisto y las Aguas Profundas del Golfo de México representarán los principales incrementos de la producción de Norteamérica.
No es para tanto
No hay duda que la “aparición” de este tipo de hidrocarburo alternativo amenaza con modificar el mapa energético mundial y trastoca en parte la balanza del poder energético; sin embargo, hay una especie de exuberancia irracional mundial respecto al desarrollo de esquisto, y tal como ya hemos señalado, dicho crudo tampoco las tiene todas consigo; pues países como Francia y Bulgaria, por solo citar dos europeos, fueron más allá y prohibieron la fracturación hidráulica por completo, debido a preocupaciones ecológicas y sísmicas, lo que detuvo en seco el desarrollo de esta industria; y Francia, no obstante todas las reservas que tiene, ya dijo no a tal proyecto. Los movimientos ambientalistas están cabildeando por todo el mundo, destacando lo dañino que es para el ecosistema tal explotación; de tal manera que EEUU y Canadá aun no podrán montar indefinida fiestas patronales.
Así las cosas, la aparición de este “nuevo” petróleo tampoco es para que los demás países productores de petróleo se pongan a llorar. Los crudos no convencionales venezolanos (extra-pesados de la Faja) le ganan en costos a los crudos no convencionales de esquisto. EEUU podrá reducir bastante su dependencia energética de las actuales importaciones petroleras, pero no logrará auto abastecerse del todo, mucho menos en convertirse en exportador de petróleo, como algunos han afirmado, y quisieran, por allí. Ya como colofón, se podría afirmar que con el renacimiento energético de EEUU, gracias a esquisto, la era del petróleo barato ha quedado atrás, pero ello no significa el final de la matriz energética sustentada en fuentes energética fósiles; pues pasará aún mucho tiempo antes que nazcan los modelos energéticos post-fosilistas.
Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

miércoles, 3 de julio de 2013

Foro de Países Exportadores de Gas encara “revolución del esquisto”


Dr. Kenneth Ramírez

El Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) fundado en 2001 para mejorar la cooperación entre los países gasíferos, está conformado por 13 miembros: Argelia, Bolivia, Egipto, Guinea Ecuatorial, Irán, Libia, Nigeria, Omán, Qatar, Rusia, Trinidad y Tobago, Emiratos Árabes Unidos y Venezuela. Kazajstán, Irak, Países Bajos y Noruega tienen la condición de miembros observadores. De todos estos, 8 países también son miembros de la OPEP. Conjuntamente, el FPEG representa 62% de las reservas probadas y 80% de la producción mundiales.

Debido a su peso específico, durante la 6° Reunión Ministerial del FPEG celebrada en Doha (Qatar) en abril de 2007, y bajo liderazgo de Rusia –país que concentra 17,6% de las reservas probadas y 17,6% de la producción mundiales-, fue creado un Grupo Directivo de Alto Nivel para estudiar mecanismos de fijación de precios y comercio administrado sobre una base regional, utilizando empresas nacionales y gasoductos para evitar excesiva competencia por clientes, lo cual transformaría al grupo desde un órgano consultivo en una organización similar a la OPEP. Esto recibió un respaldo muy activo de países como Irán -18% de las reservas y 4,8% de la producción mundiales-, Venezuela -3% de las reservas y 1% producción–, Argelia -2,4% de las reservas y 2,4% producción- y Bolivia -0,2% de las reservas y 0,6% de la producción. De hecho, el Presidente Chávez -junto a Evo Morales y Néstor Kirchner- creó la OPEGASUR (Organización de Países Exportadores de Gas de América del Sur) en agosto de 2007 para impulsar la idea, lo cual fue visto con desagrado en Brasil.

Estas discusiones sobre una posible “OPEP del Gas” encendieron las alarmas en EEUU y Europa; mientras Qatar -13,4% de las reservas y 4,7% de la producción- mostró sus dudas desde el propio FPEG, ya que al ser el principal exportador de gas natural licuado puede comercializar su gas natural con buques metaneros a escala global, con precios más competitivos y con mayor flexibilidad. En la 7° Reunión Ministerial del FPEG celebrada en Moscú en diciembre de 2008, la idea perdió fuerza debido a la destrucción de demanda generada por la crisis económica mundial.

Durante la II Cumbre de Jefes de Estado del FPEG celebrada en el Salón Santa Catalina del Kremlin (Moscú), el 1 y 2 de julio de 2013, los líderes de los países miembros volvieron a discutir este asunto, pero esta vez en medio de un cambio estructural de mercado y con un tono claramente defensivo.

En efecto, el mercado del gas natural está experimentando importantes cambios debido a la llamada revolución del gas de esquisto (shale gas) en EEUU, el “renacimiento del carbón”, el aumento de la competencia por los clientes y la incertidumbre sobre los pronósticos de demanda a largo plazo. En general, una era de precios bajos.

El aumento de la producción de gas de esquisto en EEUU está creando un exceso de oferta en el mercado mundial, reduciendo los precios en ambos lados del Atlántico. Asimismo, en un entorno de precios bajos y aumento de la producción, los productores de gas de EEUU quieren aprovechar los mercados mundiales para aumentar sus expectativas de precios del gas natural. Actualmente, el Departamento de Energía está considerando conceder más de 20 licen­cias de exportación de gas natural licuado para un total de 27.000 MMpc/d que, en caso de que se aprobaran todas, convertirían a EEUU en el mayor exportador de gas natural licuado del Mundo y terminaría de globalizar el mercado.

Por otra parte, la Unión Europea –principal cliente de Rusia- ha aminorado su demanda debido a la crisis económica y hace esfuerzos por diversificar suministros e introducir mecanismos de mercado que desacoplen los precios del gas de los precios del petróleo. Todas estas cuestiones han hecho que las ganancias de la empresa nacional gasífera rusa Gazprom hayan caído desde 360 millardos de dólares en 2008 hasta 78 millardos de dólares en 2012.

Por ello, en la II Cumbre del FPEG, el Presidente Putin buscó un respaldo amplio para mantener los contratos de gas a largo plazo y la indexación de los precios del gas a los precios del petróleo, como los dos mecanismos que darían estabilidad al mercado y mantendrían los ingresos necesarios para continuar su proyección como potencia global reemergente. Además, Gazprom considera que ésta es la única manera de hacer rentable el transporte a través de grandes gasoductos.

La cuestión es que Qatar, como hemos señalado, es menos firme en estos dos puntos; y tanto Irán como Venezuela que respaldan a Rusia y poseen importantes reservas, son importadores netos ya que no tienen grandes desarrollos. Por ello, aunque Nicolás Maduro se unió a Vladimir Putin para exigir precios indexados al petróleo y volvió a proponer crear una “OPEP del Gas”, no tiene peso específico en este asunto. Además, la capacidad de exportación del FPEG en su conjunto ha permanecido estancada en los últimos años, mientras aumenta la competencia de suplidores emergentes -EEUU, Australia y África Oriental-, disminuyendo el poder de mercado del grupo.

Venezuela necesita consolidar sus propios desarrollos gasíferos y pasar a ser un exportador neto para poder pretender influir en el curso del FPEG. Asimismo, debe empezar a internalizar el impacto que el desarrollo de los esquistos en EEUU tiene para el mercado gasista y petrolero en la próxima década. Esperemos que en la III Cumbre del FPEG, que tendrá lugar en Irán en 2015, mostremos avances.

Publicado originalmente en RunRun.es