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martes, 1 de diciembre de 2015

OPEP, UNASUR y Venezuela


Dr. Kenneth Ramírez

El próximo viernes se celebrará la 168° Reunión Ministerial de la OPEP en Viena, la cual ha estado precedida de declaraciones y especulaciones sobre un improbable cambio en la estrategia impuesta al grupo por Arabia Saudita. Los bandos dentro de la organización, los defensores de la estrategia de volúmenes actual y sus detractores, volverán a jugar sus cartas con resultado similar.

Arabia Saudita ha vuelto a señalar que se mantiene dispuesta a trabajar junto al resto de países OPEP y No OPEP para estabilizar los precios del petróleo, pero también ha reiterado que no hará nada si no hay recortes colectivos. “La OPEP no va a recortar sola”, zanjó recientemente un delegado saudita. Esto fue lo mismo que le señaló el Ministro Naimi al entonces Ministro Rafael Ramírez en Margarita a principios de noviembre de 2014. Su posición no se ha movido ni un ápice.

Esto nos lleva a considerar la reunión informal entre países OPEP y países No OPEP -donde destaca Rusia-, que tendrá lugar en la misma ciudad el próximo 3 de diciembre. Sin embargo, ya que Moscú ha dejado claro que no desea hacer recortes, esta alternativa trabajada con denuedo por Venezuela desde hace un año se encuentra agotada. El último viaje del Presidente Maduro a Riad para plantear recortes en la IV Cumbre América del Sur y Países Árabes -un foro no petrolero-, transmitió desesperación.

La histórica decisión de la 166° Reunión Ministerial de la OPEP en noviembre de 2014 de bombear más petróleo y defender la cuota de mercado frente a la creciente producción de países No OPEP, sobre todo de EEUU, se produjo en un momento donde el precio del crudo marcador Brent se ubicaba en 65 $/Bl. Seis meses más tarde, había tocado los 45 $/Bl –nivel en que se cotiza actualmente-, un severo desplome desde los 115 $/Bl en los que se cotizaba en junio de 2014.

Ahora algunos países OPEP se han tornado muy pesimistas, y temen un descenso hasta los 20 $/Bl, tomando en cuenta la vuelta de Irán al mercado - Goldman Sachs ha sido el abanderado de estos pronósticos tan sombríos. De hecho, el Ministro Eulogio del Pino señaló que la OPEP no puede permitir “una guerra de precios. Tenemos que hacer algo”. Ecuador ha adelantado la necesidad de recortar 1,6% de la producción de la OPEP, sumándose a Venezuela.

Empero, en parte, la estrategia saudita ha empezado a cosechar resultados con el colapso de precios. La demanda petrolera global ha empezado a recuperarse y se ha frenado el crecimiento de la producción de esquistos en EEUU. También se espera que la producción colectiva de los países No OPEP se contraiga el próximo año, lo cual no se había visto en una década. Para Riad, todo esto llevaría a una recuperación gradual de los precios del petróleo a niveles de 80 $/Bl para 2020.

Aunque las finanzas de los países de la OPEP se encuentran bajo presión, hay países con suficientes reservas financieras para aguantar el desplome de precios por algunos años. Este es el caso de Arabia Saudita, que cerrará el año 2015 con un déficit presupuestario de 16% del PIB, frente a 1,5% en 2014, pero tiene más de 600 millardos de dólares en fondos soberanos para hacerlo “manejable”. Mantener los grifos abiertos y sufrir un par de años a cambio de una recompensa a largo plazo, todavía parece ser la elección de Riad y el resto de las petro-monarquías que se han alineado a su política. El Emir de Qatar de visita recientemente en Caracas, debió transmitirle esto al Presidente Maduro. En Viena, veremos críticas a la estrategia saudita de parte de los que más sufren por la caída de precios –Venezuela, Ecuador, Irán, Argelia-, pero la decisión final será mantener la estrategia de defensa de cuota de mercado sin cambios. Esto sólo podría someterse a una reconsideración seria dentro de 12 a 18 meses, si se genera un aumento significativo de la producción de Irán, Irak o Libia.

Venezuela en plena crisis económica será observada también esta semana por los delegados de la OPEP con atención. No tanto por sus demandas de recortes que ya a nadie sorprenden, ni por sus intentos de sacarse un conejo de la chistera con reuniones con productores No OPEP que no llegan a nada concreto, sino por sus elecciones parlamentarias. Somos un productor frágil, y el resto de los gigantes en pugna en el mercado petrolero nos perciben al borde del abismo.

Según las encuestas más reputadas, la Mesa de la Unidad Democrática obtendría una clara mayoría en las elecciones del próximo domingo. Bien valdría que el Presidente Maduro acepte este cambio de viento pacíficamente, abriendo un período de cohabitación que, gestionado con diálogo y negociación, puede favorecer un cambio del modelo económico que se necesita con tanta urgencia, lo cual debe incluir un nuevo plan de negocios para PDVSA ajustado a la coyuntura petrolera actual. Este es el rumbo que ha tomado la Presidenta Dilma Rousseff –y que el propio Lula aconsejó a Maduro en 2013-, quien ha formado un gobierno de coalición para encarar la caída de los precios de las materias primas que ha llevado la economía brasileña a la recesión. El pueblo venezolano exige a toda la clase política una lectura adecuada de los tiempos difíciles que vivimos.

Finalmente, y después de muchos obstáculos, una Misión de la UNASUR acompañará nuestras elecciones. Ha llegado tarde y con la notable ausencia de técnicos electorales de Brasil. La credibilidad de la organización suramericana está en riesgo en Caracas. Debe ser garante de unas elecciones transparentes y pacíficas. Jugar al rol de apagafuegos como en 2013 y 2014, no sólo no ayudará a Venezuela a enrumbarse hacia un futuro más próspero, sino que pondrá en entredicho el futuro de la propia organización. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

martes, 21 de abril de 2015

Obama y Maduro en El Caribe


Dr. Kenneth Ramírez

Venezuela ha gozado de gran influencia en Centroamérica y El Caribe en la última década, gracias al suministro petrolero financiado en el marco de PETROCARIBE.  Así, gracias a los votos de este bloque, Venezuela ha podido paralizar numerosas iniciativas de EEUU en la OEA. No obstante, en 2014, se produjo una reducción de 17% de los suministros, que pasaron desde 122 mil barriles diarios (MBD) en 2013 a 101 MBD el año pasado. Incluso, el suministro a Cuba -que se contabiliza aparte-, se redujo en 21%, pasando desde 98 MBD en 2013 a 77 MBD en 2014. Por ello, varios analistas han anunciado la muerte de PETROCARIBE debido a las dificultades que atraviesa Venezuela, y el regreso de EEUU como actor geopolítico dominante de la sub-región a partir de la “Iniciativa para la Seguridad Energética de El Caribe” (por sus siglas en inglés, CESI) anunciada por la Administración Obama. No obstante, estas predicciones son muy prematuras.

El tema de la sostenibilidad de PETROCARIBE ha sido tratado por el FMI, que ha advertido que debido a la crisis económica venezolana, una suspensión repentina de los suministros petroleros o un cambio drástico en sus condiciones, generará fuertes impactos financieros, económicos y energéticos en los países miembros, siendo los más expuestos Nicaragua, Haití, Jamaica, Guyana y Grenada. En EEUU se ha abordado los efectos negativos que esto tendría para la seguridad regional, desde un aumento del narcotráfico a una fuerte oleada migratoria.

Discretamente, en mayo de 2014, el Vicepresidente Joe Biden durante su visita a Puerto España empezó a tratar este tema con líderes caribeños. Asimismo, anunció la firma de un Memorándum de Entendimiento con Trinidad y Tobago –país petrolero que nunca ha visto con buenos ojos PETROCARIBE- para crear un centro de investigación de energías renovables y su promoción en El Caribe. En junio de 2014, Biden visitó República Dominicana y señaló que lideraría una iniciativa para lograr una mayor autosuficiencia energética regional. Finalmente, el 26 de enero de 2015, presidió la I Cumbre de Seguridad Energética de El Caribe en Washington, donde participaron representantes de la CARICOM, República Dominicana, México, Colombia, Alemania, Francia, Reino Unido, España, EEUU, la OEA, la UE, el Banco Mundial, el BID y la IRENA. Biden logró grandes titulares con la frase: “Ya sea en Ucrania o en El Caribe, ningún país debe usar sus recursos como método de coerción en contra de cualquier otro país”, en lo que muchos vieron una clara alusión a Venezuela. No obstante, al analizar el documento final que creó la CESI y las reacciones, observamos que se trata de un mecanismo paraguas que permite a los países caribeños ponerse en contacto con inversionistas y la banca multilateral, acompañado de cooperación técnica y proyectos pilotos dotados de pequeños fondos de EEUU, que no cubrieron las expectativas de los presentes. De hecho, su objetivo es ayudar a la CARICOM a materializar sus metas de generación eléctrica renovable fijadas en 2013 -20%, 28% y 47% para 2017, 2022 y 2027 respectivamente-, y las que adopte República Dominicana en su “Pacto Eléctrico” este año. Biden no habló de flexibilizar la prohibición de las exportaciones petroleras de EEUU a partir de la “revolución de esquistos”, ni respaldó con fondos la propuesta trinitaria de solicitar 1 millardo de dólares en créditos multilaterales, lo cual habría representado un envite más serio.

Empero, debido a la frase de Biden, el gobierno venezolano entendió la iniciativa en clave de rivalidad geopolítica, y decidió convocar el pasado 6 de marzo, la IX Cumbre de PETROCARIBE en Caracas. Allí, se acordó impulsar la creación de la zona económica, desarrollar un bloque de la Faja Petrolífera del Orinoco para el mecanismo, y dotar de 200 millones de dólares adicionales al Fondo ALBA-PETROCARIBE para “proyectos de fuentes complementarias de energía”.

La idea de competencia con Venezuela se fortaleció con la visita de Obama a Jamaica para reunirse con los líderes de CARICOM el 9 de abril de 2015 -la primera visita de un Presidente de EEUU a este país desde 1982 y justo en la antesala de la VII Cumbre de las Américas. Allí señaló: “Nuestra CESI tiene como objetivo ayudar a mover a la región hacia las energías limpias (…) Estoy seguro de que, dado el compromiso de la CARICOM y EEUU, este es un tema en el que podemos hacer grandes progresos”. Acto seguido anunció la módica suma de 20 millones de dólares para proyectos, apenas una décima parte del Fondo ALBA-PETROCARIBE, e insignificante comparado con el suministro petrolero venezolano que representa 43% de la demanda de los miembros y una factura de alrededor de 4 millardos de dólares/año, excluyendo Cuba. En consecuencia, la CESI de Obama es más un plan de contingencia ante su temido colapso de PETROCARIBE y un elemento simbólico para robustecer su legado hacia América Latina y El Caribe, que una iniciativa destinada a competir con PETROCARIBE y limitar la influencia de Venezuela. Resulta demasiada modesta y tardía, a pesar de la alta visibilidad que ha tenido. Los nubarrones en el horizonte de PETROCARIBE siguen estando en la crisis venezolana, no en iniciativas de terceros.

El Presidente Maduro debería -tomando en cuenta lo expuesto y su disposición a dialogar con EEUU tras el breve encuentro con el Presidente Obama en Panamá- enviar una delegación de alto nivel a la II Reunión Ministerial de la Alianza de Energía y Clima de las Américas que se celebrará en México el 24 y 25 de mayo – la primera tuvo lugar en Washington, el 15 y 16 de abril de 2010-, con el propósito de iniciar un diálogo energético estratégico con EEUU que aborde el futuro de PETROCARIBE, el alcance de la CESI, así como posibilidades de cooperación bilateral y triangular con El Caribe -mediante la reactivación del acuerdo de cooperación entre el Departamento de Energía y el Ministerio de Petróleo aparcado en 2003, y que se discutió retomar infructuosamente entre 2009 y 2010.

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

miércoles, 25 de marzo de 2015

EEUU, Guyana y la soberanía Nacional


Luis Peche 

El 5 de marzo -ignórese lo peculiar de la fecha- la trasnacional Exxon Mobil inició labores de exploración petrolera en aguas de lo que todos conocemos como “zona en reclamación”, territorio que a fecha de hoy se mantiene en disputa entre los gobiernos de Guyana y Venezuela. No conformes con esta acción abusiva a las condiciones a las que debe someterse este tema, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la república guyanesa le solicitó al gobierno venezolano que “no interfiera” con estas exploraciones, una declaración que podría calificarse como “soberbia” ante la cual solo hemos visto timidez por parte de los portavoces de nuestro país.
Mientras tanto, decía Maduro hace un par de días en una “concentración antiimperialista”, que “éste es el momento de estar con la patria o estar con los traidores”. Con mucha vehemencia ha calificado su persona y el resto del gabinete de gobierno las sanciones aplicadas por el gobierno de los Estados Unidos, importantes per sé, pero que parecen haber monopolizado la agenda temática del país, opacando la grave situación que se suscita en nuestra frontera.

Es entendible y digno de apoyar que el Presidente de la República encabece la lucha por la soberanía nacional y el posicionamiento de nuestro país como uno autónomo dentro de la región y del contexto actual. Sin embargo, lo que es cuanto menos criticable es actuar con doble moral. ¿Por qué mostrar tanta contundencia ante un comunicado de los Estados Unidos y no asumir una posición clara y firme sobre nuestro territorio en discusión? De igual forma, soy de los que cree que la planificación es la base de la acción eficiente. ¿Ha planificado nuestro gobierno un accionar para buscar el mejor arreglo posible sobre esta disputa territorial desde antes que explotaran los problemas bilaterales con el gobierno estadounidense? Las respuestas, vistas las acciones de los últimos días, parecen claras.

Mientras peleamos con Estados Unidos, hacemos exigencias al gobierno español de que controle los medios de comunicación de su país por ser críticos a nuestro país o acusamos al gobierno colombiano de propiciar un golpe de Estado, nuestra nación vecina informó a la Comunidad del Caribe (CARICOM), a UNASUR, a la OEA, a la Mancomunidad de Naciones y la Secretaría General de Naciones Unidas sobre sus intenciones de exploración petrolera en una zona que ni siquiera debería tener controversia, pues forma parte de la soberanía que nos concede la plataforma continental del estado Delta Amacuro y de las salidas del río Orinoco.

Es momento de que este gobierno deje a un lado el nacionalismo de micrófono y comience a aplicar la diplomacia para solventar las disputas que nos urgen. Nos jugamos lo que se presume que es una de las reservas petroleras más grandes del planeta y pareciese que Venezuela prefiriese mantener la fidelidad de Guyana en los organismos internacionales que exigirle un trato justo con relación al reclamo que nos compete. Con temas como el Esequibo es donde realmente los venezolanos debemos apreciar el valor que le otorga el gobierno al rol de nuestro país en el mundo. Señor Nicolás Maduro, señora Delcy Rodríguez, ¿Observamos cómo perdemos territorio o buscamos el arreglo que mejor nos favorezca en este caso y respete nuestra integridad territorial? La defensa de la soberanía empieza por casa.

jueves, 5 de febrero de 2015

Arabia Saudita: Enigma y Paradigma


Embajador (r) Julio César Pineda

Quienes hemos vivido en el Medio Oriente y tratamos de conocer a profundidad lo laberíntico de ese mundo, observamos con interés y atención la nueva realidad de Arabia Saudita, con la muerte del rey Abdalá bin Abdulaziz y el ascenso de su hermano Salman bin Abdulaziz. El nuevo rey, aunque enfrenta grandes desafíos, ya ha dado pasos en la misma línea tradicional y conservadora de su hermano fallecido a los 90 años y con quien tiene una diferencia apenas de 11 años.

Salman nació en 1935 y desde el 2012 su destino monárquico estaba decidido. Él es uno de los 44 hijos varones del fundador de la dinastía y primer monarca, Abdelaziz bin Saud. Hasta ahora seis de los hijos del primer rey han sido monarcas, y ya es seguro que el séptimo, Muqrim bin Abdelaziz de 69 años, será el próximo.

Para Estados Unidos la relación con Arabia Saudita es tan importante, que el Presidente Barack Obama y su esposa no demoraron en cumplir el protocolo del pésame y manifestaron su apoyo al nuevo Rey. Para Washington no hay otra alternativa, especialmente después de la llegada al poder de los Ayatolá en Irán y su actitud hostil ante Estados Unidos como ante Riad. Desde 1945, la alianza entre el Rey Saud y el Presidente Roosevelt finalizando la II Guerra Mundial, continúa intacta y cada vez más sólida.

En su primer discurso, el Rey Salman insistió en la necesidad de la unidad entre el pueblo árabe y a su vez entre los árabes y musulmanes. El arco chiita con epicentro en Teherán se extiende a Siria, Líbano, Yemen, Irak y Bahréin.

En el conflicto de Siria, Arabia Saudita y sus aliados árabes e incluso Turquía, se han manifestado por el derrocamiento del Presidente Bashar al-Assad, mientras que el mayor apoyo del actual Presidente sirio ha sido el gobierno de Irán, particularmente durante el mandato del Ex-Presidente Ahmadinejad. Las reservas mil millonarias de Riad, producto de una racional gestión del petróleo en los buenos tiempos, les permite capear la caída de los precios de los hidrocarburos y diversificar su economía.

Especialistas de la región afirman que el sacrificio de Arabia Saudita se justifica frente a adversarios como Irán y en parte Rusia. Teherán tendrá que reducir toda inversión en el proyecto nuclear con fines bélicos y Rusia cambiar su actitud, especialmente en el caso sirio, donde posee su única base militar en el Mediterráneo. Ojalá que el gobierno del Presidente Maduro pueda comprender esta compleja dinámica, porque entrar en ese laberinto sin conocer las variables del Medio Oriente puede ser desastroso para la política petrolera venezolana.

El Presidente Chávez privilegió la relación con Irán en los tiempos de Ahmadinejad y esto nos alejó de Arabia Saudita y de la OPEP. Por eso lo infructuoso de la visita del Ex-Canciller y Ex-Ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, y de la difícil tarea del propio Presidente con sus dos viajes a Riad, incluyendo el último para despedir al Rey Abdalá y relacionarse con el nuevo monarca.

Debemos volver a la buena relación, pero equidistante con Riad y Teherán. El Mundo ha cambiado. Existe un nuevo fenómeno en el Medio Oriente que obliga a la convergencia total entre los principales actores. Lo que queda de Al-Qaeda y ahora el ISIS, con el ejército de levante y su califato, es una amenaza para el planeta. Esta es la justificación de la política común para enfrentar al ISIS, por parte de Arabia Saudita, de Irán, de Turquía, de Europa y de Estados Unidos. Las exequias del Rey demostraron esta nueva realidad, allí coincidieron junto al Presidente Obama el Ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohamed Jabad Zarif, y el Primer Ministro de Turquía, Recept Tayyip Erdogan.

Recomiendo, para comprender la realidad del reino, el libro de Pascal Ménoret "El enigma saudita". El autor demuestra lo extraordinario de este Estado, más allá de la visión equivocada de los beduinos, los camellos y los integristas religiosos. Esta nación no es sólo petróleo al servicio de la abundancia. Allí, por el contrario, nació la filosofía wahabista, que es la primera revolución de los tiempos modernos y primera expresión del nacionalismo árabe.

Su historia arranca en 1774 con Muhammad ben Saud como Emir del pequeño Oasis de Diriya, desde donde comenzó la unificación de la península. Reino destrozado por los ingleses y los egipcios entre 1809 y 1818. Como segundo Estado, entre 1845 y 1865, alrededor de Riad, su actual capital. Y la actual realidad entorno a las ciudades santas que en 1932 se transformó en reino, abierto al mar, impulsando la modernización y la universalidad. El petróleo ha sido su riqueza pero también su desestabilizador, sin embargo han sabido sembrar el petróleo, y de él sustentar su gran desarrollo industrial y financiero. Mucho tenemos que aprender de ello.

Publicado originalmente en El Universal

@jcpinedap

La trampa


Embajador (r) J. Gerson Revanales

El aumento del precio de la gasolina, ha sido siempre un tabú para los gobiernos. Hoy Maduro se enfrenta al dilema “cuasi shakespeareano” de aumentar el precio de la gasolina o morir en el intento.

Ante la caída de los precios del petróleo; del fracaso estruendoso que ha tenido el gobierno y en particular Maduro en su gira por los países petroleros tratando de lograr un consenso para la reducción de la producción y estabilización de los precios; y de no haber logrado dinero fresco para enfrentar los compromisos internos y externos; han decidido meterle la mano en el bolsillo a los venezolanos aplicando medidas neoliberales.

La Sala Situacional y las agencias de publicidad del gobierno, pretenden vendernos un aumento del precio de la gasolina, con el cual no estoy de acuerdo por las siguientes razones:

Ineficiencia: el primer argumento es el costo de producción. En los últimos 10 años, la nueva PDVSA ha cuadruplicado el costo de producción del barril de crudo. Para 2003, su costo era de 3,85 $/Bl, hoy se ubica por encima de los 12 $/Bl, lo que representa un incremento del 311%.

Complicidad: la fuga de combustible: el gobierno y en especial los órganos del Estado responsables de la guardia y custodia de la fronteras, han sido incapaces de impedir la fuga de combustible por las fronteras marítima y terrestres: Por Guyana, desde el Dorado y Barrancas hasta Georgetown; por Brasil desde Santa Helena hasta la línea en el punto VB-8; y por Colombia a través de los 2200 km de frontera, donde el negocio se estima por encima de los 137 millardos de bolívares al año.

Especulación: Un tercer factor para negar un aumento es el diferencial cambiario. El gobierno podrá duplicar o quintuplicar el actual precio del combustible y todavía será negocio para los traficantes. La única forma es llevar el precio de la gasolina al mismo nivel que en Colombia; lo cual es imposible para el bolsillo de los venezolanos.

Los subsidios: El gobierno pretende aumentarnos el precio de la gasolina, pero por el contrario mantiene el subsidio a PETROCARIBE, y a los pobres más ricos como son los de Boston a través del programa Citizens Energy de los Kennedy. Además, dentro de PETROCARIBE hay países que tienen un ingreso per capita superior al de Venezuela como Barbados.

Despilfarro y la impunidad frente a la frente a la corrupción: Luego después de 15 años el gobierno es responsable de su propia ineficiencia, razón por la cual no podemos subsidiar su incapacidad.

En definitiva, aceptar un aumento del precio de la gasolina, significa que seguiremos financiando el despilfarro y la dictadura de los Castros.

@grevanales

domingo, 19 de octubre de 2014

Un sueño imposible


Dr. Carlos A. Romero

Las relaciones con EEUU han experimentado un cambio importante desde el año 2013. Luego de considerar a Venezuela como un problema geopolítico, la actual prioridad de EEUU ha sido el seguimiento, el análisis y la denuncia de los aspectos domésticos venezolanos, en especial aquellos relacionados con los temas de los derechos humanos y el futuro de la democracia en nuestro país.

Desde el punto de vista internacional, la agudización de la crisis política en el Medio Oriente, las dificultades para llegar a un acuerdo nuclear con Irán, el alejamiento de Rusia de Occidente, las situaciones conflictivas en Palestina, Ucrania y Siria, más los problemas de salud mundial y el renovado auge del terrorismo han desplazado sustancialmente el caso de Venezuela en la agenda de la seguridad de EEUU. A su vez, Washington se ha entendido con los gobiernos nacionalistas, populistas y de izquierda en América Latina.

Al Presidente Chávez le encantaba cuestionar y retar a los gobiernos de EEUU en todos los frentes estimulando el trabajo de la izquierda estadounidense, practicando lobby en Washington, tratando de influir en la academia, promocionando la Revolución Bolivariana en los medios de comunicación de ese país y desde luego haciéndose notar en el resto del Hemisferio. 

Hugo Chávez nunca quiso estabilizar las relaciones entre los dos países. A diferencia de su predecesor, el Presidente Maduro sí ha dado muestras de querer normalizar las relaciones que se encuentran en franco deterioro desde el año 2010, en un momento en que ambos países retiraron a sus respectivos embajadores. La diferencia está en que antes era más fácil y menos costoso incomodar a EEUU porque el chavismo tenía más seguidores en el Mundo.

A Venezuela se le hace ahora más difícil lograr -a pesar de su explícito deseo- un modus vivendi con EEUU. Es lo que se puede calificar como "un sueño imposible". 

Publicado originalmente en El Universal

martes, 6 de mayo de 2014

Relato de un Náufrago: 1 año de política exterior de Maduro



Dr. Kenneth Ramírez
 
El primer año de Nicolás Maduro en materia de política exterior, trae a la memoria la obra Relato de un Náufrago del inmortal Gabriel García Márquez: “En todo momento traté de defenderme. Siempre encontré un recurso para sobrevivir, un punto de apoyo, por insignificante que fuera, para seguir esperando”.
 
Tras el naufragio que supuso la muerte de Chávez y el agotamiento del modelo económico socialista, la política exterior de Maduro ha estado conformada por acciones erráticas, de quien se aferra a una balsa a la deriva, defendiéndose día a día de los peligros del mar abierto y los trucos que juega la soledad –entre ellos la evasión hacia tiempos pretéritos-, teniendo como único objetivo sobrevivir.
 
A efecto de análisis, podemos dividirla en tres etapas que corresponden a las crisis políticas que ha encarado desde que le fue impuesta la banda tricolor y sintió todo el peso de la desolación sobre sus hombros. La primera etapa se extiende desde su asistencia a la Cumbre Extraordinaria de UNASUR celebrada en Lima el 18 de abril de 2013 –horas antes de su juramentación- para discutir la tensión política posterior a las elecciones del 14-A, hasta la Cumbre del MERCOSUR celebrada en Montevideo el 12 de julio de 2013 –donde asumió la presidencia del bloque a pesar de las objeciones de Paraguay-; caracterizada por un gran activismo para lograr reconocimiento y legitimidad, así como desactivar cualquier apoyo a las denuncias de fraude de la oposición. Aquí destacan la reunión Jaua-Kerry al margen de la 43° Asamblea General de la OEA en Antigua (Guatemala) y la audiencia de Maduro con el Papa Francisco, ambas en junio de 2013.
 
La segunda etapa podemos identificarla desde la Cumbre Binacional con Juan Manuel Santos en Puerto Ayacucho el 22 de julio de 2013 hasta su asistencia a la II Cumbre de la CELAC celebrada en La Habana el 28 y 29 de enero de 2014, caracterizada por el retraimiento y la reivindicación del legado de Chávez –que llevó a una crisis diplomática con EEUU tras la expulsión de la Encargada de Negocios, Kelly Keiderling-, debido a su necesidad de ganar las elecciones municipales del 8-D convertidas en plebiscito por la oposición.
 
Tras salir airoso, Maduro convocó la II Cumbre ALBA-PETROCARIBE en Caracas el 17 de diciembre de 2013, con el propósito de renovar sus alianzas regionales, impulsar una zona económica integrada al MERCOSUR, e intentar llenar así de cierto contenido a una presidencia pro-témpore venezolana que ha sido absolutamente grisácea –incluso no ha podido celebrarse la cumbre semestral. Asimismo, realizó su tercer viaje a Cuba el 21 de diciembre de 2013, con el propósito de conmemorar el 9° aniversario de la ALBA. En enero, volvió a La Habana para participar en la II Cumbre de la CELAC como mecanismo de concertación política regional. Dicha cita supuso un éxito para la diplomacia cubana, mientras Maduro tuvo una participación anodina, más allá de aceptar un homenaje a Chávez y asumir como bandera la descolonización de Puerto Rico -a pesar de los resultados del referéndum consultivo boricua del 6 de noviembre 2012 que fueron ampliamente favorables a la anexión a EEUU (61,1%). Así, desaprovechaba una vez más, la oportunidad de promover temas de interés nacional como el reclamo del Esequibo y la defensa de nuestra Fachada Atlántica.
 
Fueron días sosegados que le permitían soñar con relanzar la política exterior de Chávez; una de esas alucinaciones que padecen los náufragos cuando el mar les da tregua: “No sé cuánto tiempo estuve así, embotado, con la alucinación de la fiesta (...) Sólo sé que de pronto di un salto (…) Entonces vi, a unos metros de la balsa, una enorme tortuga amarilla con una cabeza atigrada (…) me preparé para la lucha, con ese monstruo o con cualquier otro que tratara de voltear la balsa”.
 
Finalmente, la tercera etapa estuvo marcada por la diplomacia defensiva frente a la ola de protestas que ha sacudido Venezuela desde febrero de 2014, la cual despertó a Maduro del espejismo festivo -como lo hizo la tortuga gigante con el personaje de García Márquez. La retórica diplomática venezolana convirtió dichas protestas en un “golpe de Estado suave” llevado a cabo por “grupos fascistas” instigados por el “imperialismo norteamericano”. Desde el sesgo ideológico, poco importa la inconformidad con el deterioro de la situación país, así como tampoco el terrible saldo represivo: 41 víctimas, cientos de heridos y miles de detenciones.
 
Para imponer su tesis, Maduro paralizó la OEA –evitando la activación de la Carta Democrática Interamericana-, invisibilizó la CELAC y dejó UNASUR como única opción a la cual recurrir a conveniencia. Para ello, llevó al límite su sistema de alianzas PETROCARIBE-ALBA-MERCOSUR y entró en nuevos conflicto diplomáticos con EEUU y Panamá. Además, logró obtener un conjunto de declaraciones de organismos regionales que favorecieron sus argumentos e hicieron vagos llamados al diálogo –sendos comunicados UNASUR/MERCOSUR del 16 de febrero de 2014, el comunicado CELAC del 18 de febrero de 2014 e incluso la Declaración 51(1957/14) de la OEA del 7 de marzo de 2014, entre otros.
 
No obstante, la continuidad de las protestas y las denuncias de los excesos represivos, empezaron a generar una actitud más crítica en la región –incluso de conspicuos aliados como Brasil-, lo cual desembocó en una Reunión de Cancilleres de la UNASUR en Santiago de Chile el pasado 12 de marzo, en lugar de la cumbre presidencial que deseaba Maduro. Esto terminó desembocando en dos visitas de una Comisión de Cancilleres de la UNASUR -26 de marzo y 7 de abril-, que gracias al esfuerzo y creatividad diplomática lograron allanar el camino para el diálogo entre Maduro y la oposición aglutinada en la MUD, con los cancilleres de Brasil, Colombia, Ecuador y el Nuncio Apostólico como testigos de buena fe. Dicho diálogo arrancó de forma prometedora, pero lamentablemente -tres semanas después- no se han producido gestos concretos que lo hagan creíble. EEUU se ha mantenido silente, aunque ya ha asomado que presiona tras bambalinas, y su disposición a imponer sanciones de no alcanzarse resultados.
 
Hay quienes temen que el diálogo sea una estratagema de Maduro para dividir la oposición, apaciguar la calle y legitimarse a nivel externo: una reedición de la Mesa de Negociación y Acuerdos de 2002-2003. No obstante, esto implicaría una nueva alucinación, que obviaría las diferencias de ambas situaciones, y entre ellas, la falta de carisma de Maduro y el agotamiento del modelo económico. En consecuencia, toda playa que no implique una rectificación como la recomendada por el Ex-Presidente Lula, constituye una nueva y costosa trampa de los sentidos: “Ya me sentía sin fuerzas y, sin embargo, aún no veía la tierra. Entonces volvió a invadirme el terror: acaso, ciertamente, la tierra había sido otra alucinación (…) Ya había nadado mucho. Era imposible regresar en busca de la balsa".
 
@kenopina

miércoles, 2 de abril de 2014

UNASUR en Venezuela: Balance inicial


Dr. Kenneth Ramírez

La Comisión de Cancilleres de la UNASUR designada en la “Resolución N° 02/2014 sobre la Violencia en Venezuela” del pasado 12 de marzo, para acompañar, apoyar y asesorar un diálogo político “amplio y constructivo” orientado a “restaurar la convivencia pacífica en Venezuela”, ha finalizado su primera visita. 
 
Muchos no esperaban resultados tangibles debido a los intereses y afinidades ideológicas de los países que conformaban el grupo. De hecho, la no asistencia de los Cancilleres de Perú, Chile y Paraguay fue percibida como un mal comienzo, ya que concentraba aún más el peso de los países aliados del gobierno venezolano. En particular, resultó impactante la ausencia del Canciller chileno Heraldo Muñoz, quien prefirió excusarse con reuniones en La Haya y evitar el tema Venezuela, al ser divisivo en la coalición “Nueva Mayoría” que apoya a la Presidenta Bachelet.
 
El Presidente Maduro se apresuró a dar una calurosa bienvenida a la UNASUR aunque manifestó que la oposición venezolana no quería diálogo; mientras los líderes de la MUD y los miembros de la sociedad civil se mostraron cautos, aunque señalaron que aprovecharían la ocasión para presentar sus argumentos. En consecuencia, al ser las expectativas de partida de bajas a moderadas, los resultados positivos alcanzados resultan gratos y sorpresivos. Veamos.
 
En primer lugar, la redacción del “Comunicado de la I Reunión de la Comisión de Cancilleres de la UNASUR” publicado al final de la visita este 27 de marzo, es bastante moderada y equilibrada tomando en cuenta la gran polarización política existente, el despliegue de dos narrativas ideológicas sobre los acontecimientos en Venezuela –incluso el Presidente Maduro señaló a tres generales de conspirar para un golpe militar el primer día de la visita-, y los citados intereses en juego. En este sentido, cabe destacar la participación altamente profesional de la Canciller colombiana María Ángela Holguín con todo su conocimiento de negociaciones de paz, y la posición ecuánime del Canciller uruguayo Luis Almagro.
 
En segundo lugar, tras describir el conjunto de reuniones que sostuvo la Comisión con los diferentes sectores del país, recoge los puntos de consenso mínimo que constató en todos los actores: 1) Disposición al diálogo y necesidad de moderar el lenguaje para “generar un ambiente” que favorezca las conversaciones; 2) Firme rechazo a los actos de violencia; 3) Condena a cualquier tentativa de ruptura del orden constitucional; 4) Compromiso con el respeto de los Derechos Humanos.
 
De aquí se desprenden tres aspectos positivos. La constatación de la existencia de una crisis política en Venezuela bastante peligrosa. El reconocimiento de la MUD como un actor político legítimo y respetuoso del marco constitucional. Y por último, la necesidad de dialogar y deponer la violencia en todas sus formas como elemento central para pasar de un peligroso escenario conflictivo en un país polarizado hacia el diálogo y reconocimiento para una nueva gobernabilidad. Todo lo cual no resulta baladí al venir de gobiernos aliados del Presidente Maduro.
 
En tercer lugar, reconoce la disposición del Presidente Maduro a asumir un conjunto de recomendaciones realizadas por la Comisión de Cancilleres que curiosamente no menciona el Comunicado –pero que se habrían presentado el pasado 26 de marzo en una reunión nocturna en el Palacio de Miraflores-, y a continuación sólo apunta específicamente que “celebra la voluntad de acordar un testigo de buena fe que facilite el diálogo entre las partes”. Asimismo, expresa la disposición a dar seguimiento al proceso de acompañamiento a través de un grupo de Cancilleres que tampoco señala; y agrega que la Presidencia pro-témpore -en manos de Surinam- presentará un informe detallado.
 
Por declaraciones del Presidente Santos, trascendió que serían tres los cancilleres que darían seguimiento –extraoficialmente fuentes diplomáticas han señalado a los Cancilleres de Colombia, Brasil y Ecuador. Mientras que por declaraciones del propio Presidente Maduro trascendió que aceptaba no sólo la presencia de este grupo de cancilleres sino la designación del testigo de buena fe para facilitar el diálogo, mencionando expresamente al actual Secretario de Estado del Vaticano y Ex-Nuncio Apostólico en Venezuela, Su Eminencia el Cardenal Pietro Parolin, de cualidades diplomáticas extraordinarias y gran conocimiento del país.
 
Además, aunque el Comunicado no proporciona mayores detalles, el Presidente Santos también dijo que el Presidente Maduro “aceptó las condiciones para el diálogo que dio la MUD”, las cuales estarían dentro de las recomendaciones de los Cancilleres. Por su parte, el Presidente Maduro señaló “que no acepta condiciones ni agenda previa para dialogar”, pero lo cierto es que ha dado su asentimiento para nombrar el testigo-facilitador y para moderar la diatriba política, al tiempo que ha empezado a dar otros pasos que reafirman lo dicho por el Presidente Santos.
 
De hecho, fue creado el Consejo Nacional de Derechos Humanos a sugerencia de la Canciller Holguín, que siguiendo el modelo colombiano, servirá como plataforma de diálogo, coordinación de políticas, monitoreo y seguimiento de la situación de los Derechos Humanos en Venezuela entre todos los poderes públicos, representantes políticos y organizaciones no gubernamentales. Interesante decisión de cara a la investigación imparcial de los actos violentos y excesos represivos de los cuerpos de seguridad –incluida las graves denuncias de tortura-, la liberación de los presos políticos y estudiantes aún detenidos, anulación de juicios de criminalización de la disidencia, así como el desarme de los colectivos y el cese de los ataques a la libertades de expresión, información y manifestación.
 
Por otra parte, el Presidente Maduro anunció que la Asamblea Nacional iniciará el proceso de designación de las autoridades con mandatos vencidos, entre los que se encuentra el Contralor, tres Rectores del CNE y varios magistrados del TSJ, lo que también puede leerse en el contexto de las recomendaciones de la UNASUR.
 
En conclusión, se ha iniciado positivamente el proceso de acompañamiento de la UNASUR al diálogo en Venezuela. De ahora en adelante, el testigo-facilitador y la troika de Cancilleres de la UNASUR como mecanismo coadyuvante y de seguimiento, tienen el reto de realizar una labor creíble, imparcial y efectiva.
 
En todo caso, el rol de Brasil será fundamental en la posibilidad de llevar al gobierno venezolano hacia un diálogo real para la transición hacia una nueva gobernabilidad democrática, por lo cual el resto de la Comunidad Internacional debe impulsarle para que ejerza un liderazgo claro tras bastidores que permita la consecución de resultados substantivos –entre ellos que el Presidente Maduro siga el modelo brasileño, en lugar del modelo cubano-, ya que cualquier fracaso o cierre en falso de esta crisis no resulta ni viable ni duradero en una Venezuela pos-Chávez y en plena crisis económica. Recordemos que para el gobierno venezolano, Brasil es la diferencia entre paralizar la OEA y tener cobertura diplomática legítima, o paralizar la OEA y quedar aislado en el Hemisferio.
 
@kenopina

viernes, 28 de febrero de 2014

La parálisis regional ante las protestas en Venezuela


Dr. Kenneth Ramírez 


Vivimos en un Hemisferio Occidental pos-hegemónico. La distribución de capacidades ha cambiado con el ascenso de Brasil, la década dorada de crecimiento económico latinoamericano y la crisis económica apenas superada en EEUU. Además, Washington no tiene la voluntad de ejercer su primacía en el Hemisferio –que a pesar de todo aún conserva- para imponer una agenda en torno a la promoción de la democracia liberal y el libre comercio como hizo en los años noventa, al llevar una década concentrado en Medio Oriente y ahora empezar a mirar al Pacífico debido al ascenso de China. Tampoco EEUU ha mostrado habilidad diplomática para liderar la construcción de un nuevo consenso con otras potencias regionales; mientras potencias extra-continentales desde China y Rusia, hasta la Unión Europea, han estado más activas en la región.
El resultado es una difusión del poder, la parálisis de las instituciones hemisféricas, la creación de nuevas instituciones latinoamericanas marcadas por el presidencialismo y la excesiva flexibilidad, y una América Latina más plural y autónoma. Reconociendo esta realidad, el Secretario de Estado John Kerry, en un discurso en la OEA en noviembre de 2013, volvió a decretar la muerte de la Doctrina Monroe y defendió “una relación de iguales” con América Latina.
El reverso de la moneda es una América Latina donde Brasil, México y Venezuela, han reordenado la cartografía regional. Así, tenemos cuatro bloques de integración principales, que se comportan como alianzas estratégicas. El MERCOSUR necesita un relanzamiento pero tiene a Brasil como líder; además, debido a la crisis instalada en Venezuela y la muerte de Hugo Chávez, tiende a atraer a la ALBA: el “MERCOSUR x 9” resultante de la “expansión selectiva” defendida en Brasilia hacia países suramericanos que no hayan adoptado estrategias liberales de inserción en la economía internacional (léase Bolivia, Ecuador, Guyana y Surinam, después de la adhesión de Venezuela). La Alianza del Pacífico ha servido a México para tener mayor presencia en América Latina, a Colombia, Perú y Chile para subrayar su modelo liberal en el contexto suramericano, y a todos en conjunto para defender sus vínculos comerciales con EEUU e intentar volcarse al Pacífico junto a Washington. CARICOM, el bloque más débil en capacidad pero diplomáticamente influyente con sus 15 miembros, se ha beneficiado con una vinculación pragmática, flexible y diferenciada con los demás proyectos; aceptando la cooperación petrolera de Venezuela vía PETROCARIBE, sin que esto implique deteriorar sus relaciones con EEUU en el marco del TIFA, o no escuchar ofertas de cooperación de México y Brasil.
En este contexto regional, se desencadena la ola de protestas que vive Venezuela desde hace quince días, la cual ha dejado un saldo lamentable de 17 muertos, más de 150 heridos y más de 600 detenciones. Unas protestas que más allá de ser detonadas por las movilizaciones estudiantiles y el progresivo descontento social con la crisis económica, se han visto politizadas debido a la fuerte polarización de un país dividido electoralmente en dos bloques equivalentes.
Así tenemos, dos lecturas políticas de las protestas. El gobierno venezolano entiende que se encuentra ante un “golpe de Estado suave” orquestado por grupos radicales que buscan instrumentalizar el descontento de la clase media y cuentan con el apoyo de EEUU, enfatizando por tanto, el respeto a las instituciones democráticas. Por su parte, la alternativa democrática denuncia los excesos represivos de los cuerpos de seguridad y los colectivos armados que han dejado varias víctimas, al tiempo que subraya el derecho a la protesta pacífica y el respeto a los derechos humanos. En definitiva, una situación muy peligrosa en un país fracturado.
Por todo esto, no resulta extraño que los países de la región hayan reaccionado reflejando la pluralidad existente en el Hemisferio. EEUU y los países de la Alianza del Pacífico han pedido el cese de la violencia, el respeto al derecho a manifestar pacíficamente de los estudiantes, y han subrayado la necesidad de respetar las libertades y la institucionalidad democrática, así como la necesidad de un diálogo genuino. Los países ALBA han condenado el “golpe de Estado suave” y el “intervencionismo de EEUU”. Los países del MERCOSUR, presidido en estos momentos por Venezuela y siguiendo sus intereses nacionales, han respaldado al gobierno venezolano desde la militancia de Argentina, el silencio solidario de Brasil hasta la prudencia de Uruguay, sin dejar de llamar al diálogo. Por último, CARICOM ha manifestado su preocupación y también ha llamado al diálogo.
Esta pluralidad de intereses y visiones ha llevado a una parálisis de los foros políticos regionales (OEA, CELAC y UNASUR), justo en momentos donde Venezuela requiere de un apoyo activo para para que los actores políticos hagan las cesiones necesarias para una reorientación de la situación actual desde el conflicto al diálogo y la transición hacia una nueva gobernabilidad democrática.
La OEA, más allá de los pronunciamientos a favor  del diálogo del Secretario General Insulza, se ha visto impotente. Eminentes personalidades han pedido activar la Carta Democrática Interamericana, pero obvian la actual configuración de poder que ha convertido este tratado en letra muerta y ha sumergido a esta organización hemisférica en la parálisis. De allí, la altivez y el sarcasmo del Embajador Roy Chaderton en la discusión celebrada en el Consejo Permanente de la OEA el pasado 19 de febrero, la cual no llegó a nada debido a la reticencia de Brasil a abrir un debate y a la utilización de Venezuela de la ALBA y PETROCARIBE como minoría de bloqueo. Tampoco se espera que fructifique el reciente llamado del Presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, a una Reunión Extraordinaria de Cancilleres de la OEA para discutir la situación en Venezuela.
De la CELAC sólo se ha visto inmadurez e incapacidad para buscar una solución; bien porque Costa Rica como Presidente pro-témpore se encuentra en pleno relevo presidencial –a la espera de su segunda vuelta de las elecciones en abril- y teme una agudización de sus problemas bilaterales con Nicaragua, bien por la poca voluntad de actuar de los restantes miembros de la Troika –Cuba, Ecuador y San Vicente y Las Granadinas, los cuales también son miembros de la ALBA-, o porque los restantes miembros no han pedido una discusión seria en este foro regional para evitar un deterioro de sus relaciones bilaterales con Venezuela.
UNASUR, por último, parece preparada para convocar una Cumbre Extraordinaria para discutir la situación de Venezuela a petición del Presidente Maduro –que ya mostró su disposición al respecto y envió el pasado 26 de febrero al Canciller Jaua de gira por las capitales suramericanas, en buena medida como respuesta a la petición panameña de activar la OEA-, o cuando lo estime conveniente Brasil como líder del MERCOSUR. Sin embargo, tomando en cuenta las discusiones parcializadas de este foro político en los casos de las crisis políticas de Bolivia en 2008, Ecuador en 2010, Paraguay en 2012 y Venezuela en 2013, es visto con natural reserva por la alternativa democrática. Aunque allí también participan Colombia, Perú y Chile, tampoco se espera que estos países de la Alianza del Pacífico impulsen la búsqueda de una solución equilibrada en UNASUR, debido a los intereses de Colombia en mantener una relación constructiva con el gobierno venezolano -por su participación como país acompañante del proceso de paz y el comercio bilateral-, así como el relevo presidencial en Chile –la Presidenta Bachelet asume el 11 de  marzo y tiene en su coalición al Partido Comunista.
En definitiva, vivimos en un Hemisferio pos-hegemónico y plural, lo cual explica la diversidad de intereses en juego y la parálisis de la diplomacia regional ante la peligrosa situación que hoy encara Venezuela. Los venezolanos sólo contamos con nosotros mismos: dura lección de la realidad que conviene no olvidar.
@kenopina

jueves, 12 de diciembre de 2013

La negociación con Guyana


 

Embajador (r) Sadio Garavini di Turno


En el comunicado conjunto que firmaron en Trinidad los cancilleres Jaua y Rodriguez, el pasado 17 de octubre, después del incidente en el cual el buque Teknic Perdana fue apresado por la Armada venezolana en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) que proyecta el Delta del Orinoco, se menciona el inicio de unas “negociaciones técnicas” entre Venezuela y Guyana. Al respecto es necesario subrayar lo siguiente:
 
Tomando en cuenta que Guyana  ha presentado unilateralmente a la comunidad internacional una línea de delimitación de áreas marinas y submarinas, entre la zona en reclamación y el estado Delta Amacuro orientada hacia occidente, que le cercena a Venezuela centenares de miles de kilómetros cuadrados de ZEE, cerrándole además la libre salida al Atlántico, Venezuela debe afirmar públicamente que la salida libre al Atlántico no es negociable y la Armada debe continuar su tradicional patrullaje en la zona. Por tanto al oeste de Punta Playa no hay nada que negociar, sólo hay que patrullar. Sin embargo, hay que aprovechar el interés de Guyana en ampliar su Plataforma Continental y en explorar el potencial de hidrocarburos en “su” fachada atlántica para reactivar el proceso de negociación sobre el Esequibo, en el marco del Acuerdo de Ginebra de 1966, único marco jurídico vigente entre las partes, empezando por nombrar un negociador-facilitador por Venezuela a tiempo completo, apoyado además por un pequeño equipo de apoyo que le permita hacer un adecuado “lobby” en la ONU y en la comunidad internacional, particularmente en el Caribe.  También hay que reiterar que, de acuerdo al artículo 5 del Acuerdo de Ginebra, Venezuela desconocerá toda actuación de transnacionales  en áreas terrestres, marinas y submarinas en la zona en reclamación.
 
La reclamación del Esequibo y la defensa de nuestros derechos en la fachada atlántica del delta del Orinoco son dos temas distintos pero íntimamente relacionados. Hay que  exigir que las negociaciones  deben darse en un ambiente de transparencia, los nombres de los negociadores por Venezuela deben ser conocidos y deberían ser escogidos entre los expertos en la materia.
 
Guyana buscará negociar una línea de delimitación marítima, dejando de lado la negociación sobre la zona en reclamación y aunque teóricamente no sería imposible delimitar, reservando nuestros derechos sobre la zona en reclamación, en la práctica entregaríamos uno de los pocos mecanismos de presión que Venezuela tiene sobre Guyana para que negocie un arreglo práctico a la controversia, porque una vez logrado un acuerdo sobre una línea de delimitación de áreas marinas y submarinas entre el estado Delta Amacuro y la Zona en Reclamación, aunque nos reservemos los derechos sobre la misma, Guyana se sentiría en libertad de reiniciar el otorgamiento de concesiones a transnacionales sobre la base de la delimitación acordada con Venezuela. Por tanto, obviamente, se haría mucho más difícil encontrar un arreglo práctico a la controversia.
 
Publicado originalmente en El Universal