En el comunicado conjunto que firmaron en Trinidad los cancilleres Jaua y Rodriguez, el pasado 17 de octubre, después del incidente en el cual el buque Teknic Perdana fue apresado por la Armada venezolana en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) que proyecta el Delta del Orinoco, se menciona el inicio de unas “negociaciones técnicas” entre Venezuela y Guyana. Al respecto es necesario subrayar lo siguiente:
Tomando en cuenta que Guyana ha presentado unilateralmente a la comunidad
internacional una línea de delimitación de áreas marinas y submarinas, entre la
zona en reclamación y el estado Delta Amacuro orientada hacia occidente, que le
cercena a Venezuela centenares de miles de kilómetros cuadrados de ZEE,
cerrándole además la libre salida al Atlántico, Venezuela debe afirmar
públicamente que la salida libre al Atlántico no es negociable y la Armada debe
continuar su tradicional patrullaje en la zona. Por tanto al oeste de Punta
Playa no hay nada que negociar, sólo hay que patrullar. Sin embargo, hay que
aprovechar el interés de Guyana en ampliar su Plataforma Continental y en explorar
el potencial de hidrocarburos en “su” fachada atlántica para reactivar el
proceso de negociación sobre el Esequibo, en el marco del Acuerdo de Ginebra de
1966, único marco jurídico vigente entre las partes, empezando por nombrar un
negociador-facilitador por Venezuela a tiempo completo, apoyado además por un
pequeño equipo de apoyo que le permita hacer un adecuado “lobby” en la ONU y en
la comunidad internacional, particularmente en el Caribe. También hay que reiterar que, de acuerdo al
artículo 5 del Acuerdo de Ginebra, Venezuela desconocerá toda actuación de
transnacionales en áreas terrestres,
marinas y submarinas en la zona en reclamación.
La reclamación del Esequibo y la defensa de nuestros
derechos en la fachada atlántica del delta del Orinoco son dos temas distintos
pero íntimamente relacionados. Hay que exigir
que las negociaciones deben darse en un
ambiente de transparencia, los nombres de los negociadores por Venezuela deben
ser conocidos y deberían ser escogidos entre los expertos en la materia.
Guyana buscará negociar una línea de delimitación
marítima, dejando de lado la negociación sobre la zona en reclamación y aunque
teóricamente no sería imposible delimitar, reservando nuestros derechos sobre
la zona en reclamación, en la práctica entregaríamos uno de los pocos
mecanismos de presión que Venezuela tiene sobre Guyana para que negocie un
arreglo práctico a la controversia, porque una vez logrado un acuerdo sobre una
línea de delimitación de áreas marinas y submarinas entre el estado Delta Amacuro
y la Zona en Reclamación, aunque nos reservemos los derechos sobre la misma,
Guyana se sentiría en libertad de reiniciar el otorgamiento de concesiones a
transnacionales sobre la base de la delimitación acordada con Venezuela. Por
tanto, obviamente, se haría mucho más difícil encontrar un arreglo práctico a
la controversia.
Publicado
originalmente en El Universal
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