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miércoles, 6 de julio de 2016

Brexit como “caja de Pandora”


Dr. Kenneth Ramírez

El jueves 23 de junio, se realizó el Referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE), donde ganó por estrecho margen la opción del “Brexit” (Britain exit, salida británica). Este resultado tomó por sorpresa a la mayoría de los analistas, los cuales subrayábamos la racionalidad y el talante flemático del pueblo británico. No obstante, en esta ocasión, pesó mucho más el tradicional euroescepticismo británico con una UE que no ha sabido gestionar la crisis económica desde 2008 ni la crisis de refugiados desde 2014, así como la división de la elite británica frente a una Europa cada vez más alemana y la manipulación demagógica del ascendente partido extremista UKIP que supo aprovechar los temores frente a la inmigración tras los ataques terroristas de Paris y Bruselas. Un terremoto geopolítico con epicentro en Londres, pero cuyos efectos alcanzan Bruselas, Berlín, Paris, Washington y el resto del Mundo.

En Londres, no le ha quedado otro remedio a David Cameron que renunciar, al convocar irresponsablemente un referéndum que aunque no es vinculante, ha generado una tormenta. Muchos ciudadanos se han movilizado para solicitar un nuevo referéndum y ya hablan de “Breturn”, pero lo cierto es que será muy difícil revertir los resultados sin afectar la democracia. Por si fuera poco, debido a la expresión territorial de los resultados -donde Inglaterra y Gales votaron mayoritariamente por el Brexit, mientras Escocia e Irlanda del Norte se opusieron-, los independentistas han planteado la necesidad de un nuevo referéndum por la independencia de Escocia y un referéndum por la reunificación de Irlanda.

Por tanto, en caso de no poderse revertir los resultados del referéndum, las incertidumbres que se abren nos llevan a considerar el futuro del Reino Unido por escenarios: 1) Escenario catastrófico “Desunion Jack”, donde el terremoto del Brexit lleva a unas agrias negociaciones entre Londres (que pide fórmula suiza, es decir, firma de una red de acuerdos bilaterales) y Bruselas (que exige fórmula noruega, es decir la incorporación del Reino Unido al Espacio Económico Europeo), las cuales ocasionan la salida británica del mercado único; el comercio bilateral pasa a regirse por las reglas OMC con fuerte impacto económico (-5% a -9% de revisión a la baja del pronóstico de crecimiento del PIB británico, y entre -0,5% y -1% del PIB europeo al 2019); triunfo de los independentistas y fragmentación del Reino Unido dando paso a una Escocia independiente y a una “Gran Irlanda” que buscarán mantenerse en la UE –aunque países como España se opondrán para no alentar a sus propios separatismos-, mientras la “pequeña Inglaterra” trata de reinventarse como centro financiero offshore para el yuan y la OTAN se ve resquebrajada; 2) Escenario intermedio “Espléndido aislamiento”, donde se producen unas duras negociaciones entre Londres y Bruselas que llevan a un acuerdo de asociación entre la UE y el Reino Unido –fórmula canadiense-, lo cual le da acceso favorable al mercado único (-2% revisión del PIB británico y -0,3% del PIB europeo al 2019); derrota de los independentistas; Londres mantiene a flote su economía con recortes del gasto militar e inversiones chinas y rusas, lo cual la llevan a disminuir su compromiso con la OTAN y a evitar involucrarse en conflictos exteriores; 3) Escenario benigno “Entente Cordiale”, se negocia amistosamente y se opta por la fórmula noruega con impactos limitados.

Para la UE, de concretarse el Brexit, se presentan tres escenarios: 1) Escenario catastrófico “Fragmentación europea”, donde a pesar de negociar duramente con Londres, los partidos extremistas y euroescépticos generan una oleada de consultas en Francia (Frexit), Holanda (Nexit), Austria (Auxit), Hungría (Hexit), etc, con resultados dispares; la UE queda al filo de la desintegración; resquebrajamiento de la OTAN, “desglobalización” y auge del proteccionismo; 2) Escenario intermedio “Europa à la carte”, donde se reforma el Tratado de Lisboa a la baja como baza para derrotar a los partidos extremistas, liberalizando las economías, renacionalizando algunas políticas -como las migratorias- y recurriendo a la metodología de la “cooperación reforzada”, dando como resultado una UE debilitada e introspectiva como un actor más en una Europa multipolar; Francia mantiene su compromiso con la OTAN y Alemania aumenta sus vínculos con Rusia y China; y 3) Un escenario benigno “Europa federal”, donde la salida británica coloca a Berlín al timón y profundiza la unidad europea en materia fiscal, financiera, energética, defensa, e incluso en lo político.

El resto del Mundo sentirá impactos en función de los distintos escenarios vistos, que pueden redundar en un declive más acentuado de la hegemonía de EEUU y una peligrosa recaída de la economía mundial.

En Venezuela, sentiremos impactos indirectos por varias vías: 1) Un debilitamiento severo del Reino Unido favorece nuestro reclamo del Esequibo, al ser clave en las alianzas de Guyana; 2) Un debilitamiento severo de la Unión Europea, supone un golpe al modelo de integración más admirado en América Latina; 3) Probable estancamiento de las negociaciones UE-MERCOSUR, al menos hasta 2019 (aunque Venezuela no se ha sumado a estas negociaciones, se apostaba por este acuerdo para relanzar el MERCOSUR); 4) Un menor crecimiento económico mundial puede afectar los precios del petróleo. Respecto a esto último, el Departamento de Energía de EEUU señaló que el Brexit ha añadido incertidumbre sobre el tan vitoreado rebalance gradual del mercado petrolero; Goldman Sachs ha descartado impactos significativos; mientras Barclays ha corregido a la baja sus proyecciones de demanda para 2016 y 2017 en 100 mil barriles diarios, reduciendo sus pronósticos de precios en 3 $/Bl (ubicando el precio promedio del Brent en 44 $/Bl en 2016 y 57 $/Bl en 2017). Como vemos, en Londres han abierto la “caja de Pandora” geopolítica. ¿Y usted qué opina?

@kenopina

Dos Europas


Embajador (r) Oscar Hernández Bernalette

Los pueblos se equivocan también, especialmente cuando sus líderes no actúan debidamente y hacen ofertas engañosas. Esto es lo que acaba de pasar en una de las democracias más sólidas del planeta. La historia demostrara que se equivocaron al votar a favor de la salida de la Unión Europea. La oferta que vendieron los líderes del “Brexit” fue engañosa y los partidarios del “Remain” se sobre confiaron. Lo cierto es que de esos resultados y su distribución, estrechos, 51,9% y 48,1%, no sólo demuestra un país divido sino que en esta oportunidad los sectores más nacionalistas lograron imponerse sobre el Reino Unido cosmopolita, liberal y democrático.

Mas que contra la unión de Europa, votaron por el miedo que les produce las supuestas invasiones musulmanes, contra la emigración Siria, Afgana e Iraquí etc… La mayoría de los ingleses no ven la emigración como una fortaleza sino como una amenaza. Así percibieron en el pasado a los contingentes de la India y del Caribe en la medida que se produjeron los procesos de Independencia.

Tampoco estaban contentos con el precio que se paga por la soberanía compartida. Excesos de leyes comunitarias, la burocracia de Bruselas, la opción de veto a sus propias leyes y su contribución a la economía europea. El primer Ministro Cameron no logró hacer entender los beneficios en su sentido amplio, incluyendo el comercio, los servicios y el retorno por cada libra invertida en la Unión.

De aquí en adelante los efectos de estos resultados están por verse. Serán tiempos de incertidumbre y la actuación de los agentes económicos será con moderación. Vendrá un periodo de debilidad económica y de reacomodo global para el Reino Unido.

Mientras tanto, se despertaran los demonios de los movimientos ultranacionalistas de Europa. Habrá nuevos llamados a referéndums de los grupos separatistas. El resto de Europa aprenderá de esta crisis.


@bernalette1

domingo, 3 de julio de 2016

Brexit, las relaciones internacionales y Venezuela


Prof. Eloy Torres
El pasado miércoles 29 de junio de 2016, el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) realizó una mesa redonda para discutir las consecuencias del Brexit. Fue un éxito. Lo confirmó la muy seria presencia de expertos quienes hicieron un alto a sus compromisos personales y se lanzaron al ruedo para demostrarcon sus opiniones que la velocidad de los acontecimientos no podía ser un impedimento para analizar el tema. Ciertamente, el caso del Brexit aún reserva elementos a descifrar. No todo está escrito. Mientras, la desgracia crece. Había que hacer algo y el COVRI lo hizo. El Dr. Kenneth Ramírez, Presidente de éste, luego de la reunión, palabras más, palabras menos, comentó en términos llenos de asombro y regocijo: “parecíamos a los músicos del Titanic; tocamos una bella melodía, mientras el barco se hunde”. Esto viene a cuento, pues el Mundo observa con una pasmosa tranquilidad el desarrollo de un desastre que se avecina y éste, no hace nada.
El Brexit tiene implicaciones lúdicas muy interesantes. Es una jugada que resume la tesis de Hegel, sobre la astucia de la razón. La Unión Europea (UE) confirmó que la racionalidad es el arma o el instrumento con el que interpretamos la historia, pero, ésta no prestó atención a los hechos. La UE no observó que el Brexit pudiera ser uno de esos “hechos” señalado por Hegel; lo decimos para poder comprender el proceso racional de la historia, en este caso de la UE. Hay siempre que ponderar la posibilidad que las cosas no tienen el resultado deseado por los actores en las relaciones internacionales. Siempre surge un ocurrente jugador que descuadra el juego. El Brexit pintaba como el punto débil de la UE y se confirmó: el Brexit está aquí.
No fue suficiente la dogmática visión según la cual la UE expresaba la racionalidad y su existencia articulaba cabalmente los deseos de sus miembros. Europa sin la UE no existe, pues sólo en ella se puede conciliar la individualidad de cada Estado y los elementos universales de la UE. Esto, se pensaba dogmáticamente y ocurrió lo que sentenciase, en alguna ocasión, Cheo Feliciano: “de cualquier malla, sale un ratón”. Pues, el Brexit descuadró el juego y sus consecuencias son impredecibles.
Gran Bretaña, como conglomerado de naciones expresa, la condición de ser un Estado insular. Por lo que no es difícil extender esa condición a otros Estados de nuestro hemisferio que tienen una situación geográfica similar, y no me refiero a las viejas colonias caribeñas, que también, sino a las de origen español, como es el caso de Cuba. Ella ejerce una política exterior muy distante de los Estados continentales. Está el caso absurdo de Venezuela que ha estado hablando durante un poco más de 17 años sobre una supuesta conjunción fraternal con Cuba. Bien lejos, dirían los cubanos. El caso es que la UE jamás debió contar con la anuencia de la pérfida Albión, como llamaban a Gran Bretaña, durante el siglo XIX. En primer lugar, nunca se asoció a la unión monetaria y al mecanismo migratorio de Schengen, luego su población siempre observó- desde la perspectiva económica y política- con suspicacias su integración real a la Unión europea. Más allá de los elementos formales que siempre han diferenciado a Gran Bretaña de la Europa continental, entre ellos, los geográficos; ella está más asociada a los EEUU que al continente europeo. Ella es axiológicamente hablando, mitad europea, mitad estadounidense y el  Atlantismo es su máxima expresión. 
Ciertamente la Gran Bretaña nunca ha estado verdaderamente inserta en la UE, por lo que, entonces, ella no se marcha; simplemente se consuma un hecho. Las implicaciones, como todas aquellas que afectan las relaciones internacionales, se observarán y ya los estamos haciendo. La pasada y reciente, como señalada Mesa Redonda del COVRI, lo confirma. Algunos analistas consideran que no deben verse, en términos catastróficos, los resultados de ese referéndum; entre ellos este escribidor. La UE no observa riesgos de disolución, por ahora. Lo que si es cierto es que este resultado obliga a repensar en términos, también lúdicos, a jugar con otras reglas de juego. Para ello se requiere de una visión realista de estas relaciones internacionales del siglo XXI.
Alemania y Francia no deben temer. La primera, es de hecho la UE; en tanto que la segunda se beneficia de una importancia estratégica muy grande. Los países más pequeños, con serios problemas económicos se amparan en esta realidad que les socorre y que aceptan ser socorridos por la UE. Por ejemplo, Grecia, la díscola y eternamente dionisíaca, busca navegar entre dos aguas: la de su condición de ser una nación históricamente hablando europea y la que se nutre de populismo por esa condición histórica. Hoy Tsipras ha actuado, más con el cerebro que con el fatuo recuerdo del pasado. Asumió como suyo lo que diría el filósofo del tiempo, el pensador mexicano Doménico Cieri Estrada: “Trae el pasado, sólo para construir”.
La UE se podría redefinir sobre la base de una nueva realidad. Sus vulnerabilidades le ofrecen campo para fortalecerse. Escocia, Suecia e Irlanda, con sus problemas permanecerían. Europa encontraría un escenario para revitalizarse. Lo que es posible es el declive de la Commonwealth. Me permito repetir a mi buen amigo, el Dr. Kenneth Ramírez, quien adelantó una tesis en términos muy coloquiales: “El asunto del Brexit, beneficiaría a Venezuela en su tensión con Guyana”. Ese contencioso, agrego yo, mostraría un elemento dinamizador favorable para nuestro país, pero (como siempre esa conjunción adversativa) necesitamos una política exterior acorde con estas circunstancias. Se requiere de inteligencia, audacia, decisión y sobre todo de una política exterior que no tenemos. Hoy lo que exhibimos es una desfachatada postura defensiva,en términos muy agresivos, alejados de lo que verdaderamente Venezuela requiere.
La actual política exterior venezolana y su diplomacia apuntan su accionar a proteger el adefesio chavista- madurista institucionalizado, y en mala hora en el país, desde hace 17 años. El gobierno desesperado resguarda su gestión arrinconada en el Hemisferio. Éste, no atina a comprender que el mundo cambia y que el petróleo ya no es una carta para jugar duro. Ellos deberían estudiar los imponderables de los que hablaba Hegel a la hora de explicar la astucia de la razón y la racionalidad de la historia. Deben comprender que su proyecto chavista- madurista ha fracasado, justamente por estar fuera de la historia y por no ponderar que las relaciones internacionales no son un juego para improvisados enfermos de dogmatismo trasnochado. Aprendan lo que el Brexit indica.

@eloicito

El Brexit: un error histórico y costoso



Embajador (r) Luis Xavier Grisanti

La Unión Europea ha aportado al Mundo dos conquistas esenciales para el progreso de la humanidad: casi siete décadas de paz en Europa y el modelo de integración económica y cooperación política más avanzado de la historia, preservando la unidad nacional y la diversidad de los países miembros conforme a valores universales de libertad, democracia, derechos humanos y economía social de mercado.

La Unión Europea ha sido un triunfo de la solidaridad y la fraternidad frente a los nacionalismos extremos que causaron la II Guerra Mundial. El surgimiento del supranacionalismo comunitario sobre los nacionalismos exacerbados es un avance civilizatorio. Estos logros quedan en entredicho con la decisión mayoritaria (51,9% vs. 48,1%) de los británicos (mas no de los escoceses ni de los irlandeses del norte) de retirarse de la Unión Europea.

No es de poca monta que 28 naciones soberanas con más de 20 idiomas diferentes hayan alcanzado un mercado único, sustentado en la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales. No es tampoco insignificante que la Comunidad Europea haya logrado una Unión Económica y Monetaria en 18 de sus países miembros, adoptando el euro como moneda única y delegando la política monetaria en un banco central supranacional (el MERCOSUR y la Comunidad Andina, por ejemplo, no han pasado de la fase más primaria de integración: zona de libre comercio y unión aduanera; a todas luces perforadas).

Los beneficios de la integración económica no son puestos en duda por ningún estadista ni economista serio en el Mundo: empleo, crecimiento, inversión, comercio, productividad, eficiencia, solidaridad, bienestar, ingresos, prosperidad, desarrollo. Sólo los demagogos populistas y la ultraderecha xenófoba cuestionan las ventajas de la integración.

Los electores británicos, aupados por políticos irresponsables, le han propinado un grave daño de consecuencias todavía impredecibles a Europa y a la economía mundial; pero principalmente al propio Reino Unido, que depende en casi un 50% de sus exportaciones a la Unión Europea y el grueso de sus inversiones extranjeras en capital fijo proviene de las naciones que integran el ente comunitario.

La UE es el bloque económico más grande e integrado del Mundo, con un producto interno bruto (PIB) comunitario de US$ 16,2 billones (2015; FMI). Si bien el Reino Unido es la quinta economía del planeta (US$ 2,8 billones, 2015), su PIB es 3,9% del total mundial. Los ingleses muchas veces olvidan que la Reina Victoria, tan ponderosa en el siglo XIX como Carlos V en el XVI, está muerta y enterrada. En el siglo XXI, el Mundo profundizará su globalización en medio de la vertiginosa III y IV Revolución Industrial, con sus maravillosas innovaciones científicas y tecnológicas.

La UE ha celebrado tratados de asociación, cooperación y libre comercio con 32 países y comunidades del mundo, desde Ucrania, Corea del Sur, Egipto y la Autoridad Palestina, a México, Chile, Perú y Colombia, y desde Israel, Suráfrica, Madagascar e Irak, al Mercado Común Centroamericano y CARICOM. Además, ha suscrito uniones aduaneras con Turquía, San Merino y Andorra.

La Unión Europea negocia con Estados Unidos la creación de la zona de libre comercio más grande del Mundo (The Trasatlantic Trade and Investment Parnership / TTIP), en la cual participarían cerca de 850 millones de personas. El Presidente Barack Obama advirtió antes del referéndum que la negociación de su país es con la Unión Europea, no con Estados individuales.

¿Piensan los ultranacionalistas ingleses que Gran Bretaña puede negociar por si sola 32 tratados de asociación más los que están en proceso? ¿Cómo y cuándo? Al salirse de la UE, el Reino Unido quedaría en un limbo jurídico y económico pues perdería los beneficios de los acuerdos de asociación suscritos por la Europa comunitaria.

La Comisión Europea estima que al concretarse los tratados de asociación, inversión y libre comercio actualmente en negociación, se crearían 2,2 millones de nuevos empleos y el PIB comunitario aumentaría 2,2% (275 mil millones de euros, equivalente al PIB de Austria o Dinamarca).

A corto plazo, los economistas alertan no sólo sobre una posible recesión en Gran Bretaña, sino sobre repercusiones más profundas como la pérdida de inversiones extranjeras y de empleos permanentes. A largo plazo, la economía mundial, Europa y el Reino Unido crecerán menos, crearán menos empleos y disminuirán sus ingresos, incrementando las tensiones sociales que de ello se derivan. Y ni hablemos de las repercusiones políticas, la principal de las cuales es el replanteamiento de la independencia de Escocia e Irlanda del Norte.

El telón de fondo de la errónea decisión británica radica en la pretensión de detener o restringir a los migrantes, de los cuales el Reino Unido se ha beneficiado, como apunta la prestigiosa revista The Economist. Los demagogos pretenden mantener las ventajas del mercado único europeo y a su vez restringir la inmigración.

Noruega no es miembro de la UE; pero se beneficia del mercado único porque permite la libre circulación de personas. El Reino Unido no podrá mantener las ventajas económicas de la Unión Europea sin permitir la libre circulación. Una Inglaterra aislada económicamente de Europa y del Mundo no beneficia a nadie, y mucho menos a los propios ingleses.


@lxgrisanti

¿Qué viene después del Brexit?


Lic. Victor Hugo Matos

El Brexit ha llegado.

Aun cuando las encuestas y las casas de apuestas nos decían que al final se impondría Remain por la mínima, la realidad ha terminado por dirigirse a un escenario lleno de preguntas e incertidumbre.

¿Cómo Afecta a la Política británica?

La primera víctima del resultado del Brexit ha sido el propio David Cameron, que ha declarado su renuncia en los próximos tres meses y abierto una lucha entre los conservadores por el sillón de Downing Street que parece será digna del sangriento drama político escrito por Michael Dobbs, House of Cards.  Entre los favoritos para ocuparlo se encuentran los dos líderes Tories del campo Euroescéptico como Michael Gove –quien traicionó a Boris Johnson y lo sacó de la carrera por la sucesión- que tendrá que enfrentarse a la Torie eurofila Theresa May, una de las favoritas dentro del Parlamento británico.

¿Y qué pasa con el Laborismo? ¿No es esta la ocasión perfecta para que vuelvan al poder?

Uno pensaría que si, sin embargo, después del anuncio de los resultados ya habían parlamentarios laboristas y miembros del Partido planteando una moción de confianza sobre el liderazgo de Jeremy Corbyn; al que le achacan en parte este resultado, dado la baja intensidad de su campaña a la hora de promover el voto laborista en favor de mantenerse en la Unión europea. En este sentido, es en extremo probable que veamos un enfrentamiento entre el liderazgo laborista y aquellos contrarios a Corbyn, como el recién electo alcalde de Londres, Sadiq Khan.

No obstante, el impacto político no se limita a un cambio en los liderazgos, sino que además vuelve a traer al escenario dos cuestiones relacionadas con la unidad nacional: Un nuevo plebiscito escocés y la reunificación de Irlanda.

Sobre Escocia, la presidenta del Partido Nacionalista Escocés, Nicola Sturgeon, ha visto en los resultados del referéndum una enorme posibilidad de reactivar un proceso independentistas que de otra manera se encontraba en sus horas más bajas, llegando a declarar recientemente que se estaban dado los pasos necesarios para un nuevo referéndum y que el gobierno escocés empezaría a contactar con representantes de la Unión Europea.

Mientras tanto en Irlanda del Norte, el Brexit ha insuflado de energía a los grupos republicanos como el Sinn Fein que abogan por la reunificación con Irlanda y ha despertado las alarmas entre muchos analistas, frente a la posibilidad de una reactivación del conflicto entre republicanos y unionistas en la nueva frontera “oficial”.

¿Cómo Afectara el Brexit a la economía británica y a Europa?

A lo largo de la campaña, el tema económico fue una fuente de peleas y argumentos entre ambos sectores, con Remain planteando un futuro muy negativo (con cierto apoyo del Banco de Inglaterra y la City de Londres), mientras que los que apoyaban el Brexit criticaban estos datos y la campaña del miedo.

Al menos en el corto plazo parece que el sector Remain tenía razón, ya que tras indicarse la victoria del Brexit la libra esterlina registró una caída en su valor del 11%, lo que significa que volvió a valer lo mismo que en 1985 cuando la Unión Europea todavía era un pequeño club. Obviamente, una caída de este tipo generó una cascada de resultados negativos en los mercados bursátiles, primero en Asia (Nikkei -7.9%, Hang seng -4,3%) y luego en Europa (el peor de ellos el -12,35% del IBEX español) lo que llevó a Mario Draghi y otros gobernadores de bancos centrales a salir en grupo para tratar desesperadamente de parar la caída en los mercados.

Un golpe de realidad económica que reveló el temor de los mercados frente a la potencial inestabilidad dentro de la economía británica y, sobre todo, la fragilidad que aun existe en la zona euro frente a las crisis políticas tanto internas como exteriores.

La pregunta que se hacen muchos economistas es ¿Seguirá así en el largo plazo?

Toda dependerá, en primer lugar, de quien suceda a David Cameron en Downing Street; ya que sea quien sea, tendrá que capitanear a Reino Unido por dos años de difíciles negociaciones con la UE y además, lidiar con las consecuencias económicas inmediatas como la caída del valor de la libra o las expectativas negativas de las agencias de riesgo.

¿El mejor escenario para Reino Unido y Europa? Que ambos logren alcanzar un acuerdo parecido al que tiene la UE con Noruega. ¿El peor? Que se impongan limitaciones arancelarias y al movimiento a lo largo de las fronteras: Londres fuera del Mercado Único.

¿Cómo afecta el Brexit al resto de Europa?

El triunfo del Brexit ha llenado de alegría a los líderes euroescépticos como Marie Le Pen (Frente Nacional francés), Geert Wilders (Partido de la Libertad holandés, PVV) o Nebert Hofer (Partido de la Libertad de Austria, FPO) quienes ya han emplazado a sus propios gobiernos a seguir el ejemplo del Reino Unido. Estas son ciertamente malas noticias para Europa, puesto que agregan un elemento de inestabilidad adicional a Grecia, la crisis de los refugiados y unas elecciones españolas que aunque evitaron el sorpasso de PODEMOS al PSOE han dejado un Parlamento español fragmentado y complicado de cara a los pactos para formar nuevo gobierno –aunque con el PP un poco más fortalecido que en las pasadas elecciones de diciembre.

Sabedores de esto, los líderes europeos no han tardado mucho en reunirse, primero en un reunión entre Alemania, Francia y Italia, seguida por una reunión más amplia que involucra al resto de Estados fundadores. Tras esto y sus posteriores declaraciones, queda claro que el resultado ha tenido efecto en entre las elites europeas, las cuales muestran una prisa inédita para que se declaré cuanto antes la salida y empiece a rodar el proceso establecido en el artículo 50 del Tratado de Lisboa.

Las perspectivas de que ambas partes de este divorcio logren acordar un acuerdo semejante al que tiene Oslo se antoja complicado, no solo porque el mismo debe ser ratificado por cada uno de los 27 estados europeos, sino porque además, no queda claro si este será el objetivo del próximo premier británico. Los brexiters preferirían un acuerdo similar al que tiene la UE con Suiza, pero Bruselas no se lo pondrá fácil a Londres para no alentar a otros.

Una breve reflexión sobre el Brexit y los referéndums

El Brexit ha sido sin duda un experimento político interesante, puesto que el ejercicio “democrático” dentro de un país soberano ha dictaminado no sólo el futuro de sus ciudadanos sino el de muchos extranjeros que viven en el Reino Unido, dejando abierto además la posibilidad a que nuevos Estados surjan en Europa mientras que otras intenten salirse de esta y ha generado dudas en la economía mundial que pueden tener efectos en las próximas décadas. Cabría por lo tanto preguntarse, ante tales efectos, si el referéndum es una herramienta realmente democrática para la toma de decisiones políticas de esta magnitud, toda vez que la pequeña mayoría del 51,9% de los ingleses ha definido el futuro del 48,1% restante.

Lo que si queda claro es que estas elecciones se han convertido en el caso práctico por referencia de ese gran debate político moderno entre los grupos que favorecen la globalización y aquellos que la temen.

@ViktorRonin

Brexit


Dr. Eduardo Fernández

Raro el título. Se trata de una simplificación idiomática que significa Britain Exit. Traducida liberalmente, se refiere a la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. El tema merece algunas reflexiones. Alguien me preguntó cómo habría votado yo en caso de ser ciudadano británico. Por supuesto, yo habría votado a favor de permanecer en Europa. Para eso tengo tres razones: Creo que permanecer era bueno para Gran Bretaña y para todos sus ciudadanos. Creo que además habría sido bueno para Europa, y finalmente habría sido bueno para el Mundo.

Me parece que fue un error del Primer Ministro convocar un referéndum para decidir sobre un asunto tan complejo y tan delicado. El referéndum es un instrumento muy democrático pero no siempre apropiado para resolver todos los asuntos. La permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea era una materia para ser debatida y resuelta en el Parlamento, donde se supone que están los representantes del pueblo y donde existe la posibilidad de ponderar los elementos de juicio para decidir acerca de temas tan complicados.

Una decisión binaria: quedarse o salirse, puede ser influenciada, como en efecto lo fue, por factores emocionales que poco tienen que ver con el interés superior de permanecer o de salirse. El análisis de quienes votaron a favor y quienes en contra pone en evidencia que, al final de cuentas, los argumentos que prevalecieron fueron los más subalternos: xenofobia, egoísmo, aislacionismo y que quienes aplauden el resultado son personas como Donald Trump en Estados Unidos o la familia Lepen en Francia. Es decir, los líderes más reaccionarios y más extremistas de la derecha política.

El Mundo marcha inexorablemente hacia la integración. El sueño europeísta de aquellos grandes estadistas como Adenauer en Alemania, De Gásperi en Italia y Schumann en Francia, aparte de la gran figura de Jean Monet, no se detendrá por el tropiezo del referéndum inglés. Es más, Gran Bretaña se ha comprado un problema adicional, porque en dos de las cuatro naciones que la integran, Escocia e Irlanda del Norte, el voto mayoritario fue a favor de permanecer en la Unión Europea, y esas naciones ya han comenzado a plantear una política independiente de la que pauta el resultado del referéndum.

Los líderes no pueden renunciar al ejercicio de la responsabilidad que supone el liderazgo y delegar esa responsabilidad en decisiones colectivas. La democracia directa pudo funcionar en Grecia por las circunstancias muy particulares que prevalecían en aquella civilización. Creo que ni Winston Churchill ni Franklin Roosevelt hubieran delegado sus obligaciones en el colectivo.

Al contrario, hubieran asumido con carácter y con firmeza la tarea que les habían confiado sus propios ciudadanos. Seguiremos conversando.

Publicado originalmente en Últimas Noticias

@efernandezVE

jueves, 9 de junio de 2016

Brexit: en la recta final


Lic. Victor Hugo Matos

Nos encontramos a pocos días del dramático final del llamado “Brexit” (abreviatura de British exit, “salida británica”), el referéndum que podría marcar la salida o no de Reino Unido de la Unión Europea; un potencial desastre que ha proyectado una larga sombra en la estructura de la Unión y la Eurozona;  toda vez que un resultado a favor de la desconexión empezaría un largo proceso de renegociación de tratados y readaptación a un nuevo marco de relaciones comerciales, el cual puede ser costoso y letal para una renqueante Unión Europea.

En este sentido, un estudio del centro de pensamiento (think tank) Open Europe calculaba que en un escenario negativo donde se produzca el Brexit y no se puedan establecer acuerdos comerciales que sustituyan a los actuales, se daría una caída permanente del PIB en un 2,2 %;  mientras que si se llegarán a firmar dichos acuerdos este apenas llegaría a un crecimiento del 0,8%, muy por debajo  de la tasa actual de crecimiento. Estos datos coinciden en parte con las advertencias del Banco de Inglaterra, cuyo Gobernador Mark Carney advirtió que podría generarse una recesión técnica, en conjunto a un aumento de la inflación y una devaluación drástica de la libra esterlina.

En el frente europeo, los analistas económicos coinciden con el análisis de la calificadora de riesgo S&P, que indica que el Brexit junto a la situación griega y las elecciones españolas abren la posibilidad de una crisis en la Eurozona en el segundo semestre del 2016.

Esta cascada de datos y declaraciones, que la plataforma pro-Brexit, Leave, encabezado por políticos como el Torie Boris Johnson, ha catalogado de exagerados y apocalípticos, han sido clave para la campaña Stay que lidera el Primer Ministro británico, David Cameron, ya que le ha permito a su plataforma mantener una ligera ventaja que podría resultar clave (51-49 % a favor de Stay según el Daily Telegraph).

Después de las pasada elecciones generales, cualquier político hubiera querido estar en los zapatos de David Cameron, con una mayoría absoluta que le otorgaba flexibilidad en la ejecución de políticas públicas y una oposición laborista debilitada por el incongruente liderazgo de Jeremy Corbyn,  que ha visto como se perdían curules y ayuntamientos clave en Escocia -mejor resultado histórico de los conservadores- e Inglaterra. No obstante,  el premier británico se encuentra ahora frente a una rebelión abierta dentro Partido Conservador, que ha terminado por partirse en dos; convirtiendo estas elecciones en un punto clave para la identidad política de los conservadores británicos.

De obtener una victoria en el referéndum, Cameron podría beneficiarse de un momentun político que le permitiría pacificar los focos de rebelión dentro del partido,  además de asegurar su superioridad electoral sobre el laborismo.

Queda claro entonces que la cita electoral del 23 de junio será una fecha importante para el Reino Unido, ya que el resultado final marcará el camino para el futuro económico y político de la sociedad británica, además de ser un punto de inflexión para diversas figuras de la política británica,  que han visto ligadas las raison d'être de sus carreras políticas al resultado de este referéndum, como es el caso de Boris Johnson, o Nigel Farage. Lo único predecible es que, sea cual sea el resultado, este referéndum será una llamada de atención importante para el liderazgo europeo y podría fácilmente favorecer una “liberalización” de la mastodóntica burocracia europea.

@Victor_HMH

jueves, 19 de septiembre de 2013

El Acuerdo de Ginebra sobre Siria


Dr. Kenneth Ramírez

Lunes 9 de septiembre. Mañana fresca y parcialmente nublada en Londres. El Secretario Kerry se aprestaba a realizar la rueda de prensa con el Canciller británico Hague, en el palacio neo-renacentista italiano que alberga el Foreign Office en Whitehall. Las noticias en Washington resultaban preocupantes. Las últimas encuestas mostraban un aumento de la oposición de los estadounidenses a un ataque a Siria. En consecuencia, se estaba gestando una revuelta silenciosa en la Cámara de Representantes. El Presidente Obama había conseguido victorias tempranas con la aprobación de una Resolución en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado el 4 de septiembre, y el respaldo de los líderes de los partidos en ambas cámaras. Empero, los representantes con la mente puesta en las elecciones de medio término a finales de 2014, estaban dispuestos a revelarse contra sus autoridades. El frente internacional volvía a cobrar fuerza.
 
Después de exponer su posición y subrayar el respaldo de 33 países a la declaración que pedía una “respuesta internacional firme en Siria”, le hicieron la pregunta de rigor sobre la posibilidad de evitar el ataque. En lugar de responder negativamente, el Secretario Kerry intentó desarmar al periodista: “Seguro que sí, si Assad entrega todas y cada una de sus armas químicas a la Comunidad Internacional la próxima semana -entregarlas todas y sin retraso. Pero no lo va a hacer y además no se puede hacer” dijo despreocupadamente. No sospechaba que su comentario activaría al ágil Canciller ruso Lavrov, quien en cuestión de horas, presentó una propuesta para colocar todas las armas químicas sirias bajo control internacional y logró el respaldo público de Assad. Acto seguido, el Presidente Putin se permitió publicar una columna en el New York Times dirigida al “pueblo estadounidense” -recurso muy manido por EEUU desde los tiempos de Wilson- donde hacía un llamado a la “cautela”, ya que atacar Siria traería como consecuencia “más víctimas inocentes y una escalada”, además “desataría una nueva ola de terrorismo”. EEUU había sido puesto contra las cuerdas.
 
La maestría de la jugada diplomática rusa estribaba en que ofrecía protección a su aliado Assad, al tiempo que una salida para un Presidente Obama que no quería atacar, que no tenía respaldo de la ONU ni de los estadounidenses y ahora corría el riesgo de una derrota en la Cámara de Representantes; pero que tampoco podía voltear hacia otro lado sin daño a su credibilidad y capacidad disuasiva. El Presidente Obama desde el Salón Este de la Casa Blanca el jueves 12 de septiembre, aceptó la propuesta rusa y la valoró como producto de su amenaza creíble de utilizar la fuerza. Le pidió al Congreso que retrasara la votación sobre Siria – sin descartar un ataque en caso de fracasar esta iniciativa diplomática.
 
El acuerdo final fue alcanzado el sábado 14 de septiembre en Ginebra, tras intensas negociaciones entre el Secretario Kerry y el Canciller Lavrov, el cual quedó compuesto por cuatro grandes aspectos: 1) Siria debe firmar la Convención de Prohibición de Armas Químicas, con el compromiso de EEUU y Rusia de asegurar la destrucción del programa de armas químicas sirio a través de una Resolución en el Consejo de Seguridad; 2) Siria debe presentar en una semana una lista completa de nombres, tipos y cantidades de sus agentes de armas químicas, municiones y sitios de almacenamiento, producción e investigación; 3) Siria debe proporcionar apoyo a los inspectores de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW) y la ONU, que deben culminar su verificación en noviembre de 2013; 4) Destruir todos los equipos de producción, mezcla y llenado para noviembre de 2013; y eliminar todas las armas químicas en el primer semestre de 2014.
 
Aún no sabemos si este acuerdo, difícil de implementar en medio de una guerra, tendrá éxito. Lo que sí sabemos es que el Presidente Putin se ha apuntado una victoria diplomática al erigirse como gran árbitro. Por otra parte, el Presidente Obama ha dejado claro que seguirá apoyando a los rebeldes sirios: los perdedores de este acuerdo. Todo esto nos remite a dos escenarios posibles:
 
a) Éxito diplomático: Assad accede a la entrada de los inspectores de la ONU y la OPCW, entrega las armas químicas y se ve forzado a abrir unas negociaciones de paz que le llevarán a ceder el poder a un gobierno provisional. La guerra civil termina y Assad se exilia en Moscú. La experiencia de Irak servirá para no cometer el error de desmontar las instituciones del Estado y el Ejército. Las minorías alawita, kurda, cristiana y drusa son incluidas junto a la mayoría sunita en un sistema de reparto de poder donde es necesario el consenso, siguiendo el modelo del Acuerdo de Taif de 1989 que cerró la guerra civil libanesa. EEUU y Rusia ejercen influencia compartida. Se genera una dinámica que permite incluir a Irán y entrar en negociaciones fiables sobre su programa nuclear. El Presidente Obama deja como legado la culminación de las guerras en el Medio Oriente y el “pivote al Pacífico” para encarar el ascenso de China.
 
b) Estratagema: Assad evita los bombardeos de EEUU gracias a un cumplimiento limitado del Acuerdo de Ginebra, y aprovecha la estratagema diplomática para afirmarse en el conflicto gracias al apoyo de Hezbollah y las armas que le suministran rusos e iraníes. Juega con los inspectores de la ONU y la OPCW y les entrega sólo una parte de su arsenal químico. EEUU y las monarquías del Golfo suministran armas y entrenamiento a los rebeldes. La cruenta guerra civil continúa y la credibilidad internacional de EEUU sufre un serio revés. Siria empaña el legado de Obama y los republicanos le acusan de haber debilitado a EEUU en el Mundo. Lamentablemente el escenario más probable, ya se observan dilaciones.

martes, 17 de septiembre de 2013

Gibraltar: estrecho de la discordia


 
Rossa Charum
Luego de tres siglos de un disperso, pero latente conflicto entre Reino Unido y España por el pequeño territorio de Gibraltar, la tensión en las relaciones hispano-británicas no para de crecer desde que a finales del mes pasado el gobierno de Gibraltar decidió hacer uso de aguas territoriales, cuya posesión aún disputa España, y de las cuales obtiene ganancias.
Gibraltar fue cedido por España, al Reino Unido, como lo estableció el Tratado de Utrecht en 1713. Tiempo después, en 1969, Gibraltar pasó de ser una colonia británica, para convertirse en un Territorio de Ultramar, donde el gobierno de Reino Unido ejerce soberanía en materia de política exterior y asuntos económicos. La autodeterminación del pueblo de Gibraltar no ha sido oficialmente reconocida por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, sin embargo, a lo largo de la historia se han realizado varias consultas referendarias a la población de Gibraltar sobre si desean continuar bajo la soberanía británica -cuya respuesta siempre ha sido afirmativa.
España, históricamente, ha mantenido una política exterior de reclamo para obtener la re-cesión de este territorio a su poder; y en este conflicto en concreto, ha decidido radicalizar sus acciones en lo que se conoce como el Istmo o Verja de Gibraltar (barrera que divide Gibraltar de España) obstaculizando la actividad económica de los gibraltareños y generando retraso y pérdida para los que por allí circulen, alegando la intención de prevenir el contrabando en una zona de tanta importancia. Incluso, el Ministro de Asuntos Exteriores de España, manifestó la convicción española de dirimir esta controversia, bien en el Tribunal de la Haya o en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde ha manifestado querer establecer una alianza con Argentina, quien será miembro pro-témpore de dicho órgano, y que mantiene un conflicto similar con Reino Unido por el territorio británico de ultramar conocido como islas Malvinas. Esta última expectativa ha sido foco de críticas por parte de la oposición creciente al gobierno español, quien califica de riesgoso establecer alianzas que podrían resultar perjudiciales a largo plazo, refiriéndose específicamente al gobierno argentino, y dejando claro, que a pesar de sus diferencias, España y Reino Unido mantienen una relación muy estrecha como miembros de la Unión Europea.
Reino Unido, arguye que España sólo quiere desviar la atención, debido a que ha sido uno de los más afectados por la crisis del Euro, y su situación interna tanto política como económica, es dificultosamente sostenible. Su alegato se resume a que la autodeterminación de Gibraltar es más importante que la integridad territorial de España, y que las recientes acciones de la primera, no afectan en lo absoluto a la segunda. Además, Londres ha calificado de ilegal las acciones que ha llevado a cabo Madrid, pues serían violatorias del marco normativo de quienes pertenecen a la Unión Europea, y ha manifestado la voluntad de ejercer acciones “sin precedentes” contra España.
Empero, ni Reino Unido, ni Gibraltar forman parte del Acuerdo de Schengen, que permite el libre tránsito de cualquier ciudadano en los países que forman parte de dicho instrumento jurídico internacional, lo que es usado por España, quien aún considera suyo parte del territorio de Gibraltar así como las aguas que fueron usadas para la pesca, por esta última. Gibraltar ha calificado de violentas, injustificadas y perjudiciales las acciones españolas, y apoya contundentemente la posición británica, que vela por la economía y estabilidad de las casi 35.000 personas que viven en este territorio.
Mientras España sugiere llevar esta controversia nuevamente a un plano internacional, Reino Unido ha exigido una respuesta contundente e inmediata de la Unión Europea como órgano de carácter regional. Esto ha resultado peculiar, ya que es bien sabido que Reino Unido ha asomado recientemente la posibilidad de abandonar la Unión Europea a largo plazo, además, su tradicional política exterior los ha proyectado como un Estado euroescéptico, lo cual se ha puesto aún más de manifiesto en el Parlamento británico con la grave crisis que atraviesa Europa.
No hay duda, hoy se encuentra más vivo que nunca un juego de intereses por uno de los territorios que controla la entrada y salida al Mar Mediterráneo, y por tanto, al Océano Atlántico, y que es muy cercano al Continente Africano. Los contrincantes, España y Reino Unido se encuentran en posiciones muy distintas, considerando que Reino Unido ha sido durante este tiempo de crisis, un sostén dentro la UE, mientras que España, una carga.
Se ha considerado como parte de una estrategia política de España el reavivar este conflicto, para distraer la atención de la crisis económica en la que se encuentra. Sin embargo, España ha decidido ir disminuyendo la agresividad con la que en un principio se enfrentó a Reino Unido, pues conoce las debilidades que tiene frente a este socio europeo, y ya hay voces que señalan como daño colateral de este conflicto bilateral, la derrota sufrida una vez más por la candidatura de Madrid –esta vez frente a Tokio- como sede de los Juegos Olímpicos de 2020. Por su parte, Gibraltar seguirá prefiriendo que su política exterior sea dirigida por Reino Unido mientras sus intereses económicos se vean satisfechos, no está demás recordar que muchos le tipifican como un paraíso fiscal. Es Reino Unido quien ha mantenido una posición tajante en este conflicto, pues más allá de mantener sus posesiones territoriales, desea seguirse proyectando como una potencia de alcance global, por más que sus años dorados hayan pasado.
La solución de este conflicto histórico resulta sin duda muy compleja, y requiere de una buena dosis de pragmatismo y creatividad. Quizás su europeización no sea una mala idea después de todo.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Obama, el Congreso y Siria


Dr. Kenneth Ramírez
Todo estaba dispuesto. El Secretario Kerry había preparado el caso ante la opinión pública, los líderes mundiales estaban informados y los buques de guerra estaban en posición: pero el Presidente Obama seguía dudando… El sorpresivo voto contrario al ataque a Siria en el Parlamento británico el jueves 29 de agosto, trajo de vuelta su escepticismo… Salió a caminar en el Jardín Sur de la Casa Blanca por alrededor de 45 minutos con su Jefe de Gabinete, Denis McDonough. A su regreso, convocó una reunión en la Oficina Oval aquel viernes 30 de agosto a las 7 pm, donde comunicó a sus asesores una decisión inesperada: retrasaría el ataque, pediría autorización al Congreso, y lo anunciaría al día siguiente en el Rosedal de la Casa Blanca.
De esta manera, el Presidente Obama intentaba salirse del cul-de-sac en el que él mismo se había metido. Tras dos años y medio de conflicto sirio, el Presidente Obama ha vacilado entre la inacción y el cambio de régimen. En agosto de 2011 dijo que Bashar al-Assad debía marcharse, en agosto de 2012 fijó la utilización de armas químicas como “línea roja”, y en diciembre de 2012 afirmó que la Coalición Nacional Siria era el legítimo representante del pueblo sirio. Todo esto sin tener una estrategia delineada y una voluntad sólida para participar en una situación donde los intereses de EEUU no son evidentes. Si bien Assad es un dictador que ha provocado un sangriento conflicto, algunas facciones rebeldes tienen vínculos con Al-Qaeda, lo cual deja a EEUU sin un bando claro al cual apoyar y sin un desenlace que le sea conveniente. Empero, después del ataque con gas sarín en Damasco el 21 de agosto, el Presidente Obama quedó atrapado en su retórica.
No hacer nada implicaba a partir de ese momento poner en riesgo la credibilidad y el compromiso de EEUU con la prohibición en el uso de armas químicas. Por ello, el Presidente Obama optó por un ataque limitado sin el aval del Consejo de Seguridad –en parálisis por el veto ruso para proteger a Assad-; pero otra cosa era hacerlo en la práctica casi unilateralmente –contando sólo con Francia.
Con todas estas consideraciones en mente, Obama decidió acudir al Congreso, lo cual merece varias reflexiones. En primer lugar, el Presidente Obama ha buscado legitimidad interna y compartir el costo político: colocar tantas manos en la daga como sea posible. Hasta ahora, la Casa Blanca se ha mostrado convencida de obtener el respaldo del Congreso.  De hecho una Resolución ya fue aprobada este 4 de septiembre en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado (10 a 7) para un ataque limitado a Siria en un plazo de 60 días, cuyo debate en el pleno de las cámaras se realizará la semana del 9 de septiembre. No obstante, aún existe el riesgo de un rechazo de los congresistas, habida cuenta de la oposición de la mayoría de los electores. Si se produce un voto contrario en al menos una de las cámaras, el Presidente Obama se va encontrar ante un terrible dilema: atacar sin la autorización del Consejo de Seguridad ni de su propio Congreso, o no hacerlo y perder credibilidad, lo cual invitaría a otros actores como Irán a desafiar a EEUU.
En segundo lugar, el Presidente Obama ha tratado de trasladar un mensaje claro a la opinión pública mundial: ni Siria es Irak, ni él es Bush. Si bien es cierto que quizás no haya tiempo suficiente para que los inspectores de la ONU presenten su informe –se ha hablado de unas excesivas 3 semanas-, el Presidente Obama ha demostrado su actitud reacia a la guerra y su talante democrático. No tiene dudas de la responsabilidad de Assad y ha presentado pruebas de inteligencia. Si la CIA y el MI6 perdieron confiabilidad por Irak, la DGSE francesa tiene un record distinto.
En tercer lugar, el Presidente Obama no estaba obligado a acudir al Congreso, ya que se trataba sólo de un bombardeo. La Constitución de EEUU proporciona margen de maniobra al Presidente para acciones militares limitadas, requiriendo la autorización del Congreso sólo en casos de participación en una guerra. Sin embargo, la Resolución de Poderes de Guerra aprobada en 1973, trató de limitar este aspecto, por lo que ha sido objetada por todos los mandatarios desde Nixon –incluso el propio Obama eludió al Congreso por Libia en 2011. En consecuencia, lo que ha hecho el Presidente Obama ha sentado un precedente que puede afectar a sus sucesores, ya que un Congreso que tiende cada vez más al aislacionismo en política exterior, podría exigir de ahora en adelante su aprobación para cualquier acción militar, haciendo a EEUU menos activista en el Mundo.
En cuarto lugar, la eficacia de los bombardeos ha sido comprometida. El Jefe de Estado Mayor Conjunto, General Martin Dempsey, le dijo al Presidente Obama el 24 de agosto, que una demora en los bombardeos no era relevante. Sin embargo, evidencia reciente le han obligado a retractarse. La utilidad de bombardeos como los planteados inicialmente ha sido puesta en entredicho, ya que si bien pueden mantener la credibilidad de EEUU y aliviar conciencias sin provocar una escalada militar; no solucionará el conflicto ni eliminará las armas químicas. Por ello, en la Sección 5 de la Resolución del Comité de Relaciones Exteriores se plasmaron como objetivos estratégicos: la necesidad de cambiar el curso de las hostilidades –que favorece por ahora a Assad-, “crear condiciones para una solución negociada”, y degradar la capacidad química de Assad. Algunas voces plantean que para lograr esto, resultan necesarios unos bombardeos de mayor envergadura a los previstos –que infrinjan grandes costos y provoquen disuasión-, proporcionar armas avanzadas a los rebeldes y aislar a los terroristas. Es decir, parece estar emergiendo en EEUU una estrategia hacia Siria: fomentar su “libanización”, es decir, el reparto de poder entre varias facciones y un condominio con Rusia.