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sábado, 18 de junio de 2016

Preocupación por España


Lic. Victor Hugo Matos

Trabajar en el sector público de la Unión Europea es una tarea titánica, aún más que analizar la política comunitaria, ya que cada año que pasa los líderes europeos deben  enfrentarse  a una nueva amenaza a la estabilidad política y económica de la Unión. Sin embargo, el 2016 es un año especial, ya que la Unión Europea se enfrenta a una terrible “Trifecta”: La posibilidad de una recaída de Grecia, el “Brexit” y el incierto futuro de España.

El caso español preocupa entre los pasillos de Bruselas, dado que nadie quiere tener que pasar otra vez por el trance de las negociaciones de la crisis griega con España, no sólo por el costo político que estas implicaron sino porque el tamaño de la economía española traería más riesgos de contagio al resto de la Eurozona. Tal preocupación parece estar fundada, dada la última encuesta del Centro de Investigación Sociológicas (CIS) publicada en mayo, la cual refleja que PODEMOS ya habría sobrepasado en intención de votos y números de escaños al PSOE; rompiendo así el sistema bipartidista y abriendo un escenario con similitudes al que tuviera Grecia hace unos años.

Frente a estas perspectivas, resulta necesario entender que pasa a lo interno de los cuatro grandes partidos de la política española y que estrategias o perspectivas asumen frente a este nuevo panorama político en España.



Partido Popular

El Partido Popular sigue manteniendo su liderazgo como la primera fuerza en estas elecciones,  aunque está muy lejos de conseguir superar los resultados que permitieron al partido obtener la mayoría absoluta, lo que obstruye sus posibilidades de construir una coalición de gobierno,  dado que la mayoría de las otras fuerzas políticas han declarado su negativa a pactar en general con el PP o bien con cualquier gobierno liderado por Mariano Rajoy.

La estrategia del PP se ha concentrado en dos vías: En primer lugar, el PP presenta un mensaje propositivo que se concentra en las ideas de mantener el crecimiento, reducir los impuestos y crear más puestos de trabajo. La otra estrategia es favorecer una polarización indirecta de la campaña, presentando al PP como la única solución realista contra Pablo Iglesias, a la vez que presenta a su rival más cercano, Ciudadanos, como una extensión del PSOE; razón por la  cual Mariano Rajoy ha concentrado la mayoría de sus mensajes sobre el PSOE y Ciudadanos.

Mariano Rajoy se enfrenta a unas elecciones claves para su carrera política, con pocos aliados potenciales en otros partidos y muchos enemigos, incluso dentro del propio PP.

PSOE

Mientras que el PP busca asegurar una posición de fuerza frente a futuras negociaciones, el PSOE corre el riesgo de dejar de ser el referente de la izquierda española frente a la nueva coalición "Unidos Podemos". Y es que queda claro que el PSOE no sólo ha sufrido los coletazos de la crisis del sistema de bienestar, que tanto daño le ha hecho a la social-democracia europea,  sino que además carece de un liderazgo capaz de aprovechar los casos de corrupción que afectan al Partido Popular y ni hablar de enfrentarse a la bien coordinada campaña de Unidos Podemos.

Y es que el liderazgo de Pedro Sánchez es una terrible combinación de las peores características que han tenido muchos líderes modernos de la izquierda europea, acusando una  ausencia de carisma como el líder laborista Ed Milliband y una incapacidad de unificar las diferentes corrientes dentro de su partido (por ejemplo, frente a Susana Díaz, Presidenta de la Junta de Andalucía),  en un caso similar al del líder socialista francés François Hollande. De hecho,  es esta falta de unidad interna la que más daño le hace al PSOE,  dado que día a día, el Secretario General no sólo se enfrenta a los ataques extrañamente coordinados del PP y PODEMOS, sino que además tiene que lidiar continuamente con los líderes regionales que lanzan mensajes que contradicen a los de la dirección general del partido.

Los destinos del PSOE y Pedro Sánchez están unidos, ya que  si el Secretario General no logra mejorar las perspectivas electorales de su partido, ambos se enfrentaran a un futuro incierto lleno de dimisiones y traspasos de poder a otras alternativas de izquierda.

Unidos-PODEMOS

La nueva coalición de Pablo Iglesias y Alberto Garzón apunta a ser uno de los más beneficiados de estas elecciones, no porque vaya a ser la formación más votada, sino porque puede sobrepasar en votos y escaños al PSOE (el llamado sorpasso) pasando a convertirse en la fuerza hegemónica dentro de la izquierda española.

PODEMOS ha demostrado un buen manejo del panorama mediático español,  utilizando las cadenas televisivas Antena 3 y la Sexta para maximizar su presencia, a la vez que recurre a campañas políticas originales como presentar su programa de gobierno cual catalogo de IKEA. Sin embargo el aspecto que más ha beneficiado a PODEMOS ha sido su llegada al poder a nivel municipal, la cual les ha permitido presentar una imagen de partido con vocación de gobierno.

Iglesias y los suyos ya han empezado a imaginar su futuro como fuerza hegemónica de la izquierda, dándose el lujo incluso de evitar enfrentamientos con el PSOE y concentrar su esfuerzos electorales con mensajes contrarios al PP o a ciudadanos.

No obstante, la larga sombra del financiamiento de Hugo Chávez e Irán para la fundación de PODEMOS a través del think tank CEPS y el “entramado audiovisual” de Pablo Iglesias, así como el apoyo de Pablo Iglesias al líder griego Alexis Tsipras, sigue generando mucha preocupación dentro y fuera de España.

Ciudadanos

La formación centrista liderada por Albert Rivera ha realizado una transición destacable de la política catalana hacia la política nacional, habiendo asumido el centro político como su nicho natural -con las dificultades y beneficios que eso trae. De hecho, un reflejo de la complicada y cuasi-equilibrista posición de Ciudadanos, es el trato suave que ha dispensado Ciudadanos al PSOE en comparación a como ha tratado  al PP, pese a que su  proyecto político lo colocaría más cerca de los populares. Esto ha ocasionado que Ciudadanos pierda votos que le había logrado arrebatar al PP, obligándolo a intentar atraer al votante moderado del PSOE y por ende, situarse aun más a la izquierda de lo que algunos votantes quisieran.

En estas elecciones Rivera y el resto del partido naranja tienen claro cuál es el objetivo a corto plazo: Aspirar a convertirse en la bisagra del nuevo gobierno, obtener una posición desde donde pueda ejecutar sus propuestas políticas y, de esta forma, proyectar una imagen de partido preparado para gobernar.

Perspectivas

La política española pasa por un cambio profundo, una ruptura de un sistema bipartidista originado a partir de la transición democrática, y que ha sufrido una disrupción por parte de un partido nuevo que empieza a engullir a la izquierda española.

¿Les suena conocido? ¿Quizás a la Venezuela de los años 90?

No obstante, más allá de estas interesantes casualidades, las perspectiva del futuro gobierno de España depende en este momento, de la cantidad de escaños que los partidos sean capaces de obtener o mantener. Por ende, de ser ciertas las proyecciones de la encuesta del CIS, pareciera que el PSOE tendrá un papel fundamental en la formación del futuro gobierno pese a sus potenciales malos resultados.

De hecho ya se proyectan unas difíciles negociaciones  donde el PSOE se enfrentará a una elección envenenada: Puede apoyar a PODEMOS y correr el riesgo de ser engullido por el empuje político de esta nueva fuerza política; bien apoyar directamente o mediante a la abstención a un gobierno liderado por su rival tradicional, el Partido Popular, y apoyado en Ciudadanos, fortaleciendo así el mensaje de PODEMOS como la única fuerza “real” de la izquierda española y movilizando sus votantes del ala izquierda hacia PODEMOS.

Muy posiblemente los políticos europeos ya hayan elegido a sus candidatos preferidos desde su torre de observación en Bruselas y estarán cruzando los dedos para que el futuro gobierno de España no traiga consigo una versión a la española de la crisis griega.

@ViktorRonin

viernes, 18 de diciembre de 2015

Nueva Asamblea y política exterior


Embajador (r) J. Gerson Revanales

El pasado 6 de diciembre se produjo la muerte anunciada del proyecto chavista en manos de Nicolás Maduro. La unión del pueblo y las Fuerzas Armadas con la bendición de la Comunidad Internacional, pudo abortar algunas intenciones de desconocer la decisión del poder originario.
Sin ser invocada ni aplicada, la Carta Democrática se hizo presente al amparo del poder moral de las Ex-Presidentes Chinchilla y Moscoso y los Ex-Presidentes Pastrana, Quiroga y La Calle, quienes valientemente enfrentaron los embates del oficialismo y activaron un frente con el resultado que todos conocemos.
Lamentablemente el gobierno -y en particular Nicolás Maduro-, no ha entendido el mensaje que el pueblo le dio, al insistir en un leguaje y unos argumentos que el país no compró como la guerra económica, el imperialismo o la oligarquía; sin ver que el voto castigo fue por su desinterés por el alto costo de la vida; la inflación, el desempleo, la inseguridad y la agresividad hacia quienes piensan distinto, como han sido las vejaciones a que fueron sometidos recientemente los Ex-Ministros Giordani y Navarro por pronosticar esta muerte anunciada.
El pasado 9 de diciembre, se hizo una Mesa Redonda en el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) para evaluar la dimensión internacional de las elecciones; entre las conclusiones destacaron además del excelente trabajo realizado por la Unidad Internacional de la Mesa de la Unidad bajo la coordinación del Diputado por el Zulia Timoteo Zambrano; el cambio cuantitativo en la composición de la Asamblea y cualitativo en el ejercicio de sus funciones, cómo será el control legislativo en la política exterior, contenidos en los artículos 187 y 222 de la Constitución. Sólo le recordamos a los “alzaditos” que la Constitución en su artículo 223 obliga a los funcionarios a comparecer ante ella, y a los jueces la obligatoriedad de evacuar la pruebas que le transmita la Asamblea.
El ejercicio de estos controles podrá fin a la regaladera de petróleo; a la firma de acuerdos y tratados no compatibles con el interés nacional; la “viajadera” sin razón; la designación de embajadores sin experiencia ni credenciales, así como un “paraíto” a la carrera armamentista con la compra de chatarra a Rusia. Es así porque el control legislativo en la política exterior es una cuestión de soberanía.
@grevanales

sábado, 5 de diciembre de 2015

Los ojos del Mundo sobre Venezuela


Freddy Lepage

El próximo domingo los venezolanos elegiremos 167 diputados a la Asamblea Nacional, de los cuales 113 son escogidos de manera nominal en 87 circunscripciones, el resto (54 diputados) serán elegidos en la lista de cada uno de los estados de la República. La mayoría parlamentaria absoluta o simple, según la Constitución Nacional, requiere la mitad más uno de los diputados electos, es decir, 84. Ahora bien, también existen la mayoría calificada de la 3 quintas partes (3/5), representada por 100 diputados y la mayoría absoluta de la 2 terceras partes (2/3), integrada por 111 diputados de los 167 electos.
Según el tipo de mayoría que obtenga la fracción ganadora podrá realizar diferentes tipos acciones apegadas al texto constitucional, que van desde elegir la directiva y las presidencias de las distintas comisiones que conforman el parlamento, hasta remover a los rectores del CNE y a los magistrados del TSJ. De allí, la importancia de estos comicios que, en la práctica, definirán el rumbo que tomará Venezuela en los próximos años. En dos palabras, aún cuando sabemos y hemos reiterado que la historia no es lineal, ni determinista, su resultado, tal como pasó en Argentina, tiene una significativa influencia en el resto del continente.
Sabedores del clima de violencia verbal y física que se ha agravado durante estos últimos días de campaña electoral es que se torna de vital importancia la presencia de invitados especiales internacionales que, aun cuando no tengan la calificación de una observación internacional técnica, de acuerdo con los estándares de organismos con amplísima experiencia en la materia como la OEA, la Unión Europea y otros, sí tienen una peso político específico por su condición de diputados y ex presidentes en sus respectivos países. Es por eso que la Unidad Internacional de la MUD, coordinada por el diputado Timoteo Zambrano (con un amplísimo y dilatado conocimiento de la materia y de cómo se bate el cobre en esas misiones), haya concretado la presencia de un número importante de representantes, principalmente de países latinoamericanos como Uruguay, Paraguay, Argentina, Brasil, Chile, Perú, México, Colombia, República Dominica y otros tantos, incluidos algunos países europeos, que servirán de testigos presenciales sobre lo que ocurrirá en nuestra tierra e informarán de manera directa y expedita a sus respectivas naciones.

Hay una programación muy concreta y detallada de las actividades a desempeñar (desde antes del 6 de diciembre, hasta después de este) por estos demócratas latinoamericanos que se dispersarán por los distintos estados y circuitos de mayor incidencia electoral. Por ello, no dudamos en señalarlos como embajadores de buena voluntad del continente americano y del europeo, convertidos en experimentados ojos de la democracia, en voces de la libertad. El resto del trabajo nos corresponde a nosotros como demócratas convencidos de que la historia está por parir una Venezuela mejor, de prosperidad, de paz y de unión. Dios quiera que todo el proceso se desarrolle con la normalidad y respeto que reclama y merece la voluntad popular.
@Freddy_Lepage

miércoles, 12 de agosto de 2015

Elecciones parlamentarias y control sobre la política exterior


Embajador (r) J. Gerson Revanales

Una de las oportunidades que presenta las elecciones parlamentarias, es un cambio en la composición de la Asamblea Nacional entre ellos el control sobre la política exterior. John Locke, en su Tratado sobre el Gobierno Civil (1689), y posteriormente Montesquieu, en El Espíritu de las Leyes (1748), propusieron la división de los poderes del Estado, a efectos de establecer un equilibrio entre estos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial); el objetivo de Montesquieu fue establecer contrapesos entre los poderes; advirtiendo que el Poder Legislativo no podía convertirse en un ente superior, que impidiera la acción de gobierno, pero sí consideraba necesario que pudiese examinar cómo se cumplían las leyes que el ejecutivo promulgaba, ejerciendo así, el control político.

Según el Art. 187 de la Constitución de Venezuela, al Poder Legislativo, le corresponde “ejercer funciones de control sobre el gobierno y la Administración Pública”; según el Art. 222, la Asamblea Nacional ejercerá su función de control mediante los siguientes mecanismos: 1) las interpelaciones, 2) las investigaciones, 3) las preguntas, 4) las autorizaciones y 5) las aprobaciones parlamentarias; y en el Art. 223 se indica que la Asamblea o sus Comisiones podrán realizar las investigaciones que juzguen convenientes en las materias de su competencia. Atendiendo a los propósitos de equilibrio y control en materia de política exterior, se cumplen cuando la Asamblea Nacional autoriza el nombramiento los jefes de misiones diplomáticas y aprueba por ley los tratados o convenios internacionales que celebre el Ejecutivo Nacional, salvo las excepciones previstas en la Constitución.

Un cambio en la composición de la Asamblea Nacional, permitirá a la Comisión Permanente de Política Exterior cumplir con una de sus funciones primordiales como es la de interpelar al Ministro de Exteriores; algo que hasta la fecha en 15 años, nunca se ha realizado.

Esperemos que a partir de enero, la Comisión Permanente de Política Exterior, pueda interpelar a la Canciller Delcy Eloina Rodríguez sobre: el porqué de la injerencia cubana; de la carrera armamentista; de porqué durante 14 años se dejó de lado la reclamación del Esequibo; de cuál es la situación de los más de 2500 acuerdos firmados desde 1999, muchos de los cuales seguramente no tuvieron razón de ser firmados, otros nunca entraron en vigencia o fueron aprobados por la Asamblea Nacional, lo que hace de estos una tela de araña para su seguimiento e instrumentación y un peligro para nuestro interés nacional.

@grevanales

domingo, 7 de junio de 2015

Elecciones en Turquía: El fin de la hegemonía de Erdoğan


Iván Rojas Álvarez

Después de una jornada electoral seguida muy de cerca por la Sociedad Internacional, y ya con casi la totalidad de las papeletas escrutadas -99,94% cuando se escribe este artículo-, podemos decir que la hegemonía que detentaba el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) desde 2002 ha terminado, en lo que puede significar un giro realmente importante no solo para Turquía sino para toda la región. Porque a pesar de haber ganado la contienda electoral con 40,8% de los votos, el AKP ha perdido la capacidad de formar un gobierno sin necesidad de hacer coaliciones con los otros partidos, es decir, no ha logrado ganar suficientes sillas como para formar una mayoría tal y como había hecho en la última década durante tres elecciones consecutivas.

El principal partido de oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP) obtuvo el 25% de los votos, el Partido de Acción Nacionalista (MHP) obtuvo el 16,3% y el Partido Democrático del Pueblo (HDP) obtuvo el 13,1%. Esto tendría como consecuencia que estos partidos obtuvieran alrededor de 132, 81 y 79 escaños respectivamente, en la Gran Asamblea Nacional Turca, mientras que el antes mencionado AKP obtendría 258. Es importante recordar que el sistema electoral turco tiene el umbral electoral, porcentaje mínimo de votos para obtener representación, más alto del Mundo, el cual se ubica en 10%, lo cual hace en general que partidos pequeños encuentren muchas dificultades obteniendo escaños.

Un elemento que puede considerarse importante en el desenlace de esta contienda, la cual era considerada por muchos como trascendental para el futuro de Turquía y de todo el Medio Oriente, eran las ambiciones del actual Presidente Recep Tayyip Erdoğan y su partido AKP de transformar el sistema de gobierno turco, de parlamentario a presidencialista, aumentando así los poderes del Presidente Erdoğan, quien ya de por sí ha sido acusado durante la última década tanto dentro como fuera de las fronteras de su país, de tener un talante autoritario, y de socavar parte de la institucionalidad del país concentrando más poder en su persona y su partido.

Tanto el líder del HDP, partido pro-kurdo y abierto a todas las etnias y sectores del país, Selahathin Demirtas, como el líder del CHP,  Murat Karayalcin, coincidieron en declaraciones hechas durante este domingo, en que se había demostrado a través de los votos que el pueblo turco no quería un sistema presidencial de gobierno. Para hacer los cambios constitucionales necesarios para este cometido, el AKP hubiese necesitado dos tercios de los escaños, es decir, 367 de los 550 del Parlamento o, en su defecto, 330 escaños para lograr tres quintos y tratar de lograr esos cambios a través de un referéndum.
En los próximos días se exploraran las opciones que tiene el AKP para formar gobierno; el HDP ya ha descartado públicamente la posibilidad de hacer una coalición con el hasta ahora partido dominante, al igual que lo hizo el líder del CHP Kemal Kılıçdaroğlu cuando fue preguntado sobre este asunto antes de las elecciones. Y aunque hay varias combinaciones que matemáticamente le darían un gobierno de mayoría, lo más probable es que el AKP busque formar un gobierno de minoría, lo cual tendría, como en todos los Estados de corte parlamentario, una estabilidad mucho menor que un gobierno de mayoría, fuese este de un solo partido o de coalición. Este escenario le daría a los partidos de opción bastante capacidad de bloquear las acciones gubernamentales cuando así lo consideraran necesario.

Por otra parte hay que decir que la “derrota” del AKP podría ser achacada no solo a la intención del cambio de sistema de gobierno y al proceso de centralización del poder, sino además al carácter cada vez más represivo que el gobierno había tomado, tanto con Erdoğan como Primer Ministro como durante su más reciente ejercicio como Presidente. A nivel de la prensa internacional fue bastante seguido el caso de las protestas en el Taksim Gezi Park de Estambul, las cuales aunque iniciaron a partir del descontento por un plan de rediseño urbano evolucionaron, en parte debido a la represión, en protestas con una agenda mucho más amplia, que incluía la contrariedad hacia múltiples temas políticos y sociales. Otros casos polémicos han sido los constantes ataques contra la libertad de expresión en el país, siendo el más conocida la censura a la red social Twitter hecha en marzo del año pasado, a raíz de acusaciones de corrupción hechas en dicha red social hacia el circulo interno del entonces Primer Ministro Erdoğan.

Esta derrota entonces se puede entender como una repuesta sobre todo de los grupos minoritarios como lo son las mujeres, los kurdos, los activistas LGTB y otros muchos grupos étnicos, políticos, religiosos y sociales que podían sentir que un gobierno más autoritario podría acabar con sus ya limitadas libertades, razón sobre todo por la cual la oferta del HDP, el cual incluyó en su lista de candidatos a miembros de todos estos grupos, por ejemplo armenios, azeríes, asirios y muchos otros, además de 268 mujeres, resultó especialmente atractiva para muchos. Este partido, a pesar de su inclinación anti-sistema y anti-liberal, lo cual ha traído comparaciones con el partido español Podemos, representaba para muchos observadores externos un contra peso necesario para el AKP, que había convertido a la República laica por excelencia en el Medio Oriente en un Estado de corte bastante más religioso y bastante más conservador.

Finalmente, es interesante recordar que esta coyuntura electoral se ha dado a pesar de que Turquía en la última década y media ha experimentado un importante crecimiento y desarrollo económico, siendo la prosperidad alcanzada por muchas zonas antes deprimidas la base de la popularidad del AKP. Esto se ve reflejado en cifras como la disminución de la pobreza de 16,4% en 2005 a 2,3% en 2012 según cifras del Banco Mundial (la misma fuente ubica la pobreza de Venezuela en 25,4% en ese año); un ascenso en el PIB per cápita de 2.850 a 10.790 dólares entre 1995 y 2013 según la fuente antes citada.  Además, Turquía ha sido incluido en varios grupos de países considerados por analistas como de las economías emergentes más importantes como los “Next Eleven” y los “MINT” (México, Indonesia, Nigeria y Turquía) o los “MIKTA” (México, Indonesia, Corea del Sur, Turquía y Australia); aparte de ser junto con Arabia Saudita el único Estado de Medio Oriente que es parte del G-20.

Entonces queda esperar la formación de un gobierno y el intercambio inicial entre los ahora bloques parlamentarios para poder vislumbrar el futuro de la agenda política turca, la cual por lo estratégico del país afectará la política internacional de lo que queda de década, especialmente en Europa, el Medio Oriente y los EEUU. 

@IvanRojas92

domingo, 12 de octubre de 2014

Elecciones en Brasil: la pugna por la representación del cambio


Prof. Felippe Ramos (*)

La campaña electoral y las elecciones del 2014 en Brasil han sido un huracán político.
Cuando todos hablaban en el fenómeno Marina Silva, que sería capaz de ganar a la presidenta Dilma Rousseff en segunda ronda, los resultados de la primera ronda del 05 de octubre mostraron a Dilma con 41,59%, Aécio Neves con 33,55% y a Marina con solamente 21,32% de los votos válidos, lo que ha llevado a una segunda ronda el 26 de octubre entre los dos primeros. Sin embargo, el complejo escenario no es tan novedoso como ha sido anunciado.
Desde la elección de Lula en 2002, ha sido buscada una alternativa a la polarización entre el PT (partido de Lula y Dilma) y el PSDB (partido del ex presidente Cardoso y del actual candidato Aécio Neves). En las tres elecciones presidenciales anteriores siempre hubo un tercer candidato que alcanzó un porcentaje considerable de los votos presentándose como una tercera vía. En 2010, la misma Marina Silva, entonces en el Partido Verde (PV), ya había logrado casi 20 millones de votos quedándose también, como hoy, en tercer lugar. La novedad, por lo tanto, no es ésa.
Otro punto importante, aunque tampoco novedoso, es que el segundo lugar en verdad no lo obtuvo Aécio Neves, sino que la suma de abstenciones (27,6 millones o 19% en un país en donde el voto es obligatório), votos blancos (4,4 millones) y votos nulos (6,7 millones), alcanzando 38,7 millones o 27% del total de 142,8 millones de electores. Aécio obtuvo 33,5% de los votos válidos, pero en términos absolutos eso significa 34,8 millones de votos. El mismo escenario pasó en las elecciones de 2010 cuando el candidato opositor José Serra (PSDB) tuvo menos votos que los votos inválidos y abstenciones.
De esta manera, no es solamente de los electores de Marina que Dilma o Aécio pueden sacar más votos, sino también de los electores que no han escogido un candidato hasta ahora. Al mismo tiempo, si esa parte del electorado no ha votado por Dilma, tampoco ha identificado en los candidatos opositores la alternativa de cambio que ellos buscan representar. Hay, entonces, un problema de legitimidad de representación en Brasil y eso, que ya venía ocurriendo desde las elecciones anteriores, quedó aún más claro a partir de las protestas de junio de 2013.
Brasil tiene una tendencia de comportamiento electoral al nivel presidencial que puede ser presentada así:
(a) voto PT, los que defienden la continuidad de las políticas de ese partido;
(b) voto anti-PT, más alineado con el opositor de derecha PSDB;
(c) voto “nueva política”, los que siempre buscan una tercera vía, y
(d) los ni-ni, los que no votan ni en uno, ni en otro y en general ni siquiera van a votar en el día de las elecciones.
Sobre el primero campo, el voto PT, el politólogo André Singer ya explicó muy bien que hubo un cambio en el electorado: desde una minoría de clase media progresista para amplias capas de la población más pobre, beneficiadas por los programas sociales, la distribución del ingreso, la reducción de la desigualdad y el aumento real del salario mínimo. La prueba es no solamente la división regional de votos (las partes menos desarrolladas del país con mayoría de votos al PT y las partes más ricas con mayoría opositora), sino también la "xenofobia" interna de la clase media de las regiones ricas hacia los electores del PT en las regiones más pobres. En las redes sociales se ha demostrado extremo odio de clase en contra de los nordestinos, los habitantes del Noreste brasileño, la región menos desarrollada del país.
Estos son los dos electorados consolidados: uno que apoya el proyecto del PT moderadamente liberal (en las costumbres), socialdemócrata (en la política) y  neodesarrollista (en la economía); el otro, el voto anti PT que en general apoya el opositor PSDB que fue empujado de la socialdemocracia a la derecha conservadora (en las costumbres), elitista (en la política) y neoliberal (en la economía), debido a la ascensión del PT a la presidencia y su cambio hacia la moderación en el ejercicio del gobierno en un contexto de coalición amplia y dificultad de gobernabilidad. Por su parte, los votos "nueva política" escogieron, como tendencia, a Marina Silva, en 2010 y 2014. Y aún hay más gente que las que componen estos tres electorados; más allá de los votos válidos hay las personas realmente existentes. Es decir, hay los 38,7 millones que no votaron por nadie. Entre ellos pueden ubicarse tanto los resignados e indiferentes, como los defensores de una "nueva política" que no se han identificado con el proyecto presentado por Marina.
Si la novedad no es la búsqueda de una alternativa a los dos proyectos y electorados consolidados, lo que quizás sea novedoso es la posible capacidad de determinación del resultado electoral, debido a esa búsqueda de alternativa. Muy diferente de lo que plantearon los manifestantes de junio, sin embargo,esa posible alternativa al PT (hace doce años en el poder) sólo se ha consolidado con el desplome de Marina y el regreso de un candidato clásico de la vieja política, Aécio Neves, el playboy, como tildado por El País. Su candidatura es, en ese sentido, una gran construcción discursiva hecha con apoyo de la gran prensa con miras a movilizar el sentimiento por cambios que está difuso en la ciudadanía.

La candidatura Aécio se ha aprovechado de ese síntoma de la ciudadanía brasileña porque las protestas fueron gigantescas, pero difusas, sin programa o agenda, sin líderes u organizaciones fuertes. La fuerza de ese experimento democrático callejero se ha transformado en amenaza a la continuidad de un proyecto que, si bien lejos de lo que aspiran las masas, es más cercano que el proyecto conservador maquillado de novedad. Junio de 2013 fue, por lo tanto, el comienzo real de la carrera presidencial para sacar el PT del poder a través de la movilización táctica (y con técnicas de mercadeo) del sentimiento amplio y difuso en defensa de cambios. Eso sólo ha sido posible porque hay una brecha gigantesca entre el sistema de representación y el sistema de legitimidad. Los movimientos y protestas difusos generan el clima de cambio, pero no son capaces, por su falta de organización, de generar consecuencias en el sistema político institucionalizado. En las elecciones ganan los profesionales y no los soñadores. Como reacción a la calle, los más conservadores y profesionales se movilizan más. El Congreso nacional es el mejor ejemplo: la próxima legislatura tendrá diputados y senadores aún más conservadores que los que todavía se quedan hasta fines del año. Tras las protestas, la respuesta del sistema de representación ha sido cerrarse aún más. El PT ha perdido diputados (de 88 a 70), el PSDB ha aumentado (de 44 a 55); también crecieron los representantes evangélicos, militares y defensores del agronegocio. Como dijo el periodista Germán Aranda, “los brasileros protestaron como nunca y votaron como siempre”.

Asimismo, al revés de los deseos de la calle, el regreso del PSDB a la gran escena política luego del desplome de Marina es una señal de la consolidación del bipartidismo de coalición en Brasil; es decir, un sistema político que presenta 28 partidos representados en el Congreso Nacional aunque solamente dos (PT y PSDB) tengan la capacidad de hegemonía, comprendida como el impulso de dos proyecto claros y en pugna que atraen los demás partidos para composiciones más amplias. Si el PSDB ha intentado ganar a través de la propaganda (manipulación del amplio deseo de cambio), el PT, además del mercadeo político (campaña del miedo del pasado) ha comprendido parcialmente que su única salida es dialogar con el nuevo espíritu difuso de la ciudadanía, aunque tenga dificultad por el hecho de ser gobierno hace 12 años.
Ha buscado ser directo y específico al electorado "nueva política" y ni-ni: defiende una constituyente exclusiva para la reforma política y subraya que, mientras no se cambie el sistema de representación, es importante tener como representante la opción existente que más se acerca de los planteamientos de la calle y que está más abierta al diálogo. La campaña del miedo tendrá que ser equilibrada con el discurso de que el PT apoyará e impulsará también la profundización de la democracia, en lo que pese el Congreso aún más conservador. Más que discurso, será necesario recordar que, cuando las protestas de junio emergieron, mientras los gobiernos estadales más conservadores reprimían los manifestantes, la presidenta Dilma reconoció la legitimidad de sus demandas e invitó a sus representantes para dialogar y presentar su agenda en Brasilia.

A la ciudadanía descontenta y deseosa de cambio habrá que recordarle que diversos países han pasado por situaciones de gran movilización y protestas difusas para luego ver electos políticos aún más conservadores (España, Grecia). El voto útil en la primera ronda migró de Marina hacia Aécio. En la segunda ronda, Dilma debe buscar que esos votos migren de Marina y de los ni-ni hacia el PT. Las agendas progresistas que el PT, como partido del poder, no puede más implementar tendrán que venir de nuevas movilizaciones y organizaciones. Para los que están más a la izquierda, sin embargo, es mejor tener el PT en Brasília que el PSDB. Por ahora, sobre quién va a ganar las elecciones, sólo puedo recordar, como lo hizo el senador Eduardo Suplicy (PT), la canción de Bob Dylan: "the answer, my friend, is blowing in the wind, the answer is blowing in the wind".

(*) Director del Instituto SUREAR e Investigador de la Misión del IPEA en Venezuela

Publicado originalmente en América Economía

Brasil entre la razón y el sentimiento


Embajador (r) Julio César Pineda

La segunda vuelta en la elección presidencial de Brasil enfrenta a los tradicionales movimientos políticos de centro derecha, el Partido Social Demócrata Brasileño y en la centroizquierda el Partido de los Trabajadores. La ventaja de la candidata del PT, Dilma Rousseff, es menor a 8 puntos ante el candidato del PSDB, Aécio Neves. 43 millones de brasileños se manifestaron por la continuidad del proyecto del expresidente Lula y Rousseff mientras que más de 50 millones lo hicieron por el cambio y por la oposición. Preocupados Lula y Rousseff apenas lo separa 9 millones de votos entre el Gobierno y el candidato del PSDB, pero hay 21 millones de votos de Marina Silva la candidata ecologista que podrían decidir. Todo depende de la evaluación final de los 12 años de gobierno del PT. Por sexta vez el Gobierno entre el PT y el PSDB. Como en el 2010, la presidenta Rousseff tratará de derrotar en la segunda vuelta al compañero de partido de José Serra del PSDB, Aécio Neves.

Las encuestas se equivocaron cuando proyectaron como triunfantes en la primera vuelta a Marina y Dilma. Marina Silva llegó en varias oportunidades a sobrepasar a Dilma Rousseff en intención de voto con un mensaje renovador y su preocupación por el medio ambiente en un Brasil donde el tema ecológico es fundamental por su biodiversidad disminuida y por el ecocidio permanente de gobiernos de izquierda y de derecha, por eso le había renunciado a Lula cuando ejercía en el ministerio del Ambiente, pero también por la corrupción del régimen.

Como El País de España lo señaló "fue una auténtica montaña rusa de encuestas que subían y bajaban, reflejo de una campaña imprevisible e hipnótica, marcada por un accidente aéreo que lo revolucionó todo". 

A la ecologista Marina Silva le pasó lo mismo que en las elecciones colombianas cuando todos esperaban el triunfo del candidato de partido verde Antanas Mockus en el 2010 en contra de Santos. En ambos casos terceras vías con un mensaje nuevo frente a la corrupción y frente a la violencia contra el hombre y contra la naturaleza. Ambos candidatos habían sido la esperanza para los verdes del continente que como en Europa quieren convertirse en fuerza determinante en los destinos nacionales. Antanas y Marina hicieron extraordinarias campañas y entusiasmaron a las nuevas generaciones, pero fueron víctimas de su idealismo galopante sin estructuras partidistas y sin especialistas de marketing político. En Brasil tanto el PT como el PSDB son formaciones con estructuras solidas con financiamiento permanente, con experiencia de gobierno y con el necesario pragmatismo de la lucha política. En el caso colombiano se le acusó al candidato de ateo en un país evidentemente católico y a Marina se le estigmatizo por su pertenencia a la iglesia Evangélica y su posición conservadora. Los golpes bajos y el fantasma del miedo de los dos grandes partidos fue palpable en los mensajes propagandísticos, el objetivo era destruir la esperanza que representaba Marina Silva. Una de las propagandas presentaba una familia brasileña, a quien si ganaba Silva se le quitaría su trabajo, su educación y su comida, de la misma manera se presentaba el peligro para los nuevos derechos humanos, los matrimonios del mismo género y el tema de la homosexualidad. Igualmente, el candidato Aécio Neves centró su crítica en la ecologista para sacarla del juego con el permanente señalamiento del pasado político de Silva y su afinidad con el PT y con el proyecto de Lula, incluyéndola en los fracasos frente a la inclusión de la clase media y la corrupción continuada de los gobiernos anteriores.

Los jóvenes en esta primera vuelta, y en la segunda determinaran la elección, porque el 35% de los electores tienen entre 16 y 34 años y fueron los primeros en salir a las calles para oponerse a las políticas del partido de gobierno, incluso a pesar de su amor al fútbol, por la corrupción e inoportunidad de la Copa Mundial de la FIFA 2014.

Precisamente acaba de salir un libro escrito por un equipo de periodistas de investigación brasileños "El lado sucio del fútbol", con una investigación donde el lavado de dinero, la evasión fiscal, el nepotismo, la manipulación de deportistas en campañas políticas y el tráfico de influencias ensombrecen al balompié carioca.

Como en Hong Kong y en tantas partes de mundo, y así en Brasil los jóvenes son los nuevos indignados. La llamada "generación online" están llamados a decidir el destino de los países y los gobiernos deben escuchar.

En Brasil frente a la emocionalidad de las mujeres candidatas y la confrontación entre ellas, Aécio Neves supo imponer el lenguaje de la razón como activo deportista del surf, su eslogan fue aprovechar la fuerza del viento y del mar para montarse en "la ola de la razón frente a la ola del sentimiento". 

Importante lo que van a decidir los 39 millones de electores abstencionistas, más allá de la decisión de Marina Silva y de los partidos que la apoyaban.

Seguiremos interesados en estas elecciones porque lo que pasa en Brasil influirá en toda la geopolítica latinoamericana.

Publicado originalmente en El Universal

lunes, 29 de septiembre de 2014

Petróleo y elecciones en Brasil



Dr. Kenneth Ramírez
El próximo 5 de octubre se celebra la primera vuelta de las elecciones de Brasil. La cita viene marcada por una importante transformación del escenario electoral brasileño. A principios de 2013, se daba por descontada la reelección de la Presidenta Dilma Rousseff; pero a partir de junio el país se sumió en una fuerte ola de protestas contra la corrupción, por mejores servicios públicos y contra el volumen de gastos para albergar la Copa Mundial de Fútbol de 2014. Esto, aunado a un deslucido desempeño de la selección brasileña, empañó una Copa que se suponía sería la vitrina global de los logros de los gobiernos Lula-Rousseff. A pesar de todo, el candidato del principal partido opositor PSDB, Aécio Neves, no despegaba en las encuestas. Empero, un accidente aéreo a mediados de agosto de 2014, llevó a la muerte al candidato del también partido opositor PSB, Eduardo Campos, ubicado en ese momento en tercer lugar. Así, Marina Silva volvió a acceder a una candidatura presidencial –quedó en tercer puesto en las elecciones de 2010-, y se posicionó rápidamente en el segundo lugar. Hoy por hoy, se da por sentado que Dilma y Marina se enfrentarán en ballotage (segunda vuelta) el 26 de octubre, donde las encuestas muestran incluso un empate técnico.
En este contexto, se produjeron las explosivas declaraciones del Ex–Director de Refinación y Abastecimiento de la empresa petrolera nacional PETROBRAS, Paulo Roberto Costa, encarcelado en marzo pasado debido a una operación multimillonaria de lavado de dinero, quien señaló presuntos sobornos pagados desde PETROBRAS a más de 50 legisladores -en su mayoría del oficialista PT-, al Ministro de Energía, Edison Lobão, e incluso a cinco ex-gobernadores donde estaría incluido el finado Eduardo Campos; lo que ha tocado un nervio muy sensible en una población hastiada de la corrupción y que considera a la empresa petrolera un símbolo nacional desde que fue fundada por Getulio Vargas en 1953. Esto ha sido aprovechado por la oposición para señalar que PETROBRAS fue “asaltada por el PT”, el cual se ha visto envuelto en sus doce años en el poder, en varios casos de corrupción como el célebre caso mensalão en 2005.
Todo esto ha puesto en aprietos a la campaña electoral de Dilma. Cada vez que el PT sentía a un rival acercarse en una carrera electoral, utilizaba la bandera de la defensa de PETROBRAS como lo hizo Lula contra Geraldo Alckmin en 2006, a quien acusó de quererla privatizar. Lo mismo hizo Dilma contra José Serra en 2010, además de aprovechar el gran tirón mediático que tuvo la empresa con el descubrimiento de reservas en las áreas pre-sal –yacimientos ubicados a 320 kilómetros del litoral con una profundidad de 5 a 7 mil metros del lecho marino- en 2007 y la creación de un fondo para dedicar el grueso de las nuevas regalías a inversión en educación y salud. En esta ocasión, Dilma trató de aprovechar la poca claridad en el programa electoral de Marina respecto al petróleo, sus posiciones ambientalistas y una frase pronunciada en un debate respecto a que tendría otras prioridades más allá del petróleo –quiere dar un fuerte impulso a las energías renovables-, para pasar al ataque y señalar que la candidata del PSB quiere interrumpir el desarrollo de las áreas pre-sal debido a su sesgo ecologista, lo que implicaría atentar contra el desarrollo brasileño. Marina respondió que la verdadera amenaza al desarrollo de las áreas pre-sal es “la corrupción del PT”.
Por si todo esto fuera poco, ahora una auditoría del Tribunal de Cuentas –organismo auditor del Estado- ha señalado sobreprecios y sobornos en la construcción de la refinería de Pernambuco -en donde en principio se iban a asociar PETROBRAS y PDVSA–, lo cual disparó los costos desde un estimado inicial de 2,5 millardos hasta 18,5 millardos de dólares. Además, se encuentra la denuncia realizada por el Ex-Presidente de PETROBRAS, José Sergio Gabrielli, de la responsabilidad de Dilma y la suya propia, en las pérdidas millonarias que supuso la compra de una refinería en EEUU (Pasadena, Texas) por PETROBRAS a partir de 2006. PETROBRAS pagó 1,19 millardos de dólares por el activo, que había sido comprado por la belga Astra Oil en 42,5 millones de dólares en 2005.
Todos estos escándalos, han llevado a Dilma a tratar de sacar a PETROBRAS del centro de la contienda. Ahora su campaña gira en torno al señalamiento de que todo cambio implica una amenaza a los logros alcanzados y en la presencia en actos electorales del popular Ex–Presidente Lula. No obstante, aunque esto ha logrado frenar el vertiginoso ascenso de Marina, no parece borrar el malestar con la corrupción y la desaceleración económica para dar una clara ventaja a Dilma.
Lo cierto es que la euforia de los inversionistas con PETROBRAS ha desaparecido debido a los escándalos, la sobre-estimación del potencial de reservas en pre-sal –se hablaba de un potencial de 50 millardos de barriles, pero sólo se han logrado certificar 14-, estancamiento de la producción por demoras en los complejos proyectos en aguas profundas –aunque ya la producción en pre-sal alcanzó 500 mil barriles diarios en 2014-, aumento de su nivel de deuda hasta 114 millardos de dólares –la empresa petrolera más endeudada del Mundo, justificado por su plan de inversiones como único operador en pre-sal por ley- y la intervención gubernamental –que le hace importar gasolina y venderla subsidiada ocasionando pérdidas por 30 millardos de dólares desde 2008. Incluso los pronósticos han sido corregidos, y se estima que Brasil podría elevar su producción desde 2 millones de barriles diarios (MMBD) en 2014 hasta 4,2 MMBD en 2020 –hace cinco años se hablaba de 5,3 MMBD-, lo que le permitiría exportar 0,8 MMBD en esa fecha.
En realidad, a pesar de todo, el futuro de PETROBRAS aún luce promisorio; y muchas de las críticas que se hacen actualmente se deben a la vinculación entre petróleo y política en Brasil, y al desproporcionado optimismo de años anteriores.


Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

lunes, 3 de junio de 2013

Las próximas elecciones presidenciales en Irán



M.Sc. Belén González

Para los occidentales no resulta sencillo comprender cómo funcionan algunas cosas en Medio Oriente, especialmente en el ámbito político y religioso, aspectos que en esta cultura están particularmente interconectados a través de su sistema de gobierno: la teocracia. El término proviene del griego theós, que se traduce como Dios, y krátos que viene a ser poder, por lo tanto se concibe como “el gobierno de Dios”, de allí que los líderes religiosos sean determinantes en todas las políticas gubernamentales. Sin embargo, algunos expertos como Max Weber, prefieren usar términos como "hierocracia", o “eclesiocracia” para referirse al orden político en donde el poder es ejercido institucionalmente por una casta religiosa.
 
Hablando de este tipo de gobierno, Irán es quizás uno de los mejores ejemplos, pues tras la Revolución Islámica de 1979, se estableció en el país una nueva República con una constitución de corte islámico y unos órganos gubernamentales supeditados al cumplimiento de los principios religiosos. Este estilo de gobierno está inspirado en el libro del Ayatollah shiíta Rohollah Jomeini Velayat-e faqih publicado en 1970, y considerado el documento escrito en el siglo XX más influyente en el ámbito de la Teocracia.
 
Pero aunque en Irán, el poder es de Dios, hay procesos electorales, aunque con ciertas características que lo hacen por demás peculiares para nosotros los occidentales. El mejor ejemplo en este momento, es la decisión del Consejo de Guardianes de reducir a ocho los candidatos que participarán en las elecciones presidenciales del próximo 14 junio, dejando por fuera a más de un centenar de aspirantes entre quienes destacan el ex-Presidente Alí Akbar Hachemi Rafsanjaní –conservador moderado-, y Esfandiar Rahim Mashaei, protegido del actual Presidente Mahmoud Ahmadinejad, quien desde hace ya algún tiempo viene enfrentando serias diferencias con la jerarquía religiosa del país, que lo acusa de mantenerse cerca de individuos corruptos, de no respetar las normas del Islam y de occidentalizar su forma de vivir.
 
El Consejo de Guardianes, órgano investido con la autoridad para interpretar la Constitución y determinar si las leyes aprobadas por el Parlamento están en línea con la Sharia o Ley Islámica, y que examina a los candidatos presidenciales, parlamentarios y a la Asamblea de Expertos, para confirmar que son aptos para postularse, no explicó las razones para esta decisión, limitándose a señalar que lo que se ha tenido en cuenta es “la condición física” de los candidatos, una alusión clara a Rafsanjaní de 78 años. Este detalle no pasa desapercibido, pues para muchos, la ausencia de este veterano político que fue Presidente –Jefe de Gobierno- durante dos períodos entre 1989 y 1997, quien formó parte de los fundadores de la República Islámica y es uno de sus pilares, sólo profundizará las evidentes divisiones en su seno.
 
Ciertamente, estas “salidas no voluntarias” del escenario electoral impiden la participación de aspirantes que resultan, por distintas razones, “incómodos” al Líder Supremo, el Ayatollah Alí Jameneí –Jefe de Estado-, quien maneja el 50% de los miembros del Consejo de Guardianes, y cuenta con el respeto del 50% restante. Ahora bien, esta decisión, que pareciera arbitraria para quienes no manejamos la visión shiíta del Estado, podría convertirse en un arma de doble filo, no sólo por su capacidad para abrir mayores brechas en los principios revolucionarios, sino porque traen consigo visos de modernidad que podrían romper paradigmas, considerando que uno de los rechazados, Esfandiar Rahim Mashaei, anunció su decisión de recurrir a la máxima autoridad del país, un hecho sin precedentes en el Irán revolucionario.
 
Ahora bien, muchos pueden pensar que lo que suceda en Irán, y en su escenario político, sólo les afecta a ellos, y si acaso, a sus vecinos, pero esa posición es displicente con una de las realidades que envuelve al Mundo moderno: la geopolítica. Irán, cuyo nombre oficial es República Islámica de Irán, y que hasta 1935 fue conocido en como Persia, es el decimoctavo país más extenso del Mundo con 1.648.195 km² y tiene una población de casi 80 millones de habitantes. Limita con Pakistán y Afganistán por el este; Turkmenistán por el noreste, el Mar Caspio por el norte y Azerbaiyán y Armenia por el noroeste; Turquía e Irak por el oeste y finalmente con la costa del Golfo Pérsico y el Golfo de Omán por el sur, por lo que su importancia es más que significativa al ser la brecha que une el Medio Oriente con Asia Central. Además, posee las cuartas reservas de petróleo más importante del Mundo (después de Venezuela, Arabia Saudita y Canadá), las segundas reservas de gas natural (después de Rusia), encabeza el llamado "Eje de Resistencia" contra EEUU en Medio Oriente y desarrolla un polémico programa nuclear desde hace una década; lo que le ha convertido en una potencia regional.
 
Esa fuerza, sin embargo, depende de una mano, la que mueve los hilos, el Ayatollah Jameneí, quien es Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, controla las operaciones de inteligencia y seguridad de la República Islámica, tiene la autoridad de declarar la guerra, la capacidad de designar y despedir tanto a los líderes judiciales, como a los jefes de las redes de radio y televisión estatales, y al máximo líder de los Guardianes de la República Islámica, órgano del que también designa seis de sus doce miembros. El título de Líder Supremo del país es otorgado por la Asamblea de Expertos, en función al fiel cumplimiento de las normas del Islam y la estima popular con la que cuente el candidato, siendo su designación de carácter vitalicio.
 
Seyyed Alí Hoseiní Jameneí, considerado hoy en día “fuente de emulación” del shiísmo duodecimano, nació el 17 de julio de 1939 en la ciudad de Mashhad, en el seno de una familia clerical originaria de Tafresh, instalada en Tabriz, siendo el segundo de ocho hermanos, dos de los cuales también son ulemas, es decir, doctores en ley islámica y por ende expertos en cuestiones jurídicas y teológicas. Fue Presidente de Irán entre 1981 y 1989, y es Líder Supremo desde que fuera designado para suceder al Ayatollah Jomeini en dicho cargo en junio de 1989. Está casado y tiene seis hijos, domina el persa y el árabe, además de hablar con menos fluidez el turco azerí, lengua materna de su padre.
 
Se le reconoce como una de las tres figuras que más han marcado la trayectoria de la República Islámica de Irán, siendo las otras dos el propio Jomeini, fundador de la República Islámica, y el Ayatollah Rafsanjaní, a quién ha dejado por fuera del proceso electoral de junio. Aunque se le considera radical, especialmente en cuanto a códigos de conducta y vestimenta por parte de los musulmanes, alienta en sus discursos el progreso científico, de hecho, fue uno de los primeros religiosos islámicos en permitir la investigación con células madre y la clonación terapéutica. Defiende la importancia de la tecnología nuclear de uso pacífico, aunque es autor de un decreto religioso según el cual el Islam prohíbe producir, almacenar o usar armamento nuclear.
 
Como ya sabemos, el Líder Supremo, influencia los procesos electorales iraníes, de hecho, su poder y control de la situación se hizo tangible en las elecciones legislativas de febrero de 2004, cuando siguiendo instrucciones, el Consejo de Guardianes anuló miles de candidaturas, incluidas las de ochenta diputados salientes, lo que permitió a los conservadores quedarse con el 70% de los escaños. Esto generó un punto de inflexión decisivo en la evolución política de Irán, ya que los comicios pusieron punto final al movimiento reformista iniciado por Mohammad Jatamí desde que fuera elegido por mayoría abrumadora en mayo de 1997.
 
Muchos analistas coinciden en que la decisión de Jameneí, de limitar la participación en el proceso electoral del próximo mes de junio es resultado de lo sucedido en 2009, cuando Mahmoud Ahmadinejad fue electo Presidente, en medio de una ola de protestas y represión que estuvo a punto de desestabilizar al régimen teocrático: la llamada “Revolución Verde”. Lo cierto es que, a menos de un mes del proceso para elegir al nuevo Presidente iraní que ejercerá por un periodo de cuatro años, y gobernará junto a ocho vicepresidentes, un gabinete de 21 ministros, y un Parlamento unicameral, conformado por 290 miembros, los candidatos serán el jefe negociador nuclear, Said Yalilí; el Alcalde de Teherán, Mohamed Qalibaf; el ex-Presidente del Parlamento Gholam-Ali Haddad-Adel, el ex-Ministro de Exteriores Ali Akbar Velayati, el ex-jefe de los Pasdarán Mohsen Rezai, y otros tres candidatos de relleno. Todos ellos figuras ortodoxas y de probada lealtad al Ayatollah Jameneí.
 
Tampoco es un secreto que el favorito en la contienda es Said Yalilí, quien a pesar de ser el más joven de los candidatos es muy bien visto por Jameneí, tras su desempeño como Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y jefe del equipo iraní encargado de las negociaciones nucleares con el Grupo 5+1 (EEUU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) desde 2007. Yalilí tiene un estilo de suave, pero ha demostrado ser un rígido ideólogo poco inclinado a la negociación, lo cual le ha granjeado el respeto de Jameneí y tres rondas de sanciones internacionales a Irán desde que asumió su cargo. Un dato interesante es que se le atribuye el diseño de la estrategia iraní de acercamiento a América Latina –a partir de Venezuela- y África para romper el aislamiento internacional ocasionado por las sanciones que le han sido impuestas por su programa nuclear, lo cual ha marcado la política exterior de Irán durante los dos mandatos de Ahmadinejad.
 
En favoritismo, a Said Yalilí le sigue Mohamed Qalibaf, ex-jefe de los Pasdarán y antiguo jefe policial quien presenta nuevamente su nombre, desde la Alcaldía de Teherán, compensación que se le otorgó tras perder el pasado proceso electoral; pero no es muy popular por su actuación en la represión de las protestas contra Jatamí de 1999 y 2003. La tercera opción la tiene Alí Akbar Velayati, considerado uno de los confidentes del Líder Supremo y su Asesor en Asuntos Internacionales. El resto de los candidatos no parecieran tener ninguna oportunidad.
 
Los hechos confirman que esta elección presidencial, para la que faltan apenas unos días, será la más controlada por la cúpula del poder desde la consolidación del régimen jomeinista en 1980.