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miércoles, 7 de mayo de 2014

La visita de Putin a China: Agenda e implicaciones


Marianela Fernández

Estamos a días de la próxima visita del Presidente ruso Vladimir Putin a China, la cual es sumamente estratégica para Moscú, pues con ella busca tanto afianzar las relaciones bilaterales con Beijing, como también compensar la ruptura del G-8 y un eventual aislamiento.
En los temas de relevancia bilateral está la consolidación comercial, pues Putin buscará aumentar el suministro de gas a China, y en consecuencia, mejorar la relación económica y comercial entre ambos con el fin de lograr la meta ya planteada para el 2020 de superar los 200.000 millones de dólares en comercio bilateral -el doble de hoy en día. Otro de los temas que está por tratarse es el militar, pues tanto Putin como su homólogo Xi Jinping, han mencionado que buscarán garantizar la seguridad y la estabilidad en Asia y el resto del Mundo.
Esta visita se plantea formalmente luego de que Arkady Dvorkovich –hombre de confianza de Putin- fuese enviado a China a reforzar los lazos, mientras paralelamente estaba siendo anexionada Crimea, lo cual ha desatado una sucesión de sanciones a Moscú por parte de EEUU y la Unión Europea. No obstante, para Rusia, si Washington y Bruselas buscan con esto aislarla, no tiene problemas en buscar nuevos negocios y mayor acercamiento energético, político, militar y en general comercial con China, siendo esta visita la mejor evidencia.
Son muchas las visiones e intereses que Moscú y Beijing han tenido y tienen en común. Ambas potencias no sólo quieren equilibrar a EEUU, sino que buscan ser protagonistas de un Mundo multipolar. Beijing y Moscú también comparten su aversión a principios occidentales como la R2P (Responsibility to Protect), el cual llama a la Comunidad Internacional a evitar crisis políticas y humanitarias en cualquier país, pues es su responsabilidad proteger a los ciudadanos sin importar las fronteras. Además, Rusia y China tienen en común las fuertes críticas recibidas por incurrir en violaciones de los DDHH en sus propios territorios, además ambos suelen vetar conjuntamente resoluciones en el Consejo de Seguridad de la ONU que impliquen intervenciones militares, que reconozcan a nuevos Estados, y otros temas sensibles para sus respectivas políticas domésticas.
Perspectiva rusa:
Ante esta visita no puede dejarse de lado la realidad que atraviesa Rusia por lo sucedido en Ucrania, a partir de la cual está siendo aislada. Moscú ha recuperado la simbólica Crimea, pero pierde las buenas relaciones que venía manteniendo con toda la Unión Europea, EEUU e incluso Japón, e incluso su exclusión del G-8 tras la cancelación de la Cumbre de este grupo en Sochi.
En consecuencia, un fortalecimiento de las relaciones entre Rusia y China –segunda economía mundial- con la visita de Putin a Beijing, mitigaría cualquier intento de aislamiento a Moscú, e incluso podríamos observar a partir de aquí un reimpulso de varias organizaciones regionales de gran importancia para ambos como la OCS (Organización de Cooperación de Shanghai), con las que se tiene el objetivo tomar un papel preponderante en la gobernanza de Eurasia, así como un pivote de Rusia a Asia-Pacífico siguiendo el ejemplo de lo que ha intentado hacer la Administración Obama.
Sin embargo un signo poco alentador para Putin ha sido lo sucedido en el Consejo de Seguridad de la ONU, cuando China se abstuvo ante el proyecto de resolución que anulaba el referéndum realizado en Crimea declarándolo inconstitucional e írrito; con esta votación evitó apoyar claramente las decisiones rusas, en consonancia con su política de no dejar precedentes aplicables a la situación que el gobierno chino mantiene con Taiwán, el Tíbet y Xinjiang. Por ello, es que China ante todo este conflicto se ha negado a tomar una posición contundente.
Para Moscú, China también implica una alternativa a lo que le está sucediendo con el resto del Mundo en materia energética. Rusia es un Estado dependiente de su exportaciones de hidrocarburos, y si bien es cierto que es el mayor suministrador de energía a la Unión Europea cumpliendo con casi un tercio de la demanda, y que esa interdependencia estaba alcanzando cifras impactantes; este año China ha superado a Alemania como el mayor comprador de gas ruso y ha aumentado sus compras de crudo, todo esto gracias a la apertura de los oleoductos Siberia Oriental-Océano Pacífico y Kazajstán-China, por los cuales pasan cada vez mayores cantidades de petróleo hacia el Este. Todo esto, sumado a los propósitos de la Unión Europea en general y Alemania en particular de ir reduciendo la dependencia energética –cuestión bastante difícil cabe destacar-, hace que la relación energética con China se haya constituido en cada vez más estratégica para Rusia.
Así, el aumento del suministro de gas natural ruso a China tendrá un lugar destacado en la agenda de Putin en Beijing, ya que después de años de negociaciones resulta probable el cierre del acuerdo con el que a partir del 2018, la principal empresa gasífera rusa Gazprom espera bombear a China alrededor de 38.000 m³/año. Asimismo, la principal empresa petrolera rusa Rosneft, tiene planteado triplicar el suministro de petróleo a China.
Finalmente, Moscú y Beijing pueden profundizar sus relaciones más allá de lo energético, como por ejemplo lo militar, donde Rusia aspira vender aviones de combate Sukhoi a China.
Perspectiva China:
El  Presidente chino Xi Jinping ha hecho de Rusia una prioridad en su política exterior, siendo de hecho el primer país en visitar una vez tomó posesión del cargo el año pasado. Hasta ahora ha realizado tres visitas a Rusia, incluida la realizada para la inauguración de los Juegos Olímpicos de Sochi -a los que importantes líderes mundiales no asistieron, como los de Alemania, EEUU, Reino Unido, Francia y Canadá, debido a lo que sucedía en Crimea-, y también ha venido apoyando a Rusia en temas controversiales en la ONU, como Siria.
China también está pasando por momentos preocupantes, debido a que el uso del carbón le ha llevado a grandes niveles de contaminación y necesita una energía más limpia, la cual Rusia perfectamente podría suplir con el aumento del suministro de gas natural. Según la OMS, menos de una quinta parte de las ciudades chinas cumplen con los estándares de SO2 y NO2 en el ambiente y por su cantidad de pobladores es el mayor responsable de, por lo menos, una cuarta parte de las emisiones de CO2 y SO2 al ambiente. Por eso, lo más sano para China es alejarse del carbón, aunque esto traiga consigo una variedad de nuevos retos y problemas.
En cuanto al carbón, que hoy día representa el 30% del consumo global de energía aproximadamente, sigue siendo un producto del cual depende altamente China, con una tendencia que un gigante económico en evolución encuentra cada vez más difícil de controlar, pues su población está en un proceso de mejora del nivel de vida además de que el país sigue industrializándose, lo cual empuja continuamente el consumo de energía.
China espera convertirse en productor de gas natural, pero eso no le será suficiente para abastecerse, y por ello deberá recurrir a las importaciones, las cuales podrían aumentar a raíz de esta visita de Putin. Así que los rumores del cierre del acuerdo de suministro con Gazprom no son inverosímiles ni apresurados. Existen intereses muy fuertes de ambas partes, pero no todo es absolutamente favorable: China ha endurecido su posición y quiere precios preferenciales. Beijing si bien necesita de la alianza tal como fue señalado anteriormente, se encuentra en una posición más holgada después de Crimea, por lo que pretende sacar provecho y presionar más a Rusia.
Por último, China está altamente interesada en invertir en Rusia en varias áreas: energética, militar, infraestructura y materias primas. Esto implicaría una compensación para Rusia a la reducción de los negocios con Occidente, pero podría ir obligando a Moscú a darle tratos preferenciales a Beijing en diversas áreas.
Conclusiones:
La visita parece pintar muy bien, puesto que ambos países quedarían muy satisfechos con acuerdos y acercamientos, ya que son muchas cosas las que unen a Rusia y a China. No obstante, eso no es excluyente al hecho de que China va a aprovechar el momento de vulnerabilidad en el que se encuentra hoy Rusia para alcanzar concesiones en la mesa de negociación e ir cultivando una dependencia económica rusa frente a Beijing. Putin comprende muy bien que no todo será como espera, y que detrás de la cordialidad de su homólogo asiático, se esconde el peligro de irse convirtiendo en una periferia de la economía china.

jueves, 11 de abril de 2013

La nueva posición de China en el mercado petrolero mundial



Dr. Kenneth Ramírez


La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en su Informe Mensual del Mercado Petrolero del mes de abril de 2013, señaló que la demanda petrolera mundial aumentará en +0,8 MMBD para ubicarse en 89,67 MMBD en 2013, con 50% de este crecimiento debido a China. Además, el informe agrega que China desplazará a EEUU como primer importador de petróleo a nivel mundial en 2014 –puesto que ocupa desde hace cuarenta años-. China importó 5,74 MMBD en febrero de 2013 e importará alrededor de 6 MMBD a finales de este año, mientras las importaciones de EEUU -que se redujeron en 21% en 2012- se ubicaron en 6,39 MMBD en febrero de 2013 y caerán por debajo de los 6 MMBD a finales de este año. El informe también apunta que China tendrá que importar hasta el 60% de su consumo petrolero este año.
Se trata de un cambio radical de tendencia a partir de 2011, cuando EEUU importó 8,7 MMBD en comparación con China que sólo importó 5,5 MMBD según cifras del Departamento de Energía de EEUU. En 2009, el petróleo representó menos del 20% del consumo energético total de China, con la inmensa mayoría de su consumo de energía (70%) cubierto con carbón.
Los líderes chinos han entendido desde hace tiempo, que el crecimiento exponencial de la dependencia del petróleo importado crea vulnerabilidades. De hecho, muchos analistas creen que Beijing ha realizado inversiones en puertos marítimos a lo largo del Océano Índico siguiendo la llamada “estrategia de collar de perlas”, que está orientada a aumentar la proyección de la Armada del EPL para proteger los buques petroleros que transportan suministros a China desde el Medio Oriente, África y América del Sur.
Por otra parte, el interés de China en pretender reclamar soberanía sobre la mayor parte del Mar del Sur de China, se relaciona en buena medida a las reservas de petróleo y gas que se calcula existen en esas aguas. El Servicio Geológico de EEUU estima recursos prospectivos de petróleo entre 5 y 22 millardos de barriles, y de gas natural entre 70 y 290 billones de pies cúbicos en el Mar del Sur de China. En efecto, ya que la producción de los campos petroleros en tierra de Beijing ha alcanzado su pico de producción, el país ha ampliado su exploración y producción costa afuera, la cual actualmente representa alrededor de 15% de su producción petrolera total.
Al mismo tiempo, con EEUU aumentando su autosuficiencia energética, y la demanda energética de la UE probablemente manteniéndose estancada o incluso disminuyendo como resultado de una mayor eficiencia y ahorro energético, el aumento de las energías renovables en la matriz energética, y su lento crecimiento económico; China podría llegar a tener una presencia dominante en el lado de la demanda del mercado petrolero mundial. Esto se acentuará si las tasas de crecimiento económico de India no son tan dinámicas como se esperan. Según cifras OPEP, en febrero de 2013, India importó 2,45 MMBD de petróleo.
Llevando estas tendencias a un escenario extremo, la dependencia de China del petróleo importado podría ser igualada por la dependencia de los grandes países exportadores de petróleo respecto a China como principal cliente. Así, mientras China seguiría intentando diversificar sus importaciones petroleras desde muchos países, algunos países exportadores correrían el riesgo de perder parte del atractivo mercado chino.
Incluso Rusia es cada vez más dependiente de China como un cliente para sus exportaciones de petróleo y gas, debido a la debilidad de la demanda energética de la UE. Según un acuerdo firmado entre la empresa petrolera nacional rusa Rosneft y la empresa petrolera nacional china CNPC durante la reciente visita del Presidente Xi Jinping a Moscú, las exportaciones petroleras rusas se triplicarán a cambio de un préstamo por 2 millardos de dólares respaldado con suministro petrolero por 25 años. A partir de 2018, Rosneft ha acordado elevar sus ventas de petróleo a China hasta alrededor de 1 MMBD.
Como resultado, China -que era el cuarto mercado destino más grande del petróleo ruso en 2011 - se convertirá en el principal cliente petrolero de Rusia en el próximo quinquenio. China ya se convirtió en el mayor socio comercial de Rusia en 2010, y en 2011 el comercio bilateral alcanzó un máximo histórico de 80 millardos de dólares.
Rusia es el mayor exportador de energía del Mundo y su economía sigue siendo muy dependiente de estas ventas. En 2012, el petróleo y gas natural representaron el 70% de las exportaciones de Rusia y más de la mitad de su presupuesto gubernamental, por encima de la década de 1990, cuando el petróleo y el gas natural representaron alrededor del 50% de las exportaciones del país. En total, las materias primas representan 92% de las exportaciones de Rusia, lo cual denota su vulnerabilidad económica como potencia global re-emergente.
Con la revolución del petróleo y gas de esquisto en América del Norte y la mayor producción petrolera de Irak en la presente década –duplicará su producción hasta alcanzar 6,1 MMBD para 2020-, la posición de Rusia se torna aún más precaria. En este sentido, Rusia se está convirtiendo cada vez más, en el socio menor favorito de China. Beijing lo sabe, y por eso intenta no herir las susceptibilidades de Moscú con gestos diplomáticos como la visita de Xi Jinping al Kremlin en su primer viaje al exterior.
Venezuela debe tomar nota respecto a todo esto. PDVSA se ha planteado elevar el suministro petrolero a China desde 640 MBD en 2012, hasta 1 MMBD en 2015 -27,1% de exportaciones proyectadas, transformándose a partir de ese momento en nuestro principal cliente- y 2 MMBD en la década de 2020 -35,7% de exportaciones proyectadas-; todo esto con mayores costos por flete respecto a otros mercados más cercanos. Para ello, además, PDVSA se dispone a ampliar la producción de la empresa mixta Sinovensa (área Carabobo de la Faja Petrolífera del Orinoco) y desarrollar la nueva empresa mixta PetroUrica (bloque Junín 4) junto a CNPC, así como explorar la posibilidad de desarrollar nuevas empresas mixtas  (en los bloques Junín 10-Sur, Junín 1 y Junín 8) con empresas petroleras chinas e invertir en 3 refinerías en el país asiático (Jie Yang, Weihai y Shanghai) con una capacidad combinada de 800 MBD.
El nuevo gobierno venezolano que surja de las elecciones del 14-A, debe buscar equilibrar los planes petroleros de PDVSA, sopesando los costos y riesgos de colocar demasiados huevos en la canasta china.


martes, 26 de marzo de 2013

La visita de Xi Jinping a Moscú: De la desconfianza al beneficio mutuo


Marianela Fernández

El Secretario General del Partido Comunista Chino y desde hace poco Presidente de la República Popular, Xi Jinping, realizó recientemente su primera visita de Estado a Moscú, lo cual ha reafirmado la importancia estratégica de la relaciones sino-rusas.
 
El Presidente Xi decidió reunirse primeramente con el Presidente Putin -al igual que lo hizo su antecesor Hu Jintao en 2003-, comprendiendo que Rusia es vital para los intereses de China en una amplia gama de temas de política internacional: desde la búsqueda de un equilibrio frente a EEUU hasta la cooperación política en Asia Central, Medio Oriente y Asia-Pacífico, así como para el fortalecimiento de la seguridad energética china.
 
El resultado concreto de esta visita, fue la firma de una serie de acuerdos que han profundizado la cooperación energética y prometen impulsar el comercio bilateral hasta los 150 millardos de dólares anuales en la próxima década. En virtud de estos acuerdos, China tendrá un mayor acceso a los hidrocarburos rusos -cuando las estadísticas apuntan que se convertirá en primer importador de petróleo a nivel mundial este año-; mientras que abrirá a Rusia otro mercado para sus exportaciones de petróleo y gas natural distinto a la Unión Europea.
 
Rosneft -la gigante empresa petrolera nacional rusa- ha acordado incrementar sus exportaciones de crudo a China desde 300 MBD en 2012 hasta 1 MMBD en 2018, transformándose en uno de los principales proveedores de crudo del gigante asiático. Además, el acuerdo ha implicado un préstamo por 2 millardos de dólares del Banco de Desarrollo de China –respaldado con suministro de crudo a 25 años- para Rosneft, que se encuentra en un proceso de adquisición de la empresa petrolera anglo-rusa TNK-BP por 55 millardos de dólares.
 
Otro acuerdo ha implicado la apertura de varias áreas rusas a China para la exploración conjunta de petróleo y gas. Así, CNPC se ha asociado en 3 bloques costa afuera con Rosneft en el Mar de Barents y el Mar de Pechora en el Ártico ruso; en 8 bloques en tierra; y en el proyecto Sakhalin-3 en el Lejano Oriente ruso. Por último, Rosneft y CNPC convinieron construir una refinería con una capacidad de 260 MBD y un complejo petroquímico asociado en el puerto chino de Tianjin, alimentadas con petróleo ruso.
 
Por su parte, la empresa gasífera nacional rusa Gazprom, firmó un Memorándum de Entendimiento con CNPC con miras a elevar el suministro a China mediante la construcción de un nuevo gasoducto, que permitiría un volumen adicional de 38 millardos de metros cúbicos (BCM) de gas/año desde los campos de Siberia Oriental en 2018. En ese año, las exportaciones de gas ruso a China se elevarían hasta 60 BCM/año. El documento final tiene previsto firmarse a finales de 2013, ya que subsisten diferencias en torno al precio de venta.
 
Estos acuerdos buscan mejorar el estado actual de las relaciones bilaterales, que si bien son cordiales y se basan en intereses comunes, han tenido un trasfondo de desconfianza. De hecho, la percepción de Moscú sobre China en los últimos años, ha estado dominada por la idea de que Beijing considera a Rusia como una mera mina de recursos naturales, y no como un socio estratégico. Esto ha generado ciertos obstáculos implícitos en la negociación para el suministro de gas natural a largo plazo con Gazprom. Al respecto, el Presidente Xi se esforzó en Moscú por transmitir la idea de una relación de “beneficio mutuo”, donde Beijing invertirá considerablemente en la aletargada economía rusa, sobre todo en el sector energético y tecnológico, y favorecerá el diálogo político de alto nivel.
 
Lo innegable es que llevar a cabo el proyecto del gasoducto le abriría a Rusia un importante mercado por dos razones base: China demanda cada vez más energía, y por otro lado, la demanda europea se ha ido debilitando por la crisis económica y la búsqueda de diversificación de suministros. Entonces, a través del fortalecimiento de las relaciones energéticas y comerciales, y teniendo en cuenta los intereses comunes de ambos Estados en diferentes temáticas geopolíticas, ambos actores pueden aprovechar esta oportunidad para fortalecer su alianza estratégica y presentar un frente de mayor peso para balancear a los EEUU. Recordemos que el “pivote al Pacífico” del Presidente Obama y su falta de interés con Rusia en los últimos años, han creado descontento en Beijing y Moscú respectivamente; además de las discrepancias diplomáticas que se han presentado entre Washington y las dos potencias de Eurasia en temáticas diversas como Corea del Norte, Siria y el programa nuclear de Irán.
 
En este sentido, se puede considerar que EEUU ha menospreciado el papel que Rusia juega -o pretende jugar- en la región del Asia-Pacífico, así como su importancia para balancear a Washington junto con una China que carece de aliados de peso. Por estas razones, se puede considerar un error del Presidente Obama no haber realizado una vista a Moscú desde 2009, y un acierto chino el volver a hacerlo tras el relevo de la cúpula dirigente en el Zhongnanhai. Asimismo, hay que considerar que la expansión del sistema de defensa anti-misiles estadounidense en Asia puede convertirse en un factor catalizador extra para la consolidación de la alianza entre Moscú y Beijing.
 
EEUU debe tener en cuenta que a pesar de las importantes relaciones que guarda con la segunda economía global, hay intereses vitales que ésta última no puede abandonar, y esos intereses no son precisamente económicos, ni vinculan algún tipo de contrato comercial; son intereses geopolíticos que colocan a Rusia como aliado lógico para hacerle contrapeso a EEUU en Asia-Pacífico, ante cualquier discusión que se diera en el Consejo de Seguridad, pero sobre todo ante conflictos territoriales como la disputa que China mantiene con Japón por las islas Senkaku/Diaoyu.
 
Las relaciones China-Rusia están alcanzando una etapa muy positiva, como nunca desde la primera etapa de la Guerra Fría. Rusia ve en China un aliado casi natural por tener visiones similares en cuanto a temas geopolíticos tan importantes como los ya mencionados; lo cual es una realidad no una percepción. Además, Rusia es el aliado que China debe consolidar para equilibrar a EEUU, razón por la cual la visita de Xi Jinping a Moscú revistió tanta importancia.
 
Después de Moscú, tanto el Presidente Xi como el Presidente Putin se encontrarán nuevamente ante la V Cumbre de Líderes de los BRICS que se llevará a cabo en Durban (Sudáfrica) entre el 26 y el 27 de marzo de 2013, donde ambos seguirán consolidando su alianza estratégica bilateral, la cual se traduce en un Mundo que para ellos sea más equilibrado y justo, o en otras palabras, con menor dominio estadounidense.

lunes, 11 de marzo de 2013

Significado geopolítico y petrolero de la reunión Maduro-Sechin


Dr. Kenneth Ramírez

La delegación rusa en los funerales del Presidente Chávez, estuvo encabezada por Igor Sechin -Ex-Viceprimer Ministro de la Federación Rusa y Presidente de la empresa petrolera nacional Rosneft-, en calidad de Representante Especial del Kremlin.
 
En este contexto, Igor Sechin sostuvo una reunión el pasado 8 de marzo con el Presidente Encargado, Nicolás Maduro, para reafirmar el respaldo de Moscú a Venezuela y garantizar la continuidad de las relaciones bilaterales que florecieron durante la Era Chávez, desde los capítulos político-diplomático y petrolero, hasta cooperación militar y financiera. Por ello, también participaron en la reunión el Ministro de la Defensa, Almirante Diego Molero, la Procuradora General de la República, Cilia Flores, y el Ministro de Petróleo y Minería y Presidente de PDVSA, Rafael Ramírez.
 
La nueva proyección geopolítica rusa en América Latina forma parte de su gran estrategia de re-emerger como potencia global. En este sentido, el Presidente Putin ha sido consistente en fomentar el comercio de bienes y servicios, la venta de armas, los negocios petroleros y el apoyo diplomático con los países latinoamericanos que han buscado salir de la esfera de influencia de EEUU; en esencia, los países ALBA encabezados por Venezuela. Una línea complementaria ha sido fortalecer vínculos con Brasil como país de los BRICS, que también busca mayores márgenes de autonomía como potencia emergente, pero sin confrontación con EEUU. Por ello, la reciente gira del Primer Ministro ruso Medvedev por Cuba y Brasil, y las tres visitas de Igor Sechin a Caracas en los últimos seis meses.
 
Además, con la proyección rusa hacia una zona que ha sido tradicional esfera de influencia de EEUU, Moscú ha venido replicando a una serie de asuntos relacionados con la presencia de EEUU en el antiguo espacio soviético, que a su vez Moscú considera su esfera de  influencia exclusiva: el escudo anti-misiles, la independencia unilateral de Kosovo, las tensiones con la pro-atlantista Georgia, bases en Asia Central y la proyección de la Sexta Flota de EEUU hacia el Mar Negro.
 
Sechin como hombre cercano a Putin y encargado del campeón nacional petrolero Rosneft –segunda empresa petrolera a nivel mundial con una producción de 4,6 MMBD, tras la nacionalización de Yukos en 2004 y la adquisición de TNK-BP en 2012-, ha sido el delegado del Kremlin para conducir las relaciones bilaterales con Venezuela en los últimos años.
 
Así, Rosneft se ha convertido en un socio estratégico de PDVSA. Terminó sustituyendo a TNK-BP en la participación de 16,66% en la empresa mixta PetroMonagas que elevó su capacidad de producción de crudo mejorado de 120 MBD a 158 MBD en 2012, y produjo 145 MBD en enero pasado.
 
Además, Rosneft ha pasado a liderar el Consorcio Nacional Ruso –con tres quintas partes, después de adquirir la participación de Sugurtneftgaz y controlar indirectamente la participación de TNK-BP-, el cual tiene un total de 40% de la empresa mixta PetroMiranda que producirá 400 MBD. Actualmente, PetroMiranda se encuentra en fase de producción temprana, con alrededor de 2 MBD, y tiene el objetivo de alcanzar 50 MBD en su primera fase.
 
Durante la anterior visita de Sechin a Caracas, a finales de enero de 2013, se perfeccionaron acuerdos y se firmaron nuevos memorandos de entendimiento. Entre ellos, destaca la constitución de la empresa mixta PetroVictoria –con 60% PDVSA y 40% Rosneft, siguiendo memorando de entendimiento suscrito en septiembre de 2012- que operará en los bloques Carabobo 2 Norte y Carabobo 4 Oeste para producir 400 MBD; toda vez que Rosneft ya ha pagado el bono de ingreso de 1,1 millardos de dólares a Venezuela y daría préstamo adicional de 1,5 millardos de financiamiento para estos proyectos petroleros conjuntos.
 
Las empresas mixtas que ya se encuentran operativas en campos maduros con empresas petroleras rusas, como Boquerón (26,7% TNK-BP), Petroperijá (40% TNK-BP), Bachaquero Tierra y Lagunillas Tierra (40% Gazprom), totalizan una producción 85 MBD. Por ello, el Ministro Ramírez ha señalado que la producción conjunta con empresas rusas en la actualidad asciende a alrededor de 200 MBD, y se elevará a alrededor de 1 MMBD hacia 2020 gracias a las nuevas empresas mixtas PetroMiranda y PetroVictoria.
 
Resulta importante destacar, que Moscú no viene a buscar suministros petroleros -es el primer productor petrolero mundial con 10,5 MMBD y tiene reservas de 88,2 millardos de barriles-, sino que hace negocios que apalancan sus relaciones con Venezuela, y su proyección geopolítica hacia América Latina en general.
 
Los negocios petroleros en la Faja Petrolífera del Orinoco requieren una alta inversión, pero son rentables con los actuales precios del petróleo alrededor de 100 $/Bl. Además, aumentar la producción petrolera de PDVSA fortalece el poder de compra de Venezuela, que a su vez ha aumentado el comercio con la Federación Rusa en la Era Chávez centrado en armas, equipos industriales y ahora equipos petroleros. Sólo en el último lustro, Venezuela adquirió 11 millardos de dólares en armas de Moscú, para lo cual obtuvo 6,2 millardos de dólares en préstamos rusos desde 2010.
 
En consecuencia, hace sentido para el Kremlin recurrir al Presidente de Rosneft para reafirmar su compromiso con el heredero del Presidente Chávez, en momentos de incertidumbre política. Además, Sechin ha aprovechado para comunicar la necesidad de acelerar los proyectos de la Faja Petrolífera del Orinoco que sufren cierta demora, para lo cual resulta imprescindible que PDVSA invierta en infraestructura de transporte de crudos.