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miércoles, 7 de mayo de 2014

La visita de Putin a China: Agenda e implicaciones


Marianela Fernández

Estamos a días de la próxima visita del Presidente ruso Vladimir Putin a China, la cual es sumamente estratégica para Moscú, pues con ella busca tanto afianzar las relaciones bilaterales con Beijing, como también compensar la ruptura del G-8 y un eventual aislamiento.
En los temas de relevancia bilateral está la consolidación comercial, pues Putin buscará aumentar el suministro de gas a China, y en consecuencia, mejorar la relación económica y comercial entre ambos con el fin de lograr la meta ya planteada para el 2020 de superar los 200.000 millones de dólares en comercio bilateral -el doble de hoy en día. Otro de los temas que está por tratarse es el militar, pues tanto Putin como su homólogo Xi Jinping, han mencionado que buscarán garantizar la seguridad y la estabilidad en Asia y el resto del Mundo.
Esta visita se plantea formalmente luego de que Arkady Dvorkovich –hombre de confianza de Putin- fuese enviado a China a reforzar los lazos, mientras paralelamente estaba siendo anexionada Crimea, lo cual ha desatado una sucesión de sanciones a Moscú por parte de EEUU y la Unión Europea. No obstante, para Rusia, si Washington y Bruselas buscan con esto aislarla, no tiene problemas en buscar nuevos negocios y mayor acercamiento energético, político, militar y en general comercial con China, siendo esta visita la mejor evidencia.
Son muchas las visiones e intereses que Moscú y Beijing han tenido y tienen en común. Ambas potencias no sólo quieren equilibrar a EEUU, sino que buscan ser protagonistas de un Mundo multipolar. Beijing y Moscú también comparten su aversión a principios occidentales como la R2P (Responsibility to Protect), el cual llama a la Comunidad Internacional a evitar crisis políticas y humanitarias en cualquier país, pues es su responsabilidad proteger a los ciudadanos sin importar las fronteras. Además, Rusia y China tienen en común las fuertes críticas recibidas por incurrir en violaciones de los DDHH en sus propios territorios, además ambos suelen vetar conjuntamente resoluciones en el Consejo de Seguridad de la ONU que impliquen intervenciones militares, que reconozcan a nuevos Estados, y otros temas sensibles para sus respectivas políticas domésticas.
Perspectiva rusa:
Ante esta visita no puede dejarse de lado la realidad que atraviesa Rusia por lo sucedido en Ucrania, a partir de la cual está siendo aislada. Moscú ha recuperado la simbólica Crimea, pero pierde las buenas relaciones que venía manteniendo con toda la Unión Europea, EEUU e incluso Japón, e incluso su exclusión del G-8 tras la cancelación de la Cumbre de este grupo en Sochi.
En consecuencia, un fortalecimiento de las relaciones entre Rusia y China –segunda economía mundial- con la visita de Putin a Beijing, mitigaría cualquier intento de aislamiento a Moscú, e incluso podríamos observar a partir de aquí un reimpulso de varias organizaciones regionales de gran importancia para ambos como la OCS (Organización de Cooperación de Shanghai), con las que se tiene el objetivo tomar un papel preponderante en la gobernanza de Eurasia, así como un pivote de Rusia a Asia-Pacífico siguiendo el ejemplo de lo que ha intentado hacer la Administración Obama.
Sin embargo un signo poco alentador para Putin ha sido lo sucedido en el Consejo de Seguridad de la ONU, cuando China se abstuvo ante el proyecto de resolución que anulaba el referéndum realizado en Crimea declarándolo inconstitucional e írrito; con esta votación evitó apoyar claramente las decisiones rusas, en consonancia con su política de no dejar precedentes aplicables a la situación que el gobierno chino mantiene con Taiwán, el Tíbet y Xinjiang. Por ello, es que China ante todo este conflicto se ha negado a tomar una posición contundente.
Para Moscú, China también implica una alternativa a lo que le está sucediendo con el resto del Mundo en materia energética. Rusia es un Estado dependiente de su exportaciones de hidrocarburos, y si bien es cierto que es el mayor suministrador de energía a la Unión Europea cumpliendo con casi un tercio de la demanda, y que esa interdependencia estaba alcanzando cifras impactantes; este año China ha superado a Alemania como el mayor comprador de gas ruso y ha aumentado sus compras de crudo, todo esto gracias a la apertura de los oleoductos Siberia Oriental-Océano Pacífico y Kazajstán-China, por los cuales pasan cada vez mayores cantidades de petróleo hacia el Este. Todo esto, sumado a los propósitos de la Unión Europea en general y Alemania en particular de ir reduciendo la dependencia energética –cuestión bastante difícil cabe destacar-, hace que la relación energética con China se haya constituido en cada vez más estratégica para Rusia.
Así, el aumento del suministro de gas natural ruso a China tendrá un lugar destacado en la agenda de Putin en Beijing, ya que después de años de negociaciones resulta probable el cierre del acuerdo con el que a partir del 2018, la principal empresa gasífera rusa Gazprom espera bombear a China alrededor de 38.000 m³/año. Asimismo, la principal empresa petrolera rusa Rosneft, tiene planteado triplicar el suministro de petróleo a China.
Finalmente, Moscú y Beijing pueden profundizar sus relaciones más allá de lo energético, como por ejemplo lo militar, donde Rusia aspira vender aviones de combate Sukhoi a China.
Perspectiva China:
El  Presidente chino Xi Jinping ha hecho de Rusia una prioridad en su política exterior, siendo de hecho el primer país en visitar una vez tomó posesión del cargo el año pasado. Hasta ahora ha realizado tres visitas a Rusia, incluida la realizada para la inauguración de los Juegos Olímpicos de Sochi -a los que importantes líderes mundiales no asistieron, como los de Alemania, EEUU, Reino Unido, Francia y Canadá, debido a lo que sucedía en Crimea-, y también ha venido apoyando a Rusia en temas controversiales en la ONU, como Siria.
China también está pasando por momentos preocupantes, debido a que el uso del carbón le ha llevado a grandes niveles de contaminación y necesita una energía más limpia, la cual Rusia perfectamente podría suplir con el aumento del suministro de gas natural. Según la OMS, menos de una quinta parte de las ciudades chinas cumplen con los estándares de SO2 y NO2 en el ambiente y por su cantidad de pobladores es el mayor responsable de, por lo menos, una cuarta parte de las emisiones de CO2 y SO2 al ambiente. Por eso, lo más sano para China es alejarse del carbón, aunque esto traiga consigo una variedad de nuevos retos y problemas.
En cuanto al carbón, que hoy día representa el 30% del consumo global de energía aproximadamente, sigue siendo un producto del cual depende altamente China, con una tendencia que un gigante económico en evolución encuentra cada vez más difícil de controlar, pues su población está en un proceso de mejora del nivel de vida además de que el país sigue industrializándose, lo cual empuja continuamente el consumo de energía.
China espera convertirse en productor de gas natural, pero eso no le será suficiente para abastecerse, y por ello deberá recurrir a las importaciones, las cuales podrían aumentar a raíz de esta visita de Putin. Así que los rumores del cierre del acuerdo de suministro con Gazprom no son inverosímiles ni apresurados. Existen intereses muy fuertes de ambas partes, pero no todo es absolutamente favorable: China ha endurecido su posición y quiere precios preferenciales. Beijing si bien necesita de la alianza tal como fue señalado anteriormente, se encuentra en una posición más holgada después de Crimea, por lo que pretende sacar provecho y presionar más a Rusia.
Por último, China está altamente interesada en invertir en Rusia en varias áreas: energética, militar, infraestructura y materias primas. Esto implicaría una compensación para Rusia a la reducción de los negocios con Occidente, pero podría ir obligando a Moscú a darle tratos preferenciales a Beijing en diversas áreas.
Conclusiones:
La visita parece pintar muy bien, puesto que ambos países quedarían muy satisfechos con acuerdos y acercamientos, ya que son muchas cosas las que unen a Rusia y a China. No obstante, eso no es excluyente al hecho de que China va a aprovechar el momento de vulnerabilidad en el que se encuentra hoy Rusia para alcanzar concesiones en la mesa de negociación e ir cultivando una dependencia económica rusa frente a Beijing. Putin comprende muy bien que no todo será como espera, y que detrás de la cordialidad de su homólogo asiático, se esconde el peligro de irse convirtiendo en una periferia de la economía china.

miércoles, 3 de julio de 2013

Foro de Países Exportadores de Gas encara “revolución del esquisto”


Dr. Kenneth Ramírez

El Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) fundado en 2001 para mejorar la cooperación entre los países gasíferos, está conformado por 13 miembros: Argelia, Bolivia, Egipto, Guinea Ecuatorial, Irán, Libia, Nigeria, Omán, Qatar, Rusia, Trinidad y Tobago, Emiratos Árabes Unidos y Venezuela. Kazajstán, Irak, Países Bajos y Noruega tienen la condición de miembros observadores. De todos estos, 8 países también son miembros de la OPEP. Conjuntamente, el FPEG representa 62% de las reservas probadas y 80% de la producción mundiales.

Debido a su peso específico, durante la 6° Reunión Ministerial del FPEG celebrada en Doha (Qatar) en abril de 2007, y bajo liderazgo de Rusia –país que concentra 17,6% de las reservas probadas y 17,6% de la producción mundiales-, fue creado un Grupo Directivo de Alto Nivel para estudiar mecanismos de fijación de precios y comercio administrado sobre una base regional, utilizando empresas nacionales y gasoductos para evitar excesiva competencia por clientes, lo cual transformaría al grupo desde un órgano consultivo en una organización similar a la OPEP. Esto recibió un respaldo muy activo de países como Irán -18% de las reservas y 4,8% de la producción mundiales-, Venezuela -3% de las reservas y 1% producción–, Argelia -2,4% de las reservas y 2,4% producción- y Bolivia -0,2% de las reservas y 0,6% de la producción. De hecho, el Presidente Chávez -junto a Evo Morales y Néstor Kirchner- creó la OPEGASUR (Organización de Países Exportadores de Gas de América del Sur) en agosto de 2007 para impulsar la idea, lo cual fue visto con desagrado en Brasil.

Estas discusiones sobre una posible “OPEP del Gas” encendieron las alarmas en EEUU y Europa; mientras Qatar -13,4% de las reservas y 4,7% de la producción- mostró sus dudas desde el propio FPEG, ya que al ser el principal exportador de gas natural licuado puede comercializar su gas natural con buques metaneros a escala global, con precios más competitivos y con mayor flexibilidad. En la 7° Reunión Ministerial del FPEG celebrada en Moscú en diciembre de 2008, la idea perdió fuerza debido a la destrucción de demanda generada por la crisis económica mundial.

Durante la II Cumbre de Jefes de Estado del FPEG celebrada en el Salón Santa Catalina del Kremlin (Moscú), el 1 y 2 de julio de 2013, los líderes de los países miembros volvieron a discutir este asunto, pero esta vez en medio de un cambio estructural de mercado y con un tono claramente defensivo.

En efecto, el mercado del gas natural está experimentando importantes cambios debido a la llamada revolución del gas de esquisto (shale gas) en EEUU, el “renacimiento del carbón”, el aumento de la competencia por los clientes y la incertidumbre sobre los pronósticos de demanda a largo plazo. En general, una era de precios bajos.

El aumento de la producción de gas de esquisto en EEUU está creando un exceso de oferta en el mercado mundial, reduciendo los precios en ambos lados del Atlántico. Asimismo, en un entorno de precios bajos y aumento de la producción, los productores de gas de EEUU quieren aprovechar los mercados mundiales para aumentar sus expectativas de precios del gas natural. Actualmente, el Departamento de Energía está considerando conceder más de 20 licen­cias de exportación de gas natural licuado para un total de 27.000 MMpc/d que, en caso de que se aprobaran todas, convertirían a EEUU en el mayor exportador de gas natural licuado del Mundo y terminaría de globalizar el mercado.

Por otra parte, la Unión Europea –principal cliente de Rusia- ha aminorado su demanda debido a la crisis económica y hace esfuerzos por diversificar suministros e introducir mecanismos de mercado que desacoplen los precios del gas de los precios del petróleo. Todas estas cuestiones han hecho que las ganancias de la empresa nacional gasífera rusa Gazprom hayan caído desde 360 millardos de dólares en 2008 hasta 78 millardos de dólares en 2012.

Por ello, en la II Cumbre del FPEG, el Presidente Putin buscó un respaldo amplio para mantener los contratos de gas a largo plazo y la indexación de los precios del gas a los precios del petróleo, como los dos mecanismos que darían estabilidad al mercado y mantendrían los ingresos necesarios para continuar su proyección como potencia global reemergente. Además, Gazprom considera que ésta es la única manera de hacer rentable el transporte a través de grandes gasoductos.

La cuestión es que Qatar, como hemos señalado, es menos firme en estos dos puntos; y tanto Irán como Venezuela que respaldan a Rusia y poseen importantes reservas, son importadores netos ya que no tienen grandes desarrollos. Por ello, aunque Nicolás Maduro se unió a Vladimir Putin para exigir precios indexados al petróleo y volvió a proponer crear una “OPEP del Gas”, no tiene peso específico en este asunto. Además, la capacidad de exportación del FPEG en su conjunto ha permanecido estancada en los últimos años, mientras aumenta la competencia de suplidores emergentes -EEUU, Australia y África Oriental-, disminuyendo el poder de mercado del grupo.

Venezuela necesita consolidar sus propios desarrollos gasíferos y pasar a ser un exportador neto para poder pretender influir en el curso del FPEG. Asimismo, debe empezar a internalizar el impacto que el desarrollo de los esquistos en EEUU tiene para el mercado gasista y petrolero en la próxima década. Esperemos que en la III Cumbre del FPEG, que tendrá lugar en Irán en 2015, mostremos avances.

Publicado originalmente en RunRun.es

martes, 26 de marzo de 2013

La visita de Xi Jinping a Moscú: De la desconfianza al beneficio mutuo


Marianela Fernández

El Secretario General del Partido Comunista Chino y desde hace poco Presidente de la República Popular, Xi Jinping, realizó recientemente su primera visita de Estado a Moscú, lo cual ha reafirmado la importancia estratégica de la relaciones sino-rusas.
 
El Presidente Xi decidió reunirse primeramente con el Presidente Putin -al igual que lo hizo su antecesor Hu Jintao en 2003-, comprendiendo que Rusia es vital para los intereses de China en una amplia gama de temas de política internacional: desde la búsqueda de un equilibrio frente a EEUU hasta la cooperación política en Asia Central, Medio Oriente y Asia-Pacífico, así como para el fortalecimiento de la seguridad energética china.
 
El resultado concreto de esta visita, fue la firma de una serie de acuerdos que han profundizado la cooperación energética y prometen impulsar el comercio bilateral hasta los 150 millardos de dólares anuales en la próxima década. En virtud de estos acuerdos, China tendrá un mayor acceso a los hidrocarburos rusos -cuando las estadísticas apuntan que se convertirá en primer importador de petróleo a nivel mundial este año-; mientras que abrirá a Rusia otro mercado para sus exportaciones de petróleo y gas natural distinto a la Unión Europea.
 
Rosneft -la gigante empresa petrolera nacional rusa- ha acordado incrementar sus exportaciones de crudo a China desde 300 MBD en 2012 hasta 1 MMBD en 2018, transformándose en uno de los principales proveedores de crudo del gigante asiático. Además, el acuerdo ha implicado un préstamo por 2 millardos de dólares del Banco de Desarrollo de China –respaldado con suministro de crudo a 25 años- para Rosneft, que se encuentra en un proceso de adquisición de la empresa petrolera anglo-rusa TNK-BP por 55 millardos de dólares.
 
Otro acuerdo ha implicado la apertura de varias áreas rusas a China para la exploración conjunta de petróleo y gas. Así, CNPC se ha asociado en 3 bloques costa afuera con Rosneft en el Mar de Barents y el Mar de Pechora en el Ártico ruso; en 8 bloques en tierra; y en el proyecto Sakhalin-3 en el Lejano Oriente ruso. Por último, Rosneft y CNPC convinieron construir una refinería con una capacidad de 260 MBD y un complejo petroquímico asociado en el puerto chino de Tianjin, alimentadas con petróleo ruso.
 
Por su parte, la empresa gasífera nacional rusa Gazprom, firmó un Memorándum de Entendimiento con CNPC con miras a elevar el suministro a China mediante la construcción de un nuevo gasoducto, que permitiría un volumen adicional de 38 millardos de metros cúbicos (BCM) de gas/año desde los campos de Siberia Oriental en 2018. En ese año, las exportaciones de gas ruso a China se elevarían hasta 60 BCM/año. El documento final tiene previsto firmarse a finales de 2013, ya que subsisten diferencias en torno al precio de venta.
 
Estos acuerdos buscan mejorar el estado actual de las relaciones bilaterales, que si bien son cordiales y se basan en intereses comunes, han tenido un trasfondo de desconfianza. De hecho, la percepción de Moscú sobre China en los últimos años, ha estado dominada por la idea de que Beijing considera a Rusia como una mera mina de recursos naturales, y no como un socio estratégico. Esto ha generado ciertos obstáculos implícitos en la negociación para el suministro de gas natural a largo plazo con Gazprom. Al respecto, el Presidente Xi se esforzó en Moscú por transmitir la idea de una relación de “beneficio mutuo”, donde Beijing invertirá considerablemente en la aletargada economía rusa, sobre todo en el sector energético y tecnológico, y favorecerá el diálogo político de alto nivel.
 
Lo innegable es que llevar a cabo el proyecto del gasoducto le abriría a Rusia un importante mercado por dos razones base: China demanda cada vez más energía, y por otro lado, la demanda europea se ha ido debilitando por la crisis económica y la búsqueda de diversificación de suministros. Entonces, a través del fortalecimiento de las relaciones energéticas y comerciales, y teniendo en cuenta los intereses comunes de ambos Estados en diferentes temáticas geopolíticas, ambos actores pueden aprovechar esta oportunidad para fortalecer su alianza estratégica y presentar un frente de mayor peso para balancear a los EEUU. Recordemos que el “pivote al Pacífico” del Presidente Obama y su falta de interés con Rusia en los últimos años, han creado descontento en Beijing y Moscú respectivamente; además de las discrepancias diplomáticas que se han presentado entre Washington y las dos potencias de Eurasia en temáticas diversas como Corea del Norte, Siria y el programa nuclear de Irán.
 
En este sentido, se puede considerar que EEUU ha menospreciado el papel que Rusia juega -o pretende jugar- en la región del Asia-Pacífico, así como su importancia para balancear a Washington junto con una China que carece de aliados de peso. Por estas razones, se puede considerar un error del Presidente Obama no haber realizado una vista a Moscú desde 2009, y un acierto chino el volver a hacerlo tras el relevo de la cúpula dirigente en el Zhongnanhai. Asimismo, hay que considerar que la expansión del sistema de defensa anti-misiles estadounidense en Asia puede convertirse en un factor catalizador extra para la consolidación de la alianza entre Moscú y Beijing.
 
EEUU debe tener en cuenta que a pesar de las importantes relaciones que guarda con la segunda economía global, hay intereses vitales que ésta última no puede abandonar, y esos intereses no son precisamente económicos, ni vinculan algún tipo de contrato comercial; son intereses geopolíticos que colocan a Rusia como aliado lógico para hacerle contrapeso a EEUU en Asia-Pacífico, ante cualquier discusión que se diera en el Consejo de Seguridad, pero sobre todo ante conflictos territoriales como la disputa que China mantiene con Japón por las islas Senkaku/Diaoyu.
 
Las relaciones China-Rusia están alcanzando una etapa muy positiva, como nunca desde la primera etapa de la Guerra Fría. Rusia ve en China un aliado casi natural por tener visiones similares en cuanto a temas geopolíticos tan importantes como los ya mencionados; lo cual es una realidad no una percepción. Además, Rusia es el aliado que China debe consolidar para equilibrar a EEUU, razón por la cual la visita de Xi Jinping a Moscú revistió tanta importancia.
 
Después de Moscú, tanto el Presidente Xi como el Presidente Putin se encontrarán nuevamente ante la V Cumbre de Líderes de los BRICS que se llevará a cabo en Durban (Sudáfrica) entre el 26 y el 27 de marzo de 2013, donde ambos seguirán consolidando su alianza estratégica bilateral, la cual se traduce en un Mundo que para ellos sea más equilibrado y justo, o en otras palabras, con menor dominio estadounidense.