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domingo, 25 de octubre de 2015

25 de octubre de 2015: Elecciones, Democracia y Observación Internacional


Prof. Mirna Yonis

El domingo 25 de octubre coinciden diversos procesos electorales en tres  subregiones del Continente Americano:

El Caribe, la primera vuelta de elección presidencial combinada con elecciones municipales y locales en Haití. Un segundo paso en un calendario electoral que ha estado marcado por  los problemas de gobernabilidad y por la cuasi estructural crisis humanitaria, así como de una tensa relación bilateral con República Dominicana derivada de la aplicación de políticas migratorias.

Centroamérica, la segunda vuelta de la elección presidencial en Guatemala, país donde aún están latentes los hechos que llevaron a la renuncia de la Vicepresidenta y Presidente de la República y el inicio de un proceso de enjuiciamiento basado en hechos de corrupción.

Sudamérica. Por una parte, las elecciones Presidenciales y Legislativas en Argentina, precedida de un proceso de primarias en el mes de agosto, las cuales significan cambios en lo que se denominó el “Kichnerismo”. Por la otra, los comicios locales en Colombia conducirán a la elección de gobernadores, alcaldes, Diputados, Concejales y Ediles, se  desarrollarán en un contexto de definiciones operativas muy importantes de la Paz Transicional convenida entre el Gobierno y las FARC.

Cada uno de estos comicios es administrado por su respectivo organismo y normativa electoral, con particularidades internas sobre las semánticas discursivas de la Democracia y participación, los tiempos de escrutinio, emisión de boletines y proclamación de ganadores, pero también en el relacionamiento con las Misiones de Observación Electoral (MOEs) particularmente de la Organización de Estados Americanos (OEA).  En tal sentido la complejidad de los procesos domésticos-nacionales y regionales en materia electoral se suman a las ya manifiestas tendencias divergentes y de confrontación acerca de la participación de nuevos mecanismos regionales de observación de los procesos electorales.

La tendencia de acompañamiento ciudadano (Argentina) y acompañamiento electoral (Venezuela) con poca corporeidad institucional en un contexto subregional, necesariamente conducirán a una evaluación  del formato de las MOEs pero igualmente plantea retos para las organizaciones políticas y de la sociedad civil de varios países que se ven “desguarnecidas” de mecanismos nacionales e internacionales garantes de la participación y libertades  democráticas.

En cualquier caso, el desarrollo de cada caso permitirá evaluar los resultados y formular otras apreciaciones de los procesos electorales. Para este domingo 25, observamos una cierta “lógica” en la concentración de la cobertura informativa: primero en Sudamérica, con Argentina y Colombia,  seguido de Centroamérica con Guatemala, pero nuestro “foco” estará sobre la región de El Caribe, es decir sobre Haití.

@mirnayonis

martes, 22 de septiembre de 2015

Lo que dejó Guatemala


Dr. Luis Daniel Álvarez V.

Muchas veces los casos que se presentan en otros países sirven para poder interpretar y extraer ciertas variables que ayudan a precisar la realidad contemporánea con miras a elaborar un examen mucho más adecuado. En este caso, Guatemala  permite comprender múltiples fenómenos que dan de qué hablar y que deben ser tomados en cuenta para hacer un análisis pormenorizado.

El primer punto que debe estudiarse es la renuncia del Ex-Presidente Otto Pérez Molina quien señalado por haber incurrido en hechos de corrupción se apartó de la primera magistratura, luego de ver cómo el Parlamento, por unanimidad (es decir con los votos de su propio partido), le quitaba la inmunidad y observar cómo su entorno, comenzando por la Vicepresidenta Baldetti, era acusado de participar en hechos delictuales.

En este punto debe resaltarse que los poderes del Estado y diversos organismos internacionales presionaron para que Pérez Molina abandonara el gobierno, todo esto enmarcado con la acción de una organizada y constante protesta ciudadana que a través de objetivos muy claros y empleando los caminos democráticos exigió la dimisión del Jefe de Estado.

En medio de una crisis en la que el país amaneció con un Presidente que al culminar el día había dejado el gobierno y fue obligado a pasar la noche en una prisión, le tocaba a la ciudadanía ir a votar a las pocas horas.  No faltaron las voces agoreras que pidieron una abstención en el proceso comicial. Sin embargo, se dio una participación mayor a la que se esperaba y la población consiguió dirimir sus conflictos a través del proceso electoral.

Las elecciones resultaron sumamente reñidas, sobre todo en la pugna por el segundo puesto que otorga el derecho a participar en la segunda vuelta. La lucha entre Sandra Torres y Manuel Baldizón se redujo en algunos momentos a decenas de votos, lo cual evidencia, una vez más, la relevancia que tiene la participación ciudadana en los procesos y lo equivocados que están los que dicen que no importa no votar, pues "un sufragio es insignificante".

Vendrán días complejos para la República centroamericana, pero ha pasado Guatemala a ser un interesante ejemplo de cómo una ciudadanía con criterios definidos, ganas de participar y sentido común puede llevar adelante los cambios por más complejos que estos parezcan siempre y cuando actúe con claridad y orden.

@luisdalvarezva

domingo, 28 de diciembre de 2014

Recordando a Cerezo


Dr. Luis Daniel Álvarez V.

La época navideña y el cambio del año son fechas propicias para reflexionar y vislumbrar cuáles son los cambios pertinentes para que desde el primero de enero se consigan las metas anheladas.

Sin embargo, poco se ha analizado en los últimos años la vida y la obra del Ex-Presidente guatemalteco Vinicio Cerezo Arévalo, quien el pasado 26 de diciembre cumplió 72 años y que gobernó su país entre 1986 y 1991.

Sobre Cerezo puede hablarse de un gobierno muy turbulento en el que tuvo que afrontar violentos atentados y asonadas militares. Sin embargo, logró iniciar la era democrática guatemalteca, cuyo legado se extiende hasta nuestros días, impulsó el proceso de integración centroamericano y fue uno de los artífices de la paz en la región, después de años de cruentos combates y macabras violaciones a los derechos humanos.

Existe además, una vertiente tan interesante de estudiar como su gobierno, en la que conviene comprender cómo en medio de regímenes dictatoriales, sin ningún asomo de institucionalidad y provistos de una crueldad sin límites, pudo alcanzar la Presidencia y convertir a su partido, la Democracia Cristiana, en una referencia.

En primer término Vinicio Cerezo no dudó ningún momento en buscar la vía electoral, llegando incluso a fomentar una alianza con sectores socialdemócratas para poder incidir en la Asamblea Nacional Constituyente que elaboraría la Constitución de 1985. Este ejercicio de búsqueda democrática se complementaba con una denuncia constante ante instancias internacionales y con un planteamiento ideológico y programático que le permitió erigirse como una alternativa.

Es probable que en su momento algunos dijeran que en un país sin garantías, con las instituciones sumidas ante la dictadura y con los factores militares persiguiendo cualquier sombra de disidencia, resultaba absurdo creer en la vía electoral. Sin embargo, Vinicio Cerezo Arévalo demostró que pese a las adversidades, si hay claridad de objetivos, un plan de acción y exigencia de condiciones, entonces el retorno a la democracia es factible.

Publicado originalmente en El Universal

@luisdalvarezva

jueves, 19 de septiembre de 2013

Escenarios de pos-conflicto: errores y recomendaciones

 
Dr. Gustavo Palomares Lerma
 
Las distintas experiencias internacionales en gestión del posconflicto, siendo todas radicalmente diferentes y no comparables —ni tan siquiera como hipótesis— parten de una evidencia que se convierte en axioma: lo fácil es firmar, lo difícil es cumplir.
 
Las dificultades para ejecutar y llevar a cabo los acuerdos en el nuevo escenario propicio de paz no sólo se encuentran en la acomodación de éstos a una realidad diversa, desigual y descentralizada, como es la colombiana, sino también en no cometer errores que provoquen “cierres en falso” que abran espacios a la frustración, al sentimiento de engaño, a la falta de justicia o a la insuficiente reparación.
 
Si revisamos situaciones tan dispares como pueden ser la española, derivada de una guerra civil —sin ser extensible a otra realidad española como la del conflicto vasco—, la de los enfrentamientos sangrientos en Centroamérica, por no hablar de las luchas tribales en el centro de África, los procesos de transición y consolidación democrática en el cono sur latinoamericano o, incluso, la nueva realidad interracial sudafricana; todos estos casos demuestran que, para que no exista vuelta atrás en estos procesos, es fundamental conocer la verdad; no “enterrar” la memoria histórica y resarcir económica y, sobre todo, moralmente a las verdaderas víctimas inocentes. La reconciliación no es posible si las víctimas sienten que existe impunidad.
 
Leyes de víctimas cortas y planes de reinserción mal orientados —origen de bacrim y maras— como ocurrió en Centroamérica; leyes de perdón y “punto final” que suponían claros ejercicios de impunidad —incluso con delitos graves de lesa humanidad— como ocurrió en el cono sur; o incluso, leyes de memoria histórica y de reparación insuficientes, o también amnistías y grandes silencios, como ocurre respectivamente en España y Chile, provocan que estos procesos superadores de la violencia se encuentren condenados a repetirla en sus distintos tipos y formas, reabriendo cada cierto tiempo esas heridas no cerradas.
 
Un error repetido y grave en estos escenarios posteriores a situaciones conflictivas en proceso de transición es la falta de un proceso de legitimación de “abajo arriba” que suponga una apropiación del mismo por parte de la ciudadanía implicada. Es el caso de acuerdos de paz firmados en la mesa de negociación, incluso con proceso constituyente en marcha, con gran despliegue mediático y gran cobertura internacional, que son rechazados electoralmente —como ocurrió en Guatemala— o que no logran una aceptación homogénea dentro de cada una de las filas de los contendientes y que provocan brotes de recrudecimiento de la violencia en escenarios de posconflicto, como ocurrió en el caso de Irlanda del Norte. Es imprescindible crear condiciones sociológicas, simbólicas e, incluso, míticas, capaces de propiciar un imaginario colectivo superador de la violencia, como ocurrió en Sudáfrica. Mandela y su Invictus es un ejemplo de refundación personal y nacional.
 
La pedagogía de la paz es un ejercicio imprescindible para preparar al tejido social en una dura labor de comprensión, aceptación y abandono de la violencia como un elemento de normalidad social. Este ejercicio debe partir de un reconocimiento responsable de los errores cometidos durante el conflicto para desde ahí, plantear nuevos compromisos éticos e, incluso, morales de protagonismo en la paz. Nuevos “pactos” individuales y colectivos transformadores de la violencia y, sobre todo, de las causas que la provocan. En conclusión, crear un nuevo escenario, de verdad; no cambiarlo todo —también la Constitución— para que todo siga igual.