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miércoles, 6 de julio de 2016

Brexit como “caja de Pandora”


Dr. Kenneth Ramírez

El jueves 23 de junio, se realizó el Referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE), donde ganó por estrecho margen la opción del “Brexit” (Britain exit, salida británica). Este resultado tomó por sorpresa a la mayoría de los analistas, los cuales subrayábamos la racionalidad y el talante flemático del pueblo británico. No obstante, en esta ocasión, pesó mucho más el tradicional euroescepticismo británico con una UE que no ha sabido gestionar la crisis económica desde 2008 ni la crisis de refugiados desde 2014, así como la división de la elite británica frente a una Europa cada vez más alemana y la manipulación demagógica del ascendente partido extremista UKIP que supo aprovechar los temores frente a la inmigración tras los ataques terroristas de Paris y Bruselas. Un terremoto geopolítico con epicentro en Londres, pero cuyos efectos alcanzan Bruselas, Berlín, Paris, Washington y el resto del Mundo.

En Londres, no le ha quedado otro remedio a David Cameron que renunciar, al convocar irresponsablemente un referéndum que aunque no es vinculante, ha generado una tormenta. Muchos ciudadanos se han movilizado para solicitar un nuevo referéndum y ya hablan de “Breturn”, pero lo cierto es que será muy difícil revertir los resultados sin afectar la democracia. Por si fuera poco, debido a la expresión territorial de los resultados -donde Inglaterra y Gales votaron mayoritariamente por el Brexit, mientras Escocia e Irlanda del Norte se opusieron-, los independentistas han planteado la necesidad de un nuevo referéndum por la independencia de Escocia y un referéndum por la reunificación de Irlanda.

Por tanto, en caso de no poderse revertir los resultados del referéndum, las incertidumbres que se abren nos llevan a considerar el futuro del Reino Unido por escenarios: 1) Escenario catastrófico “Desunion Jack”, donde el terremoto del Brexit lleva a unas agrias negociaciones entre Londres (que pide fórmula suiza, es decir, firma de una red de acuerdos bilaterales) y Bruselas (que exige fórmula noruega, es decir la incorporación del Reino Unido al Espacio Económico Europeo), las cuales ocasionan la salida británica del mercado único; el comercio bilateral pasa a regirse por las reglas OMC con fuerte impacto económico (-5% a -9% de revisión a la baja del pronóstico de crecimiento del PIB británico, y entre -0,5% y -1% del PIB europeo al 2019); triunfo de los independentistas y fragmentación del Reino Unido dando paso a una Escocia independiente y a una “Gran Irlanda” que buscarán mantenerse en la UE –aunque países como España se opondrán para no alentar a sus propios separatismos-, mientras la “pequeña Inglaterra” trata de reinventarse como centro financiero offshore para el yuan y la OTAN se ve resquebrajada; 2) Escenario intermedio “Espléndido aislamiento”, donde se producen unas duras negociaciones entre Londres y Bruselas que llevan a un acuerdo de asociación entre la UE y el Reino Unido –fórmula canadiense-, lo cual le da acceso favorable al mercado único (-2% revisión del PIB británico y -0,3% del PIB europeo al 2019); derrota de los independentistas; Londres mantiene a flote su economía con recortes del gasto militar e inversiones chinas y rusas, lo cual la llevan a disminuir su compromiso con la OTAN y a evitar involucrarse en conflictos exteriores; 3) Escenario benigno “Entente Cordiale”, se negocia amistosamente y se opta por la fórmula noruega con impactos limitados.

Para la UE, de concretarse el Brexit, se presentan tres escenarios: 1) Escenario catastrófico “Fragmentación europea”, donde a pesar de negociar duramente con Londres, los partidos extremistas y euroescépticos generan una oleada de consultas en Francia (Frexit), Holanda (Nexit), Austria (Auxit), Hungría (Hexit), etc, con resultados dispares; la UE queda al filo de la desintegración; resquebrajamiento de la OTAN, “desglobalización” y auge del proteccionismo; 2) Escenario intermedio “Europa à la carte”, donde se reforma el Tratado de Lisboa a la baja como baza para derrotar a los partidos extremistas, liberalizando las economías, renacionalizando algunas políticas -como las migratorias- y recurriendo a la metodología de la “cooperación reforzada”, dando como resultado una UE debilitada e introspectiva como un actor más en una Europa multipolar; Francia mantiene su compromiso con la OTAN y Alemania aumenta sus vínculos con Rusia y China; y 3) Un escenario benigno “Europa federal”, donde la salida británica coloca a Berlín al timón y profundiza la unidad europea en materia fiscal, financiera, energética, defensa, e incluso en lo político.

El resto del Mundo sentirá impactos en función de los distintos escenarios vistos, que pueden redundar en un declive más acentuado de la hegemonía de EEUU y una peligrosa recaída de la economía mundial.

En Venezuela, sentiremos impactos indirectos por varias vías: 1) Un debilitamiento severo del Reino Unido favorece nuestro reclamo del Esequibo, al ser clave en las alianzas de Guyana; 2) Un debilitamiento severo de la Unión Europea, supone un golpe al modelo de integración más admirado en América Latina; 3) Probable estancamiento de las negociaciones UE-MERCOSUR, al menos hasta 2019 (aunque Venezuela no se ha sumado a estas negociaciones, se apostaba por este acuerdo para relanzar el MERCOSUR); 4) Un menor crecimiento económico mundial puede afectar los precios del petróleo. Respecto a esto último, el Departamento de Energía de EEUU señaló que el Brexit ha añadido incertidumbre sobre el tan vitoreado rebalance gradual del mercado petrolero; Goldman Sachs ha descartado impactos significativos; mientras Barclays ha corregido a la baja sus proyecciones de demanda para 2016 y 2017 en 100 mil barriles diarios, reduciendo sus pronósticos de precios en 3 $/Bl (ubicando el precio promedio del Brent en 44 $/Bl en 2016 y 57 $/Bl en 2017). Como vemos, en Londres han abierto la “caja de Pandora” geopolítica. ¿Y usted qué opina?

@kenopina

domingo, 3 de julio de 2016

Brexit, las relaciones internacionales y Venezuela


Prof. Eloy Torres
El pasado miércoles 29 de junio de 2016, el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) realizó una mesa redonda para discutir las consecuencias del Brexit. Fue un éxito. Lo confirmó la muy seria presencia de expertos quienes hicieron un alto a sus compromisos personales y se lanzaron al ruedo para demostrarcon sus opiniones que la velocidad de los acontecimientos no podía ser un impedimento para analizar el tema. Ciertamente, el caso del Brexit aún reserva elementos a descifrar. No todo está escrito. Mientras, la desgracia crece. Había que hacer algo y el COVRI lo hizo. El Dr. Kenneth Ramírez, Presidente de éste, luego de la reunión, palabras más, palabras menos, comentó en términos llenos de asombro y regocijo: “parecíamos a los músicos del Titanic; tocamos una bella melodía, mientras el barco se hunde”. Esto viene a cuento, pues el Mundo observa con una pasmosa tranquilidad el desarrollo de un desastre que se avecina y éste, no hace nada.
El Brexit tiene implicaciones lúdicas muy interesantes. Es una jugada que resume la tesis de Hegel, sobre la astucia de la razón. La Unión Europea (UE) confirmó que la racionalidad es el arma o el instrumento con el que interpretamos la historia, pero, ésta no prestó atención a los hechos. La UE no observó que el Brexit pudiera ser uno de esos “hechos” señalado por Hegel; lo decimos para poder comprender el proceso racional de la historia, en este caso de la UE. Hay siempre que ponderar la posibilidad que las cosas no tienen el resultado deseado por los actores en las relaciones internacionales. Siempre surge un ocurrente jugador que descuadra el juego. El Brexit pintaba como el punto débil de la UE y se confirmó: el Brexit está aquí.
No fue suficiente la dogmática visión según la cual la UE expresaba la racionalidad y su existencia articulaba cabalmente los deseos de sus miembros. Europa sin la UE no existe, pues sólo en ella se puede conciliar la individualidad de cada Estado y los elementos universales de la UE. Esto, se pensaba dogmáticamente y ocurrió lo que sentenciase, en alguna ocasión, Cheo Feliciano: “de cualquier malla, sale un ratón”. Pues, el Brexit descuadró el juego y sus consecuencias son impredecibles.
Gran Bretaña, como conglomerado de naciones expresa, la condición de ser un Estado insular. Por lo que no es difícil extender esa condición a otros Estados de nuestro hemisferio que tienen una situación geográfica similar, y no me refiero a las viejas colonias caribeñas, que también, sino a las de origen español, como es el caso de Cuba. Ella ejerce una política exterior muy distante de los Estados continentales. Está el caso absurdo de Venezuela que ha estado hablando durante un poco más de 17 años sobre una supuesta conjunción fraternal con Cuba. Bien lejos, dirían los cubanos. El caso es que la UE jamás debió contar con la anuencia de la pérfida Albión, como llamaban a Gran Bretaña, durante el siglo XIX. En primer lugar, nunca se asoció a la unión monetaria y al mecanismo migratorio de Schengen, luego su población siempre observó- desde la perspectiva económica y política- con suspicacias su integración real a la Unión europea. Más allá de los elementos formales que siempre han diferenciado a Gran Bretaña de la Europa continental, entre ellos, los geográficos; ella está más asociada a los EEUU que al continente europeo. Ella es axiológicamente hablando, mitad europea, mitad estadounidense y el  Atlantismo es su máxima expresión. 
Ciertamente la Gran Bretaña nunca ha estado verdaderamente inserta en la UE, por lo que, entonces, ella no se marcha; simplemente se consuma un hecho. Las implicaciones, como todas aquellas que afectan las relaciones internacionales, se observarán y ya los estamos haciendo. La pasada y reciente, como señalada Mesa Redonda del COVRI, lo confirma. Algunos analistas consideran que no deben verse, en términos catastróficos, los resultados de ese referéndum; entre ellos este escribidor. La UE no observa riesgos de disolución, por ahora. Lo que si es cierto es que este resultado obliga a repensar en términos, también lúdicos, a jugar con otras reglas de juego. Para ello se requiere de una visión realista de estas relaciones internacionales del siglo XXI.
Alemania y Francia no deben temer. La primera, es de hecho la UE; en tanto que la segunda se beneficia de una importancia estratégica muy grande. Los países más pequeños, con serios problemas económicos se amparan en esta realidad que les socorre y que aceptan ser socorridos por la UE. Por ejemplo, Grecia, la díscola y eternamente dionisíaca, busca navegar entre dos aguas: la de su condición de ser una nación históricamente hablando europea y la que se nutre de populismo por esa condición histórica. Hoy Tsipras ha actuado, más con el cerebro que con el fatuo recuerdo del pasado. Asumió como suyo lo que diría el filósofo del tiempo, el pensador mexicano Doménico Cieri Estrada: “Trae el pasado, sólo para construir”.
La UE se podría redefinir sobre la base de una nueva realidad. Sus vulnerabilidades le ofrecen campo para fortalecerse. Escocia, Suecia e Irlanda, con sus problemas permanecerían. Europa encontraría un escenario para revitalizarse. Lo que es posible es el declive de la Commonwealth. Me permito repetir a mi buen amigo, el Dr. Kenneth Ramírez, quien adelantó una tesis en términos muy coloquiales: “El asunto del Brexit, beneficiaría a Venezuela en su tensión con Guyana”. Ese contencioso, agrego yo, mostraría un elemento dinamizador favorable para nuestro país, pero (como siempre esa conjunción adversativa) necesitamos una política exterior acorde con estas circunstancias. Se requiere de inteligencia, audacia, decisión y sobre todo de una política exterior que no tenemos. Hoy lo que exhibimos es una desfachatada postura defensiva,en términos muy agresivos, alejados de lo que verdaderamente Venezuela requiere.
La actual política exterior venezolana y su diplomacia apuntan su accionar a proteger el adefesio chavista- madurista institucionalizado, y en mala hora en el país, desde hace 17 años. El gobierno desesperado resguarda su gestión arrinconada en el Hemisferio. Éste, no atina a comprender que el mundo cambia y que el petróleo ya no es una carta para jugar duro. Ellos deberían estudiar los imponderables de los que hablaba Hegel a la hora de explicar la astucia de la razón y la racionalidad de la historia. Deben comprender que su proyecto chavista- madurista ha fracasado, justamente por estar fuera de la historia y por no ponderar que las relaciones internacionales no son un juego para improvisados enfermos de dogmatismo trasnochado. Aprendan lo que el Brexit indica.

@eloicito

El Brexit: un error histórico y costoso



Embajador (r) Luis Xavier Grisanti

La Unión Europea ha aportado al Mundo dos conquistas esenciales para el progreso de la humanidad: casi siete décadas de paz en Europa y el modelo de integración económica y cooperación política más avanzado de la historia, preservando la unidad nacional y la diversidad de los países miembros conforme a valores universales de libertad, democracia, derechos humanos y economía social de mercado.

La Unión Europea ha sido un triunfo de la solidaridad y la fraternidad frente a los nacionalismos extremos que causaron la II Guerra Mundial. El surgimiento del supranacionalismo comunitario sobre los nacionalismos exacerbados es un avance civilizatorio. Estos logros quedan en entredicho con la decisión mayoritaria (51,9% vs. 48,1%) de los británicos (mas no de los escoceses ni de los irlandeses del norte) de retirarse de la Unión Europea.

No es de poca monta que 28 naciones soberanas con más de 20 idiomas diferentes hayan alcanzado un mercado único, sustentado en la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales. No es tampoco insignificante que la Comunidad Europea haya logrado una Unión Económica y Monetaria en 18 de sus países miembros, adoptando el euro como moneda única y delegando la política monetaria en un banco central supranacional (el MERCOSUR y la Comunidad Andina, por ejemplo, no han pasado de la fase más primaria de integración: zona de libre comercio y unión aduanera; a todas luces perforadas).

Los beneficios de la integración económica no son puestos en duda por ningún estadista ni economista serio en el Mundo: empleo, crecimiento, inversión, comercio, productividad, eficiencia, solidaridad, bienestar, ingresos, prosperidad, desarrollo. Sólo los demagogos populistas y la ultraderecha xenófoba cuestionan las ventajas de la integración.

Los electores británicos, aupados por políticos irresponsables, le han propinado un grave daño de consecuencias todavía impredecibles a Europa y a la economía mundial; pero principalmente al propio Reino Unido, que depende en casi un 50% de sus exportaciones a la Unión Europea y el grueso de sus inversiones extranjeras en capital fijo proviene de las naciones que integran el ente comunitario.

La UE es el bloque económico más grande e integrado del Mundo, con un producto interno bruto (PIB) comunitario de US$ 16,2 billones (2015; FMI). Si bien el Reino Unido es la quinta economía del planeta (US$ 2,8 billones, 2015), su PIB es 3,9% del total mundial. Los ingleses muchas veces olvidan que la Reina Victoria, tan ponderosa en el siglo XIX como Carlos V en el XVI, está muerta y enterrada. En el siglo XXI, el Mundo profundizará su globalización en medio de la vertiginosa III y IV Revolución Industrial, con sus maravillosas innovaciones científicas y tecnológicas.

La UE ha celebrado tratados de asociación, cooperación y libre comercio con 32 países y comunidades del mundo, desde Ucrania, Corea del Sur, Egipto y la Autoridad Palestina, a México, Chile, Perú y Colombia, y desde Israel, Suráfrica, Madagascar e Irak, al Mercado Común Centroamericano y CARICOM. Además, ha suscrito uniones aduaneras con Turquía, San Merino y Andorra.

La Unión Europea negocia con Estados Unidos la creación de la zona de libre comercio más grande del Mundo (The Trasatlantic Trade and Investment Parnership / TTIP), en la cual participarían cerca de 850 millones de personas. El Presidente Barack Obama advirtió antes del referéndum que la negociación de su país es con la Unión Europea, no con Estados individuales.

¿Piensan los ultranacionalistas ingleses que Gran Bretaña puede negociar por si sola 32 tratados de asociación más los que están en proceso? ¿Cómo y cuándo? Al salirse de la UE, el Reino Unido quedaría en un limbo jurídico y económico pues perdería los beneficios de los acuerdos de asociación suscritos por la Europa comunitaria.

La Comisión Europea estima que al concretarse los tratados de asociación, inversión y libre comercio actualmente en negociación, se crearían 2,2 millones de nuevos empleos y el PIB comunitario aumentaría 2,2% (275 mil millones de euros, equivalente al PIB de Austria o Dinamarca).

A corto plazo, los economistas alertan no sólo sobre una posible recesión en Gran Bretaña, sino sobre repercusiones más profundas como la pérdida de inversiones extranjeras y de empleos permanentes. A largo plazo, la economía mundial, Europa y el Reino Unido crecerán menos, crearán menos empleos y disminuirán sus ingresos, incrementando las tensiones sociales que de ello se derivan. Y ni hablemos de las repercusiones políticas, la principal de las cuales es el replanteamiento de la independencia de Escocia e Irlanda del Norte.

El telón de fondo de la errónea decisión británica radica en la pretensión de detener o restringir a los migrantes, de los cuales el Reino Unido se ha beneficiado, como apunta la prestigiosa revista The Economist. Los demagogos pretenden mantener las ventajas del mercado único europeo y a su vez restringir la inmigración.

Noruega no es miembro de la UE; pero se beneficia del mercado único porque permite la libre circulación de personas. El Reino Unido no podrá mantener las ventajas económicas de la Unión Europea sin permitir la libre circulación. Una Inglaterra aislada económicamente de Europa y del Mundo no beneficia a nadie, y mucho menos a los propios ingleses.


@lxgrisanti

miércoles, 31 de julio de 2013

China ¿el fin del sueño?



Marianela Fernández
China es otra desde su apertura económica. Han sido 30 años de crecimiento económico –10% anual entre 1980 y 2010- basado en exportaciones dinámicas, gracias a los bajos salarios y a una política monetaria que se ha centrado en mantener el renminbi subvaluado. La cereza del pastel fue cuando en 2008, China superó a Japón y pasó a ser la segunda economía del Mundo según su PIB nominal, demostrando lo competitiva que se había hecho su economía.
 
Una vez que China comenzó a hacerse sentir cada vez más por su rápido crecimiento en la década de 2000, se termina de consolidar como destino de grandes cantidades de inversión extranjera. La crisis económica mundial que hundió en la recesión a EEUU y Europa en 2008, apenas bajó levemente los números de crecimiento económico chino que fue debidamente estimulado con gasto público. Esto, sin embargo, se ha probado transitorio, pues la economía china poco a poco ha ido creciendo a menos velocidad, llegando incluso a 7,8% en 2012, la primera vez que China pone su crecimiento por debajo de 10% en décadas, situación la cual se atenuó y salió de la palestra temporalmente debido a la elección de las nuevas autoridades del Partido Comunista Chino (PCCh) celebradas el año pasado, las cuales dieron cierta tranquilidad sobre el futuro del país.

No obstante, los dos trimestres de 2013 han mantenido la tendencia de desaceleración, con un crecimiento de 7,7% y 7,5% respectivamente, y los reflectores se han posado sobre este asunto. Aunque el gobierno chino ha tratado de mantener la mayor cantidad de tiempo posible una sensación de estabilidad y confianza, se ha abierto paso el debate –recurrente cada ciertos años- en círculos académicos, políticos y económicos sobre un posible descalabro de China, y un cambio concomitante en la dinámica de la economía global. Los signos de esta crisis son cada vez más notorios, y el modelo económico que impulsó las tres décadas de increíble crecimiento chino puede estar llegando a su límite.
Esta realidad china se hizo más notoria cuando hace tres meses los inversionistas estaban apostando a que las autoridades chinas nuevamente inyectarían dinero a la economía para estimular el crecimiento, lo que sucedió fue que los mercados se han quedado esperando, y han “aceptado” el hecho que el crecimiento más lento será su nueva realidad; por otra parte hacen ruido las cifras que han dado a conocer Goldman Sachs, New York Times y Barron’s, en las cuales se estima que el crecimiento chino para 2013 sería del 7,4%, lo cual es una cifra más modesta que el pronóstico inicial y creando la sensación de encontrarnos al borde de un cambio importante.
Otro elemento a considerar, percibido por muchos, y en realidad un secreto a voces, es que las mismas cifras de crecimiento, se consideren malas o no, distan mucho de la realidad, y es que el gobierno de Beijing lleva tiempo maquillándolas, lo cual no es sorprendente considerando lo grande que es el país asiático y su igualmente enorme población, lo cual de todas formas haría en extremo complicado conseguir cifras certeras cada año aún si se intentara hacerlo, y vale recalcar que el gobierno chino dista mucho de tratar de recabar estas cifras exhaustivamente.
Por otra parte, China ha buscado sostener su crecimiento con políticas que más temprano que tarde podrían causar un estallido interno, como son los bajos salarios que le permitieron que ganara una enorme competitividad en sus exportaciones y a la vez atrajera inversión; esto no aguantará mucho tiempo porque es imposible mantener ese diferencial de salarios debido a que Beijing está en una guerra eterna contra el desempleo, que es catalizador de estallidos sociales, una de las situaciones que menos le agradan al gobierno del PCCh. Incluso se puede considerar paradójico que un Estado dependa de salarios bajos para ser competitivo pero que a su vez tenga políticas de reducción de la pobreza, las cuales necesariamente llevan a aumentos salariales sea directa o indirectamente.
Por otro lado, los préstamos bancarios son utilizados por China para construir infraestructura masiva, propiedades comerciales y residenciales, cosa que también crea la sensación de estabilidad, pero que con el tiempo igualmente se ha mostrado dañino, porque hace crecer artificialmente a la economía, lo cual no genera aumento de la productividad ni retorno de lo invertido, y que más aún, puede acarrear costos a mediano y largo plazo, por no hablar de una burbuja inmobiliaria. Más aún, muchas empresas chinas se han vuelto cada vez menos rentables, han aumentado sus costos de producción generando inevitablemente una inflación tangible, además de que se manejan gracias a los créditos y la inyección de capital, esto para mantener la economía en marcha y no generar desempleo. La estrategia de los dirigentes chinos ha sido buscar estimular la economía para hacerla depender más del consumo interno que de las exportaciones y las inversiones extranjeras, pero esto se hace difícil ya que existen 900 millones de personas en la pobreza. Esto lleva a un callejón sin salida en el cual sólo es posible seguir subsidiando a empresas ineficientes para mantener a la población ocupada y conservar niveles mínimos de consumo y producción.
De esta manera los chinos están entre la espada y la pared, si continúan los préstamos hacia las empresas, crecerá cada vez más la inflación lo que aumenta los costos y más allá de reducir el poder de consumo interno, los hace menos competitivos a la hora de querer exportar, lo cual se suma que Europa y EEUU han retomado este año las largamente postergadas conversaciones para alcanzar un Tratado Trasatlántico de Libre Comercio (por sus siglas en inglés, TAFTA), lo cual podría afectar negativamente las exportaciones chinas a ambos lados del Atlántico.
Mientras los chinos no consigan quitarle peso a las exportaciones y desarrollar un mercado interno más fuerte pero sin restar tanta competitividad, la caída será constante, y un efecto secundario de toda esta situación se puede llegar a sentir en nuestra región, en las cuales existen posibilidades de que las inversiones chinas si bien no cesen ni disminuyan considerablemente, si se vean afectadas de forma negativa, especialmente en países como Perú, Chile o Brasil donde China es un socio primordial. Además, podría disminuir la demanda china de materias primas latinoamericanas, lo cual ha sido un factor esencial para la década de prosperidad que ha experimentado en la región.
Desde las altas esferas del poder en China, se ha querido detener a como dé lugar lo que parece estar por suceder, pero quieren una solución que no afecte el statu quo. Este ha sido el espíritu del 12° Plan Quinquenal de 2011, que apuesta por rebalancear la economía mediante el estímulo al consumo interno y el crecimiento del sector servicios que además de ser un gran empleador, ha mostrado un excelente desempeño en los últimos años  –creciendo en los dos primeros trimestres de 2013 en 8,3%, por encima del 7,6% del sector manufacturero y construcción. Además, el nuevo Presidente Xi Jinping ha puesto énfasis en el combate a la corrupción.
Sin embargo, debe entenderse que no existe una solución que no suponga ciertos sacrificios y cambios en el sistema existente, lo cual necesariamente devendrá en cambios, así sean sutiles, en muchas de las actitudes y comportamientos de Beijing.
China no dejará de ser una superpotencia de la noche a la mañana por atravesar una crisis a nivel económico, sin embargo, y por cómo van las cosas, perderá la hiper-competitividad que la había caracterizado y su crecimiento económico se estabilizará en números más modestos –alrededor de 7%- en los próximos años. Por ello, China tendrá que buscar nuevas y más innovadoras estrategias para mantener su vigencia como la superpotencia emergente en el sistema internacional, además de seguir mostrándose sólida para no minar más profundamente la imagen que hasta hace poco daba al Mundo.

viernes, 8 de junio de 2012

La banca española y las perspectivas de la Eurozona

Prof. Angel Castillo Siri

La voluntad política de los líderes del Euro afronta cada vez mayores pruebas. Desde las elecciones en Francia y en Grecia ocurridas hace un mes, la cotización frente al dólar cayó del nivel de 1,30 USD/EUR a un nivel de 1,24 USD/EUR, cerca de un 5% menos. España, sin embargo, es el centro de las preocupaciones de la Eurozona debido a la posible crisis bancaria que se viene gestando en los últimos meses y cuya señal de alarma fue la nacionalización y rescate de Bankia, principal banco del mercado doméstico, a principios de mayo.
Los problemas de Bankia se relacionan a su exposición a hipotecas y activos del sector inmobiliario, que representaba en España casi la sexta parte del PIB antes de la crisis. Las pérdidas de este año, cifradas en cerca de EUR 3.500 millones y las segundas en la historia de España, llevaron a que el gobierno inyectara hasta EUR 19.000 millones del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Los temores de una crisis financiera son elevados, y el gobierno declara, como es de esperarse, que el problema se limita a solo determinadas entidades. El 11 de junio el FMI emitirá un informe que dará mayores luces sobre el contagio de la crisis dentro del sistema financiero.
A diferencia de la crisis de 2008, cuando España presentaba un superávit fiscal de 1,9% del PIB en sus resultados del año anterior, el gobierno no tendrá capacidad para financiar un plan de rescate masivo. Por ello, España ya avisora, a su pesar, recurrir a la Unión Europea para obtener financiamiento del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). La propuesta, sin embargo, plantea que los fondos sean dirigidos directamente a la banca a través del FROB, no al gobierno, para evitar así atarse a las condiciones de equilibrio macroeconómico para obtener los recursos.
El problema es que parece inevitable una crisis financiera de cierta magnitud en España en pocos meses: solo durante el primer trimestre del año el Banco de España registró una salida de EUR 97.000 millones. Eso equivale al déficit fiscal del año 2010, cuando este indicador se ubicaba en -9,2% del PIB de ese año. La situación actual refuerza esta tendencia, acompañada del aumento de la prima de riesgo del país que se acerca ya al 7% y el reto es evitar que los fondos de rescate se vayan tan rápidamente como entraron.
Una crisis financiera en estas condiciones puede llevar a un “corralito” español, lo cual significa, de facto, una moratoria como la que se ha tratado de evitar en Grecia por los últimos dos años. También este era el temor respecto a Francia en el otoño pasado cuando la calificación de los principales bancos franceses fue reducida por las agencias calificadoras debido a que sus activos estaban contaminados por bonos griegos de alto riesgo, solo que la crisis española es causada por el deterioro de los propios activos y de los negocios de la banca y por la salida masiva de capitales, aumentando el riesgo de insolvencia.
España es la cuarta economía de la Eurozona, representando un 11% del PIB, por lo que las necesidades de financiamiento son sustancialmente mayores que las de Grecia. Solicitar fondos del FEEF implicará nuevas condiciones además de las medidas de austeridad aplicadas por el gobierno de Rajoy, lo que incrementará el descontento y la inestabilidad política. El manejo de la crisis tendrá reflejo en Italia, la tercera economía de la zona, en condiciones parecida a la española e incidirá en el comercio y la producción, exacerbando la crisis.
Si Alemania persiste en el sostenimiento del euro, como hasta ahora, veremos en pocas semanas la aprobación de un plan de rescate a la medida para la banca española luego de precisar las instituciones afectadas, incluyendo reformas en la estructura del sistema financiero a través de fusiones y adquisiciones. Paralelamente, se tratará de corregir otra de las debilidades institucionales del euro a semejanza del propio FEEF y del Pacto Fiscal, generando un mecanismo europeo para la estabilidad bancaria y reforzando la supervisión de los órganos de la UE sobre el sistema financiero, con planes de ayuda preestablecidos. El efecto esperado sería recuperar la confianza en el sistema financiero español y frenar la salida de capitales en un par de meses, con repercusiones positivas en Italia que permitan a Europa concentrarse nuevamente en la situación de Grecia.

martes, 1 de mayo de 2012

Recaída a dos niveles: La nueva recesión europea y la fortaleza de Alemania

Prof. Angel Castillo Siri


Los temores de que Europa cayera en una double-dip recession parecen empezar a materializarse con el anuncio de que España decreció 0,3% en el primer trimestre de 2012, siendo el segundo trimestre de caída y entrando oficialmente en recesión. Se teme que otros países de la Eurozona como Holanda e Italia tengan un desempeño similar pues ya en el cuarto trimestre de 2011 su PIB se redujo en 0,2% y 0,4% respectivamente. Sumado a Portugal, Grecia, Eslovenia y Chipre, que ya están en recesión, podríamos tener a 7 países con decrecimiento económico de los 17 que conforman la Eurozona.
 
¿Cuáles son las implicaciones para la Eurozona? La recesión observada en 2009 fue mucho más dramática, ya que ninguno de los 17 integrantes de la Eurozona escapó a la recesión. Incluso Alemania tuvo una caída de 5,1%. Los gobiernos europeos apostaron a elevar el gasto público de un 47% del PIB a un 51% entre 2008 y 2009, y a endeudarse para evitar una recesión profunda, lo cual deterioró el déficit fiscal que pasó de -2,1% en 2008 a -6,4% en 2009. La deuda de la Zona Euro pasó a representar el 79,9% del PIB en 2009, casi 10 puntos porcentuales más que el año anterior.
 
Si consideramos el peso económico de los países en recesión o a punto de entrar en ella, debemos recordar que 5 de los 17 países representan el 83% de la economía de la Eurozona. Estos países son Alemania (27%), Francia (21,1%), Italia (17%), España (11,5%) y Holanda (6,4%). Los 3 últimos se ven afectados por el actual decrecimiento, lo cual genera mayor preocupación en los mercados financieros. Por ejemplo, España ha sufrido una salida de capitales de 128.000 millones de EUR en el último año, debido a la venta de títulos públicos por parte de inversionistas tanto nacionales como extranjeros. Esto implica un enorme problema de financiamiento para el país, cuya deuda pasó de 436.984 millones de EUR en 2008 (40,2% del PIB) a 734.961 millones en 2011 (68,5% del PIB). La calificación de sus títulos valores públicos fue reducida por Standard & Poor’s desde A a BBB+ el pasado 26 de abril siguiendo este deterioro financiero.
 
Una recesión en estos países similar en términos porcentuales a la de 2009 (-4,3% para la Eurozona) podría ser un duro golpe para la estabilidad del proyecto de la moneda común. El éxito de los planes de austeridad aplicados en los PIGS+N es reducir el déficit fiscal pero minimizando la recesión. La economía griega cayó 6,9% en 2011, pero la de Portugal solo se redujo en 1,6%. Ya no existe capacidad financiera para que los gobiernos dupliquen el déficit fiscal, emitan más deuda y posterguen los ajustes necesarios en sus economías.
 
En caso de una recesión pronunciada, nuevamente será Alemania quien decidirá si mantiene el proyecto del Euro a flote. En 2011 logró reducir del déficit fiscal de -4,3% a solo -1% (el monto cayó de -105.860 millones de EUR a solo -25.800 millones en un año), así como la deuda pública de un 83% a un 81,2% del PIB. Francia, por su parte, mantiene un déficit fiscal de -5,2% y una deuda de 85,2% (esa es la base de partida para el programa de gastos de Hollande). Solo Alemania tendría la sostenibilidad financiera para reforzar su crecimiento a través del gasto público, no Francia, y estimular importaciones desde la Eurozona para revitalizar sus economías e incluso financiar nuevos préstamos a países en crisis. Y dado que las próximas elecciones federales en Alemania se realizaran en septiembre de 2013, el gobierno de Merkel podría contar con tiempo para actuar más agresivamente en rescatar al Euro.

martes, 24 de abril de 2012

Austeridad vs. Expansión: Hollande y la fragilidad del Euro

Prof. Angel Castillo Siri
 
La primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, celebradas el pasado domingo 21 de abril, mostró el desgaste político de Nicolás Sarkozy, quien obtuvo 27,1% de los votos frente al 28,6% de François Hollande, luego de 3 años de crisis en Europa. Posiblemente los resultados de las elecciones puedan vincularse con la magnitud de la crisis en sus respectivos países: en España, con un desempleo del 20%, Zapatero fue claramente derrotado por Rajoy quien inmediatamente empezó a materializar la austeridad para evitar caer en el abismo de la deuda; en Francia, que resistió bastante bien la crisis en términos de desempleo aunque elevó sustancialmente su nivel de deuda al pasar de 65% del PIB en2008 a85% en 2011, los resultados son mucho más cerrados. No parece que exista preferencia por una ideología en particular, sino que por el contrario, se aplica el voto castigo y se demuestra el desencanto con la gestión.
 
Francia aun no ha aplicado ajustes que se asemejen a los programas de Grecia, Italia o España. Aun puede darse el lujo de no hacerlo. Sarkozy ha tratado de mantener una economía que al menos crezca (1,5% en 2010 y 1,7% en 2011) y que apuesta a una Zona Euro recuperada, siendo esencial su cooperación conla Canciller AngelaMerkel tanto en los planes de rescate de para Grecia como en la negociación del Pacto Fiscal dela UE. Lasegunda economía dela UEtampoco puede permitir que su sistema financiero sufra con un default griego, pues la tenencia de bonos de este país ha contaminado a los principales bancos franceses (PNB Paribas, Crédit Agricole, Société Générale) cuya calificación crediticia fue reducida el año pasado, causando temores de una nueva crisis financiera en Europa que desencadenara una nueva recesión. Debe conseguir tiempo para que sus bancos saneen sus activos.
 
Hollande está capitalizando el efecto demostración de las políticas de austeridad aplicadas enla UEen cuanto a recortes sociales y pérdida de beneficios laborales proponiendo la fórmula opuesta: incrementar para 2017 el gasto público en 20.000 de Euros, crear 60.000 puestos de enseñanza y 150.000 trabajos subsidiados para los jóvenes. Su lógica recuerda al multiplicador keynesiano. El Estado impulsará a la economía, generará crecimiento y con ello logrará aumentar la recaudación, reduciendo el déficit fiscal a través de una expansión a largo plazo.
 
El problema radica en que la estabilidad el Euro es un asunto de corto plazo. El disenso entre la visión francesa, centrado en lo local y en lapsos de tiempo más cortos, y la alemana, que busca una Europa unida para enfrentar los cambios geopolíticos por venir, puede debilitar aun mas la confianza en la moneda única, sobre todo cuando Hollande propone en este campo renegociar el Pacto Fiscal acordado en enero pasado. De allí el abierto apoyo de Merkel a Sarkozy durante este proceso electoral.
 
La gran incógnita durante un eventual gobierno de Hollande es que la eficiencia y efectividad del gasto que fundamenta su propuesta de gobierno tendrá que ser muy elevada para lograr los objetivos propuestos. El efecto multiplicador deseado puede ser significativo en los primeros años, pero será difícil de mantener hasta 2017, lo que avizoraría una Francia con bajo crecimiento y alta deuda luego de una recuperación inicial. Esto prolongaría los problemas del Euro más allá del umbral de 2013 fijado como año meta para la estabilización.
 
Falta ver si Hollande gana la segunda vuelta y si, una vez en la Presidencia, se demuestra que su discurso era exagerado por las necesidades del momento electoral. A semejanza de Lula en 2003, la dinámica de la política interna y de la presión externa haría prever un gobierno más moderado del que se propone para impactar a los votantes.

miércoles, 4 de abril de 2012

Los ajustes en la Zona Euro desde la perspectiva del Bundesbank

Prof. Angel Castillo Siri

La crisis económica en la Eurozona obligó a una revisión general del Pacto de Estabilidad de 1997 y de los mecanismos para garantizar la viabilidad de la moneda común. La filosofía predominante, basada en criterios de convergencia guías sin capacidad de sanción para los países que los incumpliesen y la supuesta disciplina que generaría la ausencia de fondos y mecanismos de rescate, demostró no ser suficiente en medio de la recesión iniciada en 2008. Son necesarios dos tipos de ajuste para atacar las raíces del problema: el déficit en cuenta corriente y la deuda pública.
 
El primer problema es el más difícil de resolver. Una unión monetaria implica la desaparición del tipo de cambio entre sus integrantes, por lo que los ajustes recaen directamente sobre el nivel de precios, los salarios y la productividad. No es posible devaluar para frenar las importaciones: si el vecino ofrece mejores precios, crecerán las compras del exterior. Jens Weidmann, presidente del Bundesbank, abordó este problema recientemente en una conferencia en Londres. Existen argumentos de que los países con superávit hagan esfuerzos para reducirlos a través de políticas de demanda interna y con ello ayudar a los países deficitarios. Esto es un pedido para que Alemania, el país más poblado pero también el más competitivo, propicie exportaciones de los PIGS a su territorio incrementando, por ejemplo, los costos laborales a la par de su vecinos.
 
Weidmann hace una clara distinción entre el ajuste y su costo. El ajuste implica tomar las medidas necesarias para ser más competitivos y lograr una mejor inserción internacional. Es un proceso largo y costoso, pero necesario. Los países deficitarios lo son porque tienen poco que ofrecer al resto de la Eurozona, lo cual se proyecta también en los respectivos balances comerciales con terceros. El costo, sin embargo, puede compartirse. Desde el Bundesbank, los paquetes de ayuda financiados por la UE son vistos como una forma de redirigir los superávits con el fin de facilitar el ajuste, y lo que debe reformarse son las políticas de boom del crédito interno que impulsaron el consumo más no la competitividad. Esto a su vez se vincula con el ajuste fiscal y la necesidad de reducir el endeudamiento, no solo renegociar sus plazos.
 
En tal sentido, las reformas institucionales de los últimos años sirven fundamentalmente para ganar tiempo y dar la oportunidad a los PIGS de acelerar sus reformas, lo cual es una clara señal de la intención de mantener a todos los integrantes de la Eurozona como miembros. Por ello, una eventual reducción de miembros podría ocurrir a fines del 2013 de no concretarse las metas trazadas en los compromisos para optar a los paquetes de ayuda, en particular, mejoras en los saldos de cuenta corriente y los niveles de deuda y de déficit fiscal.