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martes, 2 de agosto de 2016

China en el COVRI


Prof. Eloy Torres

Recientemente el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) realizó un curso sobre ese milenario país. La estructura del curso abarcó elementos de su historia, cultura y civilización, economía y geopolítica. El temario organizado, y dictado, por los profesores Kenneth Ramírez y Eloy Torres, buscó navegar por los diversos, como polémicos momentos que conforman a la China de hoy.

Se trató sobre los aspectos fundamentales: ¿Qué es China?, luego,  las guerras del  opio y su efecto en la mentalidad china para explicar su actual realidad, los modelos enfrentados: el nacionalista de Chiang Kai-shek y el comunista de Mao Tse Tung. El triunfo de este último y su posterior enfrentamiento con la URSS. El difícil camino para las reformas en el comunismo chino y los liderazgos tras la muerte de Mao TseTung: desde Deng Xiaoping hasta Xi Jinping, el petróleo como elemento estratégico y las materias primas, el “sueño chino” y el “socialismo de mercado”; la política exterior y su diplomacia; la incorporación a la ONU y sus relaciones con los EEUU. La visita de Kissinger y Nixon a China y sus consecuencias para la guerra de Vietnam: el ascenso al rango de gran potencia; su gran estrategia y la nueva ruta de la seda; sus relaciones con América Latina en general y con Venezuela en particular.

Hay que tomar en consideración que este curso fue un esfuerzo del COVRI para actualizar su agenda epistemológica en el sentido de ser fieles a su filosofía central: ser un instrumento para la reflexión. Vale decir, un eje que combine los elementos académicos, políticos y burocráticos (profesionales del oficio diplomático) a fin de producir una creciente síntesis que ayude a la aproximación a los temas que agendan al Mundo. Hoy China es una realidad y más que eso es, la gran potencia del siglo XXI: por lo menos ella muestra esas intenciones. ¿Lo logrará? Es un asunto que las tendencias históricas responderán. No todo está escrito, falta mucha tela que cortar. Sin embargo, había necesidad de desafiar el inmovilismo académico, político y burocrático, y el COVRI lo hizo. China debe ser estudiada en todas su dimensiones. Venezuela tiene una relación con ella que debe ser estimulada y basada en una perspectiva que base su filosofía en lo que los propios chinos sostienen: beneficio mutuo y ganar-ganar.

Esto viene a cuento, pues nuestro país y nuestra política exterior, salvo honrosas excepciones, jamás se plantearon una relación con ese país en los términos que ella hoy se expresa. Siempre fuimos unidireccionales. Nunca tuvimos el olfato para observar el Mundo en forma global. Los párvulos funcionarios que se llenaban la boca con sentencias e informes sobre la política internacional, nunca miraron a China, como tampoco miraban a Cuba. Posiblemente, y es lo más seguro, el “chip” del anticomunismo y de la Guerra Fría, no permitieron un acercamiento real a ese país. No se trata de reproducir momentos polémicos, sino reconocer los errores cometidos y por los cuales hoy sufrimos con esta administración política en la Venezuela del siglo XXI.

El COVRI hizo lo que  otros, en diversos momentos y con mayores recursos jamás se plantearon hacer: observar la política exterior, no como una práctica exclusivamente diplomática, sino como un hecho político, a fin de traer beneficios al país. Hoy, Chávez y Maduro se han beneficiado en lo personal de esa relación con China, en nombre del país; cuando hemos debido, hace rato, hacer que fuera todo el país el que se beneficiare de la relación con China. A ella, como a ningún país, le importa Venezuela; le importa lo que ella tiene en su subsuelo, montañas y tierras. Venezuela debe aprovechar inteligentemente esa circunstancia para salir gananciosa. Requiere de una política exterior decente, no escatológica ni procaz, sino muy seria, proactiva  y cónsona con los  intereses nacionales.

El curso “China en el siglo XXI” es un intento por llamar la atención para que otros asuman, con audacia, la reflexión sobre China, como sobre otros actores que no son observados por la lente de esos “otros”. Mientras, el COVRI seguirá en lo suyo: promover la reflexión, la discusión, el pensamiento y la oferta académica, profesional y política que contribuya a la construcción de la nueva política exterior que tanto requiere nuestro país.

@eloicito

martes, 17 de mayo de 2016

Geopolítica y guerras en el Mundo


Prof. Eloy Torres

El siglo XXI se las trae. Se observa la diferencia con el XX, pues, entonces, ese fue ideológico, rico y complejo, en tanto que el XXI se muestra difuso, poco denso y se mueve con una grave y peligrosa simplicidad. Las cartas están sobre la mesa: hay un recorrido agresivo del populismo en el Mundo, la amenaza del fundamentalismo islámico y el debilitamiento del liderazgo político de la Unión Europea, concretamente: Merkel en Alemania y Hollande en Francia. El surgimiento de lo que llamó The Wall Street Journal, la Trumpery Tendency (la tendencia engañifa) un poco para parodiar y ridiculizar las “ideas” del candidato republicano Donald Trump. Según los conocedores, sus ideas tienen mucho en común con las de los seguidores del partido de los “know nothing” de los años 1840 y 1850, conocidos por su empeño anti-católico y anti-inmigrante. Fueron fuertes electoralmente en Chicago, Washington y San Francisco; llegaron a gobernar a Massachusetts.

Hoy vemos a Donald Trump moverse, en el terreno populista con facilidad y con un peligroso empeño de “prohibir” el ingreso de musulmanes a territorio estadounidense y en construir un muro (pagado, por México, según Trump) entre ese país y EEUU. El populismo, no es nuevo; siempre ha existido en la sociedad norteamericana, como en todo el Mundo. No es exclusivo de América Latina. En EEUU, aparecen y desaparecen, según la ocasión. Aprovechan los eventuales momentos de división de algunos de los partidos centrales de ese país. Igual ocurre en Europa. La retórica anti-migratoria se muestra amenazante y peligrosa en el Mundo. Por ejemplo, cada país miembro de la Unión Europea enfrenta el drama del populismo montado en la citada retórica anti-migratoria. La clase media de estos países es presa fácil del discurso populista. Apoyados en la impopularidad de ciertas decisiones políticas; estas fuerzas extienden sus tentáculos para reclamar la independencia de sus países de Bruselas. Ésta, conduce los destinos de todos los países insertos en la Unión Europea. Hay muchos ejemplos a tomar en consideración: la postura de algunos países de Europa Central frente a la migración (verbigracia, Hungría y Austria) y el ingreso de Gran Bretaña al euro túnel. Es todo un drama que debe encontrar su solución.

La realidad amenazante del “Estado Islámico” es grave. Son el breakfast de las noticias sorpresas todas las mañanas en el Mundo. Sorpresas, por demás, nada agradables y, que en su mayoría, tiene que ver con el Medio Oriente, lo que nos indica un recrudecimiento para lo que queda de este año 2016. Las noticias sobre los enfrentamientos sectarios entre shiítas y sunitas, esconden el entramado geopolítico de algunos países en la zona (Arabia Saudita, sunita ella, frente a Irán, shiíta él) y apuntan a una espiral de conflictos aún mayor. Patéticamente se  observa el apoyo de Rusia, aliada de Irán, a la gestión de Bashar al-Assad en Siria, aunado a ello, los riesgos por el debilitamiento de los precios de la materia prima que proviene de los subsuelos áridos del Medio Oriente: el petróleo. Para EEUU es prioritario acabar con las redes terroristas del “Estado Islámico”, para lo cual debe respetar lo específico de esa cultura. No confundir el Islam con el fundamentalismo islámico, representado por esas minorías violentas. Una política equivocada, como la inacción misma o una acción poco eficaz, fortalece a esos grupos y potencia la geopolítica de los factores que le adversan, entre ellos Rusia, China e Irán.

Otro elemento que adquiere relevancia, aunque en silencio, manifiesta pues su creciente presencia en el Mundo, como un factor decisor en materia de política internacional. Nos referimos a China y lo que ella implica para sus relaciones con EEUU. China es una realidad geográfica y poblacionalmente hablando significativa. Un verdadero gigante. Son muchas las discrepancias, las cuales pueden servir para un creciente enfrentamiento de grandes proporciones. Felizmente las discrepancias pueden ser atenuadas por la existencia de enemigos comunes: el terrorismo y el cambio climático, por ejemplo.

Para China, según la axiología de su política exterior, es vital el nivel de confianza entre los actores. Si la confianza no existe, entonces no hay posibilidades de paz. Ahora, la falta de confianza entre EEUU y China es mutua. Washington y Beijing se miran con suspicacia. Algunas decisiones políticas, de lado y lado, contribuyen al enrarecimiento del clima de desconfianza mutua. EEUU condena las decisiones de China en materia de ambiciones territoriales, luego desaprueban las excelentes relaciones chinas con Rusia.  Xi Jinping  y Vladimir Putin hacen esfuerzos por ampliar su poderío militar, particularmente el chino. Luego hay que sumar las graves y monumentales diferencias en los sistemas políticos dominantes en ambos países, como toda la axiología que mueve a sus pueblos. Decíamos que hay un elemento que ayuda a ser optimistas. Las diferencias pueden atenuarse en este complejo tablero de ajedrez, pues los intereses nacionales de ambos países coinciden en algunas áreas. Los Presidentes Barack Obama y Xi Jinping dejaron entrever sus coincidencias a propósito de la firma del Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático y sobre el cual, recientemente, el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) desatacó, en un documento, como un hecho muy positivo.

La Unión Europea confronta amenazas políticas al interior de ciertos países: Francia y Alemania. La popularidad de sus líderes: François Hollande y Angela Merkel está en baja. Ellos ya sienten los rayos del sol un tanto más abajo de la espalda, por debajo de su cintura. No obstante, gracias a problemas urgentes a resolver, su realidad se muestra como un salvavidas. Las tensiones generadas por ciertos elementos les ayudan a mantenerse en el poder hasta el 2017. En consecuencia los ataques terroristas en Francia como el flujo de inmigrantes en Alemania, representan una serie de provocaciones para estos países y para los valores de la Unión Europea. Como también existe la posibilidad que su gravedad pudiere afectar su permanencia en el poder hasta 2017, fecha cuando expiran sus mandatos. Sin embargo, la mayor parte de las opiniones apuntan, que estos líderes podrán resistir la crisis al bloquear las tendencias “revoltosas” en ciertas zonas de sus poblaciones.

Por otra parte hay una tendencia a mantener vivo el conflicto por Ucrania. Continúan las tensiones. Rusia no acepta dejarse encerrar, y no querer, de repente, despertar sin una salida segura al Mar Mediterráneo: es una constante en su política exterior. No se trata de que Putin sea malo o bueno, bonito o no, carismático o no. Es el interés nacional ruso. El mismo existe desde varios siglos: No permitir ser encerrados, como dicen ellos, sin salidas a las aguas cálidas. Es un punto de honor para ese país, como podría serlo para cualquiera. Kissinger y otros analistas lo han recalcado en varias ocasiones, además es explicable desde el punto de vista de Rusia. Hay que colocarse en sus zapatos; así no nos guste.

Otras tensiones en el mundo: el Asia y el Pacífico no observan grandes cambios. El ISIS mantiene al mundo con una zozobra bélica. Siria, un escenario sangriento; como tampoco, Iraq muestra señal alguna de ser “una verdadera primavera árabe”, sino, como hemos dicho en otrasocasiones, es: un infierno árabe, bombeado, en su propagación, con el petróleo que subyace en sus desérticas arenas. Muchos dicen: estamos sentados en un barril de pólvora. Ello muestra destellos de veracidad, por la indiferencia que hay para encontrar la solución. Crudamente pensamos en la inminente posibilidad de un conflicto generalizado que podría destruir al Mundo.

Corea del Norte es un peligro. Ya sabemos que Kim Jong–Un, es un dictador, heredero del poder de su padre y abuelo, quien juega a ser un factor decisivo en las relaciones internacionales. Esperemos sea eso: un juego. Mas, algunas cosas nos inducen a concluir que ello no así. Es realmente un peligro. China, su principal sostén geopolítico en la zona, acusa cansancio, gracias a esas peligrosas “tremenduras” de Pyongyang, por lo que es posible de un paso para intervenir en ese país. Nada está descartado. Es la geopolítica china que apunta a resolver esa realidad, pues Corea del Norte es realmente un creciente peligro no sólo para Corea del Sur o Japón, sino directamente para Beijing. Una decisión de esa magnitud, contaría con la colaboración de Moscú y el aplauso de Occidente.

Entre China y la India, a pesar de existir un permanente estado de tensión, no menos cierto es que ambos buscan una situación de equilibrio. Entre los dos suman más de tres mil millones de seres humanos, por lo que es comprensible que ellos prefieran encontrarse más en las coincidencias, que en los conflictos generados por las diferencias. En tanto que  Pakistán exuda serias contradicciones. Tanto China como la India, aunque esta última prisionera de un esquema de confrontación con Islamabad, prefieren un entendimiento global en la zona. Pakistán en procura de aumentar su estatura estratégica ha hecho ciertos movimientos en el Océano Índico que generan inquietud en la geopolítica de la India. En tanto que China no quiere ver una alianza entre Vietnam y Japón. Este tipo de situaciones aumenta los niveles de tensión en el Mundo.

Por su parte, el Medio Oriente muestra más que petróleo. No sólo hay que hablar sobre el “Estado Islámico”, Irak, Gaza, Siria o Irán, Israel o el Líbano. Son muchos otros, los factores presentes en esa zona. Todo es  confuso y muy complejo, como peligroso. Israel tiene el arma nuclear, Irán tiene tecnología nuclear sensible. Hay que agregar la especulación sobre si el reino saudita dispone de un sistema balístico actualizado. Teherán ayuda al régimen de Assad, mientras que Israel fortalece sus sistemas de defensa anti-misiles. Están las “bravuconadas” y actos de terror del  irregular ejército del “Estado islámico”. En tanto que EEUU han procurado por la vía diplomática impedir que Teherán desarrolle una bomba nuclear. Todo, repetimos, es muy complejo y difícil de controlar.

Rusia y la OTAN se enfrentan. La realidad es superada por la sin razón geopolítica. Ucrania puede ser convertida en la excusa para la guerra. Rusia amenaza en ampliar la capacidad de sus fuerzas armadas para enfrentar a la alianza atlántica. Se reedita la vieja y tenebrosa pesadilla de encerrar a Rusia y amenazar a China: ¡Mahan y Mackinder vivant!

La acción del Atlantismo para minimizar la estatura estratégica de Rusia, de conformidad con el viejo sueño de los citados Mahan y Mackinder, forzó la anexión de Crimea; ello obligó a reevaluar esas relaciones y estamos frente a un estado de tensión, más grave desde el final de la Guerra Fría. De todos modos la reacción de la OTAN es y puede ser limitada. Son muchos los escenarios que los EEUU confrontan: Rusia, China e Irán. Por lo que hay que evaluarla realidad. Rusia se opone a permitir el posicionamiento de bases alrededor de su territorio. Ello la colocaría a tiro de cañón de la OTAN. Estudiar la historia es conveniente para ponderar la difícil y compleja realidad que ha normado las relaciones del Atlantismo con Rusia.

Las relaciones internacionales en el siglo XXI nos ofrecen una simplicidad de respuestas. No hay ideologías, ni comunismo ni imperialismo. Lo que mueve a los actores es la potenciación y promoción de su interés nacional. Éste, no puede ser sino salvaguardar su territorio; no enajenarlo a otros y evitar situaciones peligrosas a sus pueblos. El Mundo en esta centuria XXI permite que cada actor fije una política exterior, no ideologizada, sino centrada en todos los miembros de cada sociedad; jamás fijarlo en un gobernante. Éstos mueren, desaparecen y tras ellos no queda nada. Lo que importa es salvaguardar al país, sus recursos, soberanía y dignidad.

Lamentablemente, Venezuela se encuentra desde hace 17 años un abandono generalizado. Ahora, en materia internacional es gravísimo. Los gestores del gobierno en esa materia no comprenden o no quieren comprender que el Mundo se mueve hacia la consecución del interés de cada actor; éste se expresa, repito, en promover al país, evitarle conflictos imprudentes y disputas territoriales y marítimas, ganar mercados para sus productos, dignificar al país y no a un grupúsculo político, entre otros. Se debe observar al Mundo globalmente, pues es un sistema y confronta muchos problemas, cuyas respuestas no pueden reducirse al discurso simplista y maniqueo del “imperio y dignidad de los pueblos”. Venezuela, es huérfana de una política exterior seria y acorde con esta compleja realidad y de defensa del interés nacional. Pero, en su lugar estamos perdidos y actuamos cual carrito chocón, con insultos fáciles de pronunciar y difíciles de olvidar o borrar de los anales de la historia de las relaciones internacionales.Todo aquel que observe una postura crítica con el gobierno, es víctima de ellos, gracias a esta agresiva diplomacia, por demás, virulenta e irracionalmente ideologizada, mientras al interior, padecemos una dolorosa crisis económica y humanitaria.

@eloicito

jueves, 12 de noviembre de 2015

La devaluación de los BRICS


Dr. Carlos Romero

Las señales de alarma sobre el comportamiento reciente de la economía china han llevado a una reconsideración general sobre el papel mundial de los así llamados "países BRICS" y sobre sus posibilidades autonómicas en el contexto de la pos-Guerra Fría.

La configuración de los países BRICS es el resultado de la compleja discusión que se abrió en los primeros años de este siglo sobre la necesidad que tenían algunos autores y diplomáticos de superar el esquema bipolar para la comprensión de la actual realidad internacional. Se trataba entonces de definirla como en una transición hacia lo multipolar. A esta reflexión se le añadió el reconocimiento del papel llevado a cabo por los sectores multilaterales y transnacionales en esta nueva estructura mundial. 

No se trata tan solo de puntualizar los problemas de China, añadiendo el tema de su aspiración militar en el Océano Pacífico. La pretensión rusa de reconfigurar la geopolítica europea y mundial también es observada con ojo clínico, al intervenir directamente, luego de muchos años de pasividad, en el juego del poder. Véanse en particular, tanto los casos de Ucrania y Siria, como la controversial toma de Crimea.

India se debate entre su desarrollo constante de su economía y los problemas sociales que experimenta ese subcontinente, la herencia de unas tradiciones milenarias y del peso de la dominación británica. De igual modo, Brasil presenta tanto problemas de legitimidad de su gobierno como una crisis de productividad y de crecimiento. Sudáfrica es una caldera social a punto de estallar.

Los problemas ya citados han llevado a una especie de devaluación sistemática de la apuesta por los BRICS. Esto no significa necesariamente que estamos ante la presencia de un mundo unipolar o bipolar. Se trata tan sólo de señalar lo relativo que es el poder de esos países y cómo se sobrevaluó su potencial en el momento en que se planteó, con un sobrado optimismo, una nueva configuración global.

martes, 22 de septiembre de 2015

El ascenso de China


Prof. Eloy Torres

Todos comentan sobre ella. Es percibida como la superpotencia del siglo XXI. Está en todos los escenarios. Venezuela no podía ser la excepción. Hace algún tiempo escribimos sobre la novela de Karel Capeck, La Guerra de las Salamandras, aparecida durante el apogeo de Hitler. Ella mostró, metafóricamente, el impacto que generó la aparición de unas salamandras, descubiertas por el Capitán Van Touch, un marino buscador de perlas. Cautivado por la inteligencia y capacidad de aprendizaje de éstas, que se comunican con un lenguaje onomatopéyico; buscó utilizarlas, como mano de obra gratuita, para recoger perlas. Luego, el capitán, vendió su idea a un industrial, quien sediento de dinero compró la idea.

Toda una novedad. Se estimuló su reproducción. Las vendieron por todo el Mundo, como una franquicia. Se obtuvo grandes réditos financieros. Todos cautivados y fascinados con las salamandras: intelectuales, artistas, políticos, gerentes, militares. El humor presente en toda la novela muestra el apogeo. Se organizaron seminarios y congresos para estudiarlas. Varios científicos advirtieron sobre el peligro de éstas. Presintieron la amenaza y, como medida de precaución, propusieron extirparles el lóbulo frontal. Europa amenazada por  el comunismo,  nazismo y fascismo se vio retratada en esa novela, alegórica a la fatalidad de esos tiempos. Las salamandras fueron utilizadas en todo tipo de trabajo, mientras, ellas se multiplicaban y se insertaban en la sociedad. Aprendieron las destrezas humanas. Su crecimiento fue indetenible. Superaron a la especie humana, hasta que vino el enfrentamiento. Fue inevitable la dominación de ésta por ellas. Estaban en todas partes, incluso se apropiaron del conocimiento. Toda una metáfora existencial. China acusa un similar proceso. Ella es la superpotencia. Su posición es cada vez mejor. No es casual que otros líderes, con frecuencia, apunten su mirada hacia ella para buscar su contribución a la solución a las crisis. Lo confirma su participación financiera, económica, por ahora. Luego, será política y Venezuela es objetivo de ella. Lo grave es que su dirigencia lo desconoce por ignorancia o por corrupción.

Los británicos, estadounidenses, alemanes y rusos, conocedores de la historia, reconocen su importancia y sabe que ese país jugó un papel parecido en otros contextos. China hoy lo ejerce con sabiduría, pues despertó a finales del siglo XX. Es un hecho. Contradictoriamente siempre ha procurado su desarrollo, a pesar de los altibajos generados por los tiempos, especialmente por  Mao Tse Tung y su Revolución Cultural. Ésta fue un proceso voluntarista e ideológicamente perverso, mas no buscó dañar sus propios intereses nacionales. Curioso. Ahora vemos que China está por convertirse, no sólo, en el mayor productor del Mundo, sino también en el actor político internacional más importante. Es la potencia del siglo XXI.

Martin Jacques, en su libro Cuando China gobierne el Mundo, apunta que el ascenso de ese país no terminará con alcanzar la delantera en la economía mundial, sino que fortalecerá a los países más poblados y dinámicos. La cultura y educación de un país deciden su peso, en medio de una economía dinámica. China no será sólo un participante en la actual dinámica, sino uno de los que más contribuirá a la creación de un nuevo orden mundial. Se comenta que “el tiempo no hará de China más occidental, sino más bien hará a Occidente y todo el Mundo, más chino”. Esta frase es documentada y fundamentada por Jacques, en su libro; a partir de una observación crucialmente importante: No hay una sola clase de modernidad como tampoco una sola  modernización; sino que estamos en un Mundo de múltiples modernizaciones y de competencias.

China, en su historia, ha confrontado momentos de dificultades. Es evidente que su modernización fue tardía, frente a la europea y la americana, no obstante, después de 1978, asumió su camino con un vertiginoso empuje. China hoy se vislumbra como el guardián y conductor del nuevo Mundo. Disfruta una creciente y hegemónica relación. Sus tentáculos, en menos de una década, han alcanzado a Europa, toda Asia, África, América Latina y en el caso que nos ocupa, nuestro país.

China, a diferencia de los Tigres Asiáticos, no ha sido ningún vasallo de poder alguno y su papel no se limita a la economía. Están equivocados aquellos que piensan que China se limitará a copiar económicamente a Occidente y se mantendrá tranquila en el orden mundial existente. La historia indica que las potencias emergentes que siempre apuntan al crecimiento de su poder económico; lo hacen para lograr fines políticos, culturales y  militares de largo alcance. China no se convertirá en una nación al estilo occidental. Su desarrollo será distinto. Ella debe ser observada, a partir de varios hechos: Por ejemplo: 1). La identidad china se formó antes que el Estado chino, por lo que aquí estamos frente no a un Estado-nación sino con un Estado-civilización y 2) China exuda una consistencia axiológica milenaria, que no existe en otros países.

Por ello, China motivará el ascenso “de un nuevo orden internacional”. El impacto de China en el Mundo, será tan grande como el estadounidense en el siglo XX. Posiblemente mayor. Pero, será diferente. China ha controlado su realidad gracias a sus tradiciones culturales. Desde Deng Xiaoping, China ha procurado la economía de mercado para evitar la conflictividad social. Construyen una “sociedad armoniosa”. Desde 2010 se ha convertido en el mayor productor del Mundo. Están poniendo fin a la hegemonía estadounidense. No se detendrá. Implementará políticas de “seguridad social” en beneficio de su país. Registrará acontecimientos políticos y culturales de primer orden. Buscan materias primas. El éxito económico de China se debe a que es, no un “Estado- Nación”, sino un “Estado-civilización”. Occidente se ha formado sobre la base del primero, mientras que China sobre el segundo. Ella es, no sólo su historia, sino también es su propia civilización. Un proceso vivo y dinámico, en lugar de ser estática y sin vida como aquellos cuyo objetivo es observar el pasado. China se preocupa por el país y no por individuos, muertos o vivos. Superaron a su último Dios: Mao Tse Tung. Ella se piensa como país que busca la felicidad para ellos y no para otros.

Son varios los temas que apuntan al “Estado de la civilización” de China como su base de identidad. Ellos derivan de los elementos civilizatorios: a) El idioma, b) Las reglas de la vida familiar; c) La estructura de las relaciones sociales; d) La unidad de la civilización china es la prioridad política de China; y e) El mantenimiento de la unidad diseñada como responsabilidad y deber del Estado.

Hemos escrito sobre lo paradójico de su transformación, generada por un Partido Comunista. Ese proceso se inició cuando esa visión del Mundo se derrumbaba en Europa. Esto creemos que tiene una explicación: el sistema político chino ha conservado los ancestrales rasgos tradicionales y culturales, incluso, durante el comunismo más duro. Jamás se entregaron a potencia alguna; mucho menos a países pequeños. China tradicionalmente ha puesto un alto valor a la moral y el ejemplo ético. Los funcionarios son educados por la enseñanza de Confucio. El compromiso de las normas éticas, como principio para gobernar, se combina con la fuerte creencia del papel de la familia y la educación en la formación de los niños. La familia china y el Estado son complementarios, apoyándose recíprocamente. La idea china sobre democracia difiere de la que conocemos. Ellos toman como base a Confucio; ponen énfasis de la legitimidad. Su dominación comunista no se asemeja a la versión soviética o cubana, mucho menos a la venezolana en sus dos versiones: la inicial y la heredada. La naturaleza de la fuerza y del liderazgo del partido, no es la ideología, sino su capacidad para generar crecimiento económico. Internacionalmente China se presenta como “Estado-Civilización” y no como “Estado-Nación”. Ella  se convertirá en la gran superpotencia. Como cualquier potencia, verá el Mundo a través de su propia historia y buscará, dependiendo de las restricciones vigentes, rehacerlo acorde a sus intereses. Empero, puesto que China verá al Mundo como Estado-Civilización, en lugar de un Estado Nación, su ascenso cambiará la naturaleza del Mundo.    

Hoy la dirigencia socialista venezolana se ufana, al decir que Venezuela es “aliada de China en un nuevo Mundo multipolar”. Mienten al país cuando lo dicen. El país está endeudado con ella, con la promesa de entregar petróleo a futuro. China sabe de las “debilidades” de Venezuela, gracias a la irresponsabilidad y corrupción de la dirección del proceso bolivariano. Ésta ha “amarrado” al país a un esquema nefasto. Venezuela está comprometida con el gigante chino, el cual ha otorgado dinero que poseen en sus bolsillos a raudales. Aquí lo han malbaratado. Ahora, China no quiere dinero, sino petróleo, oro y quien sabe qué otra cosa. Debemos comprender que estamos metidos en un atolladero; es decir, no sólo el gobierno, sino toda Venezuela. La deuda contraída con ese país no respetará tiempos, espacios ni generaciones. Estamos ante un actor que juega duro con una tranquila sonrisa en su rostro. Nuestros ejecutores de la política exterior han mostrado un desconocimiento sobre China, similar al de la joven modelo que atribuyó a Confucio la cualidad de crear la confusión. Grave.   

@eloicito

lunes, 15 de junio de 2015

A 40 años de Vietnam: una guerra absurda


Prof. Eloy Torres

El pasado 30 de abril, el pueblo de Vietnam celebró el 40 Aniversario de su triunfo frente a EEUU. La caída de Saigón –hoy Ciudad Ho Chi Minh- supuso el fin de un sangriento conflicto bélico y la unificación del país bajo las banderas comunistas.

La guerra del Vietnam fue un absurdo, propio del maniqueísmo  entre  buenos y malos. Para EEUU fue tan nefasta como la guerra de secesión. Vietnam fue para EEUU una humillación. Una guerra sin sentido, durante mucho tiempo; con muertos, múltiples heridos, mutilados de guerra y una sociedad polarizada absurdamente. Un despropósito. Ese conflicto cambió la perspectiva de la relaciones del estadounidense medio con su gobierno. La crisis en el Medio Oriente lo confirma. Alguien la bautizó  “una tragedia en 5 actos”. Es decir, cada Presidente la dirigió con los mismos actores, guión, igual escenario e idéntico resultado: una catástrofe. La intensidad de cada Presidente mostró una ceguera extraordinaria. Errores, tras errores de 5 Presidentes de los EEUU que llevaron, sobre su hombros, la muerte de 60.000 soldados, miles de heridos y mutilados estadounidenses, además de casi 2.000.000 de ciudadanos vietnamitas. Junto a esos elementos hay otro que les marcó: la derrota. Ese pueblo ganó esa guerra y “La posición de EEUU como superpotencia se vio inexorablemente debilitada por la prevista derrota en Vietnam, país del que la mayor potencia militar del Mundo tuvo que retirarse en 1975” (E. Hobswban, Historia del siglo XX, pág. 450).

El drama lo inició Truman quien acosado por el endurecimiento de la pos-guerra en Europa intervino en Indochina y no observó que Asia estaba afectada por el colonialismo. Un hombre que  rechazaba al colonialismo, observó, al principio, a Ho Chi Minh con buenos ojos e incluso fue ambiguo con los franceses en Indochina. La realidad cambió. Apareció la Guerra Fría. Europa era el centro. Grecia, los tanques soviéticos en Europa del Este, la Cortina de Hierro, entre otros, se impusieron; la guerra, de nuevo, se calentaba. La percepción de Truman, sobre Asia inició un proceso de cambio. Asia debía abordarse con la simplicidad maniquea: el Mundo libre contra el comunismo. Ho Chi Minh se convirtió en el enemigo. Los EEUU no vieron la posibilidad de encontrar en éste a un líder ponderado. Nada; para ellos, Mao Tse Tung, Kim Il  Sung y Ho Chi Minh eran lo mismo. Desconocían las fuerzas profundas de la historia de esos pueblos. Excluyeron que entre Vietnam y China existiera un contencioso histórico. Truman se lanzó a la aventura, luego de que Francia fuese derrotada en Dien Bien Phu, por el Mariscal Nuyeng Van Giap al frente de las tropas vietnamitas. La Guerra Fría determinó que Asia era vital. Truman expandió el conflicto europeo al Asia. Desconoció la realidad del Sudeste Asiático. Error.

Luego, Eisenhower y John Foster Dulles, decidieron actuar rápido para evitar que China interviniese en Vietnam. Falso. Beijing no quería intervenir. Francia perdió el conflicto y los estadounidenses lo hicieron en la idea de crear un esquema similar al de Corea. Es decir el Norte y el Sur. Hasta el final de su mandato, Eisenhower apoyó al régimen corrupto del Saigón. Ignoró la historia. Los EEUU enviaron consejeros. A pesar de la reciente derrota de los franceses la Administración Eisenhower en nombre del “Mundo libre”, decidió intervenir en ese diminuto país, que además no representaba una amenaza para la seguridad de los EEUU.

El corto mandato del más carismático Presidente de EEUU, John F. Kennedy, destacó por su  implicación en el conflicto con Cuba, tema clave y peligroso, la crisis de Berlín, además el fracaso de las conversaciones con Jrushov aumentaron la presión. El complejo industrial militar se impuso y Kennedy, a pesar de estar en contra del envío de tropas a ese país, mostró una mayor implicación en un conflicto que nadie quería. Lyndon Johnson, visitó en 1961 al Vietnam. Éste estimuló el apoyo a los líderes vietnamitas a pesar de lo corrupto que eran. Se propuso enviar 10.000 soldados y una flota de aviones para salvarlos del comunismo. Kennedy autorizó enviar 15.000 asesores militares y unidades de apoyo.

El corrupto ejército de Vietnam del Sur se mostraba indefenso frente a los guerrilleros. La situación no pintaba clara. Es cuando aparece Robert McNamara, Secretario de Defensa, un hombre convencido de derrotar a los diminutos guerrilleros. Su filosofía: el uso de la alta tecnología, más la fanática creencia de controlar todas las variables relevantes, por lo que el éxito sería cuestión de tiempo. Kennedy fue asesinado y no alcanzó a comprender que había subestimado a los  vietnamitas. Vietnam no era Corea. La guerra con ese país fue convencional, pero con Vietnam no. Eran guerrilleros, fortalecidos por la idea del rechazo al colonialismo y la invasión  extranjera. Los estadounidenses calcularon que sus recursos financieros, tecnológicos, y sofisticadas armas serían suficientes para acabar con el “ejército de campesinos” de Ho Chi Minh. McNamara confesó tardíamente haberse equivocado terriblemente. Su error emanó de la creencia sobre el  “supuesto” papel negativo de Vietnam en la Guerra Fría.

Johnson, asumió el poder, tras morir Kennedy y envió tropas al Vietnam. Acentuó los errores e involucró a EEUU en una guerra cada vez más rechazada por su país y el Mundo, y lo colocó al borde de un desastre nacional. Durante todo su mandato, más el restante que había heredado de  Kennedy, Johnson envió 500.000 soldados a Indochina. No obstante, su enemigo seguía vivo y golpeaba. La sociedad estadounidense se dividió. Su aviación bombardeaba al Vietnam pero, sus efectos se sentían con fuerza en la población estadounidense que rechazaba la guerra. Sin embargo, la consigna era “más tropas y más bombardeos”. Durante 3 años, Johnson, con la complicidad de McNamara y Dean Rush, engañaron al Congreso e intensificaron la presencia de EEUU en Vietnam. Los bombardeos se multiplicaron y los ataques de las guerrillas también. El fracaso se percibía. Hubo un verdadero “sacudón”.

Johnson comprendió tarde el desastre por su propia culpa. Ignoró la realidad. Por lo que Johnson se retiró de la contienda presidencial. No tenía oportunidad. Su único tema: la lucha contra el comunismo, era insuficiente. Johnson nunca comprendió la diferencia entre Vietnam del Norte y el del Sur: los soldados de Ho Chi Minh daban su vida por su líder y la reunificación de su patria, mientras que los de Saigón no tenían preciso por qué luchaban. Además, Johnson no comprendió que Ho Chi Minh no se dejaba impresionar por la fuerza que exhibía el poder estadounidense. El líder vietnamita había infundido en sus hombres la idea de luchar hasta el final. Los estadounidenses se encontraron ante el dilema que le imponía la realidad: la derrota o una escalada y bombardear todo el Vietnam y destruirlo. ¿Quién pagaría las consecuencias? Vietnam le había vencido.

La decisión final recayó en Nixon, su sucesor, quien junto a Kissinger, impuso la política de  “vietnamizar” el conflicto; es decir, abandonar espacios ocupados por sus tropas y dejar en manos de soldados vietnamitas la responsabilidad de hacer la guerra. La intención era retirarse del conflicto y dejar atrás un gobierno anticomunista estable. Las tropas guerrilleras fortalecidas iniciaron, gradualmente, su avance sobre Saigón. Ante ese reto, Nixon respondió mediante la destrucción de los santuarios comunistas en Camboya y Laos además del reinicio de los bombardeos a Hanói. Se buscaba la paz, pero la guerra mostraba que, para alcanzarla, su búsqueda podía ser más feroz. ¡Una paradoja! A Nixon le tocó ocupar el lugar de los hombres de las decisiones que no se pierden en recuerdos ni creen en sueños. Fue realista. Tomó el toro por los cuernos y domó el monstruo bélico, en su interior y en el del complejo militar estadounidense, y buscó una paz honorable. Inició un complejo y difícil proceso de paz. Ello, bajo formas un tanto enrevesadas, que le costó su salida del poder.

El proceso de negociación se inició en París. Había esperanza de alcanzarla. Fue tortuoso el camino de las negociaciones diplomáticas; mientras seguían los bombardeos y en las selvas asiáticas se mataban los soldados. El primer año, la discusión se centró en el tipo de mesa donde discutir. Luego los años siguientes, fueron todo un torneo de diplomacia. Nixon y Kissinger, Le Duc Thoc y Madame Bihn la alcanzaron. En sus países, particularmente en Vietnam, por negociar, (que no hacer negocios) nadie, les gritó: ¡traidores! 

Para EEUU, Vietnam fue una catástrofe que pudo haberse evitado si esos 5 Presidentes, o por lo menos 4 de ellos que dirigieron el conflicto no hubieren confundido decisiones trascendentales de política exterior, a partir de percepciones surgidas de un maniqueísmo: la lucha entre el bien y el mal. Kissinger, gracias a sus conocimientos de historia, comprendió que Vietnam estaba inmersa en una sutil confrontación con China y la URSS. Un Vietnam comunista con Ho Chi Min al frente desde los años 50 no habría cambiado el equilibrio de poder en la Guerra Fría; pero, tomando en cuenta la personalidad de éste, él habría sido un Tito asiático y ese absurdo bélico que costó tantos muertos y heridos y destrucción de la naturaleza se hubiera evitado.

@eloicito

lunes, 18 de mayo de 2015

La geopolítica, el Mundo y Venezuela


Prof. Eloy Torres

El lamentablemente fallecido y excelente Profesor, como buen amigo, el Dr. Hans Joaquín Leu, en sus cursos “Estructuras Internacionales” y “Política Internacional”, conceptualizaba los instrumentos analíticos que todo especialista, político, periodista del área  internacional o burócrata (funcionario diplomático) debe tener en cuenta. Por ejemplo: La política exterior; no es sino “… la conducta de un Estado frente al mundo exterior”. Ella representa el interés nacional y debe articular a toda la Nación.

Hoy se observa   en las Relaciones Internacionales como surge una “nueva Guerra Fría”. El Medio Oriente, es un ejemplo. El armamentismo, dolor de cabeza para toda la Humanidad, está presente, en términos muy agresivos, desde finales del siglo XIX. Las tensiones internacionales son el alpiste que alimenta al canario bélico que acosa a los países. Sabemos de la formación de coaliciones: desde la triple alianza, los poderes centrales o la triple Entente. Luego, el siglo XX fue el escenario donde, a partir de la finalización de la II Guerra, la Humanidad se vio afectada por una tensión de niveles globalmente destructivos: la Guerra Fría, entre la extinta URSS y los EEUU, alimentada con el arma nuclear.

No sabemos si feliz o lamentablemente; pero, esa citada Guerra Fría culminó por el  retiro de uno de los contrincantes: La URSS dejó el ring. Gorbachov con su “Perestroika” (reformas) y “Glasnost” (transparencia) encarnó ese abandono. La Guerra Fría fue un estado de tensión extremadamente hostil. La URSS no aguantó más. No obstante, esa guerra sirvió para que Venezuela, diseñara su política exterior; la cual, si bien no era distante de los EEUU; por lo menos, fue cercana a posturas que procuraban la solución a los conflictos por la vía de la negociación.

Según Fukuyama, el Mundo respiró tranquilo por el fin de esa guerra. Aparentemente ello le insufló oxígeno al Mundo asfixiado por las tensiones. Se percibió a los EEUU como la única gran potencia. Hay quienes los compararon con la Roma imperial, cuando liquidó a Cartago en la III guerra púnica (149-146 antes de Cristo). EEUU se veía única y solitariamente imbatible, puesto que la URSS se salió del juego existencial. La mayor desgracia geopolítica del siglo XX, dijo Vladimir Putin.

Éste individuo encarna lo más eficiente que quedó de la vieja URSS: el KGB. Esta agencia, a diferencia del resto de esa sociedad, es el único elemento que mantuvo claro sus objetivos: no sólo de seguridad interna, sino preservar el interés nacional ruso en el Mundo. Imbuido del excepcionalismo eslavo, tomó las riendas del  Kremlin y mostró al Mundo que están ahí y que las circunstancias políticas  cambiaron. Rusia, dicen los analistas, cual Ave Fénix, ha resurgido de sus cenizas.  Ya los EEUU no están solos en el ring.

No obstante ello, también hay otras naciones que muestran, sus dientes, su geopolítica, su estatura estratégica y su particular excepcionalismo: China. Este milenario país, importante no sólo por su población -la mayor del planeta-, sino por haberse introducido en el torrente de las Relaciones Internacionales, desde 1970, con una lenta, segura; pero, ambiciosa visión política. Abandonó la monserga comunista y comunal; luego abrazó al libre mercado, como la solución al hambre que sufría su noble pueblo. Le dijo a las ideas de Mao Tse Tung: Zhie, zhie; es decir, gracias; hoy China es lo que es, sin Mao y sin tanta revolución.

Por sus sabias políticas China representa una amenaza a la hegemonía de  Washington, pero, también a las pretensiones rusas. Es el momento de China. Creen ellos. El Mundo conoce 5 centros de poder fundamentales: Rusia, EEUU, India, la Unión Europea y China.

Actualmente hay grandes coincidencias entre China y Rusia. Se comprueba la creciente oposición de éstos a las iniciativas de Washington, en materia internacional. Experimentan un indetenible  armamentismo que los coloca como los rivales más peligrosos para la Casa Blanca. La India y la Unión Europea mantienen un complicado juego de intereses. Por ahora, con los EEUU; mañana, no sabemos. Esa es la realidad. Son los intereses y no la “hermandad” en las Relaciones Internacionales la que dicen la última palabra. Hoy China y Rusia son aliados y obvian sus diferencias existenciales en aras de superar a su enemigo común: EEUU.

Son muchos los ejemplos que muestran esa confrontación. Hay preocupación, por el apoyo a regímenes emblemáticamente dictatoriales y violadores de los derechos humanos, verbigracia, Corea del Norte, Siria e Irán; así como también la discusión sobre los escudos anti-misiles en Europa. Merece un especial llamado de atención el caso de Cuba, pero más aún el de Venezuela. Todos esos elementos nos inducen a pensar que estamos frente a una “nueva Guerra Fría” y que los factores geopolíticos están en movimiento. Venezuela, absurdamente, se ha implicado en un juego que no conoce. Su errática conducta exterior, se asemeja a un vehículo que marcha sin dirección ni rumbo conocido.

Esta “nueva Guerra Fría” parece al Great Game del que hablaba  Kipling, en referencia al juego geopolítico, a finales del siglo XIX, en Asia. Hoy hay dos boques políticos- militares enfrentados: los EEUU, la Unión Europea e incluso la India, frente a Rusia, China y otros más pequeños, como Irán. Japón juega siempre a favor de EEUU, junto a Corea del Sur.

Venezuela, ¿qué hace en esta fatal ecuación geopolítica? Nada. Nos movemos como un paquidermo perdido; pero, con petróleo. Todos nos buscan para sus intereses: China por el oro negro; Rusia para “ocupar” un lugar en el área vital “gringa” e Irán parar tener un punto de difusión de sus ideas fanatizadas por la religión, entre otras cosas. En los últimos 15 años no hemos tenido política exterior, sino una mala y peligrosa conducta, pues depende de factores no nacionales. Somos, por voluntad de éstos sus vasallos, es decir, de intereses extraños.  

@eloicito

martes, 20 de enero de 2015

La gira presidencial


Dr. Kenneth Ramírez


En palabras del Presidente Maduro, su recién concluido periplo internacional tenía cuatro objetivos: 1) “Reforzar la nueva etapa de relaciones con los nuevos centros de poder geopolítico del Mundo”; 2) “Amarrar los acuerdos económicos y de transferencia tecnológica e inversiones”; 3) “Conectarnos con fuentes de financiamiento ventajosas para garantizar el año 2015 y 2016 llegue a donde llegue el precio del petróleo”, y; 4) “Hacer las gestiones para la defensa de la OPEP y la construcción de un nuevo consenso, de una alianza para la recuperación de los precios petroleros”, lo cual implicaba lograr la convocatoria de una Reunión Ministerial Extraordinaria entre países OPEP y No-OPEP, con el propósito de negociar un acuerdo colectivo para recortar producción petrolera.

En primer lugar, cabe señalar, que el Presidente Maduro realizó contactos políticos al más alto nivel que sirvieron tanto para fortalecer relaciones diplomáticas y compartir la tesis venezolana sobre la situación petrolera actual, como para levantar la moral del gobierno y sus seguidores en momentos tan difíciles como los actuales. En este sentido, logró reunirse con los líderes de dos potencias emergentes (China y Rusia) y de varios países de la OPEP, donde resulta destacable su interlocución con nuevos líderes del Golfo, como el Emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al-Thani -entronizado en junio de 2013-, y los Príncipes herederos sauditas Salman y Muqrin bin Abdulaziz Al-Saud, que han cobrado relevancia debido a la débil salud del Rey Abdullah. Asimismo, su participación en la primera reunión del Foro Ministerial CELAC-China resultó importante para la consolidación de una relación birregional institucionalizada. No obstante, la “escala técnica” en Rusia donde el Presidente Maduro fue apenas recibido por un funcionario de segundo nivel como el Vicecanciller ruso, Sergei Riabkov, debido a la celebración de la Navidad Ortodoxa, lo cual le obligó a regresar a Moscú al final de la gira para poder reunirse con el Presidente Putin, revelan una improvisación desaconsejable. Lo mismo puede decirse de las gestiones en pleno viaje para una reunión con el Presidente mexicano Peña Nieto, que finalmente no se realizó.

En segundo lugar, se anunciaron acuerdos de inversión, cooperación y financiamiento con muy pocos detalles. En China, el Presidente Maduro habló de acuerdos “cerrados, pero no firmados” que suponen 20 millardos de dólares en inversión y cooperación. Es decir, promesas de inversión y financiamiento de proyectos que deben aún concretarse, no así un préstamo inmediato para hacer frente a problemas de liquidez debido a la caída de los ingresos petroleros. De hecho, el comunicado oficial chino no recoge el monto anunciado. En Rusia, se informó sobre un aumento de las inversiones de las empresas rusas en la Faja Petrolífera del Orinoco, nuevamente sin dar mayores pormenores. En Qatar, fue anunciada una “alianza financiera”, así como la exportación de alimentos. Aquí nuevamente, la falta de datos específicos sobre entes, montos y plazos, aunado al retraimiento de la política exterior qatarí tras los reveses sufridos en el marco de la Primavera Árabe –donde destaca la caída de Morsi en Egipto-, plantean dudas. En definitiva, aunque son compromisos que podrían resultar positivos si logran reactivar el aparato productivo nacional y respaldar las finanzas públicas, lucen como memoranda de entendimiento a ser desarrollados, que no vienen a satisfacer las necesidades de Venezuela en el corto plazo. Según Credit Suisse, si la cesta petrolera venezolana cierra en un promedio 67,7 $/Bl en 2015 (esto es, una cotización del crudo Brent en 75,3 $/Bl), Venezuela necesitaría financiamiento por 22,8 millardos de dólares, y en 50 $/Bl requeriría 33,9 millardos de dólares.

En tercer lugar, la gira no logró comprometer a los países visitados en una estrategia de recortes de producción petrolera. Irán y Argelia siguen respaldando a Venezuela, pero Arabia Saudita continúa con su estrategia de defender la cuota de mercado frente a la debilidad de la demanda y el aumento de la producción de esquistos en EEUU, considerando un eventual recorte sólo si otros países No OPEP se comprometen en hacerlo. Qatar, junto al resto de las petromonarquías, apoya a Arabia Saudita. Rusia también sigue en su línea, aguardando que sea la OPEP o los productores de esquistos quienes cierren, ya que al encontrarse en recesión económica y sometida a sanciones, busca vender cada barril disponible. Aunque la gira permitió discutir la tesis venezolana al máximo nivel político, lo cierto es que no logró sumar nuevos apoyos y fue asumida por el mercado como prueba de continuidad de la guerra entre jeques y esquistos. Por ello, los precios del petróleo retrocedieron alrededor de 8% más –el crudo Brent descendió desde 57,26 $/Bl hasta 49,9 $/Bl-, mientras el Presidente Maduro recibía las mismas respuestas que le fueron comunicadas al Ex–Canciller Ramírez en su gira de noviembre. Arabia Saudita se manifestó indirectamente a través de su aliado el Ministro de Petróleo de Emiratos Árabes, Suhail Al-Mazrouei, quien señaló apenas el Presidente Maduro abandonaba Riad: “El mercado necesita más tiempo, no es lógico reunirse o hacer algo en este momento”. Además, trascendieron los primeros signos de éxito de la estrategia saudita con noticias de cierre de taladros en EEUU, la quiebra de la primera empresa de esquistos WBH Energy, y la visita de la Subsecretaria de Energía de EEUU, Elizabeth Sherwood-Randall, al Ministro de Petróleo saudita, Alí Al-Naimi, para manifestarle su preocupación por la economía y seguridad energética de EEUU. Finalmente, el Presidente Maduro en Argel reconoció que “no hay consenso” para convocar una reunión ministerial, y ya en Caracas anunció una reunión de comisiones técnicas de países OPEP y No OPEP para analizar la situación del mercado petrolero, lo cual resulta interesante, pero insuficiente al no tener capacidad decisoria. 

En consecuencia, debemos señalar en contracorriente a todas las declaraciones voluntaristas, que la gira no alcanzó los resultados esperados: El demonio está en los detalles.

@kenopina

sábado, 27 de diciembre de 2014

Medio Ambiente: De Lima a París


Embajador (r) Julio César Pineda

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de la ONU, fue aprobada el 9 de mayo de 1992 en Nueva York, con la finalidad de reducir la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera para evitar el calentamiento global promoviendo un desarrollo económico sustentable. En la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro del 3 al 14 de junio de 1992 con la presencia de 172 gobiernos y más de 100 Jefes de Estado, se definió el plan de acción mundial para promover este desarrollo sostenible con la adopción de principios y normas de la nueva ecología política, allí se abrió la firma, el instrumento jurídico sobre el cambio climático. Esto condujo a la aprobación del Protocolo de Kyoto que tiene por objetivo reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global: dióxido de carbono (CO2), gas metano y óxido nitroso, además de tres gases industriales fluorados, en un porcentaje aproximado de al menos un 5%, dentro del período que iba de 2008 a 2012, en comparación a las emisiones en 1990.

Cada año se ha venido reuniendo este órgano supremo que busca comprometer y obligar a los Estados a compromisos firmes en la reducción de la contaminación del planeta. América Latina ha sido sede de este organismo dos veces en Buenos Aires, una vez en Cancún y ahora en Lima. El Ex-Vicepresidente de EEUU, Al Gore, obtuvo el Premio Nobel de la Paz y también un Oscar con su largometraje “Una verdad incómoda”, donde alertó a la sociedad política y civil del planeta del proceso del calentamiento de la atmósfera por la contaminación en todas las áreas, pero especialmente por las emisiones de CO2, causa fundamental del incremento de la temperatura. Ha sido la mejor defensa audiovisual al Protocolo de Kyoto y a un futuro convenio de carácter coercitivo para los Estados, especialmente aquellos que más contaminan como EEUU y China con el 40% de las emisiones y que han sido reacios a compromisos políticos y jurídicos. Afortunadamente en la reciente conferencia de la APEC del 10 al 11 de noviembre de 2014, en Beijing, tanto el Presidente Barack Obama como Xi Jinping firmaron un acuerdo histórico en esta materia. 

Como miembro de la Cruz Verde Internacional, he participado en diferentes eventos, en alguna oportunidad escuche a su líder y fundador Mijaíl Gorbachov, quien señalaba que español es el idioma que mejor expresa la situación del hombre y su entorno cuando habla del medio ambiente, porque desde la revolución industrial hasta hoy hemos consumido y destrozado la mitad del planeta y de seguir esta vía, tendremos un cuarto o un décimo del ambiente, propicio para la vida. La temperatura del planeta ha aumentado, y si permitimos que se incremente en 2 grados, estaríamos ante un apocalipsis global. El impacto sería devastador sobre la biodiversidad con mayor extinción de especies animales y vegetales, derretimiento de los glaciares, con la elevación del nivel de los mares y el consecuente daño al agua dulce, aparición de nuevas enfermedades y pandemias, cambios climáticos con lluvias torrenciales y ciclones, refugiados climáticos. La Cruz Roja estima en 500 millones el número de personas que han emigrado por razones ambientales. Pero también la economía mundial producirá un crash si nada se hace para reducir las emisiones contaminantes y los gases de efecto invernadero. El PIB mundial para el 2030 podría descender de un 5 a 20% con la mayor crisis y recesión económica. Debe actuarse antes que sea demasiado tarde, porque todo puede suceder demasiado rápido, como lo señala Nicholas Stern, economista de la Banca Mundial: “No es posible luchar contra el cambio climático esperando dos o tres decenios, es todavía tiempo de actuar para limitar sus efectos sobre nuestras economías y sociedades”.

Seguimos de cerca con los ecologistas de América Latina y del Mundo la reciente Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático llevaba a cabo en Lima del 1 al 12 de diciembre. Desgraciadamente no se llegó a los resultados que esperábamos de un compromiso formal de todos los Estados miembros para garantizar un mejor porvenir a las generaciones futuras. No se acordó reducir las emisiones de gases contaminantes. Tendremos que seguir las recomendaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en el cual han participado algunos venezolanos, como el ingeniero Juan Carlos Sánchez, en el sentido a prepararnos a un clima más cálido con todas las consecuencias negativas que esto significa. Esperamos que en la próxima conferencia, que será en París, la mayor consciencia planetaria de los gobiernos facilite los acuerdos. 

Hacemos nuestras las palabras de Al Gore cuando recibió el Premio Nobel en el 2007: “Nos enfrentamos a una emergencia planetaria, la crisis climática no es política, sino un reto moral y espiritual para toda la humanidad”. 

Publicado originalmente en El Universal

@jcpinedap

domingo, 19 de octubre de 2014

Seísmo petrolero


Dr. Kenneth Ramírez

Desde mediados del mes de junio de 2014 -cuando el precio del crudo marcador Brent se ubicó en 115 $/Bl debido a los temores de una posible interrupción del flujo petrolero iraquí ante el avance del Estado Islámico de Irak y Siria-, el precio del petróleo ha caído 27%, hasta ubicarse en 84 $/Bl a mediados de octubre de 2014 -su nivel más bajo desde noviembre de 2010.

Una serie de factores están detrás de este descenso del petróleo. La desaceleración de las economías emergentes –sobre todo China, Rusia y Brasil- y la frágil recuperación de Europa, que se han traducido en una débil demanda petrolera mundial. Además, tenemos una fuerte expansión de la producción de petróleo de esquistos (shale oil) en EEUU –70% en los últimos 6 años, hasta alcanzar 8,6 millones de barriles diarios (MMBD), el nivel más alto desde 1986-, lo cual ha generado una sobreoferta de alrededor de 1,5 MMBD. Finalmente, tenemos un mercado que ha asumido que el complicado panorama geopolítico -de Ucrania a Irak- no afectará el suministro; y la apreciación del dólar.

EEUU ha reducido considerablemente su importación de crudos desde Nigeria y Angola, los cuales se han dirigido al mercado asiático donde los productores del Medio Oriente han concentrado su apuesta en los últimos años. Asimismo, el crudo de Alaska -exceptuado de la prohibición de exportaciones vigente en EEUU- no encuentra espacio en las refinerías de la Costa Oeste satisfechas con esquistos, y por ello también ha empezado a fluir a Asia -se produjo un despacho a Corea del Sur por primera vez desde 2000. Y, por si fuera poco, tenemos la espada de Damocles de un eventual levantamiento de sanciones a Irán.

Esto llevó a Arabia Saudita a enviar un mensaje contundente: Defenderá su cuota de mercado incluso si esto significa precios más bajos. De hecho, aumentó su producción en septiembre hasta alcanzar 9,7 MMBD y ha establecido descuentos en sus ventas a Asia, lo cual ha generado una incipiente guerra de precios.

Venezuela ha señalado que esto no conviene a nadie y ha llamado a una reunión de emergencia de la OPEP para tratar el problema, ya que la próxima reunión ordinaria de la organización -el 27 de noviembre en Viena- luce lejana. No obstante, funcionarios sauditas realizaron una declaración que ha supuesto un auténtico seísmo en el mercado petrolero: “nadie debería sorprenderse de precios del petróleo por debajo de los 90 $/Bl, incluso por debajo de 80 $/Bl” en los próximos años. Es decir, Arabia Saudita ha decidido cambiar su política de precios y buscar niveles de 80 $/Bl para expulsar a los productores marginales del mercado, y más concretamente, frenar la “revolución de esquistos” en EEUU. Esto le permitirá a Riad recuperar su centralidad en el mercado petrolero.

Arabia Saudita y las petromonarquías del Golfo Pérsico tienen ingentes reservas en fondos soberanos que pueden permitirle resistir varios años con precios más bajos. Sin embargo, otros países petroleros como Irán, Irak, Rusia y Venezuela sentirán un fuerte impacto económico. Venezuela necesita al menos 90 $/Bl para poder equilibrar su presupuesto y no tiene reservas cuantiosas, lo cual implica que se tendrán que realizar dolorosos ajustes en plena crisis económica: El tiempo de las vacas flacas parece haber llegado.

Publicado originalmente en Últimas Noticias

@kenopina

sábado, 18 de octubre de 2014

Venezuela en el Consejo de Seguridad


Dr. Kenneth Ramírez

Venezuela ha sido electa por quinta ocasión como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para el período 2015-2016. Al respecto, resulta importante realizar algunas consideraciones. En primer lugar, es una noticia que debe embargarnos de alegría a todos los venezolanos, ya que denota la importancia de Venezuela a nivel regional y su peso intermedio a nivel global –como medida de comparación, España también acaba de ser electa por quinta vez-; siendo además una oportunidad para desarrollar una posición de Estado que permita dejar huella en la resolución pacífica de los conflictos y en el tratamiento constructivo de problemas globales apremiantes, denotando nuestro carácter como país amante de la paz. No obstante, existen fundados temores de que esto no sea así, y que el gobierno utilice el asiento como caja de resonancia para su discurso anti-estadounidense y anti-capitalista radical bien conocido, lleno de estridencias y posturas maniqueas y parcializadas en los complejos conflictos abiertos –de Ucrania a Palestina y Siria. De ser cierto esto último, constituiría un error y se perdería una gran ocasión para aumentar el prestigio de Venezuela.

En segundo lugar, resulta interesante que Venezuela ganó su asiento prácticamente sin oposición -181 votos a favor, 1 en contra, 10 abstenciones y 1 voto nulo. Esto implica que la candidatura venezolana recibió total respaldo de América Latina y El Caribe, lo que está asociado tanto a un capital relacional acumulado en los últimos 15 años, como a la influencia importante –aunque mermada- de Venezuela en el nuevo orden regional y al apoyo de Brasil a la candidatura venezolana desde que ocupaba la Presidencia pro-témpore del MERCOSUR –la cual entregó en julio pasado. En este sentido, la diplomacia venezolana tuvo un punto de partida excepcional para hacer cabildeo con países de otras regiones hasta alcanzar mucho más votos de los dos tercios requeridos.

EEUU, por su parte –y a diferencia de 2006-, se limitó  a criticar el déficit democrático de Venezuela y su comportamiento contrario al espíritu de la Carta de Naciones Unidas, pero no utilizó a fondo sus contactos diplomáticos para bloquear la candidatura venezolana en la Asamblea General. Cabe destacar, que la Administración Obama ha descuidado la región porque tiene otras prioridades –y esto continuará hasta que abandone la Casa Blanca en enero de 2017, debido a la campaña abierta contra el Estado Islámico de Irak y Siria. Asimismo, la Administración Obama no desea polarizar con Caracas como lo hizo la Administración Bush; y realiza una última apuesta por normalizar las relaciones diplomáticas con el nuevo Encargado de Negocios, Lee McClenny, quien llegó a Caracas en agosto pasado. Las críticas a la candidatura venezolana deben leerse en clave individual, ya que la Embajadora Samantha Power tiene un Doctorado en Derechos Humanos y es una gran activista; y en clave de política interna, ante unas elecciones legislativas de medio término a tiro de piedra y un conjunto de senadores republicanos presionando al Secretario de Estado, John Kerry, para que tratara de impedir la llegada de Venezuela al Consejo de Seguridad.

Washington solicitó a Bogotá que intentara romper el consenso regional en torno a la candidatura venezolana, pero el Presidente Santos no tenía interés en confrontar a Venezuela, ya que es un país acompañante de la mesa de diálogo de paz con las FARC en La Habana y se sigue apostando por rescatar el comercio bilateral –ahora afectado por la lucha de Venezuela contra el contrabando. Ya existen suficientes perturbaciones en la relación como para añadirle un elemento más; más aún cuando no existe interés de parte de otros países latinoamericanos ni una voluntad clara de EEUU. En consecuencia, no se puede decir que el ingreso de Venezuela al Consejo de Seguridad es un “rotundo triunfo” contra una “campaña imperialista”, aunque si debe decirse que es un éxito diplomático.

En tercer lugar, hay que señalar que debería revisarse la posición nacional en diferentes conflictos que marcan la agenda actual, donde se ha tenido una actitud sesgada y extremista que no abona a la búsqueda de soluciones diplomáticas creativas para fortalecer la paz y seguridad internacionales. Asumir una posición anti-estadounidense, anti-israelí e izquierdista radical no representa a todos los venezolanos ni tampoco ese voto latinoamericano que debe honrarse. En este sentido, hay una gran oportunidad para ejercer una posición equilibraba y constructiva, en consulta amplia y permanente con sectores nacionales y regionales, aprovechando la presencia de Ecuador, Uruguay y Argentina, en las presidencias pro-témpore de la CELAC, UNASUR y MERCOSUR, respectivamente. Debe evitarse caer en la tentación de utilizar el Consejo de Seguridad como megáfono para la pugnacidad, la destemplanza y el tremendismo con el único propósito de atraer reflectores, ocupar titulares de prensa, y tratar de desviar la atención de la opinión pública nacional de problemas urgentes como la crisis económica actual que podría agravarse con la caída de precios del petróleo que estamos experimentando. Ya Rusia y China se ocupan perfectamente de bloquear con su veto iniciativas de EEUU; de manera, que una posición confrontativa está de sobra y no aporta estratégicamente nada relevante.

En cuarto lugar, necesario subrayar que el gobierno debe, por coherencia, acatar todas las recomendaciones que los distintos órganos, programas y grupos técnicos de Naciones Unidas le han dado. Por tanto, nuestra llegada al Consejo de Seguridad es también una oportunidad para reactivar el diálogo, y propiciar el encuentro y la reconciliación de todos los venezolanos. No olvidemos que el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, ha hecho llamados a retomar el diálogo; el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias del Consejo de DDHH ha llamado a la liberación de Leopoldo López y Daniel Ceballos; y otros órganos han realizado observaciones sobre importantes violaciones a los DDHH en el país.

Finalmente, resulta fundamental para poder desarrollar esta posición de Estado, pragmática, equilibrada, conciliadora y constructiva, designar un diplomático con formación y experiencia. Respecto a esto sería totalmente inadecuado darle esa responsabilidad a María Gabriela Chávez –como ha trascendido-, quien no tiene la preparación necesaria para interactuar en forma efectiva con otros embajadores como los de Rusia y China, Vitali Churkin y Wang Min respectivamente –ambos internacionalistas y diplomáticos de carrera-, o la citada Samantha Power. El Presidente Maduro bien haría en considerar asignar esta responsabilidad a un embajador experimentado como Alfredo Toro Hardy –quien actualmente se encuentra en un destino poco relevante como Singapur.

@kenopina