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martes, 17 de mayo de 2016

Geopolítica y guerras en el Mundo


Prof. Eloy Torres

El siglo XXI se las trae. Se observa la diferencia con el XX, pues, entonces, ese fue ideológico, rico y complejo, en tanto que el XXI se muestra difuso, poco denso y se mueve con una grave y peligrosa simplicidad. Las cartas están sobre la mesa: hay un recorrido agresivo del populismo en el Mundo, la amenaza del fundamentalismo islámico y el debilitamiento del liderazgo político de la Unión Europea, concretamente: Merkel en Alemania y Hollande en Francia. El surgimiento de lo que llamó The Wall Street Journal, la Trumpery Tendency (la tendencia engañifa) un poco para parodiar y ridiculizar las “ideas” del candidato republicano Donald Trump. Según los conocedores, sus ideas tienen mucho en común con las de los seguidores del partido de los “know nothing” de los años 1840 y 1850, conocidos por su empeño anti-católico y anti-inmigrante. Fueron fuertes electoralmente en Chicago, Washington y San Francisco; llegaron a gobernar a Massachusetts.

Hoy vemos a Donald Trump moverse, en el terreno populista con facilidad y con un peligroso empeño de “prohibir” el ingreso de musulmanes a territorio estadounidense y en construir un muro (pagado, por México, según Trump) entre ese país y EEUU. El populismo, no es nuevo; siempre ha existido en la sociedad norteamericana, como en todo el Mundo. No es exclusivo de América Latina. En EEUU, aparecen y desaparecen, según la ocasión. Aprovechan los eventuales momentos de división de algunos de los partidos centrales de ese país. Igual ocurre en Europa. La retórica anti-migratoria se muestra amenazante y peligrosa en el Mundo. Por ejemplo, cada país miembro de la Unión Europea enfrenta el drama del populismo montado en la citada retórica anti-migratoria. La clase media de estos países es presa fácil del discurso populista. Apoyados en la impopularidad de ciertas decisiones políticas; estas fuerzas extienden sus tentáculos para reclamar la independencia de sus países de Bruselas. Ésta, conduce los destinos de todos los países insertos en la Unión Europea. Hay muchos ejemplos a tomar en consideración: la postura de algunos países de Europa Central frente a la migración (verbigracia, Hungría y Austria) y el ingreso de Gran Bretaña al euro túnel. Es todo un drama que debe encontrar su solución.

La realidad amenazante del “Estado Islámico” es grave. Son el breakfast de las noticias sorpresas todas las mañanas en el Mundo. Sorpresas, por demás, nada agradables y, que en su mayoría, tiene que ver con el Medio Oriente, lo que nos indica un recrudecimiento para lo que queda de este año 2016. Las noticias sobre los enfrentamientos sectarios entre shiítas y sunitas, esconden el entramado geopolítico de algunos países en la zona (Arabia Saudita, sunita ella, frente a Irán, shiíta él) y apuntan a una espiral de conflictos aún mayor. Patéticamente se  observa el apoyo de Rusia, aliada de Irán, a la gestión de Bashar al-Assad en Siria, aunado a ello, los riesgos por el debilitamiento de los precios de la materia prima que proviene de los subsuelos áridos del Medio Oriente: el petróleo. Para EEUU es prioritario acabar con las redes terroristas del “Estado Islámico”, para lo cual debe respetar lo específico de esa cultura. No confundir el Islam con el fundamentalismo islámico, representado por esas minorías violentas. Una política equivocada, como la inacción misma o una acción poco eficaz, fortalece a esos grupos y potencia la geopolítica de los factores que le adversan, entre ellos Rusia, China e Irán.

Otro elemento que adquiere relevancia, aunque en silencio, manifiesta pues su creciente presencia en el Mundo, como un factor decisor en materia de política internacional. Nos referimos a China y lo que ella implica para sus relaciones con EEUU. China es una realidad geográfica y poblacionalmente hablando significativa. Un verdadero gigante. Son muchas las discrepancias, las cuales pueden servir para un creciente enfrentamiento de grandes proporciones. Felizmente las discrepancias pueden ser atenuadas por la existencia de enemigos comunes: el terrorismo y el cambio climático, por ejemplo.

Para China, según la axiología de su política exterior, es vital el nivel de confianza entre los actores. Si la confianza no existe, entonces no hay posibilidades de paz. Ahora, la falta de confianza entre EEUU y China es mutua. Washington y Beijing se miran con suspicacia. Algunas decisiones políticas, de lado y lado, contribuyen al enrarecimiento del clima de desconfianza mutua. EEUU condena las decisiones de China en materia de ambiciones territoriales, luego desaprueban las excelentes relaciones chinas con Rusia.  Xi Jinping  y Vladimir Putin hacen esfuerzos por ampliar su poderío militar, particularmente el chino. Luego hay que sumar las graves y monumentales diferencias en los sistemas políticos dominantes en ambos países, como toda la axiología que mueve a sus pueblos. Decíamos que hay un elemento que ayuda a ser optimistas. Las diferencias pueden atenuarse en este complejo tablero de ajedrez, pues los intereses nacionales de ambos países coinciden en algunas áreas. Los Presidentes Barack Obama y Xi Jinping dejaron entrever sus coincidencias a propósito de la firma del Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático y sobre el cual, recientemente, el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) desatacó, en un documento, como un hecho muy positivo.

La Unión Europea confronta amenazas políticas al interior de ciertos países: Francia y Alemania. La popularidad de sus líderes: François Hollande y Angela Merkel está en baja. Ellos ya sienten los rayos del sol un tanto más abajo de la espalda, por debajo de su cintura. No obstante, gracias a problemas urgentes a resolver, su realidad se muestra como un salvavidas. Las tensiones generadas por ciertos elementos les ayudan a mantenerse en el poder hasta el 2017. En consecuencia los ataques terroristas en Francia como el flujo de inmigrantes en Alemania, representan una serie de provocaciones para estos países y para los valores de la Unión Europea. Como también existe la posibilidad que su gravedad pudiere afectar su permanencia en el poder hasta 2017, fecha cuando expiran sus mandatos. Sin embargo, la mayor parte de las opiniones apuntan, que estos líderes podrán resistir la crisis al bloquear las tendencias “revoltosas” en ciertas zonas de sus poblaciones.

Por otra parte hay una tendencia a mantener vivo el conflicto por Ucrania. Continúan las tensiones. Rusia no acepta dejarse encerrar, y no querer, de repente, despertar sin una salida segura al Mar Mediterráneo: es una constante en su política exterior. No se trata de que Putin sea malo o bueno, bonito o no, carismático o no. Es el interés nacional ruso. El mismo existe desde varios siglos: No permitir ser encerrados, como dicen ellos, sin salidas a las aguas cálidas. Es un punto de honor para ese país, como podría serlo para cualquiera. Kissinger y otros analistas lo han recalcado en varias ocasiones, además es explicable desde el punto de vista de Rusia. Hay que colocarse en sus zapatos; así no nos guste.

Otras tensiones en el mundo: el Asia y el Pacífico no observan grandes cambios. El ISIS mantiene al mundo con una zozobra bélica. Siria, un escenario sangriento; como tampoco, Iraq muestra señal alguna de ser “una verdadera primavera árabe”, sino, como hemos dicho en otrasocasiones, es: un infierno árabe, bombeado, en su propagación, con el petróleo que subyace en sus desérticas arenas. Muchos dicen: estamos sentados en un barril de pólvora. Ello muestra destellos de veracidad, por la indiferencia que hay para encontrar la solución. Crudamente pensamos en la inminente posibilidad de un conflicto generalizado que podría destruir al Mundo.

Corea del Norte es un peligro. Ya sabemos que Kim Jong–Un, es un dictador, heredero del poder de su padre y abuelo, quien juega a ser un factor decisivo en las relaciones internacionales. Esperemos sea eso: un juego. Mas, algunas cosas nos inducen a concluir que ello no así. Es realmente un peligro. China, su principal sostén geopolítico en la zona, acusa cansancio, gracias a esas peligrosas “tremenduras” de Pyongyang, por lo que es posible de un paso para intervenir en ese país. Nada está descartado. Es la geopolítica china que apunta a resolver esa realidad, pues Corea del Norte es realmente un creciente peligro no sólo para Corea del Sur o Japón, sino directamente para Beijing. Una decisión de esa magnitud, contaría con la colaboración de Moscú y el aplauso de Occidente.

Entre China y la India, a pesar de existir un permanente estado de tensión, no menos cierto es que ambos buscan una situación de equilibrio. Entre los dos suman más de tres mil millones de seres humanos, por lo que es comprensible que ellos prefieran encontrarse más en las coincidencias, que en los conflictos generados por las diferencias. En tanto que  Pakistán exuda serias contradicciones. Tanto China como la India, aunque esta última prisionera de un esquema de confrontación con Islamabad, prefieren un entendimiento global en la zona. Pakistán en procura de aumentar su estatura estratégica ha hecho ciertos movimientos en el Océano Índico que generan inquietud en la geopolítica de la India. En tanto que China no quiere ver una alianza entre Vietnam y Japón. Este tipo de situaciones aumenta los niveles de tensión en el Mundo.

Por su parte, el Medio Oriente muestra más que petróleo. No sólo hay que hablar sobre el “Estado Islámico”, Irak, Gaza, Siria o Irán, Israel o el Líbano. Son muchos otros, los factores presentes en esa zona. Todo es  confuso y muy complejo, como peligroso. Israel tiene el arma nuclear, Irán tiene tecnología nuclear sensible. Hay que agregar la especulación sobre si el reino saudita dispone de un sistema balístico actualizado. Teherán ayuda al régimen de Assad, mientras que Israel fortalece sus sistemas de defensa anti-misiles. Están las “bravuconadas” y actos de terror del  irregular ejército del “Estado islámico”. En tanto que EEUU han procurado por la vía diplomática impedir que Teherán desarrolle una bomba nuclear. Todo, repetimos, es muy complejo y difícil de controlar.

Rusia y la OTAN se enfrentan. La realidad es superada por la sin razón geopolítica. Ucrania puede ser convertida en la excusa para la guerra. Rusia amenaza en ampliar la capacidad de sus fuerzas armadas para enfrentar a la alianza atlántica. Se reedita la vieja y tenebrosa pesadilla de encerrar a Rusia y amenazar a China: ¡Mahan y Mackinder vivant!

La acción del Atlantismo para minimizar la estatura estratégica de Rusia, de conformidad con el viejo sueño de los citados Mahan y Mackinder, forzó la anexión de Crimea; ello obligó a reevaluar esas relaciones y estamos frente a un estado de tensión, más grave desde el final de la Guerra Fría. De todos modos la reacción de la OTAN es y puede ser limitada. Son muchos los escenarios que los EEUU confrontan: Rusia, China e Irán. Por lo que hay que evaluarla realidad. Rusia se opone a permitir el posicionamiento de bases alrededor de su territorio. Ello la colocaría a tiro de cañón de la OTAN. Estudiar la historia es conveniente para ponderar la difícil y compleja realidad que ha normado las relaciones del Atlantismo con Rusia.

Las relaciones internacionales en el siglo XXI nos ofrecen una simplicidad de respuestas. No hay ideologías, ni comunismo ni imperialismo. Lo que mueve a los actores es la potenciación y promoción de su interés nacional. Éste, no puede ser sino salvaguardar su territorio; no enajenarlo a otros y evitar situaciones peligrosas a sus pueblos. El Mundo en esta centuria XXI permite que cada actor fije una política exterior, no ideologizada, sino centrada en todos los miembros de cada sociedad; jamás fijarlo en un gobernante. Éstos mueren, desaparecen y tras ellos no queda nada. Lo que importa es salvaguardar al país, sus recursos, soberanía y dignidad.

Lamentablemente, Venezuela se encuentra desde hace 17 años un abandono generalizado. Ahora, en materia internacional es gravísimo. Los gestores del gobierno en esa materia no comprenden o no quieren comprender que el Mundo se mueve hacia la consecución del interés de cada actor; éste se expresa, repito, en promover al país, evitarle conflictos imprudentes y disputas territoriales y marítimas, ganar mercados para sus productos, dignificar al país y no a un grupúsculo político, entre otros. Se debe observar al Mundo globalmente, pues es un sistema y confronta muchos problemas, cuyas respuestas no pueden reducirse al discurso simplista y maniqueo del “imperio y dignidad de los pueblos”. Venezuela, es huérfana de una política exterior seria y acorde con esta compleja realidad y de defensa del interés nacional. Pero, en su lugar estamos perdidos y actuamos cual carrito chocón, con insultos fáciles de pronunciar y difíciles de olvidar o borrar de los anales de la historia de las relaciones internacionales.Todo aquel que observe una postura crítica con el gobierno, es víctima de ellos, gracias a esta agresiva diplomacia, por demás, virulenta e irracionalmente ideologizada, mientras al interior, padecemos una dolorosa crisis económica y humanitaria.

@eloicito

jueves, 5 de mayo de 2016

Nagorno-Karabaj: Un fantasma de la Guerra Fría


Lic. Victor Hugo Matos

No existe un conflicto en la historia moderna que, en mayor o menor medida, no haya dejado heridas abiertas  en las sociedades donde se ha producido y en las regiones que han servido de escenario para las batallas del siglo XX; entre las cuales podríamos mencionar las terribles experiencias ocurridas en el Cáucaso o las terribles guerras civiles en África Central. No obstante,  existe otro conflicto, no tan conocido, pero que con los recientes cambios geopolíticos en la antigua órbita soviética, parece haberse reactivado y presenta un desafío considerable para la Unión Europea. Se trata del conflicto de Nagorno-Karabaj.

Para poder entender porque un conflicto tan distante de la frontera “natural” de la Unión Europea resulta vital para los intereses de esta, es necesario saber que Nagorno-Karabaj es una región de la Ex-República Soviética de Azerbaiyán donde la mayoría de la población desde hace mucho tiempo se considera como parte de la cultura armenia (proveniente del país homónimo vecino de Azerbaiyán), lo cual llevaría a una inevitable animosidad entre la mayoría armenia y la minoría azerí; cual espejo de los conflictos étnicos en el Cáucaso.  El punto de mayor conflictividad se produjo después de un referéndum de independencia impulsado por la mayoría armenia en 1988, el cual  atizó las diferencias entre los mismos grupos étnicos y sirvió como motivo para que se dieran las primeras escaramuzas a lo largo de la frontera, que luego degenerarían en una guerra abierta entre los dos países y culminó con el terrible calculó de 30.000 muertos y más de un millón de refugiados,  además de la anexión por parte de Nagorno-Karabaj por Amenia junto a siete regiones más.

Hoy, 22 años después de la entrada en vigor del cese al fuego, la violencia ha vuelto a la  frontera entre Azerbaiyán y Armenia y ha puesto a ambas cerca de un conflicto bélico  dada las recientes bajas de azeríes-armenios en la región antes mencionada que sólo  se han detenido tras un alto al fuego promocionado por Rusia, si bien  ambas partes aún consideran prioritario el control del territorio;  el gobierno azerí liderado por Ilham Aliyev, ha acusado por el gobierno armenio de haber empezado el conflicto, siendo el más beneficiado por un cambio en el statu quo dado que esta crisis le ayuda a reenfocar la atención de los ciudadanos azeríes lejos de los problemas económicos que sufre el país por la bajada de los precios de petróleo.

Sin embargo, resulta insuficiente considerar sólo la variante regional para entender las implicaciones de este conflicto en el futuro, ya que ambos lados se consideran respaldados por dos potencias que, no hace mucho, se encontraban en rumbo de colisión: Rusia y Turquía. En este sentido, Rusia sigue demostrando fortaleza en su acción exterior pese a la lenta recuperación de los precios petroleros, ya que se ha posicionado fuertemente como mediador entre azeríes y armenios; mostrando con el cese al fuego alcanzado hace unas semanas que ha empezado su retorno como eje geopolítico de Asia Central,  toda vez que esta nueva posición le ha permitido forzar al presidente Aliyev a considerar una futura membrecía en la Unión Económica Euroasiática y a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva que no son más que las respuestas rusas a la Unión Europea y la OTAN, aunque esto será posible solo si Vladimir Putin puede generar un acuerdo duradero entre Azerbaiyán y Armenia, dado que este último país es miembro pleno de las dos primeras organizaciones.

A pesar de este claro dominio de Rusia dentro de las negociaciones,  Turquía tampoco queda atrás y ha recalcado su apoyo a Azerbaiyán contra Armenia,  a la que ha criticado duramente. Esto es entendible dado que el interés turco se extiende a limitar cualquier posibilidad de que Armenia expanda su base de poder con adquisiciones territoriales y bien preferiría que Azerbaiyán,  con quien ha entablando beneficiosas alianzas en el sector petrolero y gasífero, obtuviera mayores réditos en cualquier acuerdo de paz final.

Indudablemente, los líderes europeos deberían estar considerando ambas vertientes del conflicto con extrema preocupación, ya que una escalada del conflicto pondría a la Unión Europea en una posición incómoda en la medida en que se vería obligada a asumir una posición dentro del conflicto, dadas las irreductibles posiciones de ambos lados y la imposibilidad de que Endrogan o Putin favorezcan una salida “justa”, si es que ese concepto existe mas allá de los pasillos de Bruselas.

Lo que resulta claro es que la Unión Europea ha perdido la posibilidad de actuar en su papel  natural de mediador y se enfrenta ahora a una decisión de la cual no obtendría ningún beneficio, ya que si apoya a Azerbaiyán y por ende a Turquía,  esta conseguirá una ventaja en cualquier futura negociación y profundizará el conflicto con Rusia, en cambio si apoyará a los milicianos armenios y por ende a Rusia pondría a los gobiernos de Europa del Este en una posición incómoda hacia sus ciudadanos, sin contar el hecho de que sería una invitación a Rusia a seguir expandiendo su influencia.

Considerado este escenario y dado el antecedente de Ucrania, cuyos resultados podemos observar tras la dimisión del Primer Ministro Arseni Yatseniuk, o las disonancias internas que ha producido el acuerdo con Turquía, es muy probable que frente a la posibilidad de un nuevo conflicto que desestabilice Asia Central,  el liderazgo europeo recurra a las tácticas usuales: esquivar y cubrirse hasta que pase el temporal.

@ViktorRonin

lunes, 26 de enero de 2015

ISIS: Desafíos para el 2015



Embajador (r) Julio César Pineda

Los seguidores del Corán, agrupados en Al-Qaeda y el ISIS (Islamic State of Iraq and Syria), continúan el camino del terrorismo yihadista hacia un Estado Musulmán ortodoxo con una visión equivocada del Islam, tratando de reproducir el califato, con su primera expresión a la muerte de Mahoma en 632, hasta el último de los turcos, abolido el 3 de marzo de 1924. Ellos esperan la Gran Batalla del Fin de Todos los Tiempos, precisamente en Bagdad y Damasco, de acuerdo a una vieja profecía donde un tercio de los guerreros musulmanes huirán, un tercio morirá y el último tercio conquistará el mundo de los infieles; es lo que pregona su propaganda, con su llamado al sacrificio y al martirio, pasaporte seguro al paraíso. Por eso la irracional actitud en los recientes casos en Francia. Esta guerra, que por ahora se libra en el Medio Oriente, pretenden llevarla a todo Occidente. La guerra siempre ha estado presente con la conquista islámica y con las cruzadas en los tiempos antiguos, pero también con la creación del Estado de Israel, las confrontaciones entre las grandes corrientes del Islam, Chiítas y Sunitas, el contagio del socialismo nacionalista en las expresiones del nasserismo y especialmente con el petróleo, que en los últimos cien años ha transformado la región en un centro geopolítico de confrontación entre las potencias.

Independiente

Políticamente este Medio Oriente es el resultado de la disolución del Imperio Otomano, de la independencia de los territorios colonizados por franceses e ingleses y de la presencia estadounidense. Confronta viejos Estados nacionales tradicionales como Egipto, Marruecos e Irán, y nuevas naciones que buscan definirse y cuyas fronteras son inestables, es el caso de Túnez, Libia, Irak y la nueva realidad de los kurdos con sus cuarenta millones que buscan un Estado independiente y soberano. Hasta ahora ha sido sorprendente, en la actual compleja realidad de Medio Oriente, el avance del Ejército del Levante del ISIS en la región, a diferencia de Bin Laden y Al-Qaeda que pretendían hacer la Revolución Islámica desde el lejano Afganistán, trasladando la guerra asimétrica a los centros del mundo occidental con los atentados en Nueva York, Londres y Madrid. El ISIS, mantiene sus bases militares en la parte oriental de Siria y en el oeste de Irak con la intención clara de avanzar hacia Turquía.

Occidente tiene el dilema de alejarse de estos conflictos facilitando la extensión del yihadismo en el Medio Oriente y en sus expresiones de violencia en Europa y en Estados Unidos; o ir de frente con la presencia militar, además de las medidas especiales en sus territorios como lo ha decidido la Unión Europea, que ha situado la lucha contra el terrorismo como prioridad en todos sus foros. El coletazo del Islam radical también afecta directamente al África negra con la inestabilidad en Mali después de la intervención francesa de 2013 y la amenaza permanente de Boko Haram en Nigeria. La ONU y tropas africanas han tenido que intervenir Somalia a punto de ser tomada por los terroristas de Al-Shabab. Por ahora, en el Medio Oriente y en el África continúa la amenaza del fatalismo y el fundamentalismo islámico, a pesar de los bombardeos aéreos norteamericanos y europeos y la voluntad política de árabes, turcos y persas. 

Desafío

El desafío en este 2015 para Europa y Estados Unidos es el despliegue de fuerzas especiales en una guerra de posiciones en la propia geografía de los combates y mayores medidas de seguridad. Árabes, persas y turcos deben ponerse de acuerdo. 

Hacemos nuestras las palabras del Presidente de Egipto, Al-Sisi, el pasado 28 de diciembre, cuando en el denominado Vaticano del Islam, la Mezquita y Universidad Al-Azhar, fundada en el 973, señalaba la necesidad de revisar el discurso del Islam, separando política y religión "es inconcebible que nuestras creencias sean fuente de preocupación, peligro, muerte y destrucción en el mundo de hoy; no es posible que 1,6 mil millones de musulmanes traten de eliminar a los 7 mil millones de la población del Mundo. Debemos oponernos a esta ideología y necesitamos revolucionar nuestra religión". 

Pronto se realizará en España una cumbre entre la Unión Europea y los países árabes donde, como lo ha señalado el Canciller español, hay que posibilitar mayores desarrollos económicos en la región; con pobreza y marginalidad no hay estabilidad política porque la amenaza no solo ha sido en París sino que se extiende a toda Europa y a todo el Mundo, incluyendo los propios países árabes y musulmanes. Por ahora, es fundamental propiciar un alto el fuego en Siria para apaciguar las tensiones en la región y propiciar las negociaciones entre Israel y Palestina. El 2015 es crucial para estas soluciones.

Publicado originalmente en El Universal

@jcpinedap

martes, 8 de julio de 2014

Irak, otra vez: Intriga, petróleo y guerra


Dr. Kenneth Ramírez

A principios de junio de 2014, justo cuando la producción petrolera iraquí alcanzaba 3,18 millones de barriles diarios (MMBD) según la OPEP, excediendo los niveles de la Era Hussein; el grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Levante (por sus siglas en inglés, ISIS) invadió el país desde Siria hasta tomar Mosul –la segunda ciudad más importante- y varias localidades del noroeste, colocando bajo amenaza a la propia Bagdad. El Ayatollah iraquí Alí al-Sistani dictó una fatwa –edicto islámico- en la ciudad santa de Kerbala, llamando a los shiítas a la yihad -guerra santa- para defender el país. La sombra de una nueva guerra civil entre sunitas y shiítas, tan sangrienta como la que estalló después del atentado a la Mezquita Dorada de Samarra en 2006, vuelve a asomarse en Mesopotamia.

Todo esto resulta bastante sospechoso, en tanto que, Abubaker al-Bagdadi –jefe del ISIS-había rechazado varios llamados del Emir de Al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri, para que abandonara la guerra civil siria desde 2013 y se concentrara-como ahora hace- en Irak para el establecimiento de un Califato Islámico; lo cual llevó incluso a que Al-Qaeda emitiera un comunicado en febrero de 2014 donde desconoce al ISIS y afirma que su único afiliado en Siria es el Frente Al-Nusra. Quizás la respuesta la encontremos en los otros grupos que están luchando al lado del ISIS en Irak: las tribus del “Consejo del Despertar Sunita” –aliados de EEUU en la lucha contra Al-Qaeda en Mesopotamia desde 2007 hasta su retirada de Irak en 2011-, el “Consejo de Insurgentes de Al Anbar” y antiguos miembros del Partido Ba’ath de Saddam Hussein. Estos grupos sunitas tienen estrecha relación con Arabia Saudita, y su jefe de inteligencia Yusef bin Ali al-Idrisis. Esto explica por qué un miembro no identificado de la Administración Obama, manifestó recientemente,el deseo de EEUU de que Riad“deje de financiar a los yihadistas”.

Durante el último año, Arabia Saudita ha estado muy preocupada por varias cuestiones: 1) El avance de las negociaciones nucleares entre EEUU e Irán, que puede llevar en última instancia a una alianza y a un considerable aumento de la producción petrolera persa; 2) La relativa autonomía energética de EEUU debido a la “Revolución de Esquistos”; 3) El vertiginoso aumento de la producción petrolera de Irak, que lo ha convertido en segundo productor OPEP y cuya meta de alcanzar 6 MMBD en 2017 amenaza el liderazgo saudita; 4) Un posible descenso del petróleo desde los niveles de 100 $/Bl, si todo esto llega a producirse.

De manera que, una invasión de ISIS desde Siria a Irak beneficia mucho a Arabia Saudita, ya que prepara la eclosión de un nuevo orden regional y petrolero bajo sus propios términos. Además, el Primer Ministro iraquí Nouri al-Maliki ha irritado a Riad, ya que ha desplegado una política sectaria para perpetuarse en el poder -privilegiando alianzas con partidos shiítas e Irán- dejando de lado a los sunitas aliados de Arabia Saudita -que antes gobernaban con Saddam Hussein.

A pesar de lo altamente impredecible del devenir de este conflicto que tiene fuertes vinculaciones con actores externos, al tomar en consideración el elemento sectario, luce probable que se produzca un estancamiento como ocurre en Siria, donde ni ISIS logre avanzar a Bagdad ni logre ser aplastado por Maliki. En este sentido, la producción petrolerairaquí concentrada en los campos del sur del país de mayoría shiíta, y sus exportaciones desde terminales en el Golfo Pérsico, probablemente no resultarán afectadaspor el conflicto en el corto plazo, aunque puede verse impactada su capacidad para llevar a cabo sus ambiciosos planes de expansión. Los riesgos más importantes podrían venir de sabotajes y actos terroristas, una gestión poco eficiente y transparente, así como posibles brotes anárquicos en el sur si el esfuerzo bélico genera un vacío de seguridad.

Incluso una eventual toma de Bagdad por ISIS tendría efectos limitados. En el peor de los casos, podría afectar las exportaciones si los yihadistas son capaces de alterar los flujos de agua hacia el sur, importantes para la producción petrolera y la generación eléctrica. Además, la pérdida de la sede de gobierno generaría problemas de gestión en el corto y mediano plazo.A pesar de todo esto, debido a las expectativas, el crudo Brent subió más de 4 $, llegado a precios puntuales de 113-115 $/Bl en junio, sobre el rango 105-110 $/Bl en el que ha estado en 2014.

El Kurdistán iraquí merece tratamiento aparte. Aprovechando el ataque de ISIS, el Gobierno Regional del Kurdistán (GRK) utilizó su brazo armado -los peshmergas-, para tomar la ciudad de Kirkuk, donde se encuentra el yacimiento petrolero más grande del norte con 8,7 millardos de barriles. Aunque tiene una infraestructura muy dañada y requiere inversiones considerables, en tiempos de Saddam Hussein llegó a producir 650 mil barriles diarios, y por ello Bagdad alcanzó un acuerdo con la empresa BP para su reactivación en 2013, a lo cual se opuso el GRK. El Kurdistán iraquí produce actualmente unos 400 mil barriles diarios, y con esta adición podría aumentar su producción considerablemente. Los objetivos del GRK son alcanzar 1 MMBD en 2015 y 2 MMBD en 2020, ya que afirman tener recursos prospectivos por 45 millardos de barriles, por lo cual con Kirkuk, pasarían a tener más petróleo que Libia. Todo esto, ha alentado sus deseos de independencia. Hasta ahora, Turquía le ha permitido realizar las primeras exportaciones directas, y un primer cargamento partió en mayo pasado desde la terminal de Ceyhan, a pesar de las protestas de Bagdad y Washington. No obstante, aunque Turquía ve en esto un negocio lucrativo y una válvula de escape para su conflicto histórico con el Kurdistán turco, parece poco probable que apoyen su independencia.

En definitiva, se ha abierto un nuevoconflicto regional. La Administración Obama ha tenido que volver a reforzar su despliegue militar en el país en contra de sus deseos, anunciando el envío de un total de 775 soldados en labores de protección y asesoría en las últimas dos semanas, además de drones. Washington también ha hecho llamados para la conformación de un gobierno de unidad nacional, lo que en el fondo implica prescindir de Maliki. Todo esto, ha disgustado a Irán a pesar de tener en ISIS un enemigo común con EEUU. En consecuencia, la desconfianza ha empezado a perturbar lacomplicada mesa de negociaciones nucleares. De hecho, el Ayatollah Khamenei señaló desde Teherán, que la lucha en Irak no se trataba de shiítas contra sunitas, sino de “un Irak libre y uno dominado por Occidente”. Seguramente el Rey de Arabia Saudita sonrió al saber la noticia y recordó al Cardenal Richelieu: “Resulta mucho mejor matar con un cuchillo ajeno”.

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

jueves, 3 de julio de 2014

Revisitando 1914



Dr. Kenneth Ramírez
El pasado 28 de junio, se cumplió un siglo del asesinato del Archiduque Francisco Fernando de Habsburgo –heredero del Imperio Austrohúngaro- en Sarajevo, lo cual desembocó en el estallido de la I Guerra Mundial. Cuatro imperios quedaron liquidados y el Imperio Británico quedó debilitado, dos potencias emergían por el Este y por el Oeste de una Europa destruida, alrededor de veinte millones de muertos, hambruna, auge de los extremismos, y como si fuera poco, una Paz de Versalles –tan utópica como miope- que condujo a la siguiente guerra aún más destructiva.
La larga sombra de la “Gran Guerra” se extiende hasta nuestros días para plantearnos algunos paralelismos inquietantes. Hoy, como entonces, las comunicaciones, el comercio y las nuevas tecnologías –el teléfono, el tren, el barco de vapor y la lámpara incandescente, entre otros- vivían una Edad de Oro –incluso llamada por algunos “primera globalización”. Sin embargo, nada de ello impidió el inicio de una gran conflagración como nunca antes había visto el Mundo, donde incluso se utilizaron por primera vez armas químicas.
Si en 1914 teníamos a Gran Bretaña como potencia hegemónica en declive relativo frente a Alemania como potencia emergente, hoy tenemos una historia similar con EEUU y China. De hecho, el “Pivote al Pacífico” de la Administración Obama en 2014, recuerda al “Compromiso Continental” de Gran Bretaña en 1914 –ambos orientados a crear un sistema de alianzas para fortalecer el statu quo-; así como el “Sueño Chino” de Xi Jinping en 2014, recuerda a la “Weltpolitik” del Káiser Guillermo II en 1914 -ambos obsesionados con la paridad estratégica con la potencia hegemónica.
La remembranza de 1914 se acentúa en Asia Oriental con la rivalidad entre China y Japón -que recuerdan al Imperio Alemán y Francia respectivamente, este último además, aliado del hegemón y una potencia regional declinante-; con las disputas territoriales; con el regreso del nacionalismo de la mano de Xi Jinping en China, Shinzo Abe en Japón y Narendra Modi en India; la competencia económica; las carreras armamentistas y la proliferación nuclear; la división de la Península Coreana; una obsesión con el prestigio; y la casi inexistencia de mecanismos de cooperación para resolver conflictos. La desconfianza y la política de poder están a la orden del día en la Asia de 2014, como lo estuvieron en la Europa de 1914.
Abriendo aún más el lente, se encuentra el Medio Oriente -los “Balcanes Globales”-, de los cuales depende cada vez más energéticamente Asia Oriental en general, y China en particular. El mapa de Medio Oriente fue redibujado después de la I Guerra Mundial siguiendo el Tratado Sykes-Picot de 1916, mediante el cual fue liquidado el Imperio Otomano, mientras Francia y Gran Bretaña como potencias coloniales se encargaban de gestionar conflictos y mantener las fronteras trazadas, que posteriormente constituyeron los actuales Estados. Asimismo, la Declaración Balfour de 1917, puso en marcha el proceso de creación de Israel en Palestina, dando origen a un conflicto que aún sigue abierto.
Después de la crisis de Suez en 1956, EEUU asumió el rol hegemónico en la región. Empero, hoy por hoy, un EEUU agotado y dubitativo tras las guerras de Irak y Afganistán, ha hecho que el “Orden de Sykes-Picot” luzca insostenible. El vacío de poder ha sido ocupado por potencias regionales como Irán, Arabia Saudita y Turquía, grupos terroristas y movimientos islámicos. De hecho, durante la reciente invasión del grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Levante –ISIS, por sus siglas en inglés- a Irak desde Siria, los yihadistas han colocado como etiqueta en Twitter “fin de Sykes-Picot” (#SykesPicotOver), cuestionando las fronteras existentes –más específicamente, la existencia de Siria, Irak, Jordania, Líbano e Israel- con su proyecto de construcción de un Califato Islámico en el Mediterráneo Oriental. En todo caso, las alianzas de estos diversos actores regionales con potencias globales, señalan los riesgos de escalada global de un conflicto local, tal como sucedió en 1914 con los Balcanes.
Mucho hemos progresado desde 1914, y la existencia de armas nucleares como elemento destructivo y disuasivo a la vez, invita a pensar que los altos costos de una guerra a gran escala la hacen absolutamente irracional. Sin embargo, siempre resulta necesario revisitar las lecciones del pasado para construir un Mundo más seguro. No olvidemos que meses antes del estallido de la I Guerra Mundial, los principales actores políticos involucrados consideraban el desastre inminente como “imposible”; y la opinión pública europea en la “Era Eduardiana” creía que la guerra era una “reliquia del pasado”, ya que el último conflicto a gran escala en Europa había sido zanjado en el campo de batalla de Waterloo y los salones diplomáticos de Viena en 1815. Como ejemplo de ello, el escritor y político británico, Sir Norman Angell, publicó La Gran Ilusión en 1910, donde señalaba que una guerra entre Gran Bretaña y Alemania resultaba “impensable” e “irracional”, debido a su gran “interdependencia económica”. Esto nos lleva a concluir, que los mayores peligros pueden estar en el pensamiento utópico, en la complacencia de la opinión pública y la falta de un liderazgo político responsable.
Las Relaciones Internacionales como disciplina científica nació producto de los horrores de la I Guerra Mundial, que políticos, diplomáticos y académicos buscaban que no volvieran a repetirse; de manera que, los Internacionalistas como sus cultores, debemos invitar a reflexionar un día como hoy sobre los ecos de 1914 y los riesgos de repetir errores que nos lleven a un nuevo infierno.
@kenopina

jueves, 12 de junio de 2014

El trilema energético de China


Dr. Kenneth Ramírez

La Comunidad Internacional sigue en detalle todas las acciones de Beijing para intentar resolver su “trilema energético”: garantizar la seguridad de suministros a precios competitivos, proporcionando a su vez el acceso universal a la energía y mitigando el impacto ambiental. Todo esto, en concordancia con el “sueño chino” del Presidente Xi Jinping: lograr el progreso de una nación moderna -léase, lograr la paridad con EEUU- en el Centenario de la Revolución China en 2049.

Durante los últimas tres décadas la economía china ha crecido a un ritmo medio de 9,9%, y desde 2010 sobrepasó el PIB de Japón para convertirse en la segunda economía mundial -a la zaga de EEUU. No obstante, el PIB per cápita chino de 9.300 dólares (puesto 122 a nivel mundial), todavía se encuentra muy alejado de los 50.700 dólares de EEUU (puesto 14), y aún se encuentra por debajo de la media mundial de 12.700 dólares, lo que asoma la inequidad social existente en el país. Además, este asombroso crecimiento económico, ha disparado el consumo de recursos energéticos -fundamentalmente fósiles- y la tasa de contaminación.

En materia energética, el cambio ha sido vertiginoso. A finales de los años noventa, China sólo consumía la mitad de energía que EEUU. A finales de la década de 2000, sobrepasó a EEUU como principal consumidor de energía; y se espera que a finales de 2014, lo desplace como principal importador petrolero.

China consume 115.500 billones de BTU -21,3% del total mundial-, aproximadamente igual al consumo de América del Norte, y muy por encima del consumo europeo y las otras potencias asiáticas. Sin embargo, dos problemas saltan a la vista. En primer lugar, la principal fuente de energía es el carbón, con 79.200 billones de BTU, aproximadamente la mitad del consumo mundial, lo cual ha aumentado dramáticamente sus emisiones de dióxido de carbono. Incluso desplazó a EEUU como principal emisor en 2009, y representa ahora 29% del total mundial, frente a 16% de EEUU. En segundo lugar, el consumo energético per cápita de China es hoy por hoy apenas similar al de EEUU en 1955, lo que plantea grandes desafíos geopolíticos y ecológicos debido a la anhelada paridad.

Debido a su base de recursos limitada, China no tiene más remedio que mirar más allá de sus fronteras para satisfacer sus necesidades petroleras. Según la OPEP, consumió 10,1 MMBD en 2013 -una novena parte del total mundial-, y sólo produjo 4,24 MMBD. Es decir, debe importar casi 60% del petróleo que consume -los pronósticos muestran que será 75% en 2040-, desde lugares que presentan riesgos geopolíticos y a través de rutas que escapan de su control.

De hecho, el Ex-Presidente Hu Jintao formuló el llamado “dilema de Malaca”: la dependencia china de importaciones de energía a través de estrangulamientos marítimos como los estrechos de Ormuz y Malaca controlados por otras potencias, principalmente EEUU. La conclusión es que China se encuentra en una posición geopolítica vulnerable similar al Japón Imperial en el período entreguerras.

Esto explica los esfuerzos de China para desarrollar su capacidad naval, a pesar de que le tomará al menos dos décadas tener una proyección suficiente. Por otra parte, muchos analistas creen que Beijing ha realizado inversiones en puertos marítimos a lo largo del Océano Índico siguiendo la llamada “estrategia de collar de perlas”, que está orientada a aumentar la proyección de la Armada china para proteger los buques petroleros que transportan suministros a China, principalmente desde Arabia Saudita, Angola, Irán, Omán, Irak, Sudán, Venezuela y Kuwait. Además, China está impulsando la construcción de un corredor de gasoductos y oleoductos que atraviesan Myanmar como alternativa a Malaca.

Asimismo, el interés de China en reclamar soberanía sobre la mayor parte del Mar del Este y el Mar del Sur -que ya ha provocado incidentes navales con Vietnam, fricciones diplomáticas y planes de rearme de Japón debido a la disputa por las islas Diaoyu/Senkaku, y preocupaciones en EEUU y el resto de sus vecinos-, se relaciona en buena medida a los recursos que se calcula existen en esas aguas. El Servicio Geológico de EEUU estima recursos prospectivos de petróleo entre 5 y 22 millardos de barriles, y de gas natural entre 70 y 290 billones de pies cúbicos sólo en el Mar del Sur. Por su parte, la empresa petrolera china CNPC, incrementa estas estimaciones hasta 125 millardos de barriles y 500 billones de pies cúbicos, aunque incluye todas las zonas marítimas en disputa.

El gas natural representa una gran oportunidad para China. Con un consumo de 4,7 billones de pies cúbicos (4% del total mundial), está al nivel de Japón pero muy por debajo de Europa y EEUU. Sin embargo, existe un enorme potencial de crecimiento apalancado en sus recursos de gas de esquistos, lo que le permitiría llegar en 2040 hasta los 17,5 billones de pies cúbicos. Según estimaciones del Departamento de Energía, China tiene recursos prospectivos de gas de esquistos que ascenderían a 1.115 billones de pies cúbicos -primer puesto a nivel mundial, con una cantidad similar a EEUU. No obstante, China se encuentra con unas condiciones muy diferentes a EEUU para tratar de generar una “Revolución de Esquistos”. Desde la capacidad tecnológica limitada de las empresas chinas al régimen de propiedad de la tierra, las características geológicas complejas de las cuencas -sobre todo Tarim y Junggar en Xinjiang- y el marco regulatorio.

La otra carta de China es Rusia. Según un acuerdo firmado entre la empresa petrolera rusa Rosneft y CNPC durante la visita del Presidente Xi Jinping a Moscú en 2013, las exportaciones petroleras rusas se triplicarán hasta alcanzar 1 MMBD en 2018. Además, durante la reciente visita del Presidente Putin a Beijing, fue firmado un nuevo acuerdo que compromete a Rusia a suministrar 38 billones de metros cúbicos de gas natural anualmente -esto es, 15% de la demanda actual china- a partir de 2018 por 30 años, lo cual mitigará la dependencia china del carbón y los estrangulamientos marítimos, y abate los pronósticos de emisiones.

La mejora del nivel de vida de la inmensa población de China como objetivo central del “sueño chino” de Xi Jinping, es observado por el resto del mundo con una mezcla de interés y cautela. En este contexto, la energía tendrá un papel crítico, ya que puede convertir el sueño chino en pesadilla global.

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

martes, 27 de mayo de 2014

El "renacimiento" energético de EEUU



Prof. Rafael Quiroz Serrano
La revolución de esquisto o lutitas (“shale oil”/”shale gas”) que muchos han magnificado, no es tan “revolución” o tan novedosa como la quieren hacer ver, pues esta tecnología se remonta desde 1947 cuando se estudia por primera vez la posibilidad de utilizar agua, y en 1949 al iniciarse su aplicación industrial.
De hecho, esta revolución tecnológica que, mediante el método de fracturación hidráulica (“fraking”), permite extraer crudo o gas desde la roca madre, comenzó propiamente en los años 90 cuando el primer pozo de esquisto moderno fue perforado cerca de Fort Worth, Texas, Estados Unidos (EEUU); por lo tanto, es el país del norte el que posee la tecnología más avanzada para la explotación de este hidrocarburo no convencional.
El desarrollo de los yacimientos de esquisto, como crudo no convencional, por parte de Estados Unidos, llega en momentos en que el país del “Tío Sam” hace esfuerzos por asegurarse el suministro, debido principalmente a que su actividad de transporte depende de los hidrocarburos, su consumo energético aumenta, su producción petrolera disminuye; lo cual, aunado a la escasez de sus reservas, lo hacen altamente vulnerable del impredecible mercado petrolero.
Emancipación y seguridad
Esta es la razón fundamental por la que la seguridad y emancipación energéticas de los EEUU son una variable clave para el desarrollo de petróleo de esquisto, a pesar de su gran impacto ambiental y social; pues, la cada vez más creciente dependencia petrolera extranjera, ha venido convirtiéndose en un peligro significativo para su seguridad nacional, pues la garantía del abastecimiento energético interno aún está en manos de países extranjeros, algunos básicamente miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
En la medida que la producción de petróleo de esquisto satisfaga la demanda interna estadounidense, se espera que los precios de los principales crudos livianos/dulces disminuyan progresivamente en EEUU, y ello arroja la posibilidad de que una considerable porción del parque refinador estadounidense pueda acometer interesantes inversiones para adecuarse al procesamiento de este petróleo, aumentando así el volumen de procesamiento.
Precios y costos
He aquí la importancia del desarrollo del “shale oil” y “shale gas” dentro de la política energética estadounidense; siendo este uno de los dos aspectos sustanciales para el desarrollo de este petróleo. El otro es, los altos precios de realización o venta del crudo, sobre todo desde que estos sobrepasaron los 90 dólares el barril (U$/B), y con la tendencia de seguir subiendo. Debido a esto, el “nuevo” petróleo no convencional, desde hace tres años viene haciéndose presente, en forma destacada, en el mercado petrolero estadounidense y canadiense; de hecho, en la actualidad, la producción de petróleo de esquisto se lleva a cabo en su totalidad en Norteamérica.
Para evaluar las perspectivas de este petróleo, se debe considerar el nivel de los costos de producción y desarrollo, los cuales promedian actualmente los 50 U$/B, sin incluir impuestos y regalías; y entre 6 y 9 millones de dólares de inversión en perforación y operación por cada pozo horizontal. La Industria petrolera estadounidense necesita precios altos de petróleo para poder desarrollar las cuantiosas reservas de crudos no convencionales que posee, por lo que precios por debajo de los 90 U$B no hacen comercializable los esquistos.
Ventajas competitivas de EEUU
No hay duda que el petróleo y el gas natural de esquisto representan una especie de “renacimiento” energético para EEUU y Canadá; sin embargo, exportar esta revolución a diferentes países resulta mucho más difícil de lo previsto, pues tanto gobiernos como empresas petroleras están encontrando obstáculos a medida que intentan replicar la experiencia estadounidense a otros países, donde se podría tardar desde una hasta dos décadas en alcanzar una producción importante de este crudo.
No es tan simple ni sencillo lo de esquisto, y su cronograma de desarrollo llevará mucho más tiempo del calculado; entre otras cosas, por la disponibilidad limitada de taladros con capacidad de perforación horizontal, lo que es una variable clave en el desarrollo de este petróleo allende las fronteras estadounidense. Claro está, que ello le da una significativa ventaja competitiva a EEUU, que junto a Canadá seguirán siendo, y durante un buen tiempo, los únicos países en aprovechar las ventajas económicas de este desarrollo. La declinación de la producción de crudos convencionales se mantendrá en EEUU, mientras que el petróleo de esquisto y las Aguas Profundas del Golfo de México representarán los principales incrementos de la producción de Norteamérica.
No es para tanto
No hay duda que la “aparición” de este tipo de hidrocarburo alternativo amenaza con modificar el mapa energético mundial y trastoca en parte la balanza del poder energético; sin embargo, hay una especie de exuberancia irracional mundial respecto al desarrollo de esquisto, y tal como ya hemos señalado, dicho crudo tampoco las tiene todas consigo; pues países como Francia y Bulgaria, por solo citar dos europeos, fueron más allá y prohibieron la fracturación hidráulica por completo, debido a preocupaciones ecológicas y sísmicas, lo que detuvo en seco el desarrollo de esta industria; y Francia, no obstante todas las reservas que tiene, ya dijo no a tal proyecto. Los movimientos ambientalistas están cabildeando por todo el mundo, destacando lo dañino que es para el ecosistema tal explotación; de tal manera que EEUU y Canadá aun no podrán montar indefinida fiestas patronales.
Así las cosas, la aparición de este “nuevo” petróleo tampoco es para que los demás países productores de petróleo se pongan a llorar. Los crudos no convencionales venezolanos (extra-pesados de la Faja) le ganan en costos a los crudos no convencionales de esquisto. EEUU podrá reducir bastante su dependencia energética de las actuales importaciones petroleras, pero no logrará auto abastecerse del todo, mucho menos en convertirse en exportador de petróleo, como algunos han afirmado, y quisieran, por allí. Ya como colofón, se podría afirmar que con el renacimiento energético de EEUU, gracias a esquisto, la era del petróleo barato ha quedado atrás, pero ello no significa el final de la matriz energética sustentada en fuentes energética fósiles; pues pasará aún mucho tiempo antes que nazcan los modelos energéticos post-fosilistas.
Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

lunes, 17 de marzo de 2014

La batalla por Ucrania: Algunos Escenarios



Dr. Kenneth Ramírez
En las últimas tres semanas, Ucrania ha experimentado dos grandes crisis. El triunfo de la “Revolución EuroMaidán” (Plaza de la Independencia/Plaza de Europa), y la intervención rusa en Crimea -el mayor reto al orden estratégico pos-Guerra Fría que ha dado estabilidad a Europa en los últimos 25 años.
La piedra angular de este orden es el acuerdo mutuo por parte de Rusia, EEUU y el resto de los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) -a raíz de la desintegración de la Unión Soviética-, en torno a dos principios básicos respecto a Ucrania. El primero es que Rusia nunca usará la fuerza contra Ucrania o intentará violar su independencia (Memorándum de Budapest de 1994, Documento A/49/765 de las Naciones Unidas y Declaración Conjunta de 2009). El segundo es que ni la OTAN ni Rusia se darán un tratamiento mutuo como rivales estratégicos (Acta Fundacional de Relaciones Mutuas, Cooperación y Seguridad OTAN-Rusia firmada en Paris en 1997).
Pero al desplegar tropas rusas en Crimea desde la base de su flota del Mar Negro en Sebastopol, el Kremlin ha atentado contra dichos acuerdos y parece mostrar su intención revisionista. Putin  ha expresado que la caída de la Unión Soviética fue la  mayor “catástrofe geopolítica del siglo XX”, y ha visto una “conspiración para cercar Rusia” en la ampliación de la OTAN hacia el Este, el proyecto de escudo anti-misiles y en las “revoluciones de colores” en el antiguo espacio soviético.
En consecuencia, podemos señalar, que estamos frente a un conflicto de naturaleza geopolítica. La independencia de Ucrania crea un tapón entre la Unión Europea y Rusia, lo cual cierra las puertas de Europa a Moscú y frustra cualquier intento de reconstruir su imperio. Con una población cristiana griega y católica romana mayoritariamente de origen ucraniano al Oeste, y una población ortodoxa oriental mayoritariamente de origen ruso al Sur y el Este; el Oeste de Ucrania -con Kiev a la cabeza- es un caldo de cultivo para el nacionalismo y la vinculación a Europa, mientras el Este se decanta a favor de relaciones estrechas con Rusia.
Esto explica perfectamente la razón del estallido de las protestas en Kiev, cuando el Ex-Presidente Yanukovich –aliado de Putin y hoy exiliado en Moscú- se negó a firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, con el objeto de favorecer la firma de acuerdos financieros y energéticos con Rusia tendientes a integrar a Ucrania en el proyecto de Unión Euroasiática impulsado por Putin desde 2010. También explica por qué la población mayoritariamente rusa de Crimea, que es producto de la conquista histórica en tiempos de Catalina “La Grande” y la deportación a Siberia del pueblo tártaro originario por Stalin -acusado de colaborar con los nazis-, reclaman su independencia y anexión a Rusia a través del principio -inaplicable en este caso, por lo ya señalado y por gozar de autonomía- de Autodeterminación de los Pueblos consagrado en el Derecho Internacional.
Además, Ucrania es un Estado en tránsito para el suministro de gas natural de Rusia a la Unión Europea. Bruselas importa 62% de su consumo de gas natural, siendo Moscú su principal proveedor desde donde obtiene el 34% de sus importaciones. El 65% de este suministro, es decir, 175 mil millones de pies cúbicos diarios, se realiza a través de gasoductos que atraviesan Ucrania; por lo cual Moscú también busca controlar a Kiev, y cualquier conflicto entre ambos, atenta contra la seguridad energética europea. En 2006 y 2009, después de no llegar a un acuerdo sobre precios y tarifas de tránsito con Kiev, Moscú suspendió las exportaciones de gas a través de Ucrania, lo cual generó graves problemas en 18 países europeos. La empresa rusa Gazprom ha anunciado que en abril anulará el acuerdo de venta de gas a Ucrania con descuento, debido al cambio político en Kiev y al impago de 2,6 millardos de dólares. De manera que ya se ha asomado la posibilidad de un nuevo corte de suministros: una amenaza a la incipiente recuperación económica europea.
Durante la última década, Rusia ha intentado erosionar la independencia de Ucrania y reincorporarla a su área de influencia, bajo los moldes de la doctrina del eurasianismo, que viene a ser el sustituto del comunismo como justificación moral de esta nueva oleada imperialista. La intervención en Crimea representa una escalada en esta estrategia desde el uso de instrumentos financieros, energéticos y diplomáticos, al uso de la fuerza. Una erosión de la soberanía ucraniana redundaría en un aumento de la percepción de amenaza en la Unión Europea y la OTAN, sobre todo en Polonia, los Países Bálticos, Hungría, Eslovaquia y Rumania.
Aunque no sabemos cómo se desarrollará este conflicto, podemos señalar cuatro escenarios posibles:
Ucrania euroasiática o el triunfo de Putin: la presión diplomática, militar y energética de Moscú llevan al colapso del gobierno interino de Kiev. El nuevo gobierno lleva a Ucrania a la esfera de influencia rusa a través de su adhesión a la Unión Euroasiática. Crimea acepta su total subordinación a Kiev. Poco probable.
“Transnitrización”: justo como pasa ahora, la población de mayoría rusa en la región de Transnitria de Moldavia realizó un referéndum secesionista en 2006, donde el 98% votó a favor de su anexión a Rusia. La anexión formal nunca ocurrió, aunque se encuentra bajo dominio efectivo de Moscú. Rusia podría aceptar abrir largas negociaciones como ha ocurrido en el caso de Moldavia-Transnitria, sin que estas lleguen a ningún resultado concreto. Moscú subsidiaria el gobierno de Crimea y mantendría la base naval de Sebastopol, dejando latente la amenaza de anexión de Crimea en caso de que Kiev estreche relaciones con la UE y la OTAN. Una opción poco costosa y efectiva para Moscú. Probable.
Partición de Ucrania o “Nueva Guerra Fría”: Tras el referéndum, la Duma rusa acepta la anexión de Crimea. Este ejemplo podría ser seguido por otras provincias orientales, así como Odesa al sur –la cual es fronteriza con Transnitria. El resto de Ucrania conserva su independencia con la protección en la OTAN. EEUU y la Unión Europea imponen duras sanciones económicas a Rusia y la expulsan del G-8. Las relaciones entre la OTAN y Rusia quedan severamente dañadas, y se empieza a hablar de una “Nueva Guerra Fría”. EEUU levanta la prohibición de exportaciones de petróleo y gas natural aprovechando la “revolución energética” de América del Norte, fomenta la producción de esquistos en Europa e impulsa la construcción del proyecto de gasoducto “Nabucco” para conectar los yacimientos de gas natural de Azerbaiyán y Turkmenistán con Austria y el resto del mercado interior europeo vía Georgia y Turquía, intentando así aminorar la dependencia energética europea de Rusia. Aunque este escenario resulta en principio poco probable, la pérdida de credibilidad de Obama tras el incumplimiento de su “línea roja” en Siria, podría llevar a Putin a un mal cálculo.
“Finlandización”: el conflicto es resuelto diplomáticamente tomando el ejemplo de Finlandia en la Guerra Fría; es decir, se mantiene la integridad territorial de Ucrania y se consagra su status como Estado tapón neutral, con lo cual podría tener acuerdos de cooperación con Rusia y la Unión Europea, pero no incorporarse a la OTAN ni a la Unión Euroasiática. Se garantiza la autonomía de Crimea y la permanencia de la flota rusa en la base de Sebastopol. Probable y deseable…
@kenopina