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lunes, 5 de septiembre de 2016

Diplomacia del hielo


Embajador (r) Oscar Hernández Bernalette

Una nueva terminología tendrá que ser incluida en The Diplomat’s Dictionary de Chase Freeman, Jr., y es el de “relaciones congeladas”. Su origen no es de un oscuro cubículo académico anglosajón, sino de nuestra misma Cancillería que la establece como la nueva forma de no relacionarnos con Brasil. Venezuela –dice el texto oficial– “ha decidido retirar definitivamente a su embajador en la República Federativa de Brasil, y congelar las relaciones políticas y diplomáticas con el gobierno surgido de este golpe parlamentario.”

Ahora bien, en aras de la precisión, deberíamos entender qué significa este mandato. Por ejemplo, el gobierno rechaza la injerencia extranjera pero cuestiona la Constitución de Brasil y sus mecanismos, como lo es el “impeachment” tal como lo aplicaron en esta oportunidad el Tribunal Supremo de Brasil y el Parlamento. Aquí en Venezuela cuando se aplique el RR, y si desfavorece a Maduro, se podría entonces hacer la misma lectura de “golpe institucional” como lo refiere el presidente Correa de Ecuador.

Por otra parte, en términos diplomáticos no existe la figura de congelar relaciones. Si usted retira su embajador, como lo hizo Venezuela, entonces deberá designar un encargado de negocios a.i. Si le quiere bajar permanentemente el nivel, deja las relaciones a través de un encargado ad hoc. Aún nada está congelado. Si quiere que esas relaciones estén a un nivel más bajo, puede romper relaciones diplomáticas y todavía no están congeladas. Quedan las relaciones consulares y las comerciales, y así hasta que llega a un rompimiento total y, sin embargo, aún no se congelan, pues dejará a un tercer país manejando sus intereses. Además, Venezuela con Brasil, al formar parte de Mercosur, tiene un acervo normativo que debe igualmente honrar. Hay una frontera abierta, y acreedores brasileños que tienen cuantiosas cuentas por cobrar todavía.

En otras palabras, la Cancillería sigue sin entender los códigos. Pide respeto, pero no respeta. Nos guste o no, la salida de la señora Dilma Rousseff se basó en preceptos constitucionales. Juzgar la estructura política y las maniobras que se aplicaron le pertenece al dictamen que concluyan los ciudadanos de ese país.

@bernalette1

viernes, 5 de agosto de 2016

Papelón diplomático


Embajador (r) Oscar Hernández Bernalette

Confieso que no me alegra por respeto al país y por haber dedicado mi vida profesional a la diplomacia, observar a este gobierno dando trastazos por el mundo con su política exterior errática y la falta de buen criterio diplomático para enfrentar diferentes escenarios internacionales.

Si algo demuestran los últimos episodios vergonzosos de nuestra política exterior es que falta criterio y profesionalismo en la casa amarilla .La OEA y MERCOSUR son buenos ejemplos.

De los pocos diplomáticos de carrera y con experiencia que quedan en nuestra cancillería han salido recomendaciones para actuar debidamente en los distintos escenarios. Sin embargo, no los escuchan.

Por el contrario, como diría Milos Alcalay, prefieren la diplomacia del carrito chocón.

El caso de MERCOSUR es patético. Resulta que la cancillería no evaluó debidamente el escenario de confrontación que se les avecinaba con la presidencia del organismo.

En primer lugar, hay un patrimonio normativo que no se han cumplido y los lapsos se vencieron, lo que genera una debida interpretación en el caso de Brasil. Un país puede no aceptar la norma de rotación alfabética por razones de fuerza mayor y es totalmente legítimo. Pasa constantemente en los organismos internacionales. Con una situación de crisis política el gobierno debió ser más honesto con sus socios.

Venezuela no está en condiciones de asumir tamaña responsabilidad en una situación de crisis política como la que atraviesa. Pensó, por el contrario, que esa responsabilidad sería una máscara de oxígeno.

Además, Venezuela al retirarse de la CAN y entrar por la puerta de atrás a MERCOSUR basada en alianzas estratégicas ideológicas, ya anunciaba que temprano o más tarde, se sumergiría en una crisis.

Un país que no cree en el libre comercio no tenía nada que buscar en esa alianza comercial.

@bernalette1

martes, 2 de agosto de 2016

Dos años del “Califato del Terror”


Dr. Kenneth Ramírez

A dos años de haber proclamado su “Califato del Terror” tras la toma de Mosul –segunda ciudad de Irak–, el grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Siria (por su acrónimo en árabe, Dáesh) presenta un balance ambiguo. Por un lado, como demuestran los ataques más recientes en Niza (14 de julio, 84 muertos), Bagdad (3 de julio, más de 200 muertos), Daca (1 de julio, casi 30 muertos), Estambul (28 de junio, más de 40 muertos), Bruselas (22 de marzo, 35 muertos), París (13 de noviembre, 137 muertos) y Beirut (12 de noviembre, 43 muertos), Dáesh retiene una considerable capacidad para atacar a sus enemigos cercanos y lejanos. Además de su emirato central -localizado en Siria e Irak-, mantiene provincias virtuales (wilayas) sostenidas por grupos asociados en Afganistán, Chechenia, Daguestán, Sinaí, Libia, Filipinas, Nigeria, Somalia y Yemen. Y a esto debe sumarse células encubiertas por todo el Mundo, y una red de propaganda 2.0 que ha logrado radicalizar a individuos (los “lobos solitarios”) llevándolos a cometer atentados como el de Orlando (12 de junio, 50 muertos). Una multinacional del terror que ha desbancado a Al-Qaeda como líder de la yihad global.

Por otro lado, Dáesh ha sido expulsado de Kobani y Palmira (Siria), Tikrit, Ramadi y Faluya (Irak), con lo cual ha perdido el 20% del territorio que controlaba en Siria y el 47% del territorio que controlaba en Irak. Un franco repliegue territorial fruto de las campañas militares en su contra. Además, ha tenido una merma en su número de combatientes, desde 33.000 en 2014 hasta entre 18.000 y 22.000 en 2016. Y una caída de su producción petrolera, desde 70 mil barriles diarios en 2014 hasta 20 mil barriles diarios en 2016, que le ha causado una fuerte crisis económica.

Recordemos, que a diferencia de Al-Qaeda, Dáesh busca la construcción de un Califato en todo el Mundo musulmán (según las fronteras que tenía en el siglo VII) como entidad concreta y tangible (gobierno, moneda, ejército, e identidad) para satisfacer el deseo de “pertenecer a algo grande” bajo el principio Baqiya wa tatamaddad (“permanecer y expandirse”). No obstante, aferrarse a un territorio implica un error estratégico para un grupo terrorista, ya que ofrece objetivos fijos para una campaña militar, y esto explica la erosión de sus capacidades expuesta anteriormente. La estrategia de la Administración Obama contra Dáesh ha tenido cierto éxito en el tablero iraquí, mediante una ofensiva área que ha contado con el apoyo sobre el terreno del ejército iraquí, las milicias shiítas y fuerzas de Irán (aunque resulte sorprendente, comparten intereses), por lo cual se estima que la captura de Mosul ocurrirá en los próximos meses. Empero, en el tablero sirio, la cuestión es más complicada. Las ofensivas aéreas de EEUU y de Rusia contra Dáesh no han estado coordinadas, y la guerra civil impide contar con apoyos sólidos sobre el terreno. Los rebeldes sirios siguen siendo muy débiles sin el apoyo del exterior que sólo ofrecen las petro-monarquías, y las milicias kurdas han logrado hacer retroceder a Dáesh pero sufren los ataques de Turquía; por otra parte, la campaña aérea de Rusia junto al Ejército de Assad y el apoyo de Hezbollah e Irán se concentran más en golpear a los rebeldes sirios en la batalla de Alepo, que en avanzar contra la capital de Dáesh en Raqqa. Qatar parece haber maniobrado para que el Frente al-Nusra haya roto recientemente con Al-Qaeda, para unificar a las milicias islámicas en contra de Dáesh y Assad a la vez.

Estas realidades dibujan un cuadro complejo, que de ser tomadas por separado por ojos inexpertos, llevan a dos posibles falsas conclusiones: pensar que nos enfrentamos a una amenaza existencial o que la derrota de Dáesh está a la vuelta de la esquina. En consecuencia, más allá de que se pueda pronosticar un desmantelamiento progresivo del emirato central de Dáesh y la eliminación de su líder, el autoproclamado “Califa Ibrahim”, Abubaker al-Bagadadi; lo cierto es que resulta difícil que este grupo yihadista desaparezca por completo en el corto plazo, como muestra el ejemplo de Al-Qaeda tras la muerte de Bin Laden.

Mientras tanto, el Mundo sigue perdiendo la batalla contra el yihadismo, ya que a pesar que se cumplan los pronósticos más halagüeños respecto a la campaña militar contra Dáesh, se siguen reproduciendo las mismas ideas y políticas equivocadas. Se ha popularizado en las democracias más avanzadas la idea de choque de civilizaciones, con un concomitante rechazo a los musulmanes a la vez aprovechado y atizado por emergentes líderes populistas -de Marine Le Pen y Frauke Petry a Donald Trump-; y ha empezado a defenderse un modelo neo-autoritario (verbigracia, Abdel Fatah al-Sissi en Egipto) como solución. Al tiempo, se sigue desatendiendo la causa profunda que origina el yihadismo: las ansias de cambio de los jóvenes árabes (60% de la población tiene menos de 25 años y más de la mitad no tiene empleo), a los que se coloca a elegir entre regímenes despóticos que no ofrecen oportunidades e imanes radicales que con una versión torcida del Islam ofrecen una “vida placentera” en el cielo (Firdaws) tras el martirio.

EEUU y la UE deben replantear su política exterior y de seguridad con un enfoque multidimensional que promueva el cambio pacífico y la prosperidad del Medio Oriente (relanzando proyectos como la Unión para el Mediterráneo), y revisar sus políticas migratorias y de integración a sus sociedades de emigrantes musulmanes. Por su parte, América del Sur debe entender que no está exenta de la amenaza, ya no sólo por las bajas que los ataques de Dáesh han producido en su diáspora -donde debemos mencionar con dolor a los venezolanos Sven Silva que murió en París y Simón Carrillo que murió en Orlando-, sino por el desmantelamiento de una célula en Brasil que planificaba ataques contra los Juegos Olímpicos de Rio. Ergo, América del Sur en general y Venezuela en particular, deben contribuir más activamente en la lucha contra Dáesh, mediante más cooperación regional e internacional –entre otras cosas, para asegurarse que las redes de apoyo yihadistas no estén utilizando el espacio suramericano ni los sistemas financieros de los Estados-, promoviendo la paz en Siria, y llevando soluciones inteligentes a las discusiones multilaterales. ¿Y usted qué opina?

@kenopina

miércoles, 27 de julio de 2016

Inhabilitados por irresponsabilidad en MERCOSUR


Embajador (r) J. Gerson Revanales

Venezuela ha sido sometida a uno de los episodios más humillantes y rocambolescos de la integración regional, al ser rechazada por dos de los fundadores del MERCOSUR (Brasil y Paraguay), su Presidencia pro-témpore. El Canciller de Brasil, José Serra, propuso que se postergue un cambio en la presidencia del bloque hasta agosto, siempre y cuando demuestre que ha cumplido con los compromisos de ingreso al grupo.

Chávez aprovechándose de la crisis política en Paraguay, con motivo de la destitución de Fernando Lugo en 2012, logró ingresar al MERCOSUR por la puerta de atrás. A raíz de ello, Kirchner, Rousseff y Mujica aprobaron el 12 de agosto de 2012, la incorporación condicional del nuevo socio, otorgando un plazo de cuatro años para incorporar el acervo legal al ordenamiento jurídico interno. Paradójicamente, la condicionalidad que vencerá el 12 de agosto de 2016, y hoy es el argumento esgrimido por Brasil para cuestionar y bloquear la Presidencia pro-témpore de Maduro.

Lo rocambolesco de esta tragicomedia es que Venezuela debió asumir el pasado 1 de julio la Presidencia pro-témpore del bloque, pero esta se ha visto cuestionada: las razones de fondo son las violaciones a los DDHH; al Protocolo de Ushuaia; a la Carta Democrática y al estado de derecho. Sin embargo, los argumentos públicos son de tipo técnico y administrativo. El MERCOSUR tiene unas características incompatibles con el modelo chavista como son el libre mercado, libertad cambiaria y la libre circulación de los factores de producción; pero además el Canciller brasileño advierte que el finado Presidente Chávez al ingresar se comprometió a incorporar a la legislación nacional “documentos esenciales” como son: el Compromiso con la Promoción y Protección de los DDHH; el Acuerdo de Residencia y el Acuerdo de Complementación Económica; este último, espina dorsal del MERCOSUR; pero además debió haber aprobado más de 1.100 normas correspondientes a más de 50 tratados, entre ellos 4 tratados de libre comercio –por no mencionar las actuales negociaciones para un Acuerdo de Asociación con la UE, en las cuales el gobierno venezolano decidió  irresponsablemente no participar-; 3 acuerdos de complementación económica y unos 10 acuerdos comerciales.

La no incorporación de la legislación del MERCOSUR a la legislación venezolana por negligencia del gobierno y en particular de la Cancillería y la anterior Asamblea Nacional hacen de Venezuela “un país paria en materia de integración”; un socio incompleto y moroso en relación a sus deberes fundamentales con el bloque; razones por las cuales al no poseer las cualidades técnico jurídico, lo inhabilitan para ejercer la Presidencia pro-témpore del MERCOSUR.
@grevanales

lunes, 25 de julio de 2016

Venezuela entró al MERCOSUR por la puerta de atrás, y sin rectificación de políticas no logrará ponerse adelante


Prof. Carolina Abrusci

Este mes la agenda ha estado intensa en Uruguay en relación al tema del MERCOSUR. El Canciller de Brasil, José Serra; el Ex-Presidente de dicho país, Fernando Henrique Cardoso; el Presidente de Uruguay, Tabaré Vásquez, y su Canciller, Rodolfo Nin Novoa, acordaron el pasado 5 de julio aplazar la reunión en la cual estaba previsto el traspaso de la Presidencia pro-témpore del bloque a Venezuela, país al que le correspondería asumirla después de Uruguay. ¿En qué irá a parar este desacuerdo regional?

Lo legal sería el traspaso a Nicolás Maduro: luego de Uruguay, la Presidencia le corresponde a Venezuela tras una rotación de la misma que tiene lugar cada seis meses por orden alfabético. Pero la dinámica política complica las cosas. No sólo hay una compleja situación interna en la República Bolivariana, sino que el bloque tiene prevista una apertura en la que la posición venezolana pudiera representar algunos contratiempos. Y no sólo eso. Si bien es cierto que le correspondería  a Venezuela asumir la conducción política del bloque después de Uruguay, también se trata de una decisión que debería ser fruto de una unanimidad que en este momento no existe.

Es cierto que el MERCOSUR no atraviesa su mejor etapa. Entre tantas dudas y tareas pendientes, la mayor incertidumbre política que tiene  quizá en este momento es la Presidencia pro-témpore que le corresponde asumir a Venezuela. Con el tiempo en contra, las negociaciones para que esto no suceda son un secreto a voces. Brasil ya logró ponerle “un parao” al traspaso que estaba previsto para el 12 de julio, y esto será discutido nuevamente el próximo 30 de julio tras las reuniones de alto nivel que tuvieron lugar en Montevideo. Argentina también promueve que la Presidencia se mantenga en manos de Tabaré Vázquez, o que en su defecto recaiga en el propio Mauricio Macri. Un “tubazo” que lanzó el propio Presidente argentino en su reciente gira por Europa, aún a pesar de la incomodidad que la noticia pudiera generar a la Canciller argentina, Susana Malcorra.

Y así como aprovechando la visita a la casa del futuro socio, Mauricio Macri no dejó pasar la oportunidad para dilucidar la dirección hacia la cual se orientará al MERCOSUR a partir de ahora. Frente a la pregunta de un periodista internacional que le increpó sobre la posibilidad de demoras en las negociaciones en torno al acuerdo MERCOSUR-Unión Europea por la posición de una Venezuela en la eventual Presidencia pro-témpore, Macri fue contundente en dar seguridad del nuevo rumbo, asegurando que nada ni nadie podrá atentar contra el avance hacia un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.

Por cierto: fueron los acuerdos de libre comercio precisamente los que generaron un roce letal en la Comunidad Andina de Naciones. ¿Será nuevamente un tema que genere tensión de Venezuela con el resto de los Estados Partes, en esta oportunidad, del MERCOSUR? Pareciera que no es sólo el Protocolo de Ushuaia sobre el Compromiso Democrático en el MERCOSUR el que le genera dolores de cabeza a la administración de Nicolás Maduro cuando del MERCOSUR se trata.

Y mientras los países MERCOSUR apuntan a la superación de lo que se ha llamado el “giro post-liberal”, Venezuela se afinca en su propuesta de fortalecimiento y consolidación del Plan Estratégico de Acción Social del MERCOSUR durante su eventual ejercicio de la Presidencia. Jorge Arreaza, Vicepresidente del Área Social, ha señalado recientemente que la apuesta de Venezuela se enfoca en la dimensión social que el bloque alcanzó tras superar la etapa originaria de la búsqueda de la consolidación de una unión aduanera. Es cierto: la dimensión social del MERCOSUR no estaba contemplada desde el principio en esos términos, y fueron Lula da Silva y Hugo Chávez quienes pilotearon ese viraje del bloque. Su llamado en aquel momento pudo haber sido realmente noble. Promover la máxima felicidad y bienestar de los pueblos del sur es definitivamente una inspiración real.

Sin embargo, los gobiernos que integran al bloque hoy, y la Suramérica del  siglo XXI, parecieran haber comprendido que no hay bienestar posible sin progreso económico, y que no hay riquezas para repartir si las mismas no se producen. El comercio y la economía vuelven a cobrar fuerza en la agenda, sin que esto suponga un abandono de la superación de la desigualdad y la pobreza como banderas de lucha. Todo lo contrario: una región próspera será una región que permita, definitivamente, avanzar en esa enorme y prioritaria tarea de superación de la pobreza y de las desigualdades en nuestras tierras. Pareciera que esa es precisamente la apuesta de un MERCOSUR que está construyendo puente a Europa y que quiere poner en evidencia el peso de un bloque que equivale, nada más y nada menos, que a la quinta economía del Mundo.

@caroabru

martes, 10 de mayo de 2016

Brasil en fase menguante


Dr. Kenneth Ramírez

En diciembre de 2010, Lula dejaba a un Brasil celebrado como una de las potencias emergentes que transformaba al Mundo, cuyo éxito sería exhibido en la Copa Mundial de Fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos de Rio en 2016. Ahora su sucesora Dilma Rousseff se encuentra al filo de la destitución. ¿Qué ha ocurrido?

En una maratónica y mediática sesión en la Cámara Diputados a mediados de abril, fue aprobado el pedido de juicio político (impeachment) a Dilma por más de los dos tercios requeridos. Una vez en el Senado, se necesita mayoría simple para que el proceso sea finalmente abierto. La oposición brasileña tiene los votos, y se estima que en esta misma semana, Dilma puede ser apartada por 180 días del cargo para ser juzgada. En ese período debería presentar su defensa para evitar ser destituida en forma definitiva. Maniobras de último minuto intentan frenar la votación en el Senado y generar una nueva votación en la Cámara. Dilma augura que de ser sometida a juicio será encontrada inocente, o al menos impedirá que la oposición reúna los dos tercios necesarios para condenarla y removerla del cargo definitivamente. Una deriva política abrupta que nadie pronosticó para Brasil hace algunos años, la cual es producto de una crisis multidimensional.

En primer lugar, Brasil vive la peor crisis económica desde la década de 1930. Según datos del FMI, el crecimiento del PIB pasó desde 7,6% en 2010 hasta 0,1% en 2014 y -3,8% en 2015, y se ubicará -3,5% en 2016 y 0% en 2017. Esto es resultado del agotamiento del modelo de exportación de materias primas vinculado a la reducción del crecimiento de China -principal importador de productos brasileños- y la disminución de su valor en el mercado internacional. A finales del segundo mandato de Lula, la proporción de las exportaciones de materias primas en las exportaciones totales había aumentado desde el 28% al 41%, mientras que a finales del primer mandato de Dilma representaban 50%. Por otra parte, las desgravaciones fiscales promovidas por Dilma para impulsar el crecimiento de la industria en su primer mandato provocaron un fuerte desequilibrio en las cuentas públicas. A principios de su segundo mandato, los empresarios entendieron la suspensión de las mismas como una traición. Además, los problemas se agravaron porque Dilma no hizo el ajuste fiscal antes de las elecciones de 2014.

En segundo lugar, tenemos la crisis social. En 2013, se produjo una ola de protestas debido a la insatisfacción con el aumento y baja calidad de los servicios públicos. Esto se agravó con la crisis económica y el ajuste fiscal que realizó Dilma en contra de sus promesas electorales en 2014. Si decrecer es malo, peor es hacerlo después de una década de altas expectativas. En la opinión pública flota una sensación de estafa. Los niveles de desaprobación de Dilma pasaron desde 25% en 2013 hasta 69% en 2016. Además, los escándalos de corrupción, y sobre todo el Petrolão –esquema de corrupción en torno a PETROBRAS-, dispararon el cuestionamiento hacia las instituciones y toda la clase política.

A todo lo anterior se suma la crisis política, asociada a la mayor fragmentación en la historia del Congreso brasileño. El oficialista PT sólo logró 58 diputados de un total de 513, y 11 senadores de 81, en las elecciones de 2014. Por ello, Dilma llegó a tener en su gabinete 39 ministros de 10 partidos diferentes para construir una coalición mayoritaria. El presidencialismo de coalición -invento político brasileño-, implica que sin coalición no hay Presidente; y allí Dilma demostró falta de habilidad para mantener su base de apoyo, sobre todo al PMDB. Por otro lado, tenemos una oposición liderada por el PSDB que jamás aceptó la ajustada victoria de Dilma sobre Aécio Neves, y que desde 2014 ensayó acoso y derribo.

El impeachment se encuentra consagrado en la Constitución de 1988, la cual incluso protege al Presidente mucho más que la de 1946, fijando mayorías sólidas y un procedimiento metódico. Dilma tiene garantizado su derecho a la defensa y al debido proceso, a sabiendas que estamos ante una figura que es jurídica pero también política. No obstante, el PT ha cuestionado la legitimidad del impeachment, porque a su juicio Dilma no habría cometido un delito de responsabilidad, ya que sólo se le imputa “pedaladas fiscales” (retraso en el ingreso de dinero por parte del Tesoro Nacional a los bancos públicos). Por tanto, el PT sostiene que estamos ante un golpe de Estado; polarizando así a Brasil y la región, y construyendo desde ya una narrativa de cara a las elecciones de 2018.

El artículo 85 de la Constitución brasileña fija como delitos de responsabilidad, los actos del Presidente que atenten contra -entre otros- la probidad de la administración y el cumplimiento de la ley presupuestaria. Las leyes de 1950 y 2000 sobre responsabilidad fiscal son explícitos en vedar créditos de instituciones financieras a sus propios controladores. Dilma lo hizo en su primer período y siguió haciéndolo en 2015, violando la ley. Esto permitió maquillar las cuentas y aumentar gasto público en plena campaña de 2014. Asimismo, la suspensión de Eduardo Cunha –impulsor del impeachment por el caso Petrolão- como Presidente de la Cámara por el Supremo Tribunal Federal y la condena del Tribunal Electoral al Vicepresidente Temer -no podrá postularse en 2018-, nos da idea de la independencia de los poderes existente y derriba la tesis del golpe de Estado.

Hace 24 años, Brasil destituyó al Presidente Fernando Collor de Melo, y su democracia aún menos experimentada que ahora, mostró madurez suficiente. De manera que Brasil tiene la capacidad para superar esta fase menguante. Finalmente, cabe destacar, que la eventual salida de Dilma dejaría al gobierno venezolano aislado y bastante expuesto ante iniciativas de activación de cláusulas democráticas: de la OEA a MERCOSUR. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

sábado, 19 de marzo de 2016

Un fantasma recorre América Latina


Luis Manuel Esculpi

El comienzo del manifiesto de Marx y Engels señala que un fantasma recorría Europa, el famoso texto fue editado por primera vez en 1848. Durante el resto del siglo XIX y buena parte del siglo XX sus escritos inspiraron la lucha de los revolucionarios , sectores de avanzada y de los trabajadores de ese tiempo. La influencia de sus ideas no se limitó al mundo del trabajo, el espectro se hizo planetario, su doctrina fue adoptada por representantes de las diversas clases sociales y centenares figuras de la academia y la intelectualidad mundial abrazaron la causa del socialismo durante esa época.

Millares de militantes comprometidos ofrendaron sus vidas en la lucha por “tomar el cielo por asalto” y conquistar una sociedad justa donde reinará la igualdad y la libertad.

En nombre de esos ideales y también de la lucha por la honestidad  se alcanzó el poder durante la revolución rusa, la implantación del llamado “socialismo real” en Europa del este posterior a la Segunda Guerra Mundial y algunas otras experiencias en Asia, principalmente la China. Es de destacar que  de la la familia originaria fue la socialdemocracia (tan combatida y despreciada por los dogmáticos) la que más se aproximó en sus gobiernos,   a garantizar igualdad de oportunidades en medio de un respeto pleno a la libertad.

La implantación del stalinismo que en nombre de una falsa igualdad sacrificaron la libertad, implantando un terrorismo de estado, constituyendo en regímenes dictatoriales que no admitían la disidencia. A la larga la falacia quedo develada, el muro de Berlín fue derrumbado , sin que se produjera un disparo (hay quienes actúan como si eso no hubiese ocurrido) y como en un efecto dominó cayeron todos esos regímenes que en apariencia lucían invulnerables.

Apenas sobreviven en este siglo el régimen de Cuba y el de Corea del Norte. Entre tanto en nuestra América asumieron el poder regímenes que asumían con nostalgia la prédica que condujo al fracaso los gobiernos del mal llamado “socialismo real”,  es así como en Venezuela, Bolivia y Nicaragua los gobiernos se identifican un supuesto “socialismo del siglo XXI” ; también con sus diferencias en gradaciones y matices los gobiernos de Brasil, Ecuador y Chile.

Recientemente la opinión pública ha conocido fabulosos escándalos de corrupción de estos gobernantes, la investigación del mandato de los Kichner en Argentina revela la falsedad de toda su prédica y el enriquecimiento de la familia y su entorno. En Brasil reventó lo de Petrobras y su vinculación con Lula -quien si era en verdad un líder obrero-  en Nicaragua la corrupción esta prácticamente institucionalizada. En Bolivia poco antes del referéndum estalló un caso que involucra a ministros y diputados del gobierno de Evo Morales. El líder indígena no hace honor aquella frase de Gramsci : “La verdad siempre es revolucionaria”. Chile es de estos países, según Transparencia Internacional, el  menos corrupto de este continente, listado que lamentablemente nosotros encabezamos. En el país del sur los hechos de corrupción, que por supuesto existen, no alcanzan la dimensión de los antes mencionados.

En nuestro país los casos de PDVSA, CADIVI, Los negociados alrededor de las compras de alimentos y medicinas, los contratos  con las plantas generadoras de electricidad y todo las negociaciones que enriquecieron a los boliburguesee y bolichicos , en complicidad con altos funcionarios públicos, superan con creces las denuncias y protestas que se desarrollan fuera de nuestras fronteras.

Personajes que llegan al poder en nombre de la lucha por la libertad, la igualdad y contra la corrupción se convierten cuando gobiernan en emblemas de lo que alguna vez combatieron o decían combatir. La corrupción es el fantasma que recorre esta parte del mundo, un fantasma sumamente dañino, su profusión impide el progreso y la felicidad de nuestros pueblos. Tal disonancia plantea una honda  reflexión sobre la naturaleza del poder, esa reflexión es imposible abordarla en estas líneas por lo que me limitaré a transcribir un pensamiento de Abraham Lincoln: “Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si quieres probar el carácter de un hombre dadle poder”.


@lmesculpi

Salvando al Soldado Lula


Embajador (r) Milos Alcalay

Las acciones judiciales por corrupción que ya habían sacudido a la opinión pública brasileña por escándalos conocidos como “lavajato” y  “mensalao” llegaron a un clímax con las acusaciones del Juez Moro al Ex-Presidente Lula da Silva, contra quien pesan serios indicios de culpabilidad por desvíos millonarios del erario nacional.

Tratando de ayudarlo,  Dilma designó a su guía y predecesor en el cargo de Ministro de la Presidencia para evitar que se formalice el juicio, recibiendo el respaldo automático de Maduro, Castro, Evo, Ortega, Correa y demás soldados del Foro de Sao Paulo que nos recuerdan la película épica de Steven Spielberg “Salvando al Soldado Ryan”, en que siete militares reciben la orden de rescatar con vida al sobreviviente de los miembros de una familia en la que tres hermanos perecieron en el desembarco a Normandia durante la II Guerra Mundial.

Pero en el caso del Ex-Presidente, no se trata de una solidaridad épica –como en la película-  sino de una grosera complicidad  destinada a obstruir la Justicia y esconder las profundas implicaciones de fondos irregulares no solo para enriquecer a la nueva clase de enchufados internacionales, sino para mantenerlos en el poder financiando costosas campañas de publicidad reeleccionista no solo en sus ambiciones  sino también a los dirigentes de países aliados,  que son denominados en el editorial un conocido periódico opositor nacional “La Internacional de los Caraduras”.

Salvar a Lula y pretender al mismo tiempo que vuelva al Poder dentro de algunos años, resulta una misión imposible al igual que resultó imposible mantener en la Presidencia a los hermanos  Lugo, Zelaya, Kirchner, a quienes en una u otra forma se les aplicaron preceptos Constitucionales para terminar con sus desastrosas Presidencias, y  que a pesar de sus errores, con el mayor desparpajo los aliados del ALBA acusaban que se trataba de “golpes de Estado” como repiten nuevamente de manera injustificada en el caso del sindicalista paulista y de casos similares.

Estas acciones de solidaridad automática, lejos de ayudar al Gobierno del PT, lo que hacen es irradiar aun más el incendio, tal como se constata con la explosión de millones de brasileños que han tomado las calles de las principales ciudades para manifestar su indignación, además de que con esta actitud se le suman otros argumentos  para alcanzar el  impeachment del mandato de la Presidenta Rousseff.

Salvar a Lula se ha convertido también en una torpeza que pone fin al “Imperio Socialista del Siglo XXI” en la que se multiplican los electores disgustados que lograron evitar la reelección de Evo, o de Rafael Correa, y destapar los escándalos de corrupción,  a lo que se suma en Venezuela un terremoto político que se acentúa con el desacato del Ejecutivo a la clara mayoría oposicionista parlamentaria con el triunfo del 6 de Diciembre, mientras se constata el distanciamiento de una Cuba, cada vez mas cómoda con sus nuevos socios EEUU y la Unión Europea.


@milosalcalay

viernes, 26 de febrero de 2016

Venezuela y Brasil: Una relación estratégica


Embajador (r) Milos Alcalay

El Diputado Luis Florido, Presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional inició su gestión internacional de manera acertada al visitar al Brasil y demostrar en sus múltiples contactos que los dos países vecinos tienen un compromiso permanente basado en la geografía, la historia, la economía y la búsqueda de un modelo democrático común. Estuvo acompañado en su periplo por el Diputado Williams Dávila, quien en el periodo anterior desplegó intensos contactos interparlamentarios y por Carlos Vecchio quien forma parte de la diáspora de cientos de miles de venezolanos que se encuentran obligados a estar fuera del país.

Con Paulo Skaf, Presidente de la Federación Industrial Paulista (FIESP) al tratar la importancia de la “parceria” económica, comercial y de inversiones, no dejó de lado la imperiosa necesidad de que el Gobierno cumpla los acuerdos  con transparencia, lo que significa cumplir con las obligaciones contraídas, enfrentar el flagelo de la corrupción y procurar el respaldo de empresas para solucionar los graves problemas de la crisis humanitaria, entre otros, el problema de falta de medicamentos.  El Gobernador Paulista Geraldo Alckmin, fue enfático no sólo en reiterar su fe en la democracia y en los derechos humanos, sino en apoyar las relaciones con los Gobiernos Locales y Regionales marcando de esa manera el peso actual de la diplomacia descentralizada.

En Brasilia los más destacados protagonistas del Senado como los ex candidatos Presidenciales  Aecio Neves y José Serra, y la Comisión de Política Exterior reiteraron su respaldo a la solución democrática apoyando con fuerza soluciones como la Ley de Amnistía y la denuncia en contra de la existencia de presos políticos y de exilados en el país e instaron a la Presidenta Dilma Rousseff a que se exija el cumplimiento de la Carta Democrática Interamericana. A su vez, el Presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha recibió en la plenaria la delegación venezolana y confirmó que una delegación de diputados, Presidida por el parlamentario Raul Jungmann aceptaba la invitación del Presidente de la Comisión de Política Exterior Venezolana para demostrar su solidaridad con el vecino país. Esperemos que esta vez no se repita el bochorno del año pasado, cuando las autoridades “bolivarianas” impidieron que los Senadores salieran del perímetro del Aeropuerto de Maiquetía.  El Tribunal Supremo de Justicia estuvo en la agenda de encuentros, dispuestos de dar su contribución para garantizar la transparencia de las próximas elecciones, sin dejar de recordar el inaceptable veto gubernamental venezolano que impidió la presencia del  reconocido Magistrado Nelson Jobim para presidir la delegación de UNASUR.

De manera especial, el hecho de que el Canciller Mauro Viera recibiera a los parlamentarios venezolanos, muestra el cambio de la política del Itamaraty que en el pasado era cauteloso al no recibir a opositores. Este giro en la diplomacia verde-amarilla, refuerza el papel constructivo que puede cumplir nuestro vecino. Para culminar, la gran prensa Brasileña reseñó con detalles los alcances de la visita, con lo que se demuestra que los más variados sectores de nuestro vecino del Sur,  subrayan la importancia de los vínculos de una relación estratégica apoyando una salida democrática y pacífica que solucione el drama que enfrentamos en la actualidad.

@milosalcalay

martes, 1 de diciembre de 2015

OPEP, UNASUR y Venezuela


Dr. Kenneth Ramírez

El próximo viernes se celebrará la 168° Reunión Ministerial de la OPEP en Viena, la cual ha estado precedida de declaraciones y especulaciones sobre un improbable cambio en la estrategia impuesta al grupo por Arabia Saudita. Los bandos dentro de la organización, los defensores de la estrategia de volúmenes actual y sus detractores, volverán a jugar sus cartas con resultado similar.

Arabia Saudita ha vuelto a señalar que se mantiene dispuesta a trabajar junto al resto de países OPEP y No OPEP para estabilizar los precios del petróleo, pero también ha reiterado que no hará nada si no hay recortes colectivos. “La OPEP no va a recortar sola”, zanjó recientemente un delegado saudita. Esto fue lo mismo que le señaló el Ministro Naimi al entonces Ministro Rafael Ramírez en Margarita a principios de noviembre de 2014. Su posición no se ha movido ni un ápice.

Esto nos lleva a considerar la reunión informal entre países OPEP y países No OPEP -donde destaca Rusia-, que tendrá lugar en la misma ciudad el próximo 3 de diciembre. Sin embargo, ya que Moscú ha dejado claro que no desea hacer recortes, esta alternativa trabajada con denuedo por Venezuela desde hace un año se encuentra agotada. El último viaje del Presidente Maduro a Riad para plantear recortes en la IV Cumbre América del Sur y Países Árabes -un foro no petrolero-, transmitió desesperación.

La histórica decisión de la 166° Reunión Ministerial de la OPEP en noviembre de 2014 de bombear más petróleo y defender la cuota de mercado frente a la creciente producción de países No OPEP, sobre todo de EEUU, se produjo en un momento donde el precio del crudo marcador Brent se ubicaba en 65 $/Bl. Seis meses más tarde, había tocado los 45 $/Bl –nivel en que se cotiza actualmente-, un severo desplome desde los 115 $/Bl en los que se cotizaba en junio de 2014.

Ahora algunos países OPEP se han tornado muy pesimistas, y temen un descenso hasta los 20 $/Bl, tomando en cuenta la vuelta de Irán al mercado - Goldman Sachs ha sido el abanderado de estos pronósticos tan sombríos. De hecho, el Ministro Eulogio del Pino señaló que la OPEP no puede permitir “una guerra de precios. Tenemos que hacer algo”. Ecuador ha adelantado la necesidad de recortar 1,6% de la producción de la OPEP, sumándose a Venezuela.

Empero, en parte, la estrategia saudita ha empezado a cosechar resultados con el colapso de precios. La demanda petrolera global ha empezado a recuperarse y se ha frenado el crecimiento de la producción de esquistos en EEUU. También se espera que la producción colectiva de los países No OPEP se contraiga el próximo año, lo cual no se había visto en una década. Para Riad, todo esto llevaría a una recuperación gradual de los precios del petróleo a niveles de 80 $/Bl para 2020.

Aunque las finanzas de los países de la OPEP se encuentran bajo presión, hay países con suficientes reservas financieras para aguantar el desplome de precios por algunos años. Este es el caso de Arabia Saudita, que cerrará el año 2015 con un déficit presupuestario de 16% del PIB, frente a 1,5% en 2014, pero tiene más de 600 millardos de dólares en fondos soberanos para hacerlo “manejable”. Mantener los grifos abiertos y sufrir un par de años a cambio de una recompensa a largo plazo, todavía parece ser la elección de Riad y el resto de las petro-monarquías que se han alineado a su política. El Emir de Qatar de visita recientemente en Caracas, debió transmitirle esto al Presidente Maduro. En Viena, veremos críticas a la estrategia saudita de parte de los que más sufren por la caída de precios –Venezuela, Ecuador, Irán, Argelia-, pero la decisión final será mantener la estrategia de defensa de cuota de mercado sin cambios. Esto sólo podría someterse a una reconsideración seria dentro de 12 a 18 meses, si se genera un aumento significativo de la producción de Irán, Irak o Libia.

Venezuela en plena crisis económica será observada también esta semana por los delegados de la OPEP con atención. No tanto por sus demandas de recortes que ya a nadie sorprenden, ni por sus intentos de sacarse un conejo de la chistera con reuniones con productores No OPEP que no llegan a nada concreto, sino por sus elecciones parlamentarias. Somos un productor frágil, y el resto de los gigantes en pugna en el mercado petrolero nos perciben al borde del abismo.

Según las encuestas más reputadas, la Mesa de la Unidad Democrática obtendría una clara mayoría en las elecciones del próximo domingo. Bien valdría que el Presidente Maduro acepte este cambio de viento pacíficamente, abriendo un período de cohabitación que, gestionado con diálogo y negociación, puede favorecer un cambio del modelo económico que se necesita con tanta urgencia, lo cual debe incluir un nuevo plan de negocios para PDVSA ajustado a la coyuntura petrolera actual. Este es el rumbo que ha tomado la Presidenta Dilma Rousseff –y que el propio Lula aconsejó a Maduro en 2013-, quien ha formado un gobierno de coalición para encarar la caída de los precios de las materias primas que ha llevado la economía brasileña a la recesión. El pueblo venezolano exige a toda la clase política una lectura adecuada de los tiempos difíciles que vivimos.

Finalmente, y después de muchos obstáculos, una Misión de la UNASUR acompañará nuestras elecciones. Ha llegado tarde y con la notable ausencia de técnicos electorales de Brasil. La credibilidad de la organización suramericana está en riesgo en Caracas. Debe ser garante de unas elecciones transparentes y pacíficas. Jugar al rol de apagafuegos como en 2013 y 2014, no sólo no ayudará a Venezuela a enrumbarse hacia un futuro más próspero, sino que pondrá en entredicho el futuro de la propia organización. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

Venezuela y las cláusulas democráticas de la región


Embajador (r) J. Gerson Revanales

Posiblemente la propuesta del recién electo Presidente de Argentina, a pesar del ventajismo kirchnerista, de invocar la Cláusula Democrática de MERCOSUR, por ahora no prospere debido a que las decisiones en este se toman por consenso –y Brasil no está de acuerdo por ahora. Sin embargo, es la primera piedra junto con la solicitud de la Corte Suprema de Chile para restituir el sistema democrático en Venezuela; sin olvidar la posición de Luis Almagro en la OEA y el impase con Brasil en UNASUR, que deja clara la preocupación que hay en la región por el peligro que corre la democracia en Venezuela.
Al contrario de las retorcidas interpretaciones que hacen los voceros del gobierno; tanto la preocupación del Presidente Macri como la decisión del Corte chilena se ajustan a derecho, en ningún momento son injerencistas y sólo exigen al gobierno cumplir con su Constitución y respetar los compromisos internacionales bajo el principio de corresponsabilidad.
Nos explicamos: los compromisos internacionales son en ambas vías, crean y generan obligaciones y derechos. Las partes firmantes se obligan a cumplir los términos del Acuerdo pero también están en la obligación de exigir a las contrapartes el cumplimiento de esos compromisos; más aún cuando en el artículo 23 de la Constitución Bolivariana queda establecido que los Acuerdos Internacionales en materia de Derechos Humanos prevalecen en el orden interno, son de aplicación inmediata y directa por el Poder Público.
Todos los mecanismos regionales cuentan con su Cláusula Democrática: el Mercado Común Centro Americano, el Tratado Marco de Seguridad Democrática 1995; el Protocolo de Ushuaia del MERCOSUR (1998); la CAN el "Compromiso por la Democracia" (2000) y la OEA subsumió los anteriores compromisos en la Carta Democrática Interamericana (2001); y recientemente UNASUR acordó su Clausula Democrática en el 2010. Donde todos tienen en común, defender “La plena vigencia de las instituciones democráticas, condición esencial para el desarrollo de los procesos de integración”.
 En caso de desacato, las cláusulas tienen la posibilidad de suspender a un país socio en el bloque y hasta aplicarle sanciones comerciales o el cierre de fronteras en caso de ruptura del orden democrático.
La decisión de la CSJ chilena de solicitar a su gobierno de acudir a la CIDH/OEA a fin de que se constituya en los penales en que se encuentran Leopoldo López y Ceballos, de ningún modo es injerencista; sólo que le ordena al gobierno de Bachelet exigirle a Maduro cumplir con sus compromisos internacionales.

@grevanales

martes, 17 de noviembre de 2015

Petróleo y MERCOSUR en las elecciones de Argentina


Dr. Kenneth Ramírez

El próximo domingo 22 de noviembre, tendrá lugar la segunda vuelta de las elecciones de Argentina. La cita viene marcada por una transformación del escenario electoral. Durante meses, varias encuestas mostraban que Daniel Scioli, candidato del “Frente para la Victoria” y sucesor de Cristina Fernández de Kirchner, ganaría la primera vuelta con hasta 10 puntos de diferencia. En lugar de ello, un sorpresivo y apretado resultado (37%-34%) en la primera vuelta del 25 de octubre, ha forzado un ballotage con Mauricio Macri, candidato de la coalición opositora “Cambiemos”. Las últimas encuestas revelan que ahora Macri podría ganar las elecciones con hasta 8 puntos de diferencia, ya que ha logrado atraer un caudal importante de votos peronistas disidentes que apoyaron a Sergio Massa en la primera vuelta. La crisis económica generada por la caída de los precios de las materias primas (sobre todo soya, maíz, trigo, leche y carne; principales rubros de exportación argentinos), ha tenido mucho que ver con este viraje de las preferencias electorales. El FMI señala que Argentina está pasando de una desaceleración a una recesión económica; el PIB creció sólo 0,5% en 2014, y lo hará 0,4% en 2015, para retroceder en -0,7% en 2016.

Gane quien gane, el próximo Presidente de Argentina será mucho más pragmático. En primer lugar, ninguno tendrá el liderazgo político hegemónico que detentaron los Kirchner. La trayectoria de Scioli lo muestra como un peronista realista -capaz de pactar con Menem y los Kirchner-, pero deberá coexistir con grupos afectos a Cristina Fernández de Kirchner, desde su candidato a Vicepresidente, Carlos Zannini, hasta la poderosa juventud de su movimiento político “La Cámpora”. De ganar Macri tendrá que buscar pactos en un Congreso adverso –el kirchnerismo es la primera minoría en la Cámara de Diputados y mayoría en el Senado. En segundo lugar, ambos tendrán que gestionar la crisis económica, lo cual pasa por implementar una política que genere estabilidad y confianza, luchar contra la corrupción, mejorar las relaciones con el empresariado, fortalecer la seguridad jurídica para atraer inversiones y negociar los vencimientos de deuda que ascenderán a 30 millardos de dólares en 2016 –incluyendo 10 millardos de dólares con los fondos de riesgo, los llamados “fondos buitre”. En tercer lugar, tendrán el reto de mantener los indicadores sociales en positivo.

Todo esto les llevará a una política exterior mucho más moderada y realista. En este sentido, el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI) impulsó un diálogo entre los equipos de política exterior de todos los candidatos para encontrar un programa mínimo de consenso; lo cual logró con el documento “Seremos afuera lo que somos adentro”, presentado en abril pasado. Allí se establece entre otras cosas, que Argentina debe “revalorizar las relaciones con los centros de decisión que más nos afectan”, es decir, EEUU y la Unión Europea. Además, se señala que debe “priorizarse nuestra alianza estratégica con Brasil” para impulsar una “rápida, amplia y franca discusión” en el MERCOSUR, y propiciar su convergencia con la Alianza del Pacífico a partir de la “dimensión bioceánica” de la política exterior argentina, léase sus relaciones con Chile. Por último, establece que deben fortalecerse las relaciones con México, utilizar su potencial en alimentos y energía, e incorporar valor agregado en la oferta exportable. Es decir, tanto Scioli como Macri buscarán relanzar el MERCOSUR fenicio -en alianza con Brasil- y motorizar una agenda externa centrada en lograr el Acuerdo de Asociación con la UE y un acuerdo con la Alianza del Pacífico, así como revitalizar las relaciones económicas con EEUU. Esto podría ser materializado más rápidamente por Macri que por Scioli, quien tendría obstáculos dentro de su propia base de apoyo. Lo cierto es que todo esto converge con las nuevas prioridades brasileñas y envía un poderoso mensaje a Venezuela: Es hora de tomarse en serio MERCOSUR, y cumplir toda su normativa. Por otra parte, Macri se ha mostrado crítico con la situación política venezolana, mientras Scioli ha preferido guardar silencio, lo que indica un futuro distanciamiento bilateral entre Caracas y Buenos Aires –desde lo conflictivo a lo discreto- gane quien gane.

En materia energética, los candidatos apuestan por el desarrollo del yacimiento de Vaca Muerta en la Provincia de Neuquén -30 mil kilómetros cuadrados de roca con petróleo atrapado en sus microporos, a 3 mil kilómetros de profundidad, para cuya explotación debe utilizarse la polémica fracturación hidráulica-, donde creen tener una joya de esquistos como la que ha dinamizado la economía de EEUU. Por ello, han hablado de mejorar las condiciones para fomentar la explotación de los promisorios recursos de petróleo y gas no convencional que posee Argentina -802 billones de pies cúbicos y 27 millardos de barriles; segundo y cuarto lugar a nivel mundial respectivamente. Empero, se requiere un precio del petróleo en 75-80 $/Bl para hacer estos proyectos rentables en Argentina, y en consecuencia, las empresas petroleras transnacionales se han mostrado cautas. Sólo el liderazgo de la empresa petrolera renacionalizada YPF –que concentra el 86,5% de la producción de este yacimiento en la zona Loma Campana en sociedad con Chevron- ha permitido mantener el proyecto en marcha. Hoy por hoy, Vaca Muerta produce 41 mil barriles de petróleo equivalente diarios, y YPF estima alcanzar al menos 120 mil barriles para 2020, con más pozos horizontales –actualmente sólo 20 de los 380 pozos activos. El objetivo es alcanzar el autoabastecimiento que perdió Argentina en 2010 y convertirse en un exportador neto de hidrocarburos a largo plazo. Para esto, se requiere atraer inversiones cifradas en 88 millardos de dólares –rivalizando con otros proyectos latinoamericanos como la Faja Petrolífera del Orinoco y las áreas pre-sal en Brasil en un contexto de precios bajos-, y cooperación con el gobierno y las empresas de EEUU que tienen la tecnología. Argentina está a las puertas de un reacomodo geopolítico. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

jueves, 12 de noviembre de 2015

La devaluación de los BRICS


Dr. Carlos Romero

Las señales de alarma sobre el comportamiento reciente de la economía china han llevado a una reconsideración general sobre el papel mundial de los así llamados "países BRICS" y sobre sus posibilidades autonómicas en el contexto de la pos-Guerra Fría.

La configuración de los países BRICS es el resultado de la compleja discusión que se abrió en los primeros años de este siglo sobre la necesidad que tenían algunos autores y diplomáticos de superar el esquema bipolar para la comprensión de la actual realidad internacional. Se trataba entonces de definirla como en una transición hacia lo multipolar. A esta reflexión se le añadió el reconocimiento del papel llevado a cabo por los sectores multilaterales y transnacionales en esta nueva estructura mundial. 

No se trata tan solo de puntualizar los problemas de China, añadiendo el tema de su aspiración militar en el Océano Pacífico. La pretensión rusa de reconfigurar la geopolítica europea y mundial también es observada con ojo clínico, al intervenir directamente, luego de muchos años de pasividad, en el juego del poder. Véanse en particular, tanto los casos de Ucrania y Siria, como la controversial toma de Crimea.

India se debate entre su desarrollo constante de su economía y los problemas sociales que experimenta ese subcontinente, la herencia de unas tradiciones milenarias y del peso de la dominación británica. De igual modo, Brasil presenta tanto problemas de legitimidad de su gobierno como una crisis de productividad y de crecimiento. Sudáfrica es una caldera social a punto de estallar.

Los problemas ya citados han llevado a una especie de devaluación sistemática de la apuesta por los BRICS. Esto no significa necesariamente que estamos ante la presencia de un mundo unipolar o bipolar. Se trata tan sólo de señalar lo relativo que es el poder de esos países y cómo se sobrevaluó su potencial en el momento en que se planteó, con un sobrado optimismo, una nueva configuración global.