martes, 17 de mayo de 2016

Geopolítica y guerras en el Mundo


Prof. Eloy Torres

El siglo XXI se las trae. Se observa la diferencia con el XX, pues, entonces, ese fue ideológico, rico y complejo, en tanto que el XXI se muestra difuso, poco denso y se mueve con una grave y peligrosa simplicidad. Las cartas están sobre la mesa: hay un recorrido agresivo del populismo en el Mundo, la amenaza del fundamentalismo islámico y el debilitamiento del liderazgo político de la Unión Europea, concretamente: Merkel en Alemania y Hollande en Francia. El surgimiento de lo que llamó The Wall Street Journal, la Trumpery Tendency (la tendencia engañifa) un poco para parodiar y ridiculizar las “ideas” del candidato republicano Donald Trump. Según los conocedores, sus ideas tienen mucho en común con las de los seguidores del partido de los “know nothing” de los años 1840 y 1850, conocidos por su empeño anti-católico y anti-inmigrante. Fueron fuertes electoralmente en Chicago, Washington y San Francisco; llegaron a gobernar a Massachusetts.

Hoy vemos a Donald Trump moverse, en el terreno populista con facilidad y con un peligroso empeño de “prohibir” el ingreso de musulmanes a territorio estadounidense y en construir un muro (pagado, por México, según Trump) entre ese país y EEUU. El populismo, no es nuevo; siempre ha existido en la sociedad norteamericana, como en todo el Mundo. No es exclusivo de América Latina. En EEUU, aparecen y desaparecen, según la ocasión. Aprovechan los eventuales momentos de división de algunos de los partidos centrales de ese país. Igual ocurre en Europa. La retórica anti-migratoria se muestra amenazante y peligrosa en el Mundo. Por ejemplo, cada país miembro de la Unión Europea enfrenta el drama del populismo montado en la citada retórica anti-migratoria. La clase media de estos países es presa fácil del discurso populista. Apoyados en la impopularidad de ciertas decisiones políticas; estas fuerzas extienden sus tentáculos para reclamar la independencia de sus países de Bruselas. Ésta, conduce los destinos de todos los países insertos en la Unión Europea. Hay muchos ejemplos a tomar en consideración: la postura de algunos países de Europa Central frente a la migración (verbigracia, Hungría y Austria) y el ingreso de Gran Bretaña al euro túnel. Es todo un drama que debe encontrar su solución.

La realidad amenazante del “Estado Islámico” es grave. Son el breakfast de las noticias sorpresas todas las mañanas en el Mundo. Sorpresas, por demás, nada agradables y, que en su mayoría, tiene que ver con el Medio Oriente, lo que nos indica un recrudecimiento para lo que queda de este año 2016. Las noticias sobre los enfrentamientos sectarios entre shiítas y sunitas, esconden el entramado geopolítico de algunos países en la zona (Arabia Saudita, sunita ella, frente a Irán, shiíta él) y apuntan a una espiral de conflictos aún mayor. Patéticamente se  observa el apoyo de Rusia, aliada de Irán, a la gestión de Bashar al-Assad en Siria, aunado a ello, los riesgos por el debilitamiento de los precios de la materia prima que proviene de los subsuelos áridos del Medio Oriente: el petróleo. Para EEUU es prioritario acabar con las redes terroristas del “Estado Islámico”, para lo cual debe respetar lo específico de esa cultura. No confundir el Islam con el fundamentalismo islámico, representado por esas minorías violentas. Una política equivocada, como la inacción misma o una acción poco eficaz, fortalece a esos grupos y potencia la geopolítica de los factores que le adversan, entre ellos Rusia, China e Irán.

Otro elemento que adquiere relevancia, aunque en silencio, manifiesta pues su creciente presencia en el Mundo, como un factor decisor en materia de política internacional. Nos referimos a China y lo que ella implica para sus relaciones con EEUU. China es una realidad geográfica y poblacionalmente hablando significativa. Un verdadero gigante. Son muchas las discrepancias, las cuales pueden servir para un creciente enfrentamiento de grandes proporciones. Felizmente las discrepancias pueden ser atenuadas por la existencia de enemigos comunes: el terrorismo y el cambio climático, por ejemplo.

Para China, según la axiología de su política exterior, es vital el nivel de confianza entre los actores. Si la confianza no existe, entonces no hay posibilidades de paz. Ahora, la falta de confianza entre EEUU y China es mutua. Washington y Beijing se miran con suspicacia. Algunas decisiones políticas, de lado y lado, contribuyen al enrarecimiento del clima de desconfianza mutua. EEUU condena las decisiones de China en materia de ambiciones territoriales, luego desaprueban las excelentes relaciones chinas con Rusia.  Xi Jinping  y Vladimir Putin hacen esfuerzos por ampliar su poderío militar, particularmente el chino. Luego hay que sumar las graves y monumentales diferencias en los sistemas políticos dominantes en ambos países, como toda la axiología que mueve a sus pueblos. Decíamos que hay un elemento que ayuda a ser optimistas. Las diferencias pueden atenuarse en este complejo tablero de ajedrez, pues los intereses nacionales de ambos países coinciden en algunas áreas. Los Presidentes Barack Obama y Xi Jinping dejaron entrever sus coincidencias a propósito de la firma del Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático y sobre el cual, recientemente, el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) desatacó, en un documento, como un hecho muy positivo.

La Unión Europea confronta amenazas políticas al interior de ciertos países: Francia y Alemania. La popularidad de sus líderes: François Hollande y Angela Merkel está en baja. Ellos ya sienten los rayos del sol un tanto más abajo de la espalda, por debajo de su cintura. No obstante, gracias a problemas urgentes a resolver, su realidad se muestra como un salvavidas. Las tensiones generadas por ciertos elementos les ayudan a mantenerse en el poder hasta el 2017. En consecuencia los ataques terroristas en Francia como el flujo de inmigrantes en Alemania, representan una serie de provocaciones para estos países y para los valores de la Unión Europea. Como también existe la posibilidad que su gravedad pudiere afectar su permanencia en el poder hasta 2017, fecha cuando expiran sus mandatos. Sin embargo, la mayor parte de las opiniones apuntan, que estos líderes podrán resistir la crisis al bloquear las tendencias “revoltosas” en ciertas zonas de sus poblaciones.

Por otra parte hay una tendencia a mantener vivo el conflicto por Ucrania. Continúan las tensiones. Rusia no acepta dejarse encerrar, y no querer, de repente, despertar sin una salida segura al Mar Mediterráneo: es una constante en su política exterior. No se trata de que Putin sea malo o bueno, bonito o no, carismático o no. Es el interés nacional ruso. El mismo existe desde varios siglos: No permitir ser encerrados, como dicen ellos, sin salidas a las aguas cálidas. Es un punto de honor para ese país, como podría serlo para cualquiera. Kissinger y otros analistas lo han recalcado en varias ocasiones, además es explicable desde el punto de vista de Rusia. Hay que colocarse en sus zapatos; así no nos guste.

Otras tensiones en el mundo: el Asia y el Pacífico no observan grandes cambios. El ISIS mantiene al mundo con una zozobra bélica. Siria, un escenario sangriento; como tampoco, Iraq muestra señal alguna de ser “una verdadera primavera árabe”, sino, como hemos dicho en otrasocasiones, es: un infierno árabe, bombeado, en su propagación, con el petróleo que subyace en sus desérticas arenas. Muchos dicen: estamos sentados en un barril de pólvora. Ello muestra destellos de veracidad, por la indiferencia que hay para encontrar la solución. Crudamente pensamos en la inminente posibilidad de un conflicto generalizado que podría destruir al Mundo.

Corea del Norte es un peligro. Ya sabemos que Kim Jong–Un, es un dictador, heredero del poder de su padre y abuelo, quien juega a ser un factor decisivo en las relaciones internacionales. Esperemos sea eso: un juego. Mas, algunas cosas nos inducen a concluir que ello no así. Es realmente un peligro. China, su principal sostén geopolítico en la zona, acusa cansancio, gracias a esas peligrosas “tremenduras” de Pyongyang, por lo que es posible de un paso para intervenir en ese país. Nada está descartado. Es la geopolítica china que apunta a resolver esa realidad, pues Corea del Norte es realmente un creciente peligro no sólo para Corea del Sur o Japón, sino directamente para Beijing. Una decisión de esa magnitud, contaría con la colaboración de Moscú y el aplauso de Occidente.

Entre China y la India, a pesar de existir un permanente estado de tensión, no menos cierto es que ambos buscan una situación de equilibrio. Entre los dos suman más de tres mil millones de seres humanos, por lo que es comprensible que ellos prefieran encontrarse más en las coincidencias, que en los conflictos generados por las diferencias. En tanto que  Pakistán exuda serias contradicciones. Tanto China como la India, aunque esta última prisionera de un esquema de confrontación con Islamabad, prefieren un entendimiento global en la zona. Pakistán en procura de aumentar su estatura estratégica ha hecho ciertos movimientos en el Océano Índico que generan inquietud en la geopolítica de la India. En tanto que China no quiere ver una alianza entre Vietnam y Japón. Este tipo de situaciones aumenta los niveles de tensión en el Mundo.

Por su parte, el Medio Oriente muestra más que petróleo. No sólo hay que hablar sobre el “Estado Islámico”, Irak, Gaza, Siria o Irán, Israel o el Líbano. Son muchos otros, los factores presentes en esa zona. Todo es  confuso y muy complejo, como peligroso. Israel tiene el arma nuclear, Irán tiene tecnología nuclear sensible. Hay que agregar la especulación sobre si el reino saudita dispone de un sistema balístico actualizado. Teherán ayuda al régimen de Assad, mientras que Israel fortalece sus sistemas de defensa anti-misiles. Están las “bravuconadas” y actos de terror del  irregular ejército del “Estado islámico”. En tanto que EEUU han procurado por la vía diplomática impedir que Teherán desarrolle una bomba nuclear. Todo, repetimos, es muy complejo y difícil de controlar.

Rusia y la OTAN se enfrentan. La realidad es superada por la sin razón geopolítica. Ucrania puede ser convertida en la excusa para la guerra. Rusia amenaza en ampliar la capacidad de sus fuerzas armadas para enfrentar a la alianza atlántica. Se reedita la vieja y tenebrosa pesadilla de encerrar a Rusia y amenazar a China: ¡Mahan y Mackinder vivant!

La acción del Atlantismo para minimizar la estatura estratégica de Rusia, de conformidad con el viejo sueño de los citados Mahan y Mackinder, forzó la anexión de Crimea; ello obligó a reevaluar esas relaciones y estamos frente a un estado de tensión, más grave desde el final de la Guerra Fría. De todos modos la reacción de la OTAN es y puede ser limitada. Son muchos los escenarios que los EEUU confrontan: Rusia, China e Irán. Por lo que hay que evaluarla realidad. Rusia se opone a permitir el posicionamiento de bases alrededor de su territorio. Ello la colocaría a tiro de cañón de la OTAN. Estudiar la historia es conveniente para ponderar la difícil y compleja realidad que ha normado las relaciones del Atlantismo con Rusia.

Las relaciones internacionales en el siglo XXI nos ofrecen una simplicidad de respuestas. No hay ideologías, ni comunismo ni imperialismo. Lo que mueve a los actores es la potenciación y promoción de su interés nacional. Éste, no puede ser sino salvaguardar su territorio; no enajenarlo a otros y evitar situaciones peligrosas a sus pueblos. El Mundo en esta centuria XXI permite que cada actor fije una política exterior, no ideologizada, sino centrada en todos los miembros de cada sociedad; jamás fijarlo en un gobernante. Éstos mueren, desaparecen y tras ellos no queda nada. Lo que importa es salvaguardar al país, sus recursos, soberanía y dignidad.

Lamentablemente, Venezuela se encuentra desde hace 17 años un abandono generalizado. Ahora, en materia internacional es gravísimo. Los gestores del gobierno en esa materia no comprenden o no quieren comprender que el Mundo se mueve hacia la consecución del interés de cada actor; éste se expresa, repito, en promover al país, evitarle conflictos imprudentes y disputas territoriales y marítimas, ganar mercados para sus productos, dignificar al país y no a un grupúsculo político, entre otros. Se debe observar al Mundo globalmente, pues es un sistema y confronta muchos problemas, cuyas respuestas no pueden reducirse al discurso simplista y maniqueo del “imperio y dignidad de los pueblos”. Venezuela, es huérfana de una política exterior seria y acorde con esta compleja realidad y de defensa del interés nacional. Pero, en su lugar estamos perdidos y actuamos cual carrito chocón, con insultos fáciles de pronunciar y difíciles de olvidar o borrar de los anales de la historia de las relaciones internacionales.Todo aquel que observe una postura crítica con el gobierno, es víctima de ellos, gracias a esta agresiva diplomacia, por demás, virulenta e irracionalmente ideologizada, mientras al interior, padecemos una dolorosa crisis económica y humanitaria.

@eloicito

martes, 10 de mayo de 2016

Brasil en fase menguante


Dr. Kenneth Ramírez

En diciembre de 2010, Lula dejaba a un Brasil celebrado como una de las potencias emergentes que transformaba al Mundo, cuyo éxito sería exhibido en la Copa Mundial de Fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos de Rio en 2016. Ahora su sucesora Dilma Rousseff se encuentra al filo de la destitución. ¿Qué ha ocurrido?

En una maratónica y mediática sesión en la Cámara Diputados a mediados de abril, fue aprobado el pedido de juicio político (impeachment) a Dilma por más de los dos tercios requeridos. Una vez en el Senado, se necesita mayoría simple para que el proceso sea finalmente abierto. La oposición brasileña tiene los votos, y se estima que en esta misma semana, Dilma puede ser apartada por 180 días del cargo para ser juzgada. En ese período debería presentar su defensa para evitar ser destituida en forma definitiva. Maniobras de último minuto intentan frenar la votación en el Senado y generar una nueva votación en la Cámara. Dilma augura que de ser sometida a juicio será encontrada inocente, o al menos impedirá que la oposición reúna los dos tercios necesarios para condenarla y removerla del cargo definitivamente. Una deriva política abrupta que nadie pronosticó para Brasil hace algunos años, la cual es producto de una crisis multidimensional.

En primer lugar, Brasil vive la peor crisis económica desde la década de 1930. Según datos del FMI, el crecimiento del PIB pasó desde 7,6% en 2010 hasta 0,1% en 2014 y -3,8% en 2015, y se ubicará -3,5% en 2016 y 0% en 2017. Esto es resultado del agotamiento del modelo de exportación de materias primas vinculado a la reducción del crecimiento de China -principal importador de productos brasileños- y la disminución de su valor en el mercado internacional. A finales del segundo mandato de Lula, la proporción de las exportaciones de materias primas en las exportaciones totales había aumentado desde el 28% al 41%, mientras que a finales del primer mandato de Dilma representaban 50%. Por otra parte, las desgravaciones fiscales promovidas por Dilma para impulsar el crecimiento de la industria en su primer mandato provocaron un fuerte desequilibrio en las cuentas públicas. A principios de su segundo mandato, los empresarios entendieron la suspensión de las mismas como una traición. Además, los problemas se agravaron porque Dilma no hizo el ajuste fiscal antes de las elecciones de 2014.

En segundo lugar, tenemos la crisis social. En 2013, se produjo una ola de protestas debido a la insatisfacción con el aumento y baja calidad de los servicios públicos. Esto se agravó con la crisis económica y el ajuste fiscal que realizó Dilma en contra de sus promesas electorales en 2014. Si decrecer es malo, peor es hacerlo después de una década de altas expectativas. En la opinión pública flota una sensación de estafa. Los niveles de desaprobación de Dilma pasaron desde 25% en 2013 hasta 69% en 2016. Además, los escándalos de corrupción, y sobre todo el Petrolão –esquema de corrupción en torno a PETROBRAS-, dispararon el cuestionamiento hacia las instituciones y toda la clase política.

A todo lo anterior se suma la crisis política, asociada a la mayor fragmentación en la historia del Congreso brasileño. El oficialista PT sólo logró 58 diputados de un total de 513, y 11 senadores de 81, en las elecciones de 2014. Por ello, Dilma llegó a tener en su gabinete 39 ministros de 10 partidos diferentes para construir una coalición mayoritaria. El presidencialismo de coalición -invento político brasileño-, implica que sin coalición no hay Presidente; y allí Dilma demostró falta de habilidad para mantener su base de apoyo, sobre todo al PMDB. Por otro lado, tenemos una oposición liderada por el PSDB que jamás aceptó la ajustada victoria de Dilma sobre Aécio Neves, y que desde 2014 ensayó acoso y derribo.

El impeachment se encuentra consagrado en la Constitución de 1988, la cual incluso protege al Presidente mucho más que la de 1946, fijando mayorías sólidas y un procedimiento metódico. Dilma tiene garantizado su derecho a la defensa y al debido proceso, a sabiendas que estamos ante una figura que es jurídica pero también política. No obstante, el PT ha cuestionado la legitimidad del impeachment, porque a su juicio Dilma no habría cometido un delito de responsabilidad, ya que sólo se le imputa “pedaladas fiscales” (retraso en el ingreso de dinero por parte del Tesoro Nacional a los bancos públicos). Por tanto, el PT sostiene que estamos ante un golpe de Estado; polarizando así a Brasil y la región, y construyendo desde ya una narrativa de cara a las elecciones de 2018.

El artículo 85 de la Constitución brasileña fija como delitos de responsabilidad, los actos del Presidente que atenten contra -entre otros- la probidad de la administración y el cumplimiento de la ley presupuestaria. Las leyes de 1950 y 2000 sobre responsabilidad fiscal son explícitos en vedar créditos de instituciones financieras a sus propios controladores. Dilma lo hizo en su primer período y siguió haciéndolo en 2015, violando la ley. Esto permitió maquillar las cuentas y aumentar gasto público en plena campaña de 2014. Asimismo, la suspensión de Eduardo Cunha –impulsor del impeachment por el caso Petrolão- como Presidente de la Cámara por el Supremo Tribunal Federal y la condena del Tribunal Electoral al Vicepresidente Temer -no podrá postularse en 2018-, nos da idea de la independencia de los poderes existente y derriba la tesis del golpe de Estado.

Hace 24 años, Brasil destituyó al Presidente Fernando Collor de Melo, y su democracia aún menos experimentada que ahora, mostró madurez suficiente. De manera que Brasil tiene la capacidad para superar esta fase menguante. Finalmente, cabe destacar, que la eventual salida de Dilma dejaría al gobierno venezolano aislado y bastante expuesto ante iniciativas de activación de cláusulas democráticas: de la OEA a MERCOSUR. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

jueves, 5 de mayo de 2016

Venezuela y la Carta Democrática Interamericana


Embajador  (r) J. Gerson Revanales

La Señora Ministro del “MINPOPORE” -en lo cual la Cancillería venezolana se convirtió con la “Revolución Bolivariana”-, en declaraciones ofrecidas a la prensa durante la entrega de un documento realizado por representantes del Gran Polo Patriótico en contra de la “intervención de la derecha en el país”, en su lenguaje característico descalificó la posibilidad de invocar la Carta Democrática Interamericana, al afirmar que “No es posible su activación en el país, además de la ignorancia que significa esta solicitud, lo único que quiere la derecha es la intervención de Venezuela”. Por su destemplanza, a continuación nos permitiremos analizar dichas declaraciones.

Las consideraciones de la Señora Ministro sobre la Carta Democrática Interamericana aderezadas con las interpretaciones sesgadas de una izquierda fracasada en la URSS, China y Cuba, revelan su desconocimiento de cuál fue el espíritu de los Jefes de Estado y Gobierno incluido el difunto Hugo Chávez, quienes en la III Cumbre de las Américas en Quebec aprobaron la Cláusula Democrática –el 20 de abril de 2001- e inmediatamente la Carta en Lima -el 11 de septiembre de 2001. El propósito y espíritu era claro: ante el fantasma de movimientos golpistas como el del 4F, los Jefes de Estado y Gobierno intentaron bloquear futuras aventuras.

La Señora Ministro afirma que no es posible su activación: le recuerdo que la Carta se activo en el 2002 cuando el Secretario General de la OEA se instaló en Venezuela por casi un año para conducir el denominado “Proceso de Paz”. A partir de esté proceso, resultaron las Resoluciones 821 y 833  del Consejo Permanente de 2002; una Declaración de Principios por la Paz y la Democracia, y otra contra la Violencia y por la Paz; además de un compromiso para un Acuerdo sobre Desarme y la olvidada “Comisión de la Verdad”. En consecuencia, Señora Ministro usted dirá, si siendo los mismos actores y el mismo problema, no es posible la reactivación de la Carta.

Continúa la Señora Ministro en su lenguaje descalificativo señalando como de “ignorancia” la dicha solicitud. Al respecto, sería bueno que leyera el artículo 20 de la Carta y al tiempo le diga al país, que no existen alteraciones del orden constitucional que afectan gravemente el orden democrático como es la parcialización del Tribunal Supremo de Justicia y los poderes públicos.

Por último, la misma cantaleta desde el deslave en el 1999 anunciando una intervención. Los únicos que han invadido al país con la anuencia de algunos que están en el gobierno, fue Cuba en los 60 y posteriormente la guerrilla colombiana: Señora Ministro no escupa para arriba.

@grevanales

Nagorno-Karabaj: Un fantasma de la Guerra Fría


Lic. Victor Hugo Matos

No existe un conflicto en la historia moderna que, en mayor o menor medida, no haya dejado heridas abiertas  en las sociedades donde se ha producido y en las regiones que han servido de escenario para las batallas del siglo XX; entre las cuales podríamos mencionar las terribles experiencias ocurridas en el Cáucaso o las terribles guerras civiles en África Central. No obstante,  existe otro conflicto, no tan conocido, pero que con los recientes cambios geopolíticos en la antigua órbita soviética, parece haberse reactivado y presenta un desafío considerable para la Unión Europea. Se trata del conflicto de Nagorno-Karabaj.

Para poder entender porque un conflicto tan distante de la frontera “natural” de la Unión Europea resulta vital para los intereses de esta, es necesario saber que Nagorno-Karabaj es una región de la Ex-República Soviética de Azerbaiyán donde la mayoría de la población desde hace mucho tiempo se considera como parte de la cultura armenia (proveniente del país homónimo vecino de Azerbaiyán), lo cual llevaría a una inevitable animosidad entre la mayoría armenia y la minoría azerí; cual espejo de los conflictos étnicos en el Cáucaso.  El punto de mayor conflictividad se produjo después de un referéndum de independencia impulsado por la mayoría armenia en 1988, el cual  atizó las diferencias entre los mismos grupos étnicos y sirvió como motivo para que se dieran las primeras escaramuzas a lo largo de la frontera, que luego degenerarían en una guerra abierta entre los dos países y culminó con el terrible calculó de 30.000 muertos y más de un millón de refugiados,  además de la anexión por parte de Nagorno-Karabaj por Amenia junto a siete regiones más.

Hoy, 22 años después de la entrada en vigor del cese al fuego, la violencia ha vuelto a la  frontera entre Azerbaiyán y Armenia y ha puesto a ambas cerca de un conflicto bélico  dada las recientes bajas de azeríes-armenios en la región antes mencionada que sólo  se han detenido tras un alto al fuego promocionado por Rusia, si bien  ambas partes aún consideran prioritario el control del territorio;  el gobierno azerí liderado por Ilham Aliyev, ha acusado por el gobierno armenio de haber empezado el conflicto, siendo el más beneficiado por un cambio en el statu quo dado que esta crisis le ayuda a reenfocar la atención de los ciudadanos azeríes lejos de los problemas económicos que sufre el país por la bajada de los precios de petróleo.

Sin embargo, resulta insuficiente considerar sólo la variante regional para entender las implicaciones de este conflicto en el futuro, ya que ambos lados se consideran respaldados por dos potencias que, no hace mucho, se encontraban en rumbo de colisión: Rusia y Turquía. En este sentido, Rusia sigue demostrando fortaleza en su acción exterior pese a la lenta recuperación de los precios petroleros, ya que se ha posicionado fuertemente como mediador entre azeríes y armenios; mostrando con el cese al fuego alcanzado hace unas semanas que ha empezado su retorno como eje geopolítico de Asia Central,  toda vez que esta nueva posición le ha permitido forzar al presidente Aliyev a considerar una futura membrecía en la Unión Económica Euroasiática y a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva que no son más que las respuestas rusas a la Unión Europea y la OTAN, aunque esto será posible solo si Vladimir Putin puede generar un acuerdo duradero entre Azerbaiyán y Armenia, dado que este último país es miembro pleno de las dos primeras organizaciones.

A pesar de este claro dominio de Rusia dentro de las negociaciones,  Turquía tampoco queda atrás y ha recalcado su apoyo a Azerbaiyán contra Armenia,  a la que ha criticado duramente. Esto es entendible dado que el interés turco se extiende a limitar cualquier posibilidad de que Armenia expanda su base de poder con adquisiciones territoriales y bien preferiría que Azerbaiyán,  con quien ha entablando beneficiosas alianzas en el sector petrolero y gasífero, obtuviera mayores réditos en cualquier acuerdo de paz final.

Indudablemente, los líderes europeos deberían estar considerando ambas vertientes del conflicto con extrema preocupación, ya que una escalada del conflicto pondría a la Unión Europea en una posición incómoda en la medida en que se vería obligada a asumir una posición dentro del conflicto, dadas las irreductibles posiciones de ambos lados y la imposibilidad de que Endrogan o Putin favorezcan una salida “justa”, si es que ese concepto existe mas allá de los pasillos de Bruselas.

Lo que resulta claro es que la Unión Europea ha perdido la posibilidad de actuar en su papel  natural de mediador y se enfrenta ahora a una decisión de la cual no obtendría ningún beneficio, ya que si apoya a Azerbaiyán y por ende a Turquía,  esta conseguirá una ventaja en cualquier futura negociación y profundizará el conflicto con Rusia, en cambio si apoyará a los milicianos armenios y por ende a Rusia pondría a los gobiernos de Europa del Este en una posición incómoda hacia sus ciudadanos, sin contar el hecho de que sería una invitación a Rusia a seguir expandiendo su influencia.

Considerado este escenario y dado el antecedente de Ucrania, cuyos resultados podemos observar tras la dimisión del Primer Ministro Arseni Yatseniuk, o las disonancias internas que ha producido el acuerdo con Turquía, es muy probable que frente a la posibilidad de un nuevo conflicto que desestabilice Asia Central,  el liderazgo europeo recurra a las tácticas usuales: esquivar y cubrirse hasta que pase el temporal.

@ViktorRonin

martes, 26 de abril de 2016

El fracaso de Doha


Dr. Kenneth Ramírez

Todo estaba dispuesto. Con gran esfuerzo diplomático, 18 delegaciones de países OPEP y No OPEP que representaban alrededor de 50% de la producción petrolera mundial, se reunieron en el lujoso Hotel Sheraton de Doha el pasado 17 de abril. La noche anterior cuando intercambiaron saludos y el primer borrador del texto, lucía casi como un trámite, hacer definitivo y extensivo al resto de los asistentes, el frágil acuerdo alcanzado en la misma ciudad hacía un mes entre Arabia Saudita, Rusia, Venezuela y Qatar para congelar la producción en los niveles de enero. Sobre todo porque la mayoría de los involucrados no podía aumentar la producción, y Arabia Saudita -único con capacidad ociosa- había mostrado recientemente su disposición a firmar el acuerdo sin Irán, contrario a lo que planteó inicialmente. Esto era clave, ya que Irán mantenía su tajante rechazo a sumarse al acuerdo, porque desea recuperar el nivel de producción que tenía antes de sufrir las sanciones en 2011. En todo caso, la mayoría de los analistas coincidíamos en que el congelamiento apenas ayudaría a mejorar las expectativas y consolidar un piso en 40 $/Bl, pero no corregiría la situación de exceso de oferta.

No obstante, a las 3 de la mañana –horas antes del inicio formal de la reunión-, el joven Príncipe heredero Mohamed bin Salman –hijo favorito del Rey y nuevo hombre fuerte del Reino conocido en los corrillos diplomáticos como “MbS”- llamó a la delegación saudita encabezada por el Ministro Alí Al-Naimi y le ordenó regresar a Riad. Naimi permaneció en Doha para expicar que Irán –que apenas había enviado observadores- debía ser incluido o no podría firmar el acuerdo definitivo. Es decir, retomaban su posición de febrero. El Ministro Eulogio del Pino, dijo: “Desafortunadamente, quienes representaban a los sauditas no tenían autoridad para decidir sobre nada. Fue una decisión puramente política. Todos estaban decepcionados”. El Ministro de Energía ruso, Alexander Novak, manifestó sorpresa y disgusto. Incluso las petro-monarquías –aliados cercanos de Riad- mostraron perplejidad. ¿Cómo puede explicarse entonces la conducta saudita?

En primer lugar, debemos decir que el Príncipe MbS, ha hecho sentir su autoridad como nuevo máximo responsable de la política exterior y petrolera, así como su ya famosa temeridad. El octogenario Ministro Naimi –que ocupa el cargo desde 1995- tendrá ahora el rol de consejero y negociador, con mucha menor autonomía que en el pasado. Si se siente cómodo o no, es irrelevante, su jubilación se acerca.

En segundo lugar, es necesario apuntar que el Príncipe MbS es un avezado lector de El Arte de la Guerra de Sun Tzu, el clásico manual de la guerra indirecta. Por tanto, la decisión de Doha no tiene que ver sólo con el mercado petrolero, sino con la puja geopolítica que sigue Arabia Saudita con Irán en el Medio Oriente, y específicamente en Siria. El estratega chino señala que “el supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar”, aconsejando un amplio uso del engaño. De hecho, el Príncipe MbS señaló días antes de Doha que “no nos preocupa los precios. 30 $/Bl ó 70 $/Bl es lo mismo para nosotros”. Se trata de una verdad a medias. Bien sabe que, aunque Riad tiene bajos costos de producción y margen de maniobra gracias a sus reservas financieras, necesita precios razonables para mantener sus cuentas equilibradas y la paz social. Además, requiere circunstancias benignas para consolidar su liderazgo regional y materializar su Visión Saudita 2030 que busca “conducir al Reino a una era post-petrolera” mediante privatizaciones, reducción de subsidios, la venta de 5% de las acciones de la empresa petrolera nacional Saudi Aramco y la creación de un gigantesco Fondo Soberano de 2 billones de dólares para invertir en negocios no petroleros.

Asimismo, Sun Tzu dijo que para vencer “lo que es de máxima importancia es atacar la estrategia del enemigo; lo segundo mejor es romper sus alianzas con la diplomacia; en tercer lugar viene atacar a su ejército”. Toda la puesta en escena de Doha, se trató de una estratagema saudita para quebrar las alianzas de Irán y entorpecer su intento de regresar al mercado petrolero. Así, Riad envió un claro mensaje a Rusia e Irán: deben escoger entre abandonar a Assad en Siria –lo que quebraría la proyección iraní hacia el Levante mediterráneo- o un acuerdo de congelamiento –incluso sin Irán- que inicie un proceso de recuperación de precios.

Con esta perspectiva, queda claro que Riad accedió a firmar el acuerdo de congelamiento preliminar en febrero como respuesta al anuncio de Rusia y EEUU del cese al fuego en Siria y el inicio de conversaciones entre Assad y los rebeldes en Ginebra. Y fue más allá, señalando que congelaría incluso sin Irán, cuando el Presidente Putin anunció que retiraría sus tropas de Siria el 14 de marzo. Empero, cuando trascendió que Moscú sólo había reemplazado los aviones Sukhoi por helicópteros, y que el cese al fuego colapsaba; vino el viraje saudita en Doha. Acto seguido, los rebeldes se retiraron de Ginebra, y el Rey Salman presionó al Presidente Obama durante su visita a Riad el 20 de abril, para suministrarle armas. Moscú y Teherán deben abandonar a Assad o pagar el precio.

Tras el fracaso de Doha, Venezuela, Irak y Qatar han propuesto que se realicen nuevas consultas al margen de la reunión OPEP en junio. No obstante, Rusia ha manifestado escepticismo. A partir de ahora, Riad puede aumentar la producción desde 10,2 hasta 11 millones de barriles diarios, para satisfacer el aumento de su demanda interna en el verano y seguir presionando a Irán y Rusia. La credibilidad de la OPEP ha sufrido un duro golpe y los precios pueden hundirse hasta 30 $/Bl. El gobierno venezolano no tiene capacidad para cambiar esta realidad geopolítica; por tanto, debe impulsar reformas económicas en el marco de un amplio diálogo nacional, lo que supone abandonar la estéril estrategia de pinzas que sigue junto al Poder Judicial contra la Asamblea Nacional. ¿Y usted qué opina?


@kenopina

Aylwin y la posteridad


Dr. Luis Daniel Álvarez

El pasado 19 de abril dejó de existir a sus 97 años una de las figuras más representativas de la lucha política latinoamericana y quien sin lugar a dudas es y será una referencia obligada al momento de conversar sobre las transiciones políticas, la paciencia, los principios ciudadanos y la ética. Don Patricio Aylwin Azocar logró erigirse como el abanderado del sueño que permitió a Chile avanzar luego de una aberrante dictadura militar para convertirse en un país que crece y avanza considerablemente en el marco de las libertades plenas.

Se ha dicho insistentemente que a lo mejor Aylwin no era la figura con mayor popularidad para el momento en que se requería un candidato posterior al triunfo del “no” en el plebiscito y que otros podían calar mucho más en las preferencias de su grupo. Sin embargo, Aylwin tenía la paciencia, la entrega y la sabiduría para poder llevar con cautela y decisión un gobierno que se asomaba complicado y que nacía con factores encontrados al haber mantenido la dictadura la conducción del ejército y representación parlamentaria.

De hecho, al asumir tuvo que enfrentar episodios en los que los que añoraban la dictadura o se vanagloriaban de utilizar un uniforme castrense y trataban de imponerse, quisieron ofender y humillar. Sin embargo, el presidente Aylwin mostró cautela para no sucumbir a las provocaciones que proferían los que pedían excusas para sustituirlo y volver al régimen superado. De igual manera, tuvo que actuar con determinación cuando ciertos grupos actuaban, sin entender que su violencia beneficiaba a los enemigos de la libertad.

Tuvo también el enorme mérito Patricio Aylwin de comandar a un gobierno de unidad nacional en el que hacían vida personalidades de diverso origen político, algunos de los cuales provenían de toldas que estaban enfrentadas desde los años setenta y que se culpaban por la llegada de la dictadura. Finalmente, lograron unirse para derrotar al aparataje de recursos y miedo del régimen criminal y una vez ganaron decidieron seguir unidos (al menos gran parte de ellos), logrando que además del de Aylwin gobernaran Eduardo Frei, Ricardo Lagos y dos veces Michelle Bachelet. Un solo período posterior a la dictadura ha estado en manos de otro grupo cuando triunfó Sebastián Piñera.

En países en los que las transiciones parecen estar más cerca de lo que se piensa, es necesario evocar el pensamiento de Patricio Aylwin y examinar que fue un hombre que supo entender el momento que vivía, que soñó mejores realidades y que presentó en muchos casos la acción sustentada en la razón y no en los arrebatos, para impedir que la democracia colapsara y se perdiera. La sencillez, moderación y humildad son elementos adicionales de un líder que desde hace muchos años se ganó un lugar en la historia y de un ser cuyo legado servirá para izar las banderas de la esperanza y la libertad.

@luisdalvarezva

sábado, 23 de abril de 2016

América Latina hacia una Era Post – Ideológica


Prof. Carlos Luna

El juicio político a DilmaRousseff, el triunfo de Mauricio Macri en Argentina, las protestas frecuentes en Ecuador, y la decisión del Presidente Rafael Correa de no presentarse a una nueva reelección; el acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC; el Acuerdo del 17 de diciembre de 2014 entre Cuba y los EEUU para iniciar la “normalización de las relaciones bilaterales” que han hecho posible el encuentro de ambos mandatarios en la Cumbre de las Américas de Panamá (2015) y la apertura de misiones diplomáticas en ambos sitios… La llegada de Luis Almagro a la Secretaría General de la OEA y su sucesiva potenciación; las elecciones parlamentarias y el resultado de las mismas en Venezuela… Todo esto es sin duda un cambio de época en América Latina, hacia lo que hemos de llamar una “Era Post-Ideológica”.

Nuestro continente viene de una década (1999-2010) marcada por el ascenso de gobiernos de corte izquierdistas / progresistas cuyo factor común ha sido sin duda, hacer énfasis en la visualización y sucesiva atención de las grandes mayorías desposeídas y sumidas en la pobreza, y tratar de desarrollar estrategias y políticas asistencialistas dirigidas a la distribución equitativa de la riqueza para cerrar la brecha entre ricos y pobres, y por ende, generar una sociedad más justa e igualitaria. De igual forma, -y bajo distintas intensidades en la mayoría de los países del Hemisferio- se ha tratado de fomentar un cambio de las relaciones sociales por vía dela transformación de valores en la superestructura para de esta manera alejarse del capitalismo liberal y de las dinámicas imperialistas desarrolladas por EEUU.

Así, frente al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en la Cumbre Social de las Américas, fue lanzada la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP); frente a la Organización de Estados Americanos, y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –considerados como instrumentos de EEUU para la dominación imperialista- fue creada UNASUR y la CELAC, y producto de los altos precios del petróleo en los mercados internacionales, se generó la plataforma de cooperación económica-energética PETROCARIBE. Todo ello para crear, fortalecer y expandir la propuesta del Socialismo del Siglo XXI, que buscaba “generar un mundo pluripolar, pluriétnico con Relaciones Internacionales más equitativas y justas y libres de Imperialismo”.

Hasta acá puede verse que la política internacional del Hemisferio estaba sustentada en una visión ideológica de izquierda, que si bien tuvo logros en la reducción de la pobreza en países como Brasil con los programas sociales o “Bolsas” para los más necesitados, o las “Misiones” en Venezuela;  no es menos cierto que también se desarrollaron tendencias negativas como los controles de precios, control de cambio, inamovilidad laboral y el incremento exponencial en muchos casos de la deuda –tanto interna como externa-; acompañado de procesos políticos de persecución a la disidencia, desequilibrio de los poderes públicos a favor del poder ejecutivo, restricciones a la libertades de expresión, información y pensamiento; expropiaciones, confiscaciones, etc., fenómenos estos que junto a las denuncias crecientes de corrupción, hicieron que el pueblo, pero sobre todo millones de habitantes de clase media, les quitaran su apoyo a estos gobiernos de izquierda a través de los votos.

Podemos tratar de buscar múltiples razones “sistémicas” –desde la perspectiva de la Teoría de las Relaciones Internacionales- a este proceso de “Movimiento de las Estructuras Políticas en América Latina”, que cual placas tectónicas mueven el piso de la Geopolítica Regional; empero, vayámonos a la perspectiva de que es lo que quieren los ciudadanos.

Desde nuestra perspectiva, la “Era Post-Ideológica” en América Latina, es un proceso impulsado desde las clases medias latinoamericanas, aquellas olvidadas por la izquierda al considerarlas también como “Oligarcas”, cuando al contrario, han sido producto de la movilidad social fomentadas por las políticas públicas diseñadas otrora. Ellos, -la clase media, a través de “la Revolución de las Habilidades” en palabras de James Rosenau y Mary Durfee-, hoy exigen, a través de una visión consciente de la realidad continental, Políticas distributivas, que generen bienestar, y haya una distribución más justa del ingreso para romper con dinámicas como la de las “Trampas de la Pobreza”, pero que al mismo tiempo, se trabaje en pos del Progreso Económico y Material, que sólo es posible a través de un aparato productivo pujante, activo en cuanto a la producción nacional para poder competir en el marco cada vez más exigente de la globalización.

Finalmente, pero no menos importante, en la Era Post-Ideológica de América Latina, todo este proceso “Armónico” entre PRODUCCION-DISTRIBUCION, sólo puede ser sustentable en el tiempo en el marco de un Sistema Democrático y de Libertades tanto individuales y colectivas, con un ciudadano activo, corresponsable y activo en la contraloría de un Pacto Social que sea con visión incluyente de Estado, y no un plan para favorecer solo a una parte de la población. Este nuevo Pacto Social es la única vía para garantizar Paz Social, Desarrollo y Bienestar.

Así, en América Latina, estamos quizás, ante la inminente llegada de una “Era Post-Ideológica” signada por “gobiernos pragmáticos”, que hagan menos énfasis en los dogmas derivados de las nomenclaturas de Izquierdas y Derechas –propios de la Guerra Fría que ya quedó atrás-, y trabajen más enfocados en la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos, en términos de políticas públicas, para poder afrontar de mejor manera, el juicio de unos ciudadanos electores, cada día más conscientes del Mundo que los rodea, y que juzgan, premian y castigan, no a través de las armas, sino a través de los votos.


@carlosjrlunar

miércoles, 20 de abril de 2016

Tributo a Patricio Aylwin, 1918-2016


Dr. Abraham Lowenthal
Dr. Sergio Bitar

Patricio Aylwin, abogado constitucionalista y dirigente político, fue una figura fundamental en la recuperación de la democracia en Chile. Jugó roles decisivos ante tres encrucijadas: la militar (1973), la lucha contra la dictadura (1974-88), y la recuperación de la democracia (1989-1994). En cada fase, reveló una postura firme, sustentada en principios, argumentó sus razones y buscó el entendimiento.

Durante el gobierno de Salvador Allende (1970-73), Aylwin fue un duro opositor, encabezando la frontal disputa entre la Democracia Cristiana y la Unidad Popular al final de ese periodo. Pero también participó en las últimas conversaciones en casa del presidente Allende para buscar una salida democrática, las cuales no resultaron exitosas. Aylwin pensaba que la tragedia de 1973 fue la consecuencia de una estructura política formada por tres tercios ideológicamente distintos y no dialogantes. Chile terminó siendo gobernado en minoría, sin el sustento necesario para acometer los cambios que se proponían. Su lección principal fue que para realizar transformaciones importantes, tales como profundizar la democracia, reducir la desigualdad, alentar una cultura de derechos e impulsar una economía con equidad, era indispensable contar con un respaldo mayoritario.

Contra la dictadura, Aylwin reaccionó temprano. Se opuso con firmeza y promovió la convergencia política de los demócratas, creando el llamado Grupo de los 24 es 1979, juristas democráticos de distintos pensamientos políticos, para preparar un proyecto de Constitución alternativo al que finalmente impuso Pinochet en 1980. Como opositor a la dictadura estuvo inspirado en la convicción de sumar y conformar una mayoría. Buscó la unidad de las fuerzas democráticas.

Como Presidente de la República (1990-94), dio inicio a los gobiernos democráticos. Durante su mandato quedaron configurados los contornos estratégicos que encauzarían los 20 años de la Concertación (1990-2010) y en parte también los de la Nueva Mayoría (2014-18). Supo elegir y confiar en personas de alta competencia política y técnica, hábiles para enfrentar situaciones complejas. Fue capaz de interpretar los anhelos del pueblo chileno y animar a los partidos políticos a actuar con responsabilidad y unidad, con ello concitando fuerte apoyo ciudadano.

Aylwin debió conducir el reinicio de la democracia conviviendo con el ex- dictador Pinochet, todavía en la comandancia en jefe del ejército. Esa fase inicial requirió un liderazgo firme en el objetivo y prudente en la forma. La coalición se inspiró en convicciones sólidas, en los derechos humanos, la justicia y en la subordinación de los militares a la autoridad civil.

Para sustentar ese proceso, el gobierno de Aylwin contribuyó a afianzar la unidad de las fuerzas democráticas y progresistas y alentar el “reencuentro de los chilenos”. Aún contra la recomendación de sus asesores políticos, dio un paso decisivo al crear la Comisión de Verdad y Reconciliación en 1990, para dar a conocer la realidad de los desaparecidos y asesinados por la dictadura. Esta iniciativa ayudó a que los familiares de las víctimas a encontrar un camino de justicia en democracia, y provocó un prolongado periodo de procesos judiciales contra los culpables de violación a los derechos humanos. Posteriormente, muchos países han creado semejantes Comisiones de Verdad y Reconciliación para esclarecer los hechos, mitigar el dolor y abrir pasó al reencuentro basado en la verdad y la justicia.

En el ámbito político, Aylwin realizó una afirmación que ha sido motivo de debate: avanzar "en la medida de lo posible". Fue un contrapunto con la afirmación "avanzar sin transar" de sectores partidarios de la Unidad Popular en el periodo final de aquel gobierno. Algunos de los críticos le asignaron, y siguen asignando, a esa expresión de Aylwin un ánimo restrictivo. Para quienes participaron en esa etapa se trataba de conseguir un avance progresivo, aprovechando cada oportunidad.

En el plano económico, desde 1990 se afianzó el concepto de "crecimiento con equidad ", que reemplazó al modelo económico de la dictadura y consiguió simultáneamente crecimiento rápido, fortalecimiento de las organizaciones sociales y una reducción significativa de la pobreza, que a la sazón superaba el 40%.

Hoy, Chile y otros países democráticos encaran nuevos desafíos: alcanzar mayor igualdad y participación, y a la vez superar el desprestigio de la política y la corrupción, el consumismo y el interés personal, el predominio del dinero y la pérdida de sentido colectivo. El antídoto es reafirmar con el ejemplo valores superiores: el humanismo y la austeridad. Aylwin ejemplificó ambas cualidades.

Tuvimos el honor de realizar una entrevista extensa al Presidente Aylwin en 2012 sobre la transición hacia la democracia en Chile, solicitando su consejo para otros países que buscan construir la democracia. Su consejo fue sabio y pertinente: “buscar más lo que une que lo que divide… No hay que partir de cero. Es mejor hacer los cambios a partir de lo que hay… Lo posible va cambiando con el tiempo; no se puede hacer todo a la vez”.

Publicado originalmente en El País

martes, 12 de abril de 2016

Los hermanos Castro y el arte de gobernar


Dr. Kenneth Ramírez

En 1952, Isaiah Berlin escribió en la revista Foreign Affairs, un artículo brillante “El Generalísimo Stalin y el arte de gobernar”. En este texto señala que el principal problema práctico para quienes han logrado realizar una revolución es evitar que sucumba en los extremismos del cansancio y oportunismo post-revolucionario (Caribdis) o el fanatismo ideológico auto-destructivo (Escila). Para evitar esos extremos ruinosos y conservar el poder, Stalin inventó –según Berlin- la llamada “dialéctica artificial”, lo cual permitía explicar los cambios bruscos en la línea oficial del Partido Comunista de la URSS –experiencia bien conocida por los Castro. El gobierno revolucionario, en cuanto observa indicios de anhelo fatídico de una vida tranquila, debe apretar las riendas, intensificar la propaganda, exhortar e intimidar. Los que evadan las responsabilidades, los amantes de la comodidad, los que dudan y los herejes se eliminan. Esta es la “tesis”. El resto de la población, debidamente aleccionada y dominada por el temor, se lanza a las labores requeridas y todo avanza durante un tiempo. Pero los puristas revolucionarios van demasiado lejos. Entonces llega el momento en que la población, demasiado atemorizada o hambrienta, se torna apática; ha llegado la hora de la clemencia. Se acusa a los fanáticos de oprimir al pueblo, se les castiga y purga. Se permite un pequeño aumento de la libertad. Esta es la “antítesis”. El pueblo vuelve a respirar, hay optimismo, y sigue un período relativamente más feliz. Esto conduce de nuevo a la indisciplina; y una vez más a la necesaria vuelta del rigor ideológico.

“Se trata de un instrumento mecánicamente poderoso y exhaustivo para la sumisión de seres humanos, para quebrar sus voluntades al tiempo que éstos desarrollan sus máximas habilidades para la producción material organizada, el sueño de los explotadores capitalistas más despiadados y megalomaníacos. Pues emerge de una represión aún mayor de la libertad y los ideales de la Humanidad de la que Dostoyevski otorgó a su Gran Inquisidor”.

Este zigzag dialéctico constante en la línea oficial del Partido Comunista, también ayuda a dar sensación de debate interno y permite responder a las necesidades de política exterior según los períodos históricos. “En situaciones revolucionarias (picos), liquida a los aliados inservibles, avanza y lucha; en situaciones no revolucionarias (valles), acumula fuerza mediante alianzas ad hoc, construye frentes populares, adopta disfraces liberales y humanitarios, y cita textos antiguos que impliquen la posibilidad, casi la conveniencia, de una coexistencia pacífica y tolerancia mutua. Esto último tendrá la doble ventaja de comprometer rivales potenciales, al tiempo que avergüenza a las oposiciones de derecha porque van contra los mejores y más sinceros defensores de la libertad y de la Humanidad”.

Tras la muerte de Chávez y la crisis económica en Venezuela –su principal socio comercial e impulsor de la ALBA-, los hermanos Castro detectaron que América Latina entraba en una fase de valle. Además, ya estaban en cuenta de la apatía y malestar del pueblo cubano. Así, con la ayuda del Papa Francisco y Canadá, Raúl Castró sostuvo por año y medio conversaciones secretas para el deshielo con EEUU, que -no olvidemos- el Presidente Obama ofreció desde la campaña de 2008. En diciembre de 2014, fue anunciado públicamente la oscilación dialéctica que sorprendió a propios y extraños, y descolocó a una Caracas desinformada.

Después de quince meses se han reabierto las Embajadas, se ha flexibilizado el embargo, y se produjo la visita de Obama a Cuba en marzo pasado –la primera de un Presidente de EEUU en 88 años. Esto último marcó el cénit del restablecimiento de las relaciones, mientras Raúl Castro reiteró que para normalizarlas debe finalizar el embargo –lo cual compete al Congreso de EEUU. En todo caso, los hermanos Castro han obtenido legitimidad y una victoria simbólica con la aceptación de Obama del fracaso de la política de aislamiento de EEUU a la Revolución Cubana. Por otra parte, han conseguido una alternativa al menguante financiamiento de Venezuela –se estima que las remesas, viajes y comercio con EEUU pueden significar entre 5 y 7 mil millones anuales-, y apoyo a las reformas económicas para alcanzar un “socialismo próspero y sostenible”.

Naturalmente, el Presidente Obama ha pedido apertura política y respeto a los derechos humanos, pero también ha subrayado que los cambios dependerán del pueblo cubano, como lo manifestó en el Gran Teatro de La Habana. Por su parte, los Castro han respondido con una vieja táctica de negociación: el policía bueno (Raúl) y el policía malo (Fidel). El segundo encargado de defender los principios socialistas y el anti-imperialismo como supuesta crítica al acercamiento a Washington del primero. Esto explica la visita del Presidente Maduro a La Habana a pocos días del arribo de Obama, y el artículo “El hermano Obama” de Fidel en el Granma respondiendo a sus “palabras almibaradas” a pocos días de su partida.

De esta forma, los Castro intentan manejar las demandas de EEUU, minar las esperanzas de la disidencia y mitigar riesgos, mientras replican el modelo chino en Cuba y hacen del Mariel un “Shanghái caribeño”: apertura económica sin cambios políticos pero con relevo de liderazgo en 2018, que permita insuflar optimismo al pueblo cubano y preservar el poder en manos del Partido Comunista. Paralelamente, respaldan al Presidente Maduro frente a la Orden Ejecutiva de Obama y le aconsejan un equívoco inmovilismo, para seguir beneficiándose del crudo venezolano y utilizar su influencia en Caracas como baza con Washington. A nivel regional, optan por el antifaz humanitario albergando las negociaciones de paz de Colombia y colaborando en la lucha contra pandemias –del ébola al zika-, para avergonzar a los críticos de la política de compromiso de Obama hacia Cuba. Si algo cambia –verbigracia, un triunfo republicano en las elecciones de EEUU que trabe el proceso o un rebote del petróleo que fortalezca a Venezuela-, pueden hacer que la tesis fidelista pase a ser otra vez la línea oficial del Partido –nuevo zigzag-, y defenestrar a los exaltados con la antítesis raulista. He aquí la estrategia de “dialéctica artificial” y la táctica teatral de los Castro, que ha confundido a no pocos colegas que creen observar una incipiente lucha por el poder en La Habana, incluso con toques de comedia clásica. El Presidente Maduro debe entender el juego cubano y dar su propio golpe de timón. ¿Y usted qué opina?

@kenopina 

Obama en Cuba (II): Sobre Revoluciones, Democracia y Cambio


Prof. Carlos Luna

Terminamos nuestro último artículo sobre la visita de Barack Obama a La Habana diciendo que “lo que sí es seguro, es que estamos en un momento de “Ruptura Histórica, Turbulencia y Transición”, donde los cambios se producen a un ritmo y a una intensidad, que si bien no sea con la prontitud que muchos quieren, son indetenibles y abren una nueva era para Washington, para La Habana, para la región y para el Mundo entero”; y sin duda alguna los hechos nos dieron la razón.

Al partir de ahora, la historia de la relación bilateral EEUU-Cuba, así como la geopolítica regional quedó dividida en un antes y un después. Definitivamente Obama con su visita echó abajo los últimos vestigios de la Guerra Fría en América Latina y dejó “a más de uno” -y no me refiero precisamente a Raúl Castro-, descolocados y obligándolos a estar a la altura de los tiempos: O se adaptan o perecerán.

Obama fue a La Habana con una estrategia bien clara: la Guerra Fría ya acabó, por ende los embargos y atacar las amenazas por la fuerza de las balas, de las invasiones y del enfoque de seguridad tradicional ya quedó caduca. Ahora estamos en la Era de la Globalización, de la Interdependencia Compleja, del Internet y del papel protagónico del Individuo como actor de las Relaciones Internacionales, por consiguiente, la forma de derrocar una autocracia no es aislándola, -ya que ello hace que el único discurso que existe y que la gente escucha es el de los autócratas-, sino muy por el contrario es integrándolas más a la “red o tela de araña de Nye y Keohane”; para de ese modo competir en el terreno de las ideas y por ende, la gente pueda elegir y solventar soberanamente su futuro.

Esa es la Revolución que fue a llevar Obama a La Habana. Habló de Martí, de hablar y decir la verdad con honestidad; habló de Martin Luther King –su gran inspiración- al decir que “no debemos ser presa ni estar atrapados por el pasado, sino avanzar al futuro con creatividad”. Más importante aún Obama le habló a quienes constantemente están insatisfechos con el statu quo, es decir, le habló a los jóvenes, quienes quieren un futuro mejor, para que fueran irreverentes como él lo está siendo frente al establishment en EEUU, un país que en estos momentos dijo: “tienen a un Presidente Negro, y en la carrera a la Casa Blanca por los Republicanos hay dos Cubano-Americanos y por los Demócratas una Mujer y un Demócrata Socialista… Algo impensable en los años 50 del siglo XX, pero que sólo es posible por el espacio que deja al cambio una Democracia”.

Sin duda, un discurso revolucionario. Una revolución “pasiva” con Soft Power, y el desarrollo de una percepción benevolente y humilde, del Presidente de la mayor potencia global.

Obama vendió –aunque sin expresamente pretender imponerlo- liberalismo en La Habana, mostrando la necesidad de realizar elecciones, de permitir la libertad de expresión, información y pensamiento; de no generarse ningún tipo de detención arbitraria, y mucho menos si es por expresarse en contra del gobierno de turno, sino más bien abogó por los avances que se pueden lograr en una sociedad democrática producto de las protestas, del debate permanente de ideas, y hasta citó a Nelson Mandela y su lucha contra el Apartheid en Sudáfrica.

En fin, el Presidente de EEUU nos dio, junto a Raúl Castro una demostración de lo que es “Negociar desde el método de Spill Over” –cascada-; donde ambos hicieron referencia a ver, no lo que los separaba –que es mucho por cierto- sino más bien hacer énfasis en lo que los unía. Así, se llegó a acuerdos en términos de inversiones, de interconexiones de internet, marítimas y de correo, y hasta hubo un juego de beisbol entre los Rays de Tampa Bay y la Selección de Cuba; no sin antes poner en una situación incómoda a Castro con el tema de los Presos Políticos y los Derechos Humanos, en vivo y en directo frente al mundo entero; ya que “Si hay presos políticos y se me dan los nombres… Esta misma noche están libres”… Y todo, sin tiros, sin Bahía de Cochinos. Simplemente con la fuerza de la opinión pública global y el poder de los compromisos…

Si Castro quiere que el proceso continúe, debe cumplir su palabra, si no, someterse al escarnio global. Obama nos ha demostrado que para lograr cambios a veces es necesario ceder para que la contraparte ceda.

Hay que hacer dos reflexiones finales de este viaje. Uno respecto al tema de las falencias estructurales del Sistema Internacional actual y uno respecto a Venezuela y su situación interna.

Respecto al Sistema Internacional actual, más allá de que la Anarquía fenezca producto de la Interdependencia compleja, muy por el contrario, pareciera que se afirma, dándole la razón a aquellos que indican que estamos en “un regreso a las tendencias del Realismo Político Clásico”. Eso lo pudimos ver cuando en la rueda de prensa Castro-Obama se tocó el tema del cumplimiento de los Derechos Humanos, y como los Estados los cumplen o hacen énfasis en algunos de ellos de acuerdo a su cosmovisión y a sus intereses.

Todo esto reafirma la idea de la necesidad de que para su respeto cabal y el de otros valores universales, hoy más que nunca es necesario desarrollar “Regímenes Internacionales” (definidos estos como normas, principios y valores) para fomentar el cambio en paz, que ya que no existe una estructura coercitiva centralizada que los haga cumplir y respetar a semejanza del Estado; ello sólo puede ser posible conectándolos con los intereses más sentidos por gobiernos y pueblos, para de ese modo, elevarles el costo de evadirlos.

Y respecto al tema Venezuela, creemos que junto al proceso de Paz en Colombia, fueron los temas de “Alta densidad” de la reunión, y que de manera conjunta, ambos Presidentes decidieron no darle salida pública para no incrementar el nivel de ruido que pueda entorpecer su evolución. No obstante, reafirmamos nuestra opinión de que estamos en un “Ajedrez Geopolítico” entre EEUU y Cuba, y la moneda de cambio sea la Revolución Bolivariana venezolana, en pos de que el gobierno de la isla interceda a propiciar una transición pacífica, democrática y constitucional en nuestro país –ya que Raúl es un interlocutor válido y confiable para Maduro y la élite gobernante de la Revolución Bolivariana-, como muestra de “Buena Voluntad” que abone la cooperación entre Washington y La Habana.

Lo que si podemos agregar es que si creemos que la estrategia para generar un cambio geopolítico en la región por parte de Obama contra las “Autocracias Competitivas”, no será precisamente las de los bloqueos o los aislamientos, muy por el contrario, estamos convencidos que la estrategia será la de mayor interconexión y presión internacional respecto de lo que pasa dentro de dichos regímenes.

Por ello Obama habló con Castro, y luego con Macri, para sacudir geopolíticamente la región, primero por El Caribe y luego América del Sur en una suerte de “Revolución en pinzas”. Mientras tanto, Maduro debiera, si quiere el bien de Venezuela y su supervivencia en el poder y por encima de eso, del Socialismo del Siglo XXI como legado de Chávez; generar para si un repliegue estratégico y adaptarse a los nuevos vientos. Amanecerá y veremos.  

@carlosjrlunar