domingo, 12 de octubre de 2014

Elecciones en Brasil: la pugna por la representación del cambio


Prof. Felippe Ramos (*)

La campaña electoral y las elecciones del 2014 en Brasil han sido un huracán político.
Cuando todos hablaban en el fenómeno Marina Silva, que sería capaz de ganar a la presidenta Dilma Rousseff en segunda ronda, los resultados de la primera ronda del 05 de octubre mostraron a Dilma con 41,59%, Aécio Neves con 33,55% y a Marina con solamente 21,32% de los votos válidos, lo que ha llevado a una segunda ronda el 26 de octubre entre los dos primeros. Sin embargo, el complejo escenario no es tan novedoso como ha sido anunciado.
Desde la elección de Lula en 2002, ha sido buscada una alternativa a la polarización entre el PT (partido de Lula y Dilma) y el PSDB (partido del ex presidente Cardoso y del actual candidato Aécio Neves). En las tres elecciones presidenciales anteriores siempre hubo un tercer candidato que alcanzó un porcentaje considerable de los votos presentándose como una tercera vía. En 2010, la misma Marina Silva, entonces en el Partido Verde (PV), ya había logrado casi 20 millones de votos quedándose también, como hoy, en tercer lugar. La novedad, por lo tanto, no es ésa.
Otro punto importante, aunque tampoco novedoso, es que el segundo lugar en verdad no lo obtuvo Aécio Neves, sino que la suma de abstenciones (27,6 millones o 19% en un país en donde el voto es obligatório), votos blancos (4,4 millones) y votos nulos (6,7 millones), alcanzando 38,7 millones o 27% del total de 142,8 millones de electores. Aécio obtuvo 33,5% de los votos válidos, pero en términos absolutos eso significa 34,8 millones de votos. El mismo escenario pasó en las elecciones de 2010 cuando el candidato opositor José Serra (PSDB) tuvo menos votos que los votos inválidos y abstenciones.
De esta manera, no es solamente de los electores de Marina que Dilma o Aécio pueden sacar más votos, sino también de los electores que no han escogido un candidato hasta ahora. Al mismo tiempo, si esa parte del electorado no ha votado por Dilma, tampoco ha identificado en los candidatos opositores la alternativa de cambio que ellos buscan representar. Hay, entonces, un problema de legitimidad de representación en Brasil y eso, que ya venía ocurriendo desde las elecciones anteriores, quedó aún más claro a partir de las protestas de junio de 2013.
Brasil tiene una tendencia de comportamiento electoral al nivel presidencial que puede ser presentada así:
(a) voto PT, los que defienden la continuidad de las políticas de ese partido;
(b) voto anti-PT, más alineado con el opositor de derecha PSDB;
(c) voto “nueva política”, los que siempre buscan una tercera vía, y
(d) los ni-ni, los que no votan ni en uno, ni en otro y en general ni siquiera van a votar en el día de las elecciones.
Sobre el primero campo, el voto PT, el politólogo André Singer ya explicó muy bien que hubo un cambio en el electorado: desde una minoría de clase media progresista para amplias capas de la población más pobre, beneficiadas por los programas sociales, la distribución del ingreso, la reducción de la desigualdad y el aumento real del salario mínimo. La prueba es no solamente la división regional de votos (las partes menos desarrolladas del país con mayoría de votos al PT y las partes más ricas con mayoría opositora), sino también la "xenofobia" interna de la clase media de las regiones ricas hacia los electores del PT en las regiones más pobres. En las redes sociales se ha demostrado extremo odio de clase en contra de los nordestinos, los habitantes del Noreste brasileño, la región menos desarrollada del país.
Estos son los dos electorados consolidados: uno que apoya el proyecto del PT moderadamente liberal (en las costumbres), socialdemócrata (en la política) y  neodesarrollista (en la economía); el otro, el voto anti PT que en general apoya el opositor PSDB que fue empujado de la socialdemocracia a la derecha conservadora (en las costumbres), elitista (en la política) y neoliberal (en la economía), debido a la ascensión del PT a la presidencia y su cambio hacia la moderación en el ejercicio del gobierno en un contexto de coalición amplia y dificultad de gobernabilidad. Por su parte, los votos "nueva política" escogieron, como tendencia, a Marina Silva, en 2010 y 2014. Y aún hay más gente que las que componen estos tres electorados; más allá de los votos válidos hay las personas realmente existentes. Es decir, hay los 38,7 millones que no votaron por nadie. Entre ellos pueden ubicarse tanto los resignados e indiferentes, como los defensores de una "nueva política" que no se han identificado con el proyecto presentado por Marina.
Si la novedad no es la búsqueda de una alternativa a los dos proyectos y electorados consolidados, lo que quizás sea novedoso es la posible capacidad de determinación del resultado electoral, debido a esa búsqueda de alternativa. Muy diferente de lo que plantearon los manifestantes de junio, sin embargo,esa posible alternativa al PT (hace doce años en el poder) sólo se ha consolidado con el desplome de Marina y el regreso de un candidato clásico de la vieja política, Aécio Neves, el playboy, como tildado por El País. Su candidatura es, en ese sentido, una gran construcción discursiva hecha con apoyo de la gran prensa con miras a movilizar el sentimiento por cambios que está difuso en la ciudadanía.

La candidatura Aécio se ha aprovechado de ese síntoma de la ciudadanía brasileña porque las protestas fueron gigantescas, pero difusas, sin programa o agenda, sin líderes u organizaciones fuertes. La fuerza de ese experimento democrático callejero se ha transformado en amenaza a la continuidad de un proyecto que, si bien lejos de lo que aspiran las masas, es más cercano que el proyecto conservador maquillado de novedad. Junio de 2013 fue, por lo tanto, el comienzo real de la carrera presidencial para sacar el PT del poder a través de la movilización táctica (y con técnicas de mercadeo) del sentimiento amplio y difuso en defensa de cambios. Eso sólo ha sido posible porque hay una brecha gigantesca entre el sistema de representación y el sistema de legitimidad. Los movimientos y protestas difusos generan el clima de cambio, pero no son capaces, por su falta de organización, de generar consecuencias en el sistema político institucionalizado. En las elecciones ganan los profesionales y no los soñadores. Como reacción a la calle, los más conservadores y profesionales se movilizan más. El Congreso nacional es el mejor ejemplo: la próxima legislatura tendrá diputados y senadores aún más conservadores que los que todavía se quedan hasta fines del año. Tras las protestas, la respuesta del sistema de representación ha sido cerrarse aún más. El PT ha perdido diputados (de 88 a 70), el PSDB ha aumentado (de 44 a 55); también crecieron los representantes evangélicos, militares y defensores del agronegocio. Como dijo el periodista Germán Aranda, “los brasileros protestaron como nunca y votaron como siempre”.

Asimismo, al revés de los deseos de la calle, el regreso del PSDB a la gran escena política luego del desplome de Marina es una señal de la consolidación del bipartidismo de coalición en Brasil; es decir, un sistema político que presenta 28 partidos representados en el Congreso Nacional aunque solamente dos (PT y PSDB) tengan la capacidad de hegemonía, comprendida como el impulso de dos proyecto claros y en pugna que atraen los demás partidos para composiciones más amplias. Si el PSDB ha intentado ganar a través de la propaganda (manipulación del amplio deseo de cambio), el PT, además del mercadeo político (campaña del miedo del pasado) ha comprendido parcialmente que su única salida es dialogar con el nuevo espíritu difuso de la ciudadanía, aunque tenga dificultad por el hecho de ser gobierno hace 12 años.
Ha buscado ser directo y específico al electorado "nueva política" y ni-ni: defiende una constituyente exclusiva para la reforma política y subraya que, mientras no se cambie el sistema de representación, es importante tener como representante la opción existente que más se acerca de los planteamientos de la calle y que está más abierta al diálogo. La campaña del miedo tendrá que ser equilibrada con el discurso de que el PT apoyará e impulsará también la profundización de la democracia, en lo que pese el Congreso aún más conservador. Más que discurso, será necesario recordar que, cuando las protestas de junio emergieron, mientras los gobiernos estadales más conservadores reprimían los manifestantes, la presidenta Dilma reconoció la legitimidad de sus demandas e invitó a sus representantes para dialogar y presentar su agenda en Brasilia.

A la ciudadanía descontenta y deseosa de cambio habrá que recordarle que diversos países han pasado por situaciones de gran movilización y protestas difusas para luego ver electos políticos aún más conservadores (España, Grecia). El voto útil en la primera ronda migró de Marina hacia Aécio. En la segunda ronda, Dilma debe buscar que esos votos migren de Marina y de los ni-ni hacia el PT. Las agendas progresistas que el PT, como partido del poder, no puede más implementar tendrán que venir de nuevas movilizaciones y organizaciones. Para los que están más a la izquierda, sin embargo, es mejor tener el PT en Brasília que el PSDB. Por ahora, sobre quién va a ganar las elecciones, sólo puedo recordar, como lo hizo el senador Eduardo Suplicy (PT), la canción de Bob Dylan: "the answer, my friend, is blowing in the wind, the answer is blowing in the wind".

(*) Director del Instituto SUREAR e Investigador de la Misión del IPEA en Venezuela

Publicado originalmente en América Economía

Brasil entre la razón y el sentimiento


Embajador (r) Julio César Pineda

La segunda vuelta en la elección presidencial de Brasil enfrenta a los tradicionales movimientos políticos de centro derecha, el Partido Social Demócrata Brasileño y en la centroizquierda el Partido de los Trabajadores. La ventaja de la candidata del PT, Dilma Rousseff, es menor a 8 puntos ante el candidato del PSDB, Aécio Neves. 43 millones de brasileños se manifestaron por la continuidad del proyecto del expresidente Lula y Rousseff mientras que más de 50 millones lo hicieron por el cambio y por la oposición. Preocupados Lula y Rousseff apenas lo separa 9 millones de votos entre el Gobierno y el candidato del PSDB, pero hay 21 millones de votos de Marina Silva la candidata ecologista que podrían decidir. Todo depende de la evaluación final de los 12 años de gobierno del PT. Por sexta vez el Gobierno entre el PT y el PSDB. Como en el 2010, la presidenta Rousseff tratará de derrotar en la segunda vuelta al compañero de partido de José Serra del PSDB, Aécio Neves.

Las encuestas se equivocaron cuando proyectaron como triunfantes en la primera vuelta a Marina y Dilma. Marina Silva llegó en varias oportunidades a sobrepasar a Dilma Rousseff en intención de voto con un mensaje renovador y su preocupación por el medio ambiente en un Brasil donde el tema ecológico es fundamental por su biodiversidad disminuida y por el ecocidio permanente de gobiernos de izquierda y de derecha, por eso le había renunciado a Lula cuando ejercía en el ministerio del Ambiente, pero también por la corrupción del régimen.

Como El País de España lo señaló "fue una auténtica montaña rusa de encuestas que subían y bajaban, reflejo de una campaña imprevisible e hipnótica, marcada por un accidente aéreo que lo revolucionó todo". 

A la ecologista Marina Silva le pasó lo mismo que en las elecciones colombianas cuando todos esperaban el triunfo del candidato de partido verde Antanas Mockus en el 2010 en contra de Santos. En ambos casos terceras vías con un mensaje nuevo frente a la corrupción y frente a la violencia contra el hombre y contra la naturaleza. Ambos candidatos habían sido la esperanza para los verdes del continente que como en Europa quieren convertirse en fuerza determinante en los destinos nacionales. Antanas y Marina hicieron extraordinarias campañas y entusiasmaron a las nuevas generaciones, pero fueron víctimas de su idealismo galopante sin estructuras partidistas y sin especialistas de marketing político. En Brasil tanto el PT como el PSDB son formaciones con estructuras solidas con financiamiento permanente, con experiencia de gobierno y con el necesario pragmatismo de la lucha política. En el caso colombiano se le acusó al candidato de ateo en un país evidentemente católico y a Marina se le estigmatizo por su pertenencia a la iglesia Evangélica y su posición conservadora. Los golpes bajos y el fantasma del miedo de los dos grandes partidos fue palpable en los mensajes propagandísticos, el objetivo era destruir la esperanza que representaba Marina Silva. Una de las propagandas presentaba una familia brasileña, a quien si ganaba Silva se le quitaría su trabajo, su educación y su comida, de la misma manera se presentaba el peligro para los nuevos derechos humanos, los matrimonios del mismo género y el tema de la homosexualidad. Igualmente, el candidato Aécio Neves centró su crítica en la ecologista para sacarla del juego con el permanente señalamiento del pasado político de Silva y su afinidad con el PT y con el proyecto de Lula, incluyéndola en los fracasos frente a la inclusión de la clase media y la corrupción continuada de los gobiernos anteriores.

Los jóvenes en esta primera vuelta, y en la segunda determinaran la elección, porque el 35% de los electores tienen entre 16 y 34 años y fueron los primeros en salir a las calles para oponerse a las políticas del partido de gobierno, incluso a pesar de su amor al fútbol, por la corrupción e inoportunidad de la Copa Mundial de la FIFA 2014.

Precisamente acaba de salir un libro escrito por un equipo de periodistas de investigación brasileños "El lado sucio del fútbol", con una investigación donde el lavado de dinero, la evasión fiscal, el nepotismo, la manipulación de deportistas en campañas políticas y el tráfico de influencias ensombrecen al balompié carioca.

Como en Hong Kong y en tantas partes de mundo, y así en Brasil los jóvenes son los nuevos indignados. La llamada "generación online" están llamados a decidir el destino de los países y los gobiernos deben escuchar.

En Brasil frente a la emocionalidad de las mujeres candidatas y la confrontación entre ellas, Aécio Neves supo imponer el lenguaje de la razón como activo deportista del surf, su eslogan fue aprovechar la fuerza del viento y del mar para montarse en "la ola de la razón frente a la ola del sentimiento". 

Importante lo que van a decidir los 39 millones de electores abstencionistas, más allá de la decisión de Marina Silva y de los partidos que la apoyaban.

Seguiremos interesados en estas elecciones porque lo que pasa en Brasil influirá en toda la geopolítica latinoamericana.

Publicado originalmente en El Universal

Siembra de oscuridad


Prof. Luis Daniel Álvarez

Existen muchos casos en los que los gobiernos no escatiman en usar cualquier recurso para ganar adhesiones. Aunque suene macabro, algunos recurren a actos fúnebres con tal de dar una demostración de dolor colectivo y evidenciar altos niveles de cohesión política.

En el fondo, las exequias terminan convirtiéndose en una patética manifestación pública desde la que se profieren ataques hacia los adversarios, se promueven revanchismos e incluso, en muchos casos, se resalta la presencia de grupos paralelos al andamiaje legal del Estado, que sin ningún pudor muestran sus armas mientras reiteran su lealtad al Gobierno.

La información oficial es la única que se transmite, en la medida en que crecen los rumores y no es descabellado observar cómo algunos países y personalidades se inmiscuyen en asuntos internos, fijando posición sobre la naturaleza del fallecido y en muchos casos manifestando sus puntos de vista, los cuales muchas veces están alterados por la distancia y el desconocimiento de lo ocurrido. El desfile que acompañó al sepulcro a Francois Duvalier el 24 de abril de 1971 se convirtió en un episodio más de culto a la personalidad. Todo giró alrededor del hombre que durante catorce años y recurriendo a una tétrica mezcla de sangrienta represión e invocaciones espiritistas, logró hacerse con la Presidencia vitalicia de su país, entregando el gobierno a su hijo Jean Claude quien entonces tenía 19 años y gobernaría hasta 1986.

El pasado sábado 4 de octubre Jean Claude Duvalier murió en Haití, dejando como legado una estela de sangre y corrupción. Inexplicablemente el Presidente Martelly decidió hacerle funerales de Estado demostrando que aún hay muchos gobiernos que aprovechan los funerales para hacer proselitismo.

Publicado originalmente en El Universal

lunes, 29 de septiembre de 2014

Petróleo y elecciones en Brasil



Dr. Kenneth Ramírez
El próximo 5 de octubre se celebra la primera vuelta de las elecciones de Brasil. La cita viene marcada por una importante transformación del escenario electoral brasileño. A principios de 2013, se daba por descontada la reelección de la Presidenta Dilma Rousseff; pero a partir de junio el país se sumió en una fuerte ola de protestas contra la corrupción, por mejores servicios públicos y contra el volumen de gastos para albergar la Copa Mundial de Fútbol de 2014. Esto, aunado a un deslucido desempeño de la selección brasileña, empañó una Copa que se suponía sería la vitrina global de los logros de los gobiernos Lula-Rousseff. A pesar de todo, el candidato del principal partido opositor PSDB, Aécio Neves, no despegaba en las encuestas. Empero, un accidente aéreo a mediados de agosto de 2014, llevó a la muerte al candidato del también partido opositor PSB, Eduardo Campos, ubicado en ese momento en tercer lugar. Así, Marina Silva volvió a acceder a una candidatura presidencial –quedó en tercer puesto en las elecciones de 2010-, y se posicionó rápidamente en el segundo lugar. Hoy por hoy, se da por sentado que Dilma y Marina se enfrentarán en ballotage (segunda vuelta) el 26 de octubre, donde las encuestas muestran incluso un empate técnico.
En este contexto, se produjeron las explosivas declaraciones del Ex–Director de Refinación y Abastecimiento de la empresa petrolera nacional PETROBRAS, Paulo Roberto Costa, encarcelado en marzo pasado debido a una operación multimillonaria de lavado de dinero, quien señaló presuntos sobornos pagados desde PETROBRAS a más de 50 legisladores -en su mayoría del oficialista PT-, al Ministro de Energía, Edison Lobão, e incluso a cinco ex-gobernadores donde estaría incluido el finado Eduardo Campos; lo que ha tocado un nervio muy sensible en una población hastiada de la corrupción y que considera a la empresa petrolera un símbolo nacional desde que fue fundada por Getulio Vargas en 1953. Esto ha sido aprovechado por la oposición para señalar que PETROBRAS fue “asaltada por el PT”, el cual se ha visto envuelto en sus doce años en el poder, en varios casos de corrupción como el célebre caso mensalão en 2005.
Todo esto ha puesto en aprietos a la campaña electoral de Dilma. Cada vez que el PT sentía a un rival acercarse en una carrera electoral, utilizaba la bandera de la defensa de PETROBRAS como lo hizo Lula contra Geraldo Alckmin en 2006, a quien acusó de quererla privatizar. Lo mismo hizo Dilma contra José Serra en 2010, además de aprovechar el gran tirón mediático que tuvo la empresa con el descubrimiento de reservas en las áreas pre-sal –yacimientos ubicados a 320 kilómetros del litoral con una profundidad de 5 a 7 mil metros del lecho marino- en 2007 y la creación de un fondo para dedicar el grueso de las nuevas regalías a inversión en educación y salud. En esta ocasión, Dilma trató de aprovechar la poca claridad en el programa electoral de Marina respecto al petróleo, sus posiciones ambientalistas y una frase pronunciada en un debate respecto a que tendría otras prioridades más allá del petróleo –quiere dar un fuerte impulso a las energías renovables-, para pasar al ataque y señalar que la candidata del PSB quiere interrumpir el desarrollo de las áreas pre-sal debido a su sesgo ecologista, lo que implicaría atentar contra el desarrollo brasileño. Marina respondió que la verdadera amenaza al desarrollo de las áreas pre-sal es “la corrupción del PT”.
Por si todo esto fuera poco, ahora una auditoría del Tribunal de Cuentas –organismo auditor del Estado- ha señalado sobreprecios y sobornos en la construcción de la refinería de Pernambuco -en donde en principio se iban a asociar PETROBRAS y PDVSA–, lo cual disparó los costos desde un estimado inicial de 2,5 millardos hasta 18,5 millardos de dólares. Además, se encuentra la denuncia realizada por el Ex-Presidente de PETROBRAS, José Sergio Gabrielli, de la responsabilidad de Dilma y la suya propia, en las pérdidas millonarias que supuso la compra de una refinería en EEUU (Pasadena, Texas) por PETROBRAS a partir de 2006. PETROBRAS pagó 1,19 millardos de dólares por el activo, que había sido comprado por la belga Astra Oil en 42,5 millones de dólares en 2005.
Todos estos escándalos, han llevado a Dilma a tratar de sacar a PETROBRAS del centro de la contienda. Ahora su campaña gira en torno al señalamiento de que todo cambio implica una amenaza a los logros alcanzados y en la presencia en actos electorales del popular Ex–Presidente Lula. No obstante, aunque esto ha logrado frenar el vertiginoso ascenso de Marina, no parece borrar el malestar con la corrupción y la desaceleración económica para dar una clara ventaja a Dilma.
Lo cierto es que la euforia de los inversionistas con PETROBRAS ha desaparecido debido a los escándalos, la sobre-estimación del potencial de reservas en pre-sal –se hablaba de un potencial de 50 millardos de barriles, pero sólo se han logrado certificar 14-, estancamiento de la producción por demoras en los complejos proyectos en aguas profundas –aunque ya la producción en pre-sal alcanzó 500 mil barriles diarios en 2014-, aumento de su nivel de deuda hasta 114 millardos de dólares –la empresa petrolera más endeudada del Mundo, justificado por su plan de inversiones como único operador en pre-sal por ley- y la intervención gubernamental –que le hace importar gasolina y venderla subsidiada ocasionando pérdidas por 30 millardos de dólares desde 2008. Incluso los pronósticos han sido corregidos, y se estima que Brasil podría elevar su producción desde 2 millones de barriles diarios (MMBD) en 2014 hasta 4,2 MMBD en 2020 –hace cinco años se hablaba de 5,3 MMBD-, lo que le permitiría exportar 0,8 MMBD en esa fecha.
En realidad, a pesar de todo, el futuro de PETROBRAS aún luce promisorio; y muchas de las críticas que se hacen actualmente se deben a la vinculación entre petróleo y política en Brasil, y al desproporcionado optimismo de años anteriores.


Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

lunes, 15 de septiembre de 2014

La estrategia de Obama contra ISIS


Dr. Kenneth Ramírez

El 10 de septiembre de 2014, Barack Obama pronunció desde el Piso de Estado de la Casa Blanca, su esperado discurso sobre la estrategia contra el Estado Islámico de Irak y Levante (por sus siglas en inglés, ISIS). En buena medida, el discurso vino a ser un control de daños de su desafortunada frase “aún no tenemos estrategia contra ISIS”, la cual emitió en una rueda de prensa al finalizar sus breves vacaciones en Martha’s Vineyard el pasado 28 de agosto. Asimismo, viene a reconocer que subestimó al ISIS cuando a principio de este año lo comparó con un equipo de baloncesto novato: “La analogía que hacemos a veces, es que si un equipo junior se pone una camiseta de los Lakers, eso no lo convierte en Kobe Bryant”. Sin duda, registros para una antología de retórica fallida.

Además, Obama trató de lucir firme ante una opinión pública estadounidense que lo percibe como “débil e indeciso” en política exterior, pero que apoya en un 70% los ataques aéreos al ISIS ordenados el pasado 7 de agosto ante el avance de los yihadistas en dirección a Erbil y Bagdad, y sobre todo tras las salvajes decapitaciones de periodistas estadounidenses –James Foley y Steven Sotloff. Sin embargo, en plena antesala del decimotercer aniversario del 11-S, Obama intentó distanciarse una vez más de su antecesor George W. Bush cuyo legado continúa arrojando sombra sobre su Presidencia. En este sentido, puede leerse el término “estrategia anti-terrorista” –en lugar de “anti-insurgencia” utilizado por la Administración Bush para Afganistán e Irak- esgrimido por Obama, sin dejar de recordar sus éxitos aniquilando líderes terroristas –desde Osama bin Laden en Pakistán en 2011 hasta Ahmed Godane recientemente en Somalia.

Asimismo, Obama subrayó que ISIS “ni es un Estado ni es Islámico”, sino un grupo terrorista que constituye “un cáncer” para la estabilidad regional y los intereses de EEUU. Este mensaje estuvo dirigido a socavar el fuerte impacto mediático que ha tenido ISIS dentro y fuera del Mundo islámico, desde que su líder Abubaker Al-Bagdadi declaró el Califato Islámico con sede en Raqqa (Siria) tras su toma de Mosul (Irak) el pasado 10 de junio. Al respecto, Obama dejó claro que no estamos frente a un nuevo Harún al-Rashid, quinto Califa de la Dinastía Abasí, quien construyó a finales del siglo VII un Palacio en Raqqa para gobernar un extenso imperio -desde Túnez a Pakistán en la actualidad-, e impulsó el despertar islámico en ciencia, música y arte. Al-Bagdadi es un terrorista feroz que ha desplegado una persecución contra minorías religiosas, ha instaurado ejecuciones públicas como “espectáculo” de los viernes en la Plaza al-Na’im de Raqqa y ha destruido santuarios como la tumba del Profeta Jonás en Mosul.

Respecto a la estrategia contra ISIS, el discurso aportó poca novedad. Obama reiteró que el objetivo consiste en “degradar y en última instancia destruir” al ISIS. Previamente habíamos conocido que la estrategia consistía en un “compromiso a largo plazo” con el apoyo de una “amplia coalición” internacional. Aunque no dio mayores detalles, fuentes del Pentágono han revelado que se estima un esfuerzo de al menos 3 años, lo cual excedería la permanencia de Obama en la Casa Blanca y terminaría de enterrar su “pivote al Pacífico”. Respecto a la coalición se han mencionado 40 países, donde destacan Reino Unido, Francia, Turquía, Australia, Arabia Saudita y Egipto. Irán también colaborará aunque informalmente.

La estrategia está basada en ataques aéreos, el envío de tropas sólo para labores de asesoría y entrenamiento –ante el rechazo de la opinión pública a involucrarse de lleno en una nueva guerra-, y transferencia de armas. En Irak, todo esto está condicionado a la consolidación del gobierno de unidad nacional liderado por Haider al-Abadi que permita fortalecer las fuerzas armadas iraquíes, así como en el apoyo del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí que está en la primera línea contra ISIS. Aquí Obama subrayó los 153 ataques aéreos que se han realizado hasta ahora y el envío de 475 soldados adicionales, lo cual elevará el total a 1618.

Respecto a Siria, Obama confirmó la conexión entre los dos tableros y un reconocimiento implícito de su error de no bombardear el año pasado. Confirmó que Assad debía marcharse ya que “no podemos confiar en un régimen que aterroriza a su pueblo” –en referencia al terrible saldo de 200 mil muertos, 3 millones de refugiados y 6,6 millones de desplazados de tres años de guerra civil- y anunció que enviará ayuda militar –sin especificar- a los rebeldes moderados sirios. Al respecto, Obama ya había solicitado al Congreso en junio 500 millones de dólares -lo cual sólo permitirá armar y mantener una brigada por año y medio.

El problema con esta estrategia es que, si bien parte de lo que es posible ante la fatiga estratégica de EEUU, no parece que resolverá el problema completamente. ISIS, a diferencia de Al-Qaeda, no sólo es una red terrorista, sino una milicia terrorista bien financiada y apertrechada que ha sentado las bases de un proto-Estado. En este sentido, tiene mucho más parecido con el Hezbollah libanés.

En consecuencia, la estrategia tiene una alta probabilidad de expulsar al ISIS de Irak debido al efecto combinado de los bombardeos, y el avance de los peshmergas kurdos, las milicias shiítas iraquíes y las Fuerzas Al-Quds iraníes; aunque un éxito definitivo se encuentra en dependencia de la inclusión de los sunitas en un Estado federal sólido, que permita quitarle la base de apoyo al ISIS. En Siria, en cambio, la estrategia tiene más posibilidades de degradar que de destruir al ISIS, al no enviarse tropas al terreno. Además, Assad es aliado de Irán y Turquía duda en comprometerse debido a los 80 ciudadanos turcos que se encuentran secuestrados por ISIS. Al respecto, Obama ha guardado silencio, voceros de Irán han señalado que su estrategia contra ISIS es “ambigua” y los rebeldes moderados agrupados en la Coalición Nacional Siria han señalado que la estrategia resulta insuficiente al no buscar la caída de Assad. Todo esto parece indicarnos que Obama está optando a largo plazo por fortalecer a los rebeldes moderados e intentar retomar el proceso de paz de Ginebra, pero Assad ahora se encuentra convencido de que es necesario para derrotar al ISIS y no se marchará. Quizás la clave se encuentra en la frase de Obama “en última instancia destruir ISIS”. Es decir, dejará a su sucesor la tarea de resolver el rompecabezas sirio.

Finalmente, todo esto implica que América Latina seguirá teniendo una prioridad baja en la agenda exterior de EEUU al menos hasta enero de 2017 cuando Obama se marche, y los gobiernos latinoamericanos continuarán con la autonomía que han gozado desde la caída de las Torres Gemelas: Para bien o para mal.


@kenopina

lunes, 1 de septiembre de 2014

CITGO a la luz de las nuevas realidades

 
Dr. Kenneth Ramírez
En el último mes, se ha establecido un intenso debate sobre la conveniencia o no de la venta de CITGO. Muchos argumentos presentados tienen fuertes tintes políticos, y en buena medida han sido superados por las circunstancias. Veamos.
El viejo debate entre neoliberales y socialistas
La compra de CITGO -entre 1986 y 1990- se realizó siguiendo cinco premisas: 1) PDVSA debía transformarse en una empresa energética global, lo cual implicaba ir más allá de la producción de petróleo en Venezuela; 2) PDVSA aumentaría su producción desde 3,5 millones de barriles diarios (MMBD) hasta 7 MMBD, sin mayor consideración a la cuota OPEP; 3) Las reservas petroleras venezolanas están compuestas mayoritariamente por crudos pesados (83%), con alto contenido de azufre y metales, por lo cual PDVSA debía adquirir capacidad para procesarlos, en un mercado con pocas refinerías complejas; 4) La adquisición de refinerías en el exterior fortalecía la seguridad energética de Venezuela, garantizando demanda en un mercado rentable y cercano como EEUU, recordando las restricciones a las importaciones de crudo venezolano desde 1959 hasta 1973; 5) Esto convertía en especial a la relación EEUU-Venezuela, proporcionando influencia en Washington.
El actual Gobernador venezolano en la OPEP, Bernard Mommer, junto al mexicano Juan Carlos Boué, realizaron críticas a esta política -que posteriormente se denominó “Apertura Petrolera”-, y en especial, a la compra de CITGO: 1) Venta de crudo venezolano con descuentos entre 2 $/Bl y 3 $/Bl; 2) Compra de crudo mexicano y canadiense para satisfacer parte de la dieta de CITGO; 3) Utilización de los activos en el exterior como justificación de una política volumétrica contraria a la OPEP; 4) Sustracción de parte de la renta petrolera que era invertida en EEUU fuera del control del Estado venezolano; 5) CITGO no arrojaba dividendos. Mommer y Boué se convirteron en asesores de Alí Rodríguez y el Presidente Chávez, quienes apostaron por la OPEP para rescatar los precios del petróleo y subrayaron el rol de PDVSA como empresa petrolera nacional. En este marco, se eliminaron los descuentos a CITGO, se vendieron 2 de sus refinerías en 2007 -Paulsboro y Savannah, lo cual se sumó a la venta forzada del 41% en Lyondell por incumplimiento de suministros-, y se culminó la relación con la red de estaciones de servicio 7 Eleven. Además, se ordenó a CITGO arrojar dividendos, por cuyo concepto se han obtenido 9.350 millones de dólares desde 1999.
Nuevas realidades
Hoy por hoy, la dimensión de CITGO ha sido reducida, se han eliminado los descuentos y produce dividendos. De sus 3 refinerías, sólo Lemont de 167 mil barriles diarios (MBD), no procesa crudo venezolano. Además, la importancia del mercado estadounidense para nuestras exportaciones ha sido racionalizada, pasando de 58% en 2000 a 35% en 2014 -aumentando Asia al 43% y América Latina al 18%. En consecuencia, el viejo debate en torno a CITGO ha sido superado y su posible venta no luce conveniente a la luz de las nuevas realidades.
En segundo lugar, el Plan Siembra Petrolera plantea aumentar paulatinamente la producción de PDVSA hasta 6 MMBD, en concordancia con la OPEP. Todo esto apalancado en el desarrollo de la Faja Petrolífera del Orinoco, con una estrategia de mejoramiento y dilución que implica transformar el crudo extrapesado (8 °API) en crudos tipo Merey (16 °API) y Leona (22 °API). Para colocar estos crudos en el mercado mundial, se requieren refinerías complejas como las otras dos refinerías de CITGO, Lake Charles y Corpus Christi, que no abundan. En este sentido, CITGO es compatible con la nueva internacionalización diseñada por PDVSA que busca colocar crudos de manera diversificada, y construir nuevas refinerías en América Latina y Asia –donde destacan Jie Yang, Weihai y Shanghai en China.
En tercer lugar, sería un error perder la participación y el valor de marca de CITGO en un mercado tan incierto como el de EEUU actualmente -con la Revolución de Esquistos, el desarrollo de las arenas bituminosas de Canadá que se puede potenciar con el oleoducto Keystone XL, y la Reforma Energética en México-, lo cual concentraría aún más nuestra apuesta por la carta china.
En cuarto lugar, la venta de CITGO en el mejor de los casos puede proporcionar alrededor de 8 millardos de dólares. Con este dinero no se podría construir un nuevo mejorador de 400 MBD en la Faja, cuyo costo se encuentra en 12 millardos; y si se utiliza para gasto corriente implicaría una pérdida patrimonial para el país.
Finalmente, CITGO como noveno refinador en EEUU -750 MBD- es un punto de apoyo valioso para influir políticamente en la primera potencia mundial. En los momentos más bajos de la relación con EEUU en la Era Bush, el Presidente Chávez utilizó CITGO para desplegar un fuerte cabildeo en Washington e inauguró el programa de combustible para la calefacción de hogares pobres junto a Citizens Energy dirigida por Joe Kennedy, lo cual le permitió construir interlocutores en el Partido Demócrata y apalancar el llamado Grupo de Boston -que buscaba rescatar el diálogo y la cooperación bilateral. Incluso CITGO apoyó la difícil campaña de Obama en 2008 -respaldado por el clan Kennedy contra Hillary Clinton-, quien ha desplegado una política de búsqueda de compromiso (engagement policy) hacia Venezuela desde su llegada a la Casa Blanca. Esto puede ser clave para negociar con ConocoPhillips y ExxonMobil que tienen litigios abiertos contra Venezuela, mitigando así riesgos de embargo a CITGO y otros activos de PDV America, Inc. Recordemos que la Administración Obama tiene poder de veto sobre cualquier transacción que involucre CITGO a través de diferentes comisiones regulatorias.
Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios
@kenopina

miércoles, 13 de agosto de 2014

Irak: La tragedia de Obama


Dr. Kenneth Ramírez

Barack Obama ha sufrido un duro revés desde que el pasado 10 de junio, el Estado Islámico de Irak y Levante (por sus siglas en inglés, ISIS) invadió Irak desde Siria, tomando Mosul –tercera ciudad del país. A partir de allí, el líder del ISIS, Abubaker Al-Bagdadi, declaró el Califato Islámico y siguió expandiendo sus fuerzas en dirección a Bagdad y Erbil –capital del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí (GRK). Con 10 mil yihadistas controla un territorio del tamaño del Reino Unido y una población de 6 millones de habitantes, donde ha impuesto la sharia y ha perseguido a las minorías religiosas, sobre todo cristianos y yazidíes. Ante el avance del ISIS, el Primer Ministro Maliki se apoyó en una polémica fatwa –edicto islámico- del Ayatollah iraquí Alí al-Sistani que llama a los shiítas a defender el país, alentando el inicio de una guerra sectaria similar a la que vivió Irak después de la voladura de la Mezquita Dorada de Samarra en 2006. Todo esto ha abierto un capítulo que Obama quería olvidar y que puede acabar definiendo su legado.
La actual crisis iraquí ha sido generada en buena medida por la decisión de Obama de incumplir su línea roja y no bombardear a Siria después de que Assad utilizó armas químicas en agosto de 2013, así como su renuncia a armar a los rebeldes moderados sirios, lo cual terminó desbordando aquella guerra civil hacia Mesopotamia. Empero, la crisis también está asociada a la política sectaria de Maliki, quien ha gobernado con los shiítas, excluyendo a los sunitas del poder.
En consecuencia, el Presidente Obama que se enorgullecía por “haber cerrado una década de guerras agotadora” para EEUU en Medio Oriente, tuvo que iniciar el pasado 7 de agosto una campaña de bombardeos aéreos limitados en el norte de Irak, suministrar armas a los peshmergas –brazo armado del GRK- y ayuda humanitaria a las minorías en peligro. Así, el destino le ha arrastrado trágicamente de vuelta a Mesopotamia, ocupando para su disgusto, un lugar en la historia al lado de George H. W. Bush que bombardeó Irak en 1991, de Bill Clinton que lo hizo en 1998, y del propio George W. Bush, quien lideró la invasión a la que se opuso como Senador de Illinois en 2003 y que creyó cerrar como Presidente en 2011. Por ello, y dada la oposición del público estadounidense a participar en nuevas guerras, Obama ha fijado límites a la operación: 1) No habrá tropas en el terreno –aunque envió 775 fuerzas especiales en julio para protección y asesoría-; 2) El objetivo militar se centra en detener el avance del ISIS hacia Erbil y Bagdad; 3) Cualquier solución a largo plazo, destinada a derrotar al ISIS, pasa por el liderazgo de Irak, lo que supone superar la crisis política provocada por Maliki.
Aunque el Presidente Obama ha señalado la necesidad de estos bombardeos limitados para evitar “un genocidio masivo” de las minorías religiosas perseguidas por ISIS, las razones humanitarias no son suficientes para explicar su regreso a Mesopotamia, menos aun cuando se toma en cuenta los alrededor de 200 mil sirios que han muerto sin que haya tomado acciones militares contra Assad.
En primer lugar, los bombardeos buscan evitar una eventual caída del Kurdistán iraquí en manos del ISIS, lo cual implicaba perder una base militar y dejarlo fortalecerse aún más con los campos petroleros kurdos que actualmente producen alrededor 400 mil barriles diarios, mientras en la actualidad ISIS apenas controla pequeños campos sirios que le permiten vender 10 mil barriles diarios. Esto además, alinea a EEUU con Turquía, que ve en el GRK un proveedor petrolero y un aliviadero para su conflicto con los kurdos turcos, aunque Ankara recela del suministro de armas de EEUU al GRK -ya que alienta su independentismo.
En segundo lugar, y por sorprendente que pueda parecer, Obama busca aprovechar el conflicto iraquí como oportunidad para consolidar su acercamiento con Irán. En este sentido, Obama se ha aliado tácitamente con Teherán para salvar la unidad de un Irak controlado por la mayoría shiíta –sin excluir a sunitas, kurdos y otras minorías-, y para combatir ISIS que amenaza con su yihad tanto a Bagdad como a Assad en Damasco, y ulteriormente a Teherán y al propio Washington. Al respecto, Obama ha señalado que la solución para Irak es política y no militar; enviando un claro mensaje a Irán: No desea expulsarle de Bagdad, sino propiciar un gobierno de unidad nacional que pueda enfrentar al ISIS, lo cual implica la salida de Maliki. El Ayatollah Khamenei desconfiado al principio, parece haber aceptado el envite al juzgar por sus recientes acciones y declaraciones.
No obstante, la forma en que Obama ha regresado a Irak resulta riesgosa. Los bombardeos limitados no derrotarán al ISIS, que puede optar por replegarse y jugar con el atractivo de haber resistido un conflicto contra EEUU para reclamar el liderazgo a Al-Qaeda, mientras adopta una política de “esperar y ver” entendiendo el rol limitado de Washington, que los kurdos no están interesados en combatirles más allá de su territorio, y que Bagdad puede seguir paralizada. En este sentido, aunque el 10 de agosto, el Presidente Fuad Masum nominó al shiíta Haider al-Abadi como candidato a Primer Ministro con el apoyo de EEUU e Irán, para evitar un tercer período de Maliki, este aún controla las fuerzas de seguridad como Primer Ministro en ejercicio. Por ello, se ha hablado de la posibilidad de un golpe de Estado, lo cual podría abrir un conflicto dentro del propio conflicto.
Por otra parte, el acercamiento de Obama con Teherán en Irak cobrará sentido, sólo si logra cristalizar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní, cuyas negociaciones fueron prorrogadas hasta noviembre y aún se antojan complicadas. Además, Arabia Saudita se encuentra muy descontenta con un Obama que percibe tomando partido por su rival Irán, contando con capacidad suficiente para perturbar su política a través de sus alianzas con grupos sunitas en Irak y Siria.
En conclusión, Obama ha tenido que regresar a Irak inesperadamente, con una respuesta limitada que no resolverá el problema de fondo, que le hace depender de un rival como Teherán, que le alinea con un enemigo como Assad y le posiciona contra un aliado como Riad, que alienta el independentismo de Erbil, por no mencionar otras variables que escapan de su control. Una tragedia que puede manchar su legado si todo acaba en fracaso: El Presidente de EEUU que permitió la formación de un “Yihadistán” entre los ríos Éufrates y Tigris, a poca distancia del Mediterráneo.
@kenopina

lunes, 4 de agosto de 2014

Israel-Hamás: La Guerra de los Siete Años





Dr. Kenneth Ramírez

Desde la expulsión de Fatah y la toma de Gaza por Hamás en 2007, Israel ha establecido un bloqueo absoluto sobre este pequeño territorio de 360 kilómetros cuadrados donde viven apilados 1,8 millones de palestinos, y lo ha invadido en tres ocasiones: Operación Plomo Fundido (2008), Operación Pilar Defensivo (2012) y Operación Margen Protector (2014). Para Israel se trata de extirpar un “grupo terrorista”, mientras para Hamás se trata de una “guerra santa” de resistencia contra el “enemigo sionista”. Dos visiones extremistas y excluyentes del otro, que se han empecinado en luchar una guerra asimétrica que ya dura siete largos años –un capítulo propio dentro del largo conflicto árabe-israelí-, donde los precarios altos al fuego como el que fue alcanzado a última hora del pasado jueves a instancias del Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, no se traducen en acuerdos de paz duraderos. Una y otra vez acusaciones recíprocas sobre quién ha empezado, una y otra vez sangrientos combates, declaraciones incendiarias y gran sufrimiento para la población asediada –esta vez con un terrible saldo de 1428 palestinos muertos y 8265 heridos en 24 días-, que terminan en una precaria tregua unilateral o negociada hasta la nueva escalada.
 
Sin importar la superioridad militar de Israel y su avanzado sistema anti-misiles “Cúpula de Hierro”, y por más contundente que sea la destrucción que genere en Gaza, Hamás no será eliminado. Tanto Israel como Hamás se necesitan, ya que han sustituido la política por la guerra. Demonizar al enemigo, jugar con el temor y el resentimiento hacia el otro, y asumir una postura de superioridad moral, genera réditos políticos en cada bando. Netanyahu se convierte en el hombre fuerte de la política israelí y garantiza que un debilitado Hamás gobierne Gaza sin que esta se convierta en un caos yihadista, mientras a su vez debilita a Fatah y justifica la ausencia de concesiones en la mesa de negociaciones de paz que israelíes y palestinos instalan cada cierto tiempo debido a la presión internacional. Muchos recordarán que Israel facilitó la formación de Hamás como contrapeso a Fatah y el liderazgo de Arafat en los años ochenta. Por su parte, Hamás brinda a los famélicos palestinos victorias morales y el sufrimiento que pueda perpetrar al enemigo en cada incursión –63 soldados israelíes muertos y 150 heridos en esta ocasión, mucho más que en las anteriores invasiones- como sustituto tanto de una victoria definitiva que no pueden alcanzar, como de una gestión pública eficiente y un bienestar social que no pueden proporcionar. Los dos se odian, y se necesitan.
 
No obstante, Netanyahu le hace un flaco favor a la causa israelí invadiendo a Gaza cada dos o tres años; mientras Hamás hace lo propio con la causa palestina al mantener la división con Fatah –que controla la Autoridad Nacional Palestina desde Cisjordania-, así como al provocar o responder a los envites de Netanyahu.
 
A todo lo expuesto se le ha añadido otro elemento que atiza el conflicto: los recursos de hidrocarburos de la Cuenca de Levante -que el Servicio Geológico de EEUU estima en 1,7 millardos de barriles de petróleo y 122 billones de pies cúbicos de gas natural-, que comparten tanto Israel como El Líbano y Palestina –sobre todo a través de la fachada marítima de Gaza. Aunque modestos –al compararlos con reservas como las que posee Venezuela-, estos recursos son lo suficientemente atractivos para que Israel busque como mínimo evitar que los correspondientes a Gaza –con un valor estimado de 7 millardos de dólares- sean explotados por los palestinos, y como máximo utilizarlos en su propio beneficio. De manera que mantener el conflicto en Gaza sirve para evitar su explotación, lo cual Fatah desde la Autoridad Nacional Palestina ha estado a punto de lograr en varias ocasiones, llegando incluso a sostener conversaciones a principios de 2014 con el Presidente Putin y la empresa rusa Gazprom. Este resultado tampoco lo desea Hamás, que tiene interés en capitalizar estos recursos en su beneficio exclusivo.
 
Hay una sola salida para este conflicto. Las partes y los mediadores deben utilizar este nuevo cese al fuego como impulso definitivo del proceso de paz, lo cual implica reanudar las negociaciones para la creación de un Estado palestino con las fronteras de 1967, y el compromiso de los miembros del denominado Cuarteto para Medio Oriente (Naciones Unidas, EEUU, la Unión Europea y Rusia) de usar toda su influencia para impedir otro fracaso. Además, es necesario un ambicioso programa de reconstrucción de Gaza y de mejora de sus condiciones sociales. Esto supone el fin del bloqueo, la reconciliación entre Hamás y Fatah en el marco de las instituciones del nuevo Estado palestino, la explotación de los recursos de hidrocarburos presentes en los territorios palestinos en beneficio de su pueblo y la inserción de Palestina en el Mundo. A cambio, Hamás debe desarmar Gaza bajo supervisión internacional, y Fatah debe controlar los pasos fronterizos.
 
Israel no puede continuar con la guerra con Hamás sin erosionar su legitimidad internacional; y Hamás no puede continuar jugando con fuego, ya que la permanente división de las facciones palestinas no contribuye a materializar el Estado palestino y las revueltas árabes desde 2011 le han hecho perder aliados. El mayor revés fue la caída de Mohamed Morsi y la ilegalización de los Hermanos Musulmanes en El Cairo –rama ideológica a la cual pertenece Hamás-, lo cual ha llevado al Egipto de Al-Sissi a proponer altos al fuego claramente desfavorables a Hamás en esta tercera invasión a Gaza, y al duro silencio de Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Jordania, quienes temen revueltas instigadas por los Hermanos Musulmanes en sus respectivos países. Por otra parte, la guerra civil siria hizo que Hamás tuviera que tomar parte por la mayoría sunita en contra de Assad. Esto significó la ruptura de su alianza histórica con Irán y el distanciamiento con la milicia shiíta libanesa Hezbollah. Todo ello ha generado el aislamiento regional de Hamás, que hoy por hoy, sólo cuenta con el apoyo de Qatar y Turquía. Aunque se estima que este nuevo conflicto de Hamás con Israel podría acercarle a Irán, no parece fácil debido a la lucha regional abierta entre sunitas y shiítas.
 
Venezuela puede contribuir desde Naciones Unidas en los esfuerzos internacionales que permitan un cambio en la dinámica actual, para lo cual debe evitar seguir teniendo posturas parcializadas en este conflicto. Asimismo, a través de la recientemente creada Petro-Palestina, Venezuela podría facilitar cooperación e intercambio de experiencias para contribuir al desarrollo de los hidrocarburos presentes en Palestina y la transformación de estos recursos naturales en oportunidades de desarrollo y beneficios sociales para el pueblo palestino.

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios
@kenopina

martes, 8 de julio de 2014

Irak, otra vez: Intriga, petróleo y guerra


Dr. Kenneth Ramírez

A principios de junio de 2014, justo cuando la producción petrolera iraquí alcanzaba 3,18 millones de barriles diarios (MMBD) según la OPEP, excediendo los niveles de la Era Hussein; el grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Levante (por sus siglas en inglés, ISIS) invadió el país desde Siria hasta tomar Mosul –la segunda ciudad más importante- y varias localidades del noroeste, colocando bajo amenaza a la propia Bagdad. El Ayatollah iraquí Alí al-Sistani dictó una fatwa –edicto islámico- en la ciudad santa de Kerbala, llamando a los shiítas a la yihad -guerra santa- para defender el país. La sombra de una nueva guerra civil entre sunitas y shiítas, tan sangrienta como la que estalló después del atentado a la Mezquita Dorada de Samarra en 2006, vuelve a asomarse en Mesopotamia.

Todo esto resulta bastante sospechoso, en tanto que, Abubaker al-Bagdadi –jefe del ISIS-había rechazado varios llamados del Emir de Al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri, para que abandonara la guerra civil siria desde 2013 y se concentrara-como ahora hace- en Irak para el establecimiento de un Califato Islámico; lo cual llevó incluso a que Al-Qaeda emitiera un comunicado en febrero de 2014 donde desconoce al ISIS y afirma que su único afiliado en Siria es el Frente Al-Nusra. Quizás la respuesta la encontremos en los otros grupos que están luchando al lado del ISIS en Irak: las tribus del “Consejo del Despertar Sunita” –aliados de EEUU en la lucha contra Al-Qaeda en Mesopotamia desde 2007 hasta su retirada de Irak en 2011-, el “Consejo de Insurgentes de Al Anbar” y antiguos miembros del Partido Ba’ath de Saddam Hussein. Estos grupos sunitas tienen estrecha relación con Arabia Saudita, y su jefe de inteligencia Yusef bin Ali al-Idrisis. Esto explica por qué un miembro no identificado de la Administración Obama, manifestó recientemente,el deseo de EEUU de que Riad“deje de financiar a los yihadistas”.

Durante el último año, Arabia Saudita ha estado muy preocupada por varias cuestiones: 1) El avance de las negociaciones nucleares entre EEUU e Irán, que puede llevar en última instancia a una alianza y a un considerable aumento de la producción petrolera persa; 2) La relativa autonomía energética de EEUU debido a la “Revolución de Esquistos”; 3) El vertiginoso aumento de la producción petrolera de Irak, que lo ha convertido en segundo productor OPEP y cuya meta de alcanzar 6 MMBD en 2017 amenaza el liderazgo saudita; 4) Un posible descenso del petróleo desde los niveles de 100 $/Bl, si todo esto llega a producirse.

De manera que, una invasión de ISIS desde Siria a Irak beneficia mucho a Arabia Saudita, ya que prepara la eclosión de un nuevo orden regional y petrolero bajo sus propios términos. Además, el Primer Ministro iraquí Nouri al-Maliki ha irritado a Riad, ya que ha desplegado una política sectaria para perpetuarse en el poder -privilegiando alianzas con partidos shiítas e Irán- dejando de lado a los sunitas aliados de Arabia Saudita -que antes gobernaban con Saddam Hussein.

A pesar de lo altamente impredecible del devenir de este conflicto que tiene fuertes vinculaciones con actores externos, al tomar en consideración el elemento sectario, luce probable que se produzca un estancamiento como ocurre en Siria, donde ni ISIS logre avanzar a Bagdad ni logre ser aplastado por Maliki. En este sentido, la producción petrolerairaquí concentrada en los campos del sur del país de mayoría shiíta, y sus exportaciones desde terminales en el Golfo Pérsico, probablemente no resultarán afectadaspor el conflicto en el corto plazo, aunque puede verse impactada su capacidad para llevar a cabo sus ambiciosos planes de expansión. Los riesgos más importantes podrían venir de sabotajes y actos terroristas, una gestión poco eficiente y transparente, así como posibles brotes anárquicos en el sur si el esfuerzo bélico genera un vacío de seguridad.

Incluso una eventual toma de Bagdad por ISIS tendría efectos limitados. En el peor de los casos, podría afectar las exportaciones si los yihadistas son capaces de alterar los flujos de agua hacia el sur, importantes para la producción petrolera y la generación eléctrica. Además, la pérdida de la sede de gobierno generaría problemas de gestión en el corto y mediano plazo.A pesar de todo esto, debido a las expectativas, el crudo Brent subió más de 4 $, llegado a precios puntuales de 113-115 $/Bl en junio, sobre el rango 105-110 $/Bl en el que ha estado en 2014.

El Kurdistán iraquí merece tratamiento aparte. Aprovechando el ataque de ISIS, el Gobierno Regional del Kurdistán (GRK) utilizó su brazo armado -los peshmergas-, para tomar la ciudad de Kirkuk, donde se encuentra el yacimiento petrolero más grande del norte con 8,7 millardos de barriles. Aunque tiene una infraestructura muy dañada y requiere inversiones considerables, en tiempos de Saddam Hussein llegó a producir 650 mil barriles diarios, y por ello Bagdad alcanzó un acuerdo con la empresa BP para su reactivación en 2013, a lo cual se opuso el GRK. El Kurdistán iraquí produce actualmente unos 400 mil barriles diarios, y con esta adición podría aumentar su producción considerablemente. Los objetivos del GRK son alcanzar 1 MMBD en 2015 y 2 MMBD en 2020, ya que afirman tener recursos prospectivos por 45 millardos de barriles, por lo cual con Kirkuk, pasarían a tener más petróleo que Libia. Todo esto, ha alentado sus deseos de independencia. Hasta ahora, Turquía le ha permitido realizar las primeras exportaciones directas, y un primer cargamento partió en mayo pasado desde la terminal de Ceyhan, a pesar de las protestas de Bagdad y Washington. No obstante, aunque Turquía ve en esto un negocio lucrativo y una válvula de escape para su conflicto histórico con el Kurdistán turco, parece poco probable que apoyen su independencia.

En definitiva, se ha abierto un nuevoconflicto regional. La Administración Obama ha tenido que volver a reforzar su despliegue militar en el país en contra de sus deseos, anunciando el envío de un total de 775 soldados en labores de protección y asesoría en las últimas dos semanas, además de drones. Washington también ha hecho llamados para la conformación de un gobierno de unidad nacional, lo que en el fondo implica prescindir de Maliki. Todo esto, ha disgustado a Irán a pesar de tener en ISIS un enemigo común con EEUU. En consecuencia, la desconfianza ha empezado a perturbar lacomplicada mesa de negociaciones nucleares. De hecho, el Ayatollah Khamenei señaló desde Teherán, que la lucha en Irak no se trataba de shiítas contra sunitas, sino de “un Irak libre y uno dominado por Occidente”. Seguramente el Rey de Arabia Saudita sonrió al saber la noticia y recordó al Cardenal Richelieu: “Resulta mucho mejor matar con un cuchillo ajeno”.

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios