martes, 23 de diciembre de 2014

Realismo a la cubana


Dr. Kenneth Ramírez

El pasado 17 de diciembre, Raúl Castro y Barack Obama anunciaron en sendos mensajes televisados, el paso más firme en varias décadas hacia la normalización de las relaciones Cuba-EEUU. En concreto, señalaron que sostendrán discusiones políticas de alto nivel para establecer relaciones diplomáticas a nivel de Embajadas, que han sido inexistentes desde 1961. El Presidente Obama también anunció un intercambio de prisioneros, la flexibilización de las restricciones a las transacciones financieras y los viajes a Cuba, y la autorización a la exportación de determinados bienes y servicios -donde destacan los relacionados con telecomunicaciones y acceso a internet. Además, el Departamento de Estado revisará la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo. Aunque el Presidente Obama puede implementar todas estas medidas, dejó la espinosa cuestión del levantamiento formal del embargo comercial al Congreso de EEUU, ya que está recogido en una ley. Por su parte, Raúl Castro expresó su “respeto y reconocimiento” al Presidente Obama.

En definitiva, estamos ante el inicio de un histórico acercamiento Cuba-EEUU, pero resulta importante reflexionar sobre la variable temporal: ¿Por qué ahora si Barack Obama ofreció todo esto a Cuba desde 2009? Ha trascendido que con la ayuda de Canadá y El Vaticano, La Habana aceptó negociar secretamente con Washington desde hace año y medio; es decir, justo tras el fallecimiento de Hugo Chávez. Y, precisamente ahora, que los precios del petróleo han caído en más de 45% desde junio y los pronósticos muestran que se mantendrán deprimidos en los próximos 2  o 3 años, Cuba decidió liberar al contratista estadounidense Alan Gross, exigido por EEUU para cerrar esta etapa inicial. Incluso, lo hizo sin informar a Caracas –aunque pocos días antes se había celebrado una Cumbre de la ALBA en La Habana-, y sin importarle mucho que con ello torpedeara indirectamente la campaña internacional del Presidente Maduro contra las sanciones aprobadas contra funcionarios venezolanos por el Congreso de EEUU.

La razón del comportamiento cubano es bastante sencilla: Raúl Castro está siguiendo sus intereses nacionales, no solidaridades ideológicas. Cuba percibe que tiene mucho que ganar al iniciar ahora el proceso de acercamiento con EEUU, ya que su socio más importante, Venezuela, se enfrenta a una crisis económica agravada con la caída de los precios del petróleo, lo que limitará su capacidad de seguir financiando y cumpliendo puntualmente con el suministro petrolero a la isla. Por consiguiente, el aumento de las transacciones económicas con EEUU representa un valioso balón de oxígeno para Cuba, mientras está realizando la transición hacia un nuevo liderazgo y un nuevo modelo económico. Recordemos que Raúl Castro anunció que dejará la Presidencia cuando finalice su segundo mandato en 2018; y podría ser sucedido por el Vicepresidente Miguel Díaz-Canel.

Empero, el fin formal del embargo es un largo camino por recorrer. La “Ley de Libertad Cubana y Solidaridad Democrática” de EEUU de 1996, también conocida como Ley Helms-Burton, exige un progreso visible hacia la liberalización política en Cuba. No obstante, las medidas anunciadas permitirán a la Administración Obama profundizar los lazos con Cuba antes de solicitar al Congreso el fin del embargo, lo cual ha indignado al lobby cubano-estadounidense con fuertes vínculos en el Partido Republicano –que controla ambas cámaras legislativas tras las elecciones de medio término. Por tanto, las conversaciones continuarán en 2015 bajo presión, incluso en la VII Cumbre de las Américas que se celebrará en abril en Panamá, donde por primera vez asistirá Cuba. De manera que, parece lógico pensar, que el acercamiento tendrá mayor probabilidad de consolidarse si el Partido Demócrata gana las elecciones –quizás con Hillary Clinton- en 2016.

Otro aspecto crítico a considerar es: ¿Cómo va a responder el Presidente Maduro ante este hecho nuevo, toda vez que al día siguiente el Presidente Obama decidió firmar y convertir en ley las sanciones contra funcionarios venezolanos? No parece aconsejable mantener el statu quo, ya que el inmovilismo aísla a Venezuela –si sumamos a lo ocurrido, la paulatina “lulización” de la izquierda latinoamericana tras la muerte de Chávez-, y no permite responder a la crisis económica.

En consecuencia, con Cuba abandonando de facto la ALBA y soltando amarras con Venezuela para acercarse a EEUU -a pesar de todos los gestos cubanos que intenten afirmar desde ahora lo contrario para mantener hasta último momento una beneficiosa vinculación con tirios y troyanos-; el Presidente Maduro debe evaluar adecuadamente los cambios en el entorno y responder de forma realista, finiquitando la cooperación energética con la ALBA, lo cual ayudaría a la economía venezolana ante la caída de los ingresos petroleros. Un gobernante prudente no puede ni debe mantenerse fiel a compromisos, cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y de su país, y además han desaparecido las razones que motivaron su inicial promesa. Asimismo, el Presidente Maduro tiene incentivos tanto para reanudar el diálogo con la oposición venezolana tendiente a una nueva gobernabilidad democrática y un cambio del modelo económico que impulse al sector privado en el marco del MERCOSUR; como para buscar su propio acercamiento con la Administración Obama mediante el rescate del “espíritu de Antigua” que generó grandes expectativas tras la reunión Jaua-Kerry en 2013.

En conclusión, los acontecimientos marcan el primer paso en un largo proceso de reconciliación entre Cuba y EEUU, que tiene implícita una dura lección de realismo político para Venezuela: a nivel internacional no hay amigos ni enemigos, sólo intereses. Si bien el resultado final de este movimiento diplomático resulta una incógnita, constituye un hito histórico con implicaciones para toda América Latina y El Caribe. Le toca a Venezuela mover ficha.

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

lunes, 22 de diciembre de 2014

Con la brocha en la mano


Dr. Luis Daniel Álvarez V.

El 17 de diciembre pasará a la historia como una fecha emblemática en la que después de 53 años Estados Unidos y Cuba restablecen relaciones diplomáticas. Si bien la medida se ve con inquietud, pues a juicio de personalidades como el Senador estadounidense Marco Rubio no hubo presiones en torno a la democratización en la isla, a la proliferación de partidos políticos y a la masificación de medios de comunicación. Los planteamientos de Rubio hacen pensar que el levantamiento del embargo por parte del Congreso será complicado. Cabe acotar que el embargo solo ha servido al gobierno cubano para justificar sus fracasos y controlar.

Aunado a ello, el hecho tampoco es un indicador de que la realidad cubana ha cambiado. Mientras existan presos políticos, denigrantes prácticas como las de los actos de repudio, la oprobiosa libreta de racionamiento y la imposibilidad de manifestar libremente, deberá seguirse viendo con desconfianza al régimen cubano.

Sin embargo, el proceso de acercamiento entre ambos países trasciende lo bilateral, pues la dinámica ha llevado a incluir en el debate a una serie de actores que deben repensar sus posiciones ante la inminencia como se vienen dando los sucesos.

Lo primero que debe analizarse es la situación de los diálogos de paz colombianos que se dan en La Habana, pues la gran mayoría de miembros de las FARC están solicitados por Estados Unidos, por lo cual no extraña que ante un acercamiento entre ambos países, se pida la extradición, poniendo a Cuba en el dilema de ver sí cumple con su nuevo aliado, o por el contrario, sigue protegiendo a los guerrilleros.

Otro de los actores que queda muy mal parado es Venezuela, país que en los últimos años ha radicalizado su retórica anti estadounidense. Mientras el gobierno venezolano en un acto de burdo patrioterismo ordena quemar las visas americanas, Cuba celebra la nueva etapa de su acercamiento con su histórico enemigo.

En marzo de 2008 los medios internacionales mostraban en la cumbre del Grupo de Río el descompuesto rostro del presidente ecuatoriano Rafael Correa cuando en una reunión multilateral veía cómo el presidente de Venezuela, quien había aupado el distanciamiento entre el gobierno ecuatoriano y el de Uribe, se acercaba a saludar al gobernante colombiano.

Lo mismo parece haber ocurrido en estos momentos cuando Cuba, demostrando que solo piensa en sí misma, quitó la escalera de su verbo encendido, dejando agarrados de la brocha a los que hasta hace horas reivindicaban su "arrojo y valentía" frente al Presidente Obama.

Publicado originalmente en El Universal

@luisdalvarezva

viernes, 12 de diciembre de 2014

Adiós a Obama


Dr. Carlos Romero

Se cumplieron los pronósticos. Los republicanos ganaron ampliamente los comicios parlamentarios, de gobernadores y de otros cargos públicos por elección en EEUU. Superado el "mid term" y con dos años por delante, al presidente Obama le toca ahora gobernar por el resto del período con un Congreso que no le simpatiza. Así es la política estadounidense: un sistema de pesos y contrapesos. 

De igual modo, se dieron algunos cambios que no se han analizado con la debida atención. La gente no fue a votar. No hubo una masiva participación ni el suficiente entusiasmo. En una elección de este tipo el patrón ha sido así, pero no en tan grandes proporciones. En segundo lugar, se redujo la proporción de políticos profesionales elegidos ya que la mayoría son empresarios de la industria y hombres y mujeres de negocios ligados al mundo financiero y a la realidad virtual. En tercer lugar, trasluce en el lado republicano que sus senadores y diputados pertenecen de manera significativa a la corriente más pragmática y aislacionista de ese partido, observándose una reducción del número de entusiastas ideológicos del altisonante movimiento del "Tea Party".

Del lado demócrata, queda claro que Hillary Clinton se fortalece como la potencial candidata de esa organización para los comicios presidenciales del año 2016. Sólo una decisión de carácter personal la quitaría de ese camino. De ser la Clinton la abanderada de su partido, tendría que desligarse del legado de Obama y paradójicamente contaría con un débil competidor producto de una intensa y fuerte campaña interna, dado los numerosos y variados aspirantes presidenciales republicanos. 

En síntesis, el proceso democrático de EEUU ha superado una nueva ronda política, en donde el único perdedor neto es el actual inquilino de la Casa Blanca. Sin poder reelegirse y sin haber logrado sus objetivos, al presidente estadounidense sólo le queda comenzar a escribir sus memorias.

Publicado originalmente en El Universal

martes, 9 de diciembre de 2014

Daño colateral: Venezuela y la Guerra de Naimi


Dr. Kenneth Ramírez

Tal como pronosticamos, la 166° Reunión Ministerial de la OPEP no fue fácil. Después de cinco horas de acalorado debate, el grupo decidió mantener el techo de producción colectivo en 30 millones de barriles diarios (MMBD) aprobado en 2011, sin siquiera hacer un llamado a una mayor disciplina. El Canciller Ramírez abandonó la sede de la OPEP sin hacer comentarios y visiblemente molesto. El Ministro de Petróleo iraní, Bijan Zanganeh, señaló que “la decisión no era favorable para todos”, pero no protestó para no mostrar debilidad y dejar la puerta abierta a un futuro reclamo de su cuota de producción en caso de alcanzarse un acuerdo nuclear en 2015. Mientras el Ministro de Petróleo saudita, Alí Al-Naimi, declaró que se alcanzó “una excelente decisión”: Había impuesto su tesis, con lo cual hizo una marca sobre la arena para defender la cuota de mercado OPEP y declaró oficialmente la guerra a los esquistos de EEUU.

Desde entonces, el crudo marcador Brent se desplomó 10% más -ha perdido de manera acumulada 40% desde junio-, y se ubicó puntualmente en 69 $/Bl en la primera semana de diciembre –el  nivel más bajo en 5 años. Barclays ha señalado que el crudo Brent tendrá una cotización promedio de 72 $/Bl en 2015, mientras Goldman Sachs lo ubica en 80 $/Bl. Por su parte, Arabia Saudita ha señalado recientemente que los precios podrían estabilizarse incluso alrededor de 60 $/Bl.

Los precios pueden caer un poco más, o pueden experimentar un modesto repunte en los próximos 2 o 3 años debido a crisis geopolíticas o la reactivación económica mundial, pero expectativas de 100 $/Bl están fuera de lugar. Entonces, ¿qué reflexiones debemos hacer respecto a la OPEP y Venezuela?

En primer lugar, debemos apuntar, que a pesar de los desacuerdos coyunturales, la OPEP sigue siendo relevante para defender los intereses permanentes de los países productores. No han faltado artículos que en tono exagerado han decretado el fin de la organización. No obstante, la OPEP cuenta con 33% de la producción y 78% de las reservas mundiales; y por tanto, su importancia a largo plazo sigue siendo considerable. De hecho, el nuevo nivel de precios hará las energías renovables menos competitivas y debilitará los esfuerzos de eficiencia energética. Asimismo, la “revolución de esquistos” será al menos ralentizada –las estimaciones del costo de producción de esquistos varían desde las más optimistas en 40-60 $/Bl hasta las más realistas en 80-90 $/Bl según la cuenca-, y la OPEP recuperará centralidad en el mercado petrolero. Empero, aún existe el riesgo de una severa descoordinación de la OPEP que hunda los precios.

En segundo lugar, debemos recordar que estamos ante precios moderados, no bajos. Desde el nacimiento de la industria petrolera moderna, el precio del petróleo ajustado por inflación ha promediado más de 70 $/Bl sólo 16 de 153 años. De hecho, el nivel de precios actual es similar a los de los años 2009 -después de la crisis financiera en EEUU- y 2006 -antes de alcanzar niveles iguales o superiores a 100 $/Bl debido al tirón de la demanda de las economías emergentes. Un nivel de 70 $/Bl es suficiente para mantener el petróleo como fuente de energía competitiva y garantizar una buena rentabilidad de la industria petrolera.

En tercer lugar, Venezuela se ha convertido en un daño colateral de la “Guerra de Naimi”, ya que los precios moderados asedian las arcas públicas en plena crisis económica, sin reservas internacionales suficientes y con un alto endeudamiento. Ante un estado de sitio, lo mejor es asumir que el enemigo acampará frente a las puertas por un largo tiempo. En este sentido, hay 3 líneas defensivas posibles:

La primera es mejorar la gestión del propio sector petrolero. A partir de ahora resulta crucial que PDVSA sea más eficiente, concentrándose en sus actividades medulares y capitalizando socios que realmente apalanquen proyectos y no sólo tengan significado geopolítico. Recordemos que, desde 2005, PDVSA ha fallado reiteradamente en materializar las metas del Plan Siembra Petrolera. La caída de precios hace que los campos venezolanos, incluyendo la Faja Petrolífera del Orinoco, sean más atractivos que otros proyectos más costosos en aguas profundas, esquistos y arenas bituminosas -si los términos son atractivos, flexibles y transparentes. Con esto, estaremos preparados para colocar barriles en el mercado cuando esta coyuntura de mercado sobre-abastecido culmine hacia 2019. Recordemos que un proyecto petrolero tarda al menos 5 años en desarrollarse. Además, se requiere mayor exploración de crudos livianos y más tecnología e inversión para levantar producción en las áreas tradicionales.

Por otra parte, debemos reconocer que es urgente un cambio del modelo económico. En los últimos 15 años, y paradójicamente al socaire de la frase “sembrar el petróleo”, hemos pasado a depender mucho más de las exportaciones petroleras. Al respecto, como hemos insistido, debe aparcarse el ineficiente paradigma de “Estado corporativista” que se ha venido impulsando, y mirar a Brasil con su exitoso paradigma de “Estado logístico” que planifica e impulsa el desarrollo nacional junto al sector privado y la sociedad civil.

Finalmente, el gobierno venezolano debe mejorar su gestión macroeconómica, recortar gasto público suntuario y de naturaleza estrictamente política. Aquí una gran oportunidad se abre en una revisión de la diplomacia petrolera, y más específicamente la cooperación energética con PETROCARIBE y ALBA, a los cuales incluso seguimos enviando crudo liviano mientras hemos empezado a importarlo desde Argelia y Rusia para utilizarlo como diluente. No es posible mantener una fuerte proyección geopolítica sin una sólida base de poder nacional.

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

lunes, 24 de noviembre de 2014

Todas las miradas puestas en Viena


Dr. Kenneth Ramírez

Esta semana, toda la atención mundial está puesta en la vieja capital imperial de los Habsburgo. Hoy, lunes 24 de noviembre, es la fecha límite donde el G-5+1 (EEUU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) e Irán anunciarán en el Palacio de Coburgo, si han alcanzado o no, un acuerdo nuclear definitivo. Mientras el jueves 27 de noviembre, se celebrará en el edificio sede de la OPEP ubicado en la Helferstorferstrasse 17 del Distrito 1, la 166° Reunión Ministerial del grupo, donde se dará a conocer su respuesta ante la caída de 30% de los precios del petróleo desde junio pasado – el crudo marcador Brent se ubicó recientemente en 78 $/Bl, el nivel más bajo desde septiembre de 2010.

Después de 10 rondas de negociaciones, existen señales de que se ha avanzado hacia un acuerdo nuclear definitivo. Empero, algunas diferencias subsisten y el reloj marcha implacablemente, lo cual explica el frenético esfuerzo diplomático que se está realizando. De hecho, en paralelo a los grupos negociadores en Viena, se ha abierto un canal de comunicación de alto nivel entre el Presidente Obama y el Ayatollah Khamenei, a través del Sultán Qaboos bin Said de Omán. De alcanzarse el acuerdo, le serán levantadas las sanciones a Irán, lo cual le permitiría colocar alrededor de 1 millón de barriles diarios (MMBD) en el mercado en 2015.

Bajo esta espada de Damocles, se desarrollará la Reunión Ministerial de la OPEP, la cual ya tiene que tomar en cuenta complicadas variables: Débil demanda petrolera, fortalecimiento del dólar y creciente suministro No-OPEP, y en concreto, el fuerte aumento de la producción de petróleo de esquistos en EEUU que ha originado un exceso de oferta de alrededor de 1,5 MMBD.

En este contexto, una respuesta común de la OPEP resulta difícil, ya que los partidarios de recortes no tienen capacidad para hacerlos, y los que tienen capacidad, no tienen ni voluntad ni incentivos de pagar los costos que implican. Arabia Saudita y las petromonarquías están produciendo y exportando cerca de sus niveles más altos y tienen grandes reservas internacionales que le permiten resistir un período de precios moderados. En contraste, Irán, Irak, Libia, Venezuela y Nigeria están afectadas por la guerra, las sanciones, los disturbios, las expropiaciones y la mala gestión. Además, no tienen importantes reservas internacionales y la caída de precios tendrá fuertes impactos financieros y fiscales.

La primera opción es no hacer nada, lo que permite precios más bajos para forzar un nuevo equilibrio oferta-demanda. Los precios podrían permanecer en los niveles actuales, o tal vez descender hasta alrededor de 70 $/Bl. Pero en 2 o 3 años, la demanda aumentaría, ya que la eficiencia energética pasa a un segundo plano en los países consumidores y recuperarían dinamismo las economías emergentes. Por otra parte, se frenaría el crecimiento de la oferta al no ser rentables nuevos proyectos de esquistos. Esta es la tesis de Arabia Saudita.

La segunda opción es la de recortar la producción para defender un “nivel de precios justo”, esto es 100 $/Bl, sacrificando cuota de mercado temporalmente para obtener mayores precios e ingresos, ya que la “revolución de esquistos” en EEUU no durará más allá de la presente década. Esta es la tesis de Venezuela.

El problema es que si los precios suben nuevamente hasta 100 $/Bl, continuará la expansión de los esquistos, y el reequilibrio necesario podría no generarse, dando lugar a la necesidad de nuevos recortes y a una espiral descendente para la cuota de mercado de la OPEP. Esta es la preocupación medular de Arabia Saudita.

No obstante, debido a los llamados de Venezuela y otros países de la OPEP a una reunión de emergencia, el Ministro de Petróleo saudita Alí Al-Naimi realizó una inusual visita a la isla de Margarita, en el marco de una reunión diplomática de segundo nivel. Allí explicó en privado que estaba dispuesto a respaldar recortes sólo si estos son colectivos, e incluso involucran a países No-OPEP (sobre todo Rusia), para evitar así una pérdida importante de cuota de mercado. Acto seguido, se produjo la gira del Canciller Ramírez por Argelia, Qatar, Irán y Rusia. Empero, el Ministro de Petróleo de Irán, Bijan Zanganeh -con la mente puesta en un acuerdo nuclear definitivo-, ha dejado claro que no está dispuesto a recortar “ni un solo barril”, agregando que algunos socios OPEP quieren fabricar “pretextos” para no recortar producción que aumentaron en detrimento de otros; esto en clara alusión al aumento de producción saudita para compensar la caída de producción persa tras las sanciones. Por su parte, el Ministro de Petróleo de Irak, Adil Abdul Mahdi, anunció a su Parlamento que el petróleo se ubicará en 80 $/Bl en 2015; mientras el Presidente Putin anunció que Rusia está preparada para una “caída catastrófica de precios”. Es decir, es una opción que no luce viable hoy por hoy.

La tercera opción es ratificar el compromiso con el techo de producción colectivo de 30 MMBD aprobado en 2011, lo que implicaría recortar alrededor de 0,5 MMBD. Esto tendría poco impacto sobre los precios, pero enviaría el mensaje de que la OPEP no se encuentra contra las cuerdas; y podría iniciar negociaciones para un regreso a las cuotas nacionales. Esta tesis intermedia tomaría fuerza en caso de un acuerdo nuclear, donde las petromonarquías tendrían que hacerle espacio al crudo persa; y aunque esto no llevaría los precios de vuelta a 100 $/Bl, al menos evitaría una severa descoordinación de la OPEP como en 1986 y 1997.

De manera que, no hay buenas opciones para los Ministros de la OPEP en Viena, sólo la esperanza de acordar la menos mala. En consecuencia, Venezuela debe empezar a prepararse para vivir con menores ingresos petroleros.

@kenopina

jueves, 13 de noviembre de 2014

Política exterior de Brasil: Año 2015


Dr. Jesús E. Mazzei Alfonzo

Tanto en los años de los gobiernos de Collor de Mello y Cardoso, como posteriormente en los gobiernos del PT, se le han dado un cariz más acorde a los nuevos temas del área internacional; Lula y la Presidente Dilma Rousseff con una visión más social de la democracia entre otros, pero que mantienen un hilo conductor. Estos serán los rasgos definidores de la política exterior en el segundo gobierno de Dilma Rousseff. Los debates entre los candidatos arrojaron oscilaciones y énfasis en temas como EEUU, China, Unión Europea, América Latina, MERCOSUR, los temas de la negociación de Doha entre otros, pero guardando un denominador común estos temas de la agenda internacional del Brasil, en estos ejes, a saber:

Pacifismo: Se fundamenta en la no-confrontación, la búsqueda de soluciones pacíficas negociadas de las controversias, la condena del uso de la fuerza para la obtención de resultados externos.

El universalismo: entendido éste como el todo el acervo de contactos bilaterales que constituyen el patrimonio del Brasil. También la diversidad de contactos bilaterales sirve para la realización de los intereses nacionales. Y finalmente esta vocación universal, encuentra sus raíces en el hecho que los brasileños consiguieron establecer relaciones pacíficas e instrumentalizadas con países situados en todas partes del Mundo.

Juridicismo: respeto a los tratados y convenciones, entendidas como manifestaciones sacrosantas del Derecho Internacional y que son asumidas por la voluntad nacional. Los tratados y convenios son vistos como instrumentos jurídicos que buscan acuerdos con factibilidad de cumplirse y que sean favorables a todas las partes intervinientes.

Realismo y pragmatismo: acciones vinculadas a los intereses nacionales. Se abandona la idea de construcción y el uso del papel de potencia del país, para ganancias internacionales, se despolitiza y desidiologiza la acción internacional.

Autodeterminación y no intervención: son alimentados por el carácter pacificista de la política exterior y sobre todo por el realismo que ilumina a su ejecutoria internacional.

Es decir, hay una tradición de la praxis diplomática, la cual es radicalmente contraria a la intervención, por el rechazo que podría dar, el legitimar eventuales intervenciones o acciones correctivas fuera del sistema o ambiente de poder internacional.

Si partimos desde los años noventa  hay un hilo conductor tanto en la agenda y los temas internacionales tendencia, la cual se acentúo durante los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff y sobre todo en los años venideros, dentro de un contexto de mayor globalización representado por la elevación exponencial de las interconexiones entre países, donde Brasil ha buscado entre otras cosas:

Primero, buscar insertarse en una economía internacional altamente integrada y competitiva, hoy en día con un escenario distinto del precio de los commodities y el giro que está teniendo la política de EEUU, que repercutirá en la economía mundial.

En segundo lugar, mantiene los márgenes de maniobra, para no inviabilizar su histórico proyecto nacional, con base en los principios arriba enunciados. Busca construir un adecuado y perfil político y económico de acuerdo con la nueva configuración del poder mundial que va de la bipolaridad a la multiporalidad.

Ahora bien, la política exterior de Brasil, tiene tres interrogantes hacia el futuro:

En primer lugar, ¿qué es lo que Brasil desea obtener de su relación con el medio internacional? La respuesta evidente y con un claro objetivo, es conseguir el intercambio externo para la realización del desarrollo, tanto en su dimensión económica como social, para lograr profundizar los derechos humanos y un medio ambiente sustentable.

En segundo lugar, ¿cómo Brasil desea relacionarse con la comunidad internacional?, aquí están los principios que tradicionalmente han orientado su política exterior, tales como la no intervención, el respeto a la autodeterminación, la no injerencia en los asuntos internos y la solución pacífica de las controversias.

La tercera pregunta, ¿cuál es el Mundo que ellos desean?, puede estar resumida en algunas ideas fuerzas: paz, desarrollo, y participación amplia. Por ello es que el Brasil está trabajando en conjunto con otros países, para la reforma de los organismos multilaterales y ordenar y crear un mundo multipolar en un horizonte a mediano plazo.

En ese sentido, la política exterior del Brasil en los últimos años, busca la autonomía y la integración, en vez de una autonomía aislacionista, procura una autonomía de acción articulada con el medio internacional, buscando la realización de sus intereses.


Publicado originalmente en El Universal

El Mundo al instante


Dr. Carlos Romero

Se ha puesto de moda en la oposición venezolana internacionalizar la política. Ante el menguado panorama interno, no queda más remedio que recurrir a la ayuda de los amigos y amigas allende de los mares y fabricarles una caja de resonancia para que ellos puedan evaluar negativamente la gestión gubernamental, especialmente en los temas de petróleo y de derechos humanos y para que se conviertan en una avanzada eficaz, con el fin de sensibilizar de alguna forma a la opinión pública mundial.

Las declaraciones, comunicados, artículos y reportajes sobre estos temas y las giras mundiales de algunos miembros de la oposición también tienen como objetivo final llamar la atención sobre lo que está pasando por una vía externa, más abierta y más funcional y con menos amenazas y advertencias.

No es fácil lograr esta misión y ese cometido, dado el fraccionamiento del globo terráqueo, pero lo de afuera es un espacio útil en el momento en que en efecto los precios del barril de petróleo venezolano no arrojan los mejores resultados, la nación experimenta un deterioro económico y social y se restringen sin piedad y sin reservas la vida democrática y el debate de las ideas.

El Gobierno no se queda atrás en eso de recorrer el Mundo al instante. Lo vimos recientemente a raíz de la elección de Venezuela para ocupar un asiento como miembro no permanente y en representación de América Latina y El Caribe en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El oropel alrededor de la noticia y la vuelta que se le dio a un acto rutinario y procedimental demuestra que también en el lado oficialista se aspira a competir en ultramar; eso sí, con bombas y platillos.

Pareciera entonces que estamos frente a un espacio importante y renovado en donde chocan dos narrativas diferentes sobre lo que está pasando en el país, que al formarse con base en unos cánones tan polarizados reflejan la testaruda realidad de una manera bastante simple y distorsionada. ¡Qué lástima! 


Publicado originalmente en El Universal

martes, 28 de octubre de 2014

El gambito petrolero saudita


Dr. Kenneth Ramírez

La caída de los precios del petróleo, muestra un sofisticado juego de Arabia Saudita como productor de equilibrio –swing producer- en dos partidas de ajedrez simultáneas: el mercado petrolero y la geopolítica. El crudo marcador Brent ha perdido 30 $/Bl desde junio de 2014 hasta ubicarse en torno a 85 $/Bl hoy por hoy -su nivel más bajo desde finales de 2010. Riad compite contra los productores No-OPEP –sobre todo Rusia y EEUU- en el mercado petrolero mientras juega con uno de ellos –EEUU- en la geopolítica; asimismo, juega con sus socios OPEP en el mercado petrolero y compite con uno de ellos –Irán- en la geopolítica.

La desaceleración de las economías emergentes –sobre todo China, Rusia y Brasil- y la frágil recuperación de Europa, se han traducido en una débil demanda petrolera mundial. Además, tenemos un fuerte aumento de la producción de petróleo de esquistos (shale oil) en EEUU –70% en los últimos seis años, hasta alcanzar 8,6 millones de barriles diarios (MBD), el nivel más alto desde 1986- y los pronósticos que indican que seguirá aumentando en 2015 –agregando 1 MMBD por tercer año consecutivo-, lo cual podría llevarle a los niveles de 1970 cuando alcanzó su pico de producción. Todo esto, ha generado un excedente de oferta de alrededor de 1,5 MMBD. Finalmente, tenemos un mercado que ha asumido que el complicado panorama geopolítico -de Ucrania a Irak- no afectará el suministro, lo que junto a la apreciación del dólar, también ha contribuido a debilitar los precios.

En este contexto, Arabia Saudita tiene una tarea complicada: Fijar un nivel de producción que lleve a precios del petróleo razonables; haciendo un delicado balance entre sus intereses en las dos partidas citadas. En primer lugar, Riad tiene que equilibrar su producción frente a sus socios OPEP, siendo esto más difícil de lo habitual en los últimos tres años, debido a tres incertidumbres: Libia, Irán e Irak.

La producción de Libia ha sido muy variable. Alcanzó 768 mil barriles diarios (MBD) en septiembre, después de recuperarse del bloqueo de las terminales por la milicia Barqa que la llevaron a 241 MBD en marzo pasado. Debido a la inestabilidad política, el futuro de la producción libia sigue siendo una incógnita.

Las sanciones continúan limitando la producción de Irán, pero se acerca el plazo del 24 de noviembre para alcanzar o no un acuerdo definitivo sobre su programa nuclear, lo cual podría llevar alrededor de 1 MMBD adicionales de crudo persa al mercado en 2015 o dar paso a un estancamiento que agrave la crisis.

La producción petrolera de Irak ha retomado su crecimiento, gracias a la posición conciliadora del nuevo Ministro de Petróleo, Adil Abdul-Mahdi, con el Kurdistán iraquí; y al inicio de la campaña de bombardeos contra el Estado Islámico de Irak y Siria –por sus siglas en inglés, ISIS- que ha puesto en marcha EEUU y sus aliados desde agosto pasado. Irak busca aumentar su producción desde 3,19 MMBD actualmente hasta 9 MMBD para 2020 –optimista-; pero si alcanza 6 MMBD como estiman agencias, arrancaría una buena tajada de mercado a sus socios OPEP.

En consecuencia, ante un mercado petrolero sobre-abastecido e incierto que ha llevado a un aumento de la competencia; Riad decidió responder agresivamente y anunció que defenderá su cuota de mercado, incluso si esto significa precios más bajos por unos años. De hecho, no sólo aumentó su producción en septiembre hasta alcanzar 9,7 MMBD, sino que ha establecido descuentos en sus ventas a los mercados asiáticos; generando una incipiente guerra de precios.

En segundo lugar, tenemos la partida geopolítica. Riad lucha con Teherán por el liderazgo en el Medio Oriente, pero mientras necesita niveles de 80 $/Bl para equilibrar su presupuesto y tiene 700 millardos de dólares en fondos soberanos que le permiten asumir precios moderados por unos años; su rival necesita 100 $/Bl y se encuentra expuesto. Por ello, utilizar el arma petrolera ayuda a los sauditas a debilitar la proyección regional persa –de Bagdad a Beirut. Además, Washington cuenta con Riad para mantener la presión sobre Teherán, a través de los precios y una eventual oferta alternativa a sus clientes en caso de fracasar las negociaciones nucleares y redoblarse las sanciones. Eso sin mencionar que Rusia también necesita 100 $/Bl, y encara sanciones de EEUU y la Unión Europea debido a la crisis de Ucrania, lo cual viene a profundizar su crisis económica.

Venezuela también se ha visto afectada porque requiere 90 $/Bl y ha llamado a una reunión de emergencia de la OPEP para tratar el problema, ya que la próxima reunión ordinaria el 27 de noviembre en Viena luce lejana. Empero, en lugar de tomar la idea en cuenta, Arabia Saudita realizó una declaración que ha supuesto un auténtico seísmo: “Nadie debe extrañarse de ver los precios del petróleo por debajo de 90 $/Bl, incluso por debajo de 80 $/Bl” en los próximos años.

En conclusión, Arabia Saudita ha decidido hacer un gambito, aceptando menos ingresos al dejar caer moderadamente los precios del petróleo, para expulsar a los productores marginales del mercado y frenar la “revolución de esquistos” en EEUU –a 80 $/Bl muchos proyectos no serán rentables. En palabras de Ibrahim al-Muhanna -asesor del Ministro de Petróleo saudita Al-Naimi-, el alto costo de producir esquistos coloca “un piso efectivo a los precios”. La jugada le permitirá a Riad recuperar su centralidad en el mercado petrolero y su liderazgo en Medio Oriente; recobrar influencia en Washington al ayudarle a presionar a Teherán y Moscú; al tiempo que le proporciona oxígeno –vía alivio de la factura petrolera- a la economía mundial y a un aliado regional como el Egipto de Sissi que lucha contra los Hermanos Musulmanes –otro enemigo saudita. El jugador de ajedrez avezado sabe hacer sacrificios para obtener ventajas posicionales decisivas. 

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

ISIS, Medio Oriente y Kurdos


Embajador (r) Julio César Pineda

La bandera negra del Ejército del Levante del Califato de Irak y de Siria ya está ahora en los edificios de la ciudad de Kobane; es el mayor acercamiento de los terroristas de ISIS a Turquía en la frontera con Siria. Ni el ejército iraquí ni el sirio han podido frenar el avance de ISIS a pesar de la fuerte resistencia de los kurdos. Se espera que el ejército turco pueda intervenir frente a ISIS, pero esto plantea también la implicación de toda la OTAN; ya que el Parlamento turco aprobó la intervención militar tanto en territorio sirio como en el territorio iraquí. 

Turquía

El artículo 5 del Tratado de la OTAN establece la solidaridad y la respuesta común frente a un ataque dirigido contra uno de sus miembros, Turquía es parte de la OTAN desde 1952. Para Turquía es una situación difícil, tanto por la ruptura comercial con Irak como por el número de refugiados sirios e iraquíes que huyen de la guerra. Además de la difícil situación con la población kurda que siempre ha reclamado la independencia y un Estado soberano con sus 35 millones de kurdos (Atlas 2010 de Armand Colin) repartidos entre Siria, Turquía, Irán e Irak.

Variable religiosa

En el Medio Oriente la variable religiosa y petrolera y el interés estratégico de todas las potencias, en particular los cinco miembros del Consejo de Seguridad, complica cualquier situación de conflicto por la regionalización y la internacionalización del mismo. Es lo que está pasando con el Ejército del Levante y su proyecto del nuevo Califato. 

El Califato ha logrado unir al mundo árabe y persa contra él, pero también a todo el Occidente, como se pudo observar en la reunión de París el pasado 15 de septiembre con el acuerdo militar de 30 países para combatir al ISIS. En la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas, el voto condenatorio a ISIS fue total, por eso la aceptación de los bombardeos norteamericanos y europeos y la ayuda militar occidental y del mundo árabe para terminar esta radicalización del islam que supera el terrorismo de Al Qaeda, pero que igualmente se originó en las escuelas coránicas (madrazas) y con el fanatismo de estudiantes del Corán (talibanes). 

Nuevamente, el Medio Oriente es el centro de la atención mundial. Más allá de la población árabe y sus centros de referencia, Egipto y Arabia Saudita, están otros actores de primera importancia como son los persas y su extensión en la versión chiíta del Islam y la nueva Turquía con su paradigma democrático y plural. Pronto un actor importante también podría ser el nuevo Estado kurdo que le quitara territorialidad a Turquía, Irak, Irán y Siria. Las fronteras impuestas por los europeos los condenaron a quedarse como pueblos sin patria.

Hoy con la actitud de los kurdos, iraquíes y sirios en contra del Califato que busca imponer ISIS, les abre a ellos esa posibilidad más allá de las experiencias de la autonomía que han tenido, hacia su plena soberanía. 

En Irak y en Siria se juega así el destino del Medio Oriente con el peligro que representan los hombres del Daesh, el acrónimo árabe del Estado islámico. Estos locos de la divinidad han cometido los peores crímenes religiosos, especialmente contra los cristianos de la región, pero también contra los chiítas y los sunitas moderados. El ejército iraquí ha sido incapaz de frenarlos. El avance de los fundamentalistas se ha complicado por la participación de la comunidad internacional. 

Frenar los califas

En estos momentos todos los grandes actores islámicos de la región, árabes, persas, turcos y kurdos, a pesar de las diferencias y confrontaciones, centran su interés en frenar a los califas, incluso se habla de un acercamiento entre Irán y Estados Unidos. Todos temen a la llamada Constitución de los bárbaros y a la proclamación definitiva de los Califatos en Bagdad y en Damasco.

En relación a los kurdos, con la caída del Imperio Otomano fueron condenados a no tener patria ni Estado. 

Como el pueblo judío que logró su Estado en 1948, y los palestinos que esperan proclamarlo pronto, la nación kurda reclama el reconocimiento de su identidad y su unidad como Estado independiente. 

Los kurdos disfrutaron de la existencia limitada de un Estado con la llamada República de Mahabad, durante la Segunda Guerra Mundial, pero solo fue vigente por 10 meses. Dicha república fue abolida en 1946 y sus dirigentes fueron eliminados. 

El Kurdistán iraquí es modelo en la autonomía para los kurdos en toda la región, pero ahora después del Califato aspiran a la independencia y soberanía plena. 

El pueblo kurdo ha hecho suya la enseñanza de que caminando solo se va rápido, pero que caminando juntos se va lejos. 

Publicado originalmente en El Universal

@jcpinedap

domingo, 19 de octubre de 2014

Seísmo petrolero


Dr. Kenneth Ramírez

Desde mediados del mes de junio de 2014 -cuando el precio del crudo marcador Brent se ubicó en 115 $/Bl debido a los temores de una posible interrupción del flujo petrolero iraquí ante el avance del Estado Islámico de Irak y Siria-, el precio del petróleo ha caído 27%, hasta ubicarse en 84 $/Bl a mediados de octubre de 2014 -su nivel más bajo desde noviembre de 2010.

Una serie de factores están detrás de este descenso del petróleo. La desaceleración de las economías emergentes –sobre todo China, Rusia y Brasil- y la frágil recuperación de Europa, que se han traducido en una débil demanda petrolera mundial. Además, tenemos una fuerte expansión de la producción de petróleo de esquistos (shale oil) en EEUU –70% en los últimos 6 años, hasta alcanzar 8,6 millones de barriles diarios (MMBD), el nivel más alto desde 1986-, lo cual ha generado una sobreoferta de alrededor de 1,5 MMBD. Finalmente, tenemos un mercado que ha asumido que el complicado panorama geopolítico -de Ucrania a Irak- no afectará el suministro; y la apreciación del dólar.

EEUU ha reducido considerablemente su importación de crudos desde Nigeria y Angola, los cuales se han dirigido al mercado asiático donde los productores del Medio Oriente han concentrado su apuesta en los últimos años. Asimismo, el crudo de Alaska -exceptuado de la prohibición de exportaciones vigente en EEUU- no encuentra espacio en las refinerías de la Costa Oeste satisfechas con esquistos, y por ello también ha empezado a fluir a Asia -se produjo un despacho a Corea del Sur por primera vez desde 2000. Y, por si fuera poco, tenemos la espada de Damocles de un eventual levantamiento de sanciones a Irán.

Esto llevó a Arabia Saudita a enviar un mensaje contundente: Defenderá su cuota de mercado incluso si esto significa precios más bajos. De hecho, aumentó su producción en septiembre hasta alcanzar 9,7 MMBD y ha establecido descuentos en sus ventas a Asia, lo cual ha generado una incipiente guerra de precios.

Venezuela ha señalado que esto no conviene a nadie y ha llamado a una reunión de emergencia de la OPEP para tratar el problema, ya que la próxima reunión ordinaria de la organización -el 27 de noviembre en Viena- luce lejana. No obstante, funcionarios sauditas realizaron una declaración que ha supuesto un auténtico seísmo en el mercado petrolero: “nadie debería sorprenderse de precios del petróleo por debajo de los 90 $/Bl, incluso por debajo de 80 $/Bl” en los próximos años. Es decir, Arabia Saudita ha decidido cambiar su política de precios y buscar niveles de 80 $/Bl para expulsar a los productores marginales del mercado, y más concretamente, frenar la “revolución de esquistos” en EEUU. Esto le permitirá a Riad recuperar su centralidad en el mercado petrolero.

Arabia Saudita y las petromonarquías del Golfo Pérsico tienen ingentes reservas en fondos soberanos que pueden permitirle resistir varios años con precios más bajos. Sin embargo, otros países petroleros como Irán, Irak, Rusia y Venezuela sentirán un fuerte impacto económico. Venezuela necesita al menos 90 $/Bl para poder equilibrar su presupuesto y no tiene reservas cuantiosas, lo cual implica que se tendrán que realizar dolorosos ajustes en plena crisis económica: El tiempo de las vacas flacas parece haber llegado.

Publicado originalmente en Últimas Noticias

@kenopina

Un sueño imposible


Dr. Carlos A. Romero

Las relaciones con EEUU han experimentado un cambio importante desde el año 2013. Luego de considerar a Venezuela como un problema geopolítico, la actual prioridad de EEUU ha sido el seguimiento, el análisis y la denuncia de los aspectos domésticos venezolanos, en especial aquellos relacionados con los temas de los derechos humanos y el futuro de la democracia en nuestro país.

Desde el punto de vista internacional, la agudización de la crisis política en el Medio Oriente, las dificultades para llegar a un acuerdo nuclear con Irán, el alejamiento de Rusia de Occidente, las situaciones conflictivas en Palestina, Ucrania y Siria, más los problemas de salud mundial y el renovado auge del terrorismo han desplazado sustancialmente el caso de Venezuela en la agenda de la seguridad de EEUU. A su vez, Washington se ha entendido con los gobiernos nacionalistas, populistas y de izquierda en América Latina.

Al Presidente Chávez le encantaba cuestionar y retar a los gobiernos de EEUU en todos los frentes estimulando el trabajo de la izquierda estadounidense, practicando lobby en Washington, tratando de influir en la academia, promocionando la Revolución Bolivariana en los medios de comunicación de ese país y desde luego haciéndose notar en el resto del Hemisferio. 

Hugo Chávez nunca quiso estabilizar las relaciones entre los dos países. A diferencia de su predecesor, el Presidente Maduro sí ha dado muestras de querer normalizar las relaciones que se encuentran en franco deterioro desde el año 2010, en un momento en que ambos países retiraron a sus respectivos embajadores. La diferencia está en que antes era más fácil y menos costoso incomodar a EEUU porque el chavismo tenía más seguidores en el Mundo.

A Venezuela se le hace ahora más difícil lograr -a pesar de su explícito deseo- un modus vivendi con EEUU. Es lo que se puede calificar como "un sueño imposible". 

Publicado originalmente en El Universal

sábado, 18 de octubre de 2014

Venezuela en el Consejo de Seguridad


Dr. Kenneth Ramírez

Venezuela ha sido electa por quinta ocasión como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para el período 2015-2016. Al respecto, resulta importante realizar algunas consideraciones. En primer lugar, es una noticia que debe embargarnos de alegría a todos los venezolanos, ya que denota la importancia de Venezuela a nivel regional y su peso intermedio a nivel global –como medida de comparación, España también acaba de ser electa por quinta vez-; siendo además una oportunidad para desarrollar una posición de Estado que permita dejar huella en la resolución pacífica de los conflictos y en el tratamiento constructivo de problemas globales apremiantes, denotando nuestro carácter como país amante de la paz. No obstante, existen fundados temores de que esto no sea así, y que el gobierno utilice el asiento como caja de resonancia para su discurso anti-estadounidense y anti-capitalista radical bien conocido, lleno de estridencias y posturas maniqueas y parcializadas en los complejos conflictos abiertos –de Ucrania a Palestina y Siria. De ser cierto esto último, constituiría un error y se perdería una gran ocasión para aumentar el prestigio de Venezuela.

En segundo lugar, resulta interesante que Venezuela ganó su asiento prácticamente sin oposición -181 votos a favor, 1 en contra, 10 abstenciones y 1 voto nulo. Esto implica que la candidatura venezolana recibió total respaldo de América Latina y El Caribe, lo que está asociado tanto a un capital relacional acumulado en los últimos 15 años, como a la influencia importante –aunque mermada- de Venezuela en el nuevo orden regional y al apoyo de Brasil a la candidatura venezolana desde que ocupaba la Presidencia pro-témpore del MERCOSUR –la cual entregó en julio pasado. En este sentido, la diplomacia venezolana tuvo un punto de partida excepcional para hacer cabildeo con países de otras regiones hasta alcanzar mucho más votos de los dos tercios requeridos.

EEUU, por su parte –y a diferencia de 2006-, se limitó  a criticar el déficit democrático de Venezuela y su comportamiento contrario al espíritu de la Carta de Naciones Unidas, pero no utilizó a fondo sus contactos diplomáticos para bloquear la candidatura venezolana en la Asamblea General. Cabe destacar, que la Administración Obama ha descuidado la región porque tiene otras prioridades –y esto continuará hasta que abandone la Casa Blanca en enero de 2017, debido a la campaña abierta contra el Estado Islámico de Irak y Siria. Asimismo, la Administración Obama no desea polarizar con Caracas como lo hizo la Administración Bush; y realiza una última apuesta por normalizar las relaciones diplomáticas con el nuevo Encargado de Negocios, Lee McClenny, quien llegó a Caracas en agosto pasado. Las críticas a la candidatura venezolana deben leerse en clave individual, ya que la Embajadora Samantha Power tiene un Doctorado en Derechos Humanos y es una gran activista; y en clave de política interna, ante unas elecciones legislativas de medio término a tiro de piedra y un conjunto de senadores republicanos presionando al Secretario de Estado, John Kerry, para que tratara de impedir la llegada de Venezuela al Consejo de Seguridad.

Washington solicitó a Bogotá que intentara romper el consenso regional en torno a la candidatura venezolana, pero el Presidente Santos no tenía interés en confrontar a Venezuela, ya que es un país acompañante de la mesa de diálogo de paz con las FARC en La Habana y se sigue apostando por rescatar el comercio bilateral –ahora afectado por la lucha de Venezuela contra el contrabando. Ya existen suficientes perturbaciones en la relación como para añadirle un elemento más; más aún cuando no existe interés de parte de otros países latinoamericanos ni una voluntad clara de EEUU. En consecuencia, no se puede decir que el ingreso de Venezuela al Consejo de Seguridad es un “rotundo triunfo” contra una “campaña imperialista”, aunque si debe decirse que es un éxito diplomático.

En tercer lugar, hay que señalar que debería revisarse la posición nacional en diferentes conflictos que marcan la agenda actual, donde se ha tenido una actitud sesgada y extremista que no abona a la búsqueda de soluciones diplomáticas creativas para fortalecer la paz y seguridad internacionales. Asumir una posición anti-estadounidense, anti-israelí e izquierdista radical no representa a todos los venezolanos ni tampoco ese voto latinoamericano que debe honrarse. En este sentido, hay una gran oportunidad para ejercer una posición equilibraba y constructiva, en consulta amplia y permanente con sectores nacionales y regionales, aprovechando la presencia de Ecuador, Uruguay y Argentina, en las presidencias pro-témpore de la CELAC, UNASUR y MERCOSUR, respectivamente. Debe evitarse caer en la tentación de utilizar el Consejo de Seguridad como megáfono para la pugnacidad, la destemplanza y el tremendismo con el único propósito de atraer reflectores, ocupar titulares de prensa, y tratar de desviar la atención de la opinión pública nacional de problemas urgentes como la crisis económica actual que podría agravarse con la caída de precios del petróleo que estamos experimentando. Ya Rusia y China se ocupan perfectamente de bloquear con su veto iniciativas de EEUU; de manera, que una posición confrontativa está de sobra y no aporta estratégicamente nada relevante.

En cuarto lugar, necesario subrayar que el gobierno debe, por coherencia, acatar todas las recomendaciones que los distintos órganos, programas y grupos técnicos de Naciones Unidas le han dado. Por tanto, nuestra llegada al Consejo de Seguridad es también una oportunidad para reactivar el diálogo, y propiciar el encuentro y la reconciliación de todos los venezolanos. No olvidemos que el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, ha hecho llamados a retomar el diálogo; el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias del Consejo de DDHH ha llamado a la liberación de Leopoldo López y Daniel Ceballos; y otros órganos han realizado observaciones sobre importantes violaciones a los DDHH en el país.

Finalmente, resulta fundamental para poder desarrollar esta posición de Estado, pragmática, equilibrada, conciliadora y constructiva, designar un diplomático con formación y experiencia. Respecto a esto sería totalmente inadecuado darle esa responsabilidad a María Gabriela Chávez –como ha trascendido-, quien no tiene la preparación necesaria para interactuar en forma efectiva con otros embajadores como los de Rusia y China, Vitali Churkin y Wang Min respectivamente –ambos internacionalistas y diplomáticos de carrera-, o la citada Samantha Power. El Presidente Maduro bien haría en considerar asignar esta responsabilidad a un embajador experimentado como Alfredo Toro Hardy –quien actualmente se encuentra en un destino poco relevante como Singapur.

@kenopina