jueves, 12 de noviembre de 2015

La devaluación de los BRICS


Dr. Carlos Romero

Las señales de alarma sobre el comportamiento reciente de la economía china han llevado a una reconsideración general sobre el papel mundial de los así llamados "países BRICS" y sobre sus posibilidades autonómicas en el contexto de la pos-Guerra Fría.

La configuración de los países BRICS es el resultado de la compleja discusión que se abrió en los primeros años de este siglo sobre la necesidad que tenían algunos autores y diplomáticos de superar el esquema bipolar para la comprensión de la actual realidad internacional. Se trataba entonces de definirla como en una transición hacia lo multipolar. A esta reflexión se le añadió el reconocimiento del papel llevado a cabo por los sectores multilaterales y transnacionales en esta nueva estructura mundial. 

No se trata tan solo de puntualizar los problemas de China, añadiendo el tema de su aspiración militar en el Océano Pacífico. La pretensión rusa de reconfigurar la geopolítica europea y mundial también es observada con ojo clínico, al intervenir directamente, luego de muchos años de pasividad, en el juego del poder. Véanse en particular, tanto los casos de Ucrania y Siria, como la controversial toma de Crimea.

India se debate entre su desarrollo constante de su economía y los problemas sociales que experimenta ese subcontinente, la herencia de unas tradiciones milenarias y del peso de la dominación británica. De igual modo, Brasil presenta tanto problemas de legitimidad de su gobierno como una crisis de productividad y de crecimiento. Sudáfrica es una caldera social a punto de estallar.

Los problemas ya citados han llevado a una especie de devaluación sistemática de la apuesta por los BRICS. Esto no significa necesariamente que estamos ante la presencia de un mundo unipolar o bipolar. Se trata tan sólo de señalar lo relativo que es el poder de esos países y cómo se sobrevaluó su potencial en el momento en que se planteó, con un sobrado optimismo, una nueva configuración global.

La victoria rusa en el Mar de Ojotsk


Lic. Jonás Estrada Aguilera
El Mar de Ojotsk es un mar costero de la parte noroccidental del Océano Pacífico, limitado por la península de Kamchatka, en el Este; las disputadas islas Kuriles, en el Sureste; la isla japonesa de Hokkaidō, en el Sur; la isla de Sajalín –ricas en petróleo y gas natural-, en el Oeste; y un largo tramo de la parte oriental de la costa de Siberia (incluidas las islas Chantar), en el Noroeste. El Mar de Ojotsk tiene una longitud, en dirección SO-NE, de unos 2.450 km, y en dirección SE-NO de unos 1.400 km. Tiene una superficie total de 1.590.000 kms², lo que lo coloca en la posición número 15 entre los mares del Mundo por extensión.
El Mar de Ojotsk está conectado al Mar de Japón a ambos lados de la isla de Sajalín: en el Oeste a través del golfo de Sajalín y el estrecho de Tartaria; en el Sur del país, a través del estrecho de La Pérouse. En la parte norte se encuentran el gran golfo de Shélijov, con las bahías de Guizhiguin y Penzhin.
A finales de agosto pasado, Rusia logró una gran victoria diplomática, ya que la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU reconoció oficialmente que un área de 52.000  kms² en el centro del Mar de Ojotsk le pertenece al estar conectada a su plataforma continental -aunque excede las 200 millas náuticas que reconoce el Derecho del Mar-, por lo cual ha pasado a ser un mar interior ruso. Esto implica que Japón ya no tiene posibilidad alguna de acceder al Mar de Ojotsk para hacer navegación alguna o posible explotación de recursos, teniendo en cuenta la controversia por las meridionales islas Kuriles –tomadas por Moscú en 1945 y reclamadas por Tokio. Vale acotar que a través del Mar de Ojotsk hay rutas marítimas que unen Beijing con las islas Kuriles y las regiones del Lejano Oriente ruso, camino al promisorio Ártico - donde el deshielo producido por el Cambio Climático está abriendo oportunidades de explotación de recursos y una nueva ruta de navegación entre Asia y Europa.
Otros aspectos importantes en referencia al dictamen que hizo la ONU a favor de Rusia, es que primeramente Moscú puede dedicarse a gestionar la plataforma marina unilateralmente, ya que posee ricas y grandes fuentes de materias primas y recursos energéticos –según estudios realizados en el Mar de Ojotsk hay miles de millones de toneladas de petróleo y gas.
A todo esto debe agregarse, los recursos pesqueros de este mar, donde se encuentran varias especies como salmón de distintas clases, calamar, chinook, rosado y chum. Además están las especies de peces comerciales, como olía, abadejo, lenguado, bacalao y capelán; y las islas Shanter son el hogar de una gran manada de lobos marinos, cuya producción está estrictamente regulada por el gobierno ruso.
Rusia quiere ahora utilizar el caso del Ojotsk como precedente en sus reclamaciones en el Ártico, que se han topado con la oposición del resto de los países de la zona, como EEUU, Noruega y Canadá. A principios de agosto, Rusia presentó una reclamación territorial para ampliar su control sobre el Ártico –que según estimaciones puede contener 25% de los recursos de petróleo y gas natural no explotados, aunque la caída de los precios del petróleo han aminorado las expectativas de las empresas petroleras- en una superficie que se extiende más de 350 millas náuticas desde la costa rusa. Moscú mantiene que el lecho marino del Ártico, en concreto la cordillera submarina de Lomonósov, es una continuación de la plataforma continental de este país. La nueva doctrina militar rusa aprobada a finales de 2014, incluye entre sus prioridades la defensa de los intereses nacionales en el Ártico, donde el Kremlin ha ordenado la instalación de varias bases militares.
En consecuencia, la consolidación del dominio ruso del Mar de Ojotsk, resulta cónsona con el nuevo marco doctrinario e ideológico del “Eurasianismo”, en el cual, el Presidente Putin busca afianzar a Rusia como una gran potencia mundial que influya de manera decisiva en la política internacional. Crimea y Ojotsk, y ahora el Ártico, son pues muestras palpables del restablecimiento del clásico nacionalismo imperial moscovita, que en unidad al cristianismo ortodoxo, constituyen nuevamente los determinantes de la identidad nacional rusa.
@jonaspatriota

martes, 3 de noviembre de 2015

Navegando cuesta abajo


Dr. Kenneth Ramírez

La II Reunión Técnica de países OPEP y No OPEP (Rusia, México, Colombia, Brasil y Kazajistán) celebrada el pasado 21 de octubre en Viena, culminó sin que se discutieran posibles recortes para apuntalar los precios del petróleo, a pesar del plan presentado por la delegación venezolana para retirar 10% de la producción y establecer un sistema de bandas con un piso de 70 $/Bl. El espíritu del célebre diplomático austríaco Klemens von Metternich parecía recordar a los presentes que “cualquier plan concebido con moderación debe fallar cuando las circunstancias se ponen en los extremos”. La intervención de Putin en Siria determinó, en este caso, las circunstancias.

Por su parte, Irán ya ha anunciado que presentará en la próxima Reunión Ministerial de la OPEP de diciembre, un plan de aumento de producción tras el final de las sanciones, lo cual viene a complicar aún más el panorama. Esto ha llevado a un cambio de mentalidad en la industria petrolera, donde los estrategas hablan de ajustar los modelos de negocio para navegar por un potencial período de precios bajos. Lower for longer se ha convertido en el nuevo mantra.

En primer lugar, tenemos a los “bucaneros”. Pequeñas empresas petroleras que navegaban en aguas desconocidas y tomaban bloques de exploración y producción en casi cualquier parte, desde Mozambique y Tanzania hasta Vietnam y Colombia. Algunas se convirtieron en un éxito espectacular, como Kosmos que hizo un primer gran descubrimiento petrolero en Ghana en 2007, y siguió con otro descubrimiento de gas en Mauritania en abril de este año. Pero otras han mordido el polvo, con una serie de pozos secos en fronteras remotas, o con fracasos en reunir capital y pericia para desarrollar los campos que encontraron. Muchas de estas empresas se hundirán sin dejar rastro o serán presa de empresas más grandes – el caso de Talismán Energy adquirida por Repsol a finales de 2014. Otras se fusionarán y se convertirán en sobrevivientes que pueden beneficiarse del próximo ciclo alcista de precios.

En segundo lugar, están los “tiburones de los esquistos”. Empresas petroleras como Continental, Chesapeake y EOG Resources, que han crecido mediante la adquisición de activos creados por la revolución de la fracturación hidráulica en EEUU. No obstante, los tiburones necesitan cobrar presas para sobrevivir, y con un mercado bajista que ha llevado a una disminución de la producción de esquistos, muchos estarán en problemas. A mediados de septiembre, Samson Resources con una deuda de 3,25 millardos de dólares, se declaró en quiebra -la más grande que ha tenido el sector a la fecha. La paciencia de los bancos se está acabando, los acuerdos de cobertura contra los precios bajos entran en período de renegociación, y la solvencia de estas empresas empieza a ser revaluada. Este sector se enfrentará a una inminente reestructuración mediante quiebras, fusiones y adquisiciones. Los directivos están colocando el énfasis en la reducción de costos y en la explotación de los pozos más rentables. De todo este proceso surgirán empresas más sólidas y eficientes. Las más fuertes sobrevivirán.

En tercer lugar, los “superpetroleros”. Las tradicionales empresas petroleras transnacionales como Shell, BP, Exxon y Chevron, han reaccionado a los precios bajos con nuevos planes que contemplan desinversión en activos estratégicos –Shell ha abandonado el Ártico y el proyecto Carmon Creek en las arenas bituminosas de Canadá-, recortes de producción, paralización de proyectos (por el orden de 250 millardos de dólares, según Wood Mackenzie y Ernst & Young) y reducción de empleos (200 mil empleados petroleros han sido despedidos en todo el Mundo). Todas han asumido como premisa un precio de 60 $/Bl hasta finales de esta década. No están en peligro de naufragio, pero han encarado en los últimos años un aumento de los costos, un abultado pago de dividendos, y la caída de reservas y producción. Su integración vertical ahora les beneficia -los activos de refinación y comercialización muestran mejores márgenes. Además, su solidez financiera les favorece, y por ello, pueden salir de compras –siguiendo el ejemplo de Shell que adquirió BG Group en abril de este año; la mayor fusión petrolera en una década. Por otra parte, se encuentran ante el reto de la lucha contra el cambio climático, lo que llevó a BP, Shell, BG Group, Total, ENI, Repsol y Statoil a firmar un compromiso en junio pasado, para promover el éxito de la Cumbre de Paris que tendrá lugar a principios de diciembre; apostando por la cooperación con la ONU y los gobiernos, el sistema de techo y comercio de derechos de emisión, el gas natural, la eficiencia energética y el desarrollo tecnológico.

En cuarto lugar, tenemos a los “buques insignia”. Las empresas petroleras nacionales alcanzaron mayor crecimiento e internacionalización en la última década. Algunas, como PETROBRAS, ganaron fama llevando sus experiencias a nivel internacional. Otras como CNPC y Sinopec de China y ONGC de India asumieron el rol de garantizar el suministro petrolero a sus dinámicos mercados nacionales, en medio de temores de una declinación de la producción petrolera mundial y “fin del petróleo barato”. El exceso de ambición les llevó a aumentar su deuda, asumir planes de inversión faraónicos -que tenían incluso proyectos no petroleros-, así como incurrir en los pecados de la politización y corrupción. Ahora están racionalizando sus planes y repensando sus proyectos más cuestionables.

Incluso el mejor capitán tendrá dificultades para maniobrar en estas aguas rápidas cuesta abajo, lo cual supone realizar ajustes en sus respectivos modelos de negocio. Los sobrevivientes estarán listos para beneficiarse de la futura recuperación de los precios, la cual puede estar un poco más distante de lo que se pensaba inicialmente. En PDVSA deben tomar nota. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

Un Nobel de la Paz para la sociedad civil


Lic. Iván Rojas Álvarez

Hace unas semanas fueron anunciados, como todos los años, los ganadores del prestigioso Premio Nobel en sus distintas categorías, y el ganador del Premio Nobel de la Paz, tal como fue reseñado ampliamente en los medios internacionales, fue el Cuarteto para el Diálogo Nacional en Túnez, una alianza de organizaciones de la sociedad civil de Túnez que contribuyeron decisivamente en que los actores políticos surgidos a raíz de la “Revolución de los Jazmines”, lograran consensos y acuerdos de convivencia mínimos de cara a la reconstrucción nacional. A partir de ahí, ha sido posible moldear la política tunecina con características muy distintas a la desarrollada en el resto de los países de la región -marcada por sectarismos políticos, étnicos y religiosos.

Lo interesante aquí es que en este proceso político, al igual que otros de la “Primavera Árabe”, se hacen palpables muchas de las tendencias políticas a nivel global, las cuales están moldeando procesos actuales en todas las regiones del Mundo, desde Venezuela hasta Myanmar, pasando por Ucrania y muchos de los Estados africanos.

El Profesor Zbigniew Brzezinski ha expresado que existe un despertar político global, fácilmente ejemplificable en la “Primavera Árabe”, el cual aunque viene gestándose desde los últimos dos siglos, realmente ha tocado techo en las últimas décadas, y está representado en las masas de jóvenes descontentos con los sistemas políticos y las desigualdades en las que viven, lo cual usualmente desencadena procesos de protestas, y en muchos casos violencia, que sacuden el statu quo de los países.

En Túnez, este fenómeno ha chocado y se ha mezclado con otra tendencia importante de la política global: la revolución en el poder de organización en las sociedades y el auge del llamado tercer sector, representado por las organizaciones no gubernamentales, los sindicatos y demás grupos de la sociedad civil. La influencia de distintas organizaciones fuera del Estado en la política interna de los países se ha vuelto un elemento cada vez más normal, y su efecto, sobre todo en Estados que precisamente no gozan de suficiente presencia de estas instituciones además de un sistema político estable, puede ser decisiva.
Entonces la idea de que no solo el despertar político de grandes grupos de personas, sino además la participación en los procesos políticos de organismos no partidistas cuyos intereses son, idealmente, los mismos que los de distintos sectores de la sociedad, se vuelve entonces un factor decisivo en los cambios exitosos en los Estados, dejando muy atrás las revoluciones de élites partidistas que caracterizaron al siglo XX y que eran mucho más susceptibles a la corrupción, clientelismo e ineficiencia.

Si observamos entonces otros casos de la “Primavera Árabe”, como el libio, vemos que aunque las fuerzas populares que mueven los cambios políticos estaban ahí, la falta de una verdadera sociedad civil que generará organizaciones como las que integran el Cuarteto para el Diálogo Nacional en Túnez, puede desencadenar resultados adversos, quizás incluso peores que el statu quo inicial.

Finalmente, habría que concluir que las transiciones políticas no dependen de líderes o grupos políticos, sino de sociedades dispuestas a trabajar y sacrificarse por los cambios necesarios para la mejora de su calidad de vida, y que cualquier figura que pueda surgir en el horizonte, como los políticos que han tomado el protagonismo de la transición tunecina, no deben más que ser líderes que guíen la acción del conjunto de los ciudadanos, pero sin olvidar quienes son los verdaderos protagonistas del proceso. Por eso: ¡Felicitaciones por ese Nobel de la Paz para la sociedad civil!

@IvanRojas92

domingo, 25 de octubre de 2015

25 de octubre de 2015: Elecciones, Democracia y Observación Internacional


Prof. Mirna Yonis

El domingo 25 de octubre coinciden diversos procesos electorales en tres  subregiones del Continente Americano:

El Caribe, la primera vuelta de elección presidencial combinada con elecciones municipales y locales en Haití. Un segundo paso en un calendario electoral que ha estado marcado por  los problemas de gobernabilidad y por la cuasi estructural crisis humanitaria, así como de una tensa relación bilateral con República Dominicana derivada de la aplicación de políticas migratorias.

Centroamérica, la segunda vuelta de la elección presidencial en Guatemala, país donde aún están latentes los hechos que llevaron a la renuncia de la Vicepresidenta y Presidente de la República y el inicio de un proceso de enjuiciamiento basado en hechos de corrupción.

Sudamérica. Por una parte, las elecciones Presidenciales y Legislativas en Argentina, precedida de un proceso de primarias en el mes de agosto, las cuales significan cambios en lo que se denominó el “Kichnerismo”. Por la otra, los comicios locales en Colombia conducirán a la elección de gobernadores, alcaldes, Diputados, Concejales y Ediles, se  desarrollarán en un contexto de definiciones operativas muy importantes de la Paz Transicional convenida entre el Gobierno y las FARC.

Cada uno de estos comicios es administrado por su respectivo organismo y normativa electoral, con particularidades internas sobre las semánticas discursivas de la Democracia y participación, los tiempos de escrutinio, emisión de boletines y proclamación de ganadores, pero también en el relacionamiento con las Misiones de Observación Electoral (MOEs) particularmente de la Organización de Estados Americanos (OEA).  En tal sentido la complejidad de los procesos domésticos-nacionales y regionales en materia electoral se suman a las ya manifiestas tendencias divergentes y de confrontación acerca de la participación de nuevos mecanismos regionales de observación de los procesos electorales.

La tendencia de acompañamiento ciudadano (Argentina) y acompañamiento electoral (Venezuela) con poca corporeidad institucional en un contexto subregional, necesariamente conducirán a una evaluación  del formato de las MOEs pero igualmente plantea retos para las organizaciones políticas y de la sociedad civil de varios países que se ven “desguarnecidas” de mecanismos nacionales e internacionales garantes de la participación y libertades  democráticas.

En cualquier caso, el desarrollo de cada caso permitirá evaluar los resultados y formular otras apreciaciones de los procesos electorales. Para este domingo 25, observamos una cierta “lógica” en la concentración de la cobertura informativa: primero en Sudamérica, con Argentina y Colombia,  seguido de Centroamérica con Guatemala, pero nuestro “foco” estará sobre la región de El Caribe, es decir sobre Haití.

@mirnayonis

miércoles, 21 de octubre de 2015

Putin, petróleo y el “efecto Pigmalión”


Dr. Kenneth Ramírez

Si una situación es definida como real, aunque no lo sea, tiene efectos reales en términos de comportamientos propios, expectativas y estímulos a terceros. Con el tiempo, lo irreal o falso se vuelve verdadero. La psicología social denomina este fenómeno “profecía autocumplida” o “efecto Pigmalión”; en recuerdo de la historia mitológica griega de aquél Rey de Chipre que cansado de buscar una esposa cuya belleza correspondiera con su ideal, esculpió una estatua con los rasgos más hermosos que podía concebir, y tras quedar enamorado de su obra, le imploró con tanto fervor a la diosa Afrodita para que le diera vida, que ésta cumplió su deseo.

El Presidente ruso, Vladimir Putin, es un líder con una mentalidad moldeada por la Guerra Fría –fue agente de los servicios de inteligencia soviéticos KGB. Esto le lleva a tener una profunda desconfianza en Arabia Saudita, ya que considera que el finado Rey Fahd ayudó a Ronald Reagan a destruir la Unión Soviética inundando el mercado petrolero en 1986. Por extensión, ha considerado que la guerra de mercado lanzada por el Ministro de Petróleo saudita, Alí Al-Naimi, contra los productores esquistos de EEUU –la cual ha generado una caída de 60% en los precios del petróleo en el último año-, es en realidad un castigo saudita a Rusia por apoyar a Irán y Assad en Siria, y una ayuda a su aliado Barack Obama en el conflicto de Ucrania. Esto quedó en evidencia en una declaración de Putin donde señaló que “hay un elemento político” en una caída de precios que ha generado un difícil cuadro económico en Rusia: Déficit presupuestario, devaluación del rublo en 43%, contracción del PIB en -3,8% para 2015, inflación en 16,7% -la más alta en 13 años-, y caída de reservas internacionales hasta 340 millardos de dólares.

Con un mercado signado por una demanda débil y un exceso de oferta de 2 millones de barriles diarios, y dada la poca disposición de Riad y Moscú a recortar producción, la intervención de Putin en Siria iniciada el pasado 30 de septiembre -la mayor fuera del antiguo espacio soviético desde la invasión de Afganistán en 1979- con bombardeos masivos y el despliegue de un batallón de infantería de marina en Latakia, es una respuesta a la supuesta reedición por Washington y Riad de la estrategia de 1986. Hasta ahora la jugada de Putin ha tenido poco impacto en los precios, pero en sus cálculos, esto podría cambiar por 3 razones.

En primer lugar, aumentará la presión financiera de Arabia Saudita que apoya a los rebeldes sirios que luchan contra Assad, contra la franquicia de Al-Qaeda en Siria –el Frente Al-Nusra-, y contra el Estado Islámico de Irak y Levante –por sus siglas en inglés, ISIS- a la vez. Riad también encara un déficit presupuestario y un descenso de sus reservas tras la caída de sus ingresos petroleros, la amplia política de subsidios para tener apaciguada a su población y el apoyo a sus aliados en las guerras abiertas en Siria y Yemen donde se enfrenta indirectamente a Irán por el liderazgo regional. Para contener esto, el Rey Salman ha ordenado un recorte de gastos que ha generado malestar en la Casa Real, desde donde han trascendido cartas de algunos Príncipes llamando a relevarlo por incapacidad mental y a sus dos Príncipes herederos por mala gestión. Frente al dilema de arriesgar la sobrevivencia de la dinastía o mantener la guerra petrolera supuestamente delegada por EEUU contra Rusia, Arabia Saudita retrocedería.

En segundo lugar, la presencia rusa agrega inestabilidad a una región ya muy convulsionada, y vital para el mercado petrolero. Aunque el riesgo geopolítico no se refleja actualmente en los precios que siguen por debajo de 50 $/Bl, esto podría cambiar ahora que Putin busca construir una esfera de influencia a partir del eje shiíta, tras la firma del acuerdo de cooperación en materia de inteligencia con Irán, Irak, la Siria de Assad, y con el apoyo de Hezbollah desde El Líbano, contra ISIS como coartada diplomática. Esto ha sentado muy mal en Turquía y Arabia Saudita, lo cual podría atizar los choques entre sunitas y shiítas en varios escenarios.

En tercer lugar, Rusia ha fortalecido a Irán como rival regional de Arabia Saudita, tanto al apoyar a Assad como aliado en común, como al posibilitar su regreso al mercado petrolero con la firma del acuerdo nuclear. Teherán forzaría a un recorte de producción de Riad dentro de la OPEP, y fuera de la misma ante la necesidad saudita de dinero para poder encarar la puja geopolítica de su rival.

El Príncipe heredero Mohamed bin Salman se reunió con el Presidente Putin al margen del Premio de la Fórmula 1 celebrado en Sochi a principios de octubre, para transmitirle el malestar saudita con su aventura siria. De aquí sólo trascendieron vagos llamados a la cooperación y a mantener consultas, así como la reiteración rusa de que el objetivo de su intervención es derrotar a ISIS. Acto seguido, Saudi Aramco empezó a vender petróleo con amplios descuentos -de hasta 1 $/Bl- a refinerías en Europa -el mercado donde Rusia destina 62% de sus exportaciones petroleras-, incluso en Polonia -vecino de Ucrania, con un fuerte nacionalismo anti-ruso y catalizador de los esfuerzos para reducir la dependencia europea de Moscú-, donde ya busca adquirir almacenamiento en Gdansk.

Ahora que Arabia Saudita considera que Rusia se ha aliado estrechamente con el eje shiíta liderado por Irán en Medio Oriente, mantendrá su estrategia de defensa de cuota de mercado y la amenaza al mercado premium de Rusia. Putin ha sido víctima del “efecto Pigmalión” con su intervención en Siria, desencadenado la guerra petrolera que desde un principio consideró que existía. En este contexto, la reunión técnica que se celebrará mañana entre países OPEP y No OPEP en Viena, donde Venezuela promoverá el establecimiento de un sistema de bandas con un piso de 70 $/Bl y un objetivo posterior de 100 $/Bl, luce con muy pocas probabilidades de éxito. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

La Agenda para el desarrollo post-2015: Los Objetivos de Desarrollo Sostenible


Valentina Montes

El septuagésimo período de sesiones del órgano plenario de las Naciones Unidas, la Asamblea General, vino caracterizado por una iniciativa que sería paralela y más amplia a la ya planteada con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en el año 2000.

Ante el próximo vencimiento del plazo para el cumplimiento de los ODM y las millones de personas que aún no percibían el progreso que suponían las metas de los ODM, durante la Conferencia de Río+20 sobre el Desarrollo Sostenible en el año 2012 los países establecieron un grupo de trabajo para formular un conjunto de metas y objetivos en materia de desarrollo sostenible, que buscara suplir estas deficiencias a nivel mundial. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) deben terminar la labor que comenzaron los ODM, sin que nadie quede rezagado.

El producto del llamado “Grupo de Trabajo Abierto” presentó su recomendación y fue entonces aceptada como un gran compromiso por los representantes de los 193 países que participaron en el periodo ordinario de la Asamblea General el pasado 25 de septiembre. Así, los Objetivos Mundiales u Objetivos para el Desarrollo Sostenible buscan cumplir tres grandes desafíos, más amplios que los planteados por los ODM hace 15 años:

·         Erradicar la pobreza extrema – un objetivo ambicioso.
·         Combatir la desigualdad y la injusticia.
·         Solucionar el cambio climático.

Para estos desafíos se plantearon 17 “Objetivos Mundiales” acompañados de 169 metas a cumplir para el año 2030. La amplitud de estos objetivos y metas (comparados con los 8 Objetivos del Desarrollo del Milenio y sus 21 metas que se plantearon en el año 2000), refleja la situación que existe en el panorama mundial actual referente a ámbitos como la pobreza extrema, el cambio climático, las oportunidades laborales, sanidad, pese al progreso alcanzado por los ODM en ámbitos como  pobreza económica, acceso a mejores fuentes de agua, mortalidad infantil  y  pobreza económica. Sin embargo, el logro de las metas de los ODM tuvo una distribución geográfica desigual. Para el PNUD, “la tarea aún está inconclusa para millones de personas y es necesario hacer un último esfuerzo por poner fin al hambre, alcanzar la igualdad de género, mejorar los servicios de salud y lograr que todos los niños asistan a la escuela”.

Sin embargo, es importante puntualizar que, aunque similares, los ODM y los ODS no son agendas exactamente iguales. Una de las principales diferencias de estos nuevos Objetivos es que fueron elaborados por un proceso de negociación que involucró a los 193 países y venía previamente elaborándose desde la Conferencia de Río+20. Por otro lado, mientras los ODM tuvieron una perspectiva más orientada hacia los países en vías de desarrollo, la agenda para el año 2030 en Desarrollo Sostenible incluye metas y desafíos que incluso los países más desarrollados tienen el reto de cumplir dadas las condiciones actuales con respecto al cambio climático, como por ejemplo los objetivos 8 y 9, haciendo referencia la importancia del uso de energías renovables. Los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), u Objetivos Mundiales, orientarán la política de desarrollo y financiamiento durante los próximos 15 años, comenzando con una promesa histórica de erradicar la pobreza extrema.

No obstante, los factores dentro de la coyuntura internacional que han incursionado en el cumplimiento exitoso o no de estas metas y objetivos (en el caso de los ODM del 2015) se pueden extrapolar y hacer las estimaciones de acuerdo a la coyuntura actual para este agenda 2030. Las discrepancias entre los países por sus mismas condiciones económicas internas pueden verse más vulnerables o no en el caso de algún desastre natural o una crisis financiera global y pueden influenciar en sus esfuerzos de financiamiento necesario para el cumplimiento de los ODS.

Si bien resulta una agenda integral (por la gran cantidad de áreas y ámbitos que incluye) y su amplitud de objetivos y metas trata de incursionar en las consecuencias y no en las causas de la pobreza extrema, el hambre y demás fenómenos en materia de desarrollo, el éxito de esta agenda depende de una coordinación de políticas tanto a nivel interno como a nivel externo por parte de cada uno de los Estados, lo cual es una tarea sumamente ardua. La agenda de desarrollo post 2015 tiene objetivos y metas que sin duda alguna beneficiarían a prácticamente todos los sectores de la población y prácticamente todos los ámbitos del desarrollo, pero la misma estructura económica interna de algunos países pueden requerir más financiamiento o no para poder ejecutar estos desafíos, lo cual resulta muy difícil en los países en vías de desarrollo. Es por ello que la coordinación de políticas es el factor principal para el éxito de esta agenda. El verdadero compromiso de los países sería la clave para el éxito de estos objetivos.

@valsmontes

martes, 6 de octubre de 2015

Agenda 2030: Energía y Venezuela


Dr. Kenneth Ramírez

El Septuagésimo Aniversario de la ONU será recordado por la aprobación el pasado 25 de septiembre, de la llamada Agenda 2030 (“Transformar nuestro Mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, Resolución A/RES/70/1), después de tres años de amplias consultas. Tras un cumplimiento parcial de los 8 “Objetivos del Desarrollo del Milenio” adoptados hace tres lustros, resulta importante que se haya podido establecer un compromiso global para atender a cuestiones tan urgentes como el cambio climático, la pobreza extrema, trabajo decente y crecimiento económico, salud, el acceso universal a la energía, la educación de calidad, entre otros, en los 17 “Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

No obstante, han sido múltiples las críticas, ya sea por la proliferación de los nuevos objetivos respecto a sus antecesores; la variedad temática debido a la confluencia de las agendas de pobreza y cambio climático que puede llevar a una dispersión de esfuerzos y dilución de compromisos; la especificación de 169 metas que no siempre son tales debido a su vaguedad y distintos niveles de exigencia, dificultando así su gestión; y la ausencia de un debate sobre la reforma de la ONU como institución que pueda implementar y dar seguimiento efectivo.

En materia de energía, el séptimo Objetivo de Desarrollo Sostenible pide “asegurar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos” en 2030, con cinco metas: 1) Asegurar el acceso universal a los servicios de energía asequibles, fiables y modernos; 2) Aumentar la participación de las energía renovables en la matriz energética mundial; 3) Duplicar la tasa global de mejora de la eficiencia energética; 4) Aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a las tecnologías de energía limpia y su investigación, incluida las renovables, la eficiencia energética y tecnologías limpias de combustibles fósiles; 5) Ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para el suministro de servicios de energía modernos y sostenibles para los países en desarrollo, en especial, los pequeños Estados insulares y sin litoral.

Como vemos este objetivo plantea la búsqueda de un modelo energético sostenible, que aumente el número de personas con acceso a formar modernas y asequibles de energía, y eleve el porcentaje de energía consumida que procede de energías renovables. En este sentido, se propone abatir los dos desafíos globales más urgentes relacionados con la energía, a saber: la pobreza energética ocasionada por la falta de acceso a servicios modernos de energía en los países en desarrollo –una de cada cinco personas en el planeta no tiene acceso a la electricidad; y casi la mitad de la Humanidad depende de la quema de madera, estiércol y carbón para cocina y calefacción-, y el altísimo despilfarro y polución en los países desarrollados que ocasionan el cambio climático.

En la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OPEP celebrada en Riad en noviembre de 2007, los Estados miembros se comprometieron a la erradicación de la pobreza energética a escala global, y encomendaron al Fondo OPEP para el Desarrollo Internacional (por sus siglas en inglés, OFID) movilizar un fondo rotativo de más de 1 millardo de dólares para tal fin; el cual ha permitido financiar proyectos de electrificación rural, generación eléctrica renovable, construcción de infraestructuras energéticas, y donaciones de cocinas modernas en más de 120 países en desarrollo. Además, el OFID forma parte de la plataforma “Energía Sostenible para Todos” (por su acrónimo en inglés, SE4ALL) impulsada por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, desde 2011, la cual preparó desde la “Conferencia Rio+20” la dimensión energética de la Agenda 2030. Asimismo, los Estados miembros de la OPEP han desplegado mecanismos de cooperación que han mejorado el acceso a la energía, como Venezuela con PETROCARIBE que fundó en junio de 2005 –garantizando en promedio un 32% de la demanda petrolera de los 18 beneficiarios y financiando 50% de la factura que ascendió a 28 millardos de dólares en este período de 10 años, lo que tuvo un impacto positivo en sus economías de 2,5% del PIB/año, según el SELA y el FMI-, y Arabia Saudita con la “Iniciativa de Energía para los Pobres” que lanzó en junio de 2008.

No obstante, lejos de la complacencia, Venezuela tiene mucho por hacer en relación a la Agenda 2030 y su objetivo séptimo. El nuevo Plan Estratégico de PDVSA 2016-2025 debe considerar como prioridad la reducción del venteo y quemado de gas natural en sus operaciones (Venezuela se ubica en el octavo lugar a nivel mundial), la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en todas sus instalaciones –sobre todo refinerías y mejoradores-, mejora de la eficiencia energética en todos sus instalaciones y procesos, considerar el impacto ambiental en el desarrollo de la Faja Petrolífera del Orinoco, la aceleración de los muy retrasados proyectos de gas natural, y el impulso a la investigación del INTEVEP de tecnologías para el uso y consumo limpio de los hidrocarburos como el secuestro y captura de carbono. Asimismo, los Ministerios de Petróleo, Energía Eléctrica y Eco-socialismo deben desarrollar un plan de energías renovables y eficiencia energética que se beneficie pragmáticamente de la cooperación internacional, reactive proyectos renovables como los parques eólicos en Paraguaná y la Guajira y las plantas de bioetanol proveniente de caña de azúcar, mejore la eficiencia de las infraestructuras energéticas, asegure el servicio eléctrico fiable en zonas rurales, fomente la educación y la investigación para la eficiencia y el ahorro energético, y tome en consideración iniciativas como el Plan de Energía Solar de Arabia Saudita –que se fijó como meta satisfacer 20% de su demanda eléctrica con energía solar para 2032- y el Plan de Energías Renovables de Brasil –que se fijó como meta satisfacer 20% de su consumo con renovables para 2030, sin considerar las hidroeléctricas. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

Diplomacia Vaticana


Embajador (r) J. Gerson Revanales

Las pasadas semanas han sido especialmente noticiosas en materia internacional por diferentes acontecimientos como fueron: la gira papal, la Asamblea General de la ONU y los discurso de los Jefes de Estado; las reuniones bilaterales dentro del marco de la Asamblea y fuera de ella; y algunos acuerdos alcanzados, donde la Diplomacia Vaticana jugó un papel clave en su definición.
La Diplomacia Papal en términos históricos podría remontarse mas allá de las luchas calvinistas, luteranas y de los Borgia donde la Iglesia como poder espiritual, tuvo sus intereses terrenales; sin embargo, El Vaticano, como Estado obtiene su reconocimiento internacional con personalidad jurídica y responsabilidad internacional con el Tratado de Letrán de 1929 firmado por Benito Mussolini en representación del Rey de Italia, y el Cardenal Gasparri en nombre de Pio XI. Durante el período de Pio XI se caracteriza por un mutismo, posiblemente por sus acuerdos para tratar de apaciguar al nazi-fascismo.
Pio XII enmendó los pasos de su antecesor, oponiéndose en forma cauta al nazi-fascismo y protegiendo a miles de judíos ante la persecución. No obstante, fue el primer político en pronunciarse en contra de las decisiones alcanzadas en Potsdam: No apoya la creación de la ONU y manifiesta en una pastoral que “El edificio de la paz se apoyará en bases débiles que amenazan derrumbarse, cuando se establecen las fronteras con una sola plomada”.
Es a partir de la entrada en vigencia de la nueva constitución del Vaticano, 15 de agosto de 1967, Regimini Ecclesiae universae, que el Secretariado de Estado es reorganizado y encargado de llevar las relaciones con el extranjero.
Con esta reforma, y con la elección del Nuncio Apostólico ante Paris y primer observador de El Vaticano ante la UNESCO, de Angelo Giuseppe Roncalli -quien sería más tarde electo Papa con el nombre de Juan XXIII-, se produce un cambio radical en el Estado eclesiástico. El Papa Juan XXIII al convocar al Concilio Ecuménico bajo el nombre de Vaticano II y pronunciar su encíclica Pacem in Terris, 11 de abril de 1963; por primera vez apoya, en nombre del Estado eclesiástico, los trabajos de la ONU y la coexistencia pacifica. A partir de Juan XXIII comienza el resurgimiento moderno de la Diplomacia Vaticana. En el momento de su muerte, el 3 de junio de 1963, las Naciones Unidas baja la bandera a media asta en su reconocimiento como Jefe de Estado y a los pocos meses de ese mismo año el Secretario General de la ONU,  U. Thant, hace una visita de cortesía al nuevo Papa Pablo VI  quien nombró su observador permanente ante las Naciones Unidas. Pero la mayor prueba de eficiencia de la Diplomacia Papal es su participación en el derrumbamiento del Muro de Berlín bajo el liderazgo del Papa polaco.
Sin dejar la historia de lado; el Papa Francisco le ha dado a la Diplomacia Papal un vuelco público al salirse de los cánones tradicionales y recurrir a una diplomacia de contacto con los ciudadanos, incluso con el uso de las redes publicas que lo ponen a competir en popularidad con las estrellas del Pop y la alfombra roja.
El Papa Francisco en su primer desafío logró sentar a israelíes y palestinos. Hoy en su agenda contabiliza su contribución al restablecimiento de las relaciones EEUU-Cuba, el encuentro del Presidente Santos y las FARC, sus visitas a Paraguay, Bolivia, Ecuador, Cuba y EEUU, su discurso en las Naciones Unidas; todas muestras de una nueva Diplomacia Vaticana en acción.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Stalin preguntó “con cuantas divisiones contaba el Papa”. Hoy vemos que ni con Sukhoi ni fragatas, con sólo la palabra y las “sandalias del pescador”, ha llamado a poner orden en la Casa con su exhortación apostólica “La Alegría del Evangelio” y su extraordinaria encíclica “Laudato si”.
La Diplomacia Papal tiene que ser un ejemplo para los Jefes de Estado; en particular para Nicolás Maduro. El Estado de confrontación, la carrera armamentista y la compra de vetusto armamento ruso, no son la solución a los problemas de los venezolanos.

@grevanales

Guyana y Venezuela en Nueva York


Prof. Mirna Yonis

La Asamblea General de las Naciones Unidas, este año 2015, celebró su septuagésimo aniversario. La agenda de trabajo del período de sesiones ordinario se suma a eventos especiales y encuentros paralelos entre muchas otras manifestaciones de la dinámica diplomática multilateral. Entre esos eventos destaca un encuentro trilateral, en la cual el Secretario General de la ONU logra reunir en una misma sala del Cuartel General de la ONU y sentarse en una mesa de trabajo con los Presidentes de Guyana y Venezuela. 

Las fotografías y videos registraron este encuentro que sigue rodeado de un clima de tensión en la relación bilateral debido fundamentalmente, por una parte, al desacuerdo evidente que ha mostrado el gobierno de Guyana frente a la controversia que mantiene Venezuela y respecto a la “metodología” acordada a partir del Acuerdo de Ginebra de 1966 con la figura del Buen Oficiante. Por la otra, a los reclamos y notas de protesta que ha formulado Venezuela respecto a las concesiones exploratorias y de explotación minera que ha otorgado el gobierno guyanés a empresas transnacionales en distintas zonas del territorio objeto de la controversia (Esequibo). A esto se suman de manera general, los decretos que ambos gobiernos emitieron (en momentos distintos) respecto a la definición de sus zonas marítimas nacionales, el ejercicio de una altisonante diplomacia del micrófono por parte de los mandatarios, cancilleres y otras personalidades gubernamentales de ambos países; llegando a un punto álgido de tensión diplomática con el llamado a consultas del Embajador venezolano en Guyana y el retraso en otorgar el placet  diplomático a la nueva Embajadora designada en Venezuela.

Aunque es una controversia fronteriza de carácter bilateral, el marco regional y global no ha escapado de las acciones de información y presión por lograr posicionamiento. Si bien los movimientos diplomáticos de Guyana han sido para denunciar agresión y limitaciones a sus planes de desarrollo y la amenaza a la soberanía que representa el reclamo venezolano, a veces de manera velada y otras de manera explícita, ha sido para cuestionar la eficiencia del método bilateral con apoyo de la ONU y dando argumentos para preferir la solución judicial. 

De parte de Venezuela, el retraso y en ocasiones poco contundente reclamo diplomático frente a las muestras de ejercicio de soberanía en territorio objeto de la controversia, el Esequibo, ha pasado a afirmar, confirmar y reiterar que su preferencia es el marco bilateral con los buenos oficios del Secretario General de la ONU. 

Evidentemente, esto es mucho más complejo que las breves líneas que preceden pero muestran un cambio en la dinámica de la relación bilateral y el uso de los espacios multilaterales para ganar adeptos o declaraciones preferenciales. Están registradas de manera oficial y a través de los distintos medios de comunicación, los discursos y declaraciones en escenarios de CARICOM, Commonwealth, UNASUR y  CELAC, entre otros.

El escenario natural de Guyana ha sido la CARICOM, organismo que ha marcado una tradición en sus declaraciones finales de las Cumbres de Mandatarios y Reuniones de Cancilleres apoyando la solución pacífica de controversias y la defensa de la integridad territorial de Guyana. En el caso de Venezuela, su reclamo ha estado en el marco del Acuerdo de Ginebra, pero durante casi una década en una etapa de parálisis o congelamiento, privilegió una agenda de cooperación y un muy bajo perfil a la agenda de la controversia.

Si bien en lo sustantivo los argumentos de Guyana sobre la controversia se mantienen, con el gobierno que toma posesión en mayo de este año, hay un giro táctico pero también estratégico en la defensa de su soberanía e integridad territorial.  Una muestra que puede pasar como anecdótica, pero revela acciones concretas distintas es el reclamo del gobierno guyanés ante la empresa Google respecto a los nombres “hispanos” de calles y otros lugares cartografía de la región del Esequibo.

La ciudad de Nueva York y el ambiente de las Naciones Unidas son testigos de dos eventos: 

El encuentro Trilateral en el Cuartel General de las Naciones Unidas, del domingo 27 de septiembre, en el cual:

1.     Se valoran los pasos para recibir de nuevo sus respectivos embajadores 
2.  Aprecian la buena voluntad para mantener la tradición de diálogo de sus países mientras se resuelve la controversia de una manera que resulte beneficiosa para ambos.
3.  Resalta la descripción de la tensión y desacuerdos para retomar ese diálogo: “El Acuerdo de Ginebra estableció ciertos mecanismos para resolver la disputa, sin mucho éxito, porque continúa hasta hoy”.

La reunión del Consejo de Relaciones Exteriores (COFCOR) de la CARICOM con una Declaración que resume y confirma posición de los países miembros:

1.    Subraya necesidad que El Caribe se mantenga como Zona de Paz.
2.    Beneplácito por la celebración de la reunión trilateral.
3. Celebraron decisiones para que cada país cuenta con Embajadores en sus respectivos países, Venezuela y Guyana
4.  Complacida de que Venezuela reciba Misión técnica del Secretario General de la ONU
5.    Informe de Misión Técnica acelerará los esfuerzos para poner fin a la controversia
6.    Anotó la petición de Guyana de una solución jurídica por divergencia de opiniones
7.    Refirma apoyo a mantenimiento de la integridad territorial y soberanía de Guyana 

El Acuerdo de Ginebra sigue siendo el marco jurídico que marca pautas y metodología, por lo que es conveniente referir un aspecto que se explica de manera más amplia en el portal de la Cancillería de Venezuela, en una sección especializada denominada Los Derechos Venezolanos de Soberanía en el Esequibo:

El Acuerdo de Ginebra está registrado en la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas bajo el Nº 8192 (1966), fue distribuido como documento de la Asamblea General el 03MAY1966 bajo las siglas A/6325; y el Secretario General aceptó las funciones derivadas de él, mediante comunicación del 04 de abril de 1966: “He tomado nota de las obligaciones que eventualmente pueden recaer en el Secretario General de las Naciones Unidas en virtud del párrafo 2 del artículo IV del Acuerdo, y me complace informarle que dichas funciones son de tal naturaleza que pueden ser desempeñadas apropiadamente por el Secretario General de las Naciones Unidas”.

La diplomacia bilateral y multilateral en torno a la controversia por el Esequibo sigue con sus altibajos. Es necesario dar seguimiento a los involucrados, sus posiciones, intereses y estrategias pero también otros actores con afectos geopolíticos. Si bien la normalización de las relaciones con la presencia efectiva de los Embajadores de ambos países en el vecino es un rasgo formal significativo, un próximo paso a observar será la visita a Caracas de la Misión Técnica del Secretario General de la ONU, para recabar y verificar procedimientos y documentación de Venezuela. 

@mirnayonis

martes, 22 de septiembre de 2015

OPEP, un Fénix de 55 años


Dr. Kenneth Ramírez

En su Manual de Zoología Fantástica publicado en 1957, el maestro Jorge Luis Borges citando al poeta romano Claudiano, señaló que el Ave Fénix es un “pájaro inmortal que resurge de su cenizas, un heredero de sí mismo y un testigo de las edades”. Esta puede ser la definición mejor ajustada a la sorprendente historia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la cual cumplió recientemente 55 años, en medio de una situación de mercado compleja donde su fulgurante brillo parece apagarse, acaso para engañar a los incautos que ya se han apresurado a diagnosticarle erróneamente su segunda muerte.

En efecto, el 14 de septiembre de 1960, tuvo lugar la mítica reunión celebrada en Bagdad, entre representantes de Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait y Venezuela, con el propósito de proteger y asegurar el control sobre sus recursos petroleros frente al cartel de empresas petroleras transnacionales que otrora controlaban el mercado petrolero mundial: las “Siete Hermanas”. En dicha reunión, por iniciativa de los Ministros de Petróleo de Venezuela y Arabia Saudita, el Dr. Juan Pablo Pérez Alfonzo y el Jeque Abdullah al-Tariki respectivamente, fue fundada la OPEP; que sin lugar a dudas, ha sido la más poderosa organización con la que han contado los países en desarrollo en toda su historia independiente.

La Guerra del Yom Kippur en 1973 produjo el primer shock petrolero que elevó los precios desde 3 $/Bl hasta 13 $/Bl, y terminó cambiando la dinámica del mercado petrolero a favor de la OPEP. Los países miembros ahora veían en sus manos una riqueza cuantiosa con la cual podían financiar el desarrollo de sus pueblos. La Revolución iraní de 1979 produjo el segundo shock petrolero que elevó los precios hasta más de 35 $/Bl, y la OPEP se transformó en un grupo respetado y temido. En 1986, la falta de disciplina entre los miembros, la debilidad de la demanda petrolera y el aumento de la producción No-OPEP -más específicamente en el Mar del Norte-, descoordinó el grupo y derrumbó los precios a menos de 10 $/Bl -una coyuntura muy parecida la actual. De esta caída, los precios no volvieron a recuperarse con vigor en casi veinte años, salvo por eventos geopolíticos puntuales como la Guerra Irán-Irak o la Primera Guerra del Golfo en 1990-1991. Bien es cierto, que la OPEP también cometió errores que evitaron un fortalecimiento de precios para superar estos años duros -cuando no pocos decretaron su primera muerte y le trataban de reliquia-, como la mala lectura del mercado que le llevó a aumentar producción en plena Crisis Asiática. No obstante, una segunda era dorada surgió gracias a la cohesión alcanzada en la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OPEP celebrada en Caracas en 2000 y al vertiginoso aumento de la demanda china, dando paso a una larga década de precios altos sólo interrumpidos brevemente por la crisis económica mundial de 2008-2009, donde un recorte récord de la OPEP permitió apuntalar los precios.

En los últimos 15 meses, el grupo ha sido nuevamente el centro de atención ante la caída de los precios en un 58%, tocando niveles mínimos de los últimos 6 años –el crudo Brent se ubicó en 115,71 $/Bl en junio de 2014 y 48,49 $/Bl a principios de septiembre de 2015. Así, la narrativa petrolera coetánea se ha concentrado en la estrategia de Arabia Saudita de defender su cuota de mercado ante el desafío del petróleo de esquistos de EEUU y la debilidad de la demanda impuesta en la 166° Reunión Ministerial de la OPEP a finales de 2014 y confirmada en la Reunión de Ministros de Petróleo del Consejo de Cooperación del Golfo celebrada en Doha el 10 de septiembre de 2015; el consecuente aumento de la producción del grupo a niveles máximos de los últimos 3 años; el conflicto de intereses entre los miembros del Golfo y los miembros que tienen una situación financiera más precaria y han pedido recortes –entre ellos Venezuela, Argelia y Ecuador-; y las tensiones geopolíticas entre Riad y Teherán. Sin embargo, tres elementos advierten contra la tentación de decretar una segunda muerte de la OPEP.

En primer lugar, la Agencia Internacional de Energía y el Departamento de Energía han cambiado sus pronósticos, señalando ahora una contracción de 400 mil barriles diarios (MBD) en la producción de esquistos en EEUU en 2016 debido a la caída de precios. Los jeques empiezan a ganarle la guerra a los esquistos.

En segundo lugar, la OPEP estima que los precios se recuperarán gradualmente -5 $/Bl anuales- desde el nivel actual y se ubicarán en 80 $/Bl en 2020 y alrededor de 90 $/Bl en 2030. Por su parte, la cuota de mercado de la OPEP que se ha visto reducida en los últimos años, debido al aumento de la producción de Canadá, Rusia y EEUU, pasará desde 33% en 2015 hasta 40% en 2030.

En tercer lugar, Indonesia ha decidido regresar a la OPEP –ingresó al grupo en 1962 y lo abandonó en 2009-, y su membresía será reactivada en la próxima Reunión Ministerial el 4 de diciembre. Esto no deja de ser paradójico, porque es un país importador neto que busca aumentar su producción que se ubica en 852 MBD, mientras su consumo es casi el doble y continúa en aumento. No obstante, Yakarta prefiere estar dentro de una organización sólida para tener información, forjar alianzas de suministro y atraer inversiones para su sector refinador.

En consecuencia, aunque la OPEP vuelve a pasar por años difíciles, ha acumulado gran aprendizaje y experiencia, por no mencionar que sigue teniendo las mayores reservas petroleras y los menores costos de producción. Darla por muerta una vez más, como se hizo en los años noventa, es un error de juicio. Tal como apuntan los pronósticos a largo plazo –incluso de empresas como BP-, la OPEP seguirá siendo una fuerza central del juego petrolero en los próximos 20 años, renaciendo con fuerza de lo que muchos creen son sus cenizas definitivas. Nuevamente heredera de sí misma, cual Fénix de Heliópolis. ¿Y usted qué opina?

@kenopina

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios