miércoles, 30 de marzo de 2016

Terrorismo y fundamentalismo islámico. Reflexiones tras los ataques de Bruselas


Prof. Eloy Torres

Los atentados terroristas en Bélgica han conmovido al Mundo. De nuevo éste, es acechado por enemigos sin rostros. Lo único es que sabemos es que son árabes. Curioso. Hubo una corriente mediática que nos hizo creer que los Estados árabes abrieron sus puertas a un proceso modernizador, bautizado como “Primavera árabe”. No obstante, la  ola de atentados sangrientos en los cuales han estado involucrados gente proveniente del Mundo musulmán obliga a buscar una explicación a esos sangrientos hechos.

Encontramos términos como shiíes, suníes wahabitas, sharia, califato, entre otros. Aclaremos, sobre cuestiones terminológicas que caracterizan a la religión islámica y su impacto en la contemporaneidad; luego trataremos detalles y explicaciones de interés histórico, religioso y más estrictamente relacionados con la actualidad internacional y geopolítica.

El Islam, es obediencia a la palabra de Dios y no a un líder mortal. Es la más reciente de las religiones; nace en 612 de la era cristiana, cuando Mahoma, un comerciante de camellos de la Meca, en una cueva se le apareció el Arcángel Gabriel y éste le instó a “rezar”. Desde entonces Mahoma es el Profeta y transmitió la revelación final: La palabra de Alá (Dios). Mahoma no escribió el Corán, el libro sagrado en el Islam; sólo llevó la palabra de Dios. Los versos del Corán,  fueron hechos por los seguidores de Mahoma. La fe islámica, es la palabra de Alá (Dios) pronunciada por el Profeta y se fundamenta en cinco principios fundamentales, los “pilares de la fe”: 1. Profesión de fe: “hay sólo un Dios que es Alá y Mahoma es su profeta”; 2. La oración, debe ser realizada cinco veces al día; 3. La donación de una décima parte de tus recursos para los pobres; 4. El Ramadán o ayuno se celebra en un mes determinado del año y  dura desde el amanecer hasta el atardecer, durante el cual el creyente no debe comer ni beber nada. Se pretende un proceso de purificación del alma; y 5. La Peregrinación es obligatoria para cada musulmán. Es decir, al menos, una vez en la vida, ir hasta la Meca.

La Yihad, o guerra santa, tiene dos formas: una menor y otra mayor. La menor es la lucha del musulmán con el no musulmán para atraerlo a la fe correcta. La mayor es la que lleva a cabo cada musulmán consigo mismo para hacer respetar su fe. Para el Islam, a diferencia de lo que se dice, la guerra santa o Yihad, no tiene como propósito una guerra contra los no musulmanes. También se establece que la Yihad no es una de las obligaciones esenciales de un fiel musulmán.

La Sharía, la ley sagrada islámica, no es sinónimo con el Corán. Shariá no es un inflexible código de leyes o una ley orgánica. Ella se basa en dos elementos: el Corán y la Sunna. La Sunna es una colección de tradiciones sobre hechos del Profeta, considerados como modelos para los fieles. En definitiva, si el Corán es lo que dijo el Profeta, la Sunna es lo que el Profeta hizo. De estos dos elementos, las escuelas islámicas han hecho analogías e interpretaciones consensuadas para dar  forma a la Ley Santa.

El Islam experimentó un cisma entre sunitas y shiítas; la disputa por la sucesión del Profeta. El cisma aparece después del califato de Alí. Son frecuentes las confusiones terminológicas en la geografía del Islam. En una breve descripción, los sunitas son los que admiten que el sucesor del Profeta es el Califa Abu Bakr, mientras que los Shiítas, el verdadero seguidor del Profeta y nombrado por éste, es su yerno: Alí. Para los sunitas es inaceptable. La diferencia es cómo se pondera el papel del líder de la comunidad y como en el sunismo, el Califa, conduce la comunidad islámica. Su Califato tiene autoridad política como líder de la fe, pero, de hecho, la autoridad religiosa pertenece a la comunidad de eruditos, el Ulema.

 Los shiítas, seguidores de Alí, creen que la verdadera cabeza de la comunidad es el IMAM, un líder cuya autoridad religiosa y secular se debe escuchar y seguir obligatoriamente. Este es AlÍ, esposo de Fátima, hija del Profeta. Los sunitas perciben al califa como imam, pero sólo en el sentido religioso, en la oración colectiva. El rol político, asumido por el IMAM, representa una diferencia entre ambas visiones.  Además, los shiítas son mesiánicos; creen en la llegada de un IMAM salvador. Como en otras religiones, el Islam ha conocido, a lo largo del tiempo, ramificaciones, determinadas por la aparición de intérpretes que ha incorporado sus expresiones sobre la fe.

La mayoría islámica es sunita (un 85%). El shiísmo (aproximadamente el 15%) es mayoritario en Irán, país persa y no árabe. También en Azerbaiyán, Irak y Bahrein, representan alrededor del 60% de la población; hay minorías shiitas en Yemen, Arabia Saudita y Líbano. La historia de los grandes actores del Mundo islámico son: el imperio persa, único califato Shiíta; el califato árabe, el imperio mongol de la India y el imperio otomano, todos éstos, sunitas.

Las convulsiones políticas de los últimos años han traído más atención sobre la corriente wahabita por parte del Mundo occidental. Los wahabitas o salafistas son seguidores de una rama sunita; se fundamenta en los preceptos del Maestro y reformador Mahoma ibn al-Wahabí quien en 1740 en Najad -centro de Arabia Saudita de hoy-, predicó un retorno a un dogma estricto y rígido. Su discurso religioso ha sido mezclado con las aspiraciones de las poderosas familias de Arabia, como por ejemplo la de Ibn Saud al crear una corriente religiosa- política que se impuso en la zona en los años posteriores. Durante mucho tiempo, los seguidores de ésta ha influido en los acontecimientos políticos de la región, llegando incluso a conquistar la Meca y Medina, entre 1803-1812. Lo central en esta nueva ideología fue la idea de que ellos tenían un derecho a difundir, como correcta, su interpretación del Islam. Tras varios años de conflictos e intentos por imponer una autoridad, a principios del siglo 20, Aziz de Abd (con la ayuda británica) pudo conquistar los territorios de Tierra Santa y, después de la I Guerra Mundial, al crearse el Reino de Arabia Saudita. Por lo tanto, ellos consideran que los verdaderos practicantes del Islam son los seguidores del wahabismo.

Hay que mencionar: Los Wahabitas no se llaman ellos mismos de esta forma. Ellos son tratados así desde afuera. El término wahabita refiere al fundador del movimiento, aunque él rechazó esa denominación pues él está determinado por la creencia de que los elogios deben ser sólo para Alá y no para un simple mortal. El término que él acepta, de hecho es aquel de Muyahidín, lo que significa: “Aquel que insiste en la unidad y la unicidad de Dios”.

Daesh (o Estado Islámico de Irak y Levante, mejor conocida bajo el nombre de ISIS ó ISIL) sigue la línea sunita wahabita y adopta un islamismo extremista y militante. Ellos se consideran los titulares del derecho a extender esta creencia que se originó en el Islam. Es así que surgen los combatientes de ISIS quienes pretenden ampliar un Califato para eliminar a cualquier otra forma de organización política que no respete, de hecho, la fe pura. Separados de una de las ramas de Al Qaeda, con quienes comparten el extremismo religioso, ISIS va en la misma línea de un Islam militante que busca restablecer la verdadera fe. Esto incluye aplicar la fe original y el rechazo a los shiítas, tal como se observó en los ataques dirigidos a las mezquitas shiitas en varias partes del mundo islámico.

El fin de la Guerra Fría trajo consigo reflexiones que buscan explicar la complejidad de su conclusión. Por ejemplo: Francis Fukuyama y “El Fin de la Historia”, para quien había triunfado el liberalismo y su ideología sobre la URSS. Se demostrado su falsedad, pues el liberalismo aún tiene enemigos. Uno de ellos: el fundamentalismo islámico cuyo actual reacomodo geopolítico aumenta la complejidad internacional. El 11-S fue un acto terrorista que atacó la modernidad al intentar socavar los cimientos del poder estadounidense en sus tres símbolos: el World Trade Center – su poder económico y del liberalismo en general-; el Pentágono –su poder militar-; y la Casa Blanca, -su poder político. La modernidad, representada por EEUU y por otras democracias desarrolladas, es blanco de los ataques terroristas islámicos. Hoy Bélgica es otro ejemplo. El día 11-S fue contra esa modernidad. El Mundo debe combatir al terrorismo y al Islamismo radical que lo pondera como una lucha maniquea: entre creyentes e infieles.

Otra tentativa para describir al Mundo después del fin de la guerra fría, es la del “Choque de civilizaciones, de Samuel Huntington, quien concibe a la civilización como una entidad cultural y “el nivel más extenso de identificación” de una comunidad. En nuestra opinión ésta es la más completa por demás. Se distingue arbitrariamente: 7 u 8 civilizaciones, a partir de su historia, lengua, cultura, tradiciones y la religión, a saber: la occidental; confucionista; japonesa, islámica, hinduista, eslava- ortodoxa; latinoamericana; y posiblemente la africana. Postula la existencia de unas líneas de fractura o un choque entre éstas y observa cual elemento dinamizador que dominará los futuros conflictos.

Otra la expresa Alvin Toffler y su idea del desarrollo a partir de Olas. De éstas, él concibe 3 olas: La Primera simbolizada por la azada; son sociedades agrarias cuyo ritmo de cambio es lento y están infladas de conflictos internos. La Segunda ola, simbolizada por la línea de ensamblaje, propia de una sociedad industrial y cuya funcionalidad se basa en recursos energéticos. En tanto que la Tercera ola es simbolizada por una computadora. Es la sociedad de la información y del conocimiento. Las  tres coexisten en el siglo XXI.

La globalización avanza sobre el Mundo. Busca “uniformizarlo”. No obstante, grupos étnicos, cada vez más numerosos, reclaman su identidad en ella. El politólogo Benjamín R. Barber, habla de una guerra entre el Yihad versus McWorld. El concepto Yihad, prestado del Islam: la lucha religiosa y guerra santa contra la modernidad. El Yihad se fortalece en las sociedades débiles que desconocen la democracia y el contrato social. El segundo, tomado del concepto de comida rápida McDonald´s. Es la globalización de los gustos, incluso de los comestibles.

El Yihad y el McWorld tienen un denominador común; actúan armónicamente para debilitar al Estado Nación, las instituciones democráticas, libertades ciudadanas y el activismo cívico. Este autor critica a Huntington y rechaza el choque de civilizaciones. Para él lo que hay es una guerra al interior de la civilización que expresa la ambivalencia de cada cultura, la de cada individuo jugando a los beneficios de la modernidad con sus respectivos costos. Barber explica lo que genera el terrorismo. Éste, es la versión depravada de la globalización. Los beneficiarios del McWorld aplauden el mercado si obtienen la privatización y comercialización de lo público; en consecuencia insisten en libertades totales. Una libertad que apunta a la indiferencia de lo público. Una anarquía, mientras el terror es apenas una de las enfermedades contagiosas que ésta genera. Ella es equivalente al terrorismo.

El Medio Oriente muestra sangrientos escenarios. El ISIS y su Califato amenazan a la humanidad con su carga de resentimiento, crueldad, odio y una violencia que no puede ser ignorada, particularmente por los EEUU, pues son corresponsables de lo que  ocurre; igual, los europeos por su incapacidad para construir una sólida y coherente política frente al ISIS.  Irak y Siria hoy, son Estados fallidos y no ofrecen ninguna garantía. La comunidades religiosas, sunitas, shiitas y no shiítas, enfrentan violencia, persecuciones y un extermino sectario. Tibiamente se observa la intervención occidental por la defensa de los derechos humanos. El ISIS es la barbarie y el exterminio de lo no islámico. Amenaza a la paz, no sólo de la región, que es grave, sino del Mundo. Es una advertencia para evitar errores en política y nos muestra el fracaso de los idealismos en las Relaciones Internacionales. 

Cierto, el ISIS debe ser destruido, pero, sin acosar a esas comunidades cuyos valores no coinciden con los occidentales. Por desgracia, eso es lo que se ha hecho. La guerra debe tener varias modalidades, saber distinguir. La verdadera guerra contra el terrorismo, apenas comienza. Ayer Bélgica, mañana otro. Hay que atacar las condiciones que incubaron esos actos. El Califato, es una realidad política y como tal debe ser tratada. La lucha contra el Yihadismo es de todos, pues reúne peligrosamente adeptos, incluso en el corazón de Occidente. Algo ocurre. Hay que asumir conscientemente esa realidad histórica. El futuro de la humanidad depende de cómo se aborde su civilización. El Califato renace de un fervor religioso contra la globalización y que se ha extendido, gracias a los convertidos al Islam.

La realidad debe ser explicada. Hay una pregunta, para nada ociosa: ¿es el Islam compatible con Occidente? Hay versiones que rechazan esa posibilidad. La primera, según la cual el Islam, políticamente hablando, es considerado vinculado a su civilización, por demás bien definida y en un espacio particular. La segunda, la occidental; ésta, hace hincapié en la primacía de los valores humanos generales, universales, independientemente de la historia, cultura o la sociedad. Por ello, se cree que el Islam y Occidente son incompatibles. Éste, tiene un lenguaje político propio y el Islam vive su propia crisis de modernización y no puede ser visto como un oasis de calma. Ellos experimentan serias crisis.

Otra teoría considerada minoritaria, emana de los musulmanes que viven en Occidente, quienes al ponderar su realidad, observan los adelantos occidentales y los comparan con su realidad y, sin renunciar a su cultura, proponen una adecuación. Estos, en su mayoría intelectuales, son rechazados y considerados trasgresores del Corán, el cual es consubstancial con el idioma árabe. El Corán es absoluto; es la palabra de Alá. “Adecuar” equivaldría a ser apostata, fementido, infiel y debe ser castigado. En los países islámicos no hay libertad de opinión. Es un pecado o una fuente de desunión y desorden. Ellos cargan con el desorden provocado entre shiitas y sunnitas. Lo que seguramente explica, la resistencia a los cambios. Explica también la muy reducida innovación en el Islam. No se observa  modernización.

Esta realidad muestra algo que Occidente jamás ha querido ver por la soberbia que les ha enceguecido. Recordemos las Cruzadas, a Sir Lawrence de Arabia, los Acuerdos de Sykes-Picot que “liberaron” al Medio Oriente del yugo otomano. Hoy el Medio Oriente, pugna por encontrar una salida a la agresiva globalización. Esa zona convive con el mal recuerdo sobre Occidente; consideran que su gesta no fue “salvadora”, sino “interventora”. Hoy, las estructuras políticas y administrativas de Irak y Siria están destruidas. El ISIS es su respuesta. No hay que repetir los mismos errores; de lo contario el Mundo árabe volverá con su filosofía: esperar que el cadáver de su enemigo Occidente, transite por sus arenas y desiertos, todos aceitados, desde el subsuelo, con petróleo, mientras tanto seguirán los atentados terroristas.

@eloicito

sábado, 19 de marzo de 2016

Un fantasma recorre América Latina


Luis Manuel Esculpi

El comienzo del manifiesto de Marx y Engels señala que un fantasma recorría Europa, el famoso texto fue editado por primera vez en 1848. Durante el resto del siglo XIX y buena parte del siglo XX sus escritos inspiraron la lucha de los revolucionarios , sectores de avanzada y de los trabajadores de ese tiempo. La influencia de sus ideas no se limitó al mundo del trabajo, el espectro se hizo planetario, su doctrina fue adoptada por representantes de las diversas clases sociales y centenares figuras de la academia y la intelectualidad mundial abrazaron la causa del socialismo durante esa época.

Millares de militantes comprometidos ofrendaron sus vidas en la lucha por “tomar el cielo por asalto” y conquistar una sociedad justa donde reinará la igualdad y la libertad.

En nombre de esos ideales y también de la lucha por la honestidad  se alcanzó el poder durante la revolución rusa, la implantación del llamado “socialismo real” en Europa del este posterior a la Segunda Guerra Mundial y algunas otras experiencias en Asia, principalmente la China. Es de destacar que  de la la familia originaria fue la socialdemocracia (tan combatida y despreciada por los dogmáticos) la que más se aproximó en sus gobiernos,   a garantizar igualdad de oportunidades en medio de un respeto pleno a la libertad.

La implantación del stalinismo que en nombre de una falsa igualdad sacrificaron la libertad, implantando un terrorismo de estado, constituyendo en regímenes dictatoriales que no admitían la disidencia. A la larga la falacia quedo develada, el muro de Berlín fue derrumbado , sin que se produjera un disparo (hay quienes actúan como si eso no hubiese ocurrido) y como en un efecto dominó cayeron todos esos regímenes que en apariencia lucían invulnerables.

Apenas sobreviven en este siglo el régimen de Cuba y el de Corea del Norte. Entre tanto en nuestra América asumieron el poder regímenes que asumían con nostalgia la prédica que condujo al fracaso los gobiernos del mal llamado “socialismo real”,  es así como en Venezuela, Bolivia y Nicaragua los gobiernos se identifican un supuesto “socialismo del siglo XXI” ; también con sus diferencias en gradaciones y matices los gobiernos de Brasil, Ecuador y Chile.

Recientemente la opinión pública ha conocido fabulosos escándalos de corrupción de estos gobernantes, la investigación del mandato de los Kichner en Argentina revela la falsedad de toda su prédica y el enriquecimiento de la familia y su entorno. En Brasil reventó lo de Petrobras y su vinculación con Lula -quien si era en verdad un líder obrero-  en Nicaragua la corrupción esta prácticamente institucionalizada. En Bolivia poco antes del referéndum estalló un caso que involucra a ministros y diputados del gobierno de Evo Morales. El líder indígena no hace honor aquella frase de Gramsci : “La verdad siempre es revolucionaria”. Chile es de estos países, según Transparencia Internacional, el  menos corrupto de este continente, listado que lamentablemente nosotros encabezamos. En el país del sur los hechos de corrupción, que por supuesto existen, no alcanzan la dimensión de los antes mencionados.

En nuestro país los casos de PDVSA, CADIVI, Los negociados alrededor de las compras de alimentos y medicinas, los contratos  con las plantas generadoras de electricidad y todo las negociaciones que enriquecieron a los boliburguesee y bolichicos , en complicidad con altos funcionarios públicos, superan con creces las denuncias y protestas que se desarrollan fuera de nuestras fronteras.

Personajes que llegan al poder en nombre de la lucha por la libertad, la igualdad y contra la corrupción se convierten cuando gobiernan en emblemas de lo que alguna vez combatieron o decían combatir. La corrupción es el fantasma que recorre esta parte del mundo, un fantasma sumamente dañino, su profusión impide el progreso y la felicidad de nuestros pueblos. Tal disonancia plantea una honda  reflexión sobre la naturaleza del poder, esa reflexión es imposible abordarla en estas líneas por lo que me limitaré a transcribir un pensamiento de Abraham Lincoln: “Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si quieres probar el carácter de un hombre dadle poder”.


@lmesculpi

Salvando al Soldado Lula


Embajador (r) Milos Alcalay

Las acciones judiciales por corrupción que ya habían sacudido a la opinión pública brasileña por escándalos conocidos como “lavajato” y  “mensalao” llegaron a un clímax con las acusaciones del Juez Moro al Ex-Presidente Lula da Silva, contra quien pesan serios indicios de culpabilidad por desvíos millonarios del erario nacional.

Tratando de ayudarlo,  Dilma designó a su guía y predecesor en el cargo de Ministro de la Presidencia para evitar que se formalice el juicio, recibiendo el respaldo automático de Maduro, Castro, Evo, Ortega, Correa y demás soldados del Foro de Sao Paulo que nos recuerdan la película épica de Steven Spielberg “Salvando al Soldado Ryan”, en que siete militares reciben la orden de rescatar con vida al sobreviviente de los miembros de una familia en la que tres hermanos perecieron en el desembarco a Normandia durante la II Guerra Mundial.

Pero en el caso del Ex-Presidente, no se trata de una solidaridad épica –como en la película-  sino de una grosera complicidad  destinada a obstruir la Justicia y esconder las profundas implicaciones de fondos irregulares no solo para enriquecer a la nueva clase de enchufados internacionales, sino para mantenerlos en el poder financiando costosas campañas de publicidad reeleccionista no solo en sus ambiciones  sino también a los dirigentes de países aliados,  que son denominados en el editorial un conocido periódico opositor nacional “La Internacional de los Caraduras”.

Salvar a Lula y pretender al mismo tiempo que vuelva al Poder dentro de algunos años, resulta una misión imposible al igual que resultó imposible mantener en la Presidencia a los hermanos  Lugo, Zelaya, Kirchner, a quienes en una u otra forma se les aplicaron preceptos Constitucionales para terminar con sus desastrosas Presidencias, y  que a pesar de sus errores, con el mayor desparpajo los aliados del ALBA acusaban que se trataba de “golpes de Estado” como repiten nuevamente de manera injustificada en el caso del sindicalista paulista y de casos similares.

Estas acciones de solidaridad automática, lejos de ayudar al Gobierno del PT, lo que hacen es irradiar aun más el incendio, tal como se constata con la explosión de millones de brasileños que han tomado las calles de las principales ciudades para manifestar su indignación, además de que con esta actitud se le suman otros argumentos  para alcanzar el  impeachment del mandato de la Presidenta Rousseff.

Salvar a Lula se ha convertido también en una torpeza que pone fin al “Imperio Socialista del Siglo XXI” en la que se multiplican los electores disgustados que lograron evitar la reelección de Evo, o de Rafael Correa, y destapar los escándalos de corrupción,  a lo que se suma en Venezuela un terremoto político que se acentúa con el desacato del Ejecutivo a la clara mayoría oposicionista parlamentaria con el triunfo del 6 de Diciembre, mientras se constata el distanciamiento de una Cuba, cada vez mas cómoda con sus nuevos socios EEUU y la Unión Europea.


@milosalcalay

viernes, 18 de marzo de 2016

El acuerdo de Doha


Dr. Kenneth Ramírez

El pasado 16 de febrero, fue anunciado un acuerdo provisional para congelar la producción petrolera en Doha, entre Arabia Saudita, Rusia, Venezuela y Qatar. Calurosa acogida tuvo en Caracas, que desde noviembre de 2014 ha desplegado una frenética actividad diplomática para apuntalar los precios. No obstante, el acuerdo de Doha es un compromiso frágil, que ya sufre tropiezos importantes.

En primer lugar, los firmantes se han comprometido a congelar su producción en los niveles de enero de 2016 –sin especificar la fuente estadística que tomarían como referencia, cuestión de máxima relevancia dada la discrepancia en algunas cifras. Un acuerdo de congelamiento es considerablemente menos ambicioso que uno de recortes, dada la cantidad de crudo que está fluyendo al mercado –con un exceso de oferta de 1,9 millones de barriles (MMBD). Arabia Saudita bombeó un poco más de 10,2 MMBD en enero de 2016, cifra ligeramente inferior a su último récord de 10,6 MMBD en junio de 2015. La producción petrolera de Rusia, por su parte, ha estado golpeando nuevos máximos de la era post-soviética, alcanzando 10,88 MMBD en enero pasado. Esto significa que el acuerdo busca mantener el statu quo; es decir, no mejorará la situación actual, sólo evitará que empeore.

En segundo lugar, de los cuatro firmantes, sólo Arabia Saudita es capaz de aumentar producción más allá de los niveles de enero, lo cual le resta valor al acuerdo provisional –aunque muchos dudan si Riad realmente tiene la capacidad de producción ociosa (spare capacity) de la que presume y que podría permitirle elevar su producción hasta 12,5 MMBD. Ergo, para Rusia, el acuerdo de Doha implica recompensas diplomáticas por algo que tiene que hacer, ya que los pronósticos reflejan que el impacto combinado de la declinación de sus campos maduros y las sanciones debido al conflicto con Ucrania, se traducirá en un retroceso en su producción en al menos 0,1 MMBD en 2016. Ahora puede quitarse de encima las peticiones reiteradas de Venezuela, Argelia y Ecuador para “hacer algo” que equilibre el mercado. Por su parte, la producción de Venezuela se encuentra estancada y la de Qatar ha declinado en 0,2 MMBD desde 2008.

En tercer lugar, la ejecución del acuerdo de Doha está condicionada a que otros productores se sumen al mismo. Esto lleva a considerar a los otros grandes productores OPEP; lo cual explica por qué después de Doha, el Ministro de Petróleo venezolano, Eulogio del Pino, visitó Teherán para discutir con sus homólogos de Irak e Irán los términos del acuerdo. Allí, el Ministro de Petróleo de Irak, Adel Abdul Mahdi, se mostró favorable a sumarse al acuerdo, ya que su producción se encuentra en 4,37 MMBD –nivel récord superior a la Era Hussein-, y el gobierno iraquí encara un fuerte déficit presupuestario debido a la caída de los precios y los costos de la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Levante –por sus siglas en inglés, ISIS. Empero, se encontró con la oposición del Ministro de Petróleo de Irán, Bijan Zanganeh, quien comunicó su determinación de elevar la producción persa hasta los 3,61 MMBD que bombeaba antes de sufrir las sanciones en 2011. En este sentido, tachó de “ridículo” el acuerdo de Doha.

Desde enero, la producción persa ha aumentado en 0,22 MMBD. Los pronósticos de la agencias señalan que aumentará entre 0,3 y 0,5 MMBD este año; mientras sus funcionarios apuntan a 1 MMBD adicionales, y por tanto reclaman toda su cuota de mercado tomada por las petro-monarquías desde 2011. Las elecciones parlamentarias iraníes llevadas a cabo el 29 de febrero, arrojaron un triunfo de la alianza entre conservadores moderados y reformistas, lo cual favorece la aprobación del nuevo contrato petrolero (IPC) impulsado por el Ministro Zanganeh. Esto implicará un nuevo régimen fiscal más favorable para atraer inversiones.

Estos agujeros explican la frialdad del mercado con el acuerdo, que sólo ha logrado darle un piso a los precios en 40 $/Bl. Al considerar las reacciones del resto de productores OPEP, encontramos que todos lo han saludado con matices. Mientras el resto de los No OPEP han dado respuestas dispares; unos han optado por no participar (Brasil, Canadá y EEUU), otros por señalar que su producción declinará (Noruega y Kazajistán), y otros por suscribirlo (Omán y Azerbaiyán). Por ello, pero sobre todo por la oposición persa, no se ha  podido acordar una reunión para discutir un acuerdo final -las fechas propuestas van desde el 20 de marzo hasta el 17 de abril, y los sitios desde Moscú, hasta Viena o Doha. El 9 de marzo se produjo otro traspié, cuando una reunión de productores latinoamericanos –México, Colombia, Ecuador y Venezuela- en Quito fue cancelada.

De manera que todo sigue igual, salvo por una mejora en la posición diplomática saudita. Riad sigue presionando con su estrategia de volúmenes la salida de los productores menos eficientes -la cual ya empieza a mostrarse victoriosa con un descenso esperado de la producción No OPEP entre 0,6 MMBD y 0,75 MMBD en 2016-; al tiempo que el acuerdo de Doha le permite ir fomentando la confianza con Moscú, exhibir voluntad de cooperar con los débiles de la OPEP, así como trasladar la presión para alcanzar nuevos acuerdos hacia Irán -su rival geopolítico.

Mucha de la discusión actual parece estar buscando un punto de referencia inicial para tratar de iniciar un largo camino que eventualmente podría llevar a recortes. En este sentido, el Ministro de Petróleo saudita, Alí Al-Naimi, ha señalado que el acuerdo de Doha es el “comienzo de un proceso”. Recordemos que la negociación de un acuerdo de recortes en 1999 entre la OPEP, México, Rusia, Noruega y Omán tomó casi un año de reuniones secretas en hoteles en todo el Mundo. En todo caso, desde Venezuela esta posibilidad luce como una pálida, fascinante y huidiza luz en medio de una noche agónica: un fuego fatuo. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

Obama derrumba el "Muro del Caribe"


Prof. Carolina Abrusci

Barak Obama viajará a Cuba y es evidente que no podía irse de la Casa Blanca sin hacer esa visita. Era un must. Los hasta ahora contados encuentros con Raúl Castro han acaparado noticias y siempre sido en territorios neutrales. Se vieron en la Cumbre de las Américas en Panamá. También coincidieron en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, en septiembre de 2015. Pero esta reunión es otra cosa. Será el primer viaje en ochenta y ocho años de un Presidente en activo de EEUU a la isla, el primero después de la normalización de relaciones y, a su manera, el viaje representa la culminación de un largo proceso que se dio a conocer al mundo en 2014, pero que en realidad es mucho anterior.

La agenda pareciera dejar al desnudo los tumbos que se están dando en la región. Primero, Cuba para reunirse con Raúl Castro y desde la isla volar hasta Argentina para reunirse con Mauricio Macri. Esta visita a Argentina también es emblemática: sería la primera de un presidente de EEUU a dicho país en casi veinte años.

Obama, los Castro, y la disidencia

En la víspera de la visita a Cuba se han anunciado medidas de impacto comercial. Será más fácil para los estadounidenses visitar Cuba. Los llamados de Obama al Congreso en torno al embargo no han tenido el efecto esperado, pero desde su Poder Ejecutivo ha logrado promover importantes medidas que presionan a los republicanos y a quienes se oponen a la apertura económica.

Aunque quizá lo que acapara la atención de los medios es la esperada reunión bilateral entre los primeros mandatarios, o el hecho de que Obama no se reunirá con Fidel Castro, mientras sí lo hará con disidentes cubanos. A pesar de todas las críticas que han hecho quienes no están de acuerdo con la normalización de relaciones, hay que dejar claro que los derechos humanos sí han sido un tema sobre la mesa.

En este viaje, más allá de lo comercial y lo político, se abordarán temas sensibles que también han sido epicentro de toda esta negociación. Y mientras el ornato, las jornadas de asfaltado, la pintura a las fachadas de edificios y la siembra de plantas embellecen La Habana para recibir a Obama, hay cosas que no se refaccionan con tanta facilidad, pero en las cuales también pareciera haber importantes cambios: un modelo político.

No faltan las críticas

Marco Rubio acaba de despedirse de la carrera interna por la nominación republicana tras una significativa derrota en su tierra natal, Florida. Pero antes de conocer este resultado, Rubio había sentenciado que de ser el presidente, no visitaría la isla hasta que la misma fuera una Cuba realmente libre. Ted Cruz, también hijo de padre cubano, declaró que la visita de Obama es un “verdadero error”, pues “necesitamos un presidente que se pare frente a nuestros enemigos”, haciendo referencia con esta última cita a la dictadura de los Castro.

Valdría la pena hacerse la pregunta, ¿A quienes estará percibiendo el electorado republicano como enemigos? ¿A gobiernos de otros países, o a fantasmas y miedos internos, como los problemas derivados de la inmigración? Esta pregunta es incómoda y hasta políticamente incorrecta, pero hay que hacérsela, sobre todo frente a la sorprendente e inesperada victoria de Donald Trump en Florida, que pudiera ser reveladora en ese sentido.

Salir con la frente en alto

Obama atravesó no pocas tormentas y aguantó los coletazos. En lo doméstico logró imponerse a retos nada sencillos que revisten su posición de absoluta tenacidad: tema salud con el famoso ObamaCare, disminución del desempleo y modificaciones al sistema de seguros, reforma migratoria, anuncio de medidas para el control de armas en EEUU –que por cierto hizo sin poder evitar estallar en lágrimas.

En materia de política exterior se pueden destacar muchos logros, y como en todo, también sus errores. Quizá entre estos últimos hacen ruido episodios y actuaciones en Ucrania, en Libia, en Siria. Pero dos grandes méritos que nadie le quita son “caída de un muro” en El Caribe y la “construcción de un puente” a Teherán. Parecían impensables y hoy son realidad.

El argumento utilizado con Obama fue tan poderoso como el propio acuerdo: “Hemos garantizado que Irán jamás usará una bomba atómica”. Y con el poder de esa frase, todo pareciera justificable, logrando sobreponerse a las criticas que lo señalan de asumir posiciones tan “débiles” y “comprometedoras” para los intereses de EEUU como las de Jimmy Carter durante su mandato. Pero pareciera que equivocados están quienes intentando atribuir “debilidad” no se han dado cuenta de que Obama lo único que ha hecho ha sido jugar fuerte.


Así, el mundo espera la visita de Obama a Cuba y no falta quienes critiquen el hecho al señalarlo como una concesión. Nada más lejos de la realidad. Para que el viaje que está por concretarse se pudiera dar, Obama puso condiciones que por cierto, están enmarcadas dentro de lo que es el impulso de los cambios deseados. Sea como sea y aún con cosas esenciales en manos del Congreso, esta visita consolida el deshielo a menos de un año de su despedida de la Casa Blanca. Un mérito que nadie le podrá quitar.

@caroabru

viernes, 4 de marzo de 2016

El revés de Evo


Dr. Kenneth Ramírez

La derrota de Evo Morales en el referéndum por el que pretendía reformar el artículo 186 de la Constitución para poder optar a un cuarto período presidencial en 2019, ha reivindicado el principio de alternabilidad en Bolivia.

Evo no hizo bien los cálculos. Convocó a un referéndum reeleccionista cuando aún le restan cuatro años para terminar su tercera gestión, y su pretensión continuista aglutinó a todos los factores políticos y sociales en su contra, desde liberales y conservadores, hasta indigenistas, ecologistas e izquierdistas disidentes, que difícilmente se unirían tras una candidatura común. Este gran frente realizó una campaña muy efectiva, apalancada en las redes sociales, y centrada en la defensa de valores republicanos y denuncias de abusos de poder, corrupción –caso Fondo Indígena- y tráfico de influencias –caso Gabriela Zapata- que por primera vez afectaron la imagen del líder aymara. Por su parte, el proyecto oficialista mostró agotamiento tras una década en el poder, y Evo Morales no logró entusiasmar a los bolivianos con un proyecto de futuro –más allá de la conocida “Agenda Patriótica 2025”. En este sentido, la campaña oficialista habló de pasado y continuidad, al enfocarse en los logros alcanzados –nacionalización del gas, mayor inclusión de los pueblos indígenas, cuadruplicación del tamaño de la economía tras un crecimiento promedio de 5% en la última década, y reducción de la pobreza desde 63% a 45%, y la pobreza extrema desde 38% a 17%- y subrayar el “liderazgo excepcional” de Evo como garante de la estabilidad. Este conjunto de errores, favorecieron el despertar del tradicional anti-reeleccionismo boliviano que hasta ahora Evo Morales había adormecido.

Aunque ha sido el primer revés para Evo desde su llegada a Palacio Quemado, la derrota del “Sí” por apenas 2,6% muestra una gran base de apoyo para relanzar su proyecto y tener un rol clave en la elección de su sucesor. Surgen aquí figuras como el Vicepresidente Álvaro García Linera, el Canciller David Choquehuanca, o su exitoso Ministro de Economía, Luis Arce Catacora -quien ha logrado articular socialismo con ortodoxia económica. No obstante, bien le valdría al oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) consultar a las bases y renovarse, tratando de trascender la figura de Evo, ya que resulta muy probable que Bolivia encare una coyuntura económica recesiva en los próximos años. Por otra parte, los votos del “No” responden a distintas corrientes y sensibilidades, y la oposición tiene ahora el enorme desafío de transformarse en un proyecto alternativo unitario e inspirador. Ergo, no puede darse por sentada una victoria de la oposición en 2019.

A nivel regional, el revés de Evo viene a completar un cuadro que muestra el quiebre de la hegemonía del bloque de izquierdas –la chavista y la lulista-agrupadas en el Foro de Sao Paulo que ha marcado la política latinoamericana en los últimos tres lustros. La izquierda foropaulista en el poder ha sufrido el impacto de la caída de los precios de las materias primas y la concomitante ralentización económica (de la “década dorada” 2002-2012 donde la región creció en torno al 4%, hemos pasado a un anémico crecimiento en torno al 1,5% en el período 2013-2016 jalonado por las recesiones de Brasil, Argentina y Venezuela) que le impide seguir financiando su ambiciosa agenda social redistributiva. En este contexto, la economía boliviana aunque ha seguido creciendo –4% en 2015 y 3,5% en 2016- y tiene buenos indicadores macroeconómicos, ya muestra una clara desaceleración debido a la caída de los precios del gas natural –talón de Aquiles de su modelo rentista. Los ingresos por exportaciones de gas se redujeron el año pasado en 2241 millones de dólares (37%), al pasar de 6012,2 millones de dólares en 2014 a 3771,2 millones de dólares en 2015, según datos oficiales.

Además, la izquierda foropaulista encara el debilitamiento de su liderazgo por la ausencia de sus figuras simbólicas más carismáticas –ya no están Chávez, ni Lula, ni Kirchner- y las carencias de sus sucesores; la pérdida de ímpetu de sus proyectos que han dejado de traducir la utopía igualitaria en realidades concretas; y la deslegitimación sufrida debido a los sonados casos de corrupción.

Lo anterior se evidencia concretamente, en la derrota de Alianza País en las principales alcaldías de Ecuador en febrero de 2014 y el anuncio de Rafael Correa de que no optará por la reelección en 2017; la victoria estrecha de Dilma Rousseff en octubre de 2014, su ajuste económico liberal y la amenaza de un juicio político por la trama de corrupción en PETROBRAS; la derrota del kirchnerismo por Mauricio Macri en noviembre de 2015; la victoria de la MUD en las elecciones parlamentarias de Venezuela en diciembre de 2015; el avance de la oposición boliviana en los comicios regionales de marzo de 2015 y el presente revés de Evo. Raúl Castro avizorando el cambio de viento, realizó su acercamiento a EEUU, que tendrá un nuevo momento estelar con la visita de Barack Obama a La Habana este 21 y 22 de marzo –un duro golpe al discurso “anti-imperialista” del bloque.

Empero, el fin del ciclo de la izquierda foropaulista está llevando a América Latina a dar un giro complejo y pragmático hacia el centro, donde ninguna fuerza política aún lidera claramente el cambio. Aunque los latinoamericanos se muestran críticos con la izquierda en el poder, siguen identificándose con pautas progresistas. Buscan nuevos líderes que rescaten los principios republicanos para corregir la deriva autoritaria, luchen contra la corrupción, recuperen el dinamismo económico con ajustes en el modelo de crecimiento -demasiado centrado en la exportación de materias primas- y el relanzamiento de la integración comercial; al tiempo que exigen conservar los avances sociales de la última década, mejorar los servicios públicos, atender nuevos temas de agenda como el cambio climático y la igualdad de género, y mantener la autonomía política de la región. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

viernes, 26 de febrero de 2016

Venezuela y Brasil: Una relación estratégica


Embajador (r) Milos Alcalay

El Diputado Luis Florido, Presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional inició su gestión internacional de manera acertada al visitar al Brasil y demostrar en sus múltiples contactos que los dos países vecinos tienen un compromiso permanente basado en la geografía, la historia, la economía y la búsqueda de un modelo democrático común. Estuvo acompañado en su periplo por el Diputado Williams Dávila, quien en el periodo anterior desplegó intensos contactos interparlamentarios y por Carlos Vecchio quien forma parte de la diáspora de cientos de miles de venezolanos que se encuentran obligados a estar fuera del país.

Con Paulo Skaf, Presidente de la Federación Industrial Paulista (FIESP) al tratar la importancia de la “parceria” económica, comercial y de inversiones, no dejó de lado la imperiosa necesidad de que el Gobierno cumpla los acuerdos  con transparencia, lo que significa cumplir con las obligaciones contraídas, enfrentar el flagelo de la corrupción y procurar el respaldo de empresas para solucionar los graves problemas de la crisis humanitaria, entre otros, el problema de falta de medicamentos.  El Gobernador Paulista Geraldo Alckmin, fue enfático no sólo en reiterar su fe en la democracia y en los derechos humanos, sino en apoyar las relaciones con los Gobiernos Locales y Regionales marcando de esa manera el peso actual de la diplomacia descentralizada.

En Brasilia los más destacados protagonistas del Senado como los ex candidatos Presidenciales  Aecio Neves y José Serra, y la Comisión de Política Exterior reiteraron su respaldo a la solución democrática apoyando con fuerza soluciones como la Ley de Amnistía y la denuncia en contra de la existencia de presos políticos y de exilados en el país e instaron a la Presidenta Dilma Rousseff a que se exija el cumplimiento de la Carta Democrática Interamericana. A su vez, el Presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha recibió en la plenaria la delegación venezolana y confirmó que una delegación de diputados, Presidida por el parlamentario Raul Jungmann aceptaba la invitación del Presidente de la Comisión de Política Exterior Venezolana para demostrar su solidaridad con el vecino país. Esperemos que esta vez no se repita el bochorno del año pasado, cuando las autoridades “bolivarianas” impidieron que los Senadores salieran del perímetro del Aeropuerto de Maiquetía.  El Tribunal Supremo de Justicia estuvo en la agenda de encuentros, dispuestos de dar su contribución para garantizar la transparencia de las próximas elecciones, sin dejar de recordar el inaceptable veto gubernamental venezolano que impidió la presencia del  reconocido Magistrado Nelson Jobim para presidir la delegación de UNASUR.

De manera especial, el hecho de que el Canciller Mauro Viera recibiera a los parlamentarios venezolanos, muestra el cambio de la política del Itamaraty que en el pasado era cauteloso al no recibir a opositores. Este giro en la diplomacia verde-amarilla, refuerza el papel constructivo que puede cumplir nuestro vecino. Para culminar, la gran prensa Brasileña reseñó con detalles los alcances de la visita, con lo que se demuestra que los más variados sectores de nuestro vecino del Sur,  subrayan la importancia de los vínculos de una relación estratégica apoyando una salida democrática y pacífica que solucione el drama que enfrentamos en la actualidad.

@milosalcalay

viernes, 19 de febrero de 2016

Quincuagésimo Aniversario del Acuerdo de Ginebra


Dr. Kenneth Ramírez

El pasado miércoles 17 de febrero, se cumplieron 50 años de la firma del histórico Acuerdo de Ginebra. Luego de largas negociaciones y en el umbral de la independencia de la actual República Cooperativa de Guyana, el Imperio Británico accedió a concluir este tratado, reconociendo la reclamación venezolana sobre el Esequibo, el cual fue arrebatado mediante el nulo e írrito Laudo Arbitral de Paris de 1899. Así fue cerrado el largo capítulo de expansionismo y despojo que sufrió Venezuela desde que el Imperio Británico se instaló en nuestra frontera oriental mediante el Tratado de Londres de 1814, y se abrió el promisorio -aunque inconcluso y ya prolongando- capítulo de negociación diplomática de las últimas cinco décadas.

En el artículo I del Acuerdo de Ginebra se estableció la creación de una Comisión Mixta para llegar a “soluciones satisfactorias para el arreglo práctico” de la controversia de común acuerdo. La Comisión paritaria -dos venezolanos y dos guyaneses- funcionaría por un plazo de 4 años. De no llegarse a un arreglo, se estableció en el artículo IV que la Comisión Mixta referiría el asunto a sus respectivos gobiernos; los cuales estaban obligados a escoger uno de los medios de resolución pacífica de controversias previstos en el artículo 33 de la Carta de la ONU. Si dentro de tres meses no se hubiere llegado a un acuerdo sobre este punto, ambos gobiernos podían remitir el asunto al Secretario General de la ONU.

La Comisión Mixta trabajó desde 1966 hasta 1970, pero no se lograron resultados. Guyana sostuvo de manera inflexible que el objetivo del Acuerdo no era otro que establecer la validez de la contención venezolana al Laudo de 1899, negándose a entrar a discutir seriamente la cuestión territorial. Guyana incumplió así la obligación a negociar que imponía el Acuerdo y neutralizó sus efectos, ya que percibió la situación en términos conflictivos o suma cero: Estando en posesión de la totalidad del Esequibo que considera de su soberanía, cualquier negociación implica una pérdida. En cambio, Venezuela insistió en que el objetivo del Acuerdo era llegar mediante la negociación a un “arreglo práctico y satisfactorio”, y por tanto no se trata de un asunto estrictamente jurídico, sino de un asunto político-diplomático, y por tanto se había creado una Comisión Mixta negociadora.

La reclamación se congeló por doce años con el Protocolo de Puerto España de 1970, y posteriormente se optó por el método de los buenos oficios por 25 años (1989-2014); pero nuevamente la intransigencia guyanesa hizo imposible alcanzar un arreglo y tras la muerte de Norman Girvan -último buen oficiante- se ha negado a retomar este método, por lo cual Venezuela tuvo que acudir al Secretario General de la ONU en 2015. Cabe destacar, que en plenas negociaciones para reactivar la reclamación, la Cancillería venezolana emitió un Comunicado el 11 de diciembre de 1981, donde señaló que el artículo IV del Acuerdo asignó al Secretario General la función de “colaborar con las partes en la elección de un medio de solución”; es decir, no se nos puede imponer un método.

Guyana ha intentado dejar de lado el Acuerdo de Ginebra, y ahora busca zanjar unilateralmente la cuestión mediante su eventual remisión a la Corte Internacional de Justicia, debido a una serie de nuevos elementos. La política de cooperación más allá de la controversia seguida por Hugo Chávez, así como la narrativa ideológica utilizada para interpretarla, fueron entendidas por Guyana como abandono de nuestra reclamación. Además, Georgetown ha estimado que la severa crisis que atraviesa Venezuela supone un momento propicio para pasar a la ofensiva. A todo esto, se sumó el “significativo descubrimiento de petróleo” en el pozo Liza del bloque Stabroek realizado en 2015 –una de las concesiones que han sido entregadas por Guyana de forma inamistosa tanto en aguas del Esequibo, como de nuestra Fachada Atlántica que no está en discusión.

El Servicio Geológico de EEUU señala que en toda la zona marítima por delimitar entre Venezuela y Guyana pueden existir recursos entre 13,6 y 15,2 millardos de barriles de crudo liviano, y entre 32 y 42 billones de pies cúbicos de gas natural. Si se transforman en reservas explotables, Guyana podría producir 1 millón de barriles diarios en una década, pasando a ser un exportador petrolero neto, y multiplicando más de 100 veces su actual PIB. Recientemente, Guyana ha otorgado en concesión el bloque Orinduik; ha anunciado el inicio de una campaña exploratoria en el bloque Stabroek; y ha estado buscado apoyos para avalar su posición denunciando “agresiones” de Venezuela: El Mundo al revés.

En consecuencia, debemos celebrar el 50° Aniversario del Acuerdo de Ginebra exigiendo ahora más que nunca su cumplimiento, y desplegando una estrategia coordinada de defensa de nuestros derechos entre el Poder Ejecutivo y la nueva Asamblea Nacional contra las pretensiones guyanesas. En este sentido, debe consensuarse una ley que fije claramente la Fachada Atlántica del  Delta del Orinoco y salvaguarde nuestros derechos en la del Esequibo; debe estudiarse la conveniencia de una ley que transforme en un estado venezolano al Esequibo –siguiendo el ejemplo de Argentina con Malvinas, ya que la soberanía no sólo se reclama, se ejerce-; continuar las labores de patrullaje de la Armada en nuestra Fachada Atlántica; y denunciar en todos los foros multilaterales la negativa de Guyana a retomar los buenos oficios. Asimismo, se debe obstaculizar por todos los medios las concesiones petroleras entregadas por Guyana –ya con una rentabilidad comprometida tras la caída de los precios del petróleo-, volviendo a esgrimir el artículo V del Acuerdo de Ginebra. Por primera vez en cinco décadas, a Guyana no le conviene el statu quo, y esto debemos aprovecharlo generando estímulos apropiados que le obliguen a negociar un arreglo práctico que repare al pueblo venezolano del histórico despojo del cual fue víctima. ¿Y usted qué opina?

@kenopina

viernes, 18 de diciembre de 2015

El Acuerdo de París


Dr. Kenneth Ramírez

La opinión pública mundial ha recibido con beneplácito el Acuerdo de París, alcanzado al cierre de la XXI Conferencia de las Partes del Cambio Climático (COP-21) tras dos semanas de intensas negociaciones. Los 195 países participantes acordaron mantener la temperatura media mundial “muy por debajo” de 2 °C a finales de siglo respecto a los niveles pre-industriales, aunque también se comprometieron a llevar a cabo “todos los esfuerzos necesarios” para que no rebase los 1,5 °C y evitar así “los impactos más catastróficos del cambio climático”. Jurídicamente vinculante y con un enfoque gradual, flexible y solidario; el acuerdo no fijó límite a las emisiones de gases de efecto invernadero como lo hizo el Protocolo de Kioto –prorrogado hasta 2020 mediante la Enmienda Doha aprobada en 2012-, sino que descansa en un conjunto de contribuciones nacionales presentadas voluntariamente.

Asimismo, busca que las emisiones toquen techo “tan pronto como sea posible”, reconociendo que esta tarea llevará más tiempo para los países en desarrollo –principio de responsabilidad común pero diferenciada-, y que se efectúen reducciones rápidas para encontrar “un equilibrio entre las emisiones provocadas por la acción del hombre y lo que puede absorber la atmósfera” en la segunda mitad de siglo. El texto además recoge las necesidades de financiación para la mitigación y la adaptación de los países en desarrollo –los países desarrollados deben movilizar un mínimo de 100 millardos de dólares anuales a partir de 2020-, e introduce un mecanismo de pérdidas y daños por el cambio climático –sin apoyos financieros concretos-, con arreglo al principio de justicia climática.

No obstante, el acuerdo señala explícitamente que los esfuerzos de mitigación que los países han puesto sobre la mesa no son suficientes, para cumplir el objetivo general. En 2030, la ONU estima que las emisiones de gases de efecto invernadero tendrían que estar rondando las 40 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente al año, pero los compromisos nacionales presentados para recortar emisiones suponen un aumento de las emisiones brutas hasta alcanzar las 55 gigatoneladas –si bien reducen en 9% las emisiones per cápita. Por ello, el Acuerdo de París establece un mecanismo de revisión cada cinco años, que implica que los programas de reducción de cada país aumenten gradualmente para corregir esa brecha. La primera revisión al alza de los planes nacionales sería en 2020, año en que debe entrar en vigor el acuerdo tras la ratificación de 55 países que representen al menos 55% de las emisiones.

Según estudios de la ONU y la Agencia Internacional de Energía, la producción y uso de energía generan dos tercios de las emisiones. En consecuencia, este acuerdo presenta retos para los países OPEP y la industria petrolera. Aunque los países OPEP sólo representan 10% de las emisiones mundiales –Venezuela el 0,48%-, producen el 33% del petróleo y el 20% del gas natural a nivel mundial, y poseen 80% de las reservas. Esto explica por qué los países OPEP han sido muy activos en las negociaciones, para salvaguardar sus intereses estratégicos. La limitación que sufrirá la demanda de los combustibles fósiles a largo plazo debido a las regulaciones climáticas, que según cálculos de la Agencia Internacional de Energía puede ubicarse en torno a 16% en los próximos 20 años, se traducirá en una pérdida de ingresos de 4 billones de dólares para la OPEP. Barclays estima que la industria petrolera perderá ingresos por el orden de 22 billones de dólares.

Venezuela mostró una posición mucho más pragmática y menos ideológica en esta Conferencia respecto a Copenhague hace 6 años, impulsando un acuerdo flexible junto al grupo de Países en Desarrollo de Pensamiento Afín (Link-Minded Group), donde hay países OPEP -como Arabia Saudita e Irán-, y economías emergentes –como China e India- que representan 50% de la población mundial.

Toca ahora al gobierno desarrollar nuestra contribución nacional –sólo se presentó el objetivo general de reducir 20% de las emisiones para 2030, esto es, 0,18 gigatoneladas/año. Aquí se abren grandes oportunidades en la limitación de las emisiones de metano en la producción de petróleo y gas, el relanzamiento de los proyectos gasíferos, así como el desarrollo de un plan de eficiencia energética y energías renovables –donde destaca el proyecto eólico de La Guajira con una capacidad de 10 mil megavatios, el equivalente a una hidroeléctrica del Guri.

Finalmente, PDVSA debe estudiar unirse a la Iniciativa Climática del Sector Petróleo y Gas (por sus siglas en inglés, OGCI), presentada por 10 empresas petroleras que producen 20% del petróleo y gas a nivel global; 7 de ellas europeas –Shell, Total, BP, BG, Repsol, Statoil y ENI- que ya se encuentran dispuestas a aceptar un sistema de techo nacional y comercio de emisiones, a las cuales se sumaron PEMEX, Reliance y Saudi ARAMCO. Todas estas empresas se han comprometido a trabajar conjuntamente para optimizar sus operaciones, invertir en investigación y desarrollo de tecnologías eficientes y limpias como el secuestro y captura de carbono, e impulsar proyectos de gas natural y energías renovables.

Total es el segundo gran inversionista en energía fotovoltaica a través de su filial, SunPower. Shell es uno de los grandes inversionistas en biocombustibles avanzados. BP, Repsol y Statoil son grandes inversionistas en proyectos eólicos costa afuera en Europa y EEUU. Shell está trabajando con GlassPoint para desarrollar generadores solares de vapor a gran escala para la recuperación petrolera mejorada en Medio Oriente –disminuyendo en 80% el uso de gas natural para tales fines. PDVSA puede aprovechar todas estas experiencias y conseguir socios valiosos para encarar el reto climático. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

La diplomacia y el conocimiento


Prof. Eloy Torres

Con la presencia de los Ex-Presidentes y demás invitados extranjeros en las recientes elecciones del 6 de diciembre, se pudo comprobar algo que se sabía con antelación. No obstante, esos delegados pudieron comprobar lo que reiteradamente hemos argumentado acerca de la lamentable situación de orfandad que vive Venezuela. Ahora bien, uno de los espacios que acusa mayor deterioro en el país lo constituye la diplomacia.

Ella, es una realidad difícil que combina arte y ciencia y, fundamentalmente basa su ejercicio con el conocimiento y prudencia. El profesional de este oficio sabe que su complejidad es grande, pues lo determinan sus escenarios principales: la paz, el comercio, la política, la guerra, la cultura y los tratados, entre otros. Todos, factores que implican una elevada dosis de discernimiento, prudencia, ponderación y experiencia. Sus resultados se observan en los cahiers de la Historia de las Relaciones Internacionales.

La diplomacia, a veces, es mal interpretada. Unos, la definen como el instrumento de la política exterior de un Estado, para alcanzar sus objetivos. Otros como el arte de dirigir las relaciones para ganar sin participar en un conflicto. Vistas ambas, la diplomacia sería uno de los instrumentos para alcanzar los objetivos en materia de política exterior de un Estado. No obstante, la evolución de las circunstancias, el abusivo protagonismo de los Jefes de los mismos Estados, (conocida como diplomacia presidencial) aunado al creciente desarrollo del conocimiento humano por la explosión informacional y comunicacional (caso WikiLeaks) hace que, aparentemente, la diplomacia se perciba como decadente. Sin embargo, mientras existan unidades actuantes internacionalmente, el diplomático será necesario, pues, siempre estará obligado a satisfacer el interés nacional de su país mediante la obtención de resultados positivos, más allá del circunstancial factor político- ideológico. 

El verdadero diplomático sabe que en esta disciplina no se producen cambios substanciales, no hay “revoluciones” de ningún tipo en ella, pues, las modificaciones que se llevan a cabo en su interior están determinadas por lo que se produzca en las Relaciones Internacionales; sin embargo, el conocimiento es importante en el dominio de las herramientas para satisfacer el interés nacional. Conocimientos de derecho, economía, política, de historia y de derecho de los tratados; vistos éstos en su evolución y perspectiva, son necesarios. El diplomático debe experimentar un permanente proceso de aggiornamiento en el conocimiento.

Lamentablemente eso no ha ocurrido con la diplomacia bolivariana. El resumen de su actividad la encontramos en una práctica: exportar propagandistas. Éstos, no son acordes con el oficio, pues por lo general son individuos alejados del dominio de materias que nutren la función que promueve la búsqueda de situaciones y creación de puentes que el Mundo necesita para su existencia en paz. Una verdadera política exterior desideologizada y no una mesiánica acción exterior, debe tener y tomar en cuentas estas y otras consideraciones. En otro orden de ideas, hay que destacar que este oficio, la diplomacia y el espionaje son oficios similares. No es fácil el tema, es verdad. Muchos colegas de oficio, se podrán sorprender. Sin embargo, hoy, a la vista de algunos acontecimientos hay que destacar los intríngulis presentes en ambas actividades. Ellas, siempre han ido de la mano. La diplomacia, la verdadera, siempre se ha caracterizado por disponer de individuos honorables, competentes, de prestigio, además, plurilingües y dueños de una vasta cultura. Por  lo que, a veces, resulta difícil asociar su actividad al espionaje. Pero, también hay que decirlo: El espía, el preparado, no el amateur, quien obtiene, ilegalmente, ciertas y determinadas informaciones, generalmente para su país, empresas o bien para alcanzar réditos directos, vendiéndolas al mejor postor. En tanto que el diplomático, es un individuo que también obtiene esas informaciones legalmente; luego, las procesa mediante un análisis y las remite a su país para ser tomadas en consideración. La diplomacia, así como el espionaje, deben estar asociados a la información, pero aún más al conocimiento.

El diplomático, desde los siglos XVI-XVII, por practicar la diplomacia secreta era considerado un espía honorable. Casanova sentenció: “Los únicos espías confesos son los Embajadores”. Ello es normal, pues un hombre culto, preparado, capaz, letrado que analiza  el destino donde ejerce sus funciones, evidentemente “juega el papel del espía”, pues procesa la información del día a día y la remite al Despacho Central de su Ministerio.    .

El paradigma del diplomático espía fue el francés Talleyrand, bautizado como el príncipe de los diplomáticos. El espiaba a sus jefes, entre ellos a Napoleón, quien fue su víctima, pues ejercía el doble papel de servirle y lucrarse con los rusos y austriacos. Hay muchos ejemplos de cómo la diplomacia y el espionaje han marchado de la mano. El siglo XX, el corto, según Eric Hobsbawm, es un gran reservorio de ellos. La ideologización extrema de las Relaciones Internacionales con el esquema “amigo-enemigo” lo permitió. La diplomacia era asociada al espionaje. Sin embargo, los funcionarios actuantes, diplomáticos o espías, poseían una extraordinaria preparación que los hacía ver como seres impecables. Había, incluso, entre ellos códigos éticos de comportamiento.

Nada que ver con los diplomáticos bolivarianos (para nada profesionales) y/o espías, prototipos del “agente Salazar” que muestran, desde el inicio de su gestión como “diplomáticos”, las intenciones de “espiar al Imperio”. Ellos han hecho el ridículo ante el Mundo, pues se han mostrado las costuras de su bola antes de lanzar la primera. Su misión de combatir al “Imperio”, siempre encontró dificultades que emanaban de su propia actuación por no comprender la complejidad de construir un “Mundo multipolar”, que no verbal, propagandístico y “molar”.

Vale la pena destacar que el Dr. Simón Alberto Consalvi en su libro La Paz Nuclear; Ensayos de historia contemporánea, refiere  “En la política internacional de esta era bipolar de la segunda mitad del siglo XX, hay una interrogante que es preciso analizar: ¿En qué grado se modificado la estructura de las relaciones entre los EEUU y la Unión Soviética, o hasta qué punto se han alterado sus intereses comunes?

Traemos a colación esta interesantísima cita, extrapolándola, pues mutatis mutandis, encierra, en sí misma, un cuestionamiento similar: ¿En qué grado se han alterado los intereses de Venezuela en este Mundo? Desde 1999 nuestro país se ha ido transformando en una especie de satélite de diversos intereses extraños a nosotros. Nuestra política exterior se resume a una zigzagueante acción personal y la misma responde a las variaciones temperamentales de los individuos que la dirigen o, a los “consejos” que reiteradamente recibe desde el exterior. Se ha ideologizado nuestra  conducta exterior, en favor de otros.

Ahora bien el ejercicio instrumental de la política exterior venezolana también ha sido degradado. La diplomacia, hoy se observa como un oficio ultrajado y no hay atisbo alguno por rectificar. El proceso de putrefacción en que se encuentra este oficio se resume a la presencia de individuos groseros, vulgares, ignorantes y por demás escatológicos y quienes, en nombre del “proceso revolucionario”, han invadido el Ministerio de Relaciones Exteriores. Exhiben una visión alejada del respeto por las formas. Es un desorden y una anarquía para la cual aparentemente no hay solución, por lo menos bajo las actuales circunstancias políticas. El oficio del diplomático debe ser reconstruido. He aquí el papel a jugar por la nueva Asamblea Nacional en manos de la oposición y su mayoría calificada. Hay que reinstitucionalizar este oficio con elementos formados en las universidades, alimentados con una visión académica, pero también política y con un alto grado de interés por una moderna profesionalización.

El siglo XXI ofrece la oportunidad de reencontrar las valencias en nosotros mismos y restaurar una política exterior que responda al interés nacional; la que hoy exhibe el Estado venezolano no responde a ese interés. Ahora bien, los encargados de instrumentar la diplomacia, no pueden ser unos ignaros e improvisados individuos, como tampoco unos groseros cuyo comportamiento muestre orfandad de una  buena educación. No cualquiera reúne los requisitos para el oficio de diplomático. Se requiere: inteligencia, conocimiento, habilidades y sobre todo comportarse acorde con el país. No importa si son afectas a una determinada visión política; ese no es el caso; lo que se requiere es representar al país  con decoro, dignidad y apego al interés nacional.

La diplomacia es una práctica, técnica y arte, para lo cual no hace falta, la guapería de barrio ni el resentimiento. Esa conducta, administrativamente hablando, debe emanar desde la más alta dirección del Ministerio hasta sus niveles inferiores. Esas prácticas “guapetonas” no expresan al siglo XXI; por el contrario, la “diplomacia bolivariana”, si es que se puede llamar de esta manera, es el epítome, de la  incultura, como de los decimonónicos tiempos de las montoneras. Ojalá la nueva Asamblea Nacional encuentre tiempo para impulsar la reconstrucción y reinstitucionalización de la política exterior y su principal instrumento: la diplomacia, ésta, por supuesto, sin adjetivos.

@eloicito

Nueva Asamblea y política exterior


Embajador (r) J. Gerson Revanales

El pasado 6 de diciembre se produjo la muerte anunciada del proyecto chavista en manos de Nicolás Maduro. La unión del pueblo y las Fuerzas Armadas con la bendición de la Comunidad Internacional, pudo abortar algunas intenciones de desconocer la decisión del poder originario.
Sin ser invocada ni aplicada, la Carta Democrática se hizo presente al amparo del poder moral de las Ex-Presidentes Chinchilla y Moscoso y los Ex-Presidentes Pastrana, Quiroga y La Calle, quienes valientemente enfrentaron los embates del oficialismo y activaron un frente con el resultado que todos conocemos.
Lamentablemente el gobierno -y en particular Nicolás Maduro-, no ha entendido el mensaje que el pueblo le dio, al insistir en un leguaje y unos argumentos que el país no compró como la guerra económica, el imperialismo o la oligarquía; sin ver que el voto castigo fue por su desinterés por el alto costo de la vida; la inflación, el desempleo, la inseguridad y la agresividad hacia quienes piensan distinto, como han sido las vejaciones a que fueron sometidos recientemente los Ex-Ministros Giordani y Navarro por pronosticar esta muerte anunciada.
El pasado 9 de diciembre, se hizo una Mesa Redonda en el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) para evaluar la dimensión internacional de las elecciones; entre las conclusiones destacaron además del excelente trabajo realizado por la Unidad Internacional de la Mesa de la Unidad bajo la coordinación del Diputado por el Zulia Timoteo Zambrano; el cambio cuantitativo en la composición de la Asamblea y cualitativo en el ejercicio de sus funciones, cómo será el control legislativo en la política exterior, contenidos en los artículos 187 y 222 de la Constitución. Sólo le recordamos a los “alzaditos” que la Constitución en su artículo 223 obliga a los funcionarios a comparecer ante ella, y a los jueces la obligatoriedad de evacuar la pruebas que le transmita la Asamblea.
El ejercicio de estos controles podrá fin a la regaladera de petróleo; a la firma de acuerdos y tratados no compatibles con el interés nacional; la “viajadera” sin razón; la designación de embajadores sin experiencia ni credenciales, así como un “paraíto” a la carrera armamentista con la compra de chatarra a Rusia. Es así porque el control legislativo en la política exterior es una cuestión de soberanía.
@grevanales