sábado, 5 de diciembre de 2015

¿Para qué diplomáticos?


Prof. Eloy Torres

En reiteradas ocasiones hemos destacado la importancia de la diplomacia como instrumento de la política exterior; ésta, en tanto que conducta del Estado frente al mundo exterior. Los encargados de llevarla al ejercicio práctico son, evidentemente, los diplomáticos quienes deben actuar de conformidad con lo establecido por la dirección de sus Ministerios.

Son pocos los cambios que ha experimentado el oficio del diplomático y los que han ocurrido han sido determinados por la dinámica de los tiempos; éstos incluyen fundamentalmente el conocimiento. Este oficio se alimenta de los adelantos del conocimiento, y el diplomático debe  consustanciarse con ellos. Máxime que el siglo XXI traduce angustia por conocer y brindar complejidad a las cosas. Hasta no hace mucho el diplomático era visto como un ser distinto, y el  Embajador una especie de individuo nimbado de una aureola del poder. Es la visión decimonónica la que ha dominado los últimos años de ese oficio. Hoy eso no es así, aunque todavía se observa, incluso en individuos, ya retirados, “casados” con esa visión y postura. La gran mayoría de ellos son individuos que responden a estilos, propios de burócratas ensoberbecidos por el rango y cargos ocupados. Al parecer, poseen una especie de patente de corso para ignorar a quienes emergen con el conocimiento fresco en sus cabezas.

Son los Embajadores versallescos, “dueños de la verdad”,  que pretenden arrinconar a los más jóvenes y no por jóvenes, sino por ser “los poseedores del saber  técnico”, como los llamase John K. Galbraith en El Nuevo Estado Industrial. Esto último no significa que por “saber”, estos últimos, sean los dueños de la verdad, como también pasa con los políticos, quienes por estar cerca del poder real, posean las armas perfectas para dictar cátedra. Con los diplomáticos versallescos es peor, pues se han acostumbrado a “flotar” cerca del poder gracias a  su capacidad, pero no menos cierto, por su extraordinaria habilidad para alabar, con suavidad, a sus superiores e impedir que sus inferiores surjan. Es la naturaleza humana.

Hay que dibujar un mapa que contemple, epistemológicamente hablando, la conjunción entre el burócrata (diplomático de oficio), el académico (estudioso del tema) y el político (preocupado por los intríngulis de las Relaciones Internacionales) Una diplomacia para el siglo XXI pasa por comprender esa realidad. El 6-D, fecha electoral que cambiará el panorama político del país, debe apuntar a resolverla. Viene un proceso de cambios significativos; ojalá estos cambios se observen en el oficio diplomático. No basta con haber cabalgado un buen tiempo cerca del poder. Hoy hay que ponderar a aquellos que “poseen el saber técnico” para desarrollar una diplomacia -como uno de los instrumentos de la política exterior, repito, en tanto que conducta exterior del Estado- distinta, novedosa, práctica, inteligente y enmarcada en el interés nacional, interés que debe resultar de los valores de todos los venezolanos y nunca de una secta enceguecida por las luces que ofrecen los escenarios internacionales. Hay que ser inclusivo en este oficio y superar esa excluyente manía de muchos de estos versallescos personajes quienes, con su conducta “refinada”, a veces,  hacen más daño que los enemigos de la modernidad.

@eloicito

Los ojos del Mundo sobre Venezuela


Freddy Lepage

El próximo domingo los venezolanos elegiremos 167 diputados a la Asamblea Nacional, de los cuales 113 son escogidos de manera nominal en 87 circunscripciones, el resto (54 diputados) serán elegidos en la lista de cada uno de los estados de la República. La mayoría parlamentaria absoluta o simple, según la Constitución Nacional, requiere la mitad más uno de los diputados electos, es decir, 84. Ahora bien, también existen la mayoría calificada de la 3 quintas partes (3/5), representada por 100 diputados y la mayoría absoluta de la 2 terceras partes (2/3), integrada por 111 diputados de los 167 electos.
Según el tipo de mayoría que obtenga la fracción ganadora podrá realizar diferentes tipos acciones apegadas al texto constitucional, que van desde elegir la directiva y las presidencias de las distintas comisiones que conforman el parlamento, hasta remover a los rectores del CNE y a los magistrados del TSJ. De allí, la importancia de estos comicios que, en la práctica, definirán el rumbo que tomará Venezuela en los próximos años. En dos palabras, aún cuando sabemos y hemos reiterado que la historia no es lineal, ni determinista, su resultado, tal como pasó en Argentina, tiene una significativa influencia en el resto del continente.
Sabedores del clima de violencia verbal y física que se ha agravado durante estos últimos días de campaña electoral es que se torna de vital importancia la presencia de invitados especiales internacionales que, aun cuando no tengan la calificación de una observación internacional técnica, de acuerdo con los estándares de organismos con amplísima experiencia en la materia como la OEA, la Unión Europea y otros, sí tienen una peso político específico por su condición de diputados y ex presidentes en sus respectivos países. Es por eso que la Unidad Internacional de la MUD, coordinada por el diputado Timoteo Zambrano (con un amplísimo y dilatado conocimiento de la materia y de cómo se bate el cobre en esas misiones), haya concretado la presencia de un número importante de representantes, principalmente de países latinoamericanos como Uruguay, Paraguay, Argentina, Brasil, Chile, Perú, México, Colombia, República Dominica y otros tantos, incluidos algunos países europeos, que servirán de testigos presenciales sobre lo que ocurrirá en nuestra tierra e informarán de manera directa y expedita a sus respectivas naciones.

Hay una programación muy concreta y detallada de las actividades a desempeñar (desde antes del 6 de diciembre, hasta después de este) por estos demócratas latinoamericanos que se dispersarán por los distintos estados y circuitos de mayor incidencia electoral. Por ello, no dudamos en señalarlos como embajadores de buena voluntad del continente americano y del europeo, convertidos en experimentados ojos de la democracia, en voces de la libertad. El resto del trabajo nos corresponde a nosotros como demócratas convencidos de que la historia está por parir una Venezuela mejor, de prosperidad, de paz y de unión. Dios quiera que todo el proceso se desarrolle con la normalidad y respeto que reclama y merece la voluntad popular.
@Freddy_Lepage

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Por una coalición de los decentes


Embajador Arturo Sarukhan

Martin Niemöller, un pastor alemán encarcelado por la Alemania fascista, escribió al reflexionar sobre el legado represor y genocida del nazismo que “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí, pero para entonces ya no quedaba nadie para decir algo”. Hoy, la mayoría de los gobiernos, partidos políticos y voces de la sociedad civil en Latinoamérica deberían sopesar con cuidado esa admonición.

En Venezuela se ha venido gestando uno de los mayores retos a la democracia en el continente sin que —con contadas y loables excepciones— se esté alzando la voz de alarma sobre lo que ocurre en materia de derechos fundamentales y vitalidad democrática en esa nación. En meses recientes, esta crisis se profundizó como resultado de la sentencia dictada al líder opositor Leopoldo López. La condena fue emitida después de un proceso judicial de 19 meses, a puerta cerrada y marcado por graves irregularidades en el que no se respetaron el debido proceso ni las garantías judiciales. No se publicaron los fundamentos de las imputaciones; no se permitió al acusado ejercer su derecho a una defensa adecuada ni se admitieron las pruebas de descargo que éste ofreció. Más allá de si coincidimos o no con sus posiciones ideológicas, hay que decirlo sin ambages: López es un preso político venezolano, sometido a un juicio amañado. Su crimen fue tratar de ejercer su derecho a manifestarse en las calles. No sorprende que el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas instara al gobierno venezolano a liberar “de inmediato” a López y otorgarle una reparación integral, incluida la compensación de carácter indemnizatorio y moral. Ello se suma a las denuncias hechas por Human Rights Watch y Amnistía Internacional de que el veredicto representa un “deterioro en extremo del sistema de justicia”, “una travestía de la justicia” y una “total falta de independencia del Poder Judicial”.

Lo que ocurre en Venezuela, en particular ante las elecciones parlamentarias de este domingo, no es como sugieren algunos una batalla ideológica entre izquierdas y derechas; tampoco lo es entre pasado y futuro. Es, al final del día, un reto seminal a los principios democráticos en la región, consagrados en la carta de la ONU, por la OEA y otros foros regionales y subregionales a los que pertenece Venezuela. Lo que hoy está en juego son principios que tanto ha costado cimentar en nuestra región, así como las libertades civiles y los sistemas de peso y contrapeso al poder y a quienes lo detentan, ya sea a través de una división efectiva de poderes o la capacidad de la prensa y la sociedad civil de garantizar la rendición de cuentas. Venezuela encarna, como pocas naciones en América, las premisas de una democracia no liberal. Dado el amaño creciente en sus procesos electorales, va encaminada a convertirse en todo menos una democracia.

¿Por qué se da, entonces, el silencio atronador en la región con respecto a la intimidación, violencia política y atropello de derechos políticos y humanos en Venezuela? En parte, porque muchos gobiernos —y sus foros subregionales— no están dispuestos a abrir flancos ante algunas izquierdas en sus respectivas naciones. Pero la razón de peso es la socorrida, sacrosanta y trasnochada postura de no pronunciarse sobre los asuntos internos de otros Estados —un fardo ideológico a lo largo y ancho del continente americano— a contracorriente de quienes postulamos que en la construcción de un sistema internacional de reglas de siglo XXI, los llamados a la No Intervención y respeto de la soberanía nacional no deberían erigirse como parapetos ante casos flagrantes de violaciones a Derechos Humanos fundamentales. ¿Qué habría pasado a los actuales líderes políticos de la región si desde algunas naciones latinoamericanas no se hubiese levantado en su momento la voz ante las dictaduras militares que asolaron al continente en los años setenta y ochenta? La erosión democrática venezolana pone a prueba el papel global y regional que pretenden jugar algunos países latinoamericanos en el concierto internacional e interamericano. Este siglo exige nuevos paradigmas, entre ellos que los Estados con intereses comunes estén dispuestos voluntariamente a ceder o compartir espacios de soberanía en favor del bien común o de los bienes comunes globales y de sociedades abiertas, plurales y tolerantes. ¿De qué lado de la historia y a favor de qué principios se decantarán América Latina y el Caribe en el siglo XXI?

Publicado originalmente en El Universal de México

martes, 1 de diciembre de 2015

OPEP, UNASUR y Venezuela


Dr. Kenneth Ramírez

El próximo viernes se celebrará la 168° Reunión Ministerial de la OPEP en Viena, la cual ha estado precedida de declaraciones y especulaciones sobre un improbable cambio en la estrategia impuesta al grupo por Arabia Saudita. Los bandos dentro de la organización, los defensores de la estrategia de volúmenes actual y sus detractores, volverán a jugar sus cartas con resultado similar.

Arabia Saudita ha vuelto a señalar que se mantiene dispuesta a trabajar junto al resto de países OPEP y No OPEP para estabilizar los precios del petróleo, pero también ha reiterado que no hará nada si no hay recortes colectivos. “La OPEP no va a recortar sola”, zanjó recientemente un delegado saudita. Esto fue lo mismo que le señaló el Ministro Naimi al entonces Ministro Rafael Ramírez en Margarita a principios de noviembre de 2014. Su posición no se ha movido ni un ápice.

Esto nos lleva a considerar la reunión informal entre países OPEP y países No OPEP -donde destaca Rusia-, que tendrá lugar en la misma ciudad el próximo 3 de diciembre. Sin embargo, ya que Moscú ha dejado claro que no desea hacer recortes, esta alternativa trabajada con denuedo por Venezuela desde hace un año se encuentra agotada. El último viaje del Presidente Maduro a Riad para plantear recortes en la IV Cumbre América del Sur y Países Árabes -un foro no petrolero-, transmitió desesperación.

La histórica decisión de la 166° Reunión Ministerial de la OPEP en noviembre de 2014 de bombear más petróleo y defender la cuota de mercado frente a la creciente producción de países No OPEP, sobre todo de EEUU, se produjo en un momento donde el precio del crudo marcador Brent se ubicaba en 65 $/Bl. Seis meses más tarde, había tocado los 45 $/Bl –nivel en que se cotiza actualmente-, un severo desplome desde los 115 $/Bl en los que se cotizaba en junio de 2014.

Ahora algunos países OPEP se han tornado muy pesimistas, y temen un descenso hasta los 20 $/Bl, tomando en cuenta la vuelta de Irán al mercado - Goldman Sachs ha sido el abanderado de estos pronósticos tan sombríos. De hecho, el Ministro Eulogio del Pino señaló que la OPEP no puede permitir “una guerra de precios. Tenemos que hacer algo”. Ecuador ha adelantado la necesidad de recortar 1,6% de la producción de la OPEP, sumándose a Venezuela.

Empero, en parte, la estrategia saudita ha empezado a cosechar resultados con el colapso de precios. La demanda petrolera global ha empezado a recuperarse y se ha frenado el crecimiento de la producción de esquistos en EEUU. También se espera que la producción colectiva de los países No OPEP se contraiga el próximo año, lo cual no se había visto en una década. Para Riad, todo esto llevaría a una recuperación gradual de los precios del petróleo a niveles de 80 $/Bl para 2020.

Aunque las finanzas de los países de la OPEP se encuentran bajo presión, hay países con suficientes reservas financieras para aguantar el desplome de precios por algunos años. Este es el caso de Arabia Saudita, que cerrará el año 2015 con un déficit presupuestario de 16% del PIB, frente a 1,5% en 2014, pero tiene más de 600 millardos de dólares en fondos soberanos para hacerlo “manejable”. Mantener los grifos abiertos y sufrir un par de años a cambio de una recompensa a largo plazo, todavía parece ser la elección de Riad y el resto de las petro-monarquías que se han alineado a su política. El Emir de Qatar de visita recientemente en Caracas, debió transmitirle esto al Presidente Maduro. En Viena, veremos críticas a la estrategia saudita de parte de los que más sufren por la caída de precios –Venezuela, Ecuador, Irán, Argelia-, pero la decisión final será mantener la estrategia de defensa de cuota de mercado sin cambios. Esto sólo podría someterse a una reconsideración seria dentro de 12 a 18 meses, si se genera un aumento significativo de la producción de Irán, Irak o Libia.

Venezuela en plena crisis económica será observada también esta semana por los delegados de la OPEP con atención. No tanto por sus demandas de recortes que ya a nadie sorprenden, ni por sus intentos de sacarse un conejo de la chistera con reuniones con productores No OPEP que no llegan a nada concreto, sino por sus elecciones parlamentarias. Somos un productor frágil, y el resto de los gigantes en pugna en el mercado petrolero nos perciben al borde del abismo.

Según las encuestas más reputadas, la Mesa de la Unidad Democrática obtendría una clara mayoría en las elecciones del próximo domingo. Bien valdría que el Presidente Maduro acepte este cambio de viento pacíficamente, abriendo un período de cohabitación que, gestionado con diálogo y negociación, puede favorecer un cambio del modelo económico que se necesita con tanta urgencia, lo cual debe incluir un nuevo plan de negocios para PDVSA ajustado a la coyuntura petrolera actual. Este es el rumbo que ha tomado la Presidenta Dilma Rousseff –y que el propio Lula aconsejó a Maduro en 2013-, quien ha formado un gobierno de coalición para encarar la caída de los precios de las materias primas que ha llevado la economía brasileña a la recesión. El pueblo venezolano exige a toda la clase política una lectura adecuada de los tiempos difíciles que vivimos.

Finalmente, y después de muchos obstáculos, una Misión de la UNASUR acompañará nuestras elecciones. Ha llegado tarde y con la notable ausencia de técnicos electorales de Brasil. La credibilidad de la organización suramericana está en riesgo en Caracas. Debe ser garante de unas elecciones transparentes y pacíficas. Jugar al rol de apagafuegos como en 2013 y 2014, no sólo no ayudará a Venezuela a enrumbarse hacia un futuro más próspero, sino que pondrá en entredicho el futuro de la propia organización. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

Cuerpo diplomático y la elecciones el 6-D


Prof. Eloy Torres                                                                               

No se trata de dictar cátedra sobre los objetivos del Cuerpo Diplomático. No obstante, hay que aproximar alguna respuesta para satisfacer la curiosidad de gente no avisada en el área. Los diplomáticos ejercen sus funciones en los países encomendados. Éstos son el escenario donde deben realizar su trabajo el cual consiste, fundamentalmente, en observar detalladamente lo que acontece en el escenario delegado a fin de transmitirlos a sus centros, léase, los respectivos  Ministerios de Relaciones Exteriores para los cuales trabajan, para que desde allí se tracen los lineamientos a seguir.  

No es fácil ese ejercicio. Sobre todo, como señala el Embajador Oscar Hernández: “No hay funcionario diplomático que asuma su vocación dignamente, que no impregne en la huella de su partida el más profundo malestar por dejar su país, su familia y sus amigos”. Yo agregaría: los afectos que ese funcionario, deja por donde transita. Digo esto pues, en efecto, el diplomático se compenetra con los espacios donde trabaja y teje toda una red de relaciones hasta alcanzar, incluso, una relativa asimilación de la manera de pensar y sentir de los pobladores de esos espacios.

El Cuerpo Diplomático acreditado en Venezuela, seguramente, debe observar el espíritu democrático del venezolano. Como también debe hacer lo propio al ver los desmanes que realizan los partidarios de este gobierno. Cada país, evidentemente, coloca a sus diplomáticos a observar, pero jamás inmiscuirse en los asuntos internos. E incluso aquellos países que se benefician directa o indirectamente del gobierno bolivariano deben hacerlo y evaluar prudentemente las dificultades que el gobierno coloca en el camino de los sectores democráticos, desmanes que sus propios gobiernos no permitirían. Bueno, esa es la vida, diría un poeta.

Sin embargo, hay que tomar en consideración que estos sectores democráticos, hoy vapuleados por un gobierno que irrespeta, con violencia, su propia Constitución, mañana podrían ser gobierno, por lo que deben ser ponderados correctamente en esos términos. Lo que me viene a la memoria una anécdota, cada vez menos “anecdótica”. Se trata de un momento cuando Allen Dulles, -quien con el tiempo, sería el primer director de la CIA -trabajaba como diplomático en  Berna en el año 1916, donde fue designado en su primera misión de inteligencia y le tocó atender a un grupo de exiliados rusos. Dulles rechazó considerar sus propuestas. Él, en su informe, deslizó  que éstos no llegarían a ninguna parte, especialmente su líder, hombre pequeño que guarnecía su calva con un gorro, además con una mirada de rasgos asiáticos. Según Dulles éste era un alocado anarquista.  Se trataba de Vladimir Ilich Lenin.

@eloicito

Venezuela y las cláusulas democráticas de la región


Embajador (r) J. Gerson Revanales

Posiblemente la propuesta del recién electo Presidente de Argentina, a pesar del ventajismo kirchnerista, de invocar la Cláusula Democrática de MERCOSUR, por ahora no prospere debido a que las decisiones en este se toman por consenso –y Brasil no está de acuerdo por ahora. Sin embargo, es la primera piedra junto con la solicitud de la Corte Suprema de Chile para restituir el sistema democrático en Venezuela; sin olvidar la posición de Luis Almagro en la OEA y el impase con Brasil en UNASUR, que deja clara la preocupación que hay en la región por el peligro que corre la democracia en Venezuela.
Al contrario de las retorcidas interpretaciones que hacen los voceros del gobierno; tanto la preocupación del Presidente Macri como la decisión del Corte chilena se ajustan a derecho, en ningún momento son injerencistas y sólo exigen al gobierno cumplir con su Constitución y respetar los compromisos internacionales bajo el principio de corresponsabilidad.
Nos explicamos: los compromisos internacionales son en ambas vías, crean y generan obligaciones y derechos. Las partes firmantes se obligan a cumplir los términos del Acuerdo pero también están en la obligación de exigir a las contrapartes el cumplimiento de esos compromisos; más aún cuando en el artículo 23 de la Constitución Bolivariana queda establecido que los Acuerdos Internacionales en materia de Derechos Humanos prevalecen en el orden interno, son de aplicación inmediata y directa por el Poder Público.
Todos los mecanismos regionales cuentan con su Cláusula Democrática: el Mercado Común Centro Americano, el Tratado Marco de Seguridad Democrática 1995; el Protocolo de Ushuaia del MERCOSUR (1998); la CAN el "Compromiso por la Democracia" (2000) y la OEA subsumió los anteriores compromisos en la Carta Democrática Interamericana (2001); y recientemente UNASUR acordó su Clausula Democrática en el 2010. Donde todos tienen en común, defender “La plena vigencia de las instituciones democráticas, condición esencial para el desarrollo de los procesos de integración”.
 En caso de desacato, las cláusulas tienen la posibilidad de suspender a un país socio en el bloque y hasta aplicarle sanciones comerciales o el cierre de fronteras en caso de ruptura del orden democrático.
La decisión de la CSJ chilena de solicitar a su gobierno de acudir a la CIDH/OEA a fin de que se constituya en los penales en que se encuentran Leopoldo López y Ceballos, de ningún modo es injerencista; sólo que le ordena al gobierno de Bachelet exigirle a Maduro cumplir con sus compromisos internacionales.

@grevanales

La Marsellesa en Caracas


Embajador (r) Julio César Pineda

Mientras que París se preparaba para el encuentro de la Comunidad Mundial contra el Calentamiento Global por un desarrollo sostenible y sustentable, donde se espera un acuerdo definitivo que garantice la viabilidad del planeta para las futuras generaciones; el terrorismo internacional con el signo del Islam radical y político, se hizo presente el 13 de noviembre pasado, abriendo lo que algunos han denominado la "III Guerra Mundial por etapas sucesivas". Entre los 129 asesinados por ISIS estuvo un venezolano y varios latinoamericanos, como también entre los 350 heridos hay personas de todo el planeta, pero especialmente el golpe fue contra Francia y sus ciudadanos. El país galo siempre ha sido y será una referencia para la libertad, la igualdad y la fraternidad.

ISIS (Islamic State of Irak and Siria) a diferencia de Al Qaeda y su líder Bin Laden, ya no pretende encabezar la rebelión mundial fuera de las tierras del Islam, como ellos lo hicieron en Afganistán, sino en el corazón mismo del Mundo árabe y musulmán, como es Siria e Irak, donde además del significado religioso del Islam primitivo y los califatos de Damasco y Bagdad, se encuentran las más grandes reservas de petróleo, por eso se llaman también Ejército del Levante, frente al Magreb árabe, Argelia y Marruecos, los últimos lugares donde el sol se oculta.

Abu Bakr al-Baghdadi tomó el nombre del primer Califa después de la muerte del profeta en el 632 y pretende con su revolución de la fantasía tener al planeta de rodillas para instaurar el Mundo del Islam con estas guerras finales. Como yihadistas pretenden establecer después de la batalla final el orden mundial religioso del Corán. En la línea de la profecía en este combate como lo señala un hadith, una tercera parte de los combatientes huirán y la última parte serán los conquistadores.

Así como el Islam venció al Imperio Persa y Bizantino a partir de Siria e Irak, estos nuevos guerreros llegarán hasta la nueva Constantinopla ubicada en Europa y en EEUU; donde la trilogía Alá, Mohammed y el Corán en la unidad de Dios, extenderán sus dominios a toda la Humanidad.

Hoy, fundamentalismo, integrismo, islamismo, después de los atentados de París son el centro del combate de la guerra que ha declarado Francia, como ya lo ha hecho Rusia y EEUU. Este terrorismo va más allá del Islam político religioso que siempre ha querido instaurar un Estado Islámico bajo la Sharía, comprendiendo la Ummah (población islámica sin fronteras). Ahora, con el terrorismo fundamentalista en su triple dimensión, con el uso de la violencia para fines políticos, el efecto mediático y las víctimas civiles, aprovechando las redes sociales y el espacio cibernético ha abierto una nueva era con un creciente proselitismo, armas, recursos y una organización jerárquica cuya finalidad es la toma del poder total.

Una tarea fundamental es la islamización de la sociedad de los no creyentes y una reislamización hacia la fuente primitiva del Islam con el Corán y la Sunna (doctrina). Su éxito dentro del actual desorden mundial y los errores de Occidente, es con el proselitismo en las poblaciones musulmanas empobrecidas y marginalizadas tanto en los ricos estados del Medio Oriente como en los suburbios de las grandes ciudades europeas y en EEUU. Es el caso del barrio Molenbeek de Bruselas.

Más allá del arco shiíta que busca la hegemonía de Irán, con su inmenso poder en Persia, Siria, Irak y en el Líbano con el Hezbollah y del arco sunita con Arabia Saudita, las monarquías del golfo y varias repúblicas árabes; donde el epicentro ha sido la guerra en Siria para mantener o cambiar al gobierno de Bashar al-Asad y ahora la nueva guerra de Yemen. El conflicto se extrapola más allá de Riad y Teherán, con la activa participación de Rusia y China junto a Irán, y de EEUU y Europa con Arabia Saudita.

La nueva variable del Califato y el ISIS rompe la dinámica de esta geopolítica en Medio Oriente y se convierte en un choque de civilizaciones y en la nueva batalla entre creyentes y no creyentes, donde ISIS ubica la deformación del Islam por el shiísmo iraní, pero también por el sunismo revisionista, dentro del cual además de Arabia Saudita, también incluye a Turquía.

Rusos, europeos y norteamericanos no pueden tomar la actitud de dos pesos y dos medidas como ha sucedido en Siria. Como lo ha dicho el Papa Francisco se necesita una nueva ética en las relaciones internacionales y un real compromiso con la paz, la seguridad internacional y una nueva política en la región, superando los conflictos que oponen a Estados y a pueblos, pero también entre las comunidades shiítas y sunitas en lo religioso, así como los persas y árabes en lo étnico y en lo estratégico el control del petróleo y el gas. 

Como en Francia y en el Mundo, acá en Caracas participamos el domingo 15 de noviembre en la Plaza Altamira en el acto de solidaridad con las familias de las víctimas de este atentado y también cantamos “La Marsellesa”, ese himno francés de libertad compuesto en 1792 en plena guerra contra Austria.


@jcpinedap

martes, 17 de noviembre de 2015

Petróleo y MERCOSUR en las elecciones de Argentina


Dr. Kenneth Ramírez

El próximo domingo 22 de noviembre, tendrá lugar la segunda vuelta de las elecciones de Argentina. La cita viene marcada por una transformación del escenario electoral. Durante meses, varias encuestas mostraban que Daniel Scioli, candidato del “Frente para la Victoria” y sucesor de Cristina Fernández de Kirchner, ganaría la primera vuelta con hasta 10 puntos de diferencia. En lugar de ello, un sorpresivo y apretado resultado (37%-34%) en la primera vuelta del 25 de octubre, ha forzado un ballotage con Mauricio Macri, candidato de la coalición opositora “Cambiemos”. Las últimas encuestas revelan que ahora Macri podría ganar las elecciones con hasta 8 puntos de diferencia, ya que ha logrado atraer un caudal importante de votos peronistas disidentes que apoyaron a Sergio Massa en la primera vuelta. La crisis económica generada por la caída de los precios de las materias primas (sobre todo soya, maíz, trigo, leche y carne; principales rubros de exportación argentinos), ha tenido mucho que ver con este viraje de las preferencias electorales. El FMI señala que Argentina está pasando de una desaceleración a una recesión económica; el PIB creció sólo 0,5% en 2014, y lo hará 0,4% en 2015, para retroceder en -0,7% en 2016.

Gane quien gane, el próximo Presidente de Argentina será mucho más pragmático. En primer lugar, ninguno tendrá el liderazgo político hegemónico que detentaron los Kirchner. La trayectoria de Scioli lo muestra como un peronista realista -capaz de pactar con Menem y los Kirchner-, pero deberá coexistir con grupos afectos a Cristina Fernández de Kirchner, desde su candidato a Vicepresidente, Carlos Zannini, hasta la poderosa juventud de su movimiento político “La Cámpora”. De ganar Macri tendrá que buscar pactos en un Congreso adverso –el kirchnerismo es la primera minoría en la Cámara de Diputados y mayoría en el Senado. En segundo lugar, ambos tendrán que gestionar la crisis económica, lo cual pasa por implementar una política que genere estabilidad y confianza, luchar contra la corrupción, mejorar las relaciones con el empresariado, fortalecer la seguridad jurídica para atraer inversiones y negociar los vencimientos de deuda que ascenderán a 30 millardos de dólares en 2016 –incluyendo 10 millardos de dólares con los fondos de riesgo, los llamados “fondos buitre”. En tercer lugar, tendrán el reto de mantener los indicadores sociales en positivo.

Todo esto les llevará a una política exterior mucho más moderada y realista. En este sentido, el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI) impulsó un diálogo entre los equipos de política exterior de todos los candidatos para encontrar un programa mínimo de consenso; lo cual logró con el documento “Seremos afuera lo que somos adentro”, presentado en abril pasado. Allí se establece entre otras cosas, que Argentina debe “revalorizar las relaciones con los centros de decisión que más nos afectan”, es decir, EEUU y la Unión Europea. Además, se señala que debe “priorizarse nuestra alianza estratégica con Brasil” para impulsar una “rápida, amplia y franca discusión” en el MERCOSUR, y propiciar su convergencia con la Alianza del Pacífico a partir de la “dimensión bioceánica” de la política exterior argentina, léase sus relaciones con Chile. Por último, establece que deben fortalecerse las relaciones con México, utilizar su potencial en alimentos y energía, e incorporar valor agregado en la oferta exportable. Es decir, tanto Scioli como Macri buscarán relanzar el MERCOSUR fenicio -en alianza con Brasil- y motorizar una agenda externa centrada en lograr el Acuerdo de Asociación con la UE y un acuerdo con la Alianza del Pacífico, así como revitalizar las relaciones económicas con EEUU. Esto podría ser materializado más rápidamente por Macri que por Scioli, quien tendría obstáculos dentro de su propia base de apoyo. Lo cierto es que todo esto converge con las nuevas prioridades brasileñas y envía un poderoso mensaje a Venezuela: Es hora de tomarse en serio MERCOSUR, y cumplir toda su normativa. Por otra parte, Macri se ha mostrado crítico con la situación política venezolana, mientras Scioli ha preferido guardar silencio, lo que indica un futuro distanciamiento bilateral entre Caracas y Buenos Aires –desde lo conflictivo a lo discreto- gane quien gane.

En materia energética, los candidatos apuestan por el desarrollo del yacimiento de Vaca Muerta en la Provincia de Neuquén -30 mil kilómetros cuadrados de roca con petróleo atrapado en sus microporos, a 3 mil kilómetros de profundidad, para cuya explotación debe utilizarse la polémica fracturación hidráulica-, donde creen tener una joya de esquistos como la que ha dinamizado la economía de EEUU. Por ello, han hablado de mejorar las condiciones para fomentar la explotación de los promisorios recursos de petróleo y gas no convencional que posee Argentina -802 billones de pies cúbicos y 27 millardos de barriles; segundo y cuarto lugar a nivel mundial respectivamente. Empero, se requiere un precio del petróleo en 75-80 $/Bl para hacer estos proyectos rentables en Argentina, y en consecuencia, las empresas petroleras transnacionales se han mostrado cautas. Sólo el liderazgo de la empresa petrolera renacionalizada YPF –que concentra el 86,5% de la producción de este yacimiento en la zona Loma Campana en sociedad con Chevron- ha permitido mantener el proyecto en marcha. Hoy por hoy, Vaca Muerta produce 41 mil barriles de petróleo equivalente diarios, y YPF estima alcanzar al menos 120 mil barriles para 2020, con más pozos horizontales –actualmente sólo 20 de los 380 pozos activos. El objetivo es alcanzar el autoabastecimiento que perdió Argentina en 2010 y convertirse en un exportador neto de hidrocarburos a largo plazo. Para esto, se requiere atraer inversiones cifradas en 88 millardos de dólares –rivalizando con otros proyectos latinoamericanos como la Faja Petrolífera del Orinoco y las áreas pre-sal en Brasil en un contexto de precios bajos-, y cooperación con el gobierno y las empresas de EEUU que tienen la tecnología. Argentina está a las puertas de un reacomodo geopolítico. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

jueves, 12 de noviembre de 2015

La devaluación de los BRICS


Dr. Carlos Romero

Las señales de alarma sobre el comportamiento reciente de la economía china han llevado a una reconsideración general sobre el papel mundial de los así llamados "países BRICS" y sobre sus posibilidades autonómicas en el contexto de la pos-Guerra Fría.

La configuración de los países BRICS es el resultado de la compleja discusión que se abrió en los primeros años de este siglo sobre la necesidad que tenían algunos autores y diplomáticos de superar el esquema bipolar para la comprensión de la actual realidad internacional. Se trataba entonces de definirla como en una transición hacia lo multipolar. A esta reflexión se le añadió el reconocimiento del papel llevado a cabo por los sectores multilaterales y transnacionales en esta nueva estructura mundial. 

No se trata tan solo de puntualizar los problemas de China, añadiendo el tema de su aspiración militar en el Océano Pacífico. La pretensión rusa de reconfigurar la geopolítica europea y mundial también es observada con ojo clínico, al intervenir directamente, luego de muchos años de pasividad, en el juego del poder. Véanse en particular, tanto los casos de Ucrania y Siria, como la controversial toma de Crimea.

India se debate entre su desarrollo constante de su economía y los problemas sociales que experimenta ese subcontinente, la herencia de unas tradiciones milenarias y del peso de la dominación británica. De igual modo, Brasil presenta tanto problemas de legitimidad de su gobierno como una crisis de productividad y de crecimiento. Sudáfrica es una caldera social a punto de estallar.

Los problemas ya citados han llevado a una especie de devaluación sistemática de la apuesta por los BRICS. Esto no significa necesariamente que estamos ante la presencia de un mundo unipolar o bipolar. Se trata tan sólo de señalar lo relativo que es el poder de esos países y cómo se sobrevaluó su potencial en el momento en que se planteó, con un sobrado optimismo, una nueva configuración global.

La victoria rusa en el Mar de Ojotsk


Lic. Jonás Estrada Aguilera
El Mar de Ojotsk es un mar costero de la parte noroccidental del Océano Pacífico, limitado por la península de Kamchatka, en el Este; las disputadas islas Kuriles, en el Sureste; la isla japonesa de Hokkaidō, en el Sur; la isla de Sajalín –ricas en petróleo y gas natural-, en el Oeste; y un largo tramo de la parte oriental de la costa de Siberia (incluidas las islas Chantar), en el Noroeste. El Mar de Ojotsk tiene una longitud, en dirección SO-NE, de unos 2.450 km, y en dirección SE-NO de unos 1.400 km. Tiene una superficie total de 1.590.000 kms², lo que lo coloca en la posición número 15 entre los mares del Mundo por extensión.
El Mar de Ojotsk está conectado al Mar de Japón a ambos lados de la isla de Sajalín: en el Oeste a través del golfo de Sajalín y el estrecho de Tartaria; en el Sur del país, a través del estrecho de La Pérouse. En la parte norte se encuentran el gran golfo de Shélijov, con las bahías de Guizhiguin y Penzhin.
A finales de agosto pasado, Rusia logró una gran victoria diplomática, ya que la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU reconoció oficialmente que un área de 52.000  kms² en el centro del Mar de Ojotsk le pertenece al estar conectada a su plataforma continental -aunque excede las 200 millas náuticas que reconoce el Derecho del Mar-, por lo cual ha pasado a ser un mar interior ruso. Esto implica que Japón ya no tiene posibilidad alguna de acceder al Mar de Ojotsk para hacer navegación alguna o posible explotación de recursos, teniendo en cuenta la controversia por las meridionales islas Kuriles –tomadas por Moscú en 1945 y reclamadas por Tokio. Vale acotar que a través del Mar de Ojotsk hay rutas marítimas que unen Beijing con las islas Kuriles y las regiones del Lejano Oriente ruso, camino al promisorio Ártico - donde el deshielo producido por el Cambio Climático está abriendo oportunidades de explotación de recursos y una nueva ruta de navegación entre Asia y Europa.
Otros aspectos importantes en referencia al dictamen que hizo la ONU a favor de Rusia, es que primeramente Moscú puede dedicarse a gestionar la plataforma marina unilateralmente, ya que posee ricas y grandes fuentes de materias primas y recursos energéticos –según estudios realizados en el Mar de Ojotsk hay miles de millones de toneladas de petróleo y gas.
A todo esto debe agregarse, los recursos pesqueros de este mar, donde se encuentran varias especies como salmón de distintas clases, calamar, chinook, rosado y chum. Además están las especies de peces comerciales, como olía, abadejo, lenguado, bacalao y capelán; y las islas Shanter son el hogar de una gran manada de lobos marinos, cuya producción está estrictamente regulada por el gobierno ruso.
Rusia quiere ahora utilizar el caso del Ojotsk como precedente en sus reclamaciones en el Ártico, que se han topado con la oposición del resto de los países de la zona, como EEUU, Noruega y Canadá. A principios de agosto, Rusia presentó una reclamación territorial para ampliar su control sobre el Ártico –que según estimaciones puede contener 25% de los recursos de petróleo y gas natural no explotados, aunque la caída de los precios del petróleo han aminorado las expectativas de las empresas petroleras- en una superficie que se extiende más de 350 millas náuticas desde la costa rusa. Moscú mantiene que el lecho marino del Ártico, en concreto la cordillera submarina de Lomonósov, es una continuación de la plataforma continental de este país. La nueva doctrina militar rusa aprobada a finales de 2014, incluye entre sus prioridades la defensa de los intereses nacionales en el Ártico, donde el Kremlin ha ordenado la instalación de varias bases militares.
En consecuencia, la consolidación del dominio ruso del Mar de Ojotsk, resulta cónsona con el nuevo marco doctrinario e ideológico del “Eurasianismo”, en el cual, el Presidente Putin busca afianzar a Rusia como una gran potencia mundial que influya de manera decisiva en la política internacional. Crimea y Ojotsk, y ahora el Ártico, son pues muestras palpables del restablecimiento del clásico nacionalismo imperial moscovita, que en unidad al cristianismo ortodoxo, constituyen nuevamente los determinantes de la identidad nacional rusa.
@jonaspatriota

martes, 3 de noviembre de 2015

Navegando cuesta abajo


Dr. Kenneth Ramírez

La II Reunión Técnica de países OPEP y No OPEP (Rusia, México, Colombia, Brasil y Kazajistán) celebrada el pasado 21 de octubre en Viena, culminó sin que se discutieran posibles recortes para apuntalar los precios del petróleo, a pesar del plan presentado por la delegación venezolana para retirar 10% de la producción y establecer un sistema de bandas con un piso de 70 $/Bl. El espíritu del célebre diplomático austríaco Klemens von Metternich parecía recordar a los presentes que “cualquier plan concebido con moderación debe fallar cuando las circunstancias se ponen en los extremos”. La intervención de Putin en Siria determinó, en este caso, las circunstancias.

Por su parte, Irán ya ha anunciado que presentará en la próxima Reunión Ministerial de la OPEP de diciembre, un plan de aumento de producción tras el final de las sanciones, lo cual viene a complicar aún más el panorama. Esto ha llevado a un cambio de mentalidad en la industria petrolera, donde los estrategas hablan de ajustar los modelos de negocio para navegar por un potencial período de precios bajos. Lower for longer se ha convertido en el nuevo mantra.

En primer lugar, tenemos a los “bucaneros”. Pequeñas empresas petroleras que navegaban en aguas desconocidas y tomaban bloques de exploración y producción en casi cualquier parte, desde Mozambique y Tanzania hasta Vietnam y Colombia. Algunas se convirtieron en un éxito espectacular, como Kosmos que hizo un primer gran descubrimiento petrolero en Ghana en 2007, y siguió con otro descubrimiento de gas en Mauritania en abril de este año. Pero otras han mordido el polvo, con una serie de pozos secos en fronteras remotas, o con fracasos en reunir capital y pericia para desarrollar los campos que encontraron. Muchas de estas empresas se hundirán sin dejar rastro o serán presa de empresas más grandes – el caso de Talismán Energy adquirida por Repsol a finales de 2014. Otras se fusionarán y se convertirán en sobrevivientes que pueden beneficiarse del próximo ciclo alcista de precios.

En segundo lugar, están los “tiburones de los esquistos”. Empresas petroleras como Continental, Chesapeake y EOG Resources, que han crecido mediante la adquisición de activos creados por la revolución de la fracturación hidráulica en EEUU. No obstante, los tiburones necesitan cobrar presas para sobrevivir, y con un mercado bajista que ha llevado a una disminución de la producción de esquistos, muchos estarán en problemas. A mediados de septiembre, Samson Resources con una deuda de 3,25 millardos de dólares, se declaró en quiebra -la más grande que ha tenido el sector a la fecha. La paciencia de los bancos se está acabando, los acuerdos de cobertura contra los precios bajos entran en período de renegociación, y la solvencia de estas empresas empieza a ser revaluada. Este sector se enfrentará a una inminente reestructuración mediante quiebras, fusiones y adquisiciones. Los directivos están colocando el énfasis en la reducción de costos y en la explotación de los pozos más rentables. De todo este proceso surgirán empresas más sólidas y eficientes. Las más fuertes sobrevivirán.

En tercer lugar, los “superpetroleros”. Las tradicionales empresas petroleras transnacionales como Shell, BP, Exxon y Chevron, han reaccionado a los precios bajos con nuevos planes que contemplan desinversión en activos estratégicos –Shell ha abandonado el Ártico y el proyecto Carmon Creek en las arenas bituminosas de Canadá-, recortes de producción, paralización de proyectos (por el orden de 250 millardos de dólares, según Wood Mackenzie y Ernst & Young) y reducción de empleos (200 mil empleados petroleros han sido despedidos en todo el Mundo). Todas han asumido como premisa un precio de 60 $/Bl hasta finales de esta década. No están en peligro de naufragio, pero han encarado en los últimos años un aumento de los costos, un abultado pago de dividendos, y la caída de reservas y producción. Su integración vertical ahora les beneficia -los activos de refinación y comercialización muestran mejores márgenes. Además, su solidez financiera les favorece, y por ello, pueden salir de compras –siguiendo el ejemplo de Shell que adquirió BG Group en abril de este año; la mayor fusión petrolera en una década. Por otra parte, se encuentran ante el reto de la lucha contra el cambio climático, lo que llevó a BP, Shell, BG Group, Total, ENI, Repsol y Statoil a firmar un compromiso en junio pasado, para promover el éxito de la Cumbre de Paris que tendrá lugar a principios de diciembre; apostando por la cooperación con la ONU y los gobiernos, el sistema de techo y comercio de derechos de emisión, el gas natural, la eficiencia energética y el desarrollo tecnológico.

En cuarto lugar, tenemos a los “buques insignia”. Las empresas petroleras nacionales alcanzaron mayor crecimiento e internacionalización en la última década. Algunas, como PETROBRAS, ganaron fama llevando sus experiencias a nivel internacional. Otras como CNPC y Sinopec de China y ONGC de India asumieron el rol de garantizar el suministro petrolero a sus dinámicos mercados nacionales, en medio de temores de una declinación de la producción petrolera mundial y “fin del petróleo barato”. El exceso de ambición les llevó a aumentar su deuda, asumir planes de inversión faraónicos -que tenían incluso proyectos no petroleros-, así como incurrir en los pecados de la politización y corrupción. Ahora están racionalizando sus planes y repensando sus proyectos más cuestionables.

Incluso el mejor capitán tendrá dificultades para maniobrar en estas aguas rápidas cuesta abajo, lo cual supone realizar ajustes en sus respectivos modelos de negocio. Los sobrevivientes estarán listos para beneficiarse de la futura recuperación de los precios, la cual puede estar un poco más distante de lo que se pensaba inicialmente. En PDVSA deben tomar nota. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina

Un Nobel de la Paz para la sociedad civil


Lic. Iván Rojas Álvarez

Hace unas semanas fueron anunciados, como todos los años, los ganadores del prestigioso Premio Nobel en sus distintas categorías, y el ganador del Premio Nobel de la Paz, tal como fue reseñado ampliamente en los medios internacionales, fue el Cuarteto para el Diálogo Nacional en Túnez, una alianza de organizaciones de la sociedad civil de Túnez que contribuyeron decisivamente en que los actores políticos surgidos a raíz de la “Revolución de los Jazmines”, lograran consensos y acuerdos de convivencia mínimos de cara a la reconstrucción nacional. A partir de ahí, ha sido posible moldear la política tunecina con características muy distintas a la desarrollada en el resto de los países de la región -marcada por sectarismos políticos, étnicos y religiosos.

Lo interesante aquí es que en este proceso político, al igual que otros de la “Primavera Árabe”, se hacen palpables muchas de las tendencias políticas a nivel global, las cuales están moldeando procesos actuales en todas las regiones del Mundo, desde Venezuela hasta Myanmar, pasando por Ucrania y muchos de los Estados africanos.

El Profesor Zbigniew Brzezinski ha expresado que existe un despertar político global, fácilmente ejemplificable en la “Primavera Árabe”, el cual aunque viene gestándose desde los últimos dos siglos, realmente ha tocado techo en las últimas décadas, y está representado en las masas de jóvenes descontentos con los sistemas políticos y las desigualdades en las que viven, lo cual usualmente desencadena procesos de protestas, y en muchos casos violencia, que sacuden el statu quo de los países.

En Túnez, este fenómeno ha chocado y se ha mezclado con otra tendencia importante de la política global: la revolución en el poder de organización en las sociedades y el auge del llamado tercer sector, representado por las organizaciones no gubernamentales, los sindicatos y demás grupos de la sociedad civil. La influencia de distintas organizaciones fuera del Estado en la política interna de los países se ha vuelto un elemento cada vez más normal, y su efecto, sobre todo en Estados que precisamente no gozan de suficiente presencia de estas instituciones además de un sistema político estable, puede ser decisiva.
Entonces la idea de que no solo el despertar político de grandes grupos de personas, sino además la participación en los procesos políticos de organismos no partidistas cuyos intereses son, idealmente, los mismos que los de distintos sectores de la sociedad, se vuelve entonces un factor decisivo en los cambios exitosos en los Estados, dejando muy atrás las revoluciones de élites partidistas que caracterizaron al siglo XX y que eran mucho más susceptibles a la corrupción, clientelismo e ineficiencia.

Si observamos entonces otros casos de la “Primavera Árabe”, como el libio, vemos que aunque las fuerzas populares que mueven los cambios políticos estaban ahí, la falta de una verdadera sociedad civil que generará organizaciones como las que integran el Cuarteto para el Diálogo Nacional en Túnez, puede desencadenar resultados adversos, quizás incluso peores que el statu quo inicial.

Finalmente, habría que concluir que las transiciones políticas no dependen de líderes o grupos políticos, sino de sociedades dispuestas a trabajar y sacrificarse por los cambios necesarios para la mejora de su calidad de vida, y que cualquier figura que pueda surgir en el horizonte, como los políticos que han tomado el protagonismo de la transición tunecina, no deben más que ser líderes que guíen la acción del conjunto de los ciudadanos, pero sin olvidar quienes son los verdaderos protagonistas del proceso. Por eso: ¡Felicitaciones por ese Nobel de la Paz para la sociedad civil!

@IvanRojas92

domingo, 25 de octubre de 2015

25 de octubre de 2015: Elecciones, Democracia y Observación Internacional


Prof. Mirna Yonis

El domingo 25 de octubre coinciden diversos procesos electorales en tres  subregiones del Continente Americano:

El Caribe, la primera vuelta de elección presidencial combinada con elecciones municipales y locales en Haití. Un segundo paso en un calendario electoral que ha estado marcado por  los problemas de gobernabilidad y por la cuasi estructural crisis humanitaria, así como de una tensa relación bilateral con República Dominicana derivada de la aplicación de políticas migratorias.

Centroamérica, la segunda vuelta de la elección presidencial en Guatemala, país donde aún están latentes los hechos que llevaron a la renuncia de la Vicepresidenta y Presidente de la República y el inicio de un proceso de enjuiciamiento basado en hechos de corrupción.

Sudamérica. Por una parte, las elecciones Presidenciales y Legislativas en Argentina, precedida de un proceso de primarias en el mes de agosto, las cuales significan cambios en lo que se denominó el “Kichnerismo”. Por la otra, los comicios locales en Colombia conducirán a la elección de gobernadores, alcaldes, Diputados, Concejales y Ediles, se  desarrollarán en un contexto de definiciones operativas muy importantes de la Paz Transicional convenida entre el Gobierno y las FARC.

Cada uno de estos comicios es administrado por su respectivo organismo y normativa electoral, con particularidades internas sobre las semánticas discursivas de la Democracia y participación, los tiempos de escrutinio, emisión de boletines y proclamación de ganadores, pero también en el relacionamiento con las Misiones de Observación Electoral (MOEs) particularmente de la Organización de Estados Americanos (OEA).  En tal sentido la complejidad de los procesos domésticos-nacionales y regionales en materia electoral se suman a las ya manifiestas tendencias divergentes y de confrontación acerca de la participación de nuevos mecanismos regionales de observación de los procesos electorales.

La tendencia de acompañamiento ciudadano (Argentina) y acompañamiento electoral (Venezuela) con poca corporeidad institucional en un contexto subregional, necesariamente conducirán a una evaluación  del formato de las MOEs pero igualmente plantea retos para las organizaciones políticas y de la sociedad civil de varios países que se ven “desguarnecidas” de mecanismos nacionales e internacionales garantes de la participación y libertades  democráticas.

En cualquier caso, el desarrollo de cada caso permitirá evaluar los resultados y formular otras apreciaciones de los procesos electorales. Para este domingo 25, observamos una cierta “lógica” en la concentración de la cobertura informativa: primero en Sudamérica, con Argentina y Colombia,  seguido de Centroamérica con Guatemala, pero nuestro “foco” estará sobre la región de El Caribe, es decir sobre Haití.

@mirnayonis

miércoles, 21 de octubre de 2015

Putin, petróleo y el “efecto Pigmalión”


Dr. Kenneth Ramírez

Si una situación es definida como real, aunque no lo sea, tiene efectos reales en términos de comportamientos propios, expectativas y estímulos a terceros. Con el tiempo, lo irreal o falso se vuelve verdadero. La psicología social denomina este fenómeno “profecía autocumplida” o “efecto Pigmalión”; en recuerdo de la historia mitológica griega de aquél Rey de Chipre que cansado de buscar una esposa cuya belleza correspondiera con su ideal, esculpió una estatua con los rasgos más hermosos que podía concebir, y tras quedar enamorado de su obra, le imploró con tanto fervor a la diosa Afrodita para que le diera vida, que ésta cumplió su deseo.

El Presidente ruso, Vladimir Putin, es un líder con una mentalidad moldeada por la Guerra Fría –fue agente de los servicios de inteligencia soviéticos KGB. Esto le lleva a tener una profunda desconfianza en Arabia Saudita, ya que considera que el finado Rey Fahd ayudó a Ronald Reagan a destruir la Unión Soviética inundando el mercado petrolero en 1986. Por extensión, ha considerado que la guerra de mercado lanzada por el Ministro de Petróleo saudita, Alí Al-Naimi, contra los productores esquistos de EEUU –la cual ha generado una caída de 60% en los precios del petróleo en el último año-, es en realidad un castigo saudita a Rusia por apoyar a Irán y Assad en Siria, y una ayuda a su aliado Barack Obama en el conflicto de Ucrania. Esto quedó en evidencia en una declaración de Putin donde señaló que “hay un elemento político” en una caída de precios que ha generado un difícil cuadro económico en Rusia: Déficit presupuestario, devaluación del rublo en 43%, contracción del PIB en -3,8% para 2015, inflación en 16,7% -la más alta en 13 años-, y caída de reservas internacionales hasta 340 millardos de dólares.

Con un mercado signado por una demanda débil y un exceso de oferta de 2 millones de barriles diarios, y dada la poca disposición de Riad y Moscú a recortar producción, la intervención de Putin en Siria iniciada el pasado 30 de septiembre -la mayor fuera del antiguo espacio soviético desde la invasión de Afganistán en 1979- con bombardeos masivos y el despliegue de un batallón de infantería de marina en Latakia, es una respuesta a la supuesta reedición por Washington y Riad de la estrategia de 1986. Hasta ahora la jugada de Putin ha tenido poco impacto en los precios, pero en sus cálculos, esto podría cambiar por 3 razones.

En primer lugar, aumentará la presión financiera de Arabia Saudita que apoya a los rebeldes sirios que luchan contra Assad, contra la franquicia de Al-Qaeda en Siria –el Frente Al-Nusra-, y contra el Estado Islámico de Irak y Levante –por sus siglas en inglés, ISIS- a la vez. Riad también encara un déficit presupuestario y un descenso de sus reservas tras la caída de sus ingresos petroleros, la amplia política de subsidios para tener apaciguada a su población y el apoyo a sus aliados en las guerras abiertas en Siria y Yemen donde se enfrenta indirectamente a Irán por el liderazgo regional. Para contener esto, el Rey Salman ha ordenado un recorte de gastos que ha generado malestar en la Casa Real, desde donde han trascendido cartas de algunos Príncipes llamando a relevarlo por incapacidad mental y a sus dos Príncipes herederos por mala gestión. Frente al dilema de arriesgar la sobrevivencia de la dinastía o mantener la guerra petrolera supuestamente delegada por EEUU contra Rusia, Arabia Saudita retrocedería.

En segundo lugar, la presencia rusa agrega inestabilidad a una región ya muy convulsionada, y vital para el mercado petrolero. Aunque el riesgo geopolítico no se refleja actualmente en los precios que siguen por debajo de 50 $/Bl, esto podría cambiar ahora que Putin busca construir una esfera de influencia a partir del eje shiíta, tras la firma del acuerdo de cooperación en materia de inteligencia con Irán, Irak, la Siria de Assad, y con el apoyo de Hezbollah desde El Líbano, contra ISIS como coartada diplomática. Esto ha sentado muy mal en Turquía y Arabia Saudita, lo cual podría atizar los choques entre sunitas y shiítas en varios escenarios.

En tercer lugar, Rusia ha fortalecido a Irán como rival regional de Arabia Saudita, tanto al apoyar a Assad como aliado en común, como al posibilitar su regreso al mercado petrolero con la firma del acuerdo nuclear. Teherán forzaría a un recorte de producción de Riad dentro de la OPEP, y fuera de la misma ante la necesidad saudita de dinero para poder encarar la puja geopolítica de su rival.

El Príncipe heredero Mohamed bin Salman se reunió con el Presidente Putin al margen del Premio de la Fórmula 1 celebrado en Sochi a principios de octubre, para transmitirle el malestar saudita con su aventura siria. De aquí sólo trascendieron vagos llamados a la cooperación y a mantener consultas, así como la reiteración rusa de que el objetivo de su intervención es derrotar a ISIS. Acto seguido, Saudi Aramco empezó a vender petróleo con amplios descuentos -de hasta 1 $/Bl- a refinerías en Europa -el mercado donde Rusia destina 62% de sus exportaciones petroleras-, incluso en Polonia -vecino de Ucrania, con un fuerte nacionalismo anti-ruso y catalizador de los esfuerzos para reducir la dependencia europea de Moscú-, donde ya busca adquirir almacenamiento en Gdansk.

Ahora que Arabia Saudita considera que Rusia se ha aliado estrechamente con el eje shiíta liderado por Irán en Medio Oriente, mantendrá su estrategia de defensa de cuota de mercado y la amenaza al mercado premium de Rusia. Putin ha sido víctima del “efecto Pigmalión” con su intervención en Siria, desencadenado la guerra petrolera que desde un principio consideró que existía. En este contexto, la reunión técnica que se celebrará mañana entre países OPEP y No OPEP en Viena, donde Venezuela promoverá el establecimiento de un sistema de bandas con un piso de 70 $/Bl y un objetivo posterior de 100 $/Bl, luce con muy pocas probabilidades de éxito. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina