miércoles, 6 de abril de 2016

Obama en Cuba (I): El fin de la Guerra Fría en América Latina


Prof. Carlos Luna

Hace pocos días se produjo un hecho trascendental en la historia contemporánea. Barack H. Obama fue el primer Presidente de EEUU en visitar La Habana en casi 90 años. Así, generó una ruptura de paradigmas, prejuicios, predisposiciones y profundizó la transición en la relación bilateral entre EEUU y Cuba que ha estado en proceso desde el 17 de diciembre de 2014, de la mano de la intermediación del Papa Francisco y de la premisa de Albert Einstein respecto a que “Si quieres ver resultados distintos… Pues debes hacer las cosas distintas”.

Este hecho fue prácticamente el equivalente a las acciones sucedidas entre 1989 y 1991 en una Europa, que casi sosteniendo el aliento, vio como cayó el funesto Muro de Berlín, así como también fue testigo de cómo la URSS se disolvía muy a pesar de la Perestroika y el Glasnot, con la influencia entre muchos otros, del Papa Juan Pablo II. Por esto, y porque partimos de la idea de que el “Desarrollo Discrónico” –en palabras de la Dra. Graciela Soriano de García-Pelayo- es una realidad en nuestro continente, es que pensamos que finalmente América Latina y El Caribe asisten al fin de la Guerra Fría en 2016; confirmando una vez más que los Estados no tienen ni se desenvuelven en una dinámica de “Amigos y/o Enemigos”, sino que tienen “Intereses”, que son variables de acuerdo a las circunstancias y coyunturas de tiempo y lugar.

Por una parte, Cuba se enfrenta a dos grandes problemas y de allí que se conviertan en intereses prioritarios en su agenda:

1. Mantener la Revolución y sus valores vigentes, pero inserta en la Globalización. De allí que pareciera que Raúl Castro en cierta forma trate de tomar en cuenta el ejemplo chino y siga en un proceso de apertura económica y modernización. De acá a que se permitan los créditos para la apertura de micro productores y comerciantes en la Isla; se invierta en el Puerto de Mariel (de aguas profundas) para atraer los cruceros, y ahora sean bien recibidas las remesas provenientes de los EEUU.

2. Avanzar en el tema de la Transición Política Interna que permita la sostenibilidad en el poder de la Revolución más allá de los Castro. Esto es un punto clave, que nos hace pensar que los Castro quieren, mediante un diálogo, garantizar un tránsito a la democracia que los incluya, bajo una visión centrista, y no la extremista que pudieran mostrar muchos de los grupos disidentes dentro y sobre todo fuera –a 90 millas náuticas de la isla-. Si bien esto no puede representar impunidad, no es menos cierto que en todas las “Transiciones” pacíficas en el Mundo, quien deja el poder, es parte del proceso y de la solución (Recuerdese a Daniel Ortega en Nicaragua y a Augusto Pinochet en Chile, por tan sólo presentar dos casos).

Creemos fervientemente que Raúl Castro está teniendo clara la necesidad de leer los tiempos que corren, así como también comprende algo a lo cual se enfrentan todos los líderes de regímenes personalistas: La necesidad de la transferencia del poder para la sustentabilidad del proyecto más allá de él a través de instituciones; por cuanto se es finito en el tiempo. Por ello, asimila y se coloca norte franco para hacer historia sin abandonar sus principios.    

Por su parte, la agenda que llevó Barack H. Obama cuando el Air ForceOne tocó el Aeropuerto de La Habana, estuvo marcada por la “Soft Diplomacy” y por el principio de “Leading from Behind”, tanto para la política exterior estadounidense como para la geopolítica regional.

Obama, como buen líder del siglo XXI, sabe y comprende el hecho de que “La Política hoy por hoy es 80%, o quizás más, un hecho de Símbolos y Percepciones”, por lo que pretende, desmarcarse de los pareceres previos respecto de gobiernos como por ejemplo el de George W. Bush, y pasar a la historia, no solo de EEUU, sino del Mundo, bajo la idea de romper esquemas, cambiar la percepción  intervencionista y violenta por una “hegemonía benevolente” y con ello, cambiar la geopolítica regional y reposicionar a los EEUU en su “Backyard” (Patio Trasero) para frenar a actores extrarregionales como Rusia y China.  

Obviamente su agenda también tiene dos puntos, uno visible, como lo es continuar en el proceso de “Normalización de la Relación Bilateral”, bajo una dinámica de “Spill Over” (Cascada) que comienza en los temas económicos-comerciales para ir generando confianza hacia lo político y principista, aprovechando que Venezuela sufre una grave crisis económica a raíz de los bajos precios del crudo en el mercado internacional; abriendo las puertas de un mercado casi virgen a los capitales norteamericanos –a la espera, claro está, del levantamiento del embargo a Cuba, cosa que es ley en los EEUU.-

Y el segundo punto, que no es fácilmente perceptible, es el de utilizar la visita para procurar un “Terremoto de Baja Intensidad respecto a la Hegemonía de la Democracia en  Cuba y en América Latina y el Caribe como zona de paz”, primero que nada, moviendo los cimientos de Cuba, generándole compromisos ineludibles que pudieran abrirle las puertas a un régimen de libertades a sus grupos disidentes y a los presos políticos y en general a todo el pueblo de la isla; tal y como sucedió en la URSS, durante la década de los ochenta.

Y ya en cuanto a la región, podemos estar en presencia de la intención de repetir el escenario de “ajedrez geopolítico” que jugaron EEUU y la URSS en 1962, luego de la Crisis de los Misiles Cubanos, y donde Cuba fue la “Moneda de Cambio para evitar la Mutua Destrucción Asegurada”, que llevó a que se escribieran graffitis en esa época que rezaban: “Mikita, Mariquita… Lo que se da, no se quita”; pero ahora los jugadores racionales sean EEUU y Cuba y la moneda de cambio sea la Revolución Bolivariana venezolana, en pos de que el gobierno de la isla interceda a propiciar una transición pacífica, democrática y constitucional en nuestro país –ya que Raúl es un interlocutor válido y confiable para Maduro y la élite gobernante de la Revolución Bolivariana-, como muestra de “Buena Voluntad” que abone la Cooperación entre Washington y La Habana.

Esta acción es paralela al incremento de la presión internacional-regional que se puede estar propiciando a partir de la extensión de los efectos de la orden ejecutiva que declara a Venezuela como una “Amenaza Inusual y Extraordinaria para la Seguridad de EEUU”; dado que la situación de la democracia y los Derechos Humanos en nuestro país “más que mejorar, ha empeorado”; para de ese modo crear las condiciones para la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA o la Cláusula Democrática de MERCOSUR (prevista en los Protocolos de Ushuaia y de Montevideo).

No obstante, todo queda en el campo de la especulación, y será a partir de ahora que veamos cómo se desenvuelven los acontecimientos.

Eso sí, lo que sí es seguro, es que estamos en un momento de “Ruptura Histórica, Turbulencia y Transición”, donde los cambios se producen a un ritmo y a una intensidad, que si bien no sea con la prontitud que muchos quieren, son indetenibles y abren una nueva era para Washington, para La Habana, para la región y para el Mundo entero.           

@carlosjrlunar

martes, 5 de abril de 2016

Fidel, Raúl Shakespeare y la Comedia de las Equivocaciones


Prof. Eloy Torres

En días pasados se produjo una noticia que rompió el celofán mediático: la visita de Obama a Cuba para definitivamente “bautizar” sus relaciones con la isla. El Mundo observó como todo el aparato del Estado cubano se puso al servicio, exclusivamente, de esa visita, a pesar de que hubo un “pequeño” e inesperado movimiento turístico bolivariano que aterrizó en suelo cubano a última hora, antes de iniciarse la vista. Fue una picada de zancudo en la parte trasera de un elefante. Ese país completo, el que vive en la isla y el otro que está en Miami, transpiró esperanza en la búsqueda de una nueva realidad. 57 años de un régimen cansado por los tiempos y una población envejecida por el recuerdo de lo que no pudo conocer. La realidad es la realidad. Raúl lo comprendió y Obama también. Hay que aprender a vivir con las diferencias (Raúl Castro) y si quieres resultados distintos, no debes seguir en lo mismo (Barack Obama).

El peso de esos 57 años, seguramente hace que algunas personas no comprendan esos cambios en su complejidad. Éstos, son vistos con suspicacias y además percibidos como imposible. No es para menos. Es mucho el tiempo transcurrido. No obstante, hay que ponderar que Cuba no es la misma de hace 20 años ni los EEUU tampoco. Hemos dicho, en reiteradas ocasiones que Cuba, durante todo el siglo XX, estuvo marcada por las figuras de Fulgencio Batista y Fidel Castro. Ambos líderes y caudillos, poco dados a aceptar una contradicción. Ha sido su visión y punto. Ellos marcaron con su impronta a Cuba. El segundo está cansado y busca revivir su “gloria”. Morirá con las botas puestas y en su ley.
Por lo que hay algunos que no creen en la acción política de Raúl Castro y de los cubanos. Algunos fraternales e inteligentes amigos estiman que la actitud de los Castro resume, de alguna manera, la visión del “Good cop/Bad cop”. Esto viene a cuento, pues, luego de la pomposa visita, apareció Fidel, con una epístola para el hermano Obama. El envejecido caudillo bramó con sus escasas barbas y criticó el lenguaje “almibarado” del Presidente norteamericano. En efecto, esa misiva, publicada en el Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, asoma una cierta disonancia con la música que hasta ese momento estuvo sonando. Éste remató con una larga y muy característica frase suya: “Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura”.

Más adelante y para terminar, el envejecido patriarca, sentenció: “Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta”.

Al parecer hay una seria lucha entre bastidores en la nomenclatura cubana. Creemos es así. El hijo de Fidel, que no Fidel Castro Díaz-Balart (1949) sino Alejandro Castro Sotodel Valle (1971) asomó una sui generis realidad al mejor estilo de los Borgia, al sentenciar: “aquí en Cuba no hay dinastías”. Lo afirmó en una entrevista con Univisión y agregó: cuando el tío Raúl Castro “concluya su mandato” en 2018, el poder “no pasará a alguien de la familia, sino a personas que estén preparadas para ello”. Estas expresiones aparecen luego de la visita de Obama.

Creemos estar ante una lucha por el poder. Ello no es nuevo. La historia siempre ha sido un reservorio de hechos similares. Como quiera que la ideología ya no está presente en las relaciones EEUU-Cuba, el fantasma que recorre a América, vale decir el fantasma del mercado, enfila sus fuerzas hacia la isla mayor de El Caribe. Son muchos los negocios. El hijo de Raúl, Alejandro Castro Espín, quien es ingeniero y magíster en relaciones internacionales, asoma su rostro como el sucesor quien por cierto acompañó a su Padre, durante la recepción oficial a Obama y su delegación.

Se habla de una  transferencia del poder de Raúl a Alejandro Castro Espín quien desde ya ocupa posiciones claves en la estructura del gobierno. Le apoya, Mariela Castro Espín, su hermana, la sexóloga y principal soporte de los cambios en la antropología cubana, forzada ésta por la dictadura. Se observa el cambio de la visión oficial sobre la homosexualidad, gracias a esta mujer abanderada de su inclusión en la sociedad cubana ¡Cómo han cambiado los tiempos!

La permisividad en los viajes allez retour Miami–La Habana fortalecerán los cambios. El país se reencontrará. En cuanto a los cambios políticos, “es cuestión de tiempo”, como decía el Cardenal Richelieu. No se trata de traición, sino de realidades. En una ocasión citamos una canción cubana que burlaba la censura impuesta en los años 30 por el dictador Gerardo Machado, el asno con garras, como le llamare Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista cubano. Se trató de una canción: el ratoncito Miguel.

Una aparentemente pieza infantil que buscaba estimular la alegría y el baile, pero sin alborotar al gato Misifú que podría despertar. No hay queso y los ratones morían de hambre, a menos que alguien le arrancase el corazón al gato. Esa canción le costó la cárcel al autor, Félix Benjamín Caignet, el mismo que escribiese la obra ligera El derecho de nacer.  En Cuba, él dinamizó el género que había nacido en Francia, gracias a Eugene Sue con sus famosos “Misterios de Paris”. Félix B. Caignet lo aplicó en Cuba e irradió a toda Latinoamérica. Por cierto, Gabriel García Márquez, expresó que ese género “abrió caminos en Latinoamérica e hizo más que todos los programas de gobiernos antipopulares por llevar a las grandes masas analfabetas un sentido de la justicia social”. La realidad cubana se mueve como una telenovela por capítulos. Hoy esperamos que pasará más adelante ante estas jugadas de los hijos de los principales líderes de Cuba. Uno que ya está ido y el otro que anuncia su pronto retiro.

Personalmente no creo, estar ante un drama machbethiano donde la sangre correrá cual ríos en la lucha por el poder en Cuba. Más bien pensamos en una inminente puesta en escena de la “Comedia de las equivocaciones” del mismo Shakespeare. El Mundo debe prepararse para ser espectador de una pieza donde el humor será la clave. No hay que olvidar ni echar en un saco roto, la manera tan jocosa, como Obama saludó a los cubanos. Nosotros en Venezuela debemos abandonar esa visión, comprensible por demás, pero inútil, pues los cubanos, tras 17 años de convivir “involuntariamente” con los venezolanos y su tendencia democrática, gracias a Chávez y Maduro, no querrán volver a su miseria comunista de 57 años de “dignidad”, pues, como dicen los cubanos, ella es la de Fidel, no la de ellos. El Mundo ha cambiado y Fidel se apresta a morir con sus botas puestas y su “dignidad”. Mientras que en nuestro país, mejor nos preparamos para decirle a los cubanos: Asere, ¿qué volá?

@eloicito

viernes, 1 de abril de 2016

El ascenso de la derecha populista radical en Europa


Lic. Jonás Estrada

En Europa se están suscitando unas series de fenómenos político-electorales sin precedentes en su historia reciente. Se trata del resurgimiento y ascenso de movimientos y partidos nacionalistas y de derechas radicales al socaire de la dura crisis económica, el cual para algunos analistas, podría cambiar el panorama político tanto en sus respectivos países como de la Unión Europea en general -por su tendencia euroescéptica y anti-OTAN. Según estos líderes nacionalistas y de derechas, sus respectivos países sufren la pérdida de sus soberanías, la descontrolada inmigración, los peligros del multiculturalismo fomentados por el fenómeno de la globalización que atentan contra sus culturas nacionales, el peligro de la islamización de Europa; mientras los partidos tradicionales sólo velan por sus intereses políticos parroquiales y no por los “verdaderos” intereses nacionales.

Empezando por el triunfo en Polonia del partido nacionalista-conservador y católico Ley y Justicia cuyo líder es Jaroslaw Kaczynski, el cual tiene mayoría en el Congreso polaco, y ha generado muchas polémicas para la UE por ciertas decisiones que no están acordes a lo dictado por Bruselas. En Hungría, tenemos el polémico Primer Ministro Viktor Orbán, líder del partido Fidesz-Unión Cívica Húngara de orientación de derecha, el cual ha sido un duro crítico de la actual UE en muchos aspectos y en especial al tema de las vallas que levantó para no permitir el paso de los refugiados musulmanes a territorio húngaro y cuando reformó la constitución húngara basado en los valores cristianos -la UE está en contra de esto, ya que atentaría contra la libertad de cultos. Peor aún, la oposición húngara que son las izquierdas y los liberales no tienen oportunidad de ganar, y la única oposición real frente a Orbán es el partido político de tendencia neofascista JOBBIK, cuyo líder es Vona Gábor.

Asimismo, en Grecia, tenemos a los ultranacionalistas de Amanecer Dorado como tercera fuerza política; en Dinamarca el partido DanskFolkeparti (Partido Popular Danés) como segunda fuerza; en Finlandia el partido ultranacionalista de tendencia conservadora los Perussuomalaiset (Verdaderos Finlandeses), cuyo líder es Timo Soini, que tras las elecciones parlamentarias del 2015, es la tercera fuerza política. En Eslovaquia, se realizaron las elecciones parlamentarias el pasado 6 de marzo, donde el nacionalista Partido Popular Nuestra Eslovaquia (LSNS), cuyo líder es Marian Kotleba que a su vez el gobernador de la región de  Banská Bystrica -bastión original de ese partido-, logró ingresar al parlamento eslovaco con 8% de los votos y 14 escaños -actualmente quinta fuerza política.

Por último, pero si se quiere el caso más importante, se encuentra el Frente Nacional francés, bajo el liderazgo de Marine Le Pen hija del líder fundador del partido Jean Marie Le Pen. En caso de llegar a la Presidencia de Francia puede generar un terremoto político y un mayor auge a los partidos políticos nacionalistas radicales en Europa. Tras asumir la presidencia del partido, Marine Le Pen –quien juega con la imagen de una nueva Juana de Arco salvadora de la Patria- ha conquistado importantes logros electorales. En las elecciones al Parlamento Europeo del 2014, el Frente Nacional francés se consagró como el primer partido de Francia al obtener un 25% de los votos, con 24 eurodiputados superando por más de 4 puntos al UMP (actualmente Los Republicanos) y por 10 al Partido Socialista.

Dentro de los planteamientos fundamentales del Frente Nacional están la anti-inmigración no europea basado en la idea del identitarismo europeo-occidental, que rechaza el universalismo homogeneizador (multiculturalismo auspiciado por el liberalismo globalista y las izquierdas progresistas), en lo económico volver al franco como moneda francesa, promover el pleno empleo y la industria nacional, así como nacionalizar los sectores estratégicos (como el sector bancario) para combatir a la globalización en pro de la soberanía económica de Francia.

En las pasadas elecciones regionales en Francia realizadas el 13 de diciembre de 2015, a pesar que no se impuso en ninguna provincia o región, el Frente Nacional obtuvo una triplicación de los consejeros regionales. Esto le ha convertido en la mayor fuerza opositora en los Consejos Regionales, con el 27,1% y 358 consejeros regionales. Teniendo en cuenta que ahora el Frente Nacional aumentó del 19% al 30% de intención votos en el electorado –mayoritariamente entre jóvenes y obreros que anhelan cambios en la políticas en Francia-, no resulta descabellado considerar una hipotética victoria en las elecciones generales (presidenciales) de Francia en 2017.

Por otro lado, si bien el partido de “centro-derecha”, Los Republicanos, dirigido por el ex-presidente Nicolás Sarkozy, ganó la mayoría de las regiones, esto se debe a que el Partido Socialista francés junto con las otras izquierdas incluyendo a los del Partido Ecológico hicieron declinar a sus respectivos candidatos para darle voto a la “centro-derecha”. Así, esos partidos de izquierda fueron clave para frenar por ahora al Frente Nacional. Cabe entonces la duda si Nicolás Sarkozy se presentará a las elecciones generales en 2017, a pesar de estos resultados.

Mientras tanto, el Partido Socialista bajo el liderazgo del actual Presidente de Francia, François Hollande, se encuentra en franco declive por diversas razones: 1) Hacen declinar sus candidatos para darle apoyo a la “centro-derecha”, lo que muchos han tildado de “suicidio político”; 2) El Partido Socialista es acusado por los electores franceses de ser el responsable de la crisis económica que padecen los franceses y de los altos niveles de desempleo; 3) La falta de carisma y caída en las encuestas de Hollande; 4) Los ataques terroristas de Daesh y los problemas que se está generando por la masiva ola de inmigración al continente europeo proveniente de Medio Oriente y África, hacen al electorado más receptivo a los mensajes nacionalistas y xenófobos del Frente Nacional.

El politólogo francés Jean-Yves Camus, de la Fundación Jean Jaurès, estimó que este resultado “tiende a confirmar que hay una barrera para el Frente Nacional, que se comporta excelentemente en la primera vuelta, pero que no sabe ir más allá”. Pero esto “no soluciona el problema de fondo”, dijo, sosteniendo que la victoria de los “partidos tradicionales” es “una victoria pírrica”, dado que se construye “contra algo o alguien y no por algo”.

Estos comicios son los últimos que se realizan en Francia antes de la elección presidencial de 2017, para cuya primera vuelta los institutos de sondeo colocan actualmente a Marine Le Pen a la cabeza de las intenciones de voto.

¿Será factible tanto corto, mediano y a largo plazo de parte de los partidos tradicionales en Francia seguir con el esquema de alianzas políticas para frenar electoralmente al Frente Nacional?

¿Es posible que el Frente Nacional logre ganar las elecciones generales en Francia del 2017?

@jonaspatriota

Bruselas: La dudas europeas frente a la amenaza del yihadismo


Lic. Victor Hugo Matos

El pasado 22 de marzo se produjo otro ataque terrorista en Europa. Esta vez ha sucedido en el mismísimo corazón de la Unión Europea y la OTAN, consiguiendo detener al menos por unas horas la maquinaria burocrática europea y atlantista. Mientras se realizan operaciones anti-terroristas que parecen ecos de las realizadas posterior a los ataques en París de finales del año pasado, cabe preguntarse si este ataque que ha tomado por sorpresa a las autoridades belgas es del todo inesperado, en la medida en que se produjo apenas días después de la captura del Saleh Abdesalam en el barrio belga de Molenbeek, que ha devenido en epicentro del yihadismo europeo.

Dado el impacto de este nuevo ataque, y considerando los efectos de los anteriores dentro de la sociedad europea, resulta increíble que la estructura  de la Unión Europea se vea incapaz de coordinar esfuerzos para intercambiar información e inteligencia, mucho menos coordinar operaciones conjuntas en capitales europeas destinadas a enfrentarse al yihadismo. Uno de los primeros problemas es que la acusada inefectividad dentro de la seguridad belga sigue estando presente, sin que se observe algún cambio positivo desde los ataques en París e incluso se han revelado nuevas fallas; como la acusación del Ministro de Interior belga hacia la policía belga de negligencia, por haber obviado avisos de la inteligencia turca sobre las intenciones de uno de los terroristas que fue deportado desde la frontera sirio-turca a los Países Bajos y que no fue detenido.

Esta abierta y clara negligencia es un factor de riesgo de nuevos ataques en el futuro dada la cantidad de objetivos potenciales dentro de Bruselas. Esto ha llevado a muchos analistas a plantearse si, ante la clara y repetida inoperancia, no debería la Unión Europea plantearse en conjunto intervenir y asumir la seguridad dentro de la ciudad. No obstante, esto no parece más que un ejercicio intelectual de periodistas europeos, dado que no ha sido sino hasta hace poco, y sólo después de los ataques en Bruselas, que el Presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, ha traído a la palestra el concepto de  “unión de la seguridad”, la cual llega muy tarde si consideramos que los antecedentes del terrorismo yihadista en Europa se puede rastrear hasta los años 70 desde la operación de Septiembre Negro en Munich o la cooperación entre la OLP y el RAF (Ejército Rojo Alemán).

Otro factor que pone en duda la efectividad de cualquier intento unificado de lucha contra el terrorismo yihadista es el de la percepción sobre este fenómeno transnacional y su relación con otros como el desplazamiento de refugiados. En el contexto actual de la política europea, existen dos demostraciones de lo divisivo que se ha vuelto el tema del terrorismo e indirectamente el de los refugiados, dado que algunos de los atacantes o alguno de los miembros de las redes de apoyo de estos gozaban de esta condición especial.

En primer lugar, el surgimiento y éxito  político de partidos populistas emergentes en países como Francia (Frente Nacional), Alemania (AfD) o Reino Unido (Partido de la Indepencia, UKIP), cuyos programas de gobierno tienen como elemento principal el bloqueo a la entrada de nuevos refugiados  y que han recogido un apoyo incipiente de una parte de la población europea, la cual consideran forzada la solidaridad que plantean los líderes europeos. Este fenómeno se complejiza aún más si consideramos que estos partidos populistas tienen una presencia no sólo a nivel nacional sino también dentro del Parlamento Europeo, y la coordinación de políticas entre los grupos de izquierda y derecha se ha estancado en infructuosas batallas conceptuales, dado que los primeros se atrincheran en sus posiciones idealistas, y los segundos, o no quieren ser catalogados como racistas o bien dependen de complicadas alianzas con los populistas emergentes para seguir gobernando en sus respectivos países o endurecen sus posiciones para frenar el trasvase de parte de su electorado hacia estos partidos populistas.

Sumado a esto, también está claro que sobre la Unión Europea todavía pesan los sucesos históricos que llevaron a su creación y que actúan como una atadura sobre muchos políticos europeos a la hora de lidiar con temas de seguridad, sobre todo aquellos que puedan generar dudas sobre el modelo “multicultural” o “solidario”, escudándose muchas veces en declaraciones o discursos que cumplen con las reglas de lo políticamente correcto pero vacios de toda propuesta o que no son correspondidos por acciones prácticas contra la amenaza del terrorismo.

Es difícil saber cómo impactará el terrorismo a la Unión Europea como estructura política y como concepto en el mediano plazo dado los diversos factores que entran en juego. No obstante, al menos las estructuras de integración latinoamericana pueden sacar algunas lecciones de esta situación para lidiar con sus propias amenazas trasnacionales como el crimen organizado o el narcotráfico.

@ViktorRonin

miércoles, 30 de marzo de 2016

Venezuela y el XXV Aniversario del MERCOSUR


Dr. Kenneth Ramírez

Venezuela vive tiempos agoniosos. La caída de los precios del petróleo ha vuelto a dejar al desnudo nuestros problemas nacionales: subdesarrollo económico y rentismo; autoritarismo, déficit democrático y militarismo; pobreza y desigualdad; violencia y rezago cultural. La gravedad de nuestra crisis recuerda aquella que sufrió la generación de españoles tras el desastre de la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898. La pérdida de Cuba y las últimas colonias de ultramar, significó para España, el fin del espejismo de la otrora grandeza imperial y una dolorosa toma de conciencia de su devaluada posición en Europa. Un país estancado en lo económico y cultural, e inmerso en un proceso de aislamiento, inestabilidad y fagocitación política; que colgaba del extremo de Europa más que formar parte de ella. En ese contexto, José Ortega y Gasset acuñó una de esas frases que se imprimen en la conciencia colectiva para siempre: “España es el problema; Europa la solución”. Se trataba de combatir los males españoles con la integración en Europa. Más que diagnóstico intelectual, la frase resumió todo un programa político; el cual fracasó bajo el reinado de Alfonso XIII y la Segunda República, fue suspendido por Francisco Franco, para imponerse definitivamente con la transición a la democracia. Esto le permitió a España dar un gran salto a la modernidad en los últimos “treinta gloriosos años” desde su adhesión a la Unión Europea en 1985. Todo un éxito histórico, hoy agotado por consumación.

Tomando el caso español como inspiración, Venezuela puede regenerarse con un proyecto de integración moderno y vibrante. He aquí el rol estratégico del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) –primera economía de América Latina y quinta a nivel mundial- que acaba de cumplir -el pasado 26 de marzo- su vigésimo quinto aniversario. No obstante, a diferencia de España con la Unión Europea, Venezuela no puede asumir pasivamente el MERCOSUR para recibir garantías de seguridad, libertad y prosperidad. Hoy por hoy, el MERCOSUR requiere un fuerte reimpulso, donde Venezuela también debe contribuir dinámicamente. Es decir, la relación de Venezuela con MERCOSUR debe ser de virtuosa retroalimentación, con una estrategia que permita al tiempo reconstruirlo y beneficiarse de sus potenciales oportunidades para así “ponernos al día” en pleno siglo XXI. Veamos.

MERCOSUR ha experimentado grandes cambios desde su fundación. En primer lugar, el giro desde su dinámica fenicia inicial hacia una agenda centrada en temas políticos y sociales. Y, en segundo lugar, su ampliación más allá del Cono Sur primigenio –sirviendo allí inicialmente para superar la rivalidad geopolítica entre Argentina y Brasil-, donde se inscribe el polémico ingreso de Venezuela en 2012 y la aún inconclusa adhesión de Bolivia de conformidad a la estrategia “MERCOSURx9”. Estas transformaciones han dado como resultado que el MERCOSUR haya ganado en el plano político-simbólico, pero haya perdido efectividad económica y atractivo a nivel regional y global. Conscientes de esto, los Estados miembros en la XLIX Cumbre de Asunción celebrada en diciembre de 2015, manifestaron su voluntad de relanzar MERCOSUR tomando en cuenta la experiencia acumulada y los cambios suscitados en el sistema internacional. Para ello, resulta necesario una nueva visión que promueva la convergencia hacia objetivos comunes y conecte las múltiples dimensiones en juego.

En materia política y social, es necesario fortalecer las instituciones del MERCOSUR y el cumplimiento de su reglas; impulsar una agenda común de promoción y protección de la democracia y respeto a los derechos humanos -previsto en los Protocolos de Ushuaia I y II, y en el Protocolo de Asunción que acaba de cumplir su décimo aniversario-; consolidar el rol del Fondo de Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM) para combatir las asimetrías; el impulso al Estatuto de Ciudadanía del MERCOSUR para fomentar una integración profunda entre nuestras sociedades; y la necesidad de desplegar una agenda de relaciones externas ambiciosa que privilegie la búsqueda de un acuerdo entre MERCOSUR y la Alianza del Pacífico en el marco de las estrategias “unidad en la diversidad” y “convergencia con UNASUR”, así como la conclusión del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea y nuevos acuerdos con EEUU, Canadá, Rusia, China, Japón y Corea del Sur –permitiendo la inserción del bloque en las grandes negociaciones multilaterales en marcha y pivotar al Pacífico.

En materia económica, se requiere trabajar en cuatro condiciones para construir un espacio económico efectivo que fomente la industrialización y fortalezca la clase media de la región: la conectividad física a través del desarrollo de infraestructuras, eliminar las barreras comerciales que aún subsisten entre los socios, la creación de cadenas productivas regionales, y la compatibilidad entre las estrategias de desarrollo y las políticas económicas y comerciales aplicadas.

En este contexto, el gobierno de Venezuela, en el marco de su presidencia pro-témpore del MERCOSUR –que asumirá por segunda ocasión a partir de julio de este año- y en coordinación con la nueva Asamblea Nacional, debe completar la adopción de toda la normativa comunitaria y catalizar el citado relanzamiento del bloque. Esto a su vez implica cambiar urgentemente nuestro modelo económico para aprovechar las potenciales oportunidades que ofrece el MERCOSUR –a diferencia de lo que ocurre actualmente, ya que Venezuela tiene un déficit comercial con los socios del bloque que asciende a 5 millardos de dólares anuales-, respetar las reglas democráticas y los derechos humanos, y abrir los espacios de este mecanismo a todos los actores políticos y sociales –empezando por la elección directa de los diputados al PARLASUR. De esta manera, el MERCOSUR podría ser un instrumento útil para superar nuestra crisis nacional y promover la regeneración de Venezuela. ¿Y usted qué opina?

@kenopina 

Terrorismo y fundamentalismo islámico. Reflexiones tras los ataques de Bruselas


Prof. Eloy Torres

Los atentados terroristas en Bélgica han conmovido al Mundo. De nuevo éste, es acechado por enemigos sin rostros. Lo único es que sabemos es que son árabes. Curioso. Hubo una corriente mediática que nos hizo creer que los Estados árabes abrieron sus puertas a un proceso modernizador, bautizado como “Primavera árabe”. No obstante, la  ola de atentados sangrientos en los cuales han estado involucrados gente proveniente del Mundo musulmán obliga a buscar una explicación a esos sangrientos hechos.

Encontramos términos como shiíes, suníes wahabitas, sharia, califato, entre otros. Aclaremos, sobre cuestiones terminológicas que caracterizan a la religión islámica y su impacto en la contemporaneidad; luego trataremos detalles y explicaciones de interés histórico, religioso y más estrictamente relacionados con la actualidad internacional y geopolítica.

El Islam, es obediencia a la palabra de Dios y no a un líder mortal. Es la más reciente de las religiones; nace en 612 de la era cristiana, cuando Mahoma, un comerciante de camellos de la Meca, en una cueva se le apareció el Arcángel Gabriel y éste le instó a “rezar”. Desde entonces Mahoma es el Profeta y transmitió la revelación final: La palabra de Alá (Dios). Mahoma no escribió el Corán, el libro sagrado en el Islam; sólo llevó la palabra de Dios. Los versos del Corán,  fueron hechos por los seguidores de Mahoma. La fe islámica, es la palabra de Alá (Dios) pronunciada por el Profeta y se fundamenta en cinco principios fundamentales, los “pilares de la fe”: 1. Profesión de fe: “hay sólo un Dios que es Alá y Mahoma es su profeta”; 2. La oración, debe ser realizada cinco veces al día; 3. La donación de una décima parte de tus recursos para los pobres; 4. El Ramadán o ayuno se celebra en un mes determinado del año y  dura desde el amanecer hasta el atardecer, durante el cual el creyente no debe comer ni beber nada. Se pretende un proceso de purificación del alma; y 5. La Peregrinación es obligatoria para cada musulmán. Es decir, al menos, una vez en la vida, ir hasta la Meca.

La Yihad, o guerra santa, tiene dos formas: una menor y otra mayor. La menor es la lucha del musulmán con el no musulmán para atraerlo a la fe correcta. La mayor es la que lleva a cabo cada musulmán consigo mismo para hacer respetar su fe. Para el Islam, a diferencia de lo que se dice, la guerra santa o Yihad, no tiene como propósito una guerra contra los no musulmanes. También se establece que la Yihad no es una de las obligaciones esenciales de un fiel musulmán.

La Sharía, la ley sagrada islámica, no es sinónimo con el Corán. Shariá no es un inflexible código de leyes o una ley orgánica. Ella se basa en dos elementos: el Corán y la Sunna. La Sunna es una colección de tradiciones sobre hechos del Profeta, considerados como modelos para los fieles. En definitiva, si el Corán es lo que dijo el Profeta, la Sunna es lo que el Profeta hizo. De estos dos elementos, las escuelas islámicas han hecho analogías e interpretaciones consensuadas para dar  forma a la Ley Santa.

El Islam experimentó un cisma entre sunitas y shiítas; la disputa por la sucesión del Profeta. El cisma aparece después del califato de Alí. Son frecuentes las confusiones terminológicas en la geografía del Islam. En una breve descripción, los sunitas son los que admiten que el sucesor del Profeta es el Califa Abu Bakr, mientras que los Shiítas, el verdadero seguidor del Profeta y nombrado por éste, es su yerno: Alí. Para los sunitas es inaceptable. La diferencia es cómo se pondera el papel del líder de la comunidad y como en el sunismo, el Califa, conduce la comunidad islámica. Su Califato tiene autoridad política como líder de la fe, pero, de hecho, la autoridad religiosa pertenece a la comunidad de eruditos, el Ulema.

 Los shiítas, seguidores de Alí, creen que la verdadera cabeza de la comunidad es el IMAM, un líder cuya autoridad religiosa y secular se debe escuchar y seguir obligatoriamente. Este es AlÍ, esposo de Fátima, hija del Profeta. Los sunitas perciben al califa como imam, pero sólo en el sentido religioso, en la oración colectiva. El rol político, asumido por el IMAM, representa una diferencia entre ambas visiones.  Además, los shiítas son mesiánicos; creen en la llegada de un IMAM salvador. Como en otras religiones, el Islam ha conocido, a lo largo del tiempo, ramificaciones, determinadas por la aparición de intérpretes que ha incorporado sus expresiones sobre la fe.

La mayoría islámica es sunita (un 85%). El shiísmo (aproximadamente el 15%) es mayoritario en Irán, país persa y no árabe. También en Azerbaiyán, Irak y Bahrein, representan alrededor del 60% de la población; hay minorías shiitas en Yemen, Arabia Saudita y Líbano. La historia de los grandes actores del Mundo islámico son: el imperio persa, único califato Shiíta; el califato árabe, el imperio mongol de la India y el imperio otomano, todos éstos, sunitas.

Las convulsiones políticas de los últimos años han traído más atención sobre la corriente wahabita por parte del Mundo occidental. Los wahabitas o salafistas son seguidores de una rama sunita; se fundamenta en los preceptos del Maestro y reformador Mahoma ibn al-Wahabí quien en 1740 en Najad -centro de Arabia Saudita de hoy-, predicó un retorno a un dogma estricto y rígido. Su discurso religioso ha sido mezclado con las aspiraciones de las poderosas familias de Arabia, como por ejemplo la de Ibn Saud al crear una corriente religiosa- política que se impuso en la zona en los años posteriores. Durante mucho tiempo, los seguidores de ésta ha influido en los acontecimientos políticos de la región, llegando incluso a conquistar la Meca y Medina, entre 1803-1812. Lo central en esta nueva ideología fue la idea de que ellos tenían un derecho a difundir, como correcta, su interpretación del Islam. Tras varios años de conflictos e intentos por imponer una autoridad, a principios del siglo 20, Aziz de Abd (con la ayuda británica) pudo conquistar los territorios de Tierra Santa y, después de la I Guerra Mundial, al crearse el Reino de Arabia Saudita. Por lo tanto, ellos consideran que los verdaderos practicantes del Islam son los seguidores del wahabismo.

Hay que mencionar: Los Wahabitas no se llaman ellos mismos de esta forma. Ellos son tratados así desde afuera. El término wahabita refiere al fundador del movimiento, aunque él rechazó esa denominación pues él está determinado por la creencia de que los elogios deben ser sólo para Alá y no para un simple mortal. El término que él acepta, de hecho es aquel de Muyahidín, lo que significa: “Aquel que insiste en la unidad y la unicidad de Dios”.

Daesh (o Estado Islámico de Irak y Levante, mejor conocida bajo el nombre de ISIS ó ISIL) sigue la línea sunita wahabita y adopta un islamismo extremista y militante. Ellos se consideran los titulares del derecho a extender esta creencia que se originó en el Islam. Es así que surgen los combatientes de ISIS quienes pretenden ampliar un Califato para eliminar a cualquier otra forma de organización política que no respete, de hecho, la fe pura. Separados de una de las ramas de Al Qaeda, con quienes comparten el extremismo religioso, ISIS va en la misma línea de un Islam militante que busca restablecer la verdadera fe. Esto incluye aplicar la fe original y el rechazo a los shiítas, tal como se observó en los ataques dirigidos a las mezquitas shiitas en varias partes del mundo islámico.

El fin de la Guerra Fría trajo consigo reflexiones que buscan explicar la complejidad de su conclusión. Por ejemplo: Francis Fukuyama y “El Fin de la Historia”, para quien había triunfado el liberalismo y su ideología sobre la URSS. Se demostrado su falsedad, pues el liberalismo aún tiene enemigos. Uno de ellos: el fundamentalismo islámico cuyo actual reacomodo geopolítico aumenta la complejidad internacional. El 11-S fue un acto terrorista que atacó la modernidad al intentar socavar los cimientos del poder estadounidense en sus tres símbolos: el World Trade Center – su poder económico y del liberalismo en general-; el Pentágono –su poder militar-; y la Casa Blanca, -su poder político. La modernidad, representada por EEUU y por otras democracias desarrolladas, es blanco de los ataques terroristas islámicos. Hoy Bélgica es otro ejemplo. El día 11-S fue contra esa modernidad. El Mundo debe combatir al terrorismo y al Islamismo radical que lo pondera como una lucha maniquea: entre creyentes e infieles.

Otra tentativa para describir al Mundo después del fin de la guerra fría, es la del “Choque de civilizaciones, de Samuel Huntington, quien concibe a la civilización como una entidad cultural y “el nivel más extenso de identificación” de una comunidad. En nuestra opinión ésta es la más completa por demás. Se distingue arbitrariamente: 7 u 8 civilizaciones, a partir de su historia, lengua, cultura, tradiciones y la religión, a saber: la occidental; confucionista; japonesa, islámica, hinduista, eslava- ortodoxa; latinoamericana; y posiblemente la africana. Postula la existencia de unas líneas de fractura o un choque entre éstas y observa cual elemento dinamizador que dominará los futuros conflictos.

Otra la expresa Alvin Toffler y su idea del desarrollo a partir de Olas. De éstas, él concibe 3 olas: La Primera simbolizada por la azada; son sociedades agrarias cuyo ritmo de cambio es lento y están infladas de conflictos internos. La Segunda ola, simbolizada por la línea de ensamblaje, propia de una sociedad industrial y cuya funcionalidad se basa en recursos energéticos. En tanto que la Tercera ola es simbolizada por una computadora. Es la sociedad de la información y del conocimiento. Las  tres coexisten en el siglo XXI.

La globalización avanza sobre el Mundo. Busca “uniformizarlo”. No obstante, grupos étnicos, cada vez más numerosos, reclaman su identidad en ella. El politólogo Benjamín R. Barber, habla de una guerra entre el Yihad versus McWorld. El concepto Yihad, prestado del Islam: la lucha religiosa y guerra santa contra la modernidad. El Yihad se fortalece en las sociedades débiles que desconocen la democracia y el contrato social. El segundo, tomado del concepto de comida rápida McDonald´s. Es la globalización de los gustos, incluso de los comestibles.

El Yihad y el McWorld tienen un denominador común; actúan armónicamente para debilitar al Estado Nación, las instituciones democráticas, libertades ciudadanas y el activismo cívico. Este autor critica a Huntington y rechaza el choque de civilizaciones. Para él lo que hay es una guerra al interior de la civilización que expresa la ambivalencia de cada cultura, la de cada individuo jugando a los beneficios de la modernidad con sus respectivos costos. Barber explica lo que genera el terrorismo. Éste, es la versión depravada de la globalización. Los beneficiarios del McWorld aplauden el mercado si obtienen la privatización y comercialización de lo público; en consecuencia insisten en libertades totales. Una libertad que apunta a la indiferencia de lo público. Una anarquía, mientras el terror es apenas una de las enfermedades contagiosas que ésta genera. Ella es equivalente al terrorismo.

El Medio Oriente muestra sangrientos escenarios. El ISIS y su Califato amenazan a la humanidad con su carga de resentimiento, crueldad, odio y una violencia que no puede ser ignorada, particularmente por los EEUU, pues son corresponsables de lo que  ocurre; igual, los europeos por su incapacidad para construir una sólida y coherente política frente al ISIS.  Irak y Siria hoy, son Estados fallidos y no ofrecen ninguna garantía. La comunidades religiosas, sunitas, shiitas y no shiítas, enfrentan violencia, persecuciones y un extermino sectario. Tibiamente se observa la intervención occidental por la defensa de los derechos humanos. El ISIS es la barbarie y el exterminio de lo no islámico. Amenaza a la paz, no sólo de la región, que es grave, sino del Mundo. Es una advertencia para evitar errores en política y nos muestra el fracaso de los idealismos en las Relaciones Internacionales. 

Cierto, el ISIS debe ser destruido, pero, sin acosar a esas comunidades cuyos valores no coinciden con los occidentales. Por desgracia, eso es lo que se ha hecho. La guerra debe tener varias modalidades, saber distinguir. La verdadera guerra contra el terrorismo, apenas comienza. Ayer Bélgica, mañana otro. Hay que atacar las condiciones que incubaron esos actos. El Califato, es una realidad política y como tal debe ser tratada. La lucha contra el Yihadismo es de todos, pues reúne peligrosamente adeptos, incluso en el corazón de Occidente. Algo ocurre. Hay que asumir conscientemente esa realidad histórica. El futuro de la humanidad depende de cómo se aborde su civilización. El Califato renace de un fervor religioso contra la globalización y que se ha extendido, gracias a los convertidos al Islam.

La realidad debe ser explicada. Hay una pregunta, para nada ociosa: ¿es el Islam compatible con Occidente? Hay versiones que rechazan esa posibilidad. La primera, según la cual el Islam, políticamente hablando, es considerado vinculado a su civilización, por demás bien definida y en un espacio particular. La segunda, la occidental; ésta, hace hincapié en la primacía de los valores humanos generales, universales, independientemente de la historia, cultura o la sociedad. Por ello, se cree que el Islam y Occidente son incompatibles. Éste, tiene un lenguaje político propio y el Islam vive su propia crisis de modernización y no puede ser visto como un oasis de calma. Ellos experimentan serias crisis.

Otra teoría considerada minoritaria, emana de los musulmanes que viven en Occidente, quienes al ponderar su realidad, observan los adelantos occidentales y los comparan con su realidad y, sin renunciar a su cultura, proponen una adecuación. Estos, en su mayoría intelectuales, son rechazados y considerados trasgresores del Corán, el cual es consubstancial con el idioma árabe. El Corán es absoluto; es la palabra de Alá. “Adecuar” equivaldría a ser apostata, fementido, infiel y debe ser castigado. En los países islámicos no hay libertad de opinión. Es un pecado o una fuente de desunión y desorden. Ellos cargan con el desorden provocado entre shiitas y sunnitas. Lo que seguramente explica, la resistencia a los cambios. Explica también la muy reducida innovación en el Islam. No se observa  modernización.

Esta realidad muestra algo que Occidente jamás ha querido ver por la soberbia que les ha enceguecido. Recordemos las Cruzadas, a Sir Lawrence de Arabia, los Acuerdos de Sykes-Picot que “liberaron” al Medio Oriente del yugo otomano. Hoy el Medio Oriente, pugna por encontrar una salida a la agresiva globalización. Esa zona convive con el mal recuerdo sobre Occidente; consideran que su gesta no fue “salvadora”, sino “interventora”. Hoy, las estructuras políticas y administrativas de Irak y Siria están destruidas. El ISIS es su respuesta. No hay que repetir los mismos errores; de lo contario el Mundo árabe volverá con su filosofía: esperar que el cadáver de su enemigo Occidente, transite por sus arenas y desiertos, todos aceitados, desde el subsuelo, con petróleo, mientras tanto seguirán los atentados terroristas.

@eloicito

sábado, 19 de marzo de 2016

Un fantasma recorre América Latina


Luis Manuel Esculpi

El comienzo del manifiesto de Marx y Engels señala que un fantasma recorría Europa, el famoso texto fue editado por primera vez en 1848. Durante el resto del siglo XIX y buena parte del siglo XX sus escritos inspiraron la lucha de los revolucionarios , sectores de avanzada y de los trabajadores de ese tiempo. La influencia de sus ideas no se limitó al mundo del trabajo, el espectro se hizo planetario, su doctrina fue adoptada por representantes de las diversas clases sociales y centenares figuras de la academia y la intelectualidad mundial abrazaron la causa del socialismo durante esa época.

Millares de militantes comprometidos ofrendaron sus vidas en la lucha por “tomar el cielo por asalto” y conquistar una sociedad justa donde reinará la igualdad y la libertad.

En nombre de esos ideales y también de la lucha por la honestidad  se alcanzó el poder durante la revolución rusa, la implantación del llamado “socialismo real” en Europa del este posterior a la Segunda Guerra Mundial y algunas otras experiencias en Asia, principalmente la China. Es de destacar que  de la la familia originaria fue la socialdemocracia (tan combatida y despreciada por los dogmáticos) la que más se aproximó en sus gobiernos,   a garantizar igualdad de oportunidades en medio de un respeto pleno a la libertad.

La implantación del stalinismo que en nombre de una falsa igualdad sacrificaron la libertad, implantando un terrorismo de estado, constituyendo en regímenes dictatoriales que no admitían la disidencia. A la larga la falacia quedo develada, el muro de Berlín fue derrumbado , sin que se produjera un disparo (hay quienes actúan como si eso no hubiese ocurrido) y como en un efecto dominó cayeron todos esos regímenes que en apariencia lucían invulnerables.

Apenas sobreviven en este siglo el régimen de Cuba y el de Corea del Norte. Entre tanto en nuestra América asumieron el poder regímenes que asumían con nostalgia la prédica que condujo al fracaso los gobiernos del mal llamado “socialismo real”,  es así como en Venezuela, Bolivia y Nicaragua los gobiernos se identifican un supuesto “socialismo del siglo XXI” ; también con sus diferencias en gradaciones y matices los gobiernos de Brasil, Ecuador y Chile.

Recientemente la opinión pública ha conocido fabulosos escándalos de corrupción de estos gobernantes, la investigación del mandato de los Kichner en Argentina revela la falsedad de toda su prédica y el enriquecimiento de la familia y su entorno. En Brasil reventó lo de Petrobras y su vinculación con Lula -quien si era en verdad un líder obrero-  en Nicaragua la corrupción esta prácticamente institucionalizada. En Bolivia poco antes del referéndum estalló un caso que involucra a ministros y diputados del gobierno de Evo Morales. El líder indígena no hace honor aquella frase de Gramsci : “La verdad siempre es revolucionaria”. Chile es de estos países, según Transparencia Internacional, el  menos corrupto de este continente, listado que lamentablemente nosotros encabezamos. En el país del sur los hechos de corrupción, que por supuesto existen, no alcanzan la dimensión de los antes mencionados.

En nuestro país los casos de PDVSA, CADIVI, Los negociados alrededor de las compras de alimentos y medicinas, los contratos  con las plantas generadoras de electricidad y todo las negociaciones que enriquecieron a los boliburguesee y bolichicos , en complicidad con altos funcionarios públicos, superan con creces las denuncias y protestas que se desarrollan fuera de nuestras fronteras.

Personajes que llegan al poder en nombre de la lucha por la libertad, la igualdad y contra la corrupción se convierten cuando gobiernan en emblemas de lo que alguna vez combatieron o decían combatir. La corrupción es el fantasma que recorre esta parte del mundo, un fantasma sumamente dañino, su profusión impide el progreso y la felicidad de nuestros pueblos. Tal disonancia plantea una honda  reflexión sobre la naturaleza del poder, esa reflexión es imposible abordarla en estas líneas por lo que me limitaré a transcribir un pensamiento de Abraham Lincoln: “Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si quieres probar el carácter de un hombre dadle poder”.


@lmesculpi

Salvando al Soldado Lula


Embajador (r) Milos Alcalay

Las acciones judiciales por corrupción que ya habían sacudido a la opinión pública brasileña por escándalos conocidos como “lavajato” y  “mensalao” llegaron a un clímax con las acusaciones del Juez Moro al Ex-Presidente Lula da Silva, contra quien pesan serios indicios de culpabilidad por desvíos millonarios del erario nacional.

Tratando de ayudarlo,  Dilma designó a su guía y predecesor en el cargo de Ministro de la Presidencia para evitar que se formalice el juicio, recibiendo el respaldo automático de Maduro, Castro, Evo, Ortega, Correa y demás soldados del Foro de Sao Paulo que nos recuerdan la película épica de Steven Spielberg “Salvando al Soldado Ryan”, en que siete militares reciben la orden de rescatar con vida al sobreviviente de los miembros de una familia en la que tres hermanos perecieron en el desembarco a Normandia durante la II Guerra Mundial.

Pero en el caso del Ex-Presidente, no se trata de una solidaridad épica –como en la película-  sino de una grosera complicidad  destinada a obstruir la Justicia y esconder las profundas implicaciones de fondos irregulares no solo para enriquecer a la nueva clase de enchufados internacionales, sino para mantenerlos en el poder financiando costosas campañas de publicidad reeleccionista no solo en sus ambiciones  sino también a los dirigentes de países aliados,  que son denominados en el editorial un conocido periódico opositor nacional “La Internacional de los Caraduras”.

Salvar a Lula y pretender al mismo tiempo que vuelva al Poder dentro de algunos años, resulta una misión imposible al igual que resultó imposible mantener en la Presidencia a los hermanos  Lugo, Zelaya, Kirchner, a quienes en una u otra forma se les aplicaron preceptos Constitucionales para terminar con sus desastrosas Presidencias, y  que a pesar de sus errores, con el mayor desparpajo los aliados del ALBA acusaban que se trataba de “golpes de Estado” como repiten nuevamente de manera injustificada en el caso del sindicalista paulista y de casos similares.

Estas acciones de solidaridad automática, lejos de ayudar al Gobierno del PT, lo que hacen es irradiar aun más el incendio, tal como se constata con la explosión de millones de brasileños que han tomado las calles de las principales ciudades para manifestar su indignación, además de que con esta actitud se le suman otros argumentos  para alcanzar el  impeachment del mandato de la Presidenta Rousseff.

Salvar a Lula se ha convertido también en una torpeza que pone fin al “Imperio Socialista del Siglo XXI” en la que se multiplican los electores disgustados que lograron evitar la reelección de Evo, o de Rafael Correa, y destapar los escándalos de corrupción,  a lo que se suma en Venezuela un terremoto político que se acentúa con el desacato del Ejecutivo a la clara mayoría oposicionista parlamentaria con el triunfo del 6 de Diciembre, mientras se constata el distanciamiento de una Cuba, cada vez mas cómoda con sus nuevos socios EEUU y la Unión Europea.


@milosalcalay

viernes, 18 de marzo de 2016

El acuerdo de Doha


Dr. Kenneth Ramírez

El pasado 16 de febrero, fue anunciado un acuerdo provisional para congelar la producción petrolera en Doha, entre Arabia Saudita, Rusia, Venezuela y Qatar. Calurosa acogida tuvo en Caracas, que desde noviembre de 2014 ha desplegado una frenética actividad diplomática para apuntalar los precios. No obstante, el acuerdo de Doha es un compromiso frágil, que ya sufre tropiezos importantes.

En primer lugar, los firmantes se han comprometido a congelar su producción en los niveles de enero de 2016 –sin especificar la fuente estadística que tomarían como referencia, cuestión de máxima relevancia dada la discrepancia en algunas cifras. Un acuerdo de congelamiento es considerablemente menos ambicioso que uno de recortes, dada la cantidad de crudo que está fluyendo al mercado –con un exceso de oferta de 1,9 millones de barriles (MMBD). Arabia Saudita bombeó un poco más de 10,2 MMBD en enero de 2016, cifra ligeramente inferior a su último récord de 10,6 MMBD en junio de 2015. La producción petrolera de Rusia, por su parte, ha estado golpeando nuevos máximos de la era post-soviética, alcanzando 10,88 MMBD en enero pasado. Esto significa que el acuerdo busca mantener el statu quo; es decir, no mejorará la situación actual, sólo evitará que empeore.

En segundo lugar, de los cuatro firmantes, sólo Arabia Saudita es capaz de aumentar producción más allá de los niveles de enero, lo cual le resta valor al acuerdo provisional –aunque muchos dudan si Riad realmente tiene la capacidad de producción ociosa (spare capacity) de la que presume y que podría permitirle elevar su producción hasta 12,5 MMBD. Ergo, para Rusia, el acuerdo de Doha implica recompensas diplomáticas por algo que tiene que hacer, ya que los pronósticos reflejan que el impacto combinado de la declinación de sus campos maduros y las sanciones debido al conflicto con Ucrania, se traducirá en un retroceso en su producción en al menos 0,1 MMBD en 2016. Ahora puede quitarse de encima las peticiones reiteradas de Venezuela, Argelia y Ecuador para “hacer algo” que equilibre el mercado. Por su parte, la producción de Venezuela se encuentra estancada y la de Qatar ha declinado en 0,2 MMBD desde 2008.

En tercer lugar, la ejecución del acuerdo de Doha está condicionada a que otros productores se sumen al mismo. Esto lleva a considerar a los otros grandes productores OPEP; lo cual explica por qué después de Doha, el Ministro de Petróleo venezolano, Eulogio del Pino, visitó Teherán para discutir con sus homólogos de Irak e Irán los términos del acuerdo. Allí, el Ministro de Petróleo de Irak, Adel Abdul Mahdi, se mostró favorable a sumarse al acuerdo, ya que su producción se encuentra en 4,37 MMBD –nivel récord superior a la Era Hussein-, y el gobierno iraquí encara un fuerte déficit presupuestario debido a la caída de los precios y los costos de la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Levante –por sus siglas en inglés, ISIS. Empero, se encontró con la oposición del Ministro de Petróleo de Irán, Bijan Zanganeh, quien comunicó su determinación de elevar la producción persa hasta los 3,61 MMBD que bombeaba antes de sufrir las sanciones en 2011. En este sentido, tachó de “ridículo” el acuerdo de Doha.

Desde enero, la producción persa ha aumentado en 0,22 MMBD. Los pronósticos de la agencias señalan que aumentará entre 0,3 y 0,5 MMBD este año; mientras sus funcionarios apuntan a 1 MMBD adicionales, y por tanto reclaman toda su cuota de mercado tomada por las petro-monarquías desde 2011. Las elecciones parlamentarias iraníes llevadas a cabo el 29 de febrero, arrojaron un triunfo de la alianza entre conservadores moderados y reformistas, lo cual favorece la aprobación del nuevo contrato petrolero (IPC) impulsado por el Ministro Zanganeh. Esto implicará un nuevo régimen fiscal más favorable para atraer inversiones.

Estos agujeros explican la frialdad del mercado con el acuerdo, que sólo ha logrado darle un piso a los precios en 40 $/Bl. Al considerar las reacciones del resto de productores OPEP, encontramos que todos lo han saludado con matices. Mientras el resto de los No OPEP han dado respuestas dispares; unos han optado por no participar (Brasil, Canadá y EEUU), otros por señalar que su producción declinará (Noruega y Kazajistán), y otros por suscribirlo (Omán y Azerbaiyán). Por ello, pero sobre todo por la oposición persa, no se ha  podido acordar una reunión para discutir un acuerdo final -las fechas propuestas van desde el 20 de marzo hasta el 17 de abril, y los sitios desde Moscú, hasta Viena o Doha. El 9 de marzo se produjo otro traspié, cuando una reunión de productores latinoamericanos –México, Colombia, Ecuador y Venezuela- en Quito fue cancelada.

De manera que todo sigue igual, salvo por una mejora en la posición diplomática saudita. Riad sigue presionando con su estrategia de volúmenes la salida de los productores menos eficientes -la cual ya empieza a mostrarse victoriosa con un descenso esperado de la producción No OPEP entre 0,6 MMBD y 0,75 MMBD en 2016-; al tiempo que el acuerdo de Doha le permite ir fomentando la confianza con Moscú, exhibir voluntad de cooperar con los débiles de la OPEP, así como trasladar la presión para alcanzar nuevos acuerdos hacia Irán -su rival geopolítico.

Mucha de la discusión actual parece estar buscando un punto de referencia inicial para tratar de iniciar un largo camino que eventualmente podría llevar a recortes. En este sentido, el Ministro de Petróleo saudita, Alí Al-Naimi, ha señalado que el acuerdo de Doha es el “comienzo de un proceso”. Recordemos que la negociación de un acuerdo de recortes en 1999 entre la OPEP, México, Rusia, Noruega y Omán tomó casi un año de reuniones secretas en hoteles en todo el Mundo. En todo caso, desde Venezuela esta posibilidad luce como una pálida, fascinante y huidiza luz en medio de una noche agónica: un fuego fatuo. ¿Y usted qué opina?

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina