martes, 12 de abril de 2016

Los hermanos Castro y el arte de gobernar


Dr. Kenneth Ramírez

En 1952, Isaiah Berlin escribió en la revista Foreign Affairs, un artículo brillante “El Generalísimo Stalin y el arte de gobernar”. En este texto señala que el principal problema práctico para quienes han logrado realizar una revolución es evitar que sucumba en los extremismos del cansancio y oportunismo post-revolucionario (Caribdis) o el fanatismo ideológico auto-destructivo (Escila). Para evitar esos extremos ruinosos y conservar el poder, Stalin inventó –según Berlin- la llamada “dialéctica artificial”, lo cual permitía explicar los cambios bruscos en la línea oficial del Partido Comunista de la URSS –experiencia bien conocida por los Castro. El gobierno revolucionario, en cuanto observa indicios de anhelo fatídico de una vida tranquila, debe apretar las riendas, intensificar la propaganda, exhortar e intimidar. Los que evadan las responsabilidades, los amantes de la comodidad, los que dudan y los herejes se eliminan. Esta es la “tesis”. El resto de la población, debidamente aleccionada y dominada por el temor, se lanza a las labores requeridas y todo avanza durante un tiempo. Pero los puristas revolucionarios van demasiado lejos. Entonces llega el momento en que la población, demasiado atemorizada o hambrienta, se torna apática; ha llegado la hora de la clemencia. Se acusa a los fanáticos de oprimir al pueblo, se les castiga y purga. Se permite un pequeño aumento de la libertad. Esta es la “antítesis”. El pueblo vuelve a respirar, hay optimismo, y sigue un período relativamente más feliz. Esto conduce de nuevo a la indisciplina; y una vez más a la necesaria vuelta del rigor ideológico.

“Se trata de un instrumento mecánicamente poderoso y exhaustivo para la sumisión de seres humanos, para quebrar sus voluntades al tiempo que éstos desarrollan sus máximas habilidades para la producción material organizada, el sueño de los explotadores capitalistas más despiadados y megalomaníacos. Pues emerge de una represión aún mayor de la libertad y los ideales de la Humanidad de la que Dostoyevski otorgó a su Gran Inquisidor”.

Este zigzag dialéctico constante en la línea oficial del Partido Comunista, también ayuda a dar sensación de debate interno y permite responder a las necesidades de política exterior según los períodos históricos. “En situaciones revolucionarias (picos), liquida a los aliados inservibles, avanza y lucha; en situaciones no revolucionarias (valles), acumula fuerza mediante alianzas ad hoc, construye frentes populares, adopta disfraces liberales y humanitarios, y cita textos antiguos que impliquen la posibilidad, casi la conveniencia, de una coexistencia pacífica y tolerancia mutua. Esto último tendrá la doble ventaja de comprometer rivales potenciales, al tiempo que avergüenza a las oposiciones de derecha porque van contra los mejores y más sinceros defensores de la libertad y de la Humanidad”.

Tras la muerte de Chávez y la crisis económica en Venezuela –su principal socio comercial e impulsor de la ALBA-, los hermanos Castro detectaron que América Latina entraba en una fase de valle. Además, ya estaban en cuenta de la apatía y malestar del pueblo cubano. Así, con la ayuda del Papa Francisco y Canadá, Raúl Castró sostuvo por año y medio conversaciones secretas para el deshielo con EEUU, que -no olvidemos- el Presidente Obama ofreció desde la campaña de 2008. En diciembre de 2014, fue anunciado públicamente la oscilación dialéctica que sorprendió a propios y extraños, y descolocó a una Caracas desinformada.

Después de quince meses se han reabierto las Embajadas, se ha flexibilizado el embargo, y se produjo la visita de Obama a Cuba en marzo pasado –la primera de un Presidente de EEUU en 88 años. Esto último marcó el cénit del restablecimiento de las relaciones, mientras Raúl Castro reiteró que para normalizarlas debe finalizar el embargo –lo cual compete al Congreso de EEUU. En todo caso, los hermanos Castro han obtenido legitimidad y una victoria simbólica con la aceptación de Obama del fracaso de la política de aislamiento de EEUU a la Revolución Cubana. Por otra parte, han conseguido una alternativa al menguante financiamiento de Venezuela –se estima que las remesas, viajes y comercio con EEUU pueden significar entre 5 y 7 mil millones anuales-, y apoyo a las reformas económicas para alcanzar un “socialismo próspero y sostenible”.

Naturalmente, el Presidente Obama ha pedido apertura política y respeto a los derechos humanos, pero también ha subrayado que los cambios dependerán del pueblo cubano, como lo manifestó en el Gran Teatro de La Habana. Por su parte, los Castro han respondido con una vieja táctica de negociación: el policía bueno (Raúl) y el policía malo (Fidel). El segundo encargado de defender los principios socialistas y el anti-imperialismo como supuesta crítica al acercamiento a Washington del primero. Esto explica la visita del Presidente Maduro a La Habana a pocos días del arribo de Obama, y el artículo “El hermano Obama” de Fidel en el Granma respondiendo a sus “palabras almibaradas” a pocos días de su partida.

De esta forma, los Castro intentan manejar las demandas de EEUU, minar las esperanzas de la disidencia y mitigar riesgos, mientras replican el modelo chino en Cuba y hacen del Mariel un “Shanghái caribeño”: apertura económica sin cambios políticos pero con relevo de liderazgo en 2018, que permita insuflar optimismo al pueblo cubano y preservar el poder en manos del Partido Comunista. Paralelamente, respaldan al Presidente Maduro frente a la Orden Ejecutiva de Obama y le aconsejan un equívoco inmovilismo, para seguir beneficiándose del crudo venezolano y utilizar su influencia en Caracas como baza con Washington. A nivel regional, optan por el antifaz humanitario albergando las negociaciones de paz de Colombia y colaborando en la lucha contra pandemias –del ébola al zika-, para avergonzar a los críticos de la política de compromiso de Obama hacia Cuba. Si algo cambia –verbigracia, un triunfo republicano en las elecciones de EEUU que trabe el proceso o un rebote del petróleo que fortalezca a Venezuela-, pueden hacer que la tesis fidelista pase a ser otra vez la línea oficial del Partido –nuevo zigzag-, y defenestrar a los exaltados con la antítesis raulista. He aquí la estrategia de “dialéctica artificial” y la táctica teatral de los Castro, que ha confundido a no pocos colegas que creen observar una incipiente lucha por el poder en La Habana, incluso con toques de comedia clásica. El Presidente Maduro debe entender el juego cubano y dar su propio golpe de timón. ¿Y usted qué opina?

@kenopina 

Obama en Cuba (II): Sobre Revoluciones, Democracia y Cambio


Prof. Carlos Luna

Terminamos nuestro último artículo sobre la visita de Barack Obama a La Habana diciendo que “lo que sí es seguro, es que estamos en un momento de “Ruptura Histórica, Turbulencia y Transición”, donde los cambios se producen a un ritmo y a una intensidad, que si bien no sea con la prontitud que muchos quieren, son indetenibles y abren una nueva era para Washington, para La Habana, para la región y para el Mundo entero”; y sin duda alguna los hechos nos dieron la razón.

Al partir de ahora, la historia de la relación bilateral EEUU-Cuba, así como la geopolítica regional quedó dividida en un antes y un después. Definitivamente Obama con su visita echó abajo los últimos vestigios de la Guerra Fría en América Latina y dejó “a más de uno” -y no me refiero precisamente a Raúl Castro-, descolocados y obligándolos a estar a la altura de los tiempos: O se adaptan o perecerán.

Obama fue a La Habana con una estrategia bien clara: la Guerra Fría ya acabó, por ende los embargos y atacar las amenazas por la fuerza de las balas, de las invasiones y del enfoque de seguridad tradicional ya quedó caduca. Ahora estamos en la Era de la Globalización, de la Interdependencia Compleja, del Internet y del papel protagónico del Individuo como actor de las Relaciones Internacionales, por consiguiente, la forma de derrocar una autocracia no es aislándola, -ya que ello hace que el único discurso que existe y que la gente escucha es el de los autócratas-, sino muy por el contrario es integrándolas más a la “red o tela de araña de Nye y Keohane”; para de ese modo competir en el terreno de las ideas y por ende, la gente pueda elegir y solventar soberanamente su futuro.

Esa es la Revolución que fue a llevar Obama a La Habana. Habló de Martí, de hablar y decir la verdad con honestidad; habló de Martin Luther King –su gran inspiración- al decir que “no debemos ser presa ni estar atrapados por el pasado, sino avanzar al futuro con creatividad”. Más importante aún Obama le habló a quienes constantemente están insatisfechos con el statu quo, es decir, le habló a los jóvenes, quienes quieren un futuro mejor, para que fueran irreverentes como él lo está siendo frente al establishment en EEUU, un país que en estos momentos dijo: “tienen a un Presidente Negro, y en la carrera a la Casa Blanca por los Republicanos hay dos Cubano-Americanos y por los Demócratas una Mujer y un Demócrata Socialista… Algo impensable en los años 50 del siglo XX, pero que sólo es posible por el espacio que deja al cambio una Democracia”.

Sin duda, un discurso revolucionario. Una revolución “pasiva” con Soft Power, y el desarrollo de una percepción benevolente y humilde, del Presidente de la mayor potencia global.

Obama vendió –aunque sin expresamente pretender imponerlo- liberalismo en La Habana, mostrando la necesidad de realizar elecciones, de permitir la libertad de expresión, información y pensamiento; de no generarse ningún tipo de detención arbitraria, y mucho menos si es por expresarse en contra del gobierno de turno, sino más bien abogó por los avances que se pueden lograr en una sociedad democrática producto de las protestas, del debate permanente de ideas, y hasta citó a Nelson Mandela y su lucha contra el Apartheid en Sudáfrica.

En fin, el Presidente de EEUU nos dio, junto a Raúl Castro una demostración de lo que es “Negociar desde el método de Spill Over” –cascada-; donde ambos hicieron referencia a ver, no lo que los separaba –que es mucho por cierto- sino más bien hacer énfasis en lo que los unía. Así, se llegó a acuerdos en términos de inversiones, de interconexiones de internet, marítimas y de correo, y hasta hubo un juego de beisbol entre los Rays de Tampa Bay y la Selección de Cuba; no sin antes poner en una situación incómoda a Castro con el tema de los Presos Políticos y los Derechos Humanos, en vivo y en directo frente al mundo entero; ya que “Si hay presos políticos y se me dan los nombres… Esta misma noche están libres”… Y todo, sin tiros, sin Bahía de Cochinos. Simplemente con la fuerza de la opinión pública global y el poder de los compromisos…

Si Castro quiere que el proceso continúe, debe cumplir su palabra, si no, someterse al escarnio global. Obama nos ha demostrado que para lograr cambios a veces es necesario ceder para que la contraparte ceda.

Hay que hacer dos reflexiones finales de este viaje. Uno respecto al tema de las falencias estructurales del Sistema Internacional actual y uno respecto a Venezuela y su situación interna.

Respecto al Sistema Internacional actual, más allá de que la Anarquía fenezca producto de la Interdependencia compleja, muy por el contrario, pareciera que se afirma, dándole la razón a aquellos que indican que estamos en “un regreso a las tendencias del Realismo Político Clásico”. Eso lo pudimos ver cuando en la rueda de prensa Castro-Obama se tocó el tema del cumplimiento de los Derechos Humanos, y como los Estados los cumplen o hacen énfasis en algunos de ellos de acuerdo a su cosmovisión y a sus intereses.

Todo esto reafirma la idea de la necesidad de que para su respeto cabal y el de otros valores universales, hoy más que nunca es necesario desarrollar “Regímenes Internacionales” (definidos estos como normas, principios y valores) para fomentar el cambio en paz, que ya que no existe una estructura coercitiva centralizada que los haga cumplir y respetar a semejanza del Estado; ello sólo puede ser posible conectándolos con los intereses más sentidos por gobiernos y pueblos, para de ese modo, elevarles el costo de evadirlos.

Y respecto al tema Venezuela, creemos que junto al proceso de Paz en Colombia, fueron los temas de “Alta densidad” de la reunión, y que de manera conjunta, ambos Presidentes decidieron no darle salida pública para no incrementar el nivel de ruido que pueda entorpecer su evolución. No obstante, reafirmamos nuestra opinión de que estamos en un “Ajedrez Geopolítico” entre EEUU y Cuba, y la moneda de cambio sea la Revolución Bolivariana venezolana, en pos de que el gobierno de la isla interceda a propiciar una transición pacífica, democrática y constitucional en nuestro país –ya que Raúl es un interlocutor válido y confiable para Maduro y la élite gobernante de la Revolución Bolivariana-, como muestra de “Buena Voluntad” que abone la cooperación entre Washington y La Habana.

Lo que si podemos agregar es que si creemos que la estrategia para generar un cambio geopolítico en la región por parte de Obama contra las “Autocracias Competitivas”, no será precisamente las de los bloqueos o los aislamientos, muy por el contrario, estamos convencidos que la estrategia será la de mayor interconexión y presión internacional respecto de lo que pasa dentro de dichos regímenes.

Por ello Obama habló con Castro, y luego con Macri, para sacudir geopolíticamente la región, primero por El Caribe y luego América del Sur en una suerte de “Revolución en pinzas”. Mientras tanto, Maduro debiera, si quiere el bien de Venezuela y su supervivencia en el poder y por encima de eso, del Socialismo del Siglo XXI como legado de Chávez; generar para si un repliegue estratégico y adaptarse a los nuevos vientos. Amanecerá y veremos.  

@carlosjrlunar

miércoles, 6 de abril de 2016

Obama en Cuba (I): El fin de la Guerra Fría en América Latina


Prof. Carlos Luna

Hace pocos días se produjo un hecho trascendental en la historia contemporánea. Barack H. Obama fue el primer Presidente de EEUU en visitar La Habana en casi 90 años. Así, generó una ruptura de paradigmas, prejuicios, predisposiciones y profundizó la transición en la relación bilateral entre EEUU y Cuba que ha estado en proceso desde el 17 de diciembre de 2014, de la mano de la intermediación del Papa Francisco y de la premisa de Albert Einstein respecto a que “Si quieres ver resultados distintos… Pues debes hacer las cosas distintas”.

Este hecho fue prácticamente el equivalente a las acciones sucedidas entre 1989 y 1991 en una Europa, que casi sosteniendo el aliento, vio como cayó el funesto Muro de Berlín, así como también fue testigo de cómo la URSS se disolvía muy a pesar de la Perestroika y el Glasnot, con la influencia entre muchos otros, del Papa Juan Pablo II. Por esto, y porque partimos de la idea de que el “Desarrollo Discrónico” –en palabras de la Dra. Graciela Soriano de García-Pelayo- es una realidad en nuestro continente, es que pensamos que finalmente América Latina y El Caribe asisten al fin de la Guerra Fría en 2016; confirmando una vez más que los Estados no tienen ni se desenvuelven en una dinámica de “Amigos y/o Enemigos”, sino que tienen “Intereses”, que son variables de acuerdo a las circunstancias y coyunturas de tiempo y lugar.

Por una parte, Cuba se enfrenta a dos grandes problemas y de allí que se conviertan en intereses prioritarios en su agenda:

1. Mantener la Revolución y sus valores vigentes, pero inserta en la Globalización. De allí que pareciera que Raúl Castro en cierta forma trate de tomar en cuenta el ejemplo chino y siga en un proceso de apertura económica y modernización. De acá a que se permitan los créditos para la apertura de micro productores y comerciantes en la Isla; se invierta en el Puerto de Mariel (de aguas profundas) para atraer los cruceros, y ahora sean bien recibidas las remesas provenientes de los EEUU.

2. Avanzar en el tema de la Transición Política Interna que permita la sostenibilidad en el poder de la Revolución más allá de los Castro. Esto es un punto clave, que nos hace pensar que los Castro quieren, mediante un diálogo, garantizar un tránsito a la democracia que los incluya, bajo una visión centrista, y no la extremista que pudieran mostrar muchos de los grupos disidentes dentro y sobre todo fuera –a 90 millas náuticas de la isla-. Si bien esto no puede representar impunidad, no es menos cierto que en todas las “Transiciones” pacíficas en el Mundo, quien deja el poder, es parte del proceso y de la solución (Recuerdese a Daniel Ortega en Nicaragua y a Augusto Pinochet en Chile, por tan sólo presentar dos casos).

Creemos fervientemente que Raúl Castro está teniendo clara la necesidad de leer los tiempos que corren, así como también comprende algo a lo cual se enfrentan todos los líderes de regímenes personalistas: La necesidad de la transferencia del poder para la sustentabilidad del proyecto más allá de él a través de instituciones; por cuanto se es finito en el tiempo. Por ello, asimila y se coloca norte franco para hacer historia sin abandonar sus principios.    

Por su parte, la agenda que llevó Barack H. Obama cuando el Air ForceOne tocó el Aeropuerto de La Habana, estuvo marcada por la “Soft Diplomacy” y por el principio de “Leading from Behind”, tanto para la política exterior estadounidense como para la geopolítica regional.

Obama, como buen líder del siglo XXI, sabe y comprende el hecho de que “La Política hoy por hoy es 80%, o quizás más, un hecho de Símbolos y Percepciones”, por lo que pretende, desmarcarse de los pareceres previos respecto de gobiernos como por ejemplo el de George W. Bush, y pasar a la historia, no solo de EEUU, sino del Mundo, bajo la idea de romper esquemas, cambiar la percepción  intervencionista y violenta por una “hegemonía benevolente” y con ello, cambiar la geopolítica regional y reposicionar a los EEUU en su “Backyard” (Patio Trasero) para frenar a actores extrarregionales como Rusia y China.  

Obviamente su agenda también tiene dos puntos, uno visible, como lo es continuar en el proceso de “Normalización de la Relación Bilateral”, bajo una dinámica de “Spill Over” (Cascada) que comienza en los temas económicos-comerciales para ir generando confianza hacia lo político y principista, aprovechando que Venezuela sufre una grave crisis económica a raíz de los bajos precios del crudo en el mercado internacional; abriendo las puertas de un mercado casi virgen a los capitales norteamericanos –a la espera, claro está, del levantamiento del embargo a Cuba, cosa que es ley en los EEUU.-

Y el segundo punto, que no es fácilmente perceptible, es el de utilizar la visita para procurar un “Terremoto de Baja Intensidad respecto a la Hegemonía de la Democracia en  Cuba y en América Latina y el Caribe como zona de paz”, primero que nada, moviendo los cimientos de Cuba, generándole compromisos ineludibles que pudieran abrirle las puertas a un régimen de libertades a sus grupos disidentes y a los presos políticos y en general a todo el pueblo de la isla; tal y como sucedió en la URSS, durante la década de los ochenta.

Y ya en cuanto a la región, podemos estar en presencia de la intención de repetir el escenario de “ajedrez geopolítico” que jugaron EEUU y la URSS en 1962, luego de la Crisis de los Misiles Cubanos, y donde Cuba fue la “Moneda de Cambio para evitar la Mutua Destrucción Asegurada”, que llevó a que se escribieran graffitis en esa época que rezaban: “Mikita, Mariquita… Lo que se da, no se quita”; pero ahora los jugadores racionales sean EEUU y Cuba y la moneda de cambio sea la Revolución Bolivariana venezolana, en pos de que el gobierno de la isla interceda a propiciar una transición pacífica, democrática y constitucional en nuestro país –ya que Raúl es un interlocutor válido y confiable para Maduro y la élite gobernante de la Revolución Bolivariana-, como muestra de “Buena Voluntad” que abone la Cooperación entre Washington y La Habana.

Esta acción es paralela al incremento de la presión internacional-regional que se puede estar propiciando a partir de la extensión de los efectos de la orden ejecutiva que declara a Venezuela como una “Amenaza Inusual y Extraordinaria para la Seguridad de EEUU”; dado que la situación de la democracia y los Derechos Humanos en nuestro país “más que mejorar, ha empeorado”; para de ese modo crear las condiciones para la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA o la Cláusula Democrática de MERCOSUR (prevista en los Protocolos de Ushuaia y de Montevideo).

No obstante, todo queda en el campo de la especulación, y será a partir de ahora que veamos cómo se desenvuelven los acontecimientos.

Eso sí, lo que sí es seguro, es que estamos en un momento de “Ruptura Histórica, Turbulencia y Transición”, donde los cambios se producen a un ritmo y a una intensidad, que si bien no sea con la prontitud que muchos quieren, son indetenibles y abren una nueva era para Washington, para La Habana, para la región y para el Mundo entero.           

@carlosjrlunar

martes, 5 de abril de 2016

Fidel, Raúl Shakespeare y la Comedia de las Equivocaciones


Prof. Eloy Torres

En días pasados se produjo una noticia que rompió el celofán mediático: la visita de Obama a Cuba para definitivamente “bautizar” sus relaciones con la isla. El Mundo observó como todo el aparato del Estado cubano se puso al servicio, exclusivamente, de esa visita, a pesar de que hubo un “pequeño” e inesperado movimiento turístico bolivariano que aterrizó en suelo cubano a última hora, antes de iniciarse la vista. Fue una picada de zancudo en la parte trasera de un elefante. Ese país completo, el que vive en la isla y el otro que está en Miami, transpiró esperanza en la búsqueda de una nueva realidad. 57 años de un régimen cansado por los tiempos y una población envejecida por el recuerdo de lo que no pudo conocer. La realidad es la realidad. Raúl lo comprendió y Obama también. Hay que aprender a vivir con las diferencias (Raúl Castro) y si quieres resultados distintos, no debes seguir en lo mismo (Barack Obama).

El peso de esos 57 años, seguramente hace que algunas personas no comprendan esos cambios en su complejidad. Éstos, son vistos con suspicacias y además percibidos como imposible. No es para menos. Es mucho el tiempo transcurrido. No obstante, hay que ponderar que Cuba no es la misma de hace 20 años ni los EEUU tampoco. Hemos dicho, en reiteradas ocasiones que Cuba, durante todo el siglo XX, estuvo marcada por las figuras de Fulgencio Batista y Fidel Castro. Ambos líderes y caudillos, poco dados a aceptar una contradicción. Ha sido su visión y punto. Ellos marcaron con su impronta a Cuba. El segundo está cansado y busca revivir su “gloria”. Morirá con las botas puestas y en su ley.
Por lo que hay algunos que no creen en la acción política de Raúl Castro y de los cubanos. Algunos fraternales e inteligentes amigos estiman que la actitud de los Castro resume, de alguna manera, la visión del “Good cop/Bad cop”. Esto viene a cuento, pues, luego de la pomposa visita, apareció Fidel, con una epístola para el hermano Obama. El envejecido caudillo bramó con sus escasas barbas y criticó el lenguaje “almibarado” del Presidente norteamericano. En efecto, esa misiva, publicada en el Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, asoma una cierta disonancia con la música que hasta ese momento estuvo sonando. Éste remató con una larga y muy característica frase suya: “Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura”.

Más adelante y para terminar, el envejecido patriarca, sentenció: “Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta”.

Al parecer hay una seria lucha entre bastidores en la nomenclatura cubana. Creemos es así. El hijo de Fidel, que no Fidel Castro Díaz-Balart (1949) sino Alejandro Castro Sotodel Valle (1971) asomó una sui generis realidad al mejor estilo de los Borgia, al sentenciar: “aquí en Cuba no hay dinastías”. Lo afirmó en una entrevista con Univisión y agregó: cuando el tío Raúl Castro “concluya su mandato” en 2018, el poder “no pasará a alguien de la familia, sino a personas que estén preparadas para ello”. Estas expresiones aparecen luego de la visita de Obama.

Creemos estar ante una lucha por el poder. Ello no es nuevo. La historia siempre ha sido un reservorio de hechos similares. Como quiera que la ideología ya no está presente en las relaciones EEUU-Cuba, el fantasma que recorre a América, vale decir el fantasma del mercado, enfila sus fuerzas hacia la isla mayor de El Caribe. Son muchos los negocios. El hijo de Raúl, Alejandro Castro Espín, quien es ingeniero y magíster en relaciones internacionales, asoma su rostro como el sucesor quien por cierto acompañó a su Padre, durante la recepción oficial a Obama y su delegación.

Se habla de una  transferencia del poder de Raúl a Alejandro Castro Espín quien desde ya ocupa posiciones claves en la estructura del gobierno. Le apoya, Mariela Castro Espín, su hermana, la sexóloga y principal soporte de los cambios en la antropología cubana, forzada ésta por la dictadura. Se observa el cambio de la visión oficial sobre la homosexualidad, gracias a esta mujer abanderada de su inclusión en la sociedad cubana ¡Cómo han cambiado los tiempos!

La permisividad en los viajes allez retour Miami–La Habana fortalecerán los cambios. El país se reencontrará. En cuanto a los cambios políticos, “es cuestión de tiempo”, como decía el Cardenal Richelieu. No se trata de traición, sino de realidades. En una ocasión citamos una canción cubana que burlaba la censura impuesta en los años 30 por el dictador Gerardo Machado, el asno con garras, como le llamare Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista cubano. Se trató de una canción: el ratoncito Miguel.

Una aparentemente pieza infantil que buscaba estimular la alegría y el baile, pero sin alborotar al gato Misifú que podría despertar. No hay queso y los ratones morían de hambre, a menos que alguien le arrancase el corazón al gato. Esa canción le costó la cárcel al autor, Félix Benjamín Caignet, el mismo que escribiese la obra ligera El derecho de nacer.  En Cuba, él dinamizó el género que había nacido en Francia, gracias a Eugene Sue con sus famosos “Misterios de Paris”. Félix B. Caignet lo aplicó en Cuba e irradió a toda Latinoamérica. Por cierto, Gabriel García Márquez, expresó que ese género “abrió caminos en Latinoamérica e hizo más que todos los programas de gobiernos antipopulares por llevar a las grandes masas analfabetas un sentido de la justicia social”. La realidad cubana se mueve como una telenovela por capítulos. Hoy esperamos que pasará más adelante ante estas jugadas de los hijos de los principales líderes de Cuba. Uno que ya está ido y el otro que anuncia su pronto retiro.

Personalmente no creo, estar ante un drama machbethiano donde la sangre correrá cual ríos en la lucha por el poder en Cuba. Más bien pensamos en una inminente puesta en escena de la “Comedia de las equivocaciones” del mismo Shakespeare. El Mundo debe prepararse para ser espectador de una pieza donde el humor será la clave. No hay que olvidar ni echar en un saco roto, la manera tan jocosa, como Obama saludó a los cubanos. Nosotros en Venezuela debemos abandonar esa visión, comprensible por demás, pero inútil, pues los cubanos, tras 17 años de convivir “involuntariamente” con los venezolanos y su tendencia democrática, gracias a Chávez y Maduro, no querrán volver a su miseria comunista de 57 años de “dignidad”, pues, como dicen los cubanos, ella es la de Fidel, no la de ellos. El Mundo ha cambiado y Fidel se apresta a morir con sus botas puestas y su “dignidad”. Mientras que en nuestro país, mejor nos preparamos para decirle a los cubanos: Asere, ¿qué volá?

@eloicito

viernes, 1 de abril de 2016

El ascenso de la derecha populista radical en Europa


Lic. Jonás Estrada

En Europa se están suscitando unas series de fenómenos político-electorales sin precedentes en su historia reciente. Se trata del resurgimiento y ascenso de movimientos y partidos nacionalistas y de derechas radicales al socaire de la dura crisis económica, el cual para algunos analistas, podría cambiar el panorama político tanto en sus respectivos países como de la Unión Europea en general -por su tendencia euroescéptica y anti-OTAN. Según estos líderes nacionalistas y de derechas, sus respectivos países sufren la pérdida de sus soberanías, la descontrolada inmigración, los peligros del multiculturalismo fomentados por el fenómeno de la globalización que atentan contra sus culturas nacionales, el peligro de la islamización de Europa; mientras los partidos tradicionales sólo velan por sus intereses políticos parroquiales y no por los “verdaderos” intereses nacionales.

Empezando por el triunfo en Polonia del partido nacionalista-conservador y católico Ley y Justicia cuyo líder es Jaroslaw Kaczynski, el cual tiene mayoría en el Congreso polaco, y ha generado muchas polémicas para la UE por ciertas decisiones que no están acordes a lo dictado por Bruselas. En Hungría, tenemos el polémico Primer Ministro Viktor Orbán, líder del partido Fidesz-Unión Cívica Húngara de orientación de derecha, el cual ha sido un duro crítico de la actual UE en muchos aspectos y en especial al tema de las vallas que levantó para no permitir el paso de los refugiados musulmanes a territorio húngaro y cuando reformó la constitución húngara basado en los valores cristianos -la UE está en contra de esto, ya que atentaría contra la libertad de cultos. Peor aún, la oposición húngara que son las izquierdas y los liberales no tienen oportunidad de ganar, y la única oposición real frente a Orbán es el partido político de tendencia neofascista JOBBIK, cuyo líder es Vona Gábor.

Asimismo, en Grecia, tenemos a los ultranacionalistas de Amanecer Dorado como tercera fuerza política; en Dinamarca el partido DanskFolkeparti (Partido Popular Danés) como segunda fuerza; en Finlandia el partido ultranacionalista de tendencia conservadora los Perussuomalaiset (Verdaderos Finlandeses), cuyo líder es Timo Soini, que tras las elecciones parlamentarias del 2015, es la tercera fuerza política. En Eslovaquia, se realizaron las elecciones parlamentarias el pasado 6 de marzo, donde el nacionalista Partido Popular Nuestra Eslovaquia (LSNS), cuyo líder es Marian Kotleba que a su vez el gobernador de la región de  Banská Bystrica -bastión original de ese partido-, logró ingresar al parlamento eslovaco con 8% de los votos y 14 escaños -actualmente quinta fuerza política.

Por último, pero si se quiere el caso más importante, se encuentra el Frente Nacional francés, bajo el liderazgo de Marine Le Pen hija del líder fundador del partido Jean Marie Le Pen. En caso de llegar a la Presidencia de Francia puede generar un terremoto político y un mayor auge a los partidos políticos nacionalistas radicales en Europa. Tras asumir la presidencia del partido, Marine Le Pen –quien juega con la imagen de una nueva Juana de Arco salvadora de la Patria- ha conquistado importantes logros electorales. En las elecciones al Parlamento Europeo del 2014, el Frente Nacional francés se consagró como el primer partido de Francia al obtener un 25% de los votos, con 24 eurodiputados superando por más de 4 puntos al UMP (actualmente Los Republicanos) y por 10 al Partido Socialista.

Dentro de los planteamientos fundamentales del Frente Nacional están la anti-inmigración no europea basado en la idea del identitarismo europeo-occidental, que rechaza el universalismo homogeneizador (multiculturalismo auspiciado por el liberalismo globalista y las izquierdas progresistas), en lo económico volver al franco como moneda francesa, promover el pleno empleo y la industria nacional, así como nacionalizar los sectores estratégicos (como el sector bancario) para combatir a la globalización en pro de la soberanía económica de Francia.

En las pasadas elecciones regionales en Francia realizadas el 13 de diciembre de 2015, a pesar que no se impuso en ninguna provincia o región, el Frente Nacional obtuvo una triplicación de los consejeros regionales. Esto le ha convertido en la mayor fuerza opositora en los Consejos Regionales, con el 27,1% y 358 consejeros regionales. Teniendo en cuenta que ahora el Frente Nacional aumentó del 19% al 30% de intención votos en el electorado –mayoritariamente entre jóvenes y obreros que anhelan cambios en la políticas en Francia-, no resulta descabellado considerar una hipotética victoria en las elecciones generales (presidenciales) de Francia en 2017.

Por otro lado, si bien el partido de “centro-derecha”, Los Republicanos, dirigido por el ex-presidente Nicolás Sarkozy, ganó la mayoría de las regiones, esto se debe a que el Partido Socialista francés junto con las otras izquierdas incluyendo a los del Partido Ecológico hicieron declinar a sus respectivos candidatos para darle voto a la “centro-derecha”. Así, esos partidos de izquierda fueron clave para frenar por ahora al Frente Nacional. Cabe entonces la duda si Nicolás Sarkozy se presentará a las elecciones generales en 2017, a pesar de estos resultados.

Mientras tanto, el Partido Socialista bajo el liderazgo del actual Presidente de Francia, François Hollande, se encuentra en franco declive por diversas razones: 1) Hacen declinar sus candidatos para darle apoyo a la “centro-derecha”, lo que muchos han tildado de “suicidio político”; 2) El Partido Socialista es acusado por los electores franceses de ser el responsable de la crisis económica que padecen los franceses y de los altos niveles de desempleo; 3) La falta de carisma y caída en las encuestas de Hollande; 4) Los ataques terroristas de Daesh y los problemas que se está generando por la masiva ola de inmigración al continente europeo proveniente de Medio Oriente y África, hacen al electorado más receptivo a los mensajes nacionalistas y xenófobos del Frente Nacional.

El politólogo francés Jean-Yves Camus, de la Fundación Jean Jaurès, estimó que este resultado “tiende a confirmar que hay una barrera para el Frente Nacional, que se comporta excelentemente en la primera vuelta, pero que no sabe ir más allá”. Pero esto “no soluciona el problema de fondo”, dijo, sosteniendo que la victoria de los “partidos tradicionales” es “una victoria pírrica”, dado que se construye “contra algo o alguien y no por algo”.

Estos comicios son los últimos que se realizan en Francia antes de la elección presidencial de 2017, para cuya primera vuelta los institutos de sondeo colocan actualmente a Marine Le Pen a la cabeza de las intenciones de voto.

¿Será factible tanto corto, mediano y a largo plazo de parte de los partidos tradicionales en Francia seguir con el esquema de alianzas políticas para frenar electoralmente al Frente Nacional?

¿Es posible que el Frente Nacional logre ganar las elecciones generales en Francia del 2017?

@jonaspatriota

Bruselas: La dudas europeas frente a la amenaza del yihadismo


Lic. Victor Hugo Matos

El pasado 22 de marzo se produjo otro ataque terrorista en Europa. Esta vez ha sucedido en el mismísimo corazón de la Unión Europea y la OTAN, consiguiendo detener al menos por unas horas la maquinaria burocrática europea y atlantista. Mientras se realizan operaciones anti-terroristas que parecen ecos de las realizadas posterior a los ataques en París de finales del año pasado, cabe preguntarse si este ataque que ha tomado por sorpresa a las autoridades belgas es del todo inesperado, en la medida en que se produjo apenas días después de la captura del Saleh Abdesalam en el barrio belga de Molenbeek, que ha devenido en epicentro del yihadismo europeo.

Dado el impacto de este nuevo ataque, y considerando los efectos de los anteriores dentro de la sociedad europea, resulta increíble que la estructura  de la Unión Europea se vea incapaz de coordinar esfuerzos para intercambiar información e inteligencia, mucho menos coordinar operaciones conjuntas en capitales europeas destinadas a enfrentarse al yihadismo. Uno de los primeros problemas es que la acusada inefectividad dentro de la seguridad belga sigue estando presente, sin que se observe algún cambio positivo desde los ataques en París e incluso se han revelado nuevas fallas; como la acusación del Ministro de Interior belga hacia la policía belga de negligencia, por haber obviado avisos de la inteligencia turca sobre las intenciones de uno de los terroristas que fue deportado desde la frontera sirio-turca a los Países Bajos y que no fue detenido.

Esta abierta y clara negligencia es un factor de riesgo de nuevos ataques en el futuro dada la cantidad de objetivos potenciales dentro de Bruselas. Esto ha llevado a muchos analistas a plantearse si, ante la clara y repetida inoperancia, no debería la Unión Europea plantearse en conjunto intervenir y asumir la seguridad dentro de la ciudad. No obstante, esto no parece más que un ejercicio intelectual de periodistas europeos, dado que no ha sido sino hasta hace poco, y sólo después de los ataques en Bruselas, que el Presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, ha traído a la palestra el concepto de  “unión de la seguridad”, la cual llega muy tarde si consideramos que los antecedentes del terrorismo yihadista en Europa se puede rastrear hasta los años 70 desde la operación de Septiembre Negro en Munich o la cooperación entre la OLP y el RAF (Ejército Rojo Alemán).

Otro factor que pone en duda la efectividad de cualquier intento unificado de lucha contra el terrorismo yihadista es el de la percepción sobre este fenómeno transnacional y su relación con otros como el desplazamiento de refugiados. En el contexto actual de la política europea, existen dos demostraciones de lo divisivo que se ha vuelto el tema del terrorismo e indirectamente el de los refugiados, dado que algunos de los atacantes o alguno de los miembros de las redes de apoyo de estos gozaban de esta condición especial.

En primer lugar, el surgimiento y éxito  político de partidos populistas emergentes en países como Francia (Frente Nacional), Alemania (AfD) o Reino Unido (Partido de la Indepencia, UKIP), cuyos programas de gobierno tienen como elemento principal el bloqueo a la entrada de nuevos refugiados  y que han recogido un apoyo incipiente de una parte de la población europea, la cual consideran forzada la solidaridad que plantean los líderes europeos. Este fenómeno se complejiza aún más si consideramos que estos partidos populistas tienen una presencia no sólo a nivel nacional sino también dentro del Parlamento Europeo, y la coordinación de políticas entre los grupos de izquierda y derecha se ha estancado en infructuosas batallas conceptuales, dado que los primeros se atrincheran en sus posiciones idealistas, y los segundos, o no quieren ser catalogados como racistas o bien dependen de complicadas alianzas con los populistas emergentes para seguir gobernando en sus respectivos países o endurecen sus posiciones para frenar el trasvase de parte de su electorado hacia estos partidos populistas.

Sumado a esto, también está claro que sobre la Unión Europea todavía pesan los sucesos históricos que llevaron a su creación y que actúan como una atadura sobre muchos políticos europeos a la hora de lidiar con temas de seguridad, sobre todo aquellos que puedan generar dudas sobre el modelo “multicultural” o “solidario”, escudándose muchas veces en declaraciones o discursos que cumplen con las reglas de lo políticamente correcto pero vacios de toda propuesta o que no son correspondidos por acciones prácticas contra la amenaza del terrorismo.

Es difícil saber cómo impactará el terrorismo a la Unión Europea como estructura política y como concepto en el mediano plazo dado los diversos factores que entran en juego. No obstante, al menos las estructuras de integración latinoamericana pueden sacar algunas lecciones de esta situación para lidiar con sus propias amenazas trasnacionales como el crimen organizado o el narcotráfico.

@ViktorRonin

miércoles, 30 de marzo de 2016

Venezuela y el XXV Aniversario del MERCOSUR


Dr. Kenneth Ramírez

Venezuela vive tiempos agoniosos. La caída de los precios del petróleo ha vuelto a dejar al desnudo nuestros problemas nacionales: subdesarrollo económico y rentismo; autoritarismo, déficit democrático y militarismo; pobreza y desigualdad; violencia y rezago cultural. La gravedad de nuestra crisis recuerda aquella que sufrió la generación de españoles tras el desastre de la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898. La pérdida de Cuba y las últimas colonias de ultramar, significó para España, el fin del espejismo de la otrora grandeza imperial y una dolorosa toma de conciencia de su devaluada posición en Europa. Un país estancado en lo económico y cultural, e inmerso en un proceso de aislamiento, inestabilidad y fagocitación política; que colgaba del extremo de Europa más que formar parte de ella. En ese contexto, José Ortega y Gasset acuñó una de esas frases que se imprimen en la conciencia colectiva para siempre: “España es el problema; Europa la solución”. Se trataba de combatir los males españoles con la integración en Europa. Más que diagnóstico intelectual, la frase resumió todo un programa político; el cual fracasó bajo el reinado de Alfonso XIII y la Segunda República, fue suspendido por Francisco Franco, para imponerse definitivamente con la transición a la democracia. Esto le permitió a España dar un gran salto a la modernidad en los últimos “treinta gloriosos años” desde su adhesión a la Unión Europea en 1985. Todo un éxito histórico, hoy agotado por consumación.

Tomando el caso español como inspiración, Venezuela puede regenerarse con un proyecto de integración moderno y vibrante. He aquí el rol estratégico del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) –primera economía de América Latina y quinta a nivel mundial- que acaba de cumplir -el pasado 26 de marzo- su vigésimo quinto aniversario. No obstante, a diferencia de España con la Unión Europea, Venezuela no puede asumir pasivamente el MERCOSUR para recibir garantías de seguridad, libertad y prosperidad. Hoy por hoy, el MERCOSUR requiere un fuerte reimpulso, donde Venezuela también debe contribuir dinámicamente. Es decir, la relación de Venezuela con MERCOSUR debe ser de virtuosa retroalimentación, con una estrategia que permita al tiempo reconstruirlo y beneficiarse de sus potenciales oportunidades para así “ponernos al día” en pleno siglo XXI. Veamos.

MERCOSUR ha experimentado grandes cambios desde su fundación. En primer lugar, el giro desde su dinámica fenicia inicial hacia una agenda centrada en temas políticos y sociales. Y, en segundo lugar, su ampliación más allá del Cono Sur primigenio –sirviendo allí inicialmente para superar la rivalidad geopolítica entre Argentina y Brasil-, donde se inscribe el polémico ingreso de Venezuela en 2012 y la aún inconclusa adhesión de Bolivia de conformidad a la estrategia “MERCOSURx9”. Estas transformaciones han dado como resultado que el MERCOSUR haya ganado en el plano político-simbólico, pero haya perdido efectividad económica y atractivo a nivel regional y global. Conscientes de esto, los Estados miembros en la XLIX Cumbre de Asunción celebrada en diciembre de 2015, manifestaron su voluntad de relanzar MERCOSUR tomando en cuenta la experiencia acumulada y los cambios suscitados en el sistema internacional. Para ello, resulta necesario una nueva visión que promueva la convergencia hacia objetivos comunes y conecte las múltiples dimensiones en juego.

En materia política y social, es necesario fortalecer las instituciones del MERCOSUR y el cumplimiento de su reglas; impulsar una agenda común de promoción y protección de la democracia y respeto a los derechos humanos -previsto en los Protocolos de Ushuaia I y II, y en el Protocolo de Asunción que acaba de cumplir su décimo aniversario-; consolidar el rol del Fondo de Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM) para combatir las asimetrías; el impulso al Estatuto de Ciudadanía del MERCOSUR para fomentar una integración profunda entre nuestras sociedades; y la necesidad de desplegar una agenda de relaciones externas ambiciosa que privilegie la búsqueda de un acuerdo entre MERCOSUR y la Alianza del Pacífico en el marco de las estrategias “unidad en la diversidad” y “convergencia con UNASUR”, así como la conclusión del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea y nuevos acuerdos con EEUU, Canadá, Rusia, China, Japón y Corea del Sur –permitiendo la inserción del bloque en las grandes negociaciones multilaterales en marcha y pivotar al Pacífico.

En materia económica, se requiere trabajar en cuatro condiciones para construir un espacio económico efectivo que fomente la industrialización y fortalezca la clase media de la región: la conectividad física a través del desarrollo de infraestructuras, eliminar las barreras comerciales que aún subsisten entre los socios, la creación de cadenas productivas regionales, y la compatibilidad entre las estrategias de desarrollo y las políticas económicas y comerciales aplicadas.

En este contexto, el gobierno de Venezuela, en el marco de su presidencia pro-témpore del MERCOSUR –que asumirá por segunda ocasión a partir de julio de este año- y en coordinación con la nueva Asamblea Nacional, debe completar la adopción de toda la normativa comunitaria y catalizar el citado relanzamiento del bloque. Esto a su vez implica cambiar urgentemente nuestro modelo económico para aprovechar las potenciales oportunidades que ofrece el MERCOSUR –a diferencia de lo que ocurre actualmente, ya que Venezuela tiene un déficit comercial con los socios del bloque que asciende a 5 millardos de dólares anuales-, respetar las reglas democráticas y los derechos humanos, y abrir los espacios de este mecanismo a todos los actores políticos y sociales –empezando por la elección directa de los diputados al PARLASUR. De esta manera, el MERCOSUR podría ser un instrumento útil para superar nuestra crisis nacional y promover la regeneración de Venezuela. ¿Y usted qué opina?

@kenopina 

Terrorismo y fundamentalismo islámico. Reflexiones tras los ataques de Bruselas


Prof. Eloy Torres

Los atentados terroristas en Bélgica han conmovido al Mundo. De nuevo éste, es acechado por enemigos sin rostros. Lo único es que sabemos es que son árabes. Curioso. Hubo una corriente mediática que nos hizo creer que los Estados árabes abrieron sus puertas a un proceso modernizador, bautizado como “Primavera árabe”. No obstante, la  ola de atentados sangrientos en los cuales han estado involucrados gente proveniente del Mundo musulmán obliga a buscar una explicación a esos sangrientos hechos.

Encontramos términos como shiíes, suníes wahabitas, sharia, califato, entre otros. Aclaremos, sobre cuestiones terminológicas que caracterizan a la religión islámica y su impacto en la contemporaneidad; luego trataremos detalles y explicaciones de interés histórico, religioso y más estrictamente relacionados con la actualidad internacional y geopolítica.

El Islam, es obediencia a la palabra de Dios y no a un líder mortal. Es la más reciente de las religiones; nace en 612 de la era cristiana, cuando Mahoma, un comerciante de camellos de la Meca, en una cueva se le apareció el Arcángel Gabriel y éste le instó a “rezar”. Desde entonces Mahoma es el Profeta y transmitió la revelación final: La palabra de Alá (Dios). Mahoma no escribió el Corán, el libro sagrado en el Islam; sólo llevó la palabra de Dios. Los versos del Corán,  fueron hechos por los seguidores de Mahoma. La fe islámica, es la palabra de Alá (Dios) pronunciada por el Profeta y se fundamenta en cinco principios fundamentales, los “pilares de la fe”: 1. Profesión de fe: “hay sólo un Dios que es Alá y Mahoma es su profeta”; 2. La oración, debe ser realizada cinco veces al día; 3. La donación de una décima parte de tus recursos para los pobres; 4. El Ramadán o ayuno se celebra en un mes determinado del año y  dura desde el amanecer hasta el atardecer, durante el cual el creyente no debe comer ni beber nada. Se pretende un proceso de purificación del alma; y 5. La Peregrinación es obligatoria para cada musulmán. Es decir, al menos, una vez en la vida, ir hasta la Meca.

La Yihad, o guerra santa, tiene dos formas: una menor y otra mayor. La menor es la lucha del musulmán con el no musulmán para atraerlo a la fe correcta. La mayor es la que lleva a cabo cada musulmán consigo mismo para hacer respetar su fe. Para el Islam, a diferencia de lo que se dice, la guerra santa o Yihad, no tiene como propósito una guerra contra los no musulmanes. También se establece que la Yihad no es una de las obligaciones esenciales de un fiel musulmán.

La Sharía, la ley sagrada islámica, no es sinónimo con el Corán. Shariá no es un inflexible código de leyes o una ley orgánica. Ella se basa en dos elementos: el Corán y la Sunna. La Sunna es una colección de tradiciones sobre hechos del Profeta, considerados como modelos para los fieles. En definitiva, si el Corán es lo que dijo el Profeta, la Sunna es lo que el Profeta hizo. De estos dos elementos, las escuelas islámicas han hecho analogías e interpretaciones consensuadas para dar  forma a la Ley Santa.

El Islam experimentó un cisma entre sunitas y shiítas; la disputa por la sucesión del Profeta. El cisma aparece después del califato de Alí. Son frecuentes las confusiones terminológicas en la geografía del Islam. En una breve descripción, los sunitas son los que admiten que el sucesor del Profeta es el Califa Abu Bakr, mientras que los Shiítas, el verdadero seguidor del Profeta y nombrado por éste, es su yerno: Alí. Para los sunitas es inaceptable. La diferencia es cómo se pondera el papel del líder de la comunidad y como en el sunismo, el Califa, conduce la comunidad islámica. Su Califato tiene autoridad política como líder de la fe, pero, de hecho, la autoridad religiosa pertenece a la comunidad de eruditos, el Ulema.

 Los shiítas, seguidores de Alí, creen que la verdadera cabeza de la comunidad es el IMAM, un líder cuya autoridad religiosa y secular se debe escuchar y seguir obligatoriamente. Este es AlÍ, esposo de Fátima, hija del Profeta. Los sunitas perciben al califa como imam, pero sólo en el sentido religioso, en la oración colectiva. El rol político, asumido por el IMAM, representa una diferencia entre ambas visiones.  Además, los shiítas son mesiánicos; creen en la llegada de un IMAM salvador. Como en otras religiones, el Islam ha conocido, a lo largo del tiempo, ramificaciones, determinadas por la aparición de intérpretes que ha incorporado sus expresiones sobre la fe.

La mayoría islámica es sunita (un 85%). El shiísmo (aproximadamente el 15%) es mayoritario en Irán, país persa y no árabe. También en Azerbaiyán, Irak y Bahrein, representan alrededor del 60% de la población; hay minorías shiitas en Yemen, Arabia Saudita y Líbano. La historia de los grandes actores del Mundo islámico son: el imperio persa, único califato Shiíta; el califato árabe, el imperio mongol de la India y el imperio otomano, todos éstos, sunitas.

Las convulsiones políticas de los últimos años han traído más atención sobre la corriente wahabita por parte del Mundo occidental. Los wahabitas o salafistas son seguidores de una rama sunita; se fundamenta en los preceptos del Maestro y reformador Mahoma ibn al-Wahabí quien en 1740 en Najad -centro de Arabia Saudita de hoy-, predicó un retorno a un dogma estricto y rígido. Su discurso religioso ha sido mezclado con las aspiraciones de las poderosas familias de Arabia, como por ejemplo la de Ibn Saud al crear una corriente religiosa- política que se impuso en la zona en los años posteriores. Durante mucho tiempo, los seguidores de ésta ha influido en los acontecimientos políticos de la región, llegando incluso a conquistar la Meca y Medina, entre 1803-1812. Lo central en esta nueva ideología fue la idea de que ellos tenían un derecho a difundir, como correcta, su interpretación del Islam. Tras varios años de conflictos e intentos por imponer una autoridad, a principios del siglo 20, Aziz de Abd (con la ayuda británica) pudo conquistar los territorios de Tierra Santa y, después de la I Guerra Mundial, al crearse el Reino de Arabia Saudita. Por lo tanto, ellos consideran que los verdaderos practicantes del Islam son los seguidores del wahabismo.

Hay que mencionar: Los Wahabitas no se llaman ellos mismos de esta forma. Ellos son tratados así desde afuera. El término wahabita refiere al fundador del movimiento, aunque él rechazó esa denominación pues él está determinado por la creencia de que los elogios deben ser sólo para Alá y no para un simple mortal. El término que él acepta, de hecho es aquel de Muyahidín, lo que significa: “Aquel que insiste en la unidad y la unicidad de Dios”.

Daesh (o Estado Islámico de Irak y Levante, mejor conocida bajo el nombre de ISIS ó ISIL) sigue la línea sunita wahabita y adopta un islamismo extremista y militante. Ellos se consideran los titulares del derecho a extender esta creencia que se originó en el Islam. Es así que surgen los combatientes de ISIS quienes pretenden ampliar un Califato para eliminar a cualquier otra forma de organización política que no respete, de hecho, la fe pura. Separados de una de las ramas de Al Qaeda, con quienes comparten el extremismo religioso, ISIS va en la misma línea de un Islam militante que busca restablecer la verdadera fe. Esto incluye aplicar la fe original y el rechazo a los shiítas, tal como se observó en los ataques dirigidos a las mezquitas shiitas en varias partes del mundo islámico.

El fin de la Guerra Fría trajo consigo reflexiones que buscan explicar la complejidad de su conclusión. Por ejemplo: Francis Fukuyama y “El Fin de la Historia”, para quien había triunfado el liberalismo y su ideología sobre la URSS. Se demostrado su falsedad, pues el liberalismo aún tiene enemigos. Uno de ellos: el fundamentalismo islámico cuyo actual reacomodo geopolítico aumenta la complejidad internacional. El 11-S fue un acto terrorista que atacó la modernidad al intentar socavar los cimientos del poder estadounidense en sus tres símbolos: el World Trade Center – su poder económico y del liberalismo en general-; el Pentágono –su poder militar-; y la Casa Blanca, -su poder político. La modernidad, representada por EEUU y por otras democracias desarrolladas, es blanco de los ataques terroristas islámicos. Hoy Bélgica es otro ejemplo. El día 11-S fue contra esa modernidad. El Mundo debe combatir al terrorismo y al Islamismo radical que lo pondera como una lucha maniquea: entre creyentes e infieles.

Otra tentativa para describir al Mundo después del fin de la guerra fría, es la del “Choque de civilizaciones, de Samuel Huntington, quien concibe a la civilización como una entidad cultural y “el nivel más extenso de identificación” de una comunidad. En nuestra opinión ésta es la más completa por demás. Se distingue arbitrariamente: 7 u 8 civilizaciones, a partir de su historia, lengua, cultura, tradiciones y la religión, a saber: la occidental; confucionista; japonesa, islámica, hinduista, eslava- ortodoxa; latinoamericana; y posiblemente la africana. Postula la existencia de unas líneas de fractura o un choque entre éstas y observa cual elemento dinamizador que dominará los futuros conflictos.

Otra la expresa Alvin Toffler y su idea del desarrollo a partir de Olas. De éstas, él concibe 3 olas: La Primera simbolizada por la azada; son sociedades agrarias cuyo ritmo de cambio es lento y están infladas de conflictos internos. La Segunda ola, simbolizada por la línea de ensamblaje, propia de una sociedad industrial y cuya funcionalidad se basa en recursos energéticos. En tanto que la Tercera ola es simbolizada por una computadora. Es la sociedad de la información y del conocimiento. Las  tres coexisten en el siglo XXI.

La globalización avanza sobre el Mundo. Busca “uniformizarlo”. No obstante, grupos étnicos, cada vez más numerosos, reclaman su identidad en ella. El politólogo Benjamín R. Barber, habla de una guerra entre el Yihad versus McWorld. El concepto Yihad, prestado del Islam: la lucha religiosa y guerra santa contra la modernidad. El Yihad se fortalece en las sociedades débiles que desconocen la democracia y el contrato social. El segundo, tomado del concepto de comida rápida McDonald´s. Es la globalización de los gustos, incluso de los comestibles.

El Yihad y el McWorld tienen un denominador común; actúan armónicamente para debilitar al Estado Nación, las instituciones democráticas, libertades ciudadanas y el activismo cívico. Este autor critica a Huntington y rechaza el choque de civilizaciones. Para él lo que hay es una guerra al interior de la civilización que expresa la ambivalencia de cada cultura, la de cada individuo jugando a los beneficios de la modernidad con sus respectivos costos. Barber explica lo que genera el terrorismo. Éste, es la versión depravada de la globalización. Los beneficiarios del McWorld aplauden el mercado si obtienen la privatización y comercialización de lo público; en consecuencia insisten en libertades totales. Una libertad que apunta a la indiferencia de lo público. Una anarquía, mientras el terror es apenas una de las enfermedades contagiosas que ésta genera. Ella es equivalente al terrorismo.

El Medio Oriente muestra sangrientos escenarios. El ISIS y su Califato amenazan a la humanidad con su carga de resentimiento, crueldad, odio y una violencia que no puede ser ignorada, particularmente por los EEUU, pues son corresponsables de lo que  ocurre; igual, los europeos por su incapacidad para construir una sólida y coherente política frente al ISIS.  Irak y Siria hoy, son Estados fallidos y no ofrecen ninguna garantía. La comunidades religiosas, sunitas, shiitas y no shiítas, enfrentan violencia, persecuciones y un extermino sectario. Tibiamente se observa la intervención occidental por la defensa de los derechos humanos. El ISIS es la barbarie y el exterminio de lo no islámico. Amenaza a la paz, no sólo de la región, que es grave, sino del Mundo. Es una advertencia para evitar errores en política y nos muestra el fracaso de los idealismos en las Relaciones Internacionales. 

Cierto, el ISIS debe ser destruido, pero, sin acosar a esas comunidades cuyos valores no coinciden con los occidentales. Por desgracia, eso es lo que se ha hecho. La guerra debe tener varias modalidades, saber distinguir. La verdadera guerra contra el terrorismo, apenas comienza. Ayer Bélgica, mañana otro. Hay que atacar las condiciones que incubaron esos actos. El Califato, es una realidad política y como tal debe ser tratada. La lucha contra el Yihadismo es de todos, pues reúne peligrosamente adeptos, incluso en el corazón de Occidente. Algo ocurre. Hay que asumir conscientemente esa realidad histórica. El futuro de la humanidad depende de cómo se aborde su civilización. El Califato renace de un fervor religioso contra la globalización y que se ha extendido, gracias a los convertidos al Islam.

La realidad debe ser explicada. Hay una pregunta, para nada ociosa: ¿es el Islam compatible con Occidente? Hay versiones que rechazan esa posibilidad. La primera, según la cual el Islam, políticamente hablando, es considerado vinculado a su civilización, por demás bien definida y en un espacio particular. La segunda, la occidental; ésta, hace hincapié en la primacía de los valores humanos generales, universales, independientemente de la historia, cultura o la sociedad. Por ello, se cree que el Islam y Occidente son incompatibles. Éste, tiene un lenguaje político propio y el Islam vive su propia crisis de modernización y no puede ser visto como un oasis de calma. Ellos experimentan serias crisis.

Otra teoría considerada minoritaria, emana de los musulmanes que viven en Occidente, quienes al ponderar su realidad, observan los adelantos occidentales y los comparan con su realidad y, sin renunciar a su cultura, proponen una adecuación. Estos, en su mayoría intelectuales, son rechazados y considerados trasgresores del Corán, el cual es consubstancial con el idioma árabe. El Corán es absoluto; es la palabra de Alá. “Adecuar” equivaldría a ser apostata, fementido, infiel y debe ser castigado. En los países islámicos no hay libertad de opinión. Es un pecado o una fuente de desunión y desorden. Ellos cargan con el desorden provocado entre shiitas y sunnitas. Lo que seguramente explica, la resistencia a los cambios. Explica también la muy reducida innovación en el Islam. No se observa  modernización.

Esta realidad muestra algo que Occidente jamás ha querido ver por la soberbia que les ha enceguecido. Recordemos las Cruzadas, a Sir Lawrence de Arabia, los Acuerdos de Sykes-Picot que “liberaron” al Medio Oriente del yugo otomano. Hoy el Medio Oriente, pugna por encontrar una salida a la agresiva globalización. Esa zona convive con el mal recuerdo sobre Occidente; consideran que su gesta no fue “salvadora”, sino “interventora”. Hoy, las estructuras políticas y administrativas de Irak y Siria están destruidas. El ISIS es su respuesta. No hay que repetir los mismos errores; de lo contario el Mundo árabe volverá con su filosofía: esperar que el cadáver de su enemigo Occidente, transite por sus arenas y desiertos, todos aceitados, desde el subsuelo, con petróleo, mientras tanto seguirán los atentados terroristas.

@eloicito