lunes, 20 de abril de 2015

El fracaso panameño


Dr. Luis Daniel Álvarez V.

Es complicado tratar de buscar resultados favorables de algún hecho cuando las expectativas que se habían tejido ante la actividad eran bastante pobres y limitadas. Lo que se había previsto para la Cumbre de las Américas en Panamá no distó mucho de lo que se vislumbraba, un escenario en el que Cuba y EEUU coparan la escena y donde los demás mandatarios trataran de potenciar sus temas y puntos de vista.

Lamentablemente, la Cumbre tendió hacia el fracaso desde sus inicios cuando la sociedad civil quedó maniatada a unos foros con muy poca publicidad y relevancia. A esto debe sumarse la denuncia formulada por disidentes del gobierno de Cuba, como Rosa María Payá, que alegaron haber sido retenidos e interrogados a su llegada a Panamá, recibiendo luego una escueta disculpa por parte del gobierno local.

El Presidente Juan Carlos Varela expresó en diversas ocasiones una visión muy limitada de la democracia, pues a su juicio, el hecho de que existan comicios es una garantía de que el sistema marcha correctamente. Nada dice el Jefe de Estado panameño sobre los distintos casos en los que se desconoce diariamente la Constitución y se burla la voluntad electoral expresada en las urnas. Todo ello lleva a rememorar los aciagos días de 1989, en cuanto a la condena del gobierno del Presidente Carlos Andrés Pérez al desconocimiento del triunfo de Guillermo Endara y luego a la invasión estadounidense. Lejos de quedarse con un comentario genérico, como el formulado por Varela, Pérez manifestó exigencias concretas para que se respetara la constitucionalidad en Panamá. Como él, algunos otros Presidentes condenaron las maniobras continuistas de Manuel Antonio Noriega.

Otro Presidente que salió con exceso de titulares en las primeras planas de la prensa fue Raúl Castro, quien ejercía para muchos una suerte de magnetismo hacia los demás Jefes de Estado que se apresuraban a saludarlo y fotografiarse con él. Si bien el reingreso de la isla a la institucionalidad latinoamericana puede ser el comienzo de la anhelada democratización, se observa con preocupación que los densos nubarrones de represión, censura y carestía que han caracterizado a Cuba desde la llegada de los Castro al poder quedan de lado, como si nada hubiese pasado y sin que existan elementos que permitan asegurar que las cosas están cambiando para mejor.

Logró Panamá ser noticia por algunos días. El encuentro, como ha sido costumbre en las últimas reuniones de este tipo, no alcanza el consenso necesario para declaraciones finales y termina siendo una palestra para que todos los asistentes hablen de lo que mejor les parezca. El anhelo es que dentro de tres años logre la Cumbre en Perú mayores resultados. Sería importante que a diferencia de lo ocurrido en Panamá, el próximo encuentro sea un paso al desarrollo y a la democracia y no el escenario para egos, revanchismos y discursos de muy pobre nivel.

@luisdalvarezva

Cien años de una guerra


Prof. Eloy Torres

Hace cien años, la guerra hacía estragos. Toda una danza macabra y bélica sobre miles de cadáveres. Era la I Guerra Mundial. La de las Naciones como la llamaron. Una mortandad absurda. 4 años de pólvora, bengala, cañones, trincheras, bayonetas, sangre y formol; eso lo  experimentó el Mundo, fundamentalmente Europa que abrazó el siglo XX con la desesperanza y violencia en el alma. El motivo aparente: unas balas disparadas por un terrorista serbio aferrado a la idea de la independencia de su pueblo del multinacional Imperio Austro-Húngaro, asesinaron a Francisco Fernando, el Archiduque heredero de esa realidad. Ocurrió en Sarajevo, el 28 de junio de 1914. Fue  excusa para una guerra, que duró 4 años luego de derramarse sangre de millones de seres humanos.

Su final generó una borrachera de libertades circunstanciales. Se pretendió exorcizar al continente europeo de la violencia. El resultado fue lo contario, pues almacenó resentimientos vestidos con camisas ideológicas, cocidas con tres telas distintas, pero con los mismos hilos: sangre, exclusión, marginación y violencia. A saber: el fascismo, nazismo y comunismo. Las consecuencias las conoció el Mundo 20 años después con la II Guerra Mundial.

La triunfante Europa no quería más guerra. Francia exudaba un rechazo hacia ella desde su fin en 1918. Fue pacifista. Tuvo más de 1 millón y medio de víctimas. Alemania un poco más de 2 millones. Los sufrimientos también afectaron a Rusia. Ella engendró un particular monstruo: el comunismo. Europa devastada, llegó a convivir con sus traumatismos y víctimas y extrañaba la “Belle Époque”, de antes de la guerra. Durante los “años locos”, idealizado por Scott Fitzgerald, los europeos bailaban al compás de una desesperación que presagiaba  conflictividad. Apareció la frivolidad como acto antropológico irracional. Se intuía lo peor. Lo confirma la prisa por disfrutar de la vida, pues sabían que bailaban sobre ríos de sangre y eso no es agradable.

El fin de la guerra estimuló a toda una pléyade de pensadores, escritores, poetas, pintores, músicos que rechazaron los valores estéticos, políticos y morales que dieron pie a ese absurdo. Con gran razón rechazaban, bajo cualquier forma, el elogio a la violencia. Conmemorarla era peor. La primera guerra fue eso: un horror.

Los años 1914–1918 representan un emblemático acontecimiento histórico que hizo de esa historia, la historia de todas las naciones. No es casual que esa conflagración fuese bautizada como la “Gran Guerra”. Todavía se escribe sobre ella y es objeto de análisis de militares, políticos y diplomáticos quienes han marcado su impronta en documentos y memorias personales. Han construido una red explicativa de las causas y una producción historiográfica interesantísima.

De la mano del Embajador y Profesor Demetrio Boersner, hemos aprendido a ponderar, entre otros, al mutilado de guerra Pierre Renouvin, quien dirigió la colección “Documents diplomatiques francaises”. Interesante que la gran mayoría de sus escritos abordan el tema desde la perspectiva de los grandes hombres: políticos, diplomáticos y militares y dejan, a un lado, al hombre simple. La población civil, la más afectada es abandonada por esa lente historiográfica. La guerra es observada desde arriba. Quien experimentó el horror de esas masacres en las trincheras, no ha sido sujeto de la Historia. Hay que decirlo, incluso el mismo Renouvin quien, perdiese un brazo durante los combates. La opinión de los combatientes debería ofrecer, según entendemos, una mayor información sobre la manera de cómo se condujeron las operaciones, pero su horizonte fue muy limitado. Los ingleses y alemanes de ese periodo se han comportado, con el mismo criterio, de ver la guerra a gran escala y, repetimos, desde arriba.

El elemento de las mentalidades colectivas, hizo aparición en ese conflicto y, creemos, mantiene aún su vigencia. Ésta, a pesar de los cambios, incluso tecnológicos, pervive. La Primera Guerra Mundial estalló en el momento en que la industria experimentaba una expansión económica. Sin embargo, todos los descubrimientos científicos y tecnológicos no pudieron calmar las tensiones políticas internacionales. Por el contrario, fueron usados como instrumentos bélicos. Otro elemento a tomar en cuenta para explicar esa guerra fue el deseo colectivo de que ella ocurriera. Las ideas nacionalistas y democráticas tomaron mucho terreno, particularmente en el multinacional Imperio Austro-Húngaro, donde las minorías apuntaban su mirada hacia sus países troncos que exudaban libertad e independencia. Frente a ese entusiasmo, la muerte mostraba sus fauces.

Las estructuras culturales eran similares. Muchos elementos hicieron su aparición: el automóvil, el avión, el tanque de guerra. La industria se desarrollaba rápidamente. Mientras esto ocurría, todavía se usaba la carreta en los caminos europeos. La guerra transformó esa mentalidad, pero mantuvo su impulso inicial: el nacionalismo. La industria, se transformó en la gran fuerza motora de Alemania, Francia, Italia, Inglaterra e incluso Rusia. Ésta, en menor medida,  parafraseando a Paul Kennedy, por su extensión territorial y grandes recursos, ostentaba  la membrecía de ese club de “las potencias mundiales”. Era el momento de la expansión de los poderes industriales.

Inglaterra y Alemania se disputaban el control marítimo. Rusia y el Imperio Austro-Húngaro intensifican el conflicto por el control de los Balcanes. Los esfuerzos diplomáticos fueron insuficientes para atenuar las tensiones. Alemania y Rusia las empujaban. Los medios de comunicación eran muy débiles y ello contribuyó al aumento de la conflictividad. Se usaba el telégrafo y estos informaban de la urgencia, muy tarde; luego de producirse los acontecimientos. La guerra era inminente.  Nadie ponderaba las consecuencias. Había en el ambiente la creencia de que el fin del siglo XIX abría la centuria de las nacionalidades que ganaban terreno junto a las ideas democráticas. Los Estados podían y debían ser organizados bajo la forma de regímenes representativos y parlamentarios.

Historiadores consideran que la causa de la Primera Guerra Mundial se resume al enfrentamiento de los pueblos bajo la égida de los imperios y los intentos desesperados de éstos por su autodeterminación. La contradicción entre el Imperio y la negativa de otorgarla. Cierto, había inconformidad con el régimen fronterizo imperial impuesto, como de sus abusos. La alianzas en 1914, todas hostiles entre sí, enmarcadas en una rivalidad, abrazaron al viejo continente y se extendieron a otros meridianos. Los combates fueron sangrientos. El mar, tierra y aire, sus escenarios para el despliegue de los adelantos tecnológicos. El resultado: 4 imperios desaparecieron; surgimiento de 3 ideologías que aún mantienen cierto vigor y murieron casi 10 millones de seres humanos.

El final de la I Guerra Mundial permitió el avance de dictaduras, más fuertes que el sentimiento democrático. La banalización de la violencia, sin precedentes en esa Europa, lo permitió, pues, nadie quiso escuchar las voces que clamaban por evitar el resurgir de los tambores de la guerra. Versalles había humillado a Alemania. Ella se rearmó gracias al apoyo que Stalin, en secreto, le acordase. Un desastre, una tragedia que atropelló a buena parte de la Humanidad y marcó la pauta para que ella renaciera 21 años después. 

@eloicito

lunes, 13 de abril de 2015

Cumbre de las Américas: El regreso de EEUU


Dr. Felippe Ramos

Hace tres años, en la ocasión de la Cumbre de Cartagena el 2012, escribí el artículo “Cumbre de las Américas: el fracaso como éxito”. En aquel entonces, la Cumbre Iberoamericana, liderada por España, contaba con baja adhesión de los Jefes de Estado de los países de la región, mientras las cumbres latino o sur americanas (CELAC, UNASUR) contaban con la presencia de todos. La OEA era cuestionada y la Cumbre de las Américas, liderada por los EEUU, terminaba sin consenso, sin declaración final, con retos a la autoridad de la potencia y, en el caso específico de Cartagena, con las ridículas escenas de la Secretaria de Estado Hillary Clinton bailando salsa en una disco llamada “Havana” y los agentes de la CIA con prostitutas latinas en un hotel de lujo. De ese modo, desde la Cumbre de Mar del Plata (2005), en donde líderes carismáticos de izquierda (Lula, Chávez, Kirchner) lograron bloquear las negociaciones del ALCA, hasta el 2012, el aislamiento hemisférico de EEUU y las políticas integracionistas eran las claves para la comprensión de la política internacional en la región. El fracaso de la cumbre con participación de los EEUU era el espejo del éxito de la nueva ola integracionista latinoamericana.

Por supuesto, existían razones muy objetivas por las cuales los EEUU decidieron cambiar sus apuestas. Desde los atentados del 2001 en Nueva York, el Medio Oriente era de nuevo el centro de la atención del Departamento de Defensa y del Departamento de Estado. La elección de presidentes de izquierda y centro-izquierda en países latino-americanos crearon dificultades adicionales a la política multilateral de EEUU hacia la región, lo que resultó en la decisión por negociaciones bilaterales con miras a firmar tratados de libre comercio (TLC) más modestos pero más efectivos en el corto plazo que las interminables negociaciones con 35 países con la posibilidad de que uno o algunos países, incluso los pequeños, pudiesen vetar los esfuerzos construidos a lo largo de años. Mientras se ocupaban de otras partes del globo, los EEUU intentaban apoyar o usar el liderazgo regional brasilero, como en el caso del comando de las tropas de la ONU en Haití o para complejas negociaciones políticas con países desafiadores de la potencia hegemónica, como Venezuela, Ecuador y Bolivia.

El crecimiento económico brasilero legitimaba esa coordinación implícita, con la diplomacia presidencial de Lula, el aumento de la cooperación sur-sur brasilera y la financiación del BNDES a la internacionalización de empresas brasileras de los sectores servicio y comercio. Bajo liderazgo brasilero fue creada la UNASUR congregando todos los países sudamericanos, incluso los de orientación liberal, hacia una agenda de integración física en los sectores infraestructura de transporte, energía y telecomunicaciones, debido a los ingresos permitidos por el “boom de las commodities”, es decir, los altos precios de las materias primas en el mercado internacional. Países que solían vivir bajo la maldición del subdesarrollo debido a la dependencia de la exportación de productos de bajo valor agregado hacia países desarrollados ahora surfeaban la inversión de los términos de intercambio, con la sobrevaluación de sus materias primas. Esa convergencia de precios altos de commodities y gobiernos populares hizo posible la distribución de la renta y la reducción de desigualdades perversas. Ese fue el tiempo mágico del lulismo y del chavismo, o sea, dos estrategias políticas que atraían otros países para sus modelos y que terminó por diseñar la gran alianza integracionista lulismo-bolivarianismo en la región.

La coyuntura, sin embargo, ha cambiado desde la última cumbre el 2012. El soft landing chino (“aterrizaje suave”, o reducción del ritmo de crecimiento económico) ha tenido como consecuencia la caída de los precios de las commodities. La economía estadounidense se recupera, con el fin del quantitative easing (emisión de moneda por el FED) y la sobrevaluación del dólar frente a las demás monedas nacionales, con impacto fuerte en Rusia, Brasil, Venezuela y muchos otros países. Además, la región se encuentra sin los liderazgos fuertes o, podemos decir, en una fase pos-carisma, con marcada ausencia de la diplomacia presidencial que fue rasgo fundamental de los tiempos de Lula, Chávez, Néstor Kirchner y Mujica. Fuertes dificultades económicas y políticas a nivel doméstico en los países que sostienen el MERCOSUR (el caso de corrupción en PETROBRAS en Brasil, el caso Nisman en Argentina y los fuertes desajustes de la economía en Venezuela con sus impactos políticos) añaden el elemento necesario para que los bloques de integración se tornen blancos de ataques: ¿Quiénes podrían financiarlos?, ¿Cuáles serían los nuevos lineamientos estratégicos? ¿Siguen siendo viables?

Cuando todo ya parecía suficientemente difícil, los EEUU regresan al juego. Primero, con el anuncio del histórico proceso de acercamiento diplomático con Cuba tras año y medio de negociaciones secretas llevadas a cabo en Canadá con intermediación de la Santa Sede. Lo que puede ser interpretado, por un lado, como victoria latinoamericana por la histórica demanda regional del fin del aislamiento del país comunista, puede ser visto también como estrategia norteamericana de superar los escollos diplomáticos en la región y abrir un nuevo sendero en su estrategia hemisférica. Hay que recordar que las negociaciones empezaron justo tras la muerte del Presidente venezolano Hugo Chávez y significa que el pragmatismo cubano indicó que no sería prudente seguir dependiente de la ayuda suministrada por Venezuela a través de PETROCARIBE. Además, con la caída de los precios del petróleo, los EEUU anuncian también una nueva iniciativa de cooperación energética en El Caribe, a partir de la visita de Barack Obama a Jamaica, en más un movimiento para reducir el poder político y diplomático de Venezuela. Poco antes, los EEUU ya habían anunciado nueva ronda de sanciones a ese país. Divulgada en fecha cuidadosamente escogida, tras intento de mediación de la UNASUR con las labores de cancilleres suramericanos, entre ellos el brasilero, las sanciones indicaban que los EEUU estaban dispuestos a recuperar su poder de agenda setting (establecimiento de agenda) en la región. De hecho, la Cumbre de Panamá tuvo como temas fundamentales el acercamiento diplomático con Cuba y las sanciones a Venezuela.

A Brasil no le quedó mucho: El país no tuvo el liderazgo que solía tener en esas ocasiones y al final anunció la visita de trabajo de la Presidente Dilma Rousseff a EEUU para junio de ese año, tras la suspensión de la visita de Estado luego del escándalo de espionaje divulgado por Edward Snowden el 2013. Para no quedar sólo luchando contra el gigante, Venezuela ha anunciado su disposición de también conversar con los EEUU. En términos económicos, la nueva presencia en la región permite a los EEUU una búsqueda de la recuperación de su capacidad de disputar espacio con los chinos, que han alcanzado el puesto de primero o segundo socio comercial en muchos países latinoamericanos y caribeños en los últimos años.

Por lo tanto, la integración regional necesita ser repensada y reinventada, ahora llevando en consideración el innegable regreso de los EEUU al ajedrez hemisférico. La peor decisión para los que defienden esa agenda sería negar la nueva realidad.

Publicado originalmente en América Economía


@felippe_ramos

domingo, 12 de abril de 2015

Las Américas y la "diplomacia Coppertone"


Dr. Gustavo Palomares Lerma

Desde la primera reunión a la actual de Panamá, las Cumbres de las Américas dormían en el sueño de las históricas buenas voluntades de los Estados Unidos con América Latina hasta que Obama rompió con más de cincuenta años de bloqueó a Cuba. Cuando Clinton lanzó su “Iniciativa de Miami” allá por 1994 —emulando aquella Alianza para el Progreso de Kennedy—, nadie sospechó los escasos logros de una iniciativa que pretendía ampliar aún más ese sueño hegemónico del presidente Monroe para adueñarse de ese continente, esta vez por la vía del acuerdo de integración económica de los socios.

El Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) ha ido trenzando un sinnúmero de acuerdos diversos, pero más por la inercia de un regionalismo abierto que por un liderazgo buscado por los Estados Unidos y negado, primero por Chávez y luego por Lula y otros líderes regionales. Parece evidente que este mecanismo de cumbres continentales, como también históricamente ha sido la OEA, han jugado un claro papel instrumental para el vecino del norte. Primero el de la organización regional para contener y prevenir a cualquier precio el contagio comunista a esta zona de inmediata influencia. Y después el ALCA con la globalización económica, para afirmar la primacía comercial y el modelo neoliberal, conteniendo así la ambición económica y comercial creciente de otros actores en la región, especialmente la Unión Europea y China. En ambos casos, Cuba era el bastión modélico a derrotar: en el ámbito ideológico-estratégico y también en el económico en su resistencia a ultranza que encuentra el oxígeno para la supervivencia en los países “compañeros” de la ALBA.

La Cumbre de Panamá probablemente sólo será recordada por esa primera foto de ambos mandatarios después de anunciar Obama el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, más allá de un distante saludo en los funerales del expresidente sudafricano Nelson Mandela. Una foto para la historia, la de un presidente estadounidense que valientemente rompe la perseverancia en el embargo de sus ocho antecesores y la de un “líder revolucionario”, capaz de hacer lo que ni tan siquiera fue capaz de hacer Fidel.

El fin del embargo y la llegada de millares de estadounidenses o cubanos americanos —se calcula que casi un millón el primer año— puede suponer una verdadera revolución social y sociológica para la isla. Obama puede lograr un desembarco más efectivo y sutil que el de Bahía de Cochinos, pero esta vez con turistas, dólares, medios informativos y comercio. La puesta en marcha de la “Diplomacia Coppertone” como alternativa a las numerosas tentativas militares y criminales puestas en marcha en los últimos cincuenta años para derrocar el castrismo.

Si el Che o Camilo Cienfuegos levantaran la cabeza, podrían comprobar cómo su hipótesis del “humanismo revolucionario”, “la revolución de la amplia sonrisa”, la fuerza transformadora del hombre por las dinámicas sociales frente a los cambios por el fusil o la fuerza, pueden ser también una realidad tangible en Cuba. Y en esta ocasión, una vez más, contra la autocracia de un personalismo insostenible. El muro en Berlín no pudo aguantar las dinámicas del mercado, ni el empuje de los pueblos.

En Cuba también es así: los cubanos se encuentran en un proceso acelerado de maduración, de forma muy especial desde la desaparición de Fidel de la primera línea de la escena política, y pueden asumir esta apertura como un verdadero catalizador de un cambio que hoy nadie discute. La pérdida del argumento principal en el discurso oficial y la cierta relajación en las duras consecuencias del embargo pueden suponer la quiebra de las principales causas que alimentaban el sentimiento nacional y nacionalista de los cubanos como respuesta a la agresión exterior. Y por el lado de los apoyos externos, el margen de maniobra se estrecha aún más, cuando algunos de los socios principales de Cuba, fuera y dentro del continente americano, valoran como una oportunidad histórica la voluntad de cambio.

Publicado originalmente en El Espectador 

Napoleón, una gesta irrepetible


Prof. Eloy Torres

Un irónico Hegel decía “…la historia nos enseña que de ella no aprendemos nada”. Con la excepción de Alejandro Magno, ningún hombre logró tanto poder e influencia como Napoleón. Su vida fue una novela, gustaba decir. Dotado de una inteligencia, aprovechó las circunstancias que le ofreció la historia; principalmente, de la Revolución francesa. Él fue no sólo un genio militar, sino que destacó como el Estadista que modernizó a Francia. Creó el Banco de Francia; alcanzó un concordato con El Vaticano, creó la Orden Legión de Honor; impuso una reforma administrativa e   introdujo la institución de la Prefectura; reformó la educación al imponer el liceo; dio vida al todavía Código civil, del cual es epónimo.

En pleno apogeo del poder fue, no sólo Emperador de Francia; también Rey de Italia, protector de la Confederación del Rin, mediador de la Confederación Helvética. Ejerció influencia sobre Holanda, España, a la que invadió; un fracaso, como otros; pero, Napoleón Bonaparte se había topado con la historia. Rodeado de mentes brillantes: Talleyrand, habilidoso negociador internacional; Fouché, en las cuestiones de seguridad pública; Decrés, en la Naval; Gaudón, al frente de la economía; Berthier, en materia de guerra; y Portalis, en cultura, etc. Cada hombre cercano a él representaba el ciclo del momento y era portador de su propia luz. Napoleón simplemente los encarnaba y ellos ejecutaban. El no cambió a Francia, sino a toda Europa. Con  cañones y pólvora intentó modernizarla, pero también con instituciones propias del avasallante capitalismo que forzaba el paso y se imponía en el Mundo. Tras su derrota en 1815, nada fue igual.

No obstante, dueño de una infalibilidad de creer en su superioridad; no respetó los límites ni las proporciones de la historia, como dice Kissinger. Condenado al triunfo, murmuraba con frecuencia, se empeñó en atacar Rusia en 1812. Otro fracaso que señaló el inexorable inicio del agotamiento del ciclo histórico que le permitió surgir como Napoleón, El Grande. Abdicó en 1814, tras ser derrotado y hecho prisionero. Escapó y, pretendiendo alargar su consorcio con la gloria, retomó el poder. Fueron 100 días que le sumaron un poco más de dramatismo a su leyenda, propia de la época. Pero, todo había cambiado. Era muy tarde para comprenderlo. De nuevo, fue derrotado en 1815 y, enviado prisionero a la inhóspita isla de Santa Elena, cerca del Africa, donde 6 años después, murió en los brazos de la historia. Su gloria es irrepetible.

Lo que es permanente es el agotamiento que se produce en los ciclos históricos que dan vida a los liderazgos políticos; por mucho que algunos, abusivamente, pretendan hacer creer que éstos se pueden extender. Napoleón fue grande no por destruir un Mundo, sino por construir otro. En tanto que ciertos personajes en pleno siglo XXI, a quienes la suerte les alcanzó para que destruyeran su Mundo; lo hicieron, pero se fueron sin construir nada. Por lo que es válido el abuso de utilizar la frase de Marx: “…Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”. ¿Habrá que leer historia?  

@eloicito

miércoles, 8 de abril de 2015

Yemen en clave petrolera


Dr. Kenneth Ramírez

En febrero de 2012, Yemen era citado con optimismo como un capítulo de la “Primavera Árabe”, ya que las protestas populares debilitaron a Alí Abdullah Saleh, quien había gobernado con puño de hierro como Presidente de la República Árabe de Yemen (Yemen del Norte) desde 1978, y como Presidente de la República de Yemen después de la unificación –el país estuvo dividido entre 1918 y 1990. La renuncia de Saleh terminó concretándose tras una intensa mediación del Consejo de Cooperación del Golfo –por sus siglas en inglés, GCC- liderado por Arabia Saudita, país vecino que tiene una gama de intereses en Yemen. En primer lugar, Riad ha maniobrado para mantener la “Primavera Árabe” fuera de la Península Arábiga, ya que amenaza su propia estabilidad política; y de hecho, mil soldados sauditas fueron enviados a sofocar el levantamiento de la mayoría shiíta contra la monarquía sunita de Bahréin en 2011. Además, tanto en Bahréin como en Yemen, Arabia Saudita –como líder de los musulmanes sunitas- busca evitar que los levantamientos de la población shiíta sean aprovechados por su rival geopolítico Irán –como líder de los musulmanes shiítas. En tercer lugar, Riad necesita combatir de grupos terroristas desde Al-Qaeda en la Península Arábiga –que se declaró responsable del atentado contra Charlie Hebdo- hasta grupos que le han jurado fidelidad al ISIS, los cuales operan en el Sur de Yemen y amenazan la legitimidad religiosa del Rey de Arabia Saudita como “Guardián de las Dos Sagradas Mezquitas”. Finalmente, Riad necesita asegurar el Estrecho de Bab el-Mandeb que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén -el cual es flanqueado por Yemen-, y por donde pasan 3,8 millones de barriles diarios de petróleo.

Con la salida de Saleh, su Vicepresidente Mansour Hadi, formó un gobierno de unidad e instaló entre marzo de 2013 y enero de 2014, la Conferencia para el Diálogo Nacional de Yemen. No obstante, no pudo resolver la crucial definición de una estructura del Estado. Mientras que los secesionistas del Sur quieren dividir Yemen en dos regiones bajo la hegemonía sureña, los grupos del Norte se posicionan a favor de una federación de seis regiones y un equilibrio de poder. No es coincidencia que en el Sur se encuentre la mayor parte de sus 3 millardos de barriles de reservas de petróleo y sus 17 billones de pies cúbicos de gas natural, que aunque son insignificantes si se compara con las que poseen sus vecinos del Golfo, son claves para el segundo país más pobre del Mundo árabe.

Los Houthis, marginados por ser acusados como agentes de Irán, han luchado para obtener más poder para los zaydíes –secta shiíta que se concentra en el Norte de Yemen y que representa 45% de la población. Se alzaron en armas en 2004, en un conflicto que se extendió hasta 2009, cuando se produjo una intervención puntual saudita. En agosto de 2014, consiguieron capitalizar la indignación por los recortes en los subsidios a los combustibles, y emprendieron una ola de protestas –con la ayuda de su otrora enemigo Saleh que busca regresar al poder y facilitó la movilización de parte de la mayoría sunita. El 21 de septiembre de 2014, se firmó el Acuerdo Nacional para la Paz y el Reparto del Poder, bajo el auspicio de la ONU. El Presidente Mansour Hadi permanecería en el cargo hasta que la nueva Constitución federal fuera aprobada, se restablecería los subsidios y se celebrarían elecciones. Empero, los Houthis reanudaron las protestas y tomaron la capital Saná, el 19 de enero de 2015. Mansour Hadi se declaró víctima de un golpe de Estado y pidió la intervención de la ONU y el GCC.

Ante todo esto, Arabia Saudita decidió la semana pasada emprender la “Operación Tormenta Decisiva”, que implica un bombardeo a gran escala, seguido de una invasión terrestre –que aún no se ha producido-, para debilitar a los Houthis y reinstalar a Mansour Hadi en Saná. Para ello, Riad ha dispuesto 150 mil soldados y 100 cazabombarderos, y cuenta con el apoyo de una amplia coalición que agrupa al GCC –excluyendo Omán-, Jordania, Marruecos, Pakistán, Egipto y Sudán, además del respaldo diplomático de EEUU y Turquía que culpó directamente a Irán de esta nueva crisis. Aunque era de esperar una respuesta saudita, sobre todo porque la toma del poder de los Houthis podría darle a Irán presencia en las dos riberas del Estrecho Bab el-Mandeb –Teherán ha venido fortaleciendo vínculos con Djibouti y Eritrea-, así como una cabecera de playa en la Península Arábiga; lo que resulta muy llamativo es el creciente militarismo de las petro-monarquías del GCC, que siempre habían optado por utilizar aliados o la diplomacia financiera masiva en estos conflictos. Detrás de este nuevo enfoque, se encuentra el nuevo Rey Salman, quien impulsa la constitución de un bloque sunita conservador y militante para llenar el vacío que está dejando la menor disposición de EEUU a intervenir en la región, frenar la proyección geopolítica de Irán, sofocar impulsos revolucionarios árabes y combatir grupos terroristas: El “Invierno Sunita” como punto final de la “Primavera Árabe” y el ascenso de Irán.

Aunque los bombardeos han generado un repunte leve –en torno a 5%- de los precios del petróleo, debido a la preocupación por Bab el-Mandeb, lo cierto es que los rebeldes yemenitas no tienen capacidad para afectarlo; y ya buques sauditas, egipcios y estadounidenses lo resguardan. Empero, todo esto no deja de ser muy peligroso, ya que más allá de la soterrada lucha Riad-Teherán en todo el arco shiíta, la presencia saudita en Yemen podría desembocar en una amenaza mucho más tangible para el principal productor petrolero de la OPEP: Miles de yihadistas alimentando a Al-Qaeda y al ISIS en su frontera Sur, dado que el premio ahora sería la lucha directa contra lo que tipifican como el “régimen apóstata” de Riad.

Publicado originalmente en El Mundo Economía y Negocios

@kenopina


Glasnot caribeño



Embajador (r) J. Gerson Revanales

Está a punto de comenzar la VII Cumbre de las Américas de la cual se espera mucho y poco dependiendo de si se apegan a la agenda establecida o se desvía hacia lo coyuntural como son las negociaciones EEUU-Cuba.

Si este encuentro si se dan en términos de la alta diplomacia sería el escenario del "glasnost caribeño", el derrumbe de las 90 millas, comparables con el que se dio en la Rusia de Gorbachov entre 1981 y 1991 al liberalizar el sistema político con la excarcelación de los presos y la libertad de información: El gran dilema está en las condiciones de cómo Cuba se “incorpora” al Sistema Interamericano. Si se parte de las declaraciones de Raúl Castro al advertir que “Cuba no claudicará en sus principios ni aceptará presiones sobre sus asuntos internos para normalizar relaciones con EEUU”, y condicionó el restablecimiento de los vínculos diplomáticos con Washington a la “eliminación del embargo contra la isla”, podemos decir que ambos habrán ganado. Cuba en un mundo globalizado, sin el carisma de Fidel, sin la referencia ideológica de la Unión Soviética y sin el subsidio de Venezuela, está obligada a llegar hasta el final y no le conviene un fracaso en la Cumbre de Panamá.
           
EEUU, igualmente juega a ganar con un cambio radical de estrategia al infiltrar un “Caballo de Troya” inocula el germen de la democracia. Este hará el trabajo por si sólo y Washington no tendrá que ejercer las presiones que tanto teme Raúl Castro.

Los gobiernos participantes se encuentran en el dilema de avanzar hacia los objetivos de la Cumbre como es buscar la vías para alcanzar la “Prosperidad con equidad: desafío de la cooperación en Las Américas” o caer en la trampa de una falsa solidaridad regional desconociendo los compromisos adquiridos en la Carta Democrática Interamericana en materia de los transparencia, corrupción y DDHH.

Hay diferencia cuando se empodera al pueblo, se le crean ilusiones y se desconocen los derechos de los individuos. El concepto de independencia de los libertadores y de los pueblos coloniales de los años 50 y 60, es diferente a la independencia de hoy.

Los compromisos adquiridos por medio de la voluntad colectiva de los gobiernos crean deberes y derechos en los firmantes. Así como existe el deber de cumplir con los compromisos adquiridos, los firmantes deben exigir al infractor el cumplimiento de los compromisos y esto no se debe llamar injerencia.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Elecciones 2016


Dr. Carlos A. Romero
Los estadounidenses están aceptando que en el lado demócrata habrá una sola opción en la carrera presidencial de 2016. Se trata de Hillary Clinton quien va derechito a ser la candidata de ese partido y que arranca con bien pie. Solo algo de naturaleza personal la detendrá en ese camino.

¿Cómo encuentra la Ex-Senadora y Ex-Primera dama la vida política de su país? EEUU está en franca recuperación de su economía, retomando la dirección mundial y consolidando su vida social. El legado de Obama es una herencia controversial, pero nadie puede negar que con él, hay un antes y un después.

En este marco, cabe resaltar que el Partido Republicano carece de un figura que aglutine tanto como la Ex-Senadora Clinton. En dicha organización sobran los precandidatos, las fórmulas electorales y las diferencia ideológicas. Para el votante fiel de esa tendencia el panorama electoral es incierto y lo es aún más para el independiente que se guía por las características personales de los aspirantes.

Dentro de los republicanos destacan -entre otras- las opciones de Sarah Palin, Marco Rubio, Jeb Bush, Chris Christie, Ted Cruz, Mike Huckabee, Bobby Pindal y Ron Paul. Todos ellos representan un arco iris de ofertas, muchas de ellas no compatibles entre sí.

De cumplirse los pronósticos, la candidatura republicana caería en manos de Jeb Bush y así estaríamos en presencia de un singular duelo electoral. La esposa de un Ex-Presidente versus el hijo y hermano de dos Ex-Presidentes de EEUU. Algo que cuestiona fuertemente el principio de la igualdad de oportunidades.

La gran incógnita es la de cómo responderá el elector no politizado. ¿Estará convencido que los demócratas deben seguir gobernando?; ¿empleará la famosa tesis del voto castigo a favor del candidato republicano? O simplemente no irá a votar generando así una alta abstención. Por los momentos, se organizan los comandos y se mueven las piezas en esta temprana y prometedora campaña electoral.

EEUU, Guyana y la soberanía Nacional


Luis Peche 

El 5 de marzo -ignórese lo peculiar de la fecha- la trasnacional Exxon Mobil inició labores de exploración petrolera en aguas de lo que todos conocemos como “zona en reclamación”, territorio que a fecha de hoy se mantiene en disputa entre los gobiernos de Guyana y Venezuela. No conformes con esta acción abusiva a las condiciones a las que debe someterse este tema, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la república guyanesa le solicitó al gobierno venezolano que “no interfiera” con estas exploraciones, una declaración que podría calificarse como “soberbia” ante la cual solo hemos visto timidez por parte de los portavoces de nuestro país.
Mientras tanto, decía Maduro hace un par de días en una “concentración antiimperialista”, que “éste es el momento de estar con la patria o estar con los traidores”. Con mucha vehemencia ha calificado su persona y el resto del gabinete de gobierno las sanciones aplicadas por el gobierno de los Estados Unidos, importantes per sé, pero que parecen haber monopolizado la agenda temática del país, opacando la grave situación que se suscita en nuestra frontera.

Es entendible y digno de apoyar que el Presidente de la República encabece la lucha por la soberanía nacional y el posicionamiento de nuestro país como uno autónomo dentro de la región y del contexto actual. Sin embargo, lo que es cuanto menos criticable es actuar con doble moral. ¿Por qué mostrar tanta contundencia ante un comunicado de los Estados Unidos y no asumir una posición clara y firme sobre nuestro territorio en discusión? De igual forma, soy de los que cree que la planificación es la base de la acción eficiente. ¿Ha planificado nuestro gobierno un accionar para buscar el mejor arreglo posible sobre esta disputa territorial desde antes que explotaran los problemas bilaterales con el gobierno estadounidense? Las respuestas, vistas las acciones de los últimos días, parecen claras.

Mientras peleamos con Estados Unidos, hacemos exigencias al gobierno español de que controle los medios de comunicación de su país por ser críticos a nuestro país o acusamos al gobierno colombiano de propiciar un golpe de Estado, nuestra nación vecina informó a la Comunidad del Caribe (CARICOM), a UNASUR, a la OEA, a la Mancomunidad de Naciones y la Secretaría General de Naciones Unidas sobre sus intenciones de exploración petrolera en una zona que ni siquiera debería tener controversia, pues forma parte de la soberanía que nos concede la plataforma continental del estado Delta Amacuro y de las salidas del río Orinoco.

Es momento de que este gobierno deje a un lado el nacionalismo de micrófono y comience a aplicar la diplomacia para solventar las disputas que nos urgen. Nos jugamos lo que se presume que es una de las reservas petroleras más grandes del planeta y pareciese que Venezuela prefiriese mantener la fidelidad de Guyana en los organismos internacionales que exigirle un trato justo con relación al reclamo que nos compete. Con temas como el Esequibo es donde realmente los venezolanos debemos apreciar el valor que le otorga el gobierno al rol de nuestro país en el mundo. Señor Nicolás Maduro, señora Delcy Rodríguez, ¿Observamos cómo perdemos territorio o buscamos el arreglo que mejor nos favorezca en este caso y respete nuestra integridad territorial? La defensa de la soberanía empieza por casa.

Chicherin y la diplomacia


Prof. Eloy Torres
La diplomacia es pasión y requiere, como ejercicio, de la prudencia. El diplomático debe serlo siempre. Hay algunos de éstos que han sido muy prudentes en su actividad y no son narrados por la historia. Ejemplo: George Vasilievich Chicherin, el Comisario del Pueblo para Asuntos Exteriores de la Rusia Bolchevique y luego de Ministro de Exteriores de la URSS hasta 1930. Murió en 1936. Su origen era aristócrata, que no proletario; e incluso su padre trabajópara el Zar.
Fue un conocedor de la historia, clave para ese desempeño y un políglota, pero, sobre todo, dominaba, el lenguaje del silencio. Adhirió al proceso bolchevique en 1918. Trabajó con Trotsky a quien sustituyó por estar éste contra la firma de la Paz de Brest Litovsk con Alemania. Ese tratado marcó la salida de Rusia de la guerra y un respiro a su gobierno. Se acordó intercambiar espacios territoriales del viejo imperio por paz. Chicherin fue quien, con tino y prudencia, logró ese acuerdo.
La historia nos habla de los tradicionales vínculos de Rusia con Alemania. Chicherin fue un exponente de esa alianza contra Inglaterra. No escatimó esfuerzos en procurar la paz con los enemigos de su Revolución. Buscó, con lenguaje sereno y respetuoso, el reconocimiento internacional de la Rusia bolchevique. La conflictividad con ella por una multiplicidad de países y la misma guerra civil no fueron escusas para el lenguaje procaz, escatológico y vulgar. Por el contario. Su objetivo y el de Lenin era la consolidación del poder soviético. La Conferencia de Ginebra en 1922 acordó el Tratado de Rapallo con Alemania. Éste fue muy importante para Rusia. Se materializó su reconocimiento internacional y rompió el encierro. Chicherin inició un complejo y seguro proceso de reconciliación con Irán y Turquía. El aislacionismo se minimizaba.

Chicherin un aristócrata, prestado al comunismo. Lo hizo por amor a su misteriosa Rusia. Un virtuoso del oficio que supo conciliar diplomacia con revolución, pero, sin caer en el lenguaje rastaquouère tan en boga en ciertos procesos similares, por lo menos por el nombre. Esto último debido a lo que señala Timothy Edward O’Connor, en su libro “Diplomacy and Revolution”. Este habla de la imposibilidad de compatibilizar ambos conceptos. Hoy, lamentablemente en Venezuela, vemos como se degrada el lenguaje y este oficio, incluso por quienes, alguna vez, fueron unos fanáticos social-cristianos y mostraban, entonces, una finura y exquisitez, propia de la diplomacia versallesca; hoy visten el traje revolucionario perfumado con esencias poco agradables al olfato. Olvidan que este oficio requiere ser dueño de lo que se piensa y esclavo de lo que se dice. La historia no perdona, ni siquiera por la revolución. 

martes, 17 de marzo de 2015

La embestida guyanesa


Dr. Kenneth Ramírez

Desde la llegada al poder de Donald Ramotar en 2011, hemos observado una ofensiva guyanesa destinada a desconocer los derechos venezolanos en el Esequibo y la Fachada Atlántica reconocidos en el marco del Acuerdo de Ginebra firmado entre ambos países en 1966 y el Tratado de Delimitación de Áreas Marinas y Submarinas firmado con Trinidad y Tobago en 1990. Dicha embestida ha consistido en un conjunto de actos unilaterales inamistosos que tratan de preparar el terreno para llevarnos ante la Corte Internacional de Justicia, donde Guyana intentaría victimizarse y presentar dichos actos como “pruebas fehacientes” de soberanía efectiva para hacer valer su tesis territorial maximalista. Recordemos que nuestra reclamación del Esequibo está bajo el mecanismo de los buenos oficios en el marco del Acuerdo de Ginebra para buscar una “solución práctica y satisfactoria”. Empero, Donald Ramotar envalentonado ante nuestra crisis nacional y espoleado por sus intereses electoralistas, ha pasado de rechazar nuestro legítimo reclamo, a intentar apoderarse de buena parte de nuestra Fachada Atlántica mediante una interpretación hostil que extiende las áreas marinas y submarinas del Esequibo hacia el Oeste y corta la proyección marítima del estado Delta Amacuro, lo cual nos supondría una grave pérdida de recursos naturales y cerraría nuestra estratégica salida al Atlántico. Veamos.

El 6 de septiembre de 2011, la Canciller guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett formalizó ante la ONU, una solicitud para extender su plataforma continental de 200 a 350 millas en dirección al territorio venezolano. Dijo haber conversado con Barbados, Surinam, y Trinidad y Tobago; pero no lo hizo con Venezuela. El 9 de marzo de 2012, el gobierno venezolano envió una nota diplomática al Secretario General de la ONU para exigir nuestros derechos, la cual fue transmitida a la Comisión de Límites de la Convención del Mar, que decidió suspender la solicitud. No obstante, Ramotar dio un paso más y reactivó las concesiones petroleras. Así, Exxon inició estudios en el “bloque Stabroek” ubicado en áreas que corresponden al Esequibo y la Fachada Atlántica. Además, en junio de 2012, fue otorgada la concesión del “bloque Roraima” a Anadarko Petroleum en la Fachada Atlántica. El Servicio Geológico de EEUU estima recursos de 13,6 millardos de barriles de petróleo y 32 billones de pies cúbicos (TCF) de gas en la cuenca costa afuera Guyana-Surinam -una de las áreas sin explorar más prometedoras del Mundo-; mientras en la Fachada Atlántica se estiman recursos de 38 TCF, de los cuales PDVSA ha certificado 7,3 TCF. Esto explica la agresiva arremetida guyanesa, que con estos recursos podría convertirse en un exportador petrolero a largo plazo.

El 10 de octubre de 2013, se produjo la detención patriótica de la embarcación Teknik Perdana por la Armada Nacional, la cual intentaba realizar actividades exploratorias para Anadarko Petroleum en nuestro espacio marítimo. El entonces Canciller Jaua y la Canciller Rodrigues-Birkett acordaron en Puerto España el 17 de octubre de 2013, que la delimitación marítima es un tema pendiente que requerirá negociaciones bilaterales y acordaron nombrar comisiones técnicas.

Sin embargo, el 22 de diciembre de 2014, la Canciller Rodrigues-Birkett volvió a la carga, afirmando que: “Han pasado más de 20 años desde el proceso de buenos oficios. Si en dos décadas no se tiene el progreso que quieres ver, hay que revisar otras opciones”, mencionando el arbitraje y la Corte. Esto fue rechazado por la Cancillería venezolana el 30 de diciembre de 2014, señalando que la búsqueda unilateral de otras opciones puede “interpretarse como un acto inamistoso”.

El 28 de febrero de 2015, la Canciller guyanesa emitió un nuevo comunicado donde advierte al gobierno venezolano que desista de su posición ya que “podría obstaculizar el desarrollo de Guyana y de su pueblo”. Ante esta nueva acción hostil, la Cancillería venezolana emitió un comunicado el 3 de marzo donde muestra sorpresa por el “injusto” comunicado guyanés, y señaló que se reserva todas las acciones diplomáticas para defender nuestra soberanía. Por último, el 6 de marzo se iniciaron las actividades exploratorias del buque Deepwater Champion en el “bloque Stabroek”, y el pasado 14 de marzo la Canciller guyanesa señaló que las objeciones venezolanas son “contrarias al Derecho Internacional”. Con todo esto, Ramotar también procura popularidad ante las elecciones del 11 de mayo, convocadas tras suspender y disolver el Parlamento –recibido con críticas por la oposición y preocupación en la Commonwealth, la OEA y CARICOM.

Donald Ramotar ha demostrado suficientemente su postura poco amistosa hacia Venezuela, a pesar del intento del gobierno venezolano de profundizar la cooperación bilateral más allá de nuestro legítimo reclamo del Esequibo, incluyendo el acuerdo de intercambio de petróleo por arroz en el marco de PETROCARIBE. Ha llegado la hora que Venezuela busque un entendimiento con la oposición guyanesa encabezada por David Granger del partido socialista Congreso Nacional del Pueblo, y promueva su llegada al poder. Esta acción debe acompañarse de una campaña diplomática en El Caribe para explicar nuestra posición, así como la embestida que hemos sufrido. Asimismo, el Presidente Maduro y el nuevo gobierno guyanés deben retomar los buenos oficios, siendo crítica la designación de un negociador venezolano a tiempo completo. En este contexto, la nueva estrategia venezolana debe centrarse en utilizar las ambiciones petroleras de Guyana para lograr una solución respecto al Esequibo.

Finalmente, se debe extender unilateralmente nuestra plataforma continental generada por Delta Amacuro a 350 millas y continuar con el patrullaje de la Armada Nacional, para enviar un mensaje contundente a Guyana: No tiene nada que buscar al Oeste de Punta Playa, nuestra Fachada Atlántica es innegociable. 

@kenopina

domingo, 8 de marzo de 2015

El Medio Oriente y el fin de los Acuerdos Sykes – Picot


Prof. Eloy Torres
De las lecciones sobre Historia de la Diplomacia que impartiese el Embajador, Profesor y amigo, Demetrio Boersner destacan unos elementos sobre el Medio Oriente como un escenario  marcado por la inestabilidad. Dos elementos sobresalen: Los acuerdos Sykes- Picot y el petróleo.

El primero, es decir, los acuerdos Sykes- Picot, fue un acuerdo secreto en 1916 entre Francia y Gran Bretaña para establecer las fronteras en toda la zona. En el fondo la idea era repartirse los territorios, una vez derrotada la alianza de los Imperios centrales y el Imperio Otomano. Hemos dicho en otras ocasiones que Rusia estaba incluida en esa ecuación; pero, la Revolución bolchevique modificó esa intención geopolítica. Esos acuerdos fueron bautizados con los nombres de quienes los firmaron: Sir Mark Sykes de Gran Bretaña y François Georges-Picot de Francia.

El segundo elemento es el petróleo. Todos sabemos de la enorme riqueza de ese rubro negro en el subsuelo de esas arenas que hoy arden gracias a la sangre de sus habitantes. Muchos invocan  el hecho religioso, como un detonador determinante; pero, en realidad lo que está detrás de todo ese drama es el oro negro. Muchas veces los analistas se dejan llevar por la prisa mediática. Lo imprevisible de los acontecimientos los arropan y los marcan; pues, nunca alcanzan a descifrar el acertijo; que no es por el idioma árabe, sino que es algo que va más allá de la barrera del idioma. La primera equivocación fue bautizar al proceso que sacudió la polvareda de las arenas árabes, como una  “Primavera Árabe”. Craso error. El mundo árabe no busca la democracia al estilo occidental. Ellos todavía son prisioneros de un esquema conjugado: política, religión y cultura. No hay secularización como ocurrió con el Occidente.

En esa realidad hay una multiplicidad de actores que al mismo tiempo exuda una variedad de visiones e intereses. Ello implica un reacomodo en su situación geográfica. La Invasión de Sadam Hussein en 1990 a Kuwait fue una señal de alarma que apuntaba desconocer los acuerdos Sykes-Picot y que casi nadie observó. Hoy toda esa zona comienza buscar asientos para discutir su realidad. Ella está formada por varias expresiones: los Estados periféricos: Irán, Turquía, Egipto; los Estados centrales que dibujan una media luna geográfica: Israel, Jordania, Irak, Libia y Siria y los Estados del Golfo: Kuwait, Emiratos Árabes, Arabia Saudita, Bahréin, Omán, Qatar y el Yemen. Ciertos analistas incluyen a los de la zona del Cáucaso y del Asia Central de las antiguas repúblicas soviéticas. Todas, a excepción de Israel, tienen un denominador común: el Islam. En una ocasión escribimos sobre el Nuevo Medio Oriente. Hoy se habla de un Medio Oriente ampliado. Éste concepto surgió en el año 2004, durante la Cumbre del G-8 que apuntaba a la extensión de otras zonas geográficas como los del cuerno de África, Sudan, Afganistán y Pakistán. Esta tesis fue retomada por la entonces Secretaria de Estado de EEUU, Condolezza Rice. Esa opinión fue considerada como una nueva estrategia de EEUU para repensar sus intereses en la región con miras a fortalecer el corredor euroasiático con el cual ellos estarían ampliando su influencia hacia el Asia-Pacífico. Es un nuevo Medio Oriente o un Medio Oriente ampliado.

Lo interesante de las ciencias sociales es que el lenguaje mediático incorpora conceptos novedosos. Esto viene a cuento, pues la noción de “Primavera Árabe” introdujo un nuevo elemento discursivo: el MENA. Es decir el Medio Oriente y Norte de África. Aunque no todo se resuelve tan fácilmente. La conflictividad en Siria e Irak ha cambiado todo el discurso y generado el surgimiento de un nuevo paradigma para analizar esta realidad. Hay una complejidad conflictual que se siente en el norte de la zona que abraza al Mediterráneo y que alcanza a Pakistán  El surgimiento del ISIS, el Estado Islámico o el Califato, al principio siglo XXI coloca sobre la mesa de discusión, la posibilidad de reconstruir las fronteras del Medio Oriente, el cual hoy se pretende llamar, ampliado.

El tema de la recomposición fronteriza de esa conflictiva zona no es nuevo. Por lo menos ya ha sido tratado tímidamente por los analistas estadounidenses, aunque no reflejen la definitiva, como oficial, postura del gobierno de EEUU. Nos encontramos con el caso de los kurdos y el  Kurdistán. Éste ya comienza a  mostrar un rostro con forma de mapa. Todos los actores de la zona lo piensan, incluso Turquía, como fórmula para disminuir la conflictividad. Luego del desastre que significó la intervención unilateral de los EEUU en Irak, éste se ve amenazado ante la posibilidad de ser “descuartizado” en tres partes: el Kurdistán, el shiíta y el sunita. El petróleo hace acto de aparición; ese Estado sunita no tendría el oro negro. Irán quedaría como un Estado shiíta puro en esencia y marcado por su visión zoroástrica y perdería territorios en detrimento del Azerbaiyán y del Kurdistán. Azerbaiyán podría convertirse en el punto de apoyo que tendría los EEUU en la zona. El reino de Arabia Saudita también perdería territorios que obtendrían tanto el Yemen como Jordania. Hay versiones según la cual Medina y La Meca se convertirían en un Estado islámico sacro, cuya forma se inspiraría en El Vaticano.

Israel volvería a las fronteras de antes de 1967. Recuérdese que Kissinger habló de la necesidad de que Israel se entendiese con sus conflictivos vecinos. De esta manera, Israel sobreviviría y no desaparecería del mapa. Siria, por su parte, perdería su acceso al Mar Mediterráneo y Rusia no contaría más con su base en Tartus. El Líbano ganaría. Afganistán ganaría en tanto que Pakistán pierde en ese arreglo, particularmente por la mirada satisfecha de su vecina: India.

La tragedia de Siria e Irak potencia este onírico proyecto, cuya viabilidad dependerá del elemento racional que aborde las mentalidades de los decisores. Los últimos hechos entre los cuales destaca los fait accompli de las accidentadas conversaciones entre los líderes, el turco Erdogan y el kurdo Berzani, con un notable giro hacia un entendimiento en la zona, hace que los perdedores en la I Guerra, hoy saldrían beneficiados de la crisis de Siria y del reacomodo fronterizo del cual se habla. Los kurdos tienen en sus manos una gran oportunidad. Pueden crear su propio Estado y dejarían de ser los parias de la zona. Gozan del apoyo estadounidense y el gobierno de Israel observa con buenos ojos, ese entendimiento, pues es un ejemplo que deberían seguir los palestinos. Turquía, hemos dicho en otras ocasiones ha mostrado un pragmatismo en su política exterior. El Medio Oriente es su zona por excelencia. Es el principal socio comercial de los kurdos y promueve la unificación de éstos, siempre y cuando no afecte la seguridad de su frontera. Por su parte, el propio Irán no vería con malos ojos tal entendimiento en el cual los kurdos fortalezcan su presencia en un territorio autónomo. Está por verse.

Evidentemente estamos en presencia de algo que se puede dar o no. Falta mucha tela que cortar. De ser asertiva la propuesta de reacomodar las fronteras, en aras de construir un Medio Oriente extendido, estaríamos frente a un nuevo paradigma que las modificaría, pero no en el sentido pretendido por  Bashar Al Assad o Saddam Hussein, es decir un panarabismo, sino frente a uno  que decretaría la muerte de los acuerdos de Sykes- Picot. Éstos respondían a los intereses de los firmantes: Francia y Gran Bretaña (Rusia no lo firmó, pues vino Lenin y cambió el curso de su política exterior). Aquellos hicieron un reparto acomodaticio de las fronteras en esta zona sin la participación de los sujetos de esos acuerdos. La respuesta habrá que verla. Se avecinan cambios. ¡Sorpresas te da la vida! canta Pedro Navaja de Rubén Blades.

@eloicito